Ya estoy aquí! he intentado no tardar demasiado, pero la universidad deja poco tiempo libre y cuando salí de exámenes me puse mala y no podía pensar así que me dediqué a ver American Horror Story (recomiendo la serie a todo aquel que le guste lo gore xD)
Tan solo dar las gracias a Marice Nieve por dejarme un review en cada capítulo. Eres un amor ^^
Que disfrutéis!
El carruaje se detuvo con un pequeño tirón ante una casa abandonada desde hacía tiempo y medio derruida. Cuando la puerta se abrió tres jóvenes vestidos de negro bajaron de él y se adentraron en la casa.
-¿Y por qué tengo que venir yo en lugar de Will?- se quejó Gabriel una vez en el interior de la casa mientras intentaba no matarse con algo caído en el suelo alumbrado solo por las luces mágicas de sus compañeros y la suya.
-Porque Will está ocupado aprendiendo a llevar el Instituto,- explicó Fanny que iba en cabeza- por si no lo recuerdas Charlotte se lo cedió. Y tú no tenías nada mejor que hacer a excepción de tontear con Cecily y cuando nadie os ve comeos la boca.
-Da grima cuando lo dices así- comentó Gideon animado ante la discusión.
Siguieron avanzando por la casa. Aunque Will y Jem habían desmantelado la casa de las Hermanas Oscuro, recientemente les había llegado un comunicado de que Mortmain podría haber estado haciendo en esa casa más autómatas para levantar el ejército que él quería.
Iban ya por la segunda planta registrada y no habían encontrado absolutamente nada salvo varias alfombras con polillas de un tamaño extremo que atacaron a Gabriel por andar distraído revisando papeles en blanco de un escritorio carcomido. Fanny empezaba a notar los efectos de los ácaros en su organismo y si no quería tener un ataque de asma por culpa del polvo, sino se daban prisa los hermanos Lightwood tendrían que revisar el sótano ellos solos.
-¿Estás bien?- preguntó Gideon cuando su amiga había estornudado por enésima vez y veía que su respiración se hacía algo pesada además de tener los ojos enrojecidos.
-Todo lo bien que se puede estar en una casa llena de polvo teniendo alergia.- respondió entre un ataque de tos.
-Aquí no hay nada y Gabriel y yo podemos revisar el sótano, tú sal y limpia tus pulmones.
Aunque no le gustaba la idea de no poder revisar ella misma la casa, su salud era lo primero.
Mientras seguía a su amigo y distraída como estaba en intentar respirar lo menos posible para que el asma no llegase, no se dio cuenta de que el suelo en aquella parte estaba podrido por la humedad. Lo único que recordaba era haber escuchado la madera crujir bajo sus pies y ella caer al vacío hasta darse con el suelo de piedra del sótano en la espalda. Enseguida dos cabezas rubias se asomaron por el hueco preocupados.
-Estoy bien- dijo la chica mientras subía una pierna para alcanzar la estela y sanar sus heridas y la muñeca rota.
La luz mágica había caído a un lado pero todavía seguí brillando lo suficiente para ver una mesa de laboratorio y varios trozos de metal. Sonrió al comprender donde estaba.
-¡Tengo premio!- anunció al segundo piso al ver lo que andaban buscando, pero cuando levantó la cabeza nadie estaba en el hueco asique supuso que estarían bajando.
Will salió disparado hacia el patio en cuanto vio el carruaje seguido por Charlotte y Tessa. Odiaba perderse una investigación con Fanny. Cuando estaba en terapia porque Jem y Tessa estaban juntos, ella le había arrastrado a investigar y rastrear posibles pistar sobre el Magister y aunque siempre acababa con alguna magulladura, le hacía olvidar el dolor.
-¿Por qué tienes pinta de haberte caído desde un tercer piso?- preguntó el galés cuando vio a su amiga cubierta de polvo.
