¡Hola! ¡Feliz año nuevo! *atrasado :p*

¿Cómo la pasaron en las fiestas navideñas? Yo de lo más bien, aunque con trabajo T_T

Ahora si me tarde en actualizar. Pero ya saben, es tarde pero seguro.

Gracias por sus alentadores reviews, me hacen tan feliz. Espero que les guste el capítulo. Se descubriran muchas cosas.

Disfrútenlo.


Capítulo 9

Todo sea por conseguir un aliado


Japón, Tokio.

Miércoles 15 de junio de 2016.

Aeropuerto.

09:46 am.

—Señor, hemos llegado —informó el capitán del Jet privado. Su acento era irlandés y su idioma un perfecto inglés. Era moreno y alto de cuerpo delgado.

—Hmp —asintió cerrando de golpe la laptop negra, dio una mirada rápida por la ventana al exterior y decidió, se incorpora de su lugar para ir al exterior.

—¡Fugaku-san! —exclamó eufórico un chico paliducho a lo lejos sonriendo alegre.

El mencionado gruño irritado de tanto alboroto, bajo las escaleras a paso elegante dando gala de sus orígenes en cuestión de las cases sociales. Acomodo el nudo de la corbata como acción cotidiana y se acerco al chico, estrecharon las manos en forma de saludo.

—Sai, ¿Cómo va todo? —pregunta empezando a caminar del lado contrario del Jet.

El chico fingió una sonrisa.

—Se terminaron las decoraciones hace dos días, después comprobado todo ya esta listo —informo orgulloso en cierta forma. Él había dirigido la obra y esperaba una aprobación por parte del Uchiha.

—Siendo así, hay que empezar con la reubicación… —decía mientas miraba de reojo y ansiedad el reloj de su mano.

—Me tome las molestias… —Sai lo interrumpió, cual causó un ceño fruncido por parte del pelinegro mayor—. Y con antelación, informe a nuestro equipo de Corea sobre los cambios, están dirigiéndose hacia aquí ahora mismo —terminó sonriendo satisfactoriamente.

El Uchiha se limitó a felicitarlo por su eficacia, pero del modo como lo hacía.

—Buen trabajo, Sai —dijo entrando a la limusina junto al chico—. Iremos a Inmobiliaria Uchiha S&A —informo al chófer.

—Si, señor.

Cuando el auto dio marcha, Sai se dedico a entablar una conversación sobre los negocios principalmente.

Fugaku, de un momento a otro dejo de prestarle atención. Su mirada se dirigió a la ventana observando el paisaje.

Siguió escuchando el monólogo del pelinegro.

Su corazón se estrujuro al pensar que, tal vez si las cosas hubieran salido diferente —como el quería— serían sus hijos los que le platicarían sobre las empresas y los negocios. Y no Sai.

Sin embargo, no podía dejar que sus pensamientos lo abrumaran.

Ellos lo traicionaron al proteger a Sasuke, ese ser híbrido que fue desterrado del fuerte. Por culpa de ese niño sus dos hijos mayores se fueron y lo odian hasta le fecha.

No sabia absolutamente nada de ellos, a base unos rumores que estaban en Japón, Kioto. Tenía que investigar a fondo, quería verlos.

Y así cobrar venganza por su traición.

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Departamento de los Uchiha.

09:48 am.

—Pásame ese jarrón verde... —pidió apuntando a la esquina, Naruto cargo el de color verde y la pelinegra negó con la cabeza—. No el otro —señaló el jarrón más pequeño.

Naruto resoplo con fastidio y se dispuso a cargar al más pequeño que solo con una mano. Se lo lanzó al aire y lo Uchiha lo atrapó para luego envolverlo en periódico y ponerlo dentro de una caja.

—Dame el que sigue.

Desde que hubo el pequeño enfrentamiento con Neji, decidieron que mejor era mudarse de departamento. Entre más rápido mejor, así que empezaron a empacar y primero mandar las cosas a la nueva casa —si, ahora sería a una casa—. Esperarían a que Sakura despertará para mudarse ahí oficialmente.

Por otro lado, está Shikamaru observando los cuadros de pinturas en la pared cerca de la cocina, se sobó la barbilla pensativo. Él tenía la 'misión' de elegir cuadro cual se iba en la primera ida y cual en la segunda. Sabía que era una estupidez, pero contra la palabra de la Uchiha no se podía.

Tenten metía la vasija envuelta en periódico a las cajas de cartón, le tocó la cocina y hacía todo aquello con ayuda de Itachi —quien no tuvo otra opción y fue obligado contra su voluntad—.

Y en el cuarto de Sasuke, se encontraba el mencionado junto con Kiba. Los dos fueron involucrados en la mudanza, no pudieron negarse y no tuvieron opción.

Kiba agarró un cuadro de fotografía que se encontraba en una caja, en uno de sus lados tenía escrito en Kanji 'Sakura'.

Observó la fotografía con curiosidad moviéndolo de un lado a otro. Aparecía una familia y aleguas se veía que era la Haruno de niña —no pasaba de los 8 años—. A la izquierda está una mujer muy parecida a Sakura nada más que tenia los ojos azules y una sonrisa de oreja a oreja plasmado en el rostro; y del lado derecho de la niña, mirando sonriente a la cámara esta un señor de cabello oscuro con ojos verdes, no jades.

—¿Son los padres de Sakura? —pregunta al azabache alzando el retrato para que lo viese.

Sasuke detuvo su acción de doblar una prenda de ropa, miro sobre su hombro para ver a lo que se refería el Inuzuka.

—Ah —asintió con la cabeza. Los reconocía a simple vista, vivir con ellos por un tiempo cuando la Haruno era una niña no se olvidaba fácilmente—. Haruno Hana y Haruno Kizashi —nombro respectivamente. Y siguió con su labor. Eran de las pocas cosas que metió ese día del incendio en la maleta de la pelirrosa.

El Uchiha se hinca poniendo la prenda dentro de la maleta, después la cerró rápidamente para incorporase y levantar la maleta del piso.

—Debió ser muy duro para ella cuando murieron —murmura Kiba triste al imaginarse su vida, su amiga no le había comentado mucho. Él solo había experimentado el dolor de perder a su padre, su madre seguía con el vida e internamente agradecía eso. Aunque su madre lo odiara por ser mestizo.

Su primogenitora era una mujer-lobo. Y su padre un humano que murió por la edad.

—Solo falta la ropa de Sakura, sábanas y pequeñas cosas —dijo el peli café al terminar de sellar la caja con cinta despejando los malos recuerdos. Cada uno tenía su propia historia y era decisión de uno si quería compartirla.

Sasuke suspiro de cansancio emocional, miro a la cama justo donde dormía plácidamente la pelirrosa ignorante a la realidad.

Ahora se venía en mejor estado, ya no tenía las bolsas negras debajo de sus ojos, su piel no estaba pálida y sus mejillas ya habían agarrado el color adecuado. En si, su aspecto era mejor que hace días.

Al lado de la cama estaba la máquina que marcaba el pulso y donde se sostenía el suero que le administraba Tenten. No la levaron al hospital ante las insistencias de la Senju y su discurso del cuerpo de los mestizos. No querían correr riesgos.

Desvío su vista, ¿cuanto más tardaría en despertar? Se sentía abatido, no sabia si podía soportar su 'ausencia' por más días. Quería escuchar su voz dulce hablarle, sus ojos jades mirarlo con diversión y ternura. Pasar tiempo a su lado y mirarla cuando sus mejillas se ponen rojas.

Suspiro.

—Iré a apilarla —aviso Kiba cargando la gran caja con las dos manos, maniobra el objeto para poder abrir la puerta y cerrarla tras de sí.

Negó con la cabeza resignado divertido. Kiba era un buen chico, lo conocía desde hace 100 años y tenían una muy buena relación de amigos. Lo apreciaba mucho ya que Kiba no tenía más de 150 años de vida, por ende apenas estaba saliendo de la etapa del 'cachorro'. Y Sasuke tenía la obligación de cuidar de él.

Kiba también le había agarrado cariño a la pelirrosa y eso lo sabía Sasuke, en cierta manera por haberla protegido un día de caza en el bosque, donde Sasuke no pudo y le pidió el favor al chico. Él había aceptado a la buena y desde allí la relación con Sakura se había fortalecido.

Por cierta parte se sentía celoso de Kiba cuando estaba muy cerca de la Haruno. Pero bueno, no podía evitarlo. Su genética a veces le era un gran fastidio.

Su atención se fijo en la máquina que marcaba el pulso. Odiaba ese sonido de: bip, bip, bip. Y más cuando iba muy lento. Bufó cruzando de brazo dispuesto a seguir empacando, de pronto el "bip" se aceleró de la nada alertándolo.

Los párpados de Sakura se abrieron de golpe y al segundo después, la pelirrosa ya estaba sentada —agarrando la sábana— con la respiración acelerada mirando a su alrededor de forma precavida.

Sasuke rápidamente se sentó frente a ella al oler el miedo. Ese miedo era de ella y no le gustaba olerlo —porque se sentía miserable—.

—Sakura… —susurra Sasuke alzando sus manos para que lo viera, la pelirrosa miraba a su alrededor asustada aún no reconociendo donde estaba. Al instante que escucho la voz del azabache sus ojos se fijaron en él—. Tranquila, estas a salvo —bajo sus manos y se acerco más a ella.

Los ojos de la chica se cristalizaron y soltó en llanto abalanzándose al pelinegro. Éste la recibió estrechándola en brazos aliviado de que ya hubiese despertado.

—¡Tenía tanto miedo! —sollozo sobre su pecho hundiendo el rostro entre la camisa de Sasuke y mojándola con sus lágrimas.

Su corazón de estrujuro al escucharla llorar, no le gustaba ese sonido que producía la pelirrosa. Lo detestaba con todo su ser.

Y odiaba ser él una parte responsable del llanto.

La separó un poco de su cuerpo para poder verla de frente. Le alzó la barbilla con lentitud y los ojos de Sakura destallaron con ese brillo característico de ella.

—Perdóname —murmura quedamente el Uchiha, aún se sentía culpable por lo que le paso. Apretó el agarre que tenia con su mano izquierda contra la cintura de la pelirrosa, la otra mano la poso en su mejilla y junto sus frentes.

Sakura se sonrojo ante la cercanía tan repentina, aún no dejaba de soltar lágrimas y verdaderamente se sorprendió por la actitud de él. Sasuke no era de mostrar vulnerabilidad ante alguien.

—¿Perdonarte, por qué? —pregunta confundida hipando con fuerza, todavía sentía al miedo en su pecho. Pero se iba desvaneciendo poco a poco y sentía seguridad estando cerca de él.

Sasuke cerró sus ojos hundiendo el rostro en el cuello de la pelirrosa.

Un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir el aliento de Sasuke contra su piel descubierta.

—Por no protegerte.

Esa revelación la azoró, dio un tremendo respingo al darse cuenta que Sasuke le decía lo que sentía y en verdad lamentaba algo.

—No fue tu culpa —negó con la cabeza separándose de él, Sasuke se negó a abrir los ojos porque se sentía avergonzado, se dio cuenta en que estaba mostrando debilidad—. Nada fue tu culpa.

—Lo fue.

—Claro que no, entiéndelo —murmura la pelirrosa besando su frente y Sasuke sintió un calor reconfortante en su pecho. Uno que le brindaba esas muestra de cariño.

—Fuiste muy valiente, pequeña —dijo con sinceridad y un brillo de orgullo en sus ojos negros. La pelirrosa sonrió alegre ante sus palabras.

