Capítulo 10: Pokémon Dominante


La oscura caverna poco a poco se iba haciendo más intimidante y los únicos brillos que habían eran de la cola del Charmeleon y de la varilla de la Braixen que iluminaban un pequeño sector de un cálido anaranjado.

Frente a los ígneos se encontraba olfateando el camino un Pokémon mamífero de aspecto similar a una hiena de pelaje gris y una melena negra al igual que sus patas, nariz y unas marcas parecidas a colmillos bajo sus ojos, ojos blanquecinos que mostraban una situación de ceguera en estos.

― ¿Estás seguro de que tu Mightyena podra ayudarnos? ―Preguntó Nari con cierta curiosidad

―Claro que sí, Vakuum será ciego pero tiene el mejor olfato de todos, igual que su audición

―Tengo en mi memoria el olor de todos los miembros del Flare Heart, es más, llevamos quizás cinco minutos caminando pero me bastaron unos cuarenta segundos para saber que Nari es una Braixen de alrededor la misma edad que Firo

Las palabras del Mightyena bastaron para que la vulpina se pusiera roja al saber que prácticamente su intimidad podía ser revelada solamente por como huele.

―Debemos encontrar a ese Grovyle rápido, si lo trajeron acá no es por algo bueno―Comentó el rojizo

―Llevamos caminando alrededor de quince minutos, esta cueva es eterna―Dijo la ígnea

De pronto el Mightyena detuvo su caminata y alejó su nariz de suelo, moviendo sus orejas como si de un radar se tratase.

― ¿Ocurre algo? ―Preguntó el Charmeleon

―Escuché algo, se acerca a gran velocidad ¡Desde el piso!

Un temblor aniquiló todo el silencio del lugar. Desde el suelo como la hiena lo había dicho algo salió, una gran pared de piedra en conjunto de diversos pilares que separaron al varano de la vulpina y el siniestro.

Rápidamente el ígneo comenzó a golpear la sólida roca incendiando sus puños o inundando sus garras de energía dracónica pero ningún golpe daba siquiera una grieta en esta.

― ¡Nari! ¡Vakuum!

― ¡Firo! ¡Estamos bien! ―Exclamó la amarilla desde el otro lado de la pared

― ¡El terreno cambio con ese temblor pero detecté algo del olor de Leif con el movimiento!

―Nosotros iremos a por Leif, tu trata de buscar algún camino para unirtenos

Nuevamente el silencio se apodero del lugar, el rojizo no respondía lo que preocupó a los dos mamíferos.

― ¿Firo? ―Preguntó la vulpina

― Creo que me tardare un poco, me acabo de encontrar con algo interesante―Dijo la voz del Charmeleon quien se notaba preocupado a través de la roca

― ¿Q-Que ocurre? ―Preguntaba Nari apoyándose sobre la piedra

― Hay un Pokémon en ese lugar, no lo detecté, su olor es similar al de la cueva, se camufló demasiado bien

― ¿Un Pokémon? ¡¿No seran esos rufianes?!

―No lo se, pero si lo son, Firo tiene su Pokeball con él, debemos apresurarnos y encontrar a Leif ¿Quien sabe que le pueden estar haciendo?

Apurando la marcha ambos mamíferos fueron por el camino recién creado dejando atrás al reptil quien por su lado se encontraba algo desconcertado al ver a un gigantesco pachycephalosaurus frente a él.

Se notaba furioso, se notaba agresivo y sobre todo se notaba lastimado. Firo no sabía que hacer, el presunto responsable de haberlos separado se encontraba en frente y no podía decir si era un enemigo o un simple Pokémon salvaje, lo único que sabía es que cualquier movimiento irresponsable podía ser el último.

Sin aviso el Rampardos se abalanzó sobre el Charmeleon usando su cabeza como un ariete. Con dificultad el rojo logró esquivar el golpe, uno tan destructivo que hizo añicos la pared de piedra como si de un vaso de vidrio se tratase.

Tras el golpe, el tipo fuego trató de aprovechar para escapar pero un rugido del tipo roca provocó que una nueva pared se creara, una que parecía mucho más gruesa que la anterior.

― ¿Pero que demonios? Creo que voy a tener que sacar a algún Pokémon, Taro sería buena opción, quizás Vydra o Jadar―Se decía Firo a si mismo mientras sacaba su Pokeball

Antes de que pudiera hacer algo Firo tuvo que esquivar cuatro disparos de energía de color violácea provenientes del cuerpo del dinosaurio los cuales hicieron que el varano soltara la esfera la cual por error liberó a uno de los miembros del Flare Heart.

