Cap. X: "Lo que tú quieras"

Lo habían organizado todo. Rachel y ella habían preparado una cena distinta, exclusiva. Personal. En unos minutos, sus dos hijos atravesarían la puerta y, mientras comían animadamente y le comentaban de sus vacaciones, ellas le dirían la nueva noticia.

Chloe ya estaba en casa de Zoe y las llamó por teléfono minutos atrás, para pedirle si su amiga podía llevarla a casa. Le cedieron el permiso y lo mismo pasaría con Luke, que estaba terminando de ingresar a la ciudad en la camioneta de su abuelo.

Rachel estaba terminando de ordenar detalles en la mesa, como una innecesaria, para ella, vela en el centro y un pequeño y delgado florero a su lado. Quería que todo se viera especial, porque quería hacer sentir especial a sus hijos a pesar de que estaban esperando otro ahora. No quería que ninguno se sintiera excluido y, por el contrario, quería los tres participaran por igual en esta nueva etapa.

Quinn la vió moverse nerviosa, entre la cocina de un lado a otro. Abriendo la puerta del horno, destapando la olla y abriendo la heladera para controlar que nada le pasara al preciado postre por el que había trabajado parte de la tarde. Se cruzó de brazos, echándose contra la pared y rió, oyéndola quejarse por una botella que no encontraba.

- Está todo bien, Rach. Cálmate. Lo has hecho perfecto-

- ¿Haz visto la botella que mi padre nos regaló el año pasado?-

- ¿Cuál?- Rachel se detuvo y la fulminó con la mirada-

- Solo nos ha regalado una ¿ya lo olvidaste?-

- Oh, si, si, cierto. Esa… ¿has buscado en…-

- He buscado en cada rincón, Quinn, no me ayudas. Ve a ver si Brooke necesita algo- rodó los ojos, sin sorprenderse de los arranques de su esposa y se impulsó caminó a la escalera-

- ¿Brooke?- la llamó, tomada del barandal y subiendo los escalones- Brooke ¿dónde estás?-

- ¡Aquí!- estaba yendo al final del pasillo, tras los cuartos pero regresó al oírla en el de ella. Abrió la puerta y continuó llamándola, al no verla dentro- en el baño, ma-

- ¿Qué haces aquí? ¿Necesitas que te ayude?-

- No, ya hice- la cortó con un gesto de superioridad y abandonando el baño, mientras intentaba acomodar su pantalón. Quinn la siguió con la mirada y la vió detenerse frente a la cama, refunfuñando porque no podía subir la cremallera y terminaba agarrándola con la camiseta- ¡esto está roto!-

- No, Brooke, no lo estás haciendo bien- se acercó a ella, hasta agacharse a su altura y acomodó prolijamente la camiseta fuera del pantalón. Cerró su botón y luego subió el cierre, con el mayor de los cuidados y la vió sonreír- ¿lo ves? Pero tienes que tener cuidado, a veces puedes agarrarte un dedo-

- ¿Y me dolerá?-

- Mucho, hija-

- Ah ¿ma?-

- ¿Qué sucede?-

- ¿Tengo que agarrar…eso cuando vaya al baño?- le preguntó, señalando con su dedo hacia abajo, su entrepierna. Quinn se mordió la mejilla interna, era Rachel la que solía explicarles las cosas y enseñarles otra. No por que ella no quisiera o pudiera, simplemente porque creía que su esposa lo hacía mejor. Rascó tras su oreja, pensativa y gesticuló de la misma manera-

- Bueno, sí, cariño o podrías mojarte la ropa ¿te molesta?- Brooke negó como si de un juego se tratara, como cuando le preguntan a un niño si ese juguete les gusta y no dudan en responder con sinceridad- ¿entonces por qué lo preguntas? ¿te duele?-

- No, pero a veces moja mis dedos- Quinn tomó sus manos, palpándolas con la suya y confirmó esas palabras-