—G-Gracias… Yo solo quiero, ser fuerte para protegerme y proteger a los míos —su mirada se volvió seria y pasó a una sonrisa tranquilizadora.

—Lo serás, de eso yo me encargaré —aseguró firmemente el azabache sonriendo de forma retorcida, cual causó un sonrojo en Sakura—. Pero por el momento, no. Tienes que recuperarte…

—¡Sasuke, Hikoro quiere todas las cosas en cajas! —pero el grito del exterior la interrumpió.

Sakura mira con extrañes la puerta al reconocer la voz del Inuzuka. Sus ojos miran al azabache pidiendo una explicación.

—¿Qué está pasando? —exigió saber con el ceño fruncido.

El Uchiha se separó de ella mirando fijamente la puerta.

—Estuviste una semana inconsciente, y mientras eso. Un cazador descubrió nuestra ubicación hace unos días, es necesario mudarnos lo más rápido posible —explico con brevedad y seriedad.

Sakura miro a su alrededor sorprendiéndose por ver casi vacía la habitación.

—¿Una semana...? —y al acordarse porque estaba ahí, postrada en la cama. Rápidamente metió su mano bajo la sábana tocándose el estómago y sorprendentemente sintió su piel suave y sin un signo de cicatriz.

—Al parecer Tsunade aplico varios ungüentos y un poder curativo sobre ti —dijo al imaginar las dudas de ella, se tocó el cabello mirándola—. Eres afortunada, no te quedó cicatriz y te recuperaste rápido.

—Aún no entiendo... —su rostro reflejo temor y duda.

Sasuke volvió a tomarla de las mejillas para que lo mirará fijamente a los ojos. Tenía que explicarle como serian las cosas ahora en adelante, no sería sencillo, ni bonito. Habría más peligro y él tendría que estar todo el tiempo con ella, no se arriesgaría a que lo ocurrido hace días se volviera a repetir.

—Sakura...

Antes de mencionar cualquier otra palabra la puerta se abrió de golpe y de ahí entro Naruto refunfuñando maldiciones.

—¡Hikoro es tu hermana y aún así no se como madres la soportas. Yo que tu...! —no termino de quejarse porque abrió los ojos para mirar al azabache y por ende a Sakura despierta. Sus ojos se abrieron de la impresión y luego se llenaron de lágrimas—. ¡SAKURA-CHAN! —grito feliz a todo pulmón abalanzándose contra ella para abrazarla.

La pelirrosa se quedo boquiabierta ante tal acción, el Uzumaki la tenía rodeada en un abrazo muy protector. Su cabeza estaba apoyada en su cuello y las manos alrededor de sus hombros.

—No sabes como te extrañamos. No vuelvas a asustarnos así —murmuraba el rubio llorando a moco suelto.

Sakura no entendía mucho su actitud, solo atino a devolverle el abrazo y mirar interrogante al Uchiha. Éste no menciono nada y ladeo el rostro, la miro de reojo y movió sus labios susurrando algo relacionado con Naruto y un insultó.

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Estación de policía.

10:55 am.

—Ahora si podemos ir a interrogar a Haruno Sakura —dijo Yamato triunfante a su compañero. Él sonrió de lado.

Los dos se habían propuesto ver como reabrir el caso de Sato Shin y meter a los chicos a la cárcel. Su profesión como policías no se ablandaba ante unos chicos y harían todo lo que pudieran para llevarlos ante la justicia.

Y ahora era otra oportunidad perfecta, en la preparatoria encontraron sangre de la Haruno y pistolas con sus huellas digitales.

—Está vez no podrá escapar de la justicia —dice triunfante Utakata, agarró su grabadora y pistola. También una carpeta azul—. Es su expediente.

Yamato lo agarró con mucha curiosidad. En verdad quería saber quien era Haruno Sakura.

Nombre: Haruno Sakura.

Nacida el 28 de Marzo de 1999, en Japón, Tokio.

Padres: Haruno Hizashi y Haruno Hana.

Familiares cercanos: Hatake Kakashi (que al morir su madre, decidió cambiarse el apellido al de cuando ella era soltera) y Suzuki Tenten (viuda)

Historia: Hana y Hizashi se vieron forzados a abandonar la cuidad hacia un rumbo totalmente desconocido después de su nacimiento.

En Enero de 2003, regresaron a Tokio con su hija de aproximadamente 4 años. Vivieron en el distrito Meguro por tres años más. En agosto del 2007, se mudaron a Kioto debido a que estuvieron involucrados en un caso de asesinato (véanse en antecedentes penales).

Vivieron ahí, hasta que, en julio del 2012. Los padres abordaron el avión que iba rumbo a Nueva York, irían por cuestiones de trabajo dejando a la menor Haruno Sakura a cargo de Akimichi Naomi (su niñera). En ese viaje, el matrimonio Haruno murió en un accidente aéreo dejando a Sakura huérfana.

Mientras se decidía de quien tendría la custodia de la menor, ella fue mandada a un hogar de niños, cual permaneció unas dos semanas y luego escapó de dicho lugar. Estuvo desaparecida durante un mes. La encontraron a las afuera de Kioto padeciendo se desnutrición. La enfermedad fue controlada antes de ser entregada a su tutor correspondiente. Haruno Tenten (en ese entonces Suzuki) prima lejana de Haruno Hana. Ella fue quien ganó su custodia.

En ese entonces, Sakura fue trasladada a la ciudad de Tokio, Japón donde vivía Tenten y su esposo.

Un año después, Suzuki Hachiro murió de un paro cardíaco dejando viuda a Tenten.

La familia Suzuki peleó por el testamento que había dejado el mayor de los hijos ganando todo lo que le correspondía a Tenten e hija adoptiva.

Sakura y Tenten se mudaron a un pequeño departamento en el distrito Katsushita. Tenten empezó a trabajar en un supermercado como cajera y dejo de estudiar un tiempo.

Sakura, después de un año de la muerte de Hachiro, consiguió un trabajo de medio tiempo en un restaurante ubicado en el centro que Tokio llamado "Ichiraku."

Actualmente, vive en Katsushita. Acude a segundo de preparatoria en "PREGETO" (abreviación de preparatoria general de Tokio). Y trabaja en el mismo lugar.

Antecedentes:

1)El 15 de agosto del 2007. Hubo un asesinato en el distrito Shibuya, alrededor de las 17:00 hrs.

Según los reportes y declaraciones de los involucrados; la pequeña niña de 8 años, Haruno Sakura, regresaba sola de la primaria. Ya que ese preciso día sus padres no pudieron ir y su niñera se había retrasado. Cuando pasaba por un callejón, fue testigo de otro asesinato. Un hombre identificado como Hiryū

Rei, apuñalaba con fuerza bruta a una mujer atractiva identificada como Ito Ebina.

«Yo... Sólo pasaba por ahí, no era mi intención hacer algo, pensaba irme antes de meterme en problemas —había dicho Sakura cuando la interrogaron, se abrazo a si misma—. No conté que, el celular que mami me había dado por cualquier emergencia sonará en ese preciso momento.»

Rei se dio cuenta de la presencia de Sakura yendo tras ella.

Trato de apuñalarla con un arma blanca, sin embargo Sakura fue sorpresivamente más rápida y alcanzó a darle una patada en la entrepierna.

Sakura no supo ser clara en el momento de declarar, solo dijo que con la desesperación alcanzó a clavarle un lápiz en el ojo y otro accidentalmente en la parte del corazón. Matándolo a los pocos minutos.

Ebina entro en estado de coma por un golpe fuerte en la cabeza, Rei murió por una hemorragia interna y Sakura con heridas menores. El juicio determinó que el asesinato fue en defensa propia y el caso se cerro para Haruno Sakura.

2) El 26 de junio de 2014, fue asaltada a media noche justo cuando regresaba del trabajo en el último metro. La Haruno le hizo una cortada profunda con algo filoso a su atacante, no se supo que arma fue. Levantó una denuncia cual culminó por falta de pruebas.

Eso último Sakura había reído y dicho: «El tipo se hizo una cortada por la botella que le estrelle en la cabeza —se quedo pensativa un momento—. Una que ya estaba rota pero, cuando fueron a ver la escena los cristales ya no estaban.»

—Sin duda laguna ella le hizo los de los ojos a Sato —cerró la carpeta con afirmación.

—Eso mismo pensé —caminaron al exterior para el auto—. Si tenemos suerte, ahora sin Shisui en la ciudad, ella irá a la cárcel —sonrió de lado.

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Departamento de los Uchiha.

11:00 am.

—Es un alivio que Sakura-chan haya despertado —Naruto asintió con la cabeza emocionado. Hikoro sonrió alegre.

—Tenten se pondrá feliz cuando regrese —afirmó dándole un tazón de ramen al rubio. La comida fue traída por Karin y Suigetsu —quien estaban en la sala—.

—Muy bien... —Itachi entro a la cocina hablando por celular—... A las 4, es perfecto... Centro... No. Es mejor solo... Si, nos vemos —colgó la llamada. Hikoro le pregunta con la mirada con quien platicaba— ¡Adivinen quien esta en Tokio! —sonrió socarrón sentándose en una de las sillas.

—¿Quien?

—Konohamaru-chan —dijo alegre—. Será fácil buscar a Mugennohi, nos dará los datos, solo hay que ir a la comisaría.

—Okey —Hikoro sonrió alegre—. Les pediré a Sasuke y a Sakura-chan que vayan —miro con reproche al rubio ya que este puso su rostro incrédulo—. Después de todo esta muy recuperada y necesita estirarse —sentenció y le mostró una cuchara de forma amenazadora. Naruto sonrió nervioso y trago grueso.

Era mejor no hacer enojar a la Uchiha.

—Mejor haz algo más productivo y ve a comprar una salsa —le aventó el dinero y el Uzumaki lo atrapó en el aire.

—Pues ya que —refunfuña de mala gana poniéndose de pie.

Cuando salió del departamento, decidió ir en motocicleta. Sonrió socarrón al alzar la llave que agarró del mueble.

Le alegraba que Sakura no muriese, ahora tenía menos posibilidades de morir en una herida. Él también tuvo una y por milagros se salvo.

Se quedo extrañado al ver afuera del edificio, a una chica de cabellera larga y de color chocolate, sus ojos jades le recordaron a Sakura. Frunció ligeramente el ceño al ver el aura negra alrededor de ella.

—¿Tienes asuntos aquí? —pregunta acercándose a ella y deteniéndose a una distancia considerable, haciendo que diera un respingo.

Ali bajo su ojos al rubio, estaba tan concentrada al ver el edificio y predecir en que apartamento vivía su amiga pelirrosa.

—¿Hola? Bueno... —se rasco la nuca, Naruto alzó una ceja al escucharle el acento—. Busco a Haruno Sakura, soy Nakahara Ali —se presentó extendiendo la mano.

—¡Vaya! Eres esa amiga que Sakura-chan conoció el otro día —dijo alegre de por fin conocerla, le estrecho la mano de igual manera.

—Aja, vine a verla. No me a contestado las llamadas y eso me preocupa —dijo y mostró realmente el sentimiento.

—Sakura-chan tuvo un accidente... Fue su primer herida —dijo lo último con seriedad.

—¿Y como esta ella? —pregunta preocupada, ella también sabía de la primera herida de un mestizo, también había pasado por eso.

—Afortunadamente bien —sonrió alegre.

