-suzaku exprimiéndose la ropa de tanta lagrima de Zhena- seee todavía a veces sigue de llorica por Kai XDDD jajaja me daré tiempo esta vez de contestar sus amables reviews al final del capi. Disfrutenlo.
10. ¿Se repite?
Iván acercó deslizando por el suelo, la canastilla con un poco de pan hacia Boris.
-¿Entonces eso fue lo que pasó, jefe?- preguntó con temor Max, encogiendo su cuerpo.
-Se los dije… rondaban por aquí- dijo Iván, mordió un gran pedazo de jamón para ocultar su nerviosismo, salió volando de su boca hasta la rodilla de un asqueado Ralf, viaje cortesía del golpe de Boris en la nuca del muchacho de poca estatura.
-No sean estúpidos… ¿Cómo pueden creerle?- Boris se cruzó de brazos.
Sergei cerró los ojos cruzándose de brazos, era quizás quien mejor disimulaba su turbación. Ralf buscó en su bolsillo, sacando un trozo de tocino, lo enrolló en un pedazo de pan para comerlo. Él y Sergei habían sido los elegidos para asaltar la cocina, porque Boris había dicho que era una tarea de todo el equipo, pero Yuriy dijo que dos estarían bien para un trabajo simple. Misión exitosa que culmino en una de tantas reuniones en el piso, al lado de la cama de Boris, en donde Yuriy, sin muchos detalles, les había explicado que en esos días, su separación se había debido a que el espíritu de un muchacho le había hecho creer que estaba vivo. Y que estaba siempre entre todos los alumnos en la escuela.
-Es la verdad- confesó el pelirrojo nuevamente, luego de un largo silencio.
-Acéptalo Ivanov- Boris cruzó los brazos, elevando con arrogancia la barbilla- por fin tienes una historia de fantasmas qué contar, para hacerte por una vez interesante- Yuriy no entendía por qué Boris tenía esa especie de necesidad por contradecirle siempre.
-¿Aún lo ves?... Me refiero… ¿en este momento?
Boris parpadeó incrédulo- ¿Cómo puede ser posible?... ¿Tú también Sergei?- espetó casi gritando. Yuriy elevó la cabeza sobre la cama, girándola a los alrededores de la habitación, donde ya todos los demás estudiantes dormían en sus camas.
-No… no sé cuando aparezca.
-Basta de estupideces- Boris levantó la voz - ¿Quién es tan perdedor, marica y niña como para temer y creer la historia de Ivanov?
Ese era un reto directo, Yuriy arrugó la frente, viéndolos tan fijo como Boris. Max, Sergei, Iván y Ralf se sentían en un dilema. Si decían que si creían, su nuevo líder estaría contento con ellos, pero corrían el riesgo de cargarse encima la enemistad de alguien tan pesado como Boris. Yuriy tembló por el escalofrío de la fiebre, eso los salvo de tener que decidir entre alguno de los dos.
-¿Lo ven¡Estas todavía enfermo Yura!- dijo Boris, le recargó de mala manera la mano en la frente, Yuriy lo manoteo
-No es una alucinación producto de la enfermedad que sufro
-Vete a dormir… no estamos para platicas baratas de un idiota enfermo
Yuriy apretó los puños-Te lo expresaré una vez más- Dijo con los dientes apretados- en el instante en que tus dos neuronas realicen sinapsis, te percatarás que no he mentido, y besaras mis plantas suplicando que te mire y condone.
Sergei se preguntó si era normal excitarse solo con la voz de una persona, Iván pensó seriamente en ir corriendo por un diccionario, aunque no pudo menos que sonreír¡Cuánto admiraba a Yuriy! Max no entendió, pero le pareció que las palabras debieron haber sido muy hirientes para que Boris no hubiera replicado. Ralf estaba muy ocupado preguntándose como serían las cosas de ese día en adelante ahora que Yuriy se había ido tan molesto, en cuanto a Boris…
-Lárguense a dormir a sus camas- ordenó en tono neutral, mientras enrollaba el jamón y tocino en una bolsa de plástico, las pocas frutas, incluso las mordidas que no se acabaron, y el pan, los metió junto con las carnes frías a una funda de almohada, eso serviría para un refrigerio a medio día siguiente. La cama de Sergei estaba al lado de la de Boris, al otro lado Iván, Ralf y Max dormían en las camas al norte de la suya. El de cabellos grisáceos puso los brazos para fungir como segunda almohada, boca arriba, cerró los ojos.
La única luz que ahora alumbraba era la del baño, Yuriy había puesto la mano sobre el pecho para sentir su corazón, el rostro de perfil en la almohada lo suficiente inclinado para que su respiración caliente le rebotara en el rostro. Le era necesario saberse vivo.
Unas horas después la luz del día le dio de lleno en el rostro. Se sentó en la cama, otra vez se había despertado tarde. El insomnio eterno que siempre le acompañaba, en algunos días era suplantado por un sueño tan pesado, que al parecer se cobraba todos los días que no dormía. Rápidamente tomó sus enseres para bañarse, corriendo hacia el lugar donde las tres filas de piletas llenas de agua fría le esperaban, mojándose rápidamente. Abrió los ojos para ver en donde había dejado el jabón, lo halló en el borde de la pileta, que aún le llegaba a la cintura. Observó algo, una especie de mancha en el agua, que se acrecentaba. Movido por la curiosidad inclinó más el cuerpo… una mano tomó su muñeca, quiso gritar, pero fue demasiado rápido, estaba tragando agua. Lo habían sumergido, y parecía que caía cada vez más profundo. Se ahogaba. Frente a sí, Kai lo aferraba fuertemente, con su rostro demasiado pálido, los ojos muy abiertos, sangre saliendo de su nariz y boca flotando en el agua…
Despertó. Se talló el rostro con las manos para lavárselo con su propio sudor. Miró hacia los lados. Seguía siendo la misma noche, quizás no había dormido ni dos horas. Ni lo hizo en las últimas tres semanas. El insomnio fue constante y cruel, si dormía una hora diaria era demasiado.