- Eso es porque luego debes lavarte las manos. Mamá te lo dice siempre-

- No, mami las lava-

- Mami hace el trabajo por ti ¿eh? Eso es trampa, pero no importa. Mamá te las lavará ahora. Ven aquí- la tomó bajo sus axilas y la cargó entre sus brazos, caminando hacia el baño y sentándola un momento en el lavabo-

- Quiero pañales-

- ¿De vuelta? Ya estás grande para los pañales-

- ¿Y el biberón?- Quinn rió, mientras terminaba de formar espuma entre los dedos de su hija-

- Tampoco, eso es para los más pequeños. Tú ya estás yendo al preescolar, Brooke. Eres toda una niña grande-

- ¿Grande?- preguntó, ilusionada y ella la vió de reojo-

- Claro, ya no eres una pequeña que necesita de mamá todo el tiempo. Ahora puedes hacer ciertas cosas por ti misma-

- ¿Cuáles?-

- Mmm, no sé ¿qué te gustaría hacer?-

- ¡Vacaciones!-

- ¿Quieres vacaciones como tus hermanos?- le preguntó confundida, tomando una toalla y secando sus manos. Brooke asintió- ¿todos juntos?-

- ¡Sí! Lejos, en el lago del abuelo-

- ¿Quieres ir a nadar?- continuó, cargándola nuevamente y apagando la luz para abandonar el baño-

- Si, mucho-

- Lo hablaremos con mamá, aún tenemos tiempo. Las vacaciones recién comienzan- cerró la puerta de su cuarto y, mientras bajaba las escaleras, oyó dos bocinazos fuera-

- Llegaron- le dijo Rachel quitándose el delantal y ella dejó a su hija en el piso. La morena se acomodó el cabello y volteó a verla con el picaporte en la mano, señalándola casi con amenaza- recuerda todo lo que hablamos. Luego de que ellos nos cuenten todo, se lo diremos. No antes y con cuidado ¿de acuerdo? No quiero que se sientan mal-

- No, Rachel, ya me lo dijiste millones de veces. No haré nada de eso. Antes del postre se lo diremos-

- Bien- el timbre sonó y finalmente Rachel abrió. Quinn alzó lo brazos, viendo a sus dos hijos acercarse a su madre y no pudo contener la emoción-

- ¡Mamá está embarazada!- y de repente todo se silenció. Chloe a medio camino de llegar a la morena y Luke con el brazo tras su espalda y el mentón en su hombro, mirándola sorprendido- tendrán un hermano. O una hermana-

- Un hermano, definitivamente tiene que ser un hermano- rompió el hielo Luke, sujetando a Rachel y alejándola del piso. A pesar de que a su rubia hija nada le gustaba demostrar, estaba dando pequeños saltos, moviendo sus manos emocionada por la noticia- por eso me regalaste tus condones, quién te viera, mamá- bromeó él, regresando a la morena y caminando a ella, estrellándose en un abrazo emotivo-

- Felicidades, mamá ¡dios! ¡Otro bebé!- continuó Chloe, abrazando a una seria Rachel y sacudiéndola en un abrazo- tiene que ser otra niña y saldremos las tres de shopping-

- Puaj, eso es horrible- se quejó Brooke, arrojada en el sillón y viéndolos festejar-

- Claro que no ¡es lo mejor del mundo!- insistió, acercándose a su hermana y tomándola entre sus brazos- te extrañé mucho, peque ¿tú no?- la niña negó con diversión. Chloe alzó las cejas, fingiendo enfado y le dejó decenas de cosquillas en su abdomen-

- ¿Y cuándo se enteraron? ¿De cuánto meses estás? ¡Yo quiero ser su padrino!- mientras Luke festejaba y tomaba a Brooke entre sus brazos, Quinn observó a Rachel, con la mirada seria. Fija y dura sobre ella. Tragó saliva y se acercó a sus hijos, sumándose a su abrazo para cubrirse de su esposa-

- Todo se lo contaremos en la cena. Vamos a la cocina- les ordenó la morena y ella fue la primera en obedecerle, temerosa aún de la molestia en su voz.