El Pokémon materializado para la mala fortuna del Charmeleon no eran nadie más que Itachi, el Zangoose que tanto lo detestaba y que era capaz de tirar el orgullo de su especie a la basura para no contentar a su cazador.

―De todos… ¡Tenías que ser tú! ―Reclamó el reptil rojo

―No creas que me agrada ver tu horrible cara ya dos veces en un día

―Bien, no importa, de todas formas ahora tenemos que salir de aquí


Nari iba junto a Vakuum corriendo por los pasadizos de la caverna. El olfato de la hiena logró llegar hasta una cámara del lugar donde ambos mamíferos gracias al brillo emitido por la vara de la vulpina, lograron dar con un muy mal herido Leif quien se encontraba amarrado y con diversos golpes en su cuerpo.

― ¡Leif! ―Exclamó la ígnea amarilla mientras corría hacia el lastimado

―...no se acer...no se...―Murmuraba el geco quien apenas podía levantar unos milímetros su cabeza

Un crujido alertó al Mightyena quien se pusó en posición defensiva al instante mientras el Grovyle trataba nuevamente de escupir palabras a un volumen entendible.

― ¡NO SE ACERQUEN! ―Gritó Leif soltando algunos escupitajos de sangre con su oración

― ¡Nari cuida...―Trató de alertar Vakuum antes de ser interrumpido por un fuerte crujido en la tierra

Del piso salió violentamente el Emboar quien agarró del cuello a la hiena y como si de una pelota se tratase, lo arrojó estampando su cuerpo en una pared y dejándolo al instante fuera de combate.

― ¡Vakuum! ―Exclamó la Braixen

― N-Nari… ¿D-Donde está Firo? ―Preguntó el verde quien lucía muy desgastado después de ese vozarrón

―Ya viene, pero ¿Quien diablos es él?

―Este tipo es peligroso, d-déjame aquí y corre, llevate a Vakuum

―Venimos por tí, ni creas que te dejare ¡Ve Qiang! ―Exclamó la vulpina dejando por un momento al geco para lanzar su esfera


Con furia el pachycephalosaurus atacaba, usaba los disparos de energía arcaica para atacar desde lejos y cabezazos al momento que los dos Pokémon rivales se le acercaban.

A pesar de no querer pelear "por su cazador", Itachi lamentablemente sabía que si Firo era derrotado, la tendría muy difícil para él sólo escapar, por lo que tenía que cooperar con el odiado Charmeleon para poder ganar.

―Es demasiado fuerte y además es un Pokémon silvestre...este es un problema serio―Comentaba el hurón sin moverse ni un solo centímetro para no permitir otro ataque

―Menos mal alguien se dio cuenta ¡Espera! Tenía que ser aquel Pokémon que me hace la vida imposible

―Entonces guardame en esa prisión que tienes y llama al idiota de ese Garchomp

―Lo haría, con gusto lo haría ¡Si ese Rampardos no estuviera con la Pokeball entre sus piernas!

― ¡Entonces deja de llorar y pelea! ¡Bola sombra!

Acumulando energía espectral en una compacta esfera, el Zangoose la disparó de su boca como si fuera una bala la cual impactó en la cara del rocoso provocando una explosión que lo hizo retroceder unos cuantos centímetros.

Aprovechando que el rival había quedado sin visión por unos momentos, el reptil rojo se inundó en llamas para golpear repetidamente con embestidas ígneas antes de ser contraatacado por un fuerte golpe de la cola del pachycephalosaurus.

―Maldición, es demasiado fuerte, no vamos a salir de aquí nunca―Se quejaba el rojizo

Con un fuerte rugido, el Rampardos cargó en contra de Itachi iluminando su yelmo con un intenso color ámbar que daba la apariencia de que se tratase de un meteorito. Sin poder responder, el impacto terminó en todo el pecho del hurón quien terminó estampado en una de las paredes la cual al instante se agrietó del suelo al techo.

― ¡Itachi!

