Y aquí estoy, una semana más con un nuevo cap^^. Antes de nada, gracias por los review de Suigin Walker, XxPanxaVongolaxX y Miku Takamine^^
Disclaimer: Creo que tods habréis notado ya que de japonesa no tengo nada...
Capítulo 10: Concessione, 1º parte
Kurosawa Arashi caminaba a paso fuerte hacia la entrada de Namiland, el parque de atracciones local, y no estaba de buen humor. ¿La razón? Era nueve de noviembre, el día en que tendría que pasar doce horas con una loca como lo era Asahina y aceptar una orden suya. ¿Acaso alguien hubiese estado feliz? Y, para colmo de males, había tenido que rechazar la pequeña fiesta que Sora había propuesto hacerle. ¡ARGH! ¡Era TAN frustrante!
Gruñendo y maldiciendo por lo bajo, Arashi llegó a la plaza de la entrada del parque y se sentó en un murete a esperar a la loca. A su alrededor se agolpaban grupos de amigos felices, familias felices y, por supuesto, parejas felices. De hecho, en toda la plaza, los únicos que parecían no demostrar su felicidad eran él mismo y un chico moreno sentado en el banco frente a él que jugueteaba con el móvil. Seguro que a él también le habían obligado a venir.
Hundido en su autocompasión como estaba, no se dio cuenta de quién se le acercó por la espalda, aunque hubiese hecho más ruido que un elefante en una cacharrería. Segundos después, tenía a una loca colgada del cuello que casi le tira de morros al suelo.
-¡Konnichiwa~!-gritó casi dejándole sordo.
-No deberías montar tantas escenas, Renge-comentó el chico de enfrente acercándose- Luego te quejas de que te miran mal.
Asahina le soltó y corrió hacia el otro chico.
-¡Akira~!-exclamó abrazándole-¡Hacía tan~to que no te veía!
-Nos vimos ayer-comentó él poniendo los ojos en blanco
Asahina se separó de él con cara de enfurruñada, a lo que el chico esbozó una suave sonrisa.
-Aguafiestas-acusó, extrañamente, en un tono de voz normal.
-No sé como lo haces, en serio-comentó una voz a la espalda de Arashi, que le hizo dar un bote.
El castaño se giró para encontrarse con una de las personas que menos soportaba: Nakamura Seichirô.
-Kurosawa-kun-llamó Asahina con el chico moreno del brazo-Éste es Kagamine Akira, un amigo mío de Nigyô. Akira, éste es Kurosawa Arashi, ya te he hablado de él.
Arashi estrechó la mano de Kagamine medio flipando. ¡Asahina había parecido una persona normal y todo!
-Bueno-dijo Asahina-¡Vamos allá!-exclamó alzando el puño
-¡Un momento! ¿Él también viene?-inquirió Arashi señalando a Nakamura
-Por supuesto-asintió ella con una sonrisa algo tétrica.
Y se giró, encaminándose a la entrada.
Definitivamente, ése no iba a ser un buen día.
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Sora salió de entre los arbustos, seguida de Takamori, y se quitó una hoja del pelo.
-¿Y ahora qué?-preguntó Takamori con una sonrisita.
-Seguirlos, por supuesto-afirmó ella decididamente.
-¿Por qué?
-Tengo comprobado que Asahina es una loca psicópata en potencia-dijo la chica-No me fío.
-Ya…y que esté saliendo con Kurosawa y Nakamura a la vez no tiene naada que ver, ¿ne?-inquirió él alzando las cejas.
-Por supuesto que no-replicó ella rápidamente, aunque algo sonrojada.
-Sí, ya, claro-dijo él comenzando a caminar hacia la entrada.
-¡Es cierto!-reclamó elle siguiéndole.
