Disclaimer: Aclaro que la serie de televisión y comics de Gravity Falls no me pertenecen, y que todos los derechos de este mismo pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia con fines de entretenimiento para el Fandom y lectores.

Personajes: Mabel Pines/Estrella Fugaz, Bill Cipher.

Clasificación: M

N: ¡Tengo una advertencia! OwO Mayores de 18+

Lemon hard, relaciones consensuadas con menor, Dorito endemoniadamente atractivo, no me hago responsable de derrames nasales ni shock hipovolémico, lengua obsceno, Cosplayer de Pine tree XD, ¿Mabel que jodidos haces con Bill?, la ONU ya vino por mí y por el dorito…. Demasiadas etiquetas innecesarias.

TWO SHOT

09

¿Pine tree?

.

.

- Pero si es el nerdo de Pines. – Arrebatándole la gorra al castaño. – Te estaba esperando cerebrito de mierda ¿Qué te dije de acercarte a mi chica, estúpido nerd de mierda?

- ¡Basta! – Dijo Dipper. – Eres un maldito pesado Josh. – Escupió molesto.

- ¿Qué crees Tony? dice el mariquita que soy un pesado. Que piensas que tenga razón.

- Para mí que quiere humillarte.

- Me quieres humillar Dippyna. – Empujando al chico al suelo. – Pues que crees Dippyna, nadie le habla a mi chica. – Propinándole una patada en los costados. – Tony vamos a darle una lección al mariquitas.

El otro chico se colocó detrás del castaño sujetándolo de los brazos y colocándolo enfrente.

- Te dije…- Golpe – Que no – Otro golpe. – Te acercaras. – Golpeando su barbilla. – A Karen.

Dipper escupió la sangre que se había acumulado de su labio partido. – Eres un cretino Josh, un bueno para nada. Tienes más mierda en la cabeza que cerebro. – Dijo enojado. – Solo era una clase, tal vez si tuvieras más inteligencia le enseñarías química.

- ¿Qué dijiste pelele? – Tomándolo de la camisa. – Ya sacaste boleto al hospital. – Tras ese último comentario un puñetazo se dirigió al rostro del chico Pines.

PV Dipper.

Lastimosamente así era la secundaria de Gravity Falls tal como les había hablado Wendy en sus anteriores conversaciones. Una horrible pesadilla hormonal para los adolescentes, donde todo el mundo te odia y las clases son pesadas para algunas personas.

Mabel y sus amigas habían llegado auxiliarme al encontrarme en suelo moreteado y con sangre escurriendo de mis fosas nasales entre cortadas y heridas que de seguro dejarían cicatriz. Todo eso por culpa de un maestro, al obligarlo a darle accesorias a la novia del capitán de futbol americano. Que por cierto era un idiota y un cabeza hueca en todo el sentido de la palabra.

- ¡DIPPER! – Grito mi gemela preocupada y temblando. - ¡¿Qué te sucedió?! Esto es horrible.

- Mabel… - Dije su nombre con dolor en mi quijada, saboreando la horrible sensación del sabor metálico de mi propia sangre.

- Esta muy herido. – Dijo Grenda. – Le dieron una buena paliza.

- Ay hermanito. - Llorando su gemela.

- Vamos a llevarlo a casa. – Dijo Candy.

- Mabel para de llorar, hay que llevar a Dipper a tu casa. – Menciono Pacifica calmando a mi hermana.

- Cierto, cierto. – Hablo temblorosa.

Durante el camino me sostuve de Grenda y Candy con un poco de dificultad para andar, mientras mi hermana y Pacifica iban al frente. Podía ver que mi hermana no paraba de llorar en el camino. Me dolía verla de esa manera, preocupara mucho por mí. Es como si hubiéramos regresado en el tiempo cuando teníamos 10 años de edad y era molestado por los bravucones de mi clase.

Llegando por fin a casa, ella y sus amigas me llevaron a la sala sentándome en el sillón algo adolorido, el tío Stan y el tío Ford se acercaron atenderme y a preguntar lo que había pasado.

Yo solo dije que me pelee con un chico y termine derrotado, en ciertas palabras mentí, de que eran dos bravucones los que se metieron conmigo solo porque le di clases a la novia del capitán del equipo de futbol. No quería preocuparlos. El tío Ford me dijo que no me metiera en peleas, y tuviera cuidado la próxima vez. En cambio el tío Stan se ofreció a enseñarme boxeo para la próxima vez que me meta en una pelea y que lo llamaran para que el trajera su cámara y grabara.