-Desde un segundo al sótano para ser más exactos- respondió mientras hacía crujir los huesos de la espalda.- El suelo estaba podrido y me tocó a mi la caída libre. Pero si lo miras por el lado bueno, gracias a mi caída descubrimos los hombrecillos de latón más rápido.
-¡Por el Ángel!- exclamó Charlotte cuando se reunió con Will que estaba sacudiendo la ropa de Fanny y Tessa que hacía lo mismo con su prometido que se estaba poniendo la camisa y el pantalón lleno del polvo que le quitaba a su amiga.- ¿Pero muchacha que te ha pasado?
-He estado practicando caída libre, ¿si le podéis decir a Amanda que me prepare un baño? Y llamar a alguien que me reconstruya la espalda, puede que sea mejor que me den una nueva- hizo una mueca al estirar los brazos y que le crujiera otra vez.
-El agua ya se está calentando- anunció Amanda cuando entraron en el Instituto- en seguida se la llevo. Si me permite un atrevimiento, quisiera ponerle unos aceites esenciales en el agua para relajar los músculos.
-Mientras me quite el polvo- estornudó porque Will se sacudió los residuos de las manos a su lado.
-No te restriegues- Gideon apareció al lado de la chica quitándole la manos de la nariz, sabía que ese gesto solo le provocaría más picor y más estornudos.
Fueron al salón mientras Bridget y Amanda les preparaban el baño. Gabriel entró con una toalla húmeda que se la dio a Fanny para que se limpiara las manos y la cara de polvo y así poder aliviarla de la alergia.
-No eran más que latas- narró Fanny lo que habían encontrado en el sótano de la casa-. Estaban todos a medio hacer y no vimos ningún demonio custodiando nada. De todas maneras destruimos lo poco que había por si les daba por alzarse a los muñecos de latón.
-Cambiad el destruimos por incendió- apuntó Gideon. Su amiga era demasiado dada a los eufemismos y la realidad de los hechos algunas veces difería bastante de lo que contaba-, se acerca más a la realidad.
Todos miraron preocupados a la española, aquellos hechos eran un poco preocupantes si venían de parte de ella.
-Cualquiera hubiera hecho lo mismo- se defendió-, seguro que Will está de acuerdo con quemar la casa hasta los cimientos- miró significativamente al chico para que saliera en su defensa.
Amanda entró en el salón salvando de una posible carnicería al galés anunciando que los baños estaban listos. Cuando Fanny se fue tirándole la toalla a la cara, el chico pudo respirar profundamente.
Alguien llamó a la puerta de la cazadora de sombras cuando se estaba vistiendo después de darse el baño. Hizo pasar a quien llamaba pensando que era Will para preguntarle más detalles de la salida de esa mañana.
-Acaban de traer esta nota para ti- dijo Amanda cuando entró en la habitación.
-¿Sabes quien la ha traído?- preguntó tomando la nota y leyéndola.
El papel estaba escrito en español y la caligrafía le resultaba familiar, pero no sabía de quién podía tratarse.
-Era un mensajero- negó la sirvienta frunciendo el ceño. Quien le entregó la nota no tenía mucha pinta de mensajero, pero por el abrigo podía dar el pego perfectamente.
-Habrá que ir a ver qué hay en las cuadras- suspiró dejando el papel en el escritorio y yendo hacia la puerta seguida de Amanda.- Por cierto, el baño increíble, me ha dejado como nueva.
-Gracias- sonrió agradecida, en todo el tiempo que llevaba sirviendo casi nadie le había dado las gracias por su trabajo, incluso cuando se tomaba algunas libertades como echar aceites esenciales en el baño para relajar mejor los músculos, la regañaban por ello.
En las cuadras además de Balios y Xanthos había un tercer caballo de color negro y brillante que resaltaba por encima de los otros dos por su porte aristócrata. Fanny lo reconoció al instante pero le inquietaba que si su caballo estaba en Londres, alguien tendría que haberlo traído y no le apetecía ver a nadie de su estancia en Madrid al no ser que fuera alguno de los habitantes del Instituto.