-¿No crees que deberíamos acompañar a Yuriy un rato?- preguntó Max a Boris. Estaban en el patio, les habían dado un receso ya que un maestro no había asistido, Yuriy estaba recargado en un árbol, solo, en silencio. Los demás estaban a punto de jugar pelota.
-Él fue el que se alejo- Le contestó la pregunta Ralf, Boris ni siquiera se había limitado a verlo.
Era verdad, Yuriy gradualmente se había vuelto más callado todavía de lo que era, y en la primera semana después de aquella noche en que les confesó lo del espíritu, se había separado totalmente de ellos. El único contacto que tenían con el pelirrojo era en el comedor, porque su lugar estaba en la misma mesa que ellos ocupaban. Y las supuestas pláticas, en las que Yuriy se limitaba a asentir o negar con la cabeza, eran iniciadas por los Demoledores. Boris dejó de molestar a Yuriy cuando vio que Ivanov ya no tenía deseos de responderle, la mordida de la culpa y a la vez del orgullo, le permitieron darse el lujo de no buscarle más la cara.
Yuriy elevó la vista, Kai estaba sentado lejos del pelirrojo, dándole la espalda, mirando como jugaban fútbol los Demoledores. Así habían sido esas tres semanas. Yuriy decidió que si no le habían creído, no eran sus amigos. Pensó que solo le hablaban por conveniencia, como todos aquellos que habían fingido que les importaba en las demás escuelas, pero habían estado a su lado para buscar protección o sacarle algún beneficio para ellos. Para protegerse eligió la soledad.
Kai estaba ahí, siempre entre todos los alumnos, la diferencia es que había tomado distancia de Yuriy. En esas semanas durante las clases, Yuriy había volteado lento, con el enorme temor bien disimulado. Kai seguía sentándose en su mismo lugar de siempre: dos filas al lado, tres asientos hacia atrás del suyo. En el comedor ocupaba la solitaria mesita pequeña al lado de la puerta. En el patio veía jugar a los otros sentado en algún rincón o entre árboles. Lo miró en varias ocasiones entrar al baño del dormitorio entre los demás alumnos que no le veían y ocupar un mingitorio como cualquier chico normal. Lo único que no hacía era dormir junto con los otros en el Dormitorio, quizás porque no había una cama desocupada. Hasta se seguía bañando todos los días, y colgaba la ropa mojada en los tubos puestos para ello. A veces lo veía recostado en el césped de alguno de los patios. Pero ahora le notaba un tinte de tristeza a la seriedad eterna de su rostro, y sus ojos rojizos, que no miraron a Yuriy ya ni una sola vez, se sombreaban de un color amatista violáceo. Eso le estrujaba el corazón. Kai estaba solo y Yuriy por fin se percató de algo: no era por elección.
-Tenemos mucho en común- Yuriy se sentó al lado de Kai, el muchacho de cabello en dos tonos elevó el rostro, sinceramente sorprendido, al verlo sentarse- nadie se preocupa por nosotros.
Kai no contestó. Giró el rostro para ver jugar a los demás. Yuriy le miró, la sombra amatista desapareció, quedándose solo como siempre alrededor de sus irises rojizos. Se acercó para dejarle un beso en la mejilla, Kai tragó saliva, sonriendo ligeramente sin voltear a verlo, Yuriy también sonrió a su manera, girando la vista para ver a los Demoledores en el partido de fútbol. El miedo, curiosamente, había desaparecido, más aún cuando los dedos de Kai le rozaron los suyos. Sin mirarse, los entrelazaron.
-Quiero tener sexo contigo- soltó Kai de repente. Yuriy abrió mucho los ojos mirando a Kai, deshizo el agarre de sus dedos pegándole en el brazo-Hey yo no te golpee cuando me lo dijiste aquí mismo.
-Otro día… fue lo que me contestaste-omitió la parte del beso- luego vi cuando te ibas… no desapareciste, te fuiste caminando.
Kai frunció el seño-¿Es que crees que yo desaparezco en la nada o traspaso paredes?-
Yuriy parpadeó varias veces. Era verdad, nunca lo había visto hacer algo así. Siempre que se distraía era cuando Kai se iba. Demasiadas dudas a partir de ello le surgieron en la cabeza, pero se sentía tan cómodo con Kai, que no quería arruinarlo, no preguntaría nada. Además no tenía miedo. Ya no, viendo esa perfecta línea de dientes sonriéndole sólo a él.
-Ese día pelee a golpes con Boris por primera ocasión
-¿Si?...- le animo a seguir Kai, a su forma. Recordó que incluso en vida hablaba poco, sólo con Yuriy tenía esa afinidad para hablar mucho sin motivos aparentes.
