DCMR: Los personajes no son míos, son de S.M. la historia si me pertenece.

Capítulo IX: Sueño

Estaba admirando una hermosa noche estrellada y un amplio mar con una hermosa vista, iluminada únicamente por una luna que recién empezaba a menguar. Se escuchaba una música de fondo y el sonido del mar, estaba tan en paz que hasta me parecía increíble, hacia mucho que no me sentía tan bien conmigo misma, sin preocupaciones, sin pensar en trabajo, sin fechas límite, libre como nunca me había sentido.

Una hermosa voz aterciopelada me saco de mis pensamientos.

-Hola- comencé a girarme lentamente y en ese momento…

-¡Wow! ¡Qué ojos!- y me tapé la boca con ambas manos mientras me sonrojaba y aquellos orbes verdes me miraban con diversión y pude notar un tenue color rosa en sus mejillas, claro está que no tan notorio como el mío, antes de bajar la vista avergonzada. ¡Y qué labios! ¡Dios! ¡Este hombre me quiere matar! Eso si lo dije para mí misma.

-Gracias, supongo- me dijo el monumento de hombre que estaba frente a mí sacándome de mis pensamientos.

-Lo siento- atine a decir- no era mi intención decirlo en voz alta- me disculpé. Me sonrió y ¡de que manera! ¡Este hombre me quiere dar un paro cardiaco! ¡Sonreía de lado y se veía tan sexy! ¡Y más con ese pelo broncíneo desordenado! ¿Pelo broncíneo? ¿Es el del trasero sexy? ¿Es posible que alguien sea tan perfecto? Esto se parece a mi sueño ¿estaré soñando todavía? Me pellizqué disimuladamente y dolió, por lo que supuse no estaba durmiendo ¿si uno se pellizca en un sueño, se despierta por el dolor? Creo que ya estoy divagando…

-Y que hace una mujer sola aquí afuera- ese ser tan perfecto interrumpió mis cavilaciones.

-Mmmmh- sacudí la cabeza para concentrarme- solo salí a tomar aire-

-Por cierto, soy Edward-

-Mucho gusto- contesté.

-¿Cómo te llamas?- estoy quedando como una tonta frente a un hombre extremadamente sexy ¿cerebro? ¿Estás ahí? Mejor le contesto.

-Soy Bella, Isabella en realidad, pero todos me dicen Bella- añadí antes de que preguntara.

-Isabella- que bien se escucha de sus labios, hasta parece una caricia- Bella, hermoso nombre, como la dueña- y me sonrojé.

E. POV

¿Cómo la dueña? ¿Acaso estoy loco? Más bien ella debe creer que estoy loco, todavía no puedo creer que esté hablando con mi ángel. Y ese sonrojo, esta mujer me quiere volver loco, más de lo que ya estoy.

-¿Y qué haces tú aquí afuera?- me preguntó con esa voz tan dulce que conseguía que mi corazón se acelerara cada vez más si eso es posible.

-Necesitaba tomar un poco de aire y estaba sentado por allá- señalé la piscina que casi no se distinguía en la noche- cuando te vi salir ¿y qué edad tienes, Bella?- que nombre tan perfecto para tanta belleza en un solo cuerpo ¿yo pensé eso? ¡Qué cursi! Creo que me está afectando este crucero.

-27 ¿y tú?- me devolvió la pregunta.

-27 también ¿y por qué estas en un crucero para solteros siendo tan joven?- me atreví a preguntar.

-¿Y por qué estás tú en un crucero para solteros siendo tan joven?- me devolvió la pregunta.

-¡Touche!- exclamé- Mi madre y mis hermanas pueden ser muy persuasivas cuando quieren y ya es muy difícil decirles que no a cada una por separado, cuando las tres están de acuerdo es realmente imposible decirles que no-

B. POV

¡Wow! ¡Parece Alice hablando! ¡Ni si quiera respiró!

-Ahora ¿Por qué estás tú aquí?- volvió a preguntar.

-Fue un regalo de mi madre y como en verdad me hacían falta unas vacaciones acepte venir, pero le deje bien claro que no vengo en busca de novio, no me hace falta- tonta Bella, lo estas espantando, preparando retirada- bueno, ya es tarde, debería irme. Hasta mañana Edward- comencé a alejarme.

-Hasta mañana Bella- lo oí decir.

Ya en la habitación me dispuse a ponerme uno de los pijamas atrevidos que las chicas guardaron en mis maletas y que no parecen nada cómodos, sin embargo, luego de ponérmelo, noté que no era tan incomodo, los encajes no molestaban para nada. Me acosté y en seguida los brazos de Morfeo me recibieron.

Esa noche soñé con unos hermosos ojos verdes…

-If I'm a bad person, you don't like me

I guess I'll go, make my own way-

Gruñi entre sueños. ¿Por qué me puse despertador? ¡Oh! Si… para desayunar tranquila…

Enseguida (bueno, está bien, casi enseguida) me levanté y fui a darme una relajante ducha para terminar de despertarme. Ni bien hube terminado de arreglarme me dispuse a salir, cuando estaba cerrando la puerta una voz me sobresaltó.

-Buenos días Bella- me di la vuelta y ahí estaba parado el dueño de los ojos de mis sueños. Lo miré de arriba abajo, disimuladamente, iba vestido con una remera verde de manga corta que le marcaba todos los músculos, le quedaba como los mil demonios (por lo bien, claro) y una bermuda negra, me mordí el labio y le contesté…

-Edward, buenos días-

-¿Vas a desayunar?- preguntó sacándome de mi segundo escrutinio.

-Sip ¿Tú?-

-También ¿vamos?- y me ofreció su brazo, no podía rechazarlo.

