Disclaimer: El tío Mickey me prestó sus personajes para jugar un ratito, con la condición de que se los devolviera tal y como me los dejó. ¡Qué ratón tan simpático! :D

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Hans se había convencido de que tenía la novia ideal: linda, tranquila, comprensiva y sobre todo, fiel. Sin embargo era un hecho que Elsa llevaba algunos días actuando de manera extraña, y también era un hecho que él estaba a punto de llevarse una sorpresa desagradable.

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Día 10

Prompt: Celos

Género: Humor/Romance

Palabras: 999

Rating: T

Propuesta de: Dark J. Marshmallow


Sospechas


Era imposible que alguien tan honesta y transparente como Elsa Sorensen lo estuviera engañando. Su perfecta y dulce novia no era una de esas rameras que fueran por ahí en busca de aventuras pasajeras, por más que su cuerpo apetitoso y su bello rostro fueran un cebo demasiado tentador para los hombres (y algunas mujeres).

No, Elsa no era ese tipo de chica. Ella era buena y leal, tímida e inocente, demasiado para atreverse a ponerle los cuernos con el primer hijo de vecino que se le pusiera enfrente.

¿Pero entonces por qué estaba sonriendo de esa manera tan amplia, al encontrarse con el rubio y fornido muchacho que la esperaba en el gabinete de aquella cafetería? ¿Por qué él se atrevía a besar su mejilla como si fueran cercanos? ¿Y por qué ambos se fundían en un abrazo demasiado cariñoso para su gusto y reían?

—¡Hija de…! —la exclamación murió en los labios de Hans, quien rápidamente dejó de escudriñar el establecimiento a través de los cristales de su auto para salir y sorprenderla.

La joven acaba de sentarse y ahora, sostenía una mano del blondo entre las suyas, mientras lo miraba sin dejar de sonreír y hablaba con emoción. El pelirrojo entró intempestivamente, sobresaltando a todas las personas que estaban desayunando en aquel instante.

—¡Elsa! —la aludida volteó, asustada por la voz que había gritado su nombre— ¡¿Qué demonios significa esto?!

La muchacha soltó al rubio de inmediato.

—Hans, ¿qué estás haciendo aquí?

—¡No me vengas con preguntas! ¡Sabía que estabas ocultando algo! —la acusó el colorado, sumamente ofendido— ¡Estabas tan extraña desde hace días! ¡Llevo siguiéndote toda la mañana, intentando convencerme de que no eres una traidora!

—¡¿Qué hiciste qué?!

—¿Y en vez de eso que es lo que estoy mirando? —el joven prosiguió con sus reclamos, histérico y ajeno a las miradas de intriga, enfado y burla que estaba atrayendo del resto de la clientela— ¡A ti, viéndote a mis espaldas con esta copia patética de Brad Pitt!

—¡Oye, tranquilo mentecato! —exclamó el desconocido, mirándolo con el ceño fruncido.

—¡Veremos quién es el mentecato! —Hans hizo ademán de atacar al rubio, cosa que no logró debido a que su novia se interpuso al instante en su camino, tratando de contenerlo— ¡¿Te gusta meterte con las mujeres de los demás?!

—¡Hans, por favor!

—¡Te enseñaré a intentar a robarte a mi chica! ¡Ahora ven y pelea, marica! ¡Ven y pelea!

—¡Hans! —gritó Elsa, mirándolo lívida de furia— ¡No es lo que estás pensando!

Antes de que el mencionado volviera a gritar, la puerta volvió a abrirse, dejando entrar a una alegre pelirroja que corrió a toda prisa al encuentro del supuesto amante de Elsa.

—¡Es increíble que estés aquí! —chilló, lanzándose a sus brazos y dejándose envolver por ellos— ¡Hola!

—Hola, cariño —el blondo se inclinó y la besó en los labios, mientras Anna emitía una de sus acostumbradas risitas nerviosas.

—Je je je je je, ¡qué sorpresa! Cuando Elsa me mandó un texto para decir que habías venido, ¡tuve que dejar todo lo que estaba haciendo! ¡No puedo creer que hayas viajado desde tan lejos solo para verme!

