Disclaimer: Todo pertenece a C.S Lewis
RESPUESTA A DESAFIO DE Wanda-Maire840
Summary: Ella confió y se entrego a él. Él la traiciono. Ahora ella enfrentara las consecuencias de sus actos. Lucy necesita un nuevo inicio, y Aslan se lo concederá. Ahora "La Valiente" Tendrá una segunda oportunidad. ¿Sabrá aprovecharla esta vez? Lucy/Caspian
Capitulo X - When I Look At You
"Todos necesitan una inspiración
Todos necesitan un alma
Una hermosa melodía cuando la noche este sola..."
Las palabras resonaron en la cabeza de Caspian. Su mente las proceso al instante, tomo a Lucy en sus brazos y la llevo al interior del castillo. La dejo en su cama, mientras corría en busca de la matrona. Regreso con ella y con un par de ayudantes. Un grito salio de los labios de Lucy.
El rostro de Caspian se deformo al escuchar el sonido aterrador. Adelanto un par de pasos hasta ella, pensando con locura que podía hacer para salvarla de aquello. Pero sabía perfectamente que en aquello, él no podía ayudar ni intervenir.
– Lucy... – Dijo en un susurro mientras daba otro paso. Algo peludo se interpuso entre él y ella. Bajo su mirada para encontrarse con Gahlea. Frunció el ceño ante ella – ¿Que haces? Déjame pasar – Replico molesto.
– No... Lucy no querría que las vieras en algo como esto – Su voz sonaba suave, intentando persuadirlo.
– No puedo dejarla Gahlea. Déjame pasar – Ahora su tono era de ruego. Gahlea negó con su cabeza – Por favor.
La gata sintió un nudo en su garganta. Pero tenia que ser fuerte ante aquello – Caspian – Empezó. Las cejas del telmarino se alzaron en sorpresa al oír que lo llamaba por su nombre y no por su titulo. Gahlea le estaba hablando como una amiga, no como su súbdita – Créeme por favor. Ella no quiere que la veas en este proceso. Tú no quieres verla así.
Caspian inhalo profundamente, su vista salio de los ojos de la cheetah hacia Lucy, las doncellas la estaban ayudando e iban de un lado a otro – Por favor... – Rogó Gahlea.
Derrotado hasta el fondo, asintió y salio con pasos pesados al pasillo, dejo resbalar su espalda por la pared que estaba enfrente de la habitación de la Reina. Gahlea se recostó a su lado, totalmente quieta, acompañándolo lealmente.
Las horas pasaban con extrema lentitud, los gritos de Lucy se hacían cada vez más seguidos, torturando el alma de Caspian en cada uno. Él no se había imaginado que seria de esa forma, tan lento y agonizante. Si él la estaba pasando mal, ¿Como estaría ella? Se estremeció ante la imagen, dejo caer su cabeza entre sus rodillas. El tiempo se le estaba pasando demasiado lento. Quizás era una burla que le hacia el destino. Un nuevo grito salio de la habitación, apretó sus ojos con fuerza, tratando de sacar el sonido de su mente.
Los minutos le parecían siglos. Siglos aguantando esa horrible espera...
Gahlea se tenso a su lado, su cabeza se volvió hacia ella. La cheetah miraba fijamente la puerta, en su rostro se dibuja con total claridad las ansias que tenia por entrar.
– ¿Que esta pasando? – Dijo con voz demandante.
– Lucy... – Dijo en un susurro. Caspian dirigió su vista a la puerta. Y la historia de Khazi volvió a su mente como el golpe de una daga. "Su madre murió en el parto" Se puso de pie al instante, y esta vez Gahlea no lo detuvo. Abrió la puerta con desden, su vista se quedo quieta en Lucy.
Su cabeza estaba tirada en la almohada, su cuerpo perlado por el sudor y lagrimas caían de sus ojos. Un nuevo grito desgarro su garganta. Caspian regreso a la realidad y corrió hasta ella, se arrodillo a su lado y encerró su mano entre las suyas. Lucy tenía sus ojos cerrados y respiraba con dificultad.
– No puedo Cas... No puedo – Dijo con un sollozo. Caspian negó con su cabeza.
– Por supuesto que puedes Lu... Has pasado por mucho. Yo se que tu puedes.