-¿Y este caballo?- preguntó Will a su espalda.
-Se llama Tinieblas- respondió sin darse la vuelta y yendo hacia el animal para acariciarlo. Había echado de menos montarla y perderse por las afueras de la ciudad con ella.
-Es preciosa- el galés se unió a su amiga y acarició el suave y brillante pelaje. Ambos compartían su pasión por la hípica y a pesar de que Balios aún le guardaba rencor por la caminata cuando fue a rescatar a Tessa, habían salido un par de veces a montar cuando la nieve se había derretido por completo y el buen tiempo parecía estar llegando poco a poco a la ciudad.- ¿Quién la ha traído?
La nefilim se encogió de hombros.
- Solo había una nota que me decía que viniera a las cuadras, me la dio Amanda después de bañarme y ella tampoco sabe de quién puede ser, dice que era un mensajero quién la trajo.
Los dos fueron de vuelta al Instituto para descubrir de quien era la nota y si era el mismo que había traído a la yegua.
Estaban todos reunidos en el salón expectantes ante la llegada de la pelirroja. Cuando entró en la habitación tan solo vio a un joven unos tres años mayor que ella, bronceado y de pelo oscuro y rizado sentado en uno de los sillones.
-Fanny- el joven se levantó en cuanto la vio entrar. Sus ojos brillaban de emoción y se notaba que la joven era una persona especial para él.
-Dejémosles un poco de intimidad- comentó Charlotte yendo hacia la puerta empujando la silla de ruedas de Henry.
-No hace falta,- dijo la joven con voz fría. Se había quedado clavada en el sitio al ver al joven en el Instituto y aunque sabía que él quería abrazarla y hablar a solas, ella no tenía ganas de hablar- lo que tenga que decir lo puede decir delante de vosotros, al menos por mi parte.
Si fuera otra persona la que comentara que se quedaran, probablemente esperarían la opinión del visitante. Pero siendo Fanny la que había hablado, todos ocuparon sus asientos y Will se fue a sentar junto a Tessa. Nuca había visto a su amiga de esa forma y realmente la prefería mucho más cuando estaba de buen humor.
-Siéntate por favor- dijo el joven indicándole un asiento en frente suyo- me incomoda la situación tanto como a ti, pero quisiera hacerla lo menos tensa posible.
-Eso haberlo pensado antes de que viniera a Londres- se cruzó de brazos quedándose en el sitio y no teniendo intención de moverse de donde estaba.
-Te escribí en repetidas ocasiones diciéndote que volvieras, pero nunca obtuve respuesta, tan solo una escueta nota diciéndome que te trajera todo el contenido de tu armario y otras cosas de tu habitación.
-Sabías las palabras mágicas y quién las tenía que decir. Pero en vez de intentar que nuestro padre mirara por una vez más allá de tu parabatai y me tomara en serio por una vez en la vida, te largaste de casa a la mínima oportunidad casado y esperando un hijo concebido fuera del matrimonio- hizo una pausa sin dejar de mirarle a los ojos.- Os presento a Rodrigo Velasco, mi hermano- se volvió hacia los demás que miraban a uno y a otra atónitos.- Rodrigo y yo siempre habíamos estado muy unidos, pero cuando le dije a mi padre que me venía a Londres, él eligió a mi por entonces prometido antes a que a su hija y mi hermano estaba demasiado ocupado con su nuevo retoño rezando para que a nadie se le ocurriera hacer cuentas como para convencer a mi padre de lo que estaba haciendo mal.
-Eso no es verdad- Rodrigo se levantó del sillón. Sabía que la reconciliación iba a ser dura, pero estos meses en Londres habían vuelto a su hermana en un témpano de hielo imposible de traspasar-. La prueba de que padre quiere que vuelvas es que yo estoy aquí. He hablado con él y te echa de menos al igual que todos, quiere que vuelvas y se arrepiente de no haberte escuchado.