—Lo que sea por ti, bebé.

—¿Qué mierda…? —Hans contempló a la pareja sin comprender.

La albina emitió un suspiro y se cruzó de brazos.

—Hans, te presento a Kristoff. Mi primo —dijo, enviándole una mirada asesina y señalando al rubio.

—¿P-primo?

—Un placer, supongo —masculló el aludido.

—Kristoff y Anna han mantenido una relación a través de Internet desde hace meses, los presenté por Facebook —explicó Elsa—. Él y yo nos pusimos de acuerdo para que pudiera sorprenderla este fin de semana. Nunca se habían conocido en persona, a pesar de que todos los días conversan por chat y hacen videollamadas.

—Entre otras cosas. A veces Kristoff me envía fotos de su pene y yo de mis bubis —añadió la colorada sin vergüenza.

—Gracias por esa información, Anna.

—Ugh —Hans hizo una mueca de disgusto—, entonces… ¿él y tú…? ¿Ellos…?

—Pensaba presentártelo esta misma tarde —dijo Elsa con frialdad—, iba a llevarlos a tu apartamento para que comiéramos juntos cuando llegaras del trabajo. Pero supongo que no será necesario, luego de esta escena tan encantadora. Así que, gracias por considerarme una zorra.

Molesta, la platinada tomó su bolso y salió de la cafetería.

—¡Uuuuuuuhhhhh! —Anna hizo un sonido humillante y miró de manera burlona al colorado, quien rápidamente corrió detrás de su novia, avergonzado.

—¡Elsa, espera! —Hans la sujetó por el brazo, impidiendo que se fuera— ¡Lo siento! ¡No lo sabía!

—¿En serio pensaste que sería capaz de engañarte?

—¡No! Quiero decir, sabía que tendría que haber alguna explicación pero enloquecí cuando te vi con él y yo… ¡soy un imbécil! ¡Lo sé!

—Al menos lo admites.

Hans suspiró y se llevó una mano a la nuca.

—Perdóname, no debí desconfiar. Creo… creo que aún no puedo creer que alguien tan buena como tú, esté con un tipo como yo.

—Hans, no otra vez…

—Es la verdad —musitó él, cabizbajo—, eres hermosa, tan madura y sofisticada. Sé cuanto odias los celos, pero no puedo evitarlo. No comprendo porque tendrías que estar conmigo, cuando puedes tener al hombre que quieras. Entiendo si no quieres volver a hablarme después de esto. Quiero decir, siempre termino arruinándolo.

Se quedó de pie en su sitio, esperando a que ella se marchara. En lugar de eso, sintió como Elsa se aproximaba a él y besaba la comisura de sus labios.

—No necesito escucharte repetir toda esa mierda que te dicen tus hermanos. Yo te quiero, Hans —sonrió socarronamente—, aunque a veces seas un idiota.

—¿Eso significa que me perdonas?

—Supongo que sí. Siempre y cuando entres ahí a disculparte. ¡Kristoff no luce como una copia barata de Brad Pitt!

—Sí, él no es tan narizón.

—Hans —la albina le lanzó una mirada de advertencia.

—Bien. Si me disculpo, ¿me dejas verte de nuevo con el disfraz sexy de gato esta noche?

—No tientes a tu suerte.


Nota de autor:

Feliz viernes criaturitas, ¿cómo la están pasando hoy?

Ay ese Hans, les juro que nuestro pelirrojito es todo un caso, chiquillas. Y bueno, ya que comenzamos la semana con algo tan trágico (¡aun nos duele tu prompt, Ydna! xD), pues teníamos que darle la bienvenida al fin de semana con algo más alegre. Como ve este chico es todo un pillo en la intimidad. Y Anna y Kristoff no se quedan atrás. 7u7

Guest: I know, I thought in Gothel as potions profesor because you know, it seems like she knows a lot of plants and witchcraft and all these things. :3 And yes, our lovebirds are so stubborn, the only way of realize their feelings for each other was that potion.

Nos leeremos mañana con otra viñeta muy especial, casi tan especial como ustedes. ;)