Capítulo 10

Sumary: REAL SUMARY de la historia: la imprimación no es la única opción, pero es la única de la que no se puede escapar… ¿Qué harían por amor? Ellos descubrieron que todo tenía un límite, menos eso. Jakob x Leah. Post amanecer

Advertencias: personajes no son míos, solo la historia salida de mi mente retorcida y Taylor Lautner que no importa lo que digan los demás es mío, solo mío y puramente mío ^^… aunque ni si quiera él lo sepa aun.

Escritora: FEY BLACK

Título del capítulo: x3

Notas de la autora al final ^^

Se quedaron en su sitio incluso aguantando la respiración. El aroma cada vez se hacía más concentrado, quemando la nariz de ambos. Jakob miró a Leah quien miraba la puerta como si de esa manera pudiese hacer desaparecer lo que estaba detrás. No se volvió a escuchar ningún golpe a la puerta. Marcos gimoteó en busca de atención, pero Jakob rápidamente tapó su boca con la mano.

Volvieron a golpear.

- abran la puerta, sabemos que están dentro – sonó una voz femenina. Leah se tragó el gruñido que amenazaba con salir de la garganta. Siguieron esperando. Era posible de que se cansaran y se fueran en algún momento – ¡Ho, vamos! – Gritó – ¿desde cuándo un metamorfo es cobarde? abran la condenada puerta – Leah y Jakob se miraron claramente confundidos ¿Cómo es que sabían de su capacidad?

- no estás haciendo un buen trabajo – otra voz de mujer se escuchó en el ambiente. ¿Otro vampiro? Imposible, Leah solo detectaba el aroma de uno, pero… inspiró hondo… había algo mas… un olor cítrico…

- no es mi culpa que no quieran abrir, para volverse un lobo de dos metros es un cachorro asustado – Leah finalmente gruñó. Audiblemente - ¡Ja! Sabía que están dentro

- piérdanse – dijo Jakob con voz normal sabiendo que lo escucharían

- no gracias, es más entretenido saber dónde estás, y ustedes no están en un buen sitio – Leah fue donde él y tomó el niño de su regazo, se puso un dedo sobre los labios haciendo una seña para que no hiciese ruido. Pero el niño no le hizo caso y rió. – abran la puerta, no le haremos nada al niño, solo queremos hablar

- por su puesto, solo dame el tiempo de prepararte un refrigerio – respondió Leah dejando a Marcos sobre la cama – no te muevas – le advirtió

- saben, por más que me gusten este tipo de charlas, no es agradable hacerlas con una puerta al medio

- fácil de solucionar, váyanse y hablen entre ustedes – dijo ella, Jakob tomó las pertenencias de ambos y comenzó a echarlas en el bolso. Leah al mismo tiempo iba al closet y sacaba una manta para llevarle al niño.

- ¡Hey! ¿Nos dejarán entrar si les digo que conozco a Alice? – detuvieron todo lo que estaban haciendo en el momento en que el nombre de la sanguijuela Cullen salió en el cuento.

- ¿Quién es ella? – preguntó Leah acercándose a la puerta, Jakob la sitio

- ya saben, una enana de pelo corto, parece duende y es bien fisgona, hiperactiva casada con un tipo demasiado emo para mi gusto que todo lo que hace es mirarte con desconfianza – dijo una de las dos mujeres que estaba en el pasillo. Los olores, ahora que estaban cerca de la puerta, estaban mezclados, uno era un vampiro, el otro… definitivamente no era humano

- ¿Cómo se llamaba el soldadito ese?

- mmm… déjame recordar….

- ¿Jasón?

- no…

- Jackson…

- no… comenzaba con "J" pero no recuerdo… - Leah y Jakob se quedaron mirando mientras escuchaban todo esto

- Ja… jaco… no… mmm... Jo…. No definitivamente no era Jo… jas….

- ¿Jasper?