Su grito perforo los oídos del rey. Las doncellas la impulsaban a seguir, a que continuara. Pero en el fondo, ella se sentía derrotada. Era demasiado, nada se podía comparar con el dolor que sentía ahora, pero no era el físico... Sino el de su corazón, se sentía débil, incapaz de traer a su hijo al mundo como debía. Se sentía horrible. – Es demasiado para mi –
"Porque no hay ninguna garantía
De que esta vida es fácil
Cuando mi mundo se esta desmoronando,
Cuando no hay luz que atraviese la oscuridad
Te miro a ti..."
Las lágrimas surcaron el rostro de Caspian. No podía perderla... No podía vivir sin ella. La necesitaba para respirar, para que su corazón latiera, la necesitaba para vivir – No Lucy... Tú si puedes. No puedes dejarme Lu, no puedes... Te amo Lu, no soporto ni un día sin ti. Necesito de ti para vivir. Tienes que poder Lu. Por mi, por tu bebe – Rogó Caspian.
La esperanza y la energía regreso al cuerpo de Lucy. Grito de nuevo, pero eso no le importo, ella sabía que podía, ella debía poder. Caspian estaba en lo cierto, ella tenia que vivir por su bebe, por su nuevo amor. Ella lo lograría.
Con Caspian junto a ella, todo pasó mucho más rápido. Unos minutos después, el dolor se había acabado y el llanto de una nueva vida surco la habitación. Los ojos de Lucy brillaron al ver que la matrona le acercaba al bebe. A su bebe, al hijo que ella había tenido en su interior durante nueve meses.
Se sentó y lo tomo en sus brazos.
– Es una niña – Murmuro la matrona antes de hacer una reverencia y salir de la habitación junto a las ayudantes, dejándoles el momento privado.
Los ojos de Lucy se llenaron de lágrimas. Pero eran de alegría. El dolor que sintió unos segundos antes quedo borrado de su mente al instante. El tener a su bebe en sus brazos valía eso y mucho mas. Le sonrió mientras sus ojos brillaban. La estrecho contra su pecho suavemente. La niña dejo de llorar al sentir el calor de su madre. Lucy la separo observándola con amor. Era igual de pálida que ella, tenía pecas en su pequeña nariz. Pero lo que mas la asombro, fueron sus grandes ojos azules. Sintió un nudo en su garganta al verlos, eran los ojos de su hermano, los zafiros de Peter. Su cabello era rubio, también como el de Peter. Ella era prácticamente su replica en mujer.
– Es hermosa – Dijo Caspian mirándola con ojos impresionados. Lucy lo miro, y todas las palabras que había dicho volvieron a su mente. Lo vio con ojos brillantes con ojos enamorados.
– Te amo Caspian – El telmarino se giro hacia ella, sus ojos se abrieron ante la sorpresa, para ser sustituidos por una expresión de amor puro. Sonrió como jamás lo había hecho. Ella lo amaba ¡Ella lo amaba! Grito en su mente.
– También te amo Lucy Pevensie. Como jamás nadie lo ha hecho. Como jamás nadie lograra hacerlo – Se quedo mirando sus ojos verdes, totalmente hipnotizados. Solo un sentimiento se demostraba en ellos, dejándose ver en la más pura forma que tenia. El amor se filtraba entre ellos, entre cada centímetro que separaba sus corazones.
Un gimoteo de la niña los saco de su burbuja. La vista de ambos regreso al pequeño rostro de la bebe.
– ¿Como la llamaras? – Pregunto Caspian mientras pasaba dos dedos por la mejilla de la niña.
Lucy le sonrió como quien esconde un secreto y esta a punto de saberlo – Lo he estado pensando desde hace un tiempo... –
– ¿Y bien...? – El tono de Caspian dejaba ver su gran curiosidad.
– Gabrielle – Dijo ella con tono suave. Los ojos del telmarino se abrieron como platos. Ella... ¿Ella iba a llamar a su hija como su madre? Parpadeo rápidamente, demasiado sorprendido para emitir algún sonido.
– Tú... ¿Tú la llamaras como tu madre? – Sus ojos marrones se inundaron de lágrimas llenas de adoración, amor e ilusión.
– Si no te molesta... – La voz de la Reina ahora sonaba insegura.
– ¿Que me molesta? ¡Por supuesto que no! – Exclamo demasiado feliz – Es lo mas hermoso que has hecho por mi Lucy. Gracias.