-Es que cuando te fuiste me volví a sentar aquí- le palmeo ligeramente el muslo a Kai para indicarle que era el lugar que había tomado sin estar él, dejándole la mano- el anélido Kusnetzov me dio un golpe en la cabeza con el balón y me la cobre
-Como eres un descerebrado ni lo has de haber sentido
-El único acéfalo aquí eres tu- sonrió Yuriy, sacó de su bolsillo el juego que alguna vez le prometió a Kai prestarle- ¿quieres jugar?
-No se hacerlo
-Ven niño genio… te mostrare
-Jefe…- Detuvo Iván el juego, Boris se reunió con el, poniendo las manos en la cintura, los demás se juntaron también-¿Yuriy está hablando solo?- Boris entrecerró los ojos haciendo la cabeza al frente. Sergei torció la boca.
Yuriy, ligeramente girando el torso hacia su derecha, donde Kai estaba, estiraba el juego que el de irises rojizos, tomaba también entre sus manos para palpar los botones a la vez, inclinado de la misma manera hacia su izquierda. Lo que los Demoledores veían, era a un pelirrojo sumamente atractivo, con tintes de genialidad… con su mente perdida en la locura de la soledad. Inclinado mostrando un juego al viento, hablando hacia la nada.
-Y yo que creí verdad lo del fantasma… en realidad habla solo- la decepción de Max no era única- yo hasta quería verlo
-Juguemos- sentenció secamente Boris. No deseaba saber nada más de las ideas de los chicos. Le dolía que le dijeran esas palabras a Yuriy. Para Sergei, ni Yuriy estaba loco, ni Boris lo suficiente cuerdo para amedrentarse así ante alguien. Había algo que no cuadraba.
Al otro día se hizo una reunión en el salón fuera del horario normal de clases.
-Me complace informarles, mis queridos discípulos, que este fin de semana tendrán permitido salir del colegio para visitar a sus distinguidas familias-informó Volcov
El alboroto no se hizo esperar, todos los fines de semana los muchachos eran visitados unas horas por sus padres, pero esta vez los dejarían salir. Yuriy no comprendían porque se ponían felices de tener contacto con su familia, para el pelirrojo, si los habían metido ahí era únicamente porque deseaban deshacerse de ellos, el que fuera una escuela prestigiosa donde enseñaban con el mejor nivel de educación le importaba poco, el ni siquiera lo notaba, las clases se le antojaban lentas y aburridas.
Él se negaba a ver a su familia. Se escondía en cualquier lugar de la escuela hasta que se iban, y por lo regular, a los únicos que lograba ver a lo lejos era a Dimitri y Brooklyn. Sara no asistía…o al menos eso pensaba Yuriy, lo que en realidad sucedía es que ella se quedaba esperando en la mesa de reunión hasta avanzada la noche, aunque su esposo e hijo adoptivo se hubieran ido. Yuriy nunca llegaba, por tanto jamás sabía cuanto lo esperaba.
-Pero me temo, que no todos tuvieron la fortuna de ser cubiertos por la gracia divina de dios, para conmemorar este hecho.
-¿Por qué no dice simplemente que no saldrán de la prisión? No hay que exagerar.
El abad no quitó esa sonrisa amable que fingía en público, pero su mirada se volvió aterradora. El desvergonzado pelirrojo lo desafiaba de nuevo en público.
-Joven Ivanov- arrastró las palabras- me refería a usted, sus amables padres me informaron que no podrán recogerlo- ante esas palabras Yuriy tensó las mandíbulas, pero no mostró rastro de turbación en el gesto- hubiera preferido decírselo a solas porque es el único en toda la escuela… pero ya que insistió…
Yuriy asintió con la cabeza, su rostro permanecía inexpresivo- Como siempre su actitud es impecable, señor- soltó mordaz- le agradezco profundamente el gesto.
-Nos vemos en mi oficina para darle mas detalles, joven Ivanov
-Pero si podría procurármelos aquí Vladimir, como la información anterior, como dijo usted… insisto- el tono de Yuriy era demasiado burlón a pesar del rostro serio, además se había atrevido a llamarlo por su nombre; a Iván le importó poco que Yuriy estuviera descocado, su corazón palpitaba de pura admiración por el reto tan directo. Yuriy no se dejaba amedrentar por nada, aunque sabía que eso le costaría quizás un par de días en cama, luego de la golpiza. Los ojos de Volcov centellaron, su sonrisa nunca desapareció.
-Después, joven Ivanov… después…- salió del salón, Yuriy siguió tan fresco como una lechuga, aunque con su rostro serio, abrió su grueso libro, La Guerra y la paz.
-"Este libro está interesante, como para poner atención en algo tan insulso como Volcov o especular en sus castigos"- pensó, releyendo las últimas líneas en que se había quedado.
Boris aburrido terminó recargándose en la banca, colocó sus brazos de almohada, quedándose dormido en breve, no los dejarían salir hasta que fuera la hora de la cena.
-¿Ya te aburriste?- escuchó, se despertó sobresaltado levantándose de la banca, los estudiantes se le quedaron viéndolo fijamente, Boris giró la cabeza al escuchar esa voz profunda y segura… no vio nada, tragó saliva negando con la cabeza
-"Me estoy sugestionando… todo es culpa de ese estúpido de Ivanov… ¡los espíritus, fantasmas o lo que sea, No existen!"- pensó sentándose de nuevo en la misma posición.
Sergei frunció el seño, mirando a Yuriy, le siguió la vista. El pelirrojo observaba socarrón hacia Boris, desde antes que él se levantara. Viendo bien, no estaba mirando en sí a Boris, sino sobre él, como si viera al rostro de alguien parado a su lado.