-Y me echa tanto de menos que no es capaz de venir y decírmelo a la cara- el tono de la chica era más que cortante, Rodrigo tendría que andar con cuidado sino quería salir herido de gravedad.
-Es un viaje demasiado largo para ellos. Fernando también te echa de menos y quiere retomar vuestro compromiso. Vuelve a casa Fanny- añadió en tono suplicante.
La chica rió con ganas, el que su ex prometido quisiera retomar su compromiso era una de las cosas más graciosas que había escuchado.
-Pues dile a tu amado parabatai que estuve dos años esperando a que tuviera un hueco en su apretada agenda para casarnos, fue tiempo más que suficiente para que encontrara una fecha. Que se busque a otra a la que tener en un segundo plano.
Su hermano abrió la boca para replicar, pero ella fue más rápida y le paró levantando una mano.
-Has llegado tarde. Mi casa ahora está aquí y no me voy a mover al no ser que ellos se muevan. Ahora vas a coger y te vas a ir por donde has venido y le vas a decir a nuestro padre y al mártir de Fernando que se olviden de que alguna vez yo existí para ellos.
Se dio la vuelta para salir de la habitación, pero a medio camino paró y añadió sin volverse:
-Por cierto, no pidas asilo en el Instituto. Busca un hotel o una posada, pero no quiero que te quedes aquí. Vivo con la Cónsul y el director del Instituto, si yo les digo que no te quiero bajo mi mismo techo no te van a dejar quedarte.
Sin esperar una réplica, la chica salió de la habitación cerrando la puerta tras de si. Cerró despacio, sin apenas hacer ruido, pero todos lo sintieron como si hubiera dado un portazo.
Gideon se volvió hacia Rodrigo que miraba la puerta desesperado por que su hermana volviera.
-¿De verdad pensabas que trayendo a Tinieblas y diciéndole que la echan de menos se iría?- no podía creer que conociera mejor a su amiga que su propio hermano.
-¿Tan tarde he llegado?
-Me temo que sí. Fanny ha cambiado desde que llegó y ha pasado demasiado tiempo esperando que vinierais tu padre, Fernando o tú para pedirle que volviera- se levantó del sillón en busca de su amiga.- Yo si fuera tú volvería con el mensaje. Dale recuerdos a todos de mi parte- ambos chicos se abrazaron y el rubio salió del salón.
No fue muy difícil encontrar a Fanny, sabía perfectamente dónde la iba a encontrar. Cuando llegó a los establos la vio cepillando a los caballos totalmente concentrada en la tarea.
-¿Cómo estás?- le preguntó acercándose con cuidado con un cepillo en la mano para acompañar a su amiga en la tarea.
-Sinceramente no lo sé- suspiró dejando caer el cepillo y volviéndose a Gideon.- Llevaba tiempo esperándome este encuentro, pero conozco a mi hermano como para saber que lo ha hecho para adelantar el perdón de mi padre y sé que Fernando solo quiere volver conmigo porque soy el seguro perfecto para hacerse con parte de la yeguada.
-A lo mejor se ha dado cuenta de que los sentimientos son más valiosos que ser un posible dueño de una yeguada famosa.
La chica le alzó una ceja, el rubio había conocido al cazador de sombras y sabía perfectamente que para él no existía nada más importante que estar al frente de una empresa como la de su familia. Al ser una de las pocas familias cazadores de sombras que se dedicaban a la cría de caballos mágicos (Balios y Xantos serían probablemente potros de su yeguada), el patrimonio de la chica- incluyendo su dote- era bastante extenso.
-Tienes razón. Pero, ¿y si es verdad? Supongamos que después de estar tan grave se ha dado cuenta de que tú eres más importante que tu dote o lo que pueda sacar siendo uno de los dueños de tu yeguada.