Mabel llego con un botiquín de primeros auxilios, junto con sus amigas una vez que se retiraron mis tíos.

- Dios Dipper estás muy lastimado. - Tomando una bolita de algodón y vertiendo un poco de alcohol, para humedecerla y pasarla sobre su rostro.

- ¡Auch! – Exclame de dolor al sentir el ardor de la torunda alcoholada.

¿Quién te golpeo? – Pregunto Candy colocándole banditas en la frente y brazos.

- Casi te rompen los huesos. – Dijo Grenda examinando los brazos de Dipper. – ¿Siempre fueron débiles?

- Chicas estoy bien, solo un poco de descanso y estaré como nuevo… ¡Ouch! – Sobresaltándose por el ardor y el picazón del alcohol, sobre sus heridas. – Más cuidado Mabel.

- Pero ¿Quién te hizo esto? – Dije molesta y llena de tristeza.

- Solo he visto esto en ciertas personas de nuestra escuela. – Dijo Grenda. – Los únicos que se pueden provocarse fácilmente.

- Cierto, esto parece más obra de eso imbéciles. – Dijo Pacifica colocándole una pomada antiinflamatoria en el brazo del castaño. – Buenos para nada e idiotas musculosos.

- ¿Quiénes? – Pregunto mi hermana. - ¿Quiénes son? – Exigía saber los tipos que se metieron con su hermano.

- Josh y Tony. – Dijo Grenda y Candy al mismo tiempo.

- ¿Quiénes rayos son? – Dije sin entender.

- No es fácil que lo entiendas cariño, apenas tú y tu hermano entraron hace 1 mes a nuestra escuela. – Dijo Pacifica. – Esos monos se encelan por todo y tienen envidia, con cualquier chico que los moleste. – Dirigiéndose a Dipper. – ¿Tú que hiciste?

- Nada grave enseñarle química a su novia. – Dijo molesto.

- Vaya la estúpida de Karen. – Dijo la rubia con una risita. – Con eso fue suficiente para que estos dos idiotas perdieran los estribos.

- Bien lo bueno que mañana es viernes, un día más y después no los veré el fin de semana. – Levantándose del sillón camino con dificultad a su habitación. – Gracias chicas, pero necesito recostarme. – Dijo antes de irse a su habitación en donde anteriormente estaba el experimento de la alfombra cambia cuerpos.

PV Normal.

Después de que Dipper se retiró dejando a Mabel con sus amigas, la castaña coloco una expresión triste al ver a su hermano molido a golpes y con un estado de ánimo decadente. Ella lo conocía a la perfección sabia cuando su hermano le dolía el orgullo, pensó que si se venían a vivir un rato en el pueblo Gravity Falls y se inscribían a la secundaria durante su año escolar, tal vez mejoraría en las relaciones sociales con la gente que le rodea, su hermano y su estado de ánimo.

- No pensé que volveríamos a esto. – Apretando mis manos contra el dobladillo de mi vestido. - Si por ese mismo motivo yo les rogué a mi mama y a mi papa de venir aquí.- Agachando la mirada. – Para que nadie de nuestra escuela anterior lo molestara y pudiéramos llevar una vida escolar agradable.

- Pues así es la escuela secundaria. – Dijo Candy. – Yo trato de tener el menor contacto con ese fastidioso grupo.

- Y por lo visto ahora tu hermano será el objetivo de Josh. – Dijo Grenda.

- Tiene dos opciones Dipper: oh aprende a defenderse, que podría llevar meses, incluso años.

- ¿Y la otra opción? – Pregunto la castaña.

- Cambiarse de escuela. – Dijo Candy.

- Eso sería una exageración Candy. – Dijo Pacifica. – Dipper no debe de cambiarse de escuela, solo porque unos mastodontes quieran molerlo a golpes.

- No hay más opciones. – Soltando un bufido frustrado.

- Podríamos quedarnos a su lado en la hora del almuerzo o entre clases, no se alguien que le haga compañía. – Comento la rubia. – No sé a mí no me molestaría.

- Lo dice la chica no acosadora. – Dijo Candy mostrando una sonrisa.

- Cállate Candy. – Sonrojándose la rubia mientras le daba un golpecito en el brazo. – Solo lo dije porque no es mala idea.