– No tienes que agradecer nada. Tú te mereces eso, y más.
– Gabrielle – Susurro Caspian con adoración hacia la pequeña – La Princesa Gabrielle – Dijo con voz mas clara – ¿Lucy?
– ¿Si? – Pregunto ella con la mirada fija en su hermosa princesa.
– Lucy, déjame entrar a tu vida. Déjame ser alguien más en tu corazón y en el de Gabrielle... Lucy Pevensie, ¿Me permitirías cortejarte y ser el padre de tu hija?
Los ojos de la Reina se dispararon hacia los de Caspian. En su rostro no se veía ni un atisbo de duda, únicamente la seguridad que solo un Rey podía lograr.
– ¿Estas seguro de esto?
– Mas que mi propia vida. Yo quiero ser el único hombre de tu vida Lu. Y también quiero ser el padre de tu hija amor mío.
– Nuestra hija – Le corrigió Lucy. La sonrisa de Caspian se ensancho completamente. Sus ojos se dirigieron hasta los de la nueva Princesa de Narnia.
– Nuestra princesa – Dijo con adoración pura – Te amo Lucy – Murmuro mientras se inclinaba hacia los labios de la Reina.
– Te amo Caspian – Respondió mientras cerraba la distancia que los separaba. Sellando su amor y sus promesas con ese beso. Caspian se separo de ella lentamente, los parpados de Lucy estaban levemente hacia abajo. El cansancio ya estaba pasándole factura. El telmarino le sonrió levemente.
– Tienes que dormir... Ambas deben – Dijo mientras miraba a Gabrielle, quien ya se había dormido en los brazos de su madre. Lucy miro con ojos totalmente enamorados a Caspian y a su niña. Ahora tenía una familia, ahora esa era su familia. Acomodo a su bebe junto a ella y se estiro hasta Caspian dándole un breve roce en sus labios. – Duerme mi amor – Susurro, dejando que su amada durmiera placidamente en los brazos de Morfeo.
"Cuando las olas inundan la costa
Y no puedo encontrar mi camino a casa
Te miro a ti..."
– La consientes demasiado – Murmuro Lucy mirando a Caspian jugando con Gabrielle. La Princesa tenía casi un año de edad, y junto con Lucy era el tesoro más hermoso de la vida del telmarino. Estaba total y completamente enamorado de ambas. Sonrió hacia Lucy, mientras caminaba hacia ella con Gabrielle en sus brazos. La Reina tenia razón, la consentía demasiado.
– No puedo evitarlo – Dijo sonrojado. Lucy rió entre dientes mientras negaba con su cabeza.
– ¡Mama! – Chillo una voz aguda desde los brazos del rey. Una niña de rizos rubios y brillantes ojos azules levanto la vista del pecho de su padre. Estirando sus brazos hacia los de su madre. Esta vez, Caspian rió y se la entrego mientras sonreía.
– Son hermosas – Murmuro con voz soñadora. Lucy le sonrió radiantemente y se acerco, juntando sus labios con los de su prometido Caspian sonrió sobre sus labios, mientras los degustaba con precisión. Un quejido se oyó entre ambos, y riendo se separaron. – Eres impaciente... Me recuerdas a alguien – Dijo con tono divertido.
Sintió los ojos de Lucy fulminándolo con su mirada, para luego reír junto a él – Y tú eres cruel – Caspian rió con más ganas.
Gabrielle los miro a ambos, y soltó unas sonoras risitas, llenando el ambiente de calidez y amor. Se quedo mirando a su padre, ladeo su cabeza y de la nada exclamo – ¡Papa!
Los ojos de sus padres se volvieron hacia ella, mirándola con ojos abiertos de par en par.
– ¿Que... Que dijiste? – Pregunto Lucy acercándose a su hija.
– ¡Papa! – Repitió Gabrielle, con tono orgulloso de su acción. Caspian no había conseguido salir de su estupor. La única palabra que decía su hija era "mama", pero ahora... Lo había llamado, le había dicho papa, a él. Sus ojos se volvieron brillantes al instante, la cargo en sus brazos mientras la abrazaba.
– Mi princesa – Murmuro contra sus rizos rubios – Te quiero hermosa – No caviar de felicidad dentro de él. Y el día aun no había terminado, aun tenia preparada una última sorpresa. Un último paso... Lucy se acerco a ambos, el telmarino la abrazo con un brazo, la Reina se acurruco en su pecho y paso una mano por la mejilla de su hija.
