Titulo: Despertar contigo.

Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi.

Capitulo X

-¡Kagome! Despierta…- Ella escuchaba la voz de Inuyasha muy cerca, pero solo había oscuridad a su alrededor. Se encontraba de pie y las lágrimas que rodaban por sus mejillas eran su única compañía.

-Sesshomaru… - Dijo en voz baja, después cerro los ojos negándose a la realidad y esta vez grito con todas sus fuerzas.- ¡Sesshomaru!- Luego sintió que la luz del sol la iluminaba por completo, abrió un ojo después el otro. ¡Caramba! Inuyasha y compañía la veían con confusión. Sus ojos brillaron al ver a sus amigos, Miroku, Sango, Shippo y Kikyo. Ella estaba de frente al pozo y con su mochila al hombro, observo que llevaba su uniforme. ¿Qué rayos estaba pasando? Volteo hacia la derecha… ¡Oh! Allá estaba Kohaku, Rin y Jaken…. Y… Y él… Soltó con torpeza su maleta y dio unos cuantos pasos con lentitud, después aumento la velocidad y ante la mirada atónita de todos los presentes abrazo al daiyokai con fuerza.

-Jamás me vuelvas a dejar Sesshomaru…- Le dijo entre sollozos, todos estaban con la mandíbula al suelo, a excepción del peli plata mayor quien continuo imperturbable y viéndola con frialdad.

-Kagome… ¿Qué está pasando aquí?- Pregunto el hanyo que estaba próximo a golpear a su medio hermano. La joven se aferró más a él, como presintiendo que si lo soltaba un momento desaparecería y nunca volvería a verlo. Con las gotas saladas que derramaron sus ojos, mojo las vestiduras del Lord del Oeste. El joven la aparto con suavidad y esta vez hablo.

-Mujer… ¿Te sientes bien?- Claro, él no estaba acostumbrado a ciertas muestras de afecto pero ella se estaba comportando de una manera un tanto extraña y al hibrido no le estaba haciendo ninguna gracia.

-Pero yo…- La miko se llevó la mano al cuello. No, no sentía la marca que le hubiera hecho cuando la convirtió en su esposa. Él se dio media vuelta y se alejó acompañado de Jaken solamente, este último le dirigió una mirada despectiva a Kagome.

-Vaya, que insolencia de parte de esa humana… ¡Amo bonito! ¿Me escucha?- Corrió el demonio de color verde detrás del daiyokai, pero él no le presto ni un atisbo de atención. Ella se quedó estática y volvió a dar rienda suelta al llanto, mientras Sango corría y la abrazaba, ya que se había dejado caer al césped de rodillas. Ahora entendía, había cambiado todo por ver a Sesshomaru vivo. Había regresado casi ocho años en el tiempo, hasta el momento en que se despidió de sus camaradas para volver a Tokio, pero… ¿Qué habría sido de su bebé? Tal vez esta era una forma para empezar de nuevo, pero de que serviría si él no la amaba. ¡No! No se podía conformar, tendría que ir tras él… Se levantó ignorando a Sango y a todos los demás pero Inuyasha la sostuvo del brazo con fuerza.

-Tú no te vas, Kagome… ¿Me podrías explicar qué demonios te traes?- Cuestiono seriamente mientras que ella hacia un esfuerzo por soltarse su agarre.

-Necesito hablar con Sesshomaru… Luego les explico…-Después de unos momentos de duda, al fin la dejo ir muy a su pesar. Ella corrió en la dirección donde anteriormente se había alejado el yokai.

-¡Inuyasha!-Grito Sango al ver que el joven de ojos dorados estaba dispuesto a seguir a su amiga, al voltear todo el grupo lo miraba con reprobación. A lo que él solo se dignó a sentarse cruzado de brazos. Algo se traían esos dos y no estaría dispuesto a dejarlo pasar como si nada. Ya averiguaría el motivo por el cual, aquella chica de cabellos negros se había comportado de esa manera en frente de Sesshomaru. Su forma de verlo a él y a su medio hermano, cambio en una milésima de segundo. Chasqueo la lengua con molestia, pareciera que era amor lo que despedía la mirada de Kagome por ese daiyokai. Siendo que esa niña lo amaba a él y solamente a él.

