Capítulo 10: Resilencia
La Resistencia. Así se autoproclamó el ejército formado en las afueras de Ba Sing Se. Sobre la extensa llanura se apostaron soldados de todas las procedencias imaginables, representando su lugar de origen. Habían hombres del desierto cubiertos con sus vendajes típicos pero moviéndose sobre escarabajos gigantes y no sobre deslizadores, esto por la falta de arena. Llegaron guerreros de la tribu del agua, vestidos apropiadamente para la lucha con pintura en sus rostros y pieles sobre sus hombros. Estaban las guerreras Kyoshi, a las que Suki corrió a su encuentro. Pensando en que estaría allí, las guerreras llevaron consigo el atuendo de Suki para que luchara como una de ellas. La mayoría de los guerreros eran del reino de la tierra. Llegaron de todas partes vistiendo ropajes verdes y amarillos, los colores distintivos del reino. Los que más llamaban la atención entre toda la gente que llegó, era un puñado de maestros fuego que llegaron por su propia cuenta. Algunos pertenecían a las colonias asentadas en el reino tierra, pero otros eran claramente soldados desertores que llegaron a hacer frente a su propia nación. En medio de este ejército se fijó la base de operaciones, donde se erguía una bandera blanca representando a un loto. La orden del loto blanco, compuesta por los maestros quizás mas poderosos en sus respectivos elementos se encontraban allí. Junto a ellos, Zuko, Toph, Sokka y Katara estaban planeando la estrategia.
- El objetivo principal es que no penetren la muralla exterior - Iroh es el líder de la resistencia.
- Debemos detenerlos el mayor tiempo posible - planteó el maestro Piandao - una vez que el cometa haya pasado podremos luchar en igualdad de condiciones.
- Necesitamos contrarrestarlos. Necesitamos una fuente de agua para luchar, ¡pero esto es un desierto! - El maestro Pakku puso el problema sobre la mesa - Sin duda, el agua los mantendrá a raya por un tiempo.
- ¡Necesitamos un plan para traer el agua! - Soltó Bumi en medio de carcajadas y poniéndose turnio.
Hubo un momento de silencio donde los presentes reflexionaron sobre cómo traer el agua.
- ¡Ya lo tengo! - gritó Sokka - No muy lejos de aquí está el lago Laogai. Toph hará un túnel subterráneo para traer el agua hasta aquí. ¡Vamos! ¡No hay tiempo que perder! - Sokká tomó a Toph por el brazó y salió corriendo. Unos segundos más tarde, Appa volaba hacia el lago Laogai.
- Cuesta imaginar que Sokka tenga ideas tan buenas - Dijo Zuko mirando a Appa con una sonrisa en el rostro.
- No subestimen a ese chicco. Sokka es extraordinario - Piandao habló con orgullo.
- Entonces ya tenemos la fuente de agua. Los maestros de agua se situarán en la parte trasera del ejército, repeliendo los ataques aéreos del enemigo. - Iroh establecía la estrategia. Pakku asintió y se dirigió a donde estaban los maestros agua. - Ellos vienen en globos aéreos, por lo que necesitaremos plataformas para luchar. Bumi, tú te encargaras de levantar las plataformas para los maestros tierra. De una mejor altura lucharán contran los globos. - Bumi hizo una reverencia y partió a organizar a los suyos. - Los maestros fuego, los hombres del desierto y los restantes serán la fuerza de infantería. Se posicionarán entre las plataformas que forme Bumi para luchar contra los soldados de los globos que logremos derribar. Eso es todo. ¿Entendido?
- Sólo nos falta el Avatar - Dijo Jeong Jeong muy serio.
Todas las miradas se dirijeron a Katara. Hubo un moemnto muy tenso.
- El Avatar vendrá - Zuko alzó la voz, haciendo que las miradas se movieran hacia él - pero por ahora lo mejor que podemos hacer es planear la estrategia pensando en que no vendría. De esa manera nos preparamos para lo peor.
- Yo también creo que es lo mejor. - apoyó Iroh - Muy bien, ¡a organizarnos! no tenemos mucho tiempo - y partió hacia la infantería junto con Zuko.
