Capítulo 10 -¡Auchi!, ¡Auchi!, ¡Auchi!, ¡Auchi!
Hermione volaba a toda velocidad, tenía a su dirigido al frente, maldecía por lo bajo el no haberlo amarrado cuando estaba en tierra, es que ella odia volar, odia las alturas y ahora estaba en una carrera loca hacia quien sabe donde… ¿Quién sabe donde? Mejor hubiera sido no averiguarlo, ya que su dirigido iba hacia Hogwarts, más precisamente hacia él, hacia el sauce boxeador…
-¡Cuidado Homero Simpson! –gritó la bruja.
Pero fue tarde una rama del sauce había dado de lleno justo en el estómago del infortunado visitante, Hermione y los otros tres magos que los seguían pudieron esquivar el resto de las ramas, y aterrizaron a una distancia prudencial del sauce.
Para ese entonces ya en las cercanías estaba Draco con Lisa, la pequeña se tapaba los ojos con las manos mientras veía a su padre tumbarse de rama en rama, montados en la patineta aparecían Harry con Bart, y corriendo desde el castillo venia Ron cargando a Maggie y Marge que miraba atónita las idas y venidas de su marido por todas las ramas del sauce boxeador.
-¡Auchi!, ¡Auchi!, ¡Auchi!, ¡Auchi!
Se escuchaban los quejidos de Homero en cada envestida del árbol.
-Pobre mi papá – dijo Lisa, susurrando.
-¡Qué alguien haga algo! –gritaba Hermione, temiendo por la salud física de su dirigido.
Todos se miraban entre sí sin saber que hacer, tanto Harry como Ron o Hermione trataban de encontrar el lugar secreto donde podían paralizar al árbol, pero no daban con él.
Entonces de la nada aparecieron Dumbledore y Snape, éste último de inmediato detuvo al árbol y todos fueron a ver a Homero…
-¡Mi piernita! ¡Mis bracitos! –se quejaba el hombre.
-Ala enfermería- dijo Dumbledore y de inmediato Hermione hizo aparecer una camilla y lo llevó.
-Veo que a la señorita Granger no le fue muy bien con la visita –reflexionó el anciano.
Draco Ron y Harry lo miraron meneando las cabezas.
-Qué pena –dijo el director – porque mañana tenía una fiesta muy especial, espero que el señor Simpson se encuentre bien para entonces.
-¿Una fiesta especial? –dijeron los tres al unísono.
-Si será una cena donde cada ayudante le enseñará la realización de un hechizo simple a su dirigido, es que como todos sabemos, la magia crea mucha curiosidad entre los muggles y ellos, los elegidos, podrán tener la satisfacción de hacer ellos mismos "magia".
Los tres chicos se miraron entre sí mientras sus dirigidos se alegraban.
-Es un disparate –dijo Ron por lo bajo.
-Por lo menos ustedes tienen a las mujeres que parecen ser las más sensatas, yo a ese demonio no puedo enseñarle nada, será catastrófico poner un hechizo en sus manos, ¿y Hermione? ¿Qué hechizo le puede enseñar a Homero Simpson? –dijo Harry susurrando.
-No se preocupen muchachos, todo saldrá bien, el profesor Snape y yo organizaremos la fiesta para mañana.
Marge tomó de la mano a Lisa y le dio indicaciones a Bart que la siguiera; el grupo de magos y muggles comenzaron a caminar rumbo al castillo.
Marge se despidió afectuosamente de Ron, dándole un beso frente a todos, Lisa saludó tímidamente con la mano a Draco.
-Nos vemos mañana, viejo –dijo Bart a Harry mientras le guiñaba un ojo.
Los tres muchachos se quedaron comentando entre sí las experiencias vividas con la visita, sin querer pensar en la odisea que le depararía el mañana.