Después de caminar sin rumbo buscando rastro de su amado, no había podido dar con él. Tal vez debido a su rapidez sobre humana ya estaría muy lejos de allí, empezó a desesperarse pues necesitaba verlo. Deambulo por el bosque pensando en que pasaría después. Ahora contaba con dieciséis años, otra vez, pero no entendía porque aquella mujer le había ayudado. Había algo extraño en ella, era tan parecida a Sesshomaru. ¿Quién sería?


Desde ese lugar podía ver a la joven miko que estaba recostada contra el tronco de un árbol. Se le miraba triste y pensativa, aun no podía creer que se haya atrevido a tocarlo y luego delante de todos, eso sí que le había tomado por sorpresa. Se acercó en silencio hasta donde estaba ella, la miro con singular atención, no podía negar que su hermosura le fascinaba en gran manera.

Por supuesto que él sabía que ella estaba enamorada del imbécil de Inuyasha, así que era su deber preguntarle el porqué de su actitud hacia él. No hubo tiempo de decir nada, los ojos de aquella humana brillaron solo al verlo y una gran sonrisa se formó en sus labios.

-¡Sesshomaru!- Grito y una vez más se había abalanzado a sus brazos. Esta vez no trato de separarla, por lo que a él le concernía se sentía muy bien la cercanía de su persona y ese aroma que era tan característico de ella, le llenaba los sentidos. Poco a poco se convertía en algo contra lo cual no podía luchar. Su cuerpo frágil y su largo cabello de ébano que destellaba un tono azulado, eran una obsesión que se había adueñado de su voluntad desde que la conociera y aunque a punto estuvo de matarla, también la había salvado incontables veces. Escucho sus sollozos, que trataba de aplacar con su mano derecha.

-¿Por qué lloras?- Bueno, no era un genio tenía que preguntar… Además no era que le importara o ¿sí?

-Es necesario que sepas que te amo… - Después de un corto silencio ella se atrevió a hablar, aunque debido a su condición se le dificultaba mucho. El daiyokai no daba crédito a las palabras que escuchara de labios de la sacerdotisa, estaba atónito, aunque como siempre lo disimulo bajo su gélida careta de la que siempre hacia alarde, era como si no le importara y Kagome no dejo de notarlo. Se preguntaba si el correspondería a sus sentimientos… Tal vez no… ¿Quién podría saberlo?

-¿Por qué me dices eso, mujer? Todos saben, incluido yo, que te desvives por el hibrido…- ¿Cómo olvidarlo? Segura estaba que sería difícil de convencer a su amado peli plata, de preciosos ojos dorados que ella estaba enamorada de él… ¡Ah! Era tan apuesto… ¿Por qué no lo había notado?

Se regañó mentalmente, no era tiempo de ponerse a pensar en cosas tan triviales como esa. Él estaba vivo y ya le había dicho que lo amaba, era eso lo que en realidad importaba. Luego pensó en Shun a quien tenía deseos devolver a ver y luego en aquel futuro del cual no quería ni acordarse, esta sería su oportunidad para mejorar las cosas o eso creía, pero por lo pronto su prioridad era tratar de llegar a buenos términos con él.

-Es la verdad… No sabes cuánto, Sesshomaru…- ¡Oh sí! Esa chiquilla era una caja de sorpresas, aunque nunca se imaginó que ella sería la que se le declarara. La miro fijamente, ahora sus mejillas habían tomado una tonalidad rojiza y había desviado su mirada hacia un punto perdido entre unas flores que se mecieron con suavidad, debido a la brisa que las azotara con delicadeza.

-¡Hmp! ¿Crees que me interesa humana? No serás ni la primera ni la última que sienta algo por mí, después de todo…- No continuo, sí que se había pasado pero realmente no le importaba, definitivamente no. Ella no dijo más, se separó de él y se alejó en silencio.

