Inglaterra asiente nervioso de todas formas. Francia suspira y se levanta acercándole el teléfono con una primera foto.
Es una foto de ellos dos, el inglés sostiene un libro, con el ceño fruncido mientras el francés sonríe y le abraza por la espalda. Inglaterra frunce el ceño al notar su propia expresión.
—Sueles ser un poco renuente...
—¿Renuente? —le mira
—Oui... Sueles avergonzarte. Mira, esta es muy buena, la tomo Hongrie...
Le mira de reojo pensando que claro que se avergüenza siendo el francés como se ve, como no pasarse balbuceando como idiota, pero vuelve a notarse con el ceño fruncido.
—Mmm... —busca entre las fotos. El británico aparta la cara esperando pacientemente, respetando su privacidad para no ver las fotos que no quiere mostrarle.
—Eso es... un traje militar —levanta las grandes cejas al ver la siguiente—. ¿Hicimos juntos el servicio?
—Ese eres tú... Ehh, más o menos —asiente poniendo otra foto.
—En todas ellas parezco enojado.
—Eres un poco malhumorado. Esta la tomo Prusse —sonríe.
El inglés se sonroja al verse con el torso desnudo, en la cama con él, sonrojado y de nuevo con el ceño fruncido. El francés le mira de reojo algo incómodo notando el mismo las caras del inglés en las fotos, que no eran relevantes cuando no tenía que dar explicaciones.
—Esta la tomo Espagne... —agrega empezando a buscar un poco desesperadamente alguna foto en la que el inglés no parezca absolutamente incómodo a su lado.
—Sigo... de mal humor —nota incomodo empatizando consigo mismo un poco.
—Esta te la mandamos cuando fui a visitar a Seychelles —prueba tratando de poner algo más neutral, incomodito.
—Oh —sonríe un poquito al ver a Francia y a la chica morena haciendo el tonto con unas colas de pelo.
—Esta es en París... Me la tomo Espagne para los anuncios del periódico.
Parpadea mirando la foto del francés sonriente en el mostrador de una pastelería y se sonroja un poquito porque es guapo.
—Este es un dibujo de ti de pequeño...
—Oh... también frunzo el ceño aunque sonrío...
—Eres un poco malhumorado, ya te lo he dicho —sonríe de lado.
Inglaterra suspira otra vez, nada convencido de esto.
—¿Qué piensas?
—No entiendo esto —asegura el británico.
—¿Qué es lo que no entiendes? —pregunta suavemente.
—Tú y yo... no entiendo cómo es posible, como funciona.
—Funciona... —vacila un poco.
—Parezco enfadado en todas las fotos, no me siento malhumorado en especial y... no sé qué compartimos en realidad.
—Compartimos toda una vida juntos y lo creas o no, estoy seguro que nadie en el mundo te quiere más de lo que te quiero yo... —se pasa una mano por el pelo—. Y a ti te avergüenza, pero estoy seguro que me quieres más que nadie más independientemente de lo bien o mal que me vea.
Inglaterra le mira incrédulo.
—Discúlpame, pero me parece un poco complejo de creer ahora mismo —suspira los ojos cerrados—. I mean... no que no sea posible —vacila pensando en que seguramente le ha costado toda una vida hacerle creer que no le quiere solo por su físico aunque así sea. Francia le mira de reojo.
—Eso es justamente lo que te hace especial... Porque sé exactamente lo que debes estar pensando ahora.
—What?
—Debes pensar que seguramente podría salir con alguien mejor, o que es ridículo que tu no salgas conmigo por cómo me veo, independientemente de todas mis otras características.
Inglaterra se sonroja.
—El asunto es que CADA persona que aparece en mi vida piensa más o menos lo mismo —explica.
El inglés sigue mirándole pensando que qué espera si no y que no sabe por qué lo dice en ese tono como si fuera una maldición ser guapo.
—Es muy divertido... un tiempo, es sumamente agradable, salir y tirarte a QUIEN QUIERAS, que TODOS te vean.
—Ehm... quizás si me besas esto funcione mejor —propone pensando que eso es de lo habla Francia, sin escucharle realmente, un poco avergonzado por la petición.
—Eh? —le mira descolocadillo tomado por sorpresa especialmente porque él iba en otra línea con lo que decía. Inglaterra aparta la mirada porque no es tan fácil y luego recuerda su plan de simplemente pasarlo bien ahora en esta oportunidad y luego salir a descubrir el mundo y hacer su vida.
—Well, I do not know, ya sabes —se encoge de hombros. Francia le mira fijamente porque él está hablando de por qué es especial y de que le quiere más que a nadie y el inglés quiere... un beso. Traga saliva pensando que, por otro lado, los besos siempre han ido bien con el inglés.
—¿Quieres un beso? —sonríe un poco de lado y le mira a los ojos.
—Well, I don't know —repite con aire desinteresado, pero sonrojado—. Quizás así entienda qué hay entre nosotros.
—Bien... —se le acerca un poco más de lo que ya estaba, porque estaba sentado en la cama mostrándole las fotos. Levanta una mano y le acaricia un poco el pelo suavemente.
El británico se sonroja otra vez y de nuevo los pitidos de la maquina marcando su corazón comentan al respecto.
El galo cierra los ojos y se advierte a si mismo de que esto PUEDE ser sumamente extraño un instante antes de acercarse con seguridad y poner sus labios sobre los del inglés, quien se sonríe en el beso con mucha seguridad porque esto ha sido muy fácil y con todo lo que hace el francés no tiene ninguna duda de que le quiere. Luego piensa que quizás se está aprovechando un poco de la buena fe de este hombre que parece quererle tanto y está destrozado porque con el accidente ha perdido a una persona importante que no le recuerda.
Francia entreabre los labios y busca cierta intensidad en el beso, haciendo un esfuerzo por no pensar demasiado e Inglaterra acaba por perderse porque venga, Francia besa de vicio.
El francés corta el beso pronto y repentinamente, sintiendo ausente algo que NUNCA está ausente en un beso con el inglés. Aprieta los ojos.
—Oh... —susurra el francés con el corazón acelerado.
Inglaterra se queda atrás, valorándolo, ha sido un buen beso y le ha gustado, sin duda, pero no había violines, ni mariposas en el estómago, ni fuegos artificiales, ni ningún tipo de cursilería parecida.
El francés abre los ojos y le mira con el corazón en un nudo. Inglaterra sonríe.
Francia se echa un poquito para atrás aunque la sonrisa ayuda un poquito. Traga saliva.
—Esto... es...
—Weird.
—Es... es... —traga saliva y se pasa una mano por el pelo, sintiendo un hoyo en el estómago. Se levanta de la cama abrazándose un poco a sí mismo.
Inglaterra frunce el ceño nervioso, pensando que quizás no le ha gustado.
—Es difícil —susurra inclinando la cabeza, tratando de tranquilizarse.
—Quizás si probamos de nuevo... —propone.
Francia vacila mirándole a los ojos, el inglés se sonroja sosteniéndole la mirada.
El francés traga saliva y se recarga en la cama otra vez, mirándole a sus ojos verdes, convencido de que es capaz de hacer que el beso vaya mejor. Inglaterra suspira pensando que cada vez que intenta algo un poco en esa línea el galo reacciona mal, frunce el ceño cruzándose de brazos. ¿Si esto tampoco funciona qué es lo funciona?
Lo bueno es que Francia, por primera vez en la vida, Inglaterra no parece tremendamente avergonzado y te has ganado un beso. Lo malo es que como es obvio, no está avergonzado porque no está enamorado de ti. Quizás al final valga la pena soportar su tsunderez...
