Disclaimer Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, la trama es únicamente mía. Queda prohibida la copia parcial o total de la historia.


Carolina Toncel: Gracias Güera, ahí está el capítulo, pronto el epílogo.

Jupy: Lo sé, lo merecen. Gracias por tu review.

Alice Maggio-Whitlock: Bueno, Alice, no pensaras que todo tenía que ser así de fácil, ¿o sí? Tenía que meterle algo de suspenso a todo esto. Me gusta el suspenso. XD Gracias por tu review.

Montengo24: Gracias por tu review.


Finales de Universidad. Ni hablar.


Capitulo 9. Mi final feliz.

Jasper POV

¿Me estoy perdiendo de algo?

Alice y yo nos alarmamos al ver a Diego parado justo enfrente de nuestra única salida.

―Alice, ¿podrías explicarme que está sucediendo?

Mi pequeña no sabía que decir. Sus manos se encontraban algo temblorosas y empezaban a sudar. ¿Acaso Diego le infundía miedo, o solo era el miedo de que nos hubieran descubierto?

―Diego… am, yo….

—Alice y yo nos vamos a ir, Diego. ―Exclame sin reparos. ¿Para qué darle más rodeos? Alice y yo nos iríamos de esa iglesia, si o si, ella ya había aceptado y ni Diego ni nadie podría impedirlo.

Diego apretó fuertemente la mandíbula. Él quería golpearme, lo notaba; Todo su rostro había tomado un tono rojizo debido al coraje que esta noticia le provocaba. Muy lentamente me adelante unos pasos de con Alice, para así, cuando Lydon decidiera atacarme, a ella no la tocaría.

—¿Eso es cierto Alice?

—S-sí… —Susurró Alice sin darse cuenta de cómo las manos de Diego se formaban en puños, seguramente clavando sus uñas en la palma de sus manos.

Ella no lo vio venir, pero yo sí. Diego se había lanzado contra mí dándome un buen derechazo directo a mi mentón. El golpe no me había dejado en un estado inconsciente, pero si había llegado a desequilibrarme momentáneamente.

—¡Eres un maldito! —Me grito Diego lanzándose nuevamente hacia mí. Si lo que Lydon tenía es que propinaba fuertes golpes, pero yo era mucho más rápido y ágilmente esquivándolos.

Para mí, me parecía que nos peleábamos de manera lenta. Podía apreciar el horror en el rostro de Alice, y de cómo quería que dejáramos de pelear y sus gritos, gritos que al parecer ni Diego no yo escuchábamos.

Arremetí con un rodillazo en su abdomen haciendo que soltara el aliento y se separara un poco de mí. Volvió Diego a arremeter contra mí. Dos golpes directo a mis costillas, un izquierdazo justo en su nariz haciendo que sangrara; No sé bien cuantos golpes nos propinamos el uno al otro, pero los gritos de Alice habían alertado a las personas y parte de la seguridad del evento habían entrado a la habitación terminando con la pelea.

—¡Te voy a matar, Hale! —Gritaba Diego tratando de liberarse y continuar la pelea. Alice no hacía más que llorar a causa del susto de la pelea.

—¡Te estaré esperando!

Alice vino directo a mí. —Ya, Jasper, cálmate.

—¡Alice aléjate de él! —Le grito Diego. Cada vez más rápido la gente se arremolinaba en el pequeño cuarto, hasta que el sacerdote entro en el lugar.

—¡¿Qué está pasando aquí?!

Se puso justo en medio de los dos. Diego me mataba con la mirada mientras Alice limpiaba mi rostro ensangrentado con su vestido.

—Arruinaré tu vestido. —Susurré viendo a mi pequeña.

Me sonrió un poco más tranquila y siguió limpiando mi rostro. —Eso no importa.

—¿Alguien me podría explicar que es lo que pasa aquí señores?

Diego se zafó de los agentes de seguridad que lo retenían y se alisaba el traje con toda la furia que tenía dentro.

—No mucho, padre. Sólo que este individuo no es invitado de la boda.

—¿Eso es cierto, hijo? —Me dijo el padre viendo como Alice se ceñía a mi costado.