- ¿Es en serio, Quinn? No puedo creer que hayas hecho todo a tu antojo- la rubia lanzó un suspiro, cansada y se arrojó de espalda a la cama. Rachel ingresaba a la habitación luego de ayudar a Brooke con el pijama y sabía que ahora iban a llegar las quejas, las que omitió en la cena tras intentar controlarse- se supone que sería sorpresa ¡Sorpresa!-

- Lo siento ¿qué quieres que te diga? Estaba ansiosa y…-

- ¡Yo también lo estaba! Llevaba días sin ver a mis hijos y cuando estuviésemos tranquilos, cenando como la familia que somos, íbamos a contarle todo. No antes, señora arruina planes- Quinn se puso de pie al instante-

- ¿Arruina planes? ¡Por favor! Solo se me escaparon unas palabras, no seas tan infantil y acepta mis disculpas-

- Claro que no, no las aceptaré. No te perdono ni quiero…ni quiero que me abraces esta noche. Estoy furiosa ¡furiosa contigo!- y la vió encerrarse dentro del baño, con un portazo y la oyó mover con violencia algunas cosas.

Quinn chocó sus manos, agitándolas incrédula ante lo que escuchaba. Bien, quizá algo de culpa ella tenía, pero la habían ganados las emociones de que sus hijos mayores lo supieran cuánto antes ¿acaso no podía hacer eso?

Hostigada como ya estaba, se quitó las zapatillas y se acomodó en su lado, sin importarle la ropa que aún llevaba. Estaba por taparse, acomodarse contra la almohada cuando Rachel regresó y nuevamente oyó su voz irritante.

- Ni se te ocurra dormir sin pijama- alzó los hombros, consciente de que estaba viéndola y se cubrió con la frazada- Quinn- fingió un ronquido y balbuceó algunas palabras cual dormida desde horas atrás, solo para escuchar sus quejas- bien, haz lo quieres, siempre terminas haciendo lo que quieres-

- Tú-

- No, tú lo haces-

- No, tú eres la caprichosa- insistió, sintiendo el colchón hundirse a su lado- nunca estás conforme con las cosas que hago-

- Quinn, por dios, no seas tan exagerada-

- ¿Yo? ¿Yo exagero?- ironizó, irguiéndose y arrodillándose a un lado de Rachel- no soy yo la que está enojada por decirle a mis hijos que esperan un hermano-

- ¡Y por supuesto que estoy enojada! ¿Con qué derecho te has creído que tú sola podías decírselo? Además, la embarazada soy yo. Mis derechos son mayores- ella lanzó un resoplido con burla-

- Estás embarazada porque yo te embaracé. Hay embarazo gracias a mí, también. De hecho, hay embarazo por mí-

- No seas ridícula. Hay embarazo por mí, mi cuerpo lo condiciona y lo desarrollará por meses- Quinn alzó las cejas, incrédula ante tal suposición-

- Claro que no-

- Claro que sí ¿o crees que todas las mujeres soportan un embarazo? Y ya duérmete, no quiero oírte más-

- No voy a dormirme solo porque me lo digas. No tengo sueño y no eres mi madre-

- Por supuesto que no soy tu madre. Tus modales serían otros si lo fuera-

- Ya mejor duérmete tú. Tú estás insoportable-

- Me dormiría si te callaras-

- ¡Bien!- exclamó abriendo sus brazos. Ella no estaba cansada aún y, por mucho que lo intentara, no iba a conciliar el sueño tan rápido. Por lo que permaneció inmóvil, con sus ojos sobre la morena y viéndola pretender dormir.

Ella no estaba enojada y, quizá, había elevado la voz porque Rachel irritable no era lo mismo que molesta y esa no le agradaba. Asique, por mucho que no terminara de convencerla en su mente, era su razón suficiente por su comportamiento.