-En ese caso hubiera venido antes que mi hermano con un ramo de rosas suplicando mi perdón. Hubiera venido desde el puerto arrastrándose para suplicar mi perdón y porque llevaría el ramo, que sino vendría nadando desde Santander.
Ambos rieron ante la visión que proponía Fanny.
Escucharon la puerta del Instituto abrirse y ver salir a Rodrigo, la chica se ocultó entre las sombras por si acaso se le ocurría echar un vistazo.
-¿Preparada para un interrogatorio por parte de Will?- sonrió Gideon cuando escucharon el carruaje alejarse.
-No, pero me lo va a hacer de todas formas- dejó el cepillo en su sitio y después de despedirse de los caballos, fue rumbo al Instituto. Le esperaba una buena sesión de preguntas.
Cuando entraron en el Instituto lo que menos se esperaban es que Bridget hubiera hecho té y todos la miraran con cara de preocupación. Si estuviera en el Instituto de Madrid, nadie haría té y la invitaría a hablar de los problemas, era algo a lo que todavía no estaba acostumbrada.
-Todavía me estoy haciendo a la idea de que estuvieras prometida- comentó el galés.
La idea de que aquella chica de espíritu libre tuviera algo tan convencional como un compromiso matrimonial era algo que nunca creyó escuchar.
-No me puedo creer que con todo lo que ha ocurrido solo se os ocurra decir que estaba prometida- Fanny se sentó en el único sillón libre sonriendo.
-¿Cuándo comemos?- preguntó Henrry que acababa de levantar la vista de su block de dibujo, estaba trabajando en un nuevo invento y por tanto abstraído de todo lo que pasaba a su alrededor.
Charlotte le taladró con la mirada mientras los demás se reían. Nunca entendería cómo, después de todo lo pasado esa mañana, Henrry no se había enterado de nada y tan solo estaba preocupado por la hora de la comida.
El cazador de sombras pestañeó aturdido por la reacción de los demás. No sabía que podía haber dicho tan gracioso para que los demás reaccionaran así.
Después de todo lo ocurrido tan solo quería algo soledad para poner sus ideas en orden. El ver a su hermano y las palabras que habían pronunciado le habían provocado una especie de tormenta interna: por una parte quería irse con su hermano, volver a su casa y poder volver a ver a todo aquello que dejó a tras; pero por otra parte, llevaba el tiempo suficiente en el Instituto como para llamarlo hogar y a sus habitantes familia, al menos ellos nunca la habían juzgado por su forma de ser y de vestir.
Perdida en sus pensamientos, no escuchó la puerta de la biblioteca abrirse ni vio a Will entrar hasta que se sentó a su lado.
-¿Interesante la lectura?- preguntó con una sonrisa señalando el libro que su amiga tenía en el regazo.
Fanny volvió a la realidad sacudiendo la cabeza y bajando la mirada al libro olvidado.
-El primer párrafo lo era, a partir del segundo me he olvidado de que estaba leyendo- dejó el libro a un lado ya que no iba a continuar con la lectura.
El chico le dio una magdalena de un tamaño considerable de las tres que llevaba en la mano.
-Las ha hecho Amanda, una receta de sus antepasados- le dio un mordisco a la suya. En ciertas ocasiones como esa Fanny no podía creer que estuviera delante del director del Instituto devorando como lo hacía la magdalena-. Juro que esta chica tiene mejor mano que Bridget para la cocina- articuló con dificultad tomando otro trozo.
-¿Te vas a comer las dos?- de todos era sabido que el chico tenía buen apetito, pero de ahí a comerse dos magdalenas gigantes era un gran paso.
-La otra es para Gideon, me dijo que le cogiera una que ahora venía, está con Sophie discutiendo por algo.
-¿Y tú no deberías estar discutiendo con tu prometida?