Kai metió sus dedos entre los cortos cabellos grisáceos de Boris, que apretó los brazos.
-¿Sabes? He aprendido a usar el subconsciente de las personas. Él puede escucharme cuando está dormido… y sentirme cuando está lo suficiente distraído o tiene miedo - le dijo desde lejos Kai a Yuriy, le pasó un dedo por la columna vertebral a Boris.
La chispa inevitable del miedo se encendió, despertándose otra vez se puso en pie nuevamente, sudando y respirando rápido. Yuriy se aguantó la carcajada, no igual todos los compañeros de salón, porque Boris había parado tan rápido que tiró la banca con todo lo que tenía encima, incluido el compañero de enfrente; giró la vista hacia atrás para verlo, Yuriy estaba lo suficiente lejos para no poder hacerle nada, pero tenía la necesidad de echarle la culpa a algo material.
- Tú… tu maldita mirada… Estoy harto de que porque no puedas dormir me despiertes… ¡Deja de verme maldito seas!-gritó el de cabellos grisáceos.
Kai sintió repulsión hacia Boris como nunca en su vida... o muerte, detestaba que alguien se degradara tanto por simple temor ante la ignorancia.
-¿Qué pasa, Kusnetzov¿crees que soy tan poderoso para hacerte daño solo con mi impactante presencia, o con mi intensa mirada?-
Yuriy seguía tranquilo, mirando a Boris, con sus manos entrelazadas sobre el escritorio, y la gruesa novela de León Tolstoi abierta a la mitad, lo que le daba el justo tinte intelectual, para hacerlo parecer un ignorante desquiciado frente a sí. Kai entrecerró los ojos, Yuriy había utilizado el momento justo para reivindicar su imagen, al burlarse de Boris, y hacerlo parecer un loco. A Boris las mejillas se le colorearon de coraje, suspiró para que la sangre circulara, recuperó su semblante altanero.
-Ivanov… espero que te mueras de una vez, nadie te ha necesitado o apreciado jamás, por eso estás solo… Desaparece para siempre-las palabras salieron con desprecio de la boca del de ojos verdes, Yuriy sintió como sus intestinos se estrujaban.
-Habla el enfado-susurró Kai al llegar a su lado, no se hubiera metido si no le hubiera recordado algo. Alguna vez, esas palabras viniendo de otra persona, las había escuchado él mismo, y le trajo mucho dolor a alguien que aún vivía y no se retracto antes de que Kai realmente muriera. Yuriy salio del salón sin responderle o mirarle si quiera, las palabras le habían taladrado y movido algo doloroso aunque no hubiera demostrado algo mas que indiferencia. Había sonado por fin la alarma de la cena.
-Me gustaría ser hombre, rápido, para largarme de una vez de este lugar- susurró Yuriy, sabiendo que el muchacho de cabello en dos tonos estaba tras él, Kai se había ido a las seis en punto, y regresó como de costumbre cuando todos estaban acabando de comer
-Quizás yo podría hacer algo para hacerte hombre-dijo Kai, Yuriy le dio un codazo- torpe… "eso" ya lo hice… y no funciono-El pelirrojo soltó el tenedor para taparse la boca, si lo dijera otro le irritaría, pero Kai lo decía con tanta seriedad que causaba gracia- ya acabaste…ven.
Yuriy tomó su bandeja, lavando rápido sus trastos en los largos fregaderos de la cocina, subió a los dormitorios. Kai abrió una de las puertas de los sanitarios, el mismo donde Yuriy había sido encerrado la primera noche que se quedó. Subió al retrete, Yuriy frunció el entrecejo, asomándose para ver como Kai metía la mano en una delgada rendija entre la madera de la pared que él ni había notado. Sacó lo que parecía ser un tomo de algún libro delgado, que estaba forrado con periódico, y las demás hojas del periódico del que parecía haber tomado el papel para forrar, pero ese lo volvió a guardar.
-Toma… Dijiste que querías crecer-le extendió el libro delgado-es el arte de la guerra, para hacerlo rápido.
-Que asco… ese chino idiota te habla de la guerra como de una receta de cocina… ¡además ya lo leí!
-No lo creo… no es el libro que piensas; esta es una guía ilustrada para convertirse en hombre. Mírala cuando nadie te vea, no lo abras en este momento.
Yuriy entornó la mirada, a regañadientes tomó el delgado libro largo. Se recostó en su cama dejándolo bajo la almohada, Kai salió del Dormitorio. No pasó mucho tiempo cuando los demás muchachos entraron. La música de fondo sonó como de costumbre, después hizo la oración obligada antes de dormir. Encendió su lámpara de mano, sentándose en posición de flor de loto, cubriéndose con las cobijas.
-Pero que demonios- susurró Yuriy, deseando en realidad gritar, sonrió con la boca totalmente abierta- "pervertido"- las mejillas se le colorearon, aún así, no dejó de pasar lentamente, hoja por hoja, la revista solo para adultos, donde mostraban mujeres desnudas y escenas explícitas de sexo, encontró una imagen que le hizo subir el calor hasta las orejas, una pareja tenía relaciones sexuales sobre una mesa en un campo soleado. Yuriy se tapó el rostro con las manos- "de ahí lo sacaste… pervertido"- pensó Yuriy avergonzado, soportando lo más posible la risa.
Había visto antes a chicas desnudas, muchas se le habían ofrecido afuera, pero las había cruelmente despreciado-"¿que se sentirá tocar los senos de una?"- pasó el dedo pulgar en forma circular sobre uno, y exactamente en ese instante, Volcov lo destapó.