Un celular sonó, Ali dio un respingo. Saco su celular y al ver quien era le hizo fruncir el ceño con fuerza.

—Me tengo que ir —se dio media vuelta—. Luego vendré a visitarla —se despidió con la mano, se monto a horcadas de una motocicleta negra que está estacionada frente a la banqueta, se pone el casco y enciende la moto.

El Uzumaki agitó su mano en forma de despedida, Ali le devolvió el gesto y se marcho a gran velocidad entre los autos.

—Es agradable —pensó, comenzó a caminar a la motocicleta de Sasuke.

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Departamento de los Uchiha.

11:15 am.

El timbre del departamento resonó por el lugar, como se encontraba casi vacío, se podía escuchar perfectamente.

Itachi abrió la puerta pero en el exterior no había nadie, extrañado por la falta de presencia. Se percató de una caja pequeña que había en el piso. Con curiosidad, lo levanto mientras cerraba la puerta.

—¿Quién era? —pregunta Kiba. Estaba tranquilamente jugando cartas con el azabache ayudándolo a calmar sus nervios de puntas.

—Nadie, solo dejaron esto —alzó la pequeña caja. Pero no se molesto en abrirlo ya que no le intereso y dejo el objeto encima de las demás cajas.

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—Me alegra que ya estés bien —dijo con sinceridad la Uchiha ayudando a ponerle una venda alrededor del estómago, solo era por precaución. La herida estaba cerrada por afuera y aun faltaba por adentro.

—Gracias por las atenciones Hikoro-san —Sakura sonrió agradecida.

—No hay de que... Y no me digas "san" me siento demasiado vieja —le sonrió con gracia terminando de vendarle el estómago—. ¡Listo! Procura no hacer movimientos bruscos por unos dos días —se incorpora de la cama para guardar los objetos que utilizo.

Sakura miro las vendas que tenia alrededor de su antebrazo, sus pantorrillas y el brazo de su mano derecha. También tenía en sus senos y los muslos, en si por poco su vestimenta era de vendas.

Hikoro no le quiso decir con detalles porque las vendas, solo sonrió y le dijo que era por diversión. Sospechaba que era personal.

—¿Quieres comer algo? —pregunta Tenten acercándose a ella, se sentó a su lado mirándola sonriente.

Sakura se quedó mirando sus manos, no podía asimilar que había sobrevivido a las heridas tan graves que tuvo, por lo que le informaron, solo un 20% de probabilidad de sobrevivir. Y vaya que ella fue afortunada al ser de ese porcentaje. Aunque fuera tan bajo y claramente decía "muerte". Pero ahí estaba, sentada en la orilla de la cama con solo heridas mínimas porque la mayoría se había sanado mientras dormía.

—No —negó con la cabeza frunciendo el ceño. Tenía dudas y esperaba que alguien pudiera responderlas.

—Otro Sasuke —refunfuña la pelinegra de mala gana cerrando el botiquín de primeros auxilios de sopetón. Su tono de voz atrajo la atención de la pelirrosa.

—¿Por qué lo dices, Hikoro-sa...? —se detuvo antes de completar la palabra.

Hikoro bufó.

—Sasuke no quiso probar bocado alguno en los primeros días que estuviste inconsciente. Se la pasaba todo el día aquí vigilándote —confesó con aires distraídos como si estuviese pensando en otra cosa. Al parecer llego a una conclusión afirmativa ya que sonrió de lado mirándola—. Y por tal razón no despegaba los ojos de ti ni para comer.

Sakura no asimilaba la información dada. ¿Qué Sasuke no se despego de allí en esos días? ¿Tanto estaba apegado a ella? Por lo que le decía la Uchiha le hacía pensar que era afirmativa su segunda pregunta.

¿Tan importante soy para él? —se pregunta mirando por la ventana, el sol estaba en su punto máximo y los rayos del sol llegaban a calarle la piel de los pies. Se removió un poco para incorporarse, tuvo un pequeño mareo y se agarró el hombro de la peli café. Ésta le ayudo a incorporarse mejor.

—¿Donde está Sasuke? —pregunta con aparenta curiosidad, pero por dentro ansiaba una respuesta rápida.

—Está en la sala, le dije que no podía pasar —Karin con aires distraídos mientras buscaba ropa para Sakura.

Sakura sonrió de lado.

Algunas manías del Uchiha se le estaba pegando.

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Naruto sonrió burlón de nuevo al percibir el mal humor de su amigo Uchiha. Éste le gruñía al peli café y Kiba hacia lo mismo. Si las miradas mataran, era seguro que los dos ya estarían bien muertos desde hace unos minutos.

Al Inuzuka se le ocurrió dar un comentario sobre la forma de vestir sobre el Uchiha.

«Con razón eres un emo vengador.» había mencionado con burla, pero el Uchiha no estaba de humor como para que lo vacilaran y se defendió con un insultó que odiaba Kiba.

«Cachorro».

Y para que se lo dijo, porque al instante, el peli café frunció su ceño y el Uzumaki juro que vio la irritación marcado en cada fracción de su rostro.

Después de eso se desencadeno una serie de insultos hasta el punto que los dos se pusieron hostiles, ponerse a la defensiva y lanzar viejas acusaciones. Se desencadeno tanto a tal grado de mencionar un nombre en especifico.

Midori.

A Sasuke como le cabreaba escuchar ese nombre.

—¡Trágate tus palabras Uchiha! —gruño el peli café, sus colmillos estaba por fuera y sus ojos oscurecidos—. ¡Nadie te pidió ayuda en la Pos-segunda-guerra-mundial!

—¡Yo te salve el culo, cachorro! —se mofó gruñendo más fuerte.

—¡¿A quién le dices «cachorro» , maldito «Fujun'na hantā de quita»?! —grito el menor de los mestizos abalanzándose contra él por fin.

Sasuke de igual manera se fue a su encuentro.

Los dos se convirtieron en lobo al aire, las prendas de vestir se dispersaron en el suelo todas rotas y al segundo después, una pelea se desencadeno en medio del extenso departamento.

Las garras y colmillos se enterraron en las pieles de ambos sintiendo un dolor profundo, los dos eran muy fuertes y ágiles en peleas. Pero el gran lobo negro le sacaba más ventaja y experiencia, además de ser muy hábil y fuerte.

Daban unos grandes zarpazos entre ellos que ninguno de los demás presentes tenía ganas de intervenir al 'pequeño' enfrentamiento entre lobos.

Un aullido retumba entre las paredes del departamento, Kiba había sido herido en su espalda, al sentirse en peligro, rápidamente se lanzó contra el cuello del lobo negro, éste sacó a relucir sus garras y trato de darle más arañazos. El dolor en su cuello se sintió al instante soltando un gruñido de dolor.

Ninguno de los dos pensaba en nada más que matar al oponente frente a sus ojos.

—Algo me dice que esto no terminará bien —murmura Naruto mirando como las dos grandes criaturas rompían las cajas en medio de su lucha.

—¿Qué hacemos? Hikoro no le hará nada de gracia ver todo esto —Suigetsu apunto a su alrededor en general. Todo un desastre. Cristales rotos por aquí y los muebles hechos pedazos debido a la fuerza que cayó el cuerpo del lobo negro sobre ellos.

—¡¿QUÉ MIERDA ESTÁ PASANDO?! —Hikoro se asomo por la puerta de la habitación, frunció el ceño al no ver nada y salió justo con Tenten, Sakura y Karin para averiguar qué ocurría en la sala.

Estaban tranquilamente ayudando a vestir a la pelirrosa para ir de caza al bosque, pero su paz se vio interrumpida al escuchar los gruñidos y aullidos de dolor provenientes de la sala.

Sospechaba un poco a quienes se debía. De seguro eran esos dos malditos lobos. Suigetsu y Kiba.

Las cuatro ponen mueca de asombro al ver el gran lobo café estrellarse contra el muro que divide la sala con la cocina. Y más se asombran al notar que otro lobo negro avanzaba hacia Kiba.

—¡Alto ahí, Uchiha! —Sakura rápidamente se había interpuesto entre las dos bestias antes de que volvieran a encontrarse para otro enfrentamiento.

El lobo negro gruñía con toda la fuerza que podía, su sentido de la razón estaba bloqueada por la ira y el odio. Por alguna razón quería destazar algo vivo y su lobo creía que Kiba era el indicado olvidando completamente que eran amigos.

El lobo café gruñía de igual manera poniéndose hostil con la pelirrosa, su sentido de la razón también estaba bloqueado por su lobo. La ira y el instinto animal eran culpables de ese estado de aturdimiento.

—Detente ahí, Sasuke —murmura Sakura.

—¡Sakura, aléjate de ellos! ¡Estando transformados, e irritados pierden todo sentido de la razón, podrían hacerte daño! ¡Ellos no te reconocen! —exclamó preocupada Hikoro queriendo ir a su ayuda pero Sakura extendió su mano en forma de rechazo.

Se fue hincando lentamente para que el lobo negro no le hiciera daño. Los ojos azabaches siguieron cada uno de sus movimientos mostrando sus colmillos y hostilidad.

—Le está dando la espalda a Kiba. No debería hacerlo —murmura asustado Naruto temiendo por su amiga pelirrosa. Pues el lobo café se iba acercando lentamente a la pelirrosa con intenciones no muy buenas.

Sakura no hizo otro movimiento, cuando se quedó quieta, el lobo negro gruño a la defensiva.

—Tranquilo, Sasuke, ¿no me reconoces? —le hablo dulcemente estirando su palma extendida hacía el animal, éste hizo un sonido con el hocico obligándose a retroceder, ya que la pelirrosa daba pasos a pesar de estar de cuclillas.

El lobo de Sasuke se negaba a reaccionar, estaba molesto consigo mismo por racionar de forma agresiva contra uno de lo suyos. ¿Pero que culpa tenía? El mencionar ese nombre lo podía con un humor de perros que era imposible calmarse.

Escucho de nuevo aquella voz dulce mencionar su nombre. ¿Quien era? Nadie le hablaba así, tal vez su hermana pero no de esa manera, llena de amor incondicional y un cariño profundo.

Una persona le decía así.

La persona que protegía, pero ella estaba dormida. Inconsciente, era imposible que fuera Sakura.

—Soy Sakura, ¿recuerdas? Soy quien tu proteges —escucho una voz distorsionada en su cabeza.

Se negaba a reaccionar, solo miraba al frente una pequeña silueta avanzar hacia él, el aroma de ese ser era repugnante. Un olor a nostalgia, odiaba sentirse así. Pero...

Su nariz capto su propio aroma combinado con cerezos.

Parpadeo varias veces al tratar de enfocar su vista, al instante sintió una cálida mano posarse en su hocico y acariciar con lentitud su pelaje.

—Tranquilo...

Sus orejas se movieron al reconocer el tono de voz y la delicadeza de sus palabras. Esa voz que le reconfortaba el alma y hacia sentirse seguro, fuerte. Con una paz indescriptible y un cariño profundo.

Con asombro, los demás observaron como los ojos del lobo negro volvían a la normalidad y sus pupilas dejaban de estar dilatadas.

El lobo negro prácticamente aulló de alegría al reconocer esos grandes ojos jades mirarlo con cariño y calma. Era cierto, Sakura había despertado con anterioridad.

Casi se abalanzó contra ella para lamerle la cara, pero otra amenaza estaba detrás de ella.

Gruño a la defensiva, su hocico hizo un sonido indescifrable para las personas, pero intuyeron que eran un lenguaje corporal entre los lobos. Pues Kiba había retrocedido y se pasaba la pata sobre su rostro como tratando de quitarse algo de ahí.