- ¡eso! – gritó una de ellas haciendo que Leah y Jakob se alejaran un poco de la puerta, en algún momento terminaron pegados escuchando. – Alice Cullen y Jasper Hale, esos eran los nombres, son de Forks, hijos del guapísimo Doctor Carlise

- que hombre más lindo

- vampiro

- vampiro, hombre, para asuntos maritales es lo mismo… - y volvieron a meterse en una conversación que ellos no podían entender

- ¿Qué opinas? – preguntó Jakob, Leah arrugó el ceño

- hay un vampiro y tenemos un niño humano aquí, no dejaré que se acerque

- no parecen malas…

- ¡no lo somos! – dijeron las dos mujeres al unisonó

- cierren la condenada boca – bramó Leah

- tiene mal carácter… - escuchó como una de ellas susurraba

- escúchame Jakob, estuviésemos solos podrías hacer aumentar tu circulo de amistad cadavérico, pero no con un humano aquí…

- soy vegetariana por si te interesa – le interrumpieron del otro lado de la puerta. Leah gruño. Esto no podía ser real, ¿Qué tipo de conversación era esta?

- y yo soy Lady Gaga – Leah escuchó los gritos de emoción al otro lado de la puerta, rodó los ojos ya que ella no pretendía ser simpática sino que irónica.

- ella tiene canciones geniales

- pero es una loca cualquiera, me caería tan bien si la conozco

- ¿eres su doble o algo? – Jakob rio bajito

- cierren la maldita boca – gruñó Leah. Se estaba acensando del par.

- ¿realmente crees que esas dos son peligrosas?

- Emmet es una bomba de chistes estúpidos y no por eso deja de ser peligroso

- es Emmet, no te atacaría a menos que tenga una razón, lo mismo con ellas…

- él me está cayendo bien – dijo una de las mujeres.

- bien, abre la puerta, pero un solo movimiento en falso y las mato ¿de acuerdo?

- de acuerdo – Leah no supo si reir o gruñir cuando escuchó que los tres le contestaban. Se acercó a Marcos y se puso entre él y la puerta. Estaba lista para atacar al menor movimiento sospechoso. No tendría miramientos contra nadie, sin compasiones, tenía un niño que cuidar y lo haría con uñas y dientes. Jakob abrió la puerta con lentitud hasta que las dos mujeres fueron visibles.

Leah refunfuñó. Los ojos de las tipas ni si quiera se posaron en ella, fueron directo a Jakob.

- olvídate de Carlise – murmuró una entrando a la habitación como si fuese de ella. Pasó sus ojos desde los pies hasta la cabeza de él tomando más tiempo del decentemente permitido en su torso desnudo.

- ¿Carlise quien? – dijo la otra haciendo exactamente lo mismo. Eran un par de clones, un maldito par de estúpidas… gemelas.

- ¿Qué es lo que quieren? – bramó Leah dando un paso. Pero lo retrocedió al momento en que recordó al niño sobre la cama. Fue entonces cuando las dos mujeres voltearon a verla. Si veía un solo atisbo de altanería al mirarla, Leah se les tiraría encima a ambas rompiéndoles el cuello.

- ¿Dónde tenemos nuestros modales hermana?

- lo lamento, déjenos presentarnos – comenzó una. No se movieron del lado del Jakob – ella es Mara y yo soy Priscila. Somos hermanas, gemelas por si no se habían dado cuenta – Mara rió moviendo la cabeza como su si hermana fuera la mas chistosa de la tierra. Leah rodó los ojos ante lo ridículas que las encontró.

- una es vampiro – dijo Jakob.

- si no me lo dices no lo habría notado – murmuró Leah cruzándose de brazos. Ese par no le daba confianza. Él le devolvió la mirada dando una pequeña sonrisa. "maldito encantador" pensó ella – y la otra no es humana – acotó.

- si bueno… larga historia

- una que no me interesa, como tampoco su estadía aquí, así que hablen pronto y váyanse

- hay alguien en este sitio que no ha tenido sexo desde hace un tiempo – murmuró Mara mirando a Leah

- mucho tiempo – acotó la hermana.

- mucho – Leah miró a Jakob con ganas de matarlo cuando esa palabra salió de su boca

- en fin, estamos aquí porque somos amigas de los Cullen, supimos que le pasó a su hija y queremos ayudar

- bien, tomen el oeste del país y a nosotros nos dejan el este – Leah definitivamente no estaba feliz. Y no sabía si la razón era el que una de las gemelas fuera vampiro o el hecho de que miraran a Jakob con especial interés, sobre todo la tal Priscila que no podía estar más de 30 segundos si pasar sus ojos sobre el cuerpo de Jakob.