-Claro-

-Así que… ¿a qué te dedicas?-

-Soy periodista, trabajo en un periódico, publico un articulo semanal sobre el tema que yo elijo y hago algunas columnas de interés cuando tengo tiempo, que es la mayoría de las veces- admití con una sonrisa- ¿Y tú a que te dedicas?-

-Soy médico… pediatra… y algunas veces escribo artículos, pero muy de vez en cuando-

-Entonces, te gustan los niños- afirmé- debe ser muy gratificante. Me hubiera gustado ser doctora, pero el olor de la sangre me marea-

-Lo cual te limita mucho en el campo de la medicina- dijo aguantando la carcajada- me encantan los niños, algún día espero tener muchos. Por cierto, la sangre no tiene olor-

-Si tiene, huele a oxido y sal-

-Parece que tienes un olfato muy desarrollado- lo fulmine con la mirada y levantó el brazo que no estaba unido al mío en señal de paz, se estaba burlando de mi.

Estábamos entrando al comedor cuando sentí que alguien me llamaba…

-Hey Bella- era James- por aquí- estaba ubicado en una de las mesas cerca de la puerta.

-¿Te molesta?- le pregunté a Edward mientras señalaba la mesa.

-Para nada- contestó- ¿Te puedo hacer una pregunta?-

-¿Esa es la pregunta o quieres hacer otra además de esa?- me sonrió… ¡Madre mía! ¡Qué sonrisa!

-¿Por qué siempre estas con él?- señaló a James- ¿Se conocen de algún lado?-

-Lo conozco de acá y me cae bien, por eso siempre estoy con él- me encogí de hombros. Llegamos a la mesa a los pocos segundos.

-Buenos días- dijo Edward, solo estaban James y Mía.

-Buenos días chicos, el es Edward- lo señalé- ellos son James y Mía-

-Mucho gusto- dijeron los tres al mismo tiempo, todos reímos. Tomamos asiento.

-Miren que el desayuno se lo sirven ustedes, en aquella mesa de allá- nos señaló la otra punta del salón- están las bebidas, té, café, chocolate, jugo y en aquella otra- señaló casi hacia la misma dirección solo que un poco más a la derecha- hay masas, postres, tortas, panes y de todo un poco, además de manteca, mermeladas de varios sabores y dulces varios-

-Y… ¿No había forma de que se sentaran más lejos, no?- les pregunté. Mía se encogió de hombros pero James me contesto.

-Podría haberme sentado en esa- y señaló la mesa de atrás nuestro que definitivamente era la más lejana.

-¡Ja! ¡Ja!- fue la respuesta que obtuvo de mi. Me levanté y Edward me imitó.

-Hay unas bandejas para que puedas trasladar todo- informó James antes de que nos fuéramos. Hice un gesto con la mano dándole a entender que lo había escuchado.

Al llegar al otro extremo del salón, completamente agotada por la larga caminata (jeje, es broma) tomé una bandeja y en ella puse el café y el jugo de naranja y zanahoria que me serví, esquivando gente fui hacia la otra mesa con Edward pisándome los talones. Tome dos porciones de tarta de chocolate y me dispuse a esperarlo, cuando vi que se servía el quinto pedazo de tarta y que seguía mirando que más iba a llevar le dije.

-Te espero en la mesa- asintió y creo que dijo algo más, pero no llegue a escuchar porque ya me había alejado.

Suerte que habían bandejas porque si tenía que llevar todo esto a mano tendría que haber hecho tres viajes por lo menos.

-¿Y tu amigo?- preguntó Mía cuando llegue a la mesa- ¿Cómo era el nombre?-

-Edward- contesté- aun estaba eligiendo- me fijé en lo que estaban comiendo, Mía ya había terminado lo suyo pero James tenía unas cuantas tartas y un café. Comencé con mi desayuno y casi al instante llego Edward con comida para al menos 5 personas. Mis ojos se abrieron desmesuradamente.

-¿Vas a comer todo eso?- le pregunté con asombro.

-Solo es para probar a ver cual me gusta más- se defendió con un encogimiento de hombros.

-Si tú lo dices- murmuré.

Desayunamos en medio de una charla amena en la que Edward, Mía y James se conocieron más.

-¿Alguien sabe donde es la jornada de integración y que vamos a hacer?- pregunté.

-Es en el salón de baile- contestó Mía- pero no sé cómo será-

-Yo hable ayer con el capitán, me dijo que hay una mesa y de un lado se sientan las mujeres y del otro los hombres, charlas y eso y luego de no sé cuantos minutos, los hombres tenemos que cambiar de lugar- nos dijo James- si te agrada alguien lo suficiente puede ser tu pareja para el baile-

-¿Un baile?- pregunté exaltada- yo no bailo-

-Todo el mundo baila- dijo Mía.

-Yo no, no sé bailar-

-Es según quien te guie- dijo Edward que aun seguía comiendo.

-Sí, claro- contesté sarcástica.

-¿De qué es esa?- preguntó James señalando una de las tartas de Edward.

-Parece de manzana y nuez, pero no estoy seguro-

-¿Y esta buena?-

-No mucho, pero es comestible, no me gustan mucho las nueces-

-Si me permiten, me retiro, los veo a las 10- dije levantándome.

-Sí, yo también, sigan comiendo chicos- me imitó Mía.

-Hasta luego- contestaron ambos. Y me retiré a mi habitación. Aun quedaba media hora para las diez y quería lavarme los dientes.

Lo sé, lo sé… es cortito… pero van dos juntos…

Gracias a: Wilma Cullen; Cullen Vigo; alijas1002; Lunita Black27; Andrea; Lawy; vale55.

Besos…

Clu.