Infló su pecho, descargando luego todo el aire molesto y con obviedad, para que su esposa la oyera.

- ¿Qué?- le preguntó Rachel al sentirse observada y mirándola-

- ¿Aún sigues molesta?-

- Sí-

- ¿Aún?... ¿Todavía estás enojada?-

- Sí, todavía estoy enojada, Quinn- ella se pasó las manos a lo largo de sus muslos y luego se estiró hasta ella, acomodando medio cuerpo sobre Rachel y atacando directo su cuello para besar- no, estoy cansada, Quinn. Quiero dormir-

- Y duérmete-

- No puedo si me respiras en el oído y haces ruidos con los besos. Hazte a un lado- Rachel la empujó por los hombros, quiso alejarla en un intento inútil porque ella ejerció fuerza y no se dejó mover- haz lo quieras pero allá, de tu lado-

- Allá no es divertido. Sola es aburrido- insistió, metiendo una mano bajo la camiseta de la morena y tocando su abdomen- aquí crecerá nuestro otro bebé, tenemos razones para estar felices, no discutiendo- cuando acarició entre sus muslos, dirigiéndose a su entrepierna, Quinn sonrió victoriosa cuando la morena las cerró, encerrando sus dedos en ellas para que continuara moviéndose- ¿sigues enojada?- repitió y se sorprendió cuando Rachel giró, mirándola un momento con un gesto distinto, victorioso. Burlón para ella-

- ¿Sabes lo que me dijo el médico?-

- ¿Sobre el bebé?- la morena asintió- ¿qué?-

- Que los antojos cambian según los embarazos. Que no se repiten y siempre la mujer embarazada desea otras cosas conforme los avances- Quinn juntó las cejas, no entendía aún el punto- ¿te acuerdas cuál era mi antojo mientras esperábamos por Brooke?-

- ¿Chocolates?-

- No….sexo- abrió los ojos violentamente, Rachel no podía no querer sexo esta vez ¡estaba casada con ella! Y podía satisfacerla incluso con un embarazo de por medio- asique seguramente ahora, no sé, querré otras cosas. Tal vez mucha fruta o más pizzas. O verduras al horno, no lo sé, hay tantas cosas-

- Bueno pero eso es comida. El sexo es otra cosa-

- Si eso mantiene viva tu ilusión, intenta convencerte- eludió la morena, sentándose frente a ella al ver su rostro preocupado- pero no te inquietes, amor. Tienes una mano, bueno dos, ellas harán el trabajo por mi-

- Eso no es lo mismo- aseguró Quinn, defendiendo sus ideas cual presidente a su discurso. La morena alzó los hombros, divertida y tomó una de sus manos-

- Claro que sí lo es- murmuró, abriendo su pantalón y bajándolo apenas. Quinn la siguió con la vista, bajó también su ropa interior, lo que la posición le permitía y sus cinco dedos derechos rodearon su pene, aún intacto, sin muestras de excitación- muévela- le ordenó señalando la mano-

- ¿Qué?-

- Si te corres, significa que no me necesitas y estoy en lo correcto. Asique muévela, ahora-

- Rach, no voy a mastur…-

- Ahora- gruñó, ahora ella molesta y se arrastró unos centímetros hacia atrás. Rachel no quitó la mirada de su orden y, por el contrario, estaba encantada con lo que veía. La vió lamerse los labios, antes de que ella cerrara los ojos y comenzó a moverse.

Con su mano rodeando su pene, movió sus caderas una y otra vez. Lento, pausado y aumentando al tiempo que su respiración lo hacía también. Apretó la punta, alzando la cabeza para jadear y su mano continuó por si sola, masajeando con rapidez su miembro, erecto y casi tan claro como su piel.

- Mírame- lo hizo, sus ojos se cruzaron con los de Rachel y solo un segundo le bastó para intensificar los movimientos y sentir su liquido pre seminal escurrirse entre sus dedos.

Con ayuda de sus rodillas, la morena llegó frente a ella y abrió su camisa de un solo tirón.