Con los labios apretados, el abad negó con la cabeza. No deseaba despertar a los demás alumnos. Le arrebató la revista pegándole con ella en la cabeza.
-A mi oficina- le susurró, Yuriy casi juró que escuchó más que enfado, tristeza en la voz del hombre. Alguien despierto esa noche había corrido el rumor, Ivanov había estado viendo revistas pornográficas y Volcov lo sorprendió en el acto.
-Van a destrozarlo a golpes correctivos- susurró Max.
-¿Bromeas? Si sale vivo me dejo de llamar Sergei- le dieron una palmada dura en la nuca
-Será porque te llamas Iván- replicó molesto, el alto rubio que sí tenía ese nombre, Iván sonrió torpemente. Boris se crujía los nudillos para controlar su nerviosismo, pareciendo por el contrario rudo. Muchos otros estudiantes curiosos, además de los Demoledores, se habían reunido para ver si alcanzaban a escuchar los gritos de Ivanov suplicando por su vida.
-¿Qué tiene que decir a su favor, joven Ivanov?
Yuriy elevó los hombros restando importancia, pero en el fondo si se sentía avergonzado. Bajó la mirada. Cuando vio que la mano de Volcov iba a elevarse, esperaba una bofetada… sin en cambio lo aterrorizó más sentir la mano acariciándole la mejilla
-Escuche… por esta vez le perdonare, esta no es la primera vez que sucede- suspiró cerrando los ojos- no quiero que se repita otra vez la misma historia.
Yuriy frunció el seño… ¿Kai solía hacerlo de forma frecuente?-Gracias… ¿puedo irme?-
Volcov sonrió de medio lado, elevo la otra mano para tomarle la otra mejilla, Yuriy le puso las manos en el pecho, pero no pudo evitar que el hombre se le acercara para dejarle un sutil roce en los labios con los suyos.
-Si, joven Ivanov… no vuelva a hacerlo, porque lo castigare verdaderamente
-¿Peor que esto?- Yuriy se deshizo del agarre, y se mordió la lengua, eso se le había salido sin pensar.
-Váyase- la mirada que por un momento había sido condescendiente se hizo dura. Cuando Yuriy salió, estaban sorprendidos de que no tuviera ni siquiera el cabello despeinado
-¿Qué te hicieron?... ¿Te echaran al menos de la escuela?-preguntó Max
-Nada- dijo tranquilo, autosuficiente; pasó de largo por todos, una expresión generalizada de asombro se escuchó. Más que nunca Yuriy se convirtió en objeto total de respeto. Si Volcov mismo no lo tocaba, es que Yuriy debía ser muy especial o demasiado temible.
El único alumno que se quedó en la escuela al día siguiente fue Yuriy, esta vez ni siquiera Brooklyn lo visitó para molestarlo; para colmo de males al contrario de lo que pensó, no pasó el día con Kai. En ese instante se encontraba caminando solo, con las manos en los bolsillos en el patio frente a los dormitorios, su consuelo era que el día al menos, casi terminaba.
-Desde que llegaste sabes que alguien te miraba, ahora me pregunto… ¿que tengo para ofrecerte¿Por qué te sigo mirando?...- Kai entrecerró los ojos, recargando la frente en el ventanal del baño, desde donde veía a Yuriy por uno de los rombos que se formaban por la reja metálica fuera del ventanal, el pelirrojo elevó la vista para ver al piso de arriba donde estaban los baños, viéndolo fijamente- Cada lugar tiene una historia y sé que el de este no la olvidaras jamás- finalizó Kai, como si Yuriy pudiera escucharlo.
Yuriy subió a los dormitorios, más específicamente al baño.
-Volcov dijo que se repetía… ¿a que se refería?- Kai no contestó, Yuriy decidió hacer otra pregunta-¿Cómo moriste?
Kai pareció pensar la respuesta-De viejo- sonrió socarrón
-Demonios… ¡es en serio Kai!- Kai se acercó a la puerta, Yuriy lo evadió acercándose al ventanal recargando la frente en el vidrio unos momentos, miró su reloj de mano- Ya son las seis, llamaran a la cena y…
Al girar Kai no estaba, había salido cuando Yuriy se giró para ver el atardecer.
-Púdrete en el infierno donde debes estar… no en este mundo haciéndome daño… y a todos antes de mi- pateó una cubeta que dio contra el único espejo del baño, sus ojos se nublaron- "maldito seas Kai… ¿Por cuantos años te has acostado con alguien mas¿A cuántos has humillado de esta manera¿Con cuántas mentes y corazones has jugado y destrozado?"- sus preguntas no salieron de su mente, solo permanecían flotando en su cabeza haciéndole más daño. No es algo que pensara decirle a alguien.
-Yuriy Ivanov, preséntese en el patio central, su madre le espera- el altavoz resonó, bajó corriendo, se detuvo cuando miró a Kai alejarse al sitio que los estudiantes tenían prohibido, estuvo a punto de seguirlo, pero escuchó el llamado nuevamente. La punzada que sintió en el estómago le recordó lo que haría. Su madre estaba ahí, le diría por fin cuanto la odiaba. También a ese colegio, a Kai, Boris, Volcov, Brooklyn y Dimitri… las lágrimas se le agolparon en los ojos sin animarse a salir, la sensación de soledad y traición constantes en su vida las sintió más intensas.