-Sí pero está con Cecily hablando de… la verdad es que no se de qué estaban hablando, sé que era un tema en el que mi presencia más que no hacer falta, estaba de más.
La joven sacudió la cabeza sonriendo mientras tomaba un trozo de la magdalena que estaba excepcionalmente buena.
-¿Qué te pasó realmente para huir de esa manera? Siendo tú tuvo que ser algo muy gordo- comentó tras una pausa.
La cazadora de sombras suspiró, sabía que tarde o temprano tendría que contar aquello.
-Digamos que lo que algunos creían que lo tenía todo lo que quería y deseaba, mi solo me hacía falta una atención que nunca recibí. Cuando Gideon me envió la carta me faltó tiempo para salir volando de la jaula de oro en la que vivía.
Antes de que Will pudiera hacer más preguntas, Gideon salvó a su amiga del interrogatorio.
-¿Estáis intentando jugar al escondite o qué?- preguntó encendiendo una luz cerca del sofá donde estaban.
-Algo parecido- la chica guiñó los ojos ante la repentina luz.
El rubio cogió la magdalena que le ofrecía el galés y se sentaba al otro lado de la pelirroja.
-¿Qué hacíais aquí exactamente?
-He venido a ver si me contaba algo,- dijo Will con la boca medio llena- pero no le he sacado nada.
-Ni lo harás- dijeron Gideon y Fanny a la vez sonriendo.
El moreno miró a ambos entrecerrando los ojos. Nunca le había gustado que le ocultaran cosas, pero con aquellos dos el halo del misterio les rodeaba constantemente y no había opción de traspasarlo al no ser que ellos quisieran.
Tessa entró en la biblioteca buscando a su amigos para la cena. Fanny les dijo a la pareja que se adelantaran, Gideon quería hablar con ella y no lo iba a hacer delante de nadie.
-¿Te lo has pensado bien?
-Gideon, mi padre siempre prefirió a Fernando antes que a mi, lo que no implica que no le importase, lo único que siempre estaba en un segundo plano y por mucho que mi madre se esforzara por mantenerme con ella en ese plano, yo no estoy hecha para pasar desapercibida y quietecita donde la sociedad quiere que esté.
El rubio pasó un brazo por los hombros de su amiga para reconfortarla. Sabía que era fuete, pero aún así lo que había pasado esa mañana era duro incluso para ella.
-Vamos a cenar- dijo Fanny tras un rato de silencio levantándose del sillón-, la gente se estará preguntando donde estamos y seguro que Henry estará maldiciéndonos porque tiene hambre y no cenamos.
-Eso es porque no ha probado las magdalenas de Amanda. Juro que no he probado algo tan bueno en mi vida.
-¿Seguro?- una sonrisa traviesa dibujó el rostro de la joven mientras los dos caminaban cogidos del brazo por los pasillos- Sino recuerdo mal había un bizcocho de limón que solía preparar Sophie que te lo tomabas como si fuera la misma ambrosía de los dioses.
-Es que es el bizcocho de Sophie, no se puede comparar con las magdalenas de Amanda. Son totalmente distintos, aunque igual de apetecibles.
-Ni tampoco con los deliciosos pastelillos de Briget- la sonrisa de la chica se ensanchaba según se enojaba si amigo.- Oh, espera, que a ti no te gustan.
Antes de que el nefilim pudiera reaccionar, la española salió corriendo siendo perseguida por un enojado Gideon insultándola en español.
Al menos, se dijo el rubio, la visita de su hermano no había trastocado mucho el carácter de la chica. Fue en ese instante cuando se dio cuenta de que ella pertenecía a aquel lugar tanto como él.
Sé que se explica poco del pasado de Fanny, pero al menos algo es algo xD
En próximos capis (nose si serán dos o tres) habrá más información de su pasado... y ahora dadle al botoncito de reviews después de dejar un comentario.
Besis, muak!