- ¿Ya?- sacudió la cabeza, en negación pero el orgasmo la golpearía en cualquier momento- ¿necesitas un incentivo?- sin esperarla, Rachel se quitó la camiseta y desprendió su brassier. Gimió, con la garganta seca, dolorosa y con la presión en su miembro, a punto de explotar- ¿más?- asintió, echándose contra su hombro cuando los dedos de la morena jugaron con sus pezones.

La boca de Rachel atrapó uno y lo succionó, mucho mejor incluso que otras veces. Con la punta de su pene contra el abdomen de su esposa, sacudió su miembro y su eyaculación apuntó allí, sobre el vientre plano aún de Rachel y cual cascada que no iba a secarse.

- ¿Ma?- Rachel la empujó al instante, cuando la puerta se abrió y su espalda soportó el ruido y dolor del golpe. Era Brooke, con sus manos refregando sus ojos y su cabello revuelto, señal de que acababa de despertar-

- ¿Qué sucede mi amor?- la morena se colocó la camiseta con rapidez y caminó a ella-

- ¿Puedes dormir conmigo? Está oscuro todo- Quinn golpeó su cabeza hacia atrás, su frustración iba a acabar al día siguiente si se marchaba. Se asomó apenas, mirando a Rachel cargar a la niña mientras volvía dormirse en sus brazos-

Cuando estaba por salir, antes de cerrar la puerta, volteó a verla y sus ojos volvieron a encontrarse. Rachel coló una mano bajo su camiseta y juntó de su semen, llevándolo a la boca y haciéndole una seña luego:

- Delicioso- susurró, alejándose finalmente y ella regresó contra el piso.

Posiblemente debería dormir allí. El frío del lugar iba a calmarla un poco.


El "haz lo que tú quieras" no incluía esto, eso estaba más que seguro. Rachel acercó el vaso de limonada a su boca y bebió observando el exterior, desde la ventana del living y tragar algo nunca le había dolido tanto.

Estaba en su octavo mes de embarazo ¿cómo se atrevía Quinn a montar semejante espectáculo sin siquiera considerar su estado? Cerró la cortina y bufó por lo bajo, unas dedicadas palabras a una vecina que se acercaba a su vereda.

Si contaba hasta 10 y su esposa no aparecía, iría a buscarla y tendrían problemas. Esta vez los tendrían y no iba ser una simple discusión que se solucionaría con besos y un poco de sexo.

- 4, 5, 6, 7…- desde allí oyó la risa de Elizabeth, una rubia que vivía en la cuadra del frente y no entendía por qué demonios se acercó. Y escuchó la voz de Quinn también, respondiéndole y logrando otra risa. Dejó el vaso y caminó a la puerta, abriendo con violencia y sorprendiendo los ojos de la mujer en el abdomen de su esposa.

Quinn estaba bajo su coche, con una musculosa blanca, levantada por la posición y algunas manchas de aceite se juntaban en el. En su pantalón y, cuando la viera a la cara, posiblemente allí también.

- Buenas tardes- la saludó, quemándola con la mirada y viendo el nudo en su garganta que le costó tragar. Quinn se deslizó hacia ella pero estiró su pie y de un empujón la regresó bajó el auto- ¿puedo ayudarte en algo, Elizabeth?-

- No, gracias, Rachel. Solo…mi auto tampoco encendió esta mañana y…-

- Hay muy buenos mecánicos en el vecindario. Quinn no es una de ellos- no le importaba que tan desagradable sonaran sus palabras, estaba furiosa con esa mujer y, si no se largaba en el próximo minuto, la tomaría del cabello y la obligaría a hacerlo-

- Sí, lo sé pero como la vi….-

- Ni siquiera sabe lo que está haciendo- la cortó, volviendo a deslizar a su esposa cuando pretendía salir para defenderse- ¿asique por qué mejor no vas con Alfred? Él si sabe usar sus llaves- murmuró entre dientes, refiriéndose al hombre que tenía un taller a menos de quinientos metros de su casa-