Se quedó en pie, en una esquina del patio, mirando como su madre le entregaba a un sonriente Volcov una bolsa de obsequio.
-"Seguramente es algo para seguirme manteniendo aquí…me vengare un día… por preocuparse tan poco por mi… por ser tan malvados"- tragó saliva. No iría, no se rebajaría a gritarles lo que se merecían. Se los haría sentir con cada actitud, con cada palabra. Corrió de nueva cuenta hacia los dormitorios sin ser visto. Los estudiantes regresaron, sus numerosos compañeros de habitación contaban radiantes las anécdotas del día, todos se preparaban para el baño nocturno.
Cuando regresó Yuriy abrió el pequeño mueble de sus pertenencias, encontró la bolsa que su madre le había entregado Volcov, la abrió, era una suéter, lo jaló entre sus manos haciendo crujir la tela.
El televisor permanecía sin antena, desde que su madre la había quitado para evitar que la viera en castigo a sus malas notas, no amedrentó con la bofetada. Peló el cable, enrollando las fibras metálicas para hacerlas más delgadas, sonrió cuando notó que entraba perfectamente en el televisor, sin necesidad de la campanilla para fijar la antena. Era más de media noche, se había escapado de la cama para poder ver un poco de televisión a escondidas de su madre. Su plan se vino abajo cuando escuchó pasos en la duela del piso de arriba, miró que un pequeño y delgado pie pisó el escalón más alto, al instante soltó el cable, dejándose caer al piso silenciosamente para ocultarse debajo de la mesa de centro. La puerta de la sala se abrió, y vio los pies de otra persona, al parecer un hombre, sonrió, como se permitía cuando nadie lo veía y algo le causaba profunda alegría, Dimitri se había ido de viaje, y por fin había regresado, pero no sería prudente salir a recibirle. De puntillas, la madre se sentó en el sofá, quedando así su rostro en el campo visual de Yuriy.
-Los odio tanto a todos…- ese momento era el que Yuriy consideraba culpable de que estuviera recluido en el colegio, que tanto sufrimiento le estaba causando.
El hombre pelirrojo… no era Dimitri. Yuriy frunció el seño apretando los puños, cuando comenzaron a besarse. El hombre metió las manos debajo del camisón, ella elevó los brazos. Yuriy no pudo ver el cuerpo desnudo de su madre, porque al instante el hombre se recostó sobre ella. Yuriy salió de debajo de la mesa, con la boca bien cerrada, los ojos muy abiertos. Tomó un florero que le estrelló en la espalda al hombre. Al instante Sara se cubrió con un cojín, el hombre se puso en pie, ambos varones se miraron sin moverse, que hacer o decir; enrojeciendo, el mayor salió de la casa. Sara tragó saliva sin emitir sonido, Yuriy no se quedó a escuchar explicaciones, subió las escaleras corriendo, desde ese día no volvieron a hablarse más de lo necesario, y Yuriy evitó más a Dimitri. Días después su madre anunció que partiría al nuevo colegio.
-Púdranse todos- arrojó el suéter, azotando la puerta del mueble, fue al baño, con una fiera mirada hizo que los dos compañeros de habitación que estaban salieran. Kai estaba recargado en el ventanal viendo hacia el patio el cielo nocturno.
-¿Dónde estabas?- gritó furioso Yuriy
-Por ahí- contestó calmadamente Kai
-Estoy hablándote- lo giró encajándole los dedos en el hombro, Kai lo manoteo para alejarlo, con el mismo semblante tranquilo. Yuriy se enfadó más, empujándolo del pecho- ¿crees que me eres necesario¿Qué vales la pena como para esperarte¿Para quedarme contigo?- entre cada pregunta daba un empujón- me tienes harto de que te largues porque sí dejándome, de que me mientas, de que…
-Dices que nadie se preocupa por ti-interrumpió Kai alzando la voz sin gritar- ¿Y tú por quién?
Yuriy apretó los puños y los labios. No sabía que contestar a eso. Kai le dio la espalda, el pelirrojo entornó los ojos, apretando los puños regresó al dormitorio, se recostó en su cama que hizo un rechinido llamativo cuando el pelirrojo se azotó en ella.
La situación se repetía una vez más. Ambos se evitaban, y Yuriy veía a Kai entre los estudiantes, comportándose como uno más, y a todos pasando su existencia sin conocer siquiera a aquel interesante muchacho. Y nuevamente, el remordimiento le carcomía las entrañas. La hora de la cena llegó, y como si un balde de agua fría le hubiera caído encima, un detalle que se le había estado escapando todo ese tiempo se le reveló. Yuriy estaba como pocas ocasiones antes de que sonara la alarma en el comedor, muchos estudiantes ya estaban ahí, aprovechando que aún no tenían que estar sentados para revolotear entre las mesas y compartir charlas con alumnos de otros dormitorios y grados escolares.
Kai caminaba entre ellos, la alarma sonó a las seis, lo curioso es que el muchacho de ojos carmín se dirigía a la salida del comedor. Todos los días a la misma hora era cuando Kai se iba. El pelirrojo arrugó el seño, esquivando con la cabeza los cuerpos que se entrometían a su vista, y no le permitían percatarse si era él. Aprovechando que Volcov había llegado por la puerta de la cocina, y los estudiantes corrían a sus asientos formando confusión, Yuriy decidió seguir a Kai, para saber porque llegaba casi al final de la cena, a sentarse siempre.