Y ahora venía la pregunta del millón ¿Por qué estaban ellos dos allí? La respuesta era sencilla: habían seguido a Kurosawa. ¿La razón? Bueno, el chico se había pasado la semana refunfuñando y más agresivo de lo normal. Y, cuando el viernes le dijeron de salir el día siguiente a celebrar su cumpleaños ni que fuese a un burger, él se limitó a contestar un muy desganado "No, lo siento, ya he quedado con…alguien" y luego se fue.
Así que, como buenos amigos preocupados, se habían plantado frente a la puerta de la casa del chico a las seis de la mañana (que ya son ganas) y habían esperado. Habían visto salir a la que, suponían, era su madre y llegar al cartero y, finalmente, a las nueve y cuarto, Arashi había salido de su piso.
Lo siguieron por la calle y cogieron el mismo bus que él, hasta llegar a Namiland. ¿Qué hacía él ahí? Fue entonces que entraron en escena Asahina-san, Nakamura-sempai y el desconocido moreno. Las alarmas de la chica comenzaron a sonar, así que decidió que les seguiría pasase lo que pasase.
Ambos adolescentes pagaron sus entradas y procedieron a entrar mientras Sora sollozaba por su cartera vacía.
-Uh,oh-dijo Takamori.
-¿Qué?-preguntó Sora, todavía afectada por su reciente perdida de capital.
-Los hemos perdido-informó él.
-¡¿Qué?-exclamó ella.
-Pues eso, que se han ido por ahí y, con tanta gente, no los veo.
-¡Kuso!-maldijo ella-¡Tardaremos una eternidad en volver a encontrarlos!
-Ahá-asintió Takamori.
-¡Y eso si los encontramos!
-Ahá.
-¡Porqué, otra cosa no, pero grande este sitio lo es un rato!
-Ahá.
-¡Y ellos no van a quedarse quietos precisamente!
-Ahá.
-Por lo menos Reborn no está aquí para incordiar.
-Ahá.
Algo mosqueada de tanto "ahá", la chica se volvió a mirar a Takamori, quien miraba hacia la montaña rusa.
-Y luego podríamos bailar la polka mientras hacemos puenting desde un helicóptero.
-Ahá-asintió él mientras seguía el recorrido del vagón con la cabeza.
Cabreada, Sora le cogió de la oreja y tiró.
-¡Au!-se quejó él-¿A qué ha venido eso, Sora-san?
-No me estabas escuchando-dijo ella cruzándose de brazos.
-G-gomen-se disculpó él.
-Tendríamos que estar buscando a Asahina y los otros.
-H-hai-dijo él mientras los ojos se le desviaban a la montaña rusa de nuevo.
-Así que, céntrate.
-Hai-volvió a asentir, completamente pendiente de la atracción.
-Takamori-llamó ella con un suspiro resignado. Él la ignoró, así que Sora le dio un pellizco y, cuando tuvo su atención, dijo:-¿Quieres montar en le montaña rusa?
-¡N-no!-exclamó Takamori algo sonrojado. Ella alzó una ceja-Bu-bueno, h-hai-admitió bajando la vista.
-Anda, vamos, pero estate atento por si vemos a… ¡Arrgh!
Sora no pudo acabar la frase porque, en cuanto asimiló la noticia, el chico la cogió de la muñeca y corrió hacia la atracción. Justo como un niño pequeño. Sora sonrió.
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-¡Otra vez, otra vez!-exclamó Asahina dando saltitos.
Sus tres acompañantes gimieron al unísono, desplomándose en un banco.
-Renge, hemos subido seis veces seguidas-reclamó Nakamura con la cara algo verdosa-ya no me queda desayuno que vomitar.
-Oh… ¡Pues vamos a las sillitas voladoras!-exclamó animadamente.
-¡No!-exclamaron los chicos.
-Las tacitas, pues-propuso.
-Renge, algo que NO de vueltas-exigió Kagamine.
-¡Caída libre!
-Tú quieres matarnos y no sabes cómo, ¿verdad?-preguntó Arashi débilmente.
-Jo, es que sois unos sosos-protestó ella.
-Eres tú, que sólo te gustan las atracciones fuertes-replicó Nakamura.