- Sí, gracias. Eso haré. Bien, hasta lue…-

- Adiós….maldita zorra- agregó cuando la vió cruzar la calle, casi a trote-

- Eso, es no ser servicial con los vecinos- la apuntó Quinn, saliendo con su tabla y apuntándola con una herramienta-

- ¿Qué demonios haces tanto ahí abajo? Solo debías cambiar una manguera-

- Y eso hago. Pero las cosas no se hacen rápido, Rach. A menos que lo quieras mal hecho- dijo Quinn, volviendo a su trabajo-

- ¿Y desde cuándo sabes de mecánica? Luke lo hubiese resuelto ya-

- Claro, si dejara de estar dos minutos sin su novia y estuviera por aquí. Ya termino, solo le faltan unos ajustes. Además, tú me dijiste que hiciera lo que quisiera, si mandarlo al taller o arreglarlo por mi cuenta. Bueno, soy lo suficientemente buena como para hacerlo yo misma-

- Tu globo de ego solo lo inflas tú misma. Acaba con eso ya, tenemos que ir al doctor. Es el último chequeo- la rubia volvió a asomarse, luego de unos minutos y se puso de pie-

- No puedo creer que ya vaya a nacer. Solo unos días más- murmuró con una sonrisa, acercando su mano al abdomen de su esposa pero Rachel le dio un manotazo, alejándola con molestia-

- Estás llena de aceite. Ve a ducharte que Brooke está lista también-

- Solo si me das un beso ¿tienes idea de cuánto ha pasado desde el último?- quizá exageraba un poco. Había pasado solo unas horas. Era en la intimidad que ya no se encontraban. Rachel tenía razón, en este embarazo solo comió postres y dulces, pero se pasaron desde el tercer mes sin sexo. Y eso era bastante agotador también-

Rachel tironeó de su remera y juntó sus bocas, separándola al instante al sentir el sudor y las manchas pasarse a su rostro.

- Eso no es un beso-

- No- apareció Brooke tras ellas, llegando a la morena y estirando sus brazos en una petición por que bajara a ella. Rachel lo hizo, se agachó a su altura y la niña le dejó un sonoro beso en la mejilla- mamá dice que eres de ella- Quinn rodó los ojos, igual que Rachel, Brooke estaba creciendo algo caprichosa y mandona-

- No es cierto, mi amor- la sorprendió la morena. La rubia alzó las cejas al instante- ustedes cuatro tienen un poco más de mí- y encima se daba el lujo de sacarle la lengua, su propia hija en un gesto infantil le mostraba la lengua con burla-

- Ya quiero ver cuando Dylan nazca y vuelvas a nuestra cama diciendo todo lo contrario- le señaló en referencia a su hijo. Habían escogido el nombre entre todos luego de que las radiografías le confirmaran que sería niño. Rachel enrojeció, esquivando la mirada de su hija que la observaba sin entender-

Quinn le rodeó el rostro y la apretó en un beso ruidoso al separarse. Ella rió, girando al verla ingresar y perderse escaleras arriba.

Definitivamente eso si entraba en "lo que tú quieras". Que Quinn hiciera con ella lo que quisiera.


Otro caps, queridisimas lectoras y quedaría menos para el final. 2 saltos en el tiempo en el prox cap. Muchas gracias por leer y comentar, son di- vi- nas.

AleDeCriss: Sí, si voy a publicar la otra historia, cuando termine esta que le estarían quedando 5 caps, quizá. P.D: Mi comentario de que Robchele es real o de que Robchele es real? jajaj, es broma. Ellas solamente se toquetean y se miran con ganas y Emma habla de Lea en sus entrevistas cuando ni siquiera se lo preguntan pero nada más, todo normal entre dos amigas. Saludos!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (de lo contrario en "duetos" es obvio que hubiesen cantado Rachel y Quinn juntas) .Que estén bien, saludos!