Aulló al momento de que su pelaje poco a poco fue desapareciendo y la piel de humano regresaba, su cuerpo se iba haciendo pequeño y tomaba la forma de un humano.

Las mujeres se taparon los rostro al saber que el chico estaba desnudo, Sakura solo no volteo a su dirección, en vez de eso se quedó mirando lo ojos del lobo negro. Sin duda su porte era intimidante, pues estaba sobre sus cuatro patas y su cabeza alzada dejando ver su pecho. Tenía aires de intimidación y respeto, si no fuera que le tenia una plena confianza, juraría que se moría de miedo con tan solo verle los colmillos.

—¡Demonios! Perdóname Sakura, no se que me paso —dijo Kiba una vez puesto un short que le lanzó Naruto.

Sakura se incorpora quitando la mano del lobo negro, se dio media vuelta para encararlo de frente.

—No te preocupes —dijo sonriendo levemente ante el desconcierto del chico.

Sasuke se paso una pata por el rostro tratando de quitarse algo, negó bruscamente con la cabeza y estornudo haciendo un ruido sonoro. Se pasó la lengua por la nariz y de nuevo se paso una pata por el rostro.

—Algo causó la ira en nosotros —aseguró Kiba con el ceño fruncido—. No es normal que nos exaltemos a tal grado de pelear de esa forma —se tocó la barbilla pensativo.

El lobo negro aulló restregando su cabeza contra la mano de la pelirrosa, ella viró su cabeza para averiguar lo que tenia así al lobo.

—En el aire, hay un olor extraño —murmura Kiba olfateando, se tocó la nariz para no respirar aquel aroma que lo aturde.

Sakura entrecerró sus ojos tratando de ver algo sospechoso en el ambiente.

—Eso de ahí —el chico apunto la caja más pequeña de una pila.

Itachi se acerco para abrirla solo para describir una planta, pero más bien una flor pero estaba en proceso de marchitase.

La planta es algo peluda, con las hojas ovaladas y abrazaderas hacia los pétalos. Las flores pedunculadas, de capullo nutante y erecto en la floración. Actinomorfas, con cáliz de 3 sépalos caedizos en la antesis y 4 pétalos, corrugados en el capullo, suborbiculares, de color blanco y con una mancha basal más oscura. En el mero centro de los pétalos, tenía una tipo cápsula subglobosa, mazuda, pero acostillada por falsos tabiques, bruscamente contraída en carpóforo.

—¿Es esto? —pregunta el pelinegro buscando con la mirada al lobo negro. Éste se había ido al pasillo para que nadie lo viese transformarse.

Sakura ensancho los ojos dando un ligero reconocimiento ante el color de las hojas y la forma del fruto.

—¡Esto lo vi en un libro! —exclamó apuntando la planta.

—¡Ah! Es la *amapola —asintió con la cabeza Suigetsu reconociendo la planta.

—¿Quién trajo esto, Itachi? —Hikoro se cruzó de brazos impaciente por una respuesta.

—¡Soy libre de todo pecado! —exclamó dramático Itachi alzando sus manos como si le apuntaran con la pistola— ¡Lo dejaron en la puerta yo solo lo recogí! —Itachi lloro a cascaditas negando con la cabeza—. No lo abrí porque me parecía inofensivo.

—Y resultó ser todo lo contrario —Sasuke apareció por la entrada del pasillo vistiendo solo un pantalón de chándal azul marino y una camisa manga larga que le ceñía al cuerpo marcando más sus fuertes músculos. Torció los labios al mirar a la pelirrosa y pensar que le pudo hacer daño—. Al estar marchitándose —camino a Itachi fulminándolo con la mirada mientras hablaba— y mojada —añadió al tocar el tallo y los pétalos— su olor es más penetrante —le arrebato la caja e Itachi hizo un mohín—. Sea quien haya sido buscaba que yo los atacará —confesó su deducción, la caja de un momento a otro empezó a arder en llamas en las manos del Uchiha menor.

Sakura se quedó mirando la caja con el ceño fruncido. Alguien quería la destrucción del Uchiha y todos los que los rodeaba. ¿Quien sería? A esas alturas Sasuke tenía demasiados enemigos, ¿Cuál de todos?

—Bien. Hay que investigar —dijo decidida Sakura juntando su puño y mano extendida.

—¡Andando se a dicho! —apoyaron energéticos Naruto y Suigetsu al unísono alzando sus manos al aire. Los dos corrieron como niños traviesos hacia la puerta.

—No, definitivamente no —gruño Sasuke estirando su mano con la palma extendida. Dos pequeñas esferas de fuego salieron de su piel y se dirigieron al culo de ambos chicos.

Los dos chillaron de dolor al caer al suelo sobre el culo.

—¡Eso es injusto, Sasuke-chan! —exclamó a dolorido el peli blanco con lágrimas en sus ojos.

—Tu y yo tenemos un maldito asunto pendiente —lo ignoro dirigiéndose a la pelirrosa. Ella parpadeo confundida—. Kakashi no tarda en llegar y hay que resolverlo cuanto antes.

—¿Asunto? —pregunta curiosa.

—Harán el contrato formal —respondió Shikamaru permaneciendo al margen de la situación.

—¿Qué contrato? —frunció el ceño al no comprender de lo que hablaban.

Sasuke gruño por debajo preparándose para explicarlo. Sin embargo, hablar frente a todos algo que sólo como Fujun'na hantā sabía, era como violar una norma. A él le encantaba lo que era y si hablaba frente a todos era como traicionarse así mismo.

Era un tanto personal.

—Ven aquí —murmura caminando hacia la puerta dándole la espalda a todos.

La pelirrosa miro a los demás extrañada, ellos se encogen de hombros. Hikoro le sonríe amigable y le alienta a seguirlo.

—Sakura —insistió el azabache en la puerta.

—¡Ya voy! —exclamó apresurada a seguirle.

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—¿A dónde vamos? —pregunta nuevamente al salir del edificio. Sasuke no respondió—. Como siempre —agregó en susurro.

Frunció al ceño al escuchar aquello.

Paro en seco al mismo tiempo que Sasuke. Su rostro se descompuso a uno de sorpresa y desconcierto, no creía lo que sus ojos veían.

El auto negro —de Sasuke—, estaba deformado del maletero, los cristales rotos, las llantas ponchadas y destrozado. La puerta del copiloto arrancada y del piloto destrozada. Lo demás del auto estaba rayado y mayormente bollado. Del frente, los parabrisas doblados a la mitad y sobre cristal negro tenia escrito en Kanji con blanco: «당신은 적어도 예상 할 때 죽음이 온다»

Los ojos negros de Sasuke crisparon de ira al notar a detalle la oración y el estado del coche.

—¿Qué...? —Sakura no podía completar una pregunta coherente por el impacto. Si eso le hicieron al auto del azabache, ¿que sería de él?— ¿Qué dice allí? —pregunta apuntado con su mano temblorosa los Kanjis.

—Es coreano y dice: dangsin-eun jeog-eodo yesang hal ttae jug-eum-i onda —Sakura lo miro con cara de «¿Eso que diablos significa?» El Uchiha se golpeó mentalmente recordando que Sakura no sabía coreano—. "La muerte llega cuando menos te lo esperas" —recitó con amargura y Sakura no pudo evitar tener un hueco en el corazón al comprender el significado—. Malditos... —gruño enojado.

—¿Sabes quienes fueron? —pregunta una vez que su mente pudo trabajar al cien.

—¿Hueles la lejía? —pregunta pero no espero una respuesta, estaba que hervía de coraje—. Lo utilizaron para enmascarar el olor —sonrió de lado al pensar que ese truco no serviría en él. Se volvió a la pelirrosa con el a semblante serio—. Sea quien haya sido no tenía buenas intenciones, y, fue la misma persona que entregó aquella planta —aseguró convencido.

–¿Tú crees? —pregunta en murmullo mirando el auto destrozado.

—Hn —asintió con la cabeza. De su bolsillo delantero sacó su celular, rápidamente marco un número y se llevo el celular a la oreja—. Hikoro, ocurrió un incidente con mi coche... —empezó a decir pero la parecer la Uchiha se alteró pesando lo peor y exclamó si se encontraba bien—. Estoy perfectamente, pero necesito que bajes al estacionamiento y traigas el líquido blanco que está en la caja con mi nombre —pidió y al instante colgó.

Sakura se limitaba a observar el auto y pensar en la persona que pudo hacer algo tan horrible a una cosa superficial, se le hizo un nudo en la garganta. Se le removió el estómago cuando se dio una idea de lo que le podían hacerle al Uchiha.

La sola idea le dio un escalofrió feroz y una punzada de dolor en la herida de su estómago.

Se llevo una mano a su boca tratando de suprimir un gemido de angustia que amenazaba en salir por sus labios.

—¿Estás bien? —pero al parecer Sasuke lo interpreto como un mareo, ya que la agarro por los hombros y la miro con preocupación impregnado en sus ojos negros.

Quiso decirle que si, pero por más que tratará de mentir no podían.

Negó con la cabeza frenéticamente.

—Si hicieron esto... ¿Qué pasará si se les ocurre atacarte? —expresión su preocupación mirándolo con miedo, Sasuke abrió la boca para decirle que no tenia porque preocuparse pero Sakura no le dejo hablar—. Si te pasa algo... ¡Enserio me moriría de la angustia y dolor! —dijo con los ojos llorosos ante la angustia que sentía, no podía respirar bien y le dio un hueco en el corazón.

Sakura se aferro a los costados de su blusa —tipo kimono— y agachó la cabeza tratando de ocultar su rostro cual resbalan lágrimas.

Sasuke se enterneció al verla tan preocupada por él, alguien en verdad se preocupaba por su bienestar. Eso le dio una alegría interna pero al mismo tiempo decepción.

Ella se preocupaba en plan de amigo, no como algo más.

Empero, no dejo que ese pensamiento le amargara el momento. Se permitió sentirse dichoso al pensar que ella estaba preocupada por él.

—Yo estaré bien —le aseguro con una leve sonrisa, poso su mano en su cabello y lo acarició para tranquilizarla.

—¿Lo prometes? —susurra aferrándose a su camisa, tenía que escucharlo y necesitaba que él lo dijera. No estaría tranquila.

—Hmp —asintió con la cabeza separándose de ella, pues detectó el aroma de su hermana salir del edificio.

Sakura comprendió al instante porque se alejo al ver a la Uchiha salir del edificio.

Suspiró resignada secándose las lágrimas con el dorso de su mano.

—Wow, que terrible —comento la pelinegra al llegar a ellos y ver el desastre del auto. Se rasco la nuca un poco preocupada.

—Lo es. Presta eso —Sasuke le quito la botella con el líquido blanco. Era una especie de brebaje especial para desenmascarar olores —obsequio de un viejo amigo—. Le quito el tapón a la botella y lanzó el líquido por encima del auto.

El líquido blanco impacto contra el metal viéndose como pintura, a los pocos segundos, se fue adaptando al color del objeto que mojo y pronto se seco.

Sasuke olfateo al aire con fuerza, al instante, tres olores familiares golpearon su rostro haciéndolo gruñir de enojo.

—¿Quienes fueron? —pregunta Sakura con preocupación.

—Los malditos cachorros —gruño enfadado, se paso una mano por su cabello—. Les advertí que se largaran de mi territorio. Pero al parecer lo tomaron a juego —agregó los último por debajo.