- no gracias - dijo Mara – la idea aquí es que nos gustaría hablar con los Cullen en persona, nos comunicamos con Alice y dijo que ustedes estaban cerca y que nos llevarían hasta ellos – la mujer se acercó al escritorio y se apoyó, la hermana solo se movió para estar más dentro de la habitación y más cerca de Jakob. Leah se estaba comenzando a sulfurar.

- lamentamos decirles que nos tendrán pegados a su sombra hasta que logremos hablar con los Cullen – Priscila dijo todo sin dejar de mirar a Jakob, era como si estuviese fascinada por él, toda sonrisas y miradas coquetas la maldita – ¿Por qué no me dices tu nombre? – Jakob sonrió y puso sus manos en los bolsillos de sus pantalones.

- Jakob Black

- mmm… - Leah vio con rabia como la descarada giraba alrededor como si estuviese "tasando" la mercancía – Jakob… - pasó por su lado y aspiró hondo - alfa de una manada ¿verdad? – Él asintió haciendo que ella sonriera aun mas - me gusta… - en algún momento Leah se había separado de la cama y estaba a un par de pasos de todo el espectáculo, cerro las mano en puños.

Una mano de Priscila se posó en el pecho desnudo de Jakob y poniéndose sobre las puntas de sus pies acercó su rostro al de él.

Eso fue todo.

Leah en menos de un segundo tomó la mujer de la chaqueta y la estampó de espaldas a la pared, sus manos agarraron sus hombros al tiempo en que mostraba sus dientes. Si ella lo volvía a tocar la mataba. Así de simple.

- no vuelvas a tocarlo o te dejo manca ¿estamos clara? – la mujer bajó su agarre la miró desconcertada. Leah sintió una mano sobre su brazo, por el rabillo de su ojo vio como la otra gemela estaba a su lado, con el semblante serio, pero con una chispa de gracia. Le picó la nariz con el olor dulzón. Pero había otro aroma cerca…

- vaya, que exaltada – dijo Priscila, le iba a decir algo mas pero se detuvo, arrugó el entrecejo y se acercó a Leah, tomó aire por la nariz. La arrugó haciendo una mueca – Mara, tu olor me desconcentra, aléjate

- si la suelto te mata – comentó

- es posible, pero me voy a arriesgar – la vampira elevó sus hombros

- es tu cuello

Priscila volvió a lo suyo, acercó la nariz al brazo de Leah y olorosó. Ella arrugó la nariz sin saber porque la loca esa hacia eso. La gemela la tomó del borde del pantalón y la acercó enterrando su rostro en su cuello.

Se escuchó el gemido de Jakob en algún sitio de la habitación

- esto no puede ser posible – comentó Priscila alejándose, sus ojos estaban abiertos de par en par mirando a Leah con asombro

- ¿Qué paso hermana?

- ¿es que no la hueles?

- todo el cuarto huele a perro, casi no distingo el aroma a humano del niño – fue la mención del pequeño lo que hizo que Leah se alejara de la mujer y se pusiera entre ellas y el infante – relájate mujer, no le haremos nada el niño, mi hermana no come humanos y yo soy vegetariana, deja la paranoia – pero Leah no se movió de su sitio. Mara rodó los ojos.

- no seas tonta Priscila, acércate un poco a… ¿Cuál es tu nombre?

- ¿qué te importa?

- acércate un poco a que te importa y huélela – Leah no supo si gruñir o reír, segunda vez que le ocurría eso. Mara se acercó cautelosa y respiró hondo. Arrugó el entrecejo y se acercó un poco más repitiendo la acción.

- esto es invasión del espacio personal – dijo Leah haciendo su torso hacia atrás.

- yo estoy disfrutando bastante de esta nivación – comentó Jakob con una sonrisa en su rostro. Leah le gruño. Priscila le sonrió.

- imposible – comentó Mara dando un paso hacia atrás – debe haber un error…

- claro, lo confundimos solo porque ella ocupa perfume de perro Nº 5 – la gemela cruzó los brazos esperando a que su hermana vampiro respondiera

- bien… puede decirse que ya lo he visto todo

- ¿una de ustedes me podría decir que mierda es lo imposible? – Leah se acercó al niño y acarició su cabeza, se había quedado dormido.

- tú

- estoy de acuerdo – acotó Jakob tomando asiento cerca de Leah

- que hilarante – respondió ella sin expresión en su rostro. Se escuchó una risa en el cuarto. A Leah le dio exactamente lo mismo cual de las dos gemelas había sido.