Pasaron varias horas y ya había oscurecido. Su mente se daba cuenta verdaderamente de que ese fue el precio de verlo otra vez con vida, suspiro con pesadez. Su vista se había nublado y camino sin rumbo, no podía ver bien ni sabía dónde estaba pero poco importaba. ¿Por qué se daba por vencida? ¿Por qué no luchaba por el amor de Sesshomaru? Es que ya no había esperanza, bien, se lo merecía. ¿Pero que sería de su pequeñuelo? ¿Shun alguna vez nacería? No estaba ya muy segura de eso. Pero deseaba que todo lo que estaba aconteciendo fuera para bien de todos y de ella, aunque algunas veces podía catalogarse como egoísta, esta vez había llevado las de perder. Lo hubiera aceptado en su momento, cuando él vivía en su futuro y le decía que la amaba. ¿Cuántas veces lo hizo sin que ella estuviera dispuesta a darla la oportunidad? Y si, ahora se arrepentía, pero lo hecho estaba hecho y ya no había marcha atrás. Bueno, esto se había vuelto un laberinto sin salida, todo le parecía un caos tremendo. Lo que vivió a su lado lo guardaría en sus recuerdos, los cuales solo le pertenecerían a ella. Se enjugó las lágrimas y continúo andando por ese siniestro lugar.


-Pero que linda mujercita…- Dijo alguien entre los arbustos. Ella se detuvo en seco.

-¿Quien anda allí?- Pregunto armándose de valor.

-Tranquila… Soy yo…- Lo reconoció inmediatamente, era el…

-¿Kouga?- Pregunto frunciendo el ceño. Si allí estaba el ookami youkai, su cabello negro amarrado en una coleta alta, su cuerpo ceñido con pieles de oso, esa armadura que siempre gustaba usar.

El joven lobo olio el perfume de la miko y se cruzó de brazos.

-Vaya, veo que tuviste un encuentro con el medio hermano de aquel perro sarnoso…- Le dijo con sobrada ironía, después de todo… ¿Qué diablos querría aquel yokai de cabellos plateados con su querida mujercita?

-¡Ah! Solo platicamos un poco… ¿Y cómo has estado?- Cambio la conversación, no quería que indagara más de la cuenta.

-¡Excelente! ¿Quisieras ir conmigo a mi aldea?- La joven lo miro con duda, ya que deseaba estar sola en ese momento. Pero se dio cuenta de que ya era de noche y los peligros abundaban por doquier. El caballerosamente la cargo en sus brazos y se perdieron en la oscuridad de la noche.


-¡Inuyasha! Ya está lista la cena…- Le hizo saber Miroku sentándose a un lado de su camarada.

-No tengo hambre…- Le dijo con seriedad.

-¿Preocupado por la señorita Kagome?- Le pregunto con tranquilidad, observando su reacción ante tal cuestionamiento.

-Esa tonta, no entiendo porque se comportó de esa manera…- Apretó los puños con fuerza, acto que no pasó inadvertido para el monje.

-No me digas que estas celoso de Sesshomaru… Es bien sabido que tú no la amas, aunque ella ya te lo haya dicho un montón de veces y que siempre te lo demuestre, a pesar de que eres muy poco agradable.- Parecía un regaño por parte del moreno, pero el hanyo lo ignoro por completo.

Kikyo observaba al peli plata un poco confundida, era cierto que ella aun lo amaba pero no entendía porque él no había decidido a quien amar en realidad. La vida le parecía aún mejor, después de que destruyeran a Naraku y la perla ahora pendía de su cuello, podía pedir ese deseo a costa de lo que fuera. Pero tenía que esperar por el momento oportuno para hacerlo. Volteó y Shippo comía apresurado sus peces, tenía mucha hambre. Ella hizo una mueca a modo de sonrisa, mientras que Sango la observaba por el rabillo del ojo. Verdaderamente esa mujer no era alguien que ella hubiera podido considerar como su amiga, en fin no podía juzgarla. Por lo pronto estaría lejos de esa miko y que ni se atreviera a dirigirle la palabra, así que la ignoro por completo y comenzó a degustar sus alimentos.

Poco después llegaron Inuyasha y Miroku y comenzaron a cenar en silencio, mientras el chico de ojos dorados veía como el fuego ardía vigorosamente.