-Venga, va, iremos a algo tranquili~to-accedió ella.
Los chicos suspiraron.
-¡Péndulo~!-exclamó.
Nakamura estampó su mano contra su frente mientras Kagamine murmuraba algo sobre locas inusualmente hiperactivas. Arashi suspiró. Ése día iba a ser muuy largo.
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-¿Podemos ir a la caída libre, Sora-san?-preguntó Takamori esperanzado.
-Claro-suspiró Sora medio a regañadientes.
A ella no es que le hiciese mucha gracia pero es que Takamori parecía tan ilusionado que le sabría mal negarse y chafarle el entusiasmo. Casi parecía que nunca hubiese ido a un parque de atracciones, lo cual no era posible… ¿verdad? Vamos, todo el mundo había ido a un parque de atracciones alguna vez en su vida.
-Y luego podemos ir a los rápidos, y al barco, y al tiovivo, y a las sillitas, y a las tacitas, y a los tronquitos, y…
-Takamori-riñó Sora-recuerda porque estamos aquí.
-Oh-dijo él bajando la cabeza con una sonrisa algo forzada-Oh, sí, claro, lo siento, se me ha ido…
Sora tragó saliva. ¡Otra vez no! Si hasta parecía tener los ojos acuosos. Si es que así no había quién pudiese ser déspota ¿Cómo lo haría Aki? La chica suspiró resignada.
-Bueeno, vaale, está bieen, iremos a todas esas atracciones-accedió Sora mientras Takamori levantaba la vista con una sonrisa de oreja a oreja-Pero acuérdate de estar atento.
Y la chica comenzó a caminar, farfullando acerca de amigos manipuladores. Takamori se apresuró a seguirla sacando la lengua traviesamente.
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Arashi pinchó una patata, alzándola para estudiarla. Los otros dos chicos tampoco hacían demasiado amago de comer. Ninguna persona normal lo haría después de montar en TODAS las atracciones que daban vueltas, subían y bajaban y se sacudían chiquicientas mil veces.
-¿Vas a comerte las patatas, Akira?
Claro que Asahina no entraba en el parámetro de lo normal.
-No-contestó el chico pasándole sus patatas a la chica-Y, la verdad, no sé cómo tú puedes.
-¿Por qué lo dices, Akira?-preguntó mientras comenzaba a comerse loas patatas.
Kagamine suspiró y negó con la cabeza.
-No, por nada.
-Bueno, -dijo ella encogiéndose de hombros. Entonces exclamó-¡Oh! ¡Tarta Sacher!
Y corrió a buscar la susodicha tarta.
-¿Cómo la aguantáis?-preguntó Arashi con genuina curiosidad, él sólo había pasado cuatro horas con la chica y ya no podía más.
Los mayores intercambiaron una mirada.
-Con paciencia-declaró Nakamura.
-Toneladas de paciencia-acotó Kagamine.
-Y tapones para los oídos.
-Sin olvidar la capacidad de abstracción.
-E imaginación sin límites.
-Improvisación.
-Ser capaz de pensar en paralelo.
-Comprensión.
-Tolerancia.
-Sí, vale, ya lo pillo-interrumpió Arashi viendo que los otros cogían carrerilla-Y ¿Cómo es que os hicisteis sus amigos?
-Pues…-titubeó Nakamura.
-Imposición-respondió Kagamine sin dudar-Vino y dijo "Tú serás mi amigo" y así se quedó.
-Sí, lo mío también fue algo así-comentó Nakamura.
-Vaya…-murmuró Arashi.
-¡Ya estoy de vuelta!-exclamó Asahina con cuatro porciones de Sacher-¿queréis?
-N-no, gracias-replicaron todos.
-Oh. Bueno, mejor para mí-dijo la chica.
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Notas de la autora: JURO que esto iba a ser un único capitulo, pero me emocioné escribiendo y me salieron dos¬¬. Así que la semana que viene os pongo el resto del día^^.
En fin, ¡Ciao!