- tú eres loba, metamorfa – le dijo Priscila

- dime algo que yo no sepa

- yo soy licántropa – Leah giró la cabeza con rapidez al mismo tiempo que Jakob.

- me estas jodiendo – la morena negó con la cabeza

- nopes

- pero se supone que no existen más mujeres como yo…

- no las hay

- no desperté muy de buenas así que será mejor que comiences a aclarar el panorama o terminaremos mal

- tú eres metamorfa, yo soy licántropa, somos diferentes, hay muchas como yo… pero como tu… en mis 80 años de vida eres la única que he visto, y eso que he recorrido gran parte del mundo

- ¿80 años? – preguntó Jakob, la licántropa volvió su atención a él

- si cariño, nací en 1931, bueno, nacimos en ese año – se corrigió ella

- ¿a qué te refieres con que eres licántropa?

- tú y mi hermana son diferentes, principalmente porque ella solo se transforma en días de luna llena y adquiere una forma medio humano y medio lobo – comenzó a explicar la vampira tomando una silla y sentándose en ella – tú puedes transformarte a gusto y en un animal por completo

- si saben de la existencia de metamorfos ¿Por qué se sorprenden tanto de Leah?

- porque se supone que no hay mujeres metamorfas mi Jake – contestó Priscila, a Leah le dieron arcadas cuando escuchó el adjetivo posesivo – ustedes son cambios genéticos que conllevan a la obtención de 24 pares de cromosomas, este cambio está ligado a Y que solo tienen los hombres… tu – dijo ella apuntando a Leah – eres biológicamente imposible, una anomalía genética… bueno, mas anomalía que el resto de las anomalías.

- los licántropos se crean cuando hay intercambio de sangre por eso puede haber mujeres – acotó la hermana

Jakob y Leah se quedaron callados intentado procesar todo, él ya sabía sobre su cromosoma extra gracias a Carlise… pero el porqué no había mujeres lobo era nuevo, el doctor estaría fascinado con esa teoría. Miró a Leah y se preguntó cuanta suerte había tenido él en enamorarse de la única metamorfa del mundo y además haber imprimado de una hibrido. Se consideró un chico con suerte.

El cuerpo a su lado se movió por la habitación hasta llegar a la mesa, donde se subió para sentarse, Jakob la recorrió con la mirada. Si, la licántropa era hermosa, cabello ondulado y rebelde, diferente al liso de Leah, no era muy alta, posiblemente de 1.70 metros, Leah alcanzaba 1.80 metros, unos ojos redondos y negros como la noche, menos claros que los avellana y miel de su Leah. Suspiró. La licántropa era hermosa, pero no era Leah.

- ¿y bien? – Preguntó la vampira cruzándose de brazos - ¿por dónde comenzaremos la búsqueda?

- ¿comenzaremos? Se me hace demasiada gente en la frase

- lo lamento perrita, pero no se libraran de nosotros hasta que nos lleven con los Cullen

- eso tardará un poco, tenemos cosas que hacer primero – murmuró Leah acercándose al niño que continuaba dormido totalmente ajeno a los seres mitológicos que lo rodeaban.

- ¿lo dices por el niño? – preguntó Priscila, Leah asintió

- ¿es de ustedes? – Jakob miró a Leah y deseó que ese niño fuera de ellos. Le encantaría tener familia con ella. Pero claramente no se podía por el problema de licantropía de Leah.

- no – dijo ella con dureza – tenemos que encontrar su familia.

- búsquenla

- Dios, si que estás iluminada – comentó Leah con ironía, la vampira se rió.

- ignoraré tus sarcasmos, me refería a que lo rastreen

- ¿Cómo? – preguntó Jakob

- con el aroma – la miró confundido - ¿no saben hacerlo? – el negó con la cabeza - ¿Qué edad tienen?

- ¿eso es relevante?

- su edad humana me da exactamente lo mismo, hablo de su edad transformados – Jakob se puso a pensar y contar hacia atrás

- creo… yo tengo cinco y Leah cuatro, puede que uno más, no sé bien – Mara bufó

- son unos niños – comentó ella

- ¿Cómo es posible que con solo cinco años seas alfa? – Jakob se encogió de hombros ante la pregunta de Priscila

- soy bueno

- eso salta a la vista – comentó ella con una sonrisa, Jakob se la devolvió solo para escuchar a Leah gruñir. Cuando la licántropa intentó besarlo y Leah reaccionó tan territorial… casi se vino allí mismo. Amó la sensación de sobreprotección.