Sakura no entendía mucho, pero por la mirada furiosa del azabache y la preocupación de la Uchiha supuso que era de que preocuparse también.

Hikoro le explicó brevemente que hace unos días, unos cachorros se involucraron en una pelea con Kiba y otro compañero. Al parecer el Uchiha les había perdonado la vida a cambio de que se fueran de Tokio.

—Y no lo hicieron —comprendió al instante.

—Eso parece.

—No tengo tiempo de cazar a unos cachorros —gruño enfadado el azabache. Tomo de la muñeca a Sakura y la arrastró a su motocicleta.

La pelirrosa protesto pero el azabache no la tomo en cuenta. Así que con su última oportunidad, estiro su brazo hacia la Uchiha implorando su ayuda.

A Hikoro se le resbaló una gota de sudor por la nuca al notar que Sasuke ya agarraba de la cintura a la ojijade y prácticamente hacia fuerza para tirar de ella. Pues de un momento a otro la pelirrosa se había aferrado a algo sólido.

—¡Tenemos que investigar porque trataron de matarte! —protestaba la Haruno agarrándose fuertemente del poste de luz que estaba precisamente alado del auto.

Sasuke tenía un tic nervioso marcado en su frente, y se debía a que en unos pocos segundos ya tenía espectadores observando el trama. Curiosos que se detenían de su habitual rutina para mirarlos.

—¡Suelta el poste con un carajo! —dijo entre dientes irritado. Tiro más de la pelirrosa pero ella se negaba a hacerlo.

—Solo respóndeme una cosa —dice Sakura de pronto haciendo que Sasuke dejara de tirar de ella y la mirara con duda—. ¿A donde vamos?

Solo se limitó a verla por unos dos segundos para después volver a tirar de ella.

Por la frente de Sakura de asomo una vena que palpitaba rápidamente, cerró sus ojos y apretó sus dientes.

—¡No me ignores!

—No te ignoro.

—¡Lo haces porque no respondes!

—El silencio es una respuesta, ¿sabes? Te da mucho que pesar.

—¡No me salgas con tus jaladas!

—¿Jaladas? ¿Qué demonios significa eso?

—¡No te responderé hasta que tu lo hagas con mi pregunta!

A cada palabra, Hikoro se encogía de hombros sintiendo pena ajena. Los dos estaban haciendo un gran espectáculo.

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—Esos dos... ¡No maduran! Y no se diga Sasuke —reía a carcajada limpia Itachi apuntando a los dos.

Naruto, Suigetsu, Kiba y él estaban en la entrada del edificio mirando el espectáculo que se daban esos dos. Mientras que Karin y Tenten negaban divertidas con la cabeza.

No entiendo —pensaba Karin al ver como los dos se comportaban—. ¿En verdad no son novios? Si no conociera tan bien a Sakura juraría que si son... Pero... —se quedó pensativa por uno segundos—. Unos de los dos está enamorada o enamorado. ¿Pero, quién?

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Hikoro se sobresalto al sentir una presencia detrás de ella, volteo rápidamente descubriendo a Pakkun sentado arriba del auto respirando de forma agitada.

—¿Qué sucede, Pakkun? —pregunta quitando todo rastro de diversión en sus fracciones.

Al escuchar el nombre de Pakkun, Sakura y Sasuke dejaron su habitual actuación infantil y lo miraron se forma repentina.

El perro los miro con curiosidad, y eso se debía a que Sasuke cargaba a la pelirrosa como costal de papas sobre su hombro derecho. Pasaba un brazo por las rodillas de la pelirrosa y Sakura le daba pequeñas palmadas en la espalda.

—Niños, consíganse un hotel —los miro de forma desaprobatoria.

Sakura se sonrojo brutalmente balbuceando palabras incoherentes. Y Sasuke solo sonrió socarrón.

—A eso vamos —aseguró divertido.

Pero a la pelirrosa no le pareció eso.

Su corazón se aceleró y su cara de puso más caliente.

—¡Eres un pervertido! —le dio golpes en la espalda con los puños, el pelinegro ponía mueca de dolor a cada golpe, si que la pelirrosa pegaba más duro.

—¡Dejen sus juegos eróticos! Tenemos problemas —Pakkun recupero su a semblante serio mirando a los dos, estos se calmaron y lo miraron nuevamente—. ¡Dos detectives se dirigen hacia acá!

El cuerpo se Sakura se tenso notoriamente, no tenía bonitos recuerdos de los detectives.

Sasuke gruño enfadado.

—¿Cómo lo sabes? —cuestión el azabache acercándose a él.

—Kakashi me envió a vigilarlos, al notar que se subían a su auto y ver que tenían una carpeta con el nombre de "Haruno Sakura", deduje que venían hacia acá.

Sakura se removió un poco incomoda, quería irse a otro lugar donde no fuese el apartamento, de seguro la encontrarían y la interrogarían por el incidente de la preparatoria.

—No tenemos tiempo de nada —dijo Sasuke apresurándose a la puerta del edificio bajando a la pelirrosa de sus hombros. Ella estaba asustada y eso lo supo el Uchiha, éste le agarró la mano y miro a Hikoro —quien caminaba a la par junto con Pakkun— y le dijo—: Iremos a la preparatoria, tal vez allí logremos eludirlos por un rato. Aprovechen a mover las cosas a la casa, de segundo tienen esta dirección.

—Bien —Hikoro capto la idea de Sasuke y se apresuró a abrir la puerta—. Oyes, le llamaré para que le dé la información a Kakashi-san.

—Qué me los mande al salón, nosotros nos encargaremos de ir por Mugennohi —Sasuke frunció el ceño.

—Otra cosa, también e visto a Kabuto por los alrededores —informo de repente Pakkun cuando estaban en el elevador —Naruto y los demás se habían ido al apartamento pensando en su integridad física—.

—¿Kabuto? —pregunta extrañada la pelinegra cargándolo en brazos— ¿ese que causó una guerra entre Uzumakis y Hyuugas?

—Si, ese mismo.

—Es el mismo que estaba en el hospital de Tsunade —el Uchiha entrecerró sus ojos. Ahora tenía una duda. ¿Qué hacía ese engendro por los alrededores? Tal vez lo buscaba a él, habían hablado con Tsunade después de todo el relajo de la herida de Sakura.

Flash back.

¿Qué alguien llamado Orochimaru esta cazando a Sasuke? —pregunta impresionada Hikoro con el ceño fruncido.

El mencionado también frunció el ceño con desagrado.

Así es, el mismo día del altercado de Sakura, Orochimaru recibió un poco de información sobre Sasuke —Tsunade lo miro desde el sillón, le extendió una carpeta roja y el Uchiha se acerco a agárralo—. Por fortuna no es nada.

Sasuke abrió la carpeta y sus ojos se volvieron puntitos al descubrir nada de información.

Solo el nombre y lugar de nacimiento —sonrió con burla la rubia al notar el tic nervioso en su frente.

Tanta preocupación para nada, o eso pensó el azabache al mirar con cara de «no me digas» y cerrar de sopetón la carpeta.

Cabe mencionar que es un nombre falso —recordó.

Así es, pero lo importante aquí es que, si investigan más y se encuentran con otro nombres falsos y personas relacionadas, lo encontraran —acertó el pelinegro Nara—. O más bien nos encontrarán —corrigió seriamente.

Seríamos una mina de oro para él —aseguró Tsunade indiferente—. Ese científico sádico no durará en capturarnos para experimentar con nosotros.

A todos les recorrió un escalofrío por la espalda, la frente se le coloreo de azul y se quedaron en silencio pesando en planes para evitar aquello.

Sin duda si Orochimaru losencontraba, no duraría en lanzar el bisturí y otras herramientas sobre ellos, y no se sentiría nada agradable.

Algo tenían que hacer, no podían quedarse en ese apartamento, eso es seguro. Y para quienes vivían aparte, tenían que cambiarse constantemente de vivienda para no ser descubiertos.

Por el momento, creo que es mejor cambiar de residencia —dijo Kakashi estando de brazos cruzados sentando alado de Tsunade. Se incorpora dando señal de que la discusión acabó—. Avisen a todos los híbridos; demonios y cazadores desterrados; este es el mensaje: «por razones de seguridad, toda criatura que tenga sangre sobrenatural, deberá cambiar de residencia. Nuestra especie está tentando a ser atacada por alguien con intenciones malas para fines de hacernos daño y los que amamos

Fin del flash back.

No permitiré que ese hombre nos descubra —los ojos de Sasuke ardieron con determinación. Esa era una promesa y la cumpliría a como diera lugar.

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Preparatoria general de Tokio.

Aula 2-5

12:00 pm.

Se sorprendieron un poco al ver el salón sin maestro. Se suponía que esa hora era de Asuma y él no faltaba a sus clases.

Entraron sin tomarles importancia a los comentarios que se escucharon.

—¿Por qué no viniste ayer fenómeno? —pregunta con interés un chico acercándose a ellos.

Sakura no dijo nada, se quedo en silencio y cerró sus ojos.

—No tengo porque responderles —contestó de forma cortante.

El chico torció los labios con desagrado.

—¡Te estoy dando una orden! —gruño con enojo.

Sakura se incorpora rápidamente, se le planta frente a él con el ceño fruncido.

Era ahora o nunca, ya se había cansado de aguantar sus malditos abusos. Debía ser fuerte, en cierta parte al saber que no era humana le daba el valor y la fuerza para encararlo de frente.

Sasuke sonrió de lado, Sakura empezaba a optar una actitud defensiva. Ya no era la chica tímida que conoció. Estaba empezando agarrar valor y coraje para enfrentarse a la situación. Recordó la pelea que tuvo con los gatos, si que la pelirrosa les dio pelea.

—Tú no eres nadie para ordenarme —dijo entre dientes.

El chico la empujó con algo de fuerza, no era para que recibiera daño solo era una advertencia. Pero no contó con que ella gimiera de dolor y cayera de rodillas al suelo.

—¡Sakura-chan! —Naruto empujó al chico con brusquedad, éste le iba a reclamar pero vio con sorpresa como Sakura se retorcía de dolor

—La herida no se abrió —informo Shikamaru al alzarle la blusa por detrás. Suspiro con alivio, miro de forma amenazante al chico—. Te pediré que desaparezcas de mi vista, ella esta verdaderamente mal como para que vengas a estar armando más alboroto —soltó con brusquedad ayudándole a incorporarse.

—¡Debiste quedarte en casa! —dijo Naruto cuando la sentó en la silla, ella apoyo su frente en la mesa respirando de forma agitada. En verdad le había dolido mucho.

—No... —negó con la cabeza— Tsunade me dijo... Que para que las heridas no me dolieran en el futuro... Tenía que caminar. Aparte con lo de Kabuto, Sasuke no quería correr riesgos —murmura agarrándose el estómago.

—¡Obaa-chan esta demente! —exclamó indignado el rubio.

—Estoy bien, enserio —eso último lo dijo mirando a Sasuke. Este frunció el ceño y miro de forma asesina al chico que sudo frío.

—Me retraso 30 minutos y todos no están en su lugar —el profesor Asuma entro con el ceño fruncido. Todos se dispersaron a sus asientos—. ¿Se encuentra bien señorita Haruno? —pregunta al verle inclinar su cabeza.

—Si.

—Bien, empecemos ...

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09:18 am.

—Se quedo sola —murmura una chica del otro lado del salón, miraban a Sakura quien seguía con la cabeza apoyada y los párpados cerrados.