Al arrivar a la aldea de la tribu de los lobos, todos salieron al encuentro de su patriarca.

-¡Kouga! Hasta que llegas… Veo que has traído a tu esposa contigo.- Le dijo Hakkaku dándole una palmada en la espalda, mientras que la joven se ponía de los nervios.

-Señora Kagome, ¡bienvenida a su casa!- Le saludo Ginta no queriendo quedarse atrás, respecto al recibimiento de la nueva integrante de la tribu.

Los ojos azules del moreno se clavaron en los castaños de ella, pero por extraño que pareciera no daba indicios de querer huir o de gritar como era su costumbre, sorprendiéndole la clara tristeza que aquellas pupilas destilaban. Sin decirle nada la llevo a su cabaña y la recostó en una cama cubierta de pieles, para luego salir de allí.

Ella se quedó pensando, aunque las lágrimas amenazaban con brotar de nueva cuenta, hizo un gran esfuerzo por evitarlo. Su joven vida se había reducido a un mar de llanto que difícilmente podía controlar. Tal vez su destino no estaba con Sesshomaru y tenía que rehacer su vida, Kouga siempre le había demostrado afecto pero no amor. No, de ninguna manera, aún existía Ayame y cuando se enterara de que estaba viviendo con su prometido, bien podría darse por muerta. Y es que no hallaba que hacer, por el momento hablaría con el yokai y le expondría su petición de quedarse allí, con la clara condición de que desmintiera el supuesto hecho de que ella era su esposa.

A su mente llego el recuerdo de su familia por fortuna, los había dejado de ver hacia solo una semana y su querido abuelo, en este momento estaría vivo. Sí, no había ninguna duda, otra vez volvía a vivir su existencia para redimir cada uno de sus errores y tenía que luchar contra la adversidad, por si deseaba ser feliz esta vez.

Ya era muy tarde y se dejó caer en los brazos de Morfeo.

Sus sueños la llevaron hasta cierto daiyokai que la miraba con amor, su cabello como hilos de plata se revolvían con rebeldía debido al viento y esa extraña estola que colgaba sobre su hombro la rodeaba de la cintura y la acercaba más al cuerpo de su amado esposo. Ella aspiro el aroma que le pareció extraño, muy diferente al de Sesshomaru, se removió intranquila y abrió los ojos de golpe. ¡Aja! Era eso…

-¡Kouga!- Grito al ver al lobo que estaba dormido casi encima de ella y con la pierna derecha la sujetaba dominantemente del talle. A pesar de que grito con fuerza, el siguió durmiendo plácidamente. Con un esfuerzo tremendo arrojo su extremidad hacia el otro espacio de la cama y se levantó con prontitud caminando fuera de la casa. Se fijó que traía un traje extraño hecho con pieles, que le llegaban a la mitad de las piernas y sus pies estaban calzados con unas botas hechas del mismo material, su cabello estaba recogido en una trenza que descansaba sobre su hombro derecho. ¡Maldición! Esperaba que el moreno no le haya puesto una pata encima y si acaso se había atrevido a algo más, no viviría para contarlo. Pero por suerte, se dio cuenta de que debajo de tantas cosas aun llevaba su uniforme, así que desecho sus preocupaciones y suspiro con alivio.

Los lobos la ignoraron por completo, seguro tenían la orden de no dañarla y eso le daba cierta tranquilidad. Se dirigió hacia las afueras del pueblo y anduvo por el bosque, gracias a Kami porque ya se estaba levantando el sol y no había peligro de que aparecieran monstruos a esa hora del día. Se había alejado lo suficiente y ahora había llegado hasta cierto lugar que le pareció demasiado atractivo. Era una cascada enorme que terminaba en un ojo de agua en el fondo. Un arcoíris se dibujaba en el roció que se alzaba cuando el líquido golpeaba las rocas y que gracias a los rayos solares le otorgaba ese tono multicolor. Había arboles terminaban por decorar el cuadro. Bajo por los riscos y peñascos con agilidad, hasta llegar cerca del estanque. Se quitó el calzado y con sus pies desnudos golpeaba el agua que estaba fría. Sintió recorrer un temblor por su columna vertebral, pues alcanzo a ver que del otro lado se encontraba Sesshomaru. Ella lo miro con tristeza y con destreza el joven floto sobre la superficie del agua, alzando pequeñas olas debido a la velocidad con que se acercaba.