- podemos ayudarlos, es fácil encontrar a alguien con el aroma – lo pensó y le encontró razón, si querían seguir con la búsqueda de Nessie era más fácil sin el niño. Aunque lo extrañaría bastante

- no se van a acercar al niño – dijo Leah con el ceño fruncido

- tu desconfianza me ofende

- me importa poco, no se acercaran a él, no lo van a tocar y fin del asunto

- Leah se razonable – intentó convencerla Jakob, pero esta solo le devolvió una mirada enojada

- métete tu razonamiento por donde te quepa Jakob, ellas no me dan confianza, me da exactamente igual que una sea vegetariana y la otra diga que no se almuerza humanos, no las conozco y no confió en ellas – el silencio llenó la sala saturando el ambiente con tensión.

- bien, eso fue incómodo – dijo Mara

- siento mi orgullo herido – agregó la hermana tocándose el corazón con dramatismo – pero para tranquilizarte no es necesario que toquemos al mocoso, el sitio está lleno de su aroma, podremos reconocer un efluvio familiar en el pueblo y lo más probable es que sea de uno de su madre

- solo el padre – dijo Leah - la madre está muerta

- ¿Cómo lo saben?

- nosotros la matamos – agregó Jakob, recordó que aun tenía que deshacerse de un arma

- vaya… debe haber sido una humana muy mala – comentó Priscila

- se estaba convirtiendo en vampira – respondió Leah con una risa macabra – razón suficiente.

- vaya… gracias por el dato – Mara sonrió ante la amenaza indirecta de Leah y esta solo le devolvió la sonrisa – En fin, tomando en cuenta de que tenemos una búsqueda que continuar será mejor que terminemos con este tema luego.

- te apoyo hermana, además, tenemos que salir de aquí pronto o las cosas se pondrán feas – acotó Priscila

- ¿y eso porque? – preguntó Jakob

- este sitio está lleno de cazadores – dijo Mara – si descubren que no somos humanos nos matan

- ¿y cómo sabrían que no lo somos?

- por el aroma – Priscila se había puesto seria – tenemos un aroma diferente a los humanos y sus perros lo saben

- ¿Por qué aquí hay cazadores? Nunca lo había escuchado

- Brasil es un país con creencias místicas, ellos creen en nuestra existencia, así como en brujas, duendes, gnomos, elfos y todo eso que no existe

- ¿no?

- no que yo sepa, realmente espero que no – dijo arrugando el entrecejo, pero no duró mucho antes de que su sonrisa volviera a aparecer – en fin, la cosa aquí es que al creer nos temen, y al temernos nos cazan.

- elemental Watson – murmuró Leah sin mirarlos, Jakob suspiró. Si las cosas eran así tenían que salir del sitio ahora.

- Leah, arregla al niño, yo iré donde la encargada para decirle que nos vamos

- dile que pasaremos a cancelar todo, estaré lista en menos de diez minutos – Jakob asintió y dejó la sala.

- iré a ver que esté todo en orden – comentó Priscila

- cuidado con que te vean, hay mucho sol allí afuera

- descuida – dijo antes de salir por la puerta. Leah se sintió incomoda con la tipa dentro del mismo cuarto. Quería que se fuera, que se alejara de ella y principalmente de Jakob. Cuando su mente comenzó a idear diferentes maneras de matarla se comenzó a mover en un intento de despejarse. Estaba arreglando el bolso cuando ella volvió a hablar

- Jakob está imprimado – Leah detuvo durante un segundo sus movimientos cuando la escuchó. No dijo nada y continuó con lo suyo – lo sé porque tiene un aroma particular… como especies, una mezcla entre jengibre, nuez moscada y lavanda… exquisito realmente – No quiso admitirlo, pero ella también se había dado cuenta de eso, el olor de Jakob venia siempre acompañado de un toque así, el que se volvía especialmente predominante cuando tenía a Renesme cerca. Sam, Paul, Jared y Quil tenían lo mismo.