—Los tres se fueron a comprar comida —murmura otra.

—¡Fenómeno! —cantaruteo una chica pelirroja, Sakura no alzó la vista— ¿Te abandonaron? ¡Vaya! Te quedaste como el perro de las dos tortas —rió al unísono con sus amigas.

—¡Ya déjenla en paz! —exclamó Ami Indignada acercándose a ella.

Las chicas abrieron los ojos de la impresión y Sakura alzó la vista sorprendida de ver a la chica allí.

—¿Por qué la defiendes? ¡Es la fenómeno! Ósea, una mosca muerta y débil —dijo con desagrado. La apunto con un dedo de forma repugnante—. Un ser inferior.

Sakura rió ante lo último. ¿Inferior? Ella era todo menos inferior. De hecho, si las quería matar en ese momento, lo podía hacer. Ganas no le faltaban.

—¿Qué es tan gracioso? —pregunta con brusquedad una chica.

—Ella no es inferior —Ami respondió posicionándose delante de Sakura con los brazos cruzados—. Así que les pediré que se retiren y dejen de molestar.

Las chicas se miraron incrédulas mientras chasquean la lengua. Ami se fue al bando de la fenómeno.

Se fueron de salón indignadas.

—Que eficaz —dijo sarcástica la pelirrosa, trato de ignora a Ami. De por sí ella le había molestado en estos meses, sería algo hipócrita que de un momento a otro le cayese bien.

Ami abrió y cerró la boca varias veces, las únicas ocasiones que ella le hablo fueron para insultarla. ¿Cómo podía hablarle ahora?

—Quiero pedirte una disculpa —Ami hizo una reverencia en forma de que iba enserio. Sakura alzó una ceja interrogante—. Se que mi antiguo compartimento fue de lo peor y puedo parecer hipócrita haciendo esto. Pero... —se incorpora— puedo sentir que eres una gran persona... ¿Me permitirás conocerte más? —pregunta.

Sakura se mantuvo seria, en el fondo no sabía que decir. Ella, en pocas palabras, le estaba ofreciendo su amistad y una sincera disculpa. ¿Qué hacer?

—Tú puedes cherī-chan —ánimo Kiba estando arrodillado en el pasillo vistiendo el uniforme de la escuela. Había llegado unos momentos atrás pues quedó en casa vistiendo se, Sasuke, Naruto y Shikamaru estaban alado de él; y de igual manera esperan la respuesta de Sakura.

—No te agradecí por haberme ayudado —Sakura mostró una sonrisa tensa y a Ami le brillaron los ojos de emoción.

—¡Crece tan rápido! —murmura dramático el rubio teniendo lágrimas en sus ojos. Kiba asintió estando de acuerdo.

Sasuke no dio comentario alguno cuando se incorpora para entrar al salón.

Ami se sentó alado de ella, apenas e iba de decirle algo cuando sintió una mirada penetrante a su persona.

—No hagas eso, Sasuke —dijo con enojo la pelirrosa al darse cuenta de la mirada del azabache. Claramente decía «me desagradas, mocosa» y eso le molestaba a Sakura —. No es necesario que hagas eso —le reprochó con la mirada apretando los puños.

—¿Y desde aquí a cuando tu tienes como amiga a una hipócrita? —pregunta con brusquedad, Ami bajo la cabeza un poco dolida y Sakura estampó sus manos en la mesa mientras se incorpora.

—Es algo que a ti debe agradarte —dijo con dolor—, se supone que eres mi mejor amigo —murmuró.

Sasuke claramente se irrito, sabía que Sakura tenía razón. Pero...

—Para mi eres una molestia... —dijo con seriedad, los ojos de Sakura se volvieron dolidos ante sus palabras, él se inclino un poco hacía ella—... Una que tengo que proteger y cuidar para que no se marchite —murmura lo último haciendo que Sakura abriera los ojos de la impresión e incredulidad.

Ami miro con interés a los dos, se notaba que entre ellos había una atmósfera extraña. Suspiro al recordar el rostro divino y apuesto del Uchiha, lastima que ya tenía el ojo pegado en Sakura.

—No le hagas caso —Kiba apareció alado del Uchiha pegándole un codazo. Sasuke tosió con fuerza.

—¡¿Kiba?! —exclamó sorprendida y alegre de verlo con el uniforme de la escuela.

—¡Así es cherī-chan! —la estrecho en un abrazo.

—¡Idiota, la vas a lastimar más! —dijo Naruto dándole un coscorrón al peli café que bufo con enojo al separarse de ella.

—¿Por qué me dices así? —pregunta curiosa.

—¡Verás...! Como eres mestiza y yo igual, y para no hablarte con respeto agarre el significado de tu nombre y le agregue el "chan" —explico brevemente con una sonrisa—. ¡¿A que no es monis?! —pregunta maravillado por su hazaña.

Sakura le resbaló una gota de sudor en la frente pero aún así sonrió entre nerviosa y divertida.

Sasuke solo observaba desde su posición. Chasqueo la lengua cuando la campana sonó.

—Es hora de las clases de nuevo —comento el Nara con aburrimiento.

Sasuke iba a sentarse pero Ami se sentó rápidamente alado de la pelirrosa, ésta la miro entre irritada pero no pudo apartarla del lugar de ya que la maestra ordenó a Sasuke sentarse donde estaba vacío.

El Uchiha bufó con enojo y se quedó sentado en donde estaba.

Kurenai dejo libros en la mesa, y alzó la vista.

—Señor Uchiha —llamó y Sasuke alzó la ceja—. Kakashi me encargo que se lo diera —le extendió una carpeta roja.

Se incorpora extrañado, se encamina al escritorio para agarrar la carpeta, al abrirla una sonrisa retorcida se plantó en su rostro, Kurenai alzó las cejas curiosa.

Kiba lo miro con extrañes cuando Sasuke se sentó de nuevo viendo las hojas.

Kurenai empezó las clases.

Sasuke no le prestaba ni la más mínima atención. Junto con Kiba leía el informe.

Nombre: Desconocido.

Apodo: Mugennohi.

Edad: Desconocida.

Lugar de nacimiento: Corea del Sur, Seúl.

Especialidad: Francotirador, batalla de cuerpo a cuerpo. Municiones y agente en cubierto.

Se salto los demás datos sin importancia, casi no se sabía nada de él. A Sasuke solo le interesa algo en concreto. Cuando encontró la dirección sonrió de lado al ver que si estaba ahí en Tokio y muy bien podían en bus.

Unos toques en la puerta le hicieron voltear a esa dirección y maldijo por debajo por lo que vio.

Los detectives Utakata y Yamato.

De seguro venían por lo que paso el viernes y estaba seguro que interrogarían a Sakura.

—Agente Yamato —mostró su placa a la maestra quien se había acercado para atenderlos.

Mientras hablaban, Naruto se puso de rodillas y se arrastró a Sakura que lo miro con duda.

—Vienen por ti —dijo con miedo.

Las fracciones de la pelirrosa se contrajeron de miedo, miro instintivamente al azabache. Éste le sonrió levemente para tranquilizarla.

—Tenemos que irnos —Shikamaru apoyo una rodilla en el piso, Kiba se inclino y Sasuke se quedo mirando a los agentes.

—¿Cómo le hacemos para no llamar la atención? —murmura Naruto. Pero lo que lo sabía era que de por sí ya lo estaban haciendo al acercarse y hablar en murmullos.

Ami se quedo pensativa, agarró su celular y marco un número.

—Tengo una idea —murmura y los cinco la miraron incrédulos—. Mikage-kun, necesito que traigas todo mi almacén a clases... Ahora mismo que me urge —ordenó, cerró el celular y sonrió—. En unos minutos entrarán personas. Habrá un gran avalancha y aprovechamos a salir.

Sasuke alzó una ceja incrédulo, ella también se incluía en su reciente búsqueda. No estaba invitada. Frunció el ceño con desagrado pero no dijo nada.

Cuando Yamato puso un pie en el salón pronto se quedo en silencio, observó a los seis alumnos sospechosos en la esquina.

—Naruto y Shikamaru, regresen... —comenzó a regañar Kurenai pero un grito en el pasillo la detuvo de golpe.

—¡MAQUILLAJE Y ROPA INTERIOR GRATIS! —paso corriendo un chico con cara de pervertido, todos lo miraron extrañados para luego sorprenderse de ver a una multitud correr tras él.

—¿ Dijo maquillaje? —pregunta una chica a su amiga.

—¡Y gratis! —exclamó eufórica.

Las chicas empezaron a incorporarse y Kurenai empezó a regañar los pero ni la pelaban.

—¡HAY COMIDA GRATIS EN LA CAFETERÍA! —paso corriendo el mismo chico por el pasillo con cara bobalicona teniendo ropa interior de mujer sobre su cabeza.

—¡Panecillos gratis! —exclamaron varios eufóricos y no dudaron en salir de ahí.

—¡E-esperen! —grito Kurenai antes de que la multitud llegará a ella y los detectives —que evitaron a todos— se adentraron para buscar a unas personas en específico.

Para cuando todos salieron corriendo, los seis aprovecharon para irse y no por la puerta. Sino abrieron la ventana y saltaron —el salón está en el segundo piso, así que saltaron a los árboles. Ami con ayuda de Naruto—. Sakura tuvo tiempo de hacer una pequeña maldad. Agarró mochilas al azar del salón y las lanzó por al ventana.

Kiba y Naruto la miraron de manera extraña, ella se encogió de hombros diciendo que era su forma de desquitarse con las que molestaban.

Los alumnos se fueron dejando una capa de humo. Los detectives llegaron a las sillas pero... No había nadie.

¿Cómo es que pudieron colarse? Estuvieron al tanto de quienes se fueron corriendo a la cafetería, pero ninguno de ellos eran los sospechosos.

Utakata apunto la ventana incrédulo.

—No creo que hayan saltado —dijo con seguridad.

La gran sorpresa que se dieron al asomarse y ver a los seis correr a la salida. La última que bajaba del árbol era Ami con ayuda de Kiba.

—El árbol esta demasiado abajo, si hubieran saltado se abrían lastimado —comento Yamato corriendo al pasillo para darles alcance. Utakata lo siguió de cerca.

Kurenai hacia sentada en la silla teniendo los ojos en forma de espiral y murmurando un castigo para todo el salón.

—Pero están ilesos —confirmó el pelinegro.

—¿Qué diablos fue eso? —se pregunta, tanto misterio para esos muchachos no le daba buena espina. Sobre todo porque escaparon, ellos sabían que la pelirrosa tuvo algo que ver con los sucesos del viernes por eso se la llevaron.

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—Saltemos —Shikamaru dio un salto y aterrizó en la barda de la escuela, lo hizo con tantas facilidad que Ami se sorprendió. Y lo hizo más al ver que los demás hacían los mismo.

Hasta Sakura.

Dio un respingo al sentir una mano por su cintura, se sonroja al ver a Sasuke junto a ella y cargándola para saltar. En sí el Uchiha era guapo, bueno, más bien atractivo y parecía un adonis.

Yamato y Utakata corrieron estando cerca de la entrada, miraron incrédulos a los chicos que están parados en la barda de más de tres metros de altura. Y lo hacen más cuando saltaron al otro lado para salir de la escuela. Se dieron cuenta que ellos estaban cerca.

—Nos dieron alcance —confirmo el Uchiha cuando sus pies tocaron el suelo, soltó rápidamente a Ami y se quito los lentes—. Aprovechando que estamos aquí y vamos con Mugennohi —apresuró agarrando de la mano a la Haruno, ella se dejó guiar con un pequeño sonrojo por la acción tan precipitada.