Ella se levantó lo más rápido que pudo y en un corto lapso de tiempo él se encontro frente a su persona.

-Mujer… ¿Después de que duermes con otro, dices amarme?- ¡Oh no! Se volvía a repetir de nuevo la historia, pero no esta vez.

-Soy virgen… ¿Quieres que te lo demuestre?- Le hizo saber segura de sí, el sonrió de lado por aquella oferta.

-Bien, tal vez debería llevarte conmigo…-Dijo alzándola en los brazos y alejándose de allí.

Ella sonrió enamorada y se abrazó al cuello del daiyokai depositando un beso en su mejilla, por fin sabría que significaría hacer el amor con su amado Sesshomaru.

Continuara…

¡Hola! Después de un rato que no actualizaba, resulto esto. Irasue le concedió el deseo de volver a rehacer su vida… ¿Qué dicen? ¿Quieren que ella se haga yokai o no? Ustedes deciden… Creo que en el próximo capítulo habrá Lemon… Kukuku XD

Nota importante: El pasado capitulo subí el borrador en vez del capitulo original, así que tuve que volver a actualizarlo. Y… ¿Qué creen? Pues que esta historia va para más… ¿Qué os parece? Apareció Kouga pero nada del maldito de Naraku, Inuyasha un poco celoso… ¿Qué pasara? Jejeje Cuídense y besos mil. ¡Ah! Shun ya no vuelve a parecer… Por el momento, no se pongan tristes. Pero hace intervención la señora Irasue, tan preciosa mi suegra… (En mi mundo de ilusión, por cierto)

Luna: No te preocupes volvió a aparecer y muy pillín el condenado… ¡Muchas gracias por tu comentario!

XIO: Tranquis, regreso el ausente aunque aún no define sus sentimientos por Kagome… ¡Muchas gracias!

Pauly: ¡Hola! Pues decidí cambiar la vida de estos dos, no te preocupes Kagome no perdió sus memorias y Shun, pues… Aun no lo fabrican… XD ¡Muchas gracias!

NatShinigami: Lo se soy una perra con los pobres personajes, bueno, ni tanto… ¡Muchas gracias por tu comentario!

Flor-VIB412: Te entiendo, el trabajo… Jojojo Lamento que tus primos no te hayan dejado desahogarte… Espero que este capi sea de tu agrado. Y no podía matar a la protagonista… ¡Muchas gracias por tu review!

Hetake Ama: Error al subir el capítulo, pero cuando me di cuenta ya todos lo habían leído, ya arregle ese pequeño problema. A Colmillo Sagrado le anularon sus poderes y ya sabrán porque… ¡Muchas gracias por tu comentario! XD

Alessa-Vulturi: Jejeje ¡Muchas gracias por pasarte a leer el fic! Saludos…

Shinystar200: Pues aquí está la conti. Espero que te guste y muchas gracias por tu comentario. ¿En serio te gusto el capítulo pasado?

Atolotl: La existencia a la que se refería Kagome, era pues la mismísima vida que había tenido hasta ese entonces en compañía de Sesshy, espero que les vaya mejor a esos dos. Irasue tan fría y linda… Jojojo ¡Muchas gracias!

Kaissa: Lo sé, pero quería que la chica se diera cuenta de que lo amaba antes de que el muriera. Espero que te guste este nuevo capítulo. Muchas gracias y saludos… XD

Elizabeth: ¿Quién es maldita? Me espantas chica… Bububu ¿Yo? Pero tenía una surprise… Creo… ¡Muchas gracias por tu comentario! Aunque me asustaste, debo admitir. Saludos…

AzuldeCullen: Bueno, aquí esta después de una semana de no actualizar… ¡Muchas gracias!

June: Gracias… Yo quiero a esos dos juntos, veremos que pasa con este nuevo giro que dio la historia. ¡Muchas gracias por tu comentario! Jojojo Saludos XD

Nos leemos pronto…

HinataUchiha82