—Es cierto padre, —Conteste retando a Diego con la mirada— pero aquí no va a ver ninguna boda.

—¡Eres un hijo de…!

—¡Señor Lydon! —Alzó la voz el padre deteniendo lo que estaba a punto de soltar Diego— Esa no es forma de hablar en la casa de Dios y menos cuando hay damas presentes.

Los invitados, principalmente las damas de honor de Alice, entre ellas Charlotte, miraban estupefactos la escena.

—Lo siento padre.

Ese fue el momento qué Alice decidió intervenir. —Lo que a dicho el señor Hale es la verdad reverendo. La boda se cancela.

—¡Alice! —Profirió Diego con indignación. La concurrencia empezó a alzar los murmullos en cuanto Alice dijo esas palabras.

—Muy bien, pe parece que esto no se debe tratar frente a tantos invitados. —Dijo el padre mientras Diego no salía de su shock por la noticia. —Así que, damas y caballeros, les pido de manera más atenta que despejen la habitación.

Todos las demás personas salieron, dejándonos solamente a Diego, el Padre, Alice y a mí en el cuarto.

—Alice, dime que no es verdad, por favor. —Clamo Diego con voz entrecortada.

Sabía que él amaba a Alice, era imposible no conocer a Alice y amarla al instante, pero yo también la amaba y ella a mí. Ya me había cansado de no luchar por mi felicidad.

Alice se acerco lentamente a Diego. Al principio me resistí a dejarla ir de mi lado, pero ella me juro que no le haría nada. Y así era, Diego se limito a abrazarla y llorar sobre su hombro. Me dio un retortijón en el corazón, pero sabía que era la despedida, que Alice y yo seríamos felices después de esto, por lo que sometí mis celos infundados.

El sacerdote camino hasta mi lado viendo con pena la escena.

—No llores, Diego. Tu menos que nadie debería llorar.

—No me dejes, Alice. —Suplicaba contra el diminuto cuerpo de mi princesa. Alice solo acariciaba su cabello. —Yo te amo.

—Yo también te amo, Diego. —Golpe bajo a mi corazón. —Pero amo más a Jasper.

Diego tomo entre sus manos el rostro de Alice y la beso suavemente mientras ambos lloraban. Tuve que desviar la mirada de lo que estaba pasando enfrente de mí, pues aunque Alice le había dicho que me amaba más a mí, quedaba implícito que también lo amaba a él.

La mano del padre descanso en mi hombro reconfortándome. —Tranquilo hijo, es lo mejor.

Vi nuevamente a Diego y Alice, y me di cuenta de que si mi pequeña y yo no nos hubiéramos topado aquel día, Diego la hubiera hecho feliz.

Lydon beso la frente de mi pequeña y la abrazo por última vez. —Que seas muy feliz Alice.

Alice regreso corriendo a mi lado y beso mi mejilla mientras la abrazaba. Quite los rastros de las lagrimas que derramó entando con Lydon.

—Hale, espero que cuides de Alice como yo lo hubiera hecho, y si me entero de que ella sufre por tu culpa te romperé cada uno de los huesos. —Me reí sin ganas, por la amenaza y las locuras que decía. Jamás lastimaría a Alice. —Y Alice… si algún día te arrepientes de estar con éste, ten en cuenta que siempre estaré esperándote.

—Gracias Diego.

—Es enserio, Alice. —Sonrió a pesar de que la sangre de la nariz rota empezaba a coagularse. —Ahora lárguense, antes de que me arrepienta.

Alice y yo le sonreímos al padre y después a Diego. Abrí la puerta para que mi pequeña saliera y yo me detuve unos segundos mirando a Diego.

—Gracias.

Él sólo asintió y mientras salía alcance a escuchar como el Sacerdote le decía que había hecho lo correcto.

Desde ese día habían pasado exactamente un año. Alice y yo nos fuimos unos meses a la Toscana para estar un tiempo a solas, sólo nosotros dos. Fueron los mejores momentos de mi vida, pero hoy que se cumplía un año desde que había dejado a Diego, sabía que aun le dolía.