- dime algo que no sepa – comentó ella doblando las mantas que estaban sobre la cama

- tú no eres su imprimación – Leah gruñó. No necesitaba que le recordaran ese pequeño gran detalle.

- vaya, ¿eres siempre así de inteligente?

- la mayor parte de las veces – respondió Priscila con una sonrisa – pero a lo que iba con todo esto es solo para advertirte que a mí, personalmente, me importa poco que esté imprimado – Leah se giró para mirarla – su imprimación no está aquí, y él está solo – elevó sus hombros – yo estoy sola, haríamos una linda pareja

- escúchame bien niñita, tú no te vas a acercar a Jakob

- yo no soy una niñita – contraatacó la licántropa colocándose seria – será mejor que tu cuides tus palabras o haré que te las tragues

- no me amenaces, me importa una mierda que seas una octogenaria o que te vuelvas medio lobo, tú no vas a poner tus asquerosas manos sobre Jakob o yo, juro por dios que te mato – ella bufó

- ¿Por qué cuidas tanto la propiedad de alguien más? – Preguntó con desdén – Ho… espera un minuto… - una sonrisa sardónica se apoderó de su rostro – puedo oler su aroma sobre ti, ¿te enamoraste de un imprimado? – Leah no contestó, sintió la rabia volar por sus venas y las miles de formas en que quería matar a la media perra frente suyo comenzaron a llenar su cabeza. Intentó forzar su respiración y calmarla, un golpe de ira no la ayudaría en nada – el silencio otorga, patético

- tienes razón – comentó Leah relajándose un poco, su cabeza gritaba que había un niño en la habitación y que al transformarse lo mataría casi inmediatamente, no podía dejarse llevar por la rabia… al menos no en un sitio tan pequeño – tengo el aroma de Jakob por todo mi cuerpo, y si, me enamoré de un imprimado… pero velo desde este punto de vista, tengo lindos 24 años y estoy al lado de un hombre que a pesar de tener una imprimación dice que me ama. Yo soy la que lo aleja… en cambio tu… tienes 80 y estás sola persiguiendo imprimados y caminando con tu hermana – el rostro de Priscila se crispo haciendo que Leah sonriera de modo falsamente compasivo – patético – terminó, se dio media vuelta y continuó con lo que estaba haciendo. Guardó las cosas en su bolso y las mantas en el closet. El silencio reinaba en el ambiente y Leah se sintió conforme consigo misma.

- es una lástima que no hagas feliz a Jakob a pesar de que dice que te ama – dijo Priscila de pronto – Leah rodo los ojos e ignoró cualquier comentario – lástima que te ame y aun así esté desesperado buscando a su imprimación mientras tú lo persigues en la búsqueda – Leah no supo en qué momento se movió, pero al siguiente respiro estaba frente a la licántropa con una mano sobre su cuello, esta tomó su brazo en un intento de detener la presión, a pesar de que su cuello estaba siendo apretado sonrió. Leah sintió hervir su sangre - ¿puse el dedo en la llaga? – susurró casi sin aire, ella gruñó mostrando sus dientes

- ¿tanto tiempo demoraste en argumentar algo? – respondió Leah acercando su rostro, Priscila gimió al sentí que la presión en su cuello aumentaba – te repito, no te quiero cerca de él, o será lo último que harás porque te mato con mis propias manos.

- no me voy a alejar, veremos quién gana – logró susurrar con dificultad.

- las dejo solas diez minutos y están a punto de matarse – Leah giró la cabeza y vio a Jakob entrar a la habitación – Leah suéltala

- piérdete – gruñó ella volviendo su mirada a la mujer que estaba bajo su agarre, presionó un poco mas haciéndola gemir

- hablo enserio – comentó él con voz seria – suéltala Leah – ella escuchó su tono alfa salir con las palabras y espero que el mandato fuese inevitable haciendo que su cuerpo se moviera en orden aun contra su voluntad… pero nada pasó – suéltala – repitió Jakob, pero ahora con un tono menos seguro que antes, Leah sonrió.