– Eres especial pequeña – El amor por su hija era algo que no tenia comparación. Ella era su pequeña, su princesa, una parte de ella... Era una parte de su alma, corazón y vida. Ella era su niña.
– Al igual que tu – Agrego Caspian mientras se inclinaba hacia sus labios. Gabrielle refunfuño en sus brazos. Si era celosa con alguien, ese alguien era Caspian. El telmarino se separo de su amada, y beso la nariz pecosa de la Princesa. El corazón de su hija se ablando al instante y sonrió, aumentando sus suaves mejillas.
Caspian se separo de las dos mujeres mas importantes de su vida y fue hasta el escritorio. Haciéndose responsable de su trabajo, Lucy se sentó en el suelo junto con Gabrielle. La Princesa se distrajo jugando con los pequeños peluches dentro del estudio de su padre.
Se quedaron en silencio un rato, cada uno dentro de sus cosas, disfrutando de la compañía del otro. Caspian termino su trabajo mucho después, Lucy estaba recostada del sillón leyendo y la bebe seguía jugando entre sus peluches. Toco la pequeña caja de terciopelo dentro de su bolsillo, estaba decidido, lo haría esa noche. Le pediría que fuera suya por siempre, le pediría que se casara con él.
– ¿Lucy?
– ¿Si? – Pregunto ella levantando la vista de su libro.
– Te tengo una sorpresa esta noche – Dijo mientras se inclinaba sobre el escritorio. Capto toda la atención de la Reina.
– ¿Y que es eso?
– No será una sorpresa si te digo – Respondió él. Lucy frunció el ceño, Caspian estaba jugando con su curiosidad. – Te diré esta noche – La Pevensie desvió su mirada a Gabrielle que seguía jugando cerca de ella – Solos – Añadió el telmarino con suavidad.
– ¿Solos? – Murmuro insegura, jamás había dejado a su pequeña sola.
Caspian asintió – Solo esta noche – Rogó él, y Lucy no pudo negarse
– Esta bien – Y se levanto del suelo. La intensa mirada de Gabrielle la siguió mientras se acercaba a su padre. Dio un profundo bostezo mientras estrujaba sus ojos. – Es hora de dormir – Murmuro maternalmente la Reina mientras la tomaba en brazos, la Princesa dio un suspiro sobre su hombro y cerro sus ojos, dejando caer sus largas pestañas. La Reina se aproximo a la puerta y mientras tomaba el pomo de ésta, Caspian la llamo.
– Te espero en las caballerizas a las nueve.
– Estaré ahí – Prometió ella sonriendo.
– Eso espero – Lucy asintió y salio de la habitación, dejando a cierto Rey telmarino jugando con un anillo de compromiso dentro de sus manos.
"Cuando te miro,
Veo el perdón, veo la verdad
Tu me amas por lo que soy
Como las estrellas mantienen a la luna
Justo allí es a donde pertenezco
Y se que no estoy sola..."
Lucy caminaba por los pasillos de Cair Paravel, yendo en silencio hasta el sitio de encuentro. Cientos de mariposas se revolvieron en su estomago, no tenia la mas mínima idea de que esperar de aquello. Bajo los últimos escaleras con rapidez, demasiado curiosa para esperar mas. Su vestido beige revoloteo detrás de ella. Se ceñía hasta su cintura completamente, dejando que la falda cayera libre después del corsé. Tenia su cabello recogido en una cola alta, dejando algunos mechones rebeldes fuera de ésta.
Mientras cruzaba la esquina que iba hacia las caballerizas, unos fuertes brazos taparon su boca y la tomaron por el pecho. Horrorizada empezó a forcejear contra el otro.
– ¡Cálmate Lu! ¡Soy yo! – Dijo Caspian mientras una de sus manos viajaban a los parpados de ella, tapando su vista.
– ¿Cas? ¿Que haces? – Pregunto ya tranquila, dejándose llevar por su telmarino.
– Te dije que era una sorpresa – Susurro junto a su oído, mientras la encaminaba hacia Batallador. La Reina sintió un escalofrió recorriendo todo su cuerpo, la calidez del cuerpo de Caspian la calmo. La tomo por la cintura subiéndola al corcel, y se coloco delante de ella, Lucy enrollo sus brazos a su alrededor, y recostó su cabeza en su espalda. – Prométeme que no veras – Dijo él antes de iniciar la cabalgata.