Los demás le siguieron el paso rápido.

—¡Alto ahí! —exclamó Yamato corriendo hacia ellos.

Todos voltearon sobre su hombro al unísono y no dudaron en correr también.

—¡A la parada del bus! —ordenó el Uchiha cuando corrían, no lo hacía muy rápido ya que todos podían sospechar.

Yamato aumento la velocidad.

Lo malo fue que, llegaron a una calle muy transitada. Se miraron con seriedad entre si.

Sasuke agarró la mano de Sakura con su brazo libre y le sonrió levemente.

—Tu puedes —le animo viendo su rostro angustiado al ver los autos—, imagina que los autos son piedras, y el pavimento agua.

—Pero Las piedras se mueven —expreso asustada.

—Pero ellos no —Naruto apuntó a los detectives que cada vez se acercaban más.

Sasuke gruño, Sakura aún le dolía la herida y era muy seguro que al saltar por los autos le dolería más.

—¡Alto ahí! —grito Yamato a unos cuantos metros cerca de ellos.

Ami miro con horror como los demás se preparaban para saltar, pero no tardo en sentir una mano alrededor de su cintura.

—No grites mocosa —espetó con molestia el azabache—. ¡Andando! —exclamó Sasuke tirando del brazo de Sakura sin avisarle.

Varios autos sonaron el claxon, uno de ellos estuvo a punto de atropellar al Inuzuka. Pero éste salto por encima del auto haciendo una voltereta en el proceso.

Sasuke esquivo barios de ellos y se obligó a pisar el maletero de uno para saltar a la parte de arriba de otro y así llegar al otro extremo. Sakura iba a su lado respirando de forma agitada. No sabía, pero al escuchar los claxon sonar le entro un pánico terrible.

Sasuke aterrizó en el techo de un autobús en movimiento, al momento de saltar hacia otro auto, Sakura le soltó la mano y el solo salto.

—¡Maldición! —susurra Sasuke al darse cuenta de ello.

Sakura al estar presa del miedo, corrió por todo el techo del autobús hasta llegar a la parte trasera, miro un espacio entre el autobús y un auto que venía a lo lejos. Aprovecho para saltar al pavimento.

Al tocar el concreto, poso mal su pie mal cayendo al pavimento. Rodando hacia adelante.

Sakura alzó la vista al momento que un auto estaba a pocos metros de ella.

—¡Mierda! —exclamó Sasuke dejando a salvo a Ami en la banqueta y yendo a su rescate.

Shikamaru fue demasiado rápido y sin que nadie lo viera, lanzó un kunai que tenia en su mochila a la llanta izquierda delantera.

Los detectives y las personas que deambulan por ahí, vieron con sorpresa, como el auto derrapo por la calle y al estar a poco distancia de la pelirrosa, se giro de forma sorprendente.

Sakura cerró los ojos por inercia.

El auto dio una vuelta por el aire, justo encima de la pelirrosa. Su conductor grito asustado rezando que nada le pasará él y a la pelirrosa.

Sasuke llegó a ella abrazándola por el frente para que luego unas llamas negras los rodearan y se extinguieran con los cuerpos.

Solos dos personas presenciaron aquello.

El auto milagrosamente salió casi ileso —base a la llanta ponchada—, y su conductor respiro de forma agitada.

—¿Se encuentra bien? —Utakata se acerco a la ventanilla. El conductor asintió con la cabeza frenéticamente conmocionado.

Yamato volteo para ver si esos chicos seguían ahí, pero descubrió que habían desapareció ante la conmoción. Apretó sus puños y observa el lugar donde había estado la pelirrosa.

El pavimento de alrededor seguía oscuro.

¿Qué demonios fue el fuego que los rodeo? ¿Cómo diablos desaparecieron? —se pregunta internamente.

—No se que cosa paso aquí —dijo Utakata acercándose a su compañero—. Pero fue algo extremadamente raro y que merece la pena descubrir —confirmo.

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Sasuke cayó en el pasto de un parque cerca del accidente. Sobre él, está Sakura respirando de forma agitada, asustada y sudando frío.

—¿Estás bien? —pregunta jadeando, se sentó un poco y ayuda a Sakura a ponerse de rodillas. Ella lo hizo un poco a dolorida pero aun así ella aseguró que se encontraba bien—. Vaya susto que me diste —murmura recargando su cabeza en su pecho, ella atrapó aire que le falta en sus pulmones—. Tranquilizante, ya estas a salvo —alzó su vista y la miro fijamente.

—Perdón... Todo iba bien... Pero me acordé de algo —murmura apenada, llevo sus rodillas contra su pecho.

Sasuke supo de que se trataba. Trago grueso y desvío la mirada. Él lo había presenciando después de todo.

—Fue como un sueño —dijo al alzar la vista—. No recuerdo muy bien... Sólo... Sentía que le ahogaba y luego... —abrió los ojos de la impresión al recordar algo. Se le quedo mirando a los ojos.

¿Estás bien? —pregunta un chico azabache a una niña pequeña de cabello castaño. Ella esta boca arriba en la nieve fría y su ropa empapada. Él está en las misma condiciones, nada más que tiene rasguños en su espalda y torso.

Si —sollozo y soltó el llanto.

Él la cargo en brazos —la niña no aparentaba más de cuatro años—. Le acarició el cabello para tranquilizarla y ella se acomodo en su torso.

Vaya susto que me diste —murmura un poco abatido. Le da un tierno beso en la frente, la niña lo miro fijamente con sus grandes orbes jades llenos de inocencia y miedo—. Tranquilizante, ya estas a salvo —le sonrió levemente acurrucándola en brazos.

Sakura abrió la boca de la impresión y miro a Sasuke con sorpresa.

—Veo que ya te acordaste —murmura desviando sus ojos de ella.

—¿Q-que fue eso? ¿Por qué estabas mojado?... Y... ¿Y por qué demonios estabas conmigo? —pregunta desesperada y trata de encararlo. Se toco un poco la frente al acordarse del beso que le dio y sin querer se sonrojo.

—Sakura —le agarró una mano apretándola—... Yo... —No sabía si decirle o no.

Sakura frunció ligeramente el ceño un poco desconcertada. Sasuke no decía nada, desde que lo conoció no se expresaba mucho pero de un tiempo para acá él se volvió más protector y atento, además de hablar más y entrar en confianza.

—Yo te cuide cuando tenias como 3 años —reveló en murmullo.

Sakura abrió los ojos de la impresión.

—¿Y-yo te conocí cuando era niña? —pregunta algo sorprendida ante la información.

Sasuke asintió con la cabeza.

—Si.

—¡Explícame, quiero saber! —le agarró del cuello de la camisa y lo zarandeo. El Uchiha detuvo la acción con resignación, no tenía opción. Se merecía saberlo.

—Mira... —abrió la boca para decirle, la cerró y mejor decidió hablar ante la mirada asesina de Sakura—... Después del fallecimiento de mi madre, me fui con Kakashi separándome de mis hermanos por un tiempo —dijo recordando su dolor, despejó ese pensamiento al sentir la mano de Sakura tocar su mejilla.

—Entiendo —susurra ella con una ligera sonrisa, a él le brillaron los ojos.

—Llegue a donde vivías cuando tenías dos años, eras muy hermosa.

—¿Era?

—Si, porque ahora estás fea —se burló haciendo que ella tuviera un tic nervioso en el labio inferior.

—Síguele...

—En fin —paso por alto su comentario—, Kakashi me contó del lugar donde vivían, eran los sobrevivientes de la aldea que fundaron los mestizos. Me llevó allí mostrándome todo de pies a cabeza y me llevo a donde nos quedamos por un tiempo... Y resultó ser la casa donde vivía el matrimonio Haruno.

—Conociste a mi mamá —afirmó la pelirrosa.

—Eres idéntica a ella —le sonrió levemente, pero decidió no dar más detalles sabiendo que la pelirrosa podría ponerse triste—. Tu eras una enana de no más de medio metro. Y tu cabello castaño, por lo que se, era para ocultar tu origen —se quedo callado.

—Oh... Sigue. No te detengas.

—Hmp...

—Se que te cuesta hablar... ¡Pero quiero saber! —exclamó de nuevo. Frunció ligeramente el ceño.

Sasuke puso mueca de fastidio.

—Me dejaron a tu cargo un día, pero en ese entonces tenias 3 años —viró el rostro para un lado—. Veníamos de vuelta de Canadá, era de noche... Un gran lobo apareció de la nada y se abalanzó contra el auto, los comunes se colaron por las ventanas y trataron de devorarte.

Ya se de donde viene mi miedo a los colmillos y gruñidos —pensó para si misma la pelirrosa, se propuso mejor a prestarle atención al azabache.

—Por su puesto que te defendí —dijo arrogante.

No faltaba esa parte —pensó la Haruno con resignación y una gota de sudor en la cabeza.

—El auto se volcó al hielo frágil y empezó a hundirse... Casi te ahogas —suspiro al recordar el miedo que sintió en ese entonces.

—Vaya —se puso en mejor posición—, ni siquiera me acuerdo bien. Bueno, era muy niña —se rasco la nuca con una sonrisa divertida y nerviosa.

Sasuke bufo con una ligera sonrisa de satisfacción en si rostro.

—¡Cherī-chan!

Los dos vieron a la dirección de donde provenía al grito.

Kiba corría hasta ella junto con los demás.

—¡¿Te encuentras bien?! —pregunta alterado el Uzumaki hincándose a su lado. La Haruno asintió con la cabeza.

—Vaya susto que nos diste —Shikamaru suspiro aliviado.

—Gracias por la ayuda Shikamaru-kun —le sonrió agradecida.

—Sería muy problemático limpiar tu sangre si murieras —bromeó.

Sakura lo miro de forma asesina con un tic nervioso en su labio.

—No entiendo que paso... ¡Pero desaparecieron de la nada! —exclamó Ami eufórica alzando sus brazos.

—Es una técnica que utilizo en los casos más extremos —Sasuke cerró sus ojos.

—Bien, vayamos por una Coca-Cola para bajar los nervios y luego a casa de Mugennohi —sugirió el rubio incorporándose.

Sasuke hace lo mismo y le extiende la mano a Sakura, ella lo miro con algo de diversión al recordar fugazmente una conversación de niña con al azabache.

Mou —sonrió alegre mirando un libro con dibujos, la portada era colorida y en Kanji japonés venía escrito: "¿Si yo fuera comida, que sería?". Estaba sentada frente a la chimenea en medio de la sala.

El azabache solo rueda los ojos al escuchar a Kakashi regañarlo de nuevo.

No puedes salir de aquí nuevamente, y menos con Sakura. ¡Los dos corrieron peligro al ser atacados! —Kakashi suspiro al ver que Sasuke no le prestaba atención.

No importa lo que pueda pasarme —espetó el Uchiha indiferente.

¡Pero no ibas solo!

¿Acaso no escuchaste bien? ¡A mi no me importa lo que me pase! —exclamó enojado terminando la conversación mirando a la pequeña niña de cabello castaño, mira de regreso al peli plata y regresa con la niña.

Sakura miro con curiosidad al azabache acostarse de lado apoyando su codo en el piso de madera, y la palma de su mano en la mejilla, la miro fijamente y Sakura sonrió mostrando su dentadura sin un diente.

¡Oni-san! ¿Cuál es tu fruta favorita? —pregunta curiosa.