- estás perdiendo el toque – dijo soltando a Priscila quien tosió tomándose el cuello

- ¿Cómo es posible? – ella elevó sus hombros

- no me interesa – dijo, se acercó a la cama y tomó al niño en brazos, este se removió abriendo los ojos, Leah se fascinó nuevamente al ver al pequeño sonreírle, nunca se cansaría de eso – hola precioso – lo saludó – es hora de irnos – ella se giró para caminar a la puerta y espero ver a la tercera mujer que mas odiaba en su vida. Pero ya no estaba - ¿Dónde se fue la media perrita? – preguntó acercándose a Jakob

- fue donde Mara – Leah elevó una ceja en su dirección, cerraron la puerta tras ellos

- tratándolas por sus nombres, que tierno – dijo ella con ironía caminando por el pasillo, Jakob la seguía a su lado

- me parecen simpáticas – ella se detuvo para encararlo

- no te quiero cerca de la licántropa – le dijo con voz seria, fue Jakob quien ahora elevó una ceja interrogante – no es una sugerencia

- tú no me das ordenes

- tú no me quieres ver realmente enojada – Jakob gruñó

- Dios, te vez increíble cuando estas celosa, amo que seas territorial conmigo – fue ron esas palabras las que hicieron que Leah reaccionara y se diera cuenta de lo que estaba pasando. Ella estaba siendo demasiado protectora con él, y eso no le correspondía, actuar como una novia con ataques psicóticos no era un papel que a ella le acomodara… pero, pensar en esa tipeja tocándolo…

- no te le acerques

- ¿Qué recibo a cambio?

- mantener tus zonas bajas pegadas al cuerpo – Jakob bufó

- necesitaras algo más que una amenaza para hacer que yo cumpla

- no es una amenaza, es una promesa, te castro Jakob – él rodo los ojos

- no es suficiente – Leah se quedó perpleja al escucharlo ¿pero qué mierda?

- estas tentando tu suerte – dijo ella casi en un gruñido – ya estoy aguantando mucho para que le sumes un intento de celos con la primera mujer que te mueva el culo, no me quieres ver realmente enojada

- ni si quiera estoy intentando darte celos Leah – comentó él acercándose demasiado, lo único que los mantuvo lejos fue el pequeño cuerpo en los brazos de ella – pero si te pondrás así cada vez que una mujer se me acerque… no es tan mala idea – Leah paseó su mirada posándose en los labios de Jakob, los que se encontraban curvos con esa sonrisa que hacía que ella comenzara a humedecerse. Estuvo a dos segundos de tirársele encima.

Pero Marcos comenzó a gimotear haciendo que Leah saliese de su hipnosis.

Ella se giró y aceleró sus pasos hacia la recepción del lugar, escuchó la risa a su espalda. Una vez allí habló con la encargada dándole las gracias bajo su papel de madre preocupada. Se fue del sitio aun intentando recordar el nombre de ella. Pero al final dejo de intentarlo, de todos modos le importaba una mierda como se llamaba.

- hola lindo – Leah se giró cuando escuchó la voz chillona de la licántropa, ella estaba demasiado cerca de Jakob, y este demasiado sonriente. Par de estúpidos – les tenemos una buena y mala noticia

- déjame adivinar, la buena es que nos dejas tranquilos, y la mala es que te mueres en el proceso… espera… eso también es bueno – comentó Leah mirándola fijamente, Priscila hizo una mueca

- nunca trabajes como humorista, te morirás de hambre – respondió – la buena es que ya encontramos al padre del niño, fue demasiado fácil rastrearlo, la mala es que el tipo es un simpático cazador esperando para matarnos.

Leah gimió. Genial. Los problemas venían siempre de a tres.

Holis! Capi nuevo que demoró por una prueba y el día del padre, pero llegué. Espero disfruten de la compañía de unas gemelas, necesitábamos mas gente en el camino de nuestros protagonistas para que la historia se volviera interesante, los Cullen aun no aparecen y los problemas van en aumento. Les dejo las fotos de las hermanas.

Mara, la vampira http: / www . availableimages . com / images / pictures/2007/i-am-legend/aph_17 . jpg

Priscila, la licántropa http: / www . lahiguera . net / cinemania/actores/alice_braga/fotos/13938/alice_braga . jpg

Espero sus comentarios sobre estos nuevos personajes y sobre como va la historia, espero los 10 revis de siempre para actualizar y decirles que gracias por los comentarios de animo que siempre me dan, son un encanto de lectores, las mejores forever and ever.

Ha! Si hay alguien que quiera que algo pase dentro de la historia no dude en decírmelo y lo pondré con la respectiva dedicatoria

Un besote a todas y que tengan una linda semana.