En veces, la encontraba sentada en el jardín de su gran casa mientras el sol y la brisa le daban en la cara. Tenía la certeza de que en esos momentos, el único pensamiento que ocupaba su mente era Diego, y a mí era a quien le dolía más.

Hubo un momento en el que literalmente le suplique a Alice que volviera con él, pero ella aclaró cualquier duda que pasaba por mi mente.

Flash back

Regresa con él, Alice.

¡Pero qué locuras dices! Esa noche había llegado con unas copas de más. Me pasé la tarde bebiendo un ron con 100 años de añejamiento.

—¡Te he visto! Dije con un estado etílico evidente Haz estado toda la mañana sentada ahí afuera, pensando en él, en Lydon.

La sorpresa en la cara de Alice fue visible. Había descubierto sus pensamientos, ahora no me quedaba ninguna duda de que lo extrañaba y que pensaba en él mientras estaba conmigo.

Me estas ofendiendo, Jasper. Me contesto sentándose en la cama. Nuestra cama.

Más me ofendes tú a mí, Alice. Comenzaba a balbucear por el alcohol. ¿Crees que no me duele verte día tras día, ahí afuera, pensando en lo que pudiste haber hecho con Diego? ¿Crees que no lo pienso yo también?

Mi pequeña estaba furiosa, lo veía en sus ojos. Se levanto de la cama y camino en paso lento hacia mí hasta que me volteo el rostro a un lado a causa de la tremenda bofetada que me propino.

Tú, no entiendes nada Jasper. Mire sus ojos y mas que furia había dolor.Yo no estaba pensando en Diego. No te lo niego, si he pensado como hubiera sido mi vida junto a él, pero siempre he llegado a la misma conclusión…hice la elección correcta al quedarme a tu lado.

¿Entonces dime que es lo que piensas todos los días?

Alice cerró los ojos con fuerza, apretó los labios volviéndolos totalmente blancos y cerro su mano aguantando las ganas de propinarme otra cachetada. Pero de repente… se relajo completamente y me vio con la mirada más triste que yo había presenciado.

En nuestro bebé, Jasper. En eso pensaba. Estoy embarazada.

Camino fuera del cuarto dejándome totalmente en shock por la noticia.

Fin flash back

Debo confesar que ese día en el que Alice me confesó lo del embarazo, no dormimos juntos. Mi pequeña estaba demasiado dolida y enojada que se salió de la casa y me tuvo buscándola toda la noche por toda la ciudad. Ella se había quedado en el hotel más prestigioso de toda la Toscana. Al día siguiente había regresado a la casa con toda la intensión de hacer sus maletas y dejarme, pero le lloré, le supliqué que no lo hiciera.

Y no sé bien que, de todo lo que le dije, la habrá hecho cambiar de opinión, pero desde entonces estamos completamente felices.

Cuando Alice cumplió los 4 meses de embarazo, volvimos a New York. Habíamos hecho a un lado el trabajo por mucho tiempo, así que era hora de recuperar todo el tiempo perdido, y más cuando pronto seríamos la familia que siempre quisimos.

En cuanto le dije la noticia a Emmett me dio un gran abrazo de osos, como solo él los sabe dar. Emmett y Rosa eran los más felices por la noticia.

—¡Te dije que todo saldría bien! —Me sonrió Rosa después de decirle la noticia— ¡Ahora seré Tía! Dios, Alice y yo tenemos muchas compras que hacer.

—¿Y por qué me haces menos a mi Rosalie, enana?

Estos dos se habían acoplado muy bien en mi ausencia.

—Obviamente Rosalie y Rosmmy nos acompañaran, bobosop.

Los tres nos reímos, ya hacía falta una buena noticia.

—¿Y qué planes tienen para adelante? —Cuestiono mi mejor amiga.

—He conseguido una casa justo como la quería Alice cuando vivíamos en Forks, esta a las afueras de la ciudad.

—Aja, —Dijo Emmett— ¿Y luego?

Los miré confundido. —Pues, es perfecta. Es amplia y con dos estudios donde podemos perfectamente trabajar, además de un cuarto de juegos junto a las habitaciones….