Sintió un aire frío colarse entre su ropa, se talló los brazos al salir del edificio, buscando con la vista lo notó a lo lejos, nuevamente iba hacia la zona prohibida para los estudiantes. Sin meditarlo dos veces corrió hacia allá, el sol se había ocultado. Kai se notaba con aire ausente, no respondió a los gritos de Yuriy, miraba al frente, caminando demasiado rápido con la espalda muy rígida. Ni siquiera Yuriy que corría a una extraordinaria velocidad podía alcanzarle. Kai saltó la reja metálica que estaba cerrada por un candado.
El lugar estaba desierto, algunas bancas viejas estaban tiradas a los alrededores o recargadas contra la reja con el fin de ser un estorbo si se quería cruzar a esa zona. Las hojas de los árboles hacían gruesas capas sobre el piso, elevándose de vez en cuando para demostrar un poco del suelo. Era sin duda desolador.
-¿A dónde vas?... ¿qué no sabes que ese lugar es peligroso?- se regañó a si mismo por ser tan inocente- "como si un muerto se pudiera volver a morir"-pensó irritado, mientras su cuerpo se agitaba al mismo ritmo de la alta reja metálica, que se hacía adelante y hacia atrás mientras la escalaba- Kai espera… que…- se quedó con las piernas abiertas, entre ellas la reja que no acabó de saltar.
Kai se paró al borde de la vieja piscina, miró el fondo, sus ojos no tenían brillo, su piel lucía más pálida, casi traslúcida. Dio un paso al frente, Yuriy estuvo a punto de gritar que se detuviera, pero la acción superó su voz, Kai efectivamente se detuvo…pero suspendido en el aire, no estaba al fondo, pero tampoco en una zona en donde alguien pudiera inclinarse para ayudarlo. Yuriy enganchó las manos a la reja, apretándola entre sus piernas para aferrarse y no sentir que caía con él. Kai, ajeno al exterior, pataleaba en el aire con una sola pierna como si quisiera impulsarse hacia arriba, a una superficie imaginaria, sus brazos se movían de forma circular, cada vez más frenéticamente, el pelirrojo juró que veía como unas pequeñas pero numerosas burbujas salían de su nariz y boca.
-Dios mío… se está ahogando…- ni sus brazos ni sus piernas quisieron responderle por más tiempo, sólo el golpe de su espalda contra el suelo le trajeron de su estupefacción. Se arrastró ayudado de sus piernas, sin dejar de mirar hacia la piscina tras la reja, cerró los ojos, girando el cuerpo caminó a gatas hasta que sus piernas tomaron más fuerza para correr. Entró a su habitación, descendiendo la cama se recostó, su corazón estaba punzando tan fuerte que sintió como si se le fuera a salir por la boca.
Cuando los demás estudiantes se recostaron, la música de fondo sonó. Esa noche, como ninguna otra, se puso de rodillas, uniendo sus manos, esta ocasión no fingió sus oraciones. Apagaron las luces, a excepción de la del baño. Yuriy seguía removiéndose en su cama, en la habitación lo único que se escuchaba además de las numerosas acompasadas respiraciones, eran los rechinidos. La cama era metálica, pero había un ruido como de madera crujiendo cada que se movía. Encendió su lámpara de mano, metió la mano para palpar, frunció el seño, al parecer la base era de madera. Tocó lo que parecían ser incisiones grabadas en la madera, descendió el torso para poder meter la cabeza bajo la cama.
Kai Hiwatari.
Caminó varias veces por el mismo lugar antes de decidirse, al final, con paso firme fue hasta el baño, al mismo lugar donde él mismo fue encerrado la primera vez, en el mismo retrete de donde Kai había sacado la revista. Sin aviso previo abrió la puerta.
-Duermes todas las noches aquí porque yo ocupó tu cama…siempre alguien la ocupa- le dijo a la figura que ahora parecía más menuda de lo que realmente era, sentado al lado del retrete, abrazando sus piernas, recargando su frente en las rodillas- Kai…
-No fue como con los otros, no te la di para que te expulsaran… nunca los toqué- Kai apretó sus rodillas, odiaba excusarse pero lo sentía necesario.
Fue así como Yuriy supo que sí le importaba. -Pues que además, todos los muchachos que dormían en la que fue su cama, usaban su banca, o tenían contacto con algo suyo, fueron corridos a patadas de la escuela, o los encontraban muertos, de haberse suicidado, lo atrayente es que, yo creo que por fin van a liberar a la escuela de la maldición, porque vi que el portero estaba sacando la cama del sótano y…-Recordó la historia tal como la contó Boris la primera vez que se reunió con ellos. La primera noche que usó esa cama, y la única en que Kai le hizo la mala pasada de encerrarlo en el baño. Sonrió al descubrir al culpable luego de tanto tiempo.
Kai en vez de buscar dañarlo, lo protegía de la dura realidad de ese lugar, enseñándole a volar libre, a seguir siendo auténtico. Y estaba seguro de que los rumores eran exagerados, quizás Kai hacía que los expulsaran, pero jamás los llevaría al borde de la muerte, comprendió que lo único que ligaba a Kai a la vida, eran los pocos objetos y lugares que le pertenecieron de alguna manera en el mundo, lo que aún le daban valor a su existencia solitaria. Aferrarse a ello era lo único que podía hacer. Ya tenía la certeza de que nunca ningún otro le había importado, porque Kai solía ser frío e indiferente, les causaba problemas hasta que los sacaban de la escuela y el podía ocupar su cama, su lugar en la soga de los baños, en el comedor... Sólo con él era distinto y Yuriy no había podido darse cuenta en todo ese tiempo, hasta ahora.