Lucy suspiro contra su túnica – Prometido – Dijo. Caspian sonrió para él mismo e insto a Batallador a ir hacia delante. La brisa azotaba el rostro de ambos, dándoles la sensación de libertad y aventura que tanto añoraban. Después de media hora de galope, Caspian detuvo a Batallador y bajo de él.
– Ojos cerrados – Le recordó, Lucy refunfuño pero los cerro. El telmarino rió entre dientes y la ayudo a bajar. Se alejo unos pasos de ella y murmuro – Ya puedes abrirlos.
Lucy abrió sus ojos verdes al instante, con su curiosidad a mil, busco a Caspian con su mirada. No estaba en ningún lugar, frunció el ceño y entrecerró sus ojos, esforzando su vista. La luna llena iluminaba por completo el pequeño bosque en el que estaban. ¿La había dejado sola allí? Se pregunto en su interior. Se giro buscándolo, dio un paso y piso al suave y plano. Se agacho, habían dos cosas.
Una vela y una nota, tomo la nota y la alumbro con la vela.
"Mas allá del Sol habrá un lugar donde mis sueños se hacen realidad"
Sonrió hacia la nota y levanto la vela, buscando algún otro indicio de a donde ir. A unos metros había otro papel, corrió hacia él y lo tomo entre sus manos, tenia una flecha indicando el lugar. Riendo siguió la dirección hasta que encontró una nueva nota.
"Son escritos, cartas actos que plasman lo que sientes. Caricias, besos abrazos, miradas que nunca mienten"
Siguió la siguiente nota, otra flecha indicándole el lugar. Frunció sus labios, Caspian la quería llevar a algún sitio. ¿Pero cual? En realidad, no tenia la menor idea de donde estaban, suspiro y vio una nueva nota:
"Mi vida tiene sentido porque formas parte de ella. Todo es perfecto, yo pienso de día y de noche te sueño. Esclavo de mis palabras, dueño de mis pensamientos"
Sus ojos brillaron mientras releía las demás cartas, esas frases eran hermosas... Perfectas, se corrigió. Corrió hacia una nueva nota, estaba en el limite de un claro. La hierba era baja y rozaba ligeramente sus pies, había dos notas esta vez. Tomo una de ellas. Solo tenia un gran circulo negro, dirigió su atención a la ultima nota.
"Donde tu estés, yo quiero estar, porque mi historia esta donde tu estas. Es que quiero estar contigo cada momento para siempre, quiero que seas mi pasado presente y futuro..."
Caspian se planto en frente de ella y se arrodillo mientras sacaba la caja de terciopelo rojo del bolsillo de su túnica.
– Lucy Pevensie ¿Quieres casarte conmigo? ¿Ser mi esposa, y la única mujer que amare en este y todos los mundos? – Murmuro con amor, ternura, decisión e ilusión el telmarino. Los ojos de Lucy se abrieron de par en par, mientras sentía que se llenaban de lagrimas de felicidad. Trago saliva con dificultad, sintiendo que se formaba un nudo en su garganta.
– ¡Si Caspian! ¡Si! ¡Si! Si quiero ser tu esposa – Exclamo lanzándose a sus brazos, cayendo sobre él. Caspian sonrió mientras la llenaba de besos.
– Te amo – Susurro contra sus labios mientras colocaba el anillo en su dedo – Te ame, te amo y te amare por siempre Mi Reina – Dijo con adoración.
– Mas que a nadie – Dijo antes de fusionarse en un nuevo beso, con su amado, con su rey, con su prometido...
"Eres como un sueño para mi
Como un calidoscopio lleno de colores
Eres todo lo que necesito
Cada aliento que respiro
¿No sabes que eres hermoso?
Te miro a ti
Y eres como un sueño para mi"
When I Look At You - Miley Cyrus
Owwww... Ya nacio *-* Ame este capitulo como no tienen idea. Solo restan dos capitulos... Creo que antes del martes la historia ya esta acabada. Graciias por todos los reviews chiicas 333
Hahahahha creo que fue mal momento para que Gabrielle naciera no? Muajaja, lo hice a propostio :$:$ xd
REVIEEEEWS? *-* Los versos de las notas son de la cancion "Nuestra historia de dos" De Porta.