—Por eso… ¡¿Y luego?! —Enfatizo Rosa.

—¡¿Y luego qué?!

—¡Ay, si serás idiota! —Sé lamento Emmett tapándose los ojos con la palma de su mano—.

—¡¿Cuándo le pedirás matrimonio a Alice, zopenco?! —Me grito Rosa totalmente exasperada.

—¡Ah, eso! —Sí, era un perfecto idiota. —Aun no lo sé. Verán, hace poco tiempo fue lo de Diego y bueno, no creo que ella acepte, no la quiero presionar u ocasionarle algún malestar.

—O sea, se escapan junto, —Empezó a enumerar mi amiga y socia— la se pierden por meses en las Europas, la embarazas… ¿Y no sabes si pedirle o no matrimonio por no ocasionarle algún malestar? ¡Ay, no me jodas, güero!

—Sí, Jasper. —Emmett me levanto a empujones de mi asiento. —Ahora mismo te me vas a comprarle un anillo de compromiso a Alice para que lo más pronto posible le pidas matrimonio.

Más por fuerza que por voluntad salí de mi oficina, pero la verdad es que mis amigos tenían razón. Así que, justo cuando mi Alice cumplía los 7 meses de embarazos le pediré que sea mi esposa.

Ya tenía todo listo. Ella siempre había preferido lo discreto, por lo que hice una cena realmente exquisita en nuestra casa. Días atrás, Alice me había dicho que tenía antojo de langosta, por lo que se lo cumplí. Con ayuda de Rosalie y Rosa, preparamos la langosta y la ambientación justo antes de que mi pequeña llegara del trabajo. Estaba preparando una nueva línea de ropa para mujeres embarazadas, por lo que se sumergía en sus diseños hasta ya entrada la noche.

Justo a las 8:30 de la noche escuche el carro llegar. Corrí a encender las velas de la entrada y camine deprisa de nuevo a la cocina esperando a que me llamara.

Escuche el jadeo que propino Alice al ver la sala y el comedor decorados tan cursimente como dijo Rosa, pero sé que a mi pequeña le gustaría todo.

—¿Jasper?

Salí de la cocina con el agua de Jamaica en mis manos. —Bienvenida a casa.

Alice se quito su saco y lo colgó en el perchero junto con su bolso, para después caminar directo a mí.

—¿Y esto? —Me sonrió antes de besarme.

—Quería celebrar contigo que me has hecho el hombre más feliz del mundo.

Aparte la silla para que se sentará, corrí a la cocina y tome los platos con la langosta minutos antes adornada.

—¡Langosta! —Grito mi niña emocionada.

—Así es.

La noche paso sin prisa, ambos disfrutábamos de la presencia del otro y de cómo ambos éramos felices.

Casi pasaban de las 10 de la noche. Puse algo de Jazz en el estéreo e invite a mi linda novia a bailar. Ninguno decía nada mientras bailábamos, ambos necesitábamos este confort. Yo adoraba la forma en que la enorme pansa de Alice se pegaba a mi cuerpo.

Casi podía jurar que Alice se había dormido en mis brazos mientras danzábamos. Era el momento.

—¿Alice?

—Sí, Jasper. —Suspiro y me abrazo con más fuerza.

—¿Quieres casarte conmigo?

Al instante se separo de mí y me miro como si no me hubiera escuchado.

—¿Qué dijiste?

Le sonreí y acaricié su rostro. —¿Qué si te quieres casar conmigo?

El pequeño cuerpo de Alice comenzó a pegar de brincos, pensaba seriamente que mi hijo nacería agitado.

—¡Sí, sí! —Gritó— ¡Sí me quiero casar contigo!

Desde ese día Alice y yo estamos comprometidos. Ahora solo espero el ansiado momento de casarnos por todas las de la ley y tener a nuestro hijo en los brazos.

Nada podía ser más perfecto.


Sé que no tengo perdón de Dios, pero bueno, la universidad me absorbe, si tengo tiempo mañana subo el epílogo.

Nos vemos.

Besos.

Luna.