-No iba a decir eso, genio- dijo en tono bajo Yuriy, poniéndose en cuclillas- iba a pedirte… que… durmieras conmigo, hoy hace frío- Kai elevó rápidamente la cabeza, Yuriy le sonrió tristemente, Kai devolvió la diminuta sonrisa para aceptar la invitación.
Cuando se abrazaron, increíblemente para Yuriy, una oleada de calor agradable lo invadió, entre los brazos de Kai acostados en la misma cama, haciendo que su cuerpo se relajara y sus párpados pesaran. El insomnio estaba desapareciendo.
Esa noche la descanso completamente, Yuriy no tuvo ninguna pesadilla, pero a la mañana siguiente, ante el despertar brusco por la ausencia de Kai, que seguramente ya estaría bañándose, al pelirrojo una constante pregunta, que le hizo el de irises rojizos días antes, le retumbó en la cabeza.
-Dices que nadie se preocupa por ti-interrumpió Kai alzando la voz sin gritar- ¿Y tú por quién?
Se había dedicado a quejarse sin intentar saber las razones de Kai. Lo único que le había importado hasta ahora en su egoísmo, había sido él mismo. Tenía que hacer algo para remediarlo. Y pronto…
Continúa…
Gabz: Pues XD me alegra que aunque lo sabias, si haya logrado "engañarte" haciendo que las cosas que creías, al final se vieran contrariadas. Pero efectivamente, deje a veces mas de una pista en cada capitulo. Como diría Bazon "que lista eres señorita" XDDDD pero tsk al fin y al cabo resulto para mi satisfacción todo bien, y nadie le dio al punto antes de este capitulo, sigue sin gustarme la forma en como lo redacto, simplemente no esta como aparece en mi cabeza, pero al menos me quedo la satisfacción de que si las enrede XD y de que te guste tanto el yaoi que hay que no notes defectos grandes de la historia XDDDD
Katja: Pues es de las pocas cosas que me gusto del capitulo, la forma en que se entrelazo la "realidad" de Yuriy con la película. Y Yuriy sin acabar de creérsela XD será muy frío ante el mundo, pero sigue siendo un adolescente al que no es anormal que le de miedo algo de ese tamaño, después de todo es frío para protegerse. Y no sabes como le seguirá yendo XDDD como algo extra te informo que ya te daré el gusto de ver a Broo en el capi 12 (o algo asi O.o no me acuerdo bien), si me sigues con la historia, que bueno que te gusto. Ah por cierto, recuerdo que antes me habías comentado algo de que Kai se portaba muy calido y atento con Yuriy, en este capitulo se explico un poco y en el siguiente se consolida la razón de que no sea un desgraciado con el XD
Zhena jajajaja XD sabes? hay alguien que cree que soy lesbiana porque me dices que me amas JAJAJAJAJA a ver si luego te muestro el mail yo me quede O.oU nah que mas da, tu sigue diciendo que me quieres XDDD te agradezco que soportes mis imitaciones baratas de fanfic, pero como te dije desde que lo leiste (antes que todas las demas) no es que te hubiera matado a Kai, el ya estaba muerto desde que apareció XD solo que la historia estaba YA planeada para desarrollarse así y dar la sorpresa hasta este capi pasado. Bue la pregunta que te dejo para futuro es… Kai resucitara? o seguirás sufriendo porque estará bien muertito? XDD acaso aunque lo deje muerto o resucitado lograre que te sientas satisfecha de la forma en que quede el personaje? XDDD sabes? te hare sufrir un poquitin por darte el final-insértese careto riendo desquiciado- y lo leeras cuando lo publique y no antes.
Alexa ToT caramba que bonito se siente eso de que te digan que eres buen narrador XD y es que… ya me di cuenta de que no puedo evitarlo, en este fanfic hay mas narración que diálogos. Pero es que O.o no me imagino personajes tan…mmmm… serios y fríos hablando hasta por los codos, si hablan sera luego de lapsos largos de tiempo… entendiéndose mas que nada sin palabras, y soy mucho de explicar acciones detalladas u.uU aunque la verdad no me gusta, pero supongo que es mi estilo, es bueno saber que a alguien le gusta, gracias!
Lacrimosa… vaya que halagador saber que tengo tantas estrellitas en la frente de favorito XD, gracias. Jo pero si Kai no desaparece tan de repente, si te fijas bien es cuando Yuriy esta distraído, también cuando se distrae es cuando llega de pronto, ese Yura esta refunfuñando contra el mundo así que aquel llega de repente, no "aparece" XDDD eso no es lo que indicaba que era fantasma, lo que si, es que efectivamente nadie además de Yuriy lo notaba. Los diálogos de los personajes suelen ser algo cortos supongo, a como seria una platica común, porque uso mas narrativa, pero creo que son lo suficiente fluidos. Como veras no tarde mucho en actualizar, estaré actualizando cada quince días, porque ya solo faltan 3 capítulos luego de este. A menos que las lectores que creo son más constantes pidan que sea semanal.
Gracias por seguir, dejarme su opinión, y espero lo disfruten. Si no es mucho pedir, me gustaría que me pusieran mas que una opinión, una critica sobre la redacción, diálogos, etc. Este fanfic ya no seria modificado, pero me servirá porque no pienso retirarme de esto por el momento. Nos leemos luego.