Sasuke no respondió al instante, la miraba fijamente.

Tomate.

El tomate no es una fruta.

Al carajo…

¡Ajam! —carraspea Kizashi sentado en uno de los sillones, miro al azabache con cara de «¡mantén a ralla tus palabras, mocoso!»

Sasuke rodo los ojos y decidió decir que no le gustaba las frutas, por eso le gustaba el tomate.

Entonces sabes feo —dijo Sakura poniendo una mueca de asco. El Uchiha alzó una ceja interrogante—. Los tomates son redondos y saben feos.

Si tu lo dices —murmura sarcástico.

Pero en cambio no se si yo sepa rico —se rasco la nuca.

Dame eso —le arrebato el libro para ver que tanto veía, la niña protesto con un puchero.

Sasuke miro con curiosidad el libro, en una página decía que imaginarás que comida serias y si sabes rico.

¿Y tu que eres? —pregunta interesado extendiéndole el libro. La niña lo tomo con aires posesivos.

Dangos —murmura—. Son coloridos y redondos. Mamá dice que saben ricos.

Los dangos son dulces —dijo Sasuke divertido al ver la duda en Sakura.

¿Me compras unos dangos? —pregunta emocionada.

Sasuke desvío la mirada.

Esas porquerías aquí no se venden —reveló, pero luego sonrió de lado mirándola, ella se había puesto triste—. Pero su algún día vamos a Asia, te compraré los que quieras.

Sakura chilló de alegría.

¡Papi! ¡Oni-san prometió comprarme dangos cuando vayamos a Asia! —exclamó emocionada.

Kizashi miro de forma asesina al azabache quien se divertía de lo lindo ante los celos del padre.

¡Pedófilo, no la ilusiones! —afilo su mirada matadora al ver que Sasuke lo ignoraba escuchando a Sakura decir que ella sería un dango ahora en adelante.

—¿Me compras dangos? —pregunta divertida aceptando su mano. El azabache pareció sorprendido por un momento para después sonreír de lado al recordar esa pregunta, y sobre todo quien los decía.

—Esas porquerías aquí no se venden —respondió con diversión.

Ninguno de los demás entendió que tanto decían. Así que decidieron restarle importancia.

Solo ellos se entendían.

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Distrito 3

12:45 am.

—¡Qué cansancio! —exclamó el peli café agarrándose de los agarradores del bus.

Todos hacían de pie, el Uchiha estiraba su brazo derecho y su ante brazo era agarrado por la pelirrosa, la chica tenía un Coca-Cola en la otra mano.

Alado esta Ami, no alcanzaba arriba así que se agarró del tubo. Miro a Sakura recelosa. Que suerte tenía al estar alado de Sasuke pero al parecer no le importaba.

Naruto se quejaba que tenia hambre y Shikamaru bostezaba.

En la siguiente parada bajaron del bus.

—¡Me sentare aquí! —exclamó Kiba decidió apuntando un bote de basura.

—Eso es asqueroso —apunto Ami con desagrado.

—Es inteligencia animal —dijo el Uchiha con burla.

—Tú también la tienes —le contra dijo con burla.

Sasuke le envío una mirada asesina.

—Dejen de jugar y vayamos a terminar este asunto —dijo Shikamaru con aburrimiento caminando a la par con Sakura quién asintió con la cabeza estando de acuerdo.

Caminaron por un barrio moderado, con casas de estilo oriental con colores de buen gusto. Todas iguales y con jardín.

Sasuke los guio hasta la última casa de la calle cerrada. Se plantaron frente a una casa de dos pisos, y miraron el jardín bien cuidado.

—Para estar afuera mucho tiempo lo tiene en un buen estado —comento el rubio.

Caminaron por el camino de piedra, subieron unas cuantas escaleras adentrándose al porche. Tocaron el timbre de la casa y se quedaron mirando fijamente la puerta esperando que la abrieran.

Pero nadie abrió.

—No a de estar en casa —Sakura negó con la cabeza.

—Hay que entrar —dijo decidido el Inuzuka y miro malicioso a la casa.

—Mala idea.

—No se... Me da curiosidad por saber que clase de persona es —aceptó el Nara con una sonrisa de lado.

Sasuke saco un pasador de quien sabe donde y lo alzó con algo de devoción.

—¡Haznos el honor, Teme!

—No se quienes son, no los conozco. Es más, nunca los había visto en mi vida —dijo Sakura con aburrimiento, se dio media vuelta dispuesta a irse, pero fue detenida por el ojiazul quien la arrastró al interior de la casa por el brazo, pues la puerta había sido abierta.

Se quitaron los zapatos y los escondieron, pasaron a la sala de la casa observando al lugar esperando ver algo que les mostrará quien era Mugennohi.

—Solo hay un lugar donde debe tener sus secretos —dijo misterioso el Uzumaki al no encontrar nada interesante ahí.

Kiba sonrió cómplice.

—¡A su habitación! —exclamaron los dos al unísono y se fueron corriendo a dicho lugar subiendo las escalares dos en dos.

A los cuatro, se les resbaló una gota de sudor en la frente. Con resignación se dispusieron a seguirlos.

—¿Qué se supone que buscamos? —pregunta Ami a Sasuke. Éste la ignoro.

—Una prueba —contesto el Nara entrando a la puerta abierta que había en el pasillo.

—¡Mira esto! —Naruto abrió la puerta del closet. Un montón de armas de fuego, pistolas a grandes rifles y escopetas. Cartuchos, cargadores y chalecos protectores se rebelaron al instante.

—Está bien equipado —dijo el ojinegro Inuzuka con interés agarrando un arma.

Ami miro impresionada la gran cantidad de armas. Nunca las había visto físicamente y menos muchas.

—¿De quien es esta casa? —pregunta alterada.

—Mugennohi, el mejor francotirador del mundo —respondió con simpleza el Uchiha asustándola.

—¿U-un francotirador? —pregunta asustada.

Sakura abrió los cajones, había ropa. Camisas y pantalones, abrió la de abajo y estaba llena de vendas y agua oxigenada.

—Es listo —dijo para si misma.

—Más bien precavido —el Uchiha olfatea el lugar. Atrapó el olor de Mugennohi en varios lugares, había olido ese aroma. ¿Pero en dónde?

Shikamaru está acostado en la cama dormitando, era muy problemático ayudarlos a encontrar pistas.

—Parece que tiene novia —dijo socarrón Kiba saliendo de bajo de la cama con un juego de lencería negra para mujer.

Todos —hasta Shikamaru se incorpora con interés— se acercaron para ver la ropa.

Sasuke y Kiba fruncieron el ceño al atrapar el olor de aquella prenda. ¿Qué coños...? Pensaron los dos al mismo tiempo.

La puerta de la habitación es abierta de sopetón por el exterior.

Mugennohi abrió los ojos al extremo al ver a personas en su habitación agarrando la lencería.

Pero no fue quien se llevó la más grande sorpresa.

Naruto, Kiba y Sakura abrieron los ojos al extremo no creyendo lo que veían, no daban crédito a sus ojos. Sasuke frunció el ceño el igual que Shikamaru.

—¡¿Sakura?! —pregunta con sorpresa Mugennohi por ver Sakura allí, en su casa con personas desconocidas.

—¡¿Ali?! —Y Sakura... Por saber que Ali, la misma chica divertida cual platicaba por mensajes...

Era en realidad Mugennohi.

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Inmobiliaria Uchiha S&A

Oficina del director.

01:00 pm.

—Todo esta en perfecto estado, Uchiha-sama —la nueva secretaria sonrió levemente.

—Bien, pospone la reunión de las 01:15 —ordenó sentándose en la silla giratoria detrás escritorio.

—Entendido —hizo una reverencia y salió de la oficina.

—Tú oficina es muy grande —exclamó su hermano eufórico sentándose en el sillón frente a la televisión.

—¿Verdad? —Sai se sentó alado de él agarrando el control de la televisión.

—Dame eso —dijo el Uchiha alado de Sai. Le arrebato el control y sonrió socarrón—. Hay que ver que está pasando en esta cuidad.

Fugaku no les presto atención y se dedico a firmar unos papeles.

El teléfono sonó, y Fugaku contesto rápidamente.

Uchiha-sama —saludo una voz masculina y raposa—. Tengo un poco de información sobre su hijo menor, Sasuke.

—Habla —ordenó el Uchiha sin dejar de ver los papeles.

Estuvo en el hospital general de Tokio el 26 de abril de este año, bajo el nombre de Uchiha Sayi. Le envío el formulario.

Fugaku abrió su correo por computadora, y lo único que se centro en ver, fue la foto de Sasuke con su apariencia actual.

Se quedó anonado, al ver sus fracciones varoniles y maduras, sus ojos negros y cabello negro-azulado.

Lo dejo de ver cuando tenía una apariencia de unos 13 años. Si que había crecido, pues aparentaba unos 17. Pero sabía que tenía aún más años.

Se dio a la fuga el 5 de Mayo…

—¡Mira eso! —exclamó sorprendido el hermano de Fugaku apuntando la televisión.

Fugaku alzó la vista al momento de mirar algo impactante.

En la televisión pasaban las noticias locales, donde según reportaban un vuelco de auto. Pero lo que reportaban era como había sucedido.

¡Los muchachos saltaron sobre los autos! —exclamó un anciano testigo de los hechos.

Eso es algo realmente impactante —dijo la reportera estando en medio de la calle cerrada, delante de ella estaba el auto con la llanta ponchada y kunai clavado allí—. Según los testigos, los jóvenes saltaban fácilmente sobre los autos en movimiento. Algo que ningún humano puede hacer —miro hacia atrás—. Aquí les dejo el video que fue tomado por uno de los testigos.

La televisión mostró de cerca como cinco adolescentes saltaban encima del los autos. Luego, como la pelirrosa quedo sobre un autobús y al momento de aterrizar, cayó estrepitosamente al suelo.

Se escucharon gritos y uno en especial.

¡Mierda!

Fugaku se incorporó repentinamente al ver a Sasuke dejar a una chica en la banqueta, para luego correr rápidamente hacia la pelirrosa tirada en el suelo, de ahí, el cristal de la cámara se rompió no permitiendo ver que sucedió después de eso.

Lo testigos aseguran que desaparecieron todos de la nada.

—Wow, esos muchachos fueron muy descuidados —comento el hermano sonriendo socarrón.

¿Uchiha-sama? —pregunta el detective.

Fugaku se sentó en la silla nuevamente.

—Quiero que me investigues, de donde es el uniforme, que utilizan unos jóvenes en un video que te mandaré —ordenó escribiendo en el teclado de la computadora.

Entendido —y corto la llamada.

—¿Para que te interesa saber en que escuela van a esos? —pregunta su hermano. Sai lo miro con curiosidad.

—Podrían causar estragos entre la sociedad cazadora —mintió impasible enviando el video que ya estaba subido a la red.

También ordenó a su informático invadir la cuenta de quien subió el video y eliminarlo, no dejan de dejar pruebas así en la red.

Cerró todo, y su mirada se dirigió de nuevo al televisor. Donde pasaban de nuevo el video.

La calidad del vídeo no era buena. No se distinguían las personas bien.

Pero ese rostro y ojos eran inconfundibles.


Ya son varias cosas que se van revelando, ya saben, poco a poco. En cada capítulo habrá algo nuevo (como no cx)

Espero y hayan disfrutado el capítulo, regalo de año nuevo *atrasado*

¡Nos leemos por ahí!

Alela-chan fuera :v