―N-No te hagas el preocupado...primero hay, hay q-que derrotarlo―Decía el tipo normal con dificultad mientras escupía algo de sangre

―Debo apurarme, tengo que encontrar a Nari y a Leif…―Se decía para si mismo el lagarto


Volando producto de un golpe se encontraba Kiriha, quien al ser sacado de batalla de manera brusca, se llevó consigo algunas estalagmitas antes de caer al suelo. Por su lado, Qiang forcejeaba ocupando ambos brazos y toda su fuerza bruta contra el Emboar quien si bien ponía algo de músculo, no se le notaba realmente comprometido con el empuje.

Soltandose rápidamente del panda, el jabalí aprovechó la oportunidad conectando dos palmeadas en el pecho del úrsido dejándolo sin respiración alguna, indefenso y derrotado por un puñetazo en la garganta que lo elevó casi su altura en el aire para caer al igual que su compañero simio.

― ¡Qiang! ¡Kiriha! ―Exclamó la sorprendida vulpina

―Niña, debo admitir que fue inteligente enviar un Pokémon de fuerza bruta y uno de golpes rápidos en contra mía, lamentablemente eran muy débiles―Comentó el porcino mientras se acomodaba su hombro derecho con un leve masaje

― ¡¿Q-Quien demonios eres?!

―Verdad que solo me presenté con tu amigo. Me llamo Barukan, soy un simple bandido que está en búsqueda del tesoro de esta cueva

― ¿T-Tesoro?

―Por cierto te escuché decir que otro Pokémon venía y a momentos escucho temblores, creo que tu otro acompañante se encontró con el Pokémon dominante de este lugar

― ¿Pokémon dominante? ¿De que me estás hablando?

―Un Pokémon más grande de lo normal y mucho más fuerte que se encarga de proteger lo que se encuentra en este lugar, lamentablemente en estos momentos se encuentra totalmente lastimado y fuera de control por lo que dudo que tu amigo vuelva con vida―Dijo el Emboar con una maliciosa sonrisa en su cara

―No es cierto, Firo volverá, él siempre vuelve de sus batallas no importa como―Decía el lastimado Grovyle quien desafiante miraba al gran ígneo

―Así que sigues consciente, vaya que eres duro de noquear, ahora si tanto confían en su amigo veamos como los encontrara a ustedes dos ¡Machada! ―Anunció el tipo lucha mientras se cargaba contra la amarilla

― ¡Psicorrayo! ―Gritó Nari


De un mar de llamas salía el Rampardos furioso, con un estruendoso rugido disipó las llamas para luego dar un gran pisotón el cual generó que diversas rocas afiladas comenzaran a salir del suelo bloqueando los movimientos del Charmeleon y del Zangoose.

―Voy a atacar una vez más, creo que ya descubrí cual es su punto débil―Comentó Itachi quien se puso en posición ofensiva apenas terminó su oración

―Detente, creo que ya peleamos mucho―Ordenó Firo quien presentaba diversos golpes y cortes en su cuerpo además de un notorio cansancio

― ¿Qué tontería estás diciendo ahora?

―No me había dado cuenta, pero este Rampardos ya venía lastimado de una batalla, probablemente está cuidando algo o a sus crías, si vamos a pelear no pelearemos para derrotarlo, lo haremos para calmarlo

―Así que la fórmula cambia a agotar sus energías

―Cambia a agotarlo y por sobre todo, que no nos toque

―Debo admitir que a veces tienen sentido tus palabras, pero no creas que esto significa que me caes bien―Comentó Itachi dibujando una pequeña sonrisa en su rostro sin mirar a su cazador

―Lo mismo digo―Dijo Firo haciendo lo mismo que su Pokémon

Lanzando otro rugido, uno que sonó muchísimo más bestial que el anterior, el dinosaurio nuevamente se iluminó de color ámbar especialmente su cráneo, impulsandose como un fugaz cometa en dirección a los dos Pokémon rivales, quienes poniéndose en posición defensiva esperaban el inminente impacto del rocoso.

― ¡Garra brutal! ―Vociferó el hurón

― ¡Puño fuego! ―Exclamó el varano

Como si de unos kamikazes se tratase, ambos miembros del Flare Heart saltaron hacia el pachycephalosaurus. El tipo normal iluminando sus garras con un aura blanquecina que tiraba alguna estática y el tipo fuego incendiando su puño con un fuego de grandes temperaturas. La colisión de los tres ataques se dio provocando una fuerte explosión que retumbó la cueva desde todos sus puntos con un desenlace que hasta podría acabar mal para el cazador.