Katara se dirigió al lugar donde acordaron que llegaría el agua y esperó. Miró al cielo y deseó que Aang estuviera con ella en ese momento. Contempló la gran muralla de Ba Sing Se. La muralla le hizo recordar aquél sueño que tuvo donde Aang asesinaba a Ozai y luego la rechazaba. ¿Quién podría asegurarle que algo así no sucedería? Después de todo, esta extraña sensación de que Aang se separaba de ella no la dejaba tranquila, pero era tan ambiguo ya que no se sentía mal, sino que en paz. ¿Por qué se sentiría en paz si Aang la dejaba? La angustia y las ansias eran casi insorpotables y creaban una sensación de vértigo en su estómago. Pasó un buen rarto donde Katara siguió lidiando con sus emociones.
De repente, la tierra bajo sus pies se comenzó a mover. Sabiendo ya lo que venía, se movió ràpidamente. Hubo una explosión y la tierra voló por los aires. Del agujero formado emergió Toph sobre una plataforma de tierra, haciendo el signo de la victoria.
- Misión cumplida, su Majestad - dijo Toph irónicamente, haciendo una profunda reverencia ante Katara.
- Excelente. Pero espera. Yo no veo más que tierra aquí - dijo Katara asomándose al agujero.
- ¡Pues tienes que traerla! esta abajo, en el fondo - Sokka llegó al lado de Katara de un salto, bajándose de Appa - Tienes que hacer tu agua control para traerla, con esos movimientos así - Sokka comenzó a hacer contorsiones y a moverse imitando el agua control.
- Haré otro agujero para que puedas llenarlo con agua - Y con un simple movimiento de manos y los pies bien puestos en la tierra, Toph hizo que un enorme agujero apareciera al lado del ya hecho. Luego, con otro movimiento, creó un canal que iba de uno al otro para que el agua llegara al nuevo agujero. - Eso bastará.
- Esta bien. Lo haré.
Katara comenzó a hacer el movimiento para mover la marea. Fue un poco difícil ya que el agua estaba bastante lejos, pero una vez que la sintió, la pudo traer a la superficie. Después hizo que el agua fluyera de la salida del túnel hacia el nuevo agujero. Unos minutos más tarde, tenían un pequeño lago lleno de agua.
- ¡Eso es! - gritó Sokka emocionado con los puños apretados. - ¡Les daremos un buen baño a esos apestosos maestros fuego! Hace mucho que quería decir eso.
- Si no hubieses tenido una buena idea te diría lo malos que son tus chistes - Le dijo Toph.
En eso se acercó Suki. Llevaba el atuendo de las guerreras Kyoshi.
- Así que llegó el momento - Dijo Suki tomando la mano de Sokka y mirando a Toph y a Katara.
- Así es - Dijo Katara mirando al suelo.
Hubo un silencio. Todos sabían en el fondo que este bien podría ser el último día de sus vidas.
- Una vez que todo esto termine, ¿Qué haremos? Todo lo que hemos hecho durante años ha sido vivir para resistir cotra la nación del fuego. Digo, si es que salimos de ésta - Dijo Sokka afligido.
- ¿Pero qué dices? Claro que saldremos de ésta. Y seguiremos siendo amigos todos, como debería ser. Me extraña tu pesimismo - Dijo Toph duramente alzando el puño en dirección a Sokka.
Sokka se quedó un poco sorprendido, pero luego se relajó. - Tienes razón. No hay de qué preocuparse. Además, tenemos a Aang de nuestro lado.
A todos se les hizo un nudo en el estómago al escuchar de Aang. Nadie quería decirlo realmente, pero todos estaban muy preocupados pensando en si vendría.
Luego de un silencio, Katara habló - Será mejor que nos pongamos en posiciones. No queda mucho para la hora supuesta en las predicciones.
- Tienes razón, vamos - Dijo Suki.
Sin pensarlo, todos se acercaron y se dieron un gran abrazo de grupo. Cerraron los ojos y dispusieron de todas sus energías en ese momento, para transmitir tranquilidad y confianza.
- ¡Vamos!
La resistencia se alistó.
La hora llegó.
El cometa se asomó en el cielo.
Los globos aéreos se divisaron en el cielo del rojo atardecer.
- ¡PREPARADOS!