- ¡Agh! – Ahogando un grito frustrado la gemela Pines. – Si tan solo no estuviéramos en clases separadas.

Tocando la puerta de la cabaña, Mabel se levantando perezosamente para abrir la puerta y encontrarse al chico albino parado en la entrada.

¿Gideon? – Dijo sorprendida. – Hola ¿Qué haces por aquí?

- Vine a ver a Dipper. – Entrando a la casa. – Me entere que lo dejaron hecho una mierda.

- Si es para burlarte, no está de humor y yo tampoco. – Colocando mis manos en mi cadera.

- Calmada Mabel. – Dijo. – No vengo a burlarme de él, tú sabes cómo nos llevamos. Aparte he venido a saber cómo esta, aunque no lo creas me preocupa es mi amigo.

- Pues está en su cuarto. – Señalando la habitación.

- Gracias. – Caminando por el pasillo. – Por cierto te ves linda el día de hoy con ese suéter blanco y ese vestido. – Guiñándole el ojo.

- Solo vete a verlo. – Soltando una risita.

Regresando a la sala con las chicas siguió conversando. Al final de la tarde Mabel se despidió de sus amigas, agradeciéndole por ayudarla a llevar a su hermano hasta la casa. Sus amigas le dieron el apoyo y le animaron un poco, en especial Pacifica que le ofreció su ayuda en caso de que Dipper siguiera siendo molestado, contratar a un guardaespaldas. A lo que Mabel dijo que era exageración.

Entrando a la cabaña escucho entre el pasillo como Dipper le gritaba en tono molesto a Gideon.

- ¡Eso jamás ni lo menciones ni se te ocurra decirle! – Dijo furioso el castaño. – Ese desgraciado solo espera la oportunidad perfecta para hacerlo.

- Pero Dipper ese sujeto te dejara inválido a este paso.

- Prefiero eso, a hacer una tontería de pedirle algo a ese ser despreciable.

- Entonces pasaras el año siendo golpeado.

- Sí.

- Bien, haz lo que quieras. – Dijo molesto Gideon. – Yo también te ofrecí mi ayuda y nada.

- Gracias pero no la quiero. – Dijo amargamente. – Y dile que se mantenga alejado.

- ¡Bien amigo! – Saliendo del cuarto de Dipper hasta que se topó con Mabel. - ¿Mabel? – Volteando a ver para asegurarse de ver que estuviera cerrada la puerta. – Creo que Dipper no lo tomo bien.

- Ya veo.

- Bien debo irme a casa. – Dijo el albino besando la mejilla de la chica. – Cuida bien al idiota de tu hermano.

- Lo sé, pero no vuelvas a darme otro beso o te golpeo. – Amenace.

- De acuerdo. Nos vemos. – Despidiéndose de la castaña.

En cuanto se fue Gideon de la cabaña Mabel vio que sus tíos salían a comprar la cena, pensando que una pizza alegraría un poco el estado de ánimo de su hermano.

Mabel aprovecho ese tiempo para tomar un baño y despejarse un poco de la situación, aunque estaba muy preocupada por su hermano Dipper. Se dirigió a su habitación que se encontraba en el ático, coloco el pestillo de la puerta y saco su pijama de estrellas y lunas, tomo una toalla adentrándose al cuarto de baño. A veces se agradecía de la nueva remodelación de la cabaña, que les permitiera tener dos baños, para que no tuviera que batallar en las mañanas para arreglarse.

Prosiguió a quitarse su suéter blanco y su vestido verde pastel y su ropa interior, mientras abría las llaves de la regadera para regular la temperatura del agua. Se observó en el espejo su apariencia viéndose el poco pecho que había desarrollado a comparación con sus amigas, pero si de algo le animaba era de tener las caderas bien marcadas y tener unas bonitas piernas tonificadas, gracias a sus largas caminatas por el bosque y los días que salía explorar con su hermano en el bosque de Oregón. Se miró su melena que era larga, su cabello achocolatado caía en cascada y con algunos rizos ondulados que terminaban siendo rebeldes al final de las puntas.

PV Mabel

- Como envidio a Pacifica y a Grenda tienen un cuerpo bonito. – Dije molesta mientras me adentraba a limpiar mi cuerpo tomando el jabón y la esponja. – Parece que yo me quede en los 13 años. – Murmure para mí misma.

En ese momento mis ojos se abrieron y una sonrisa creció en mi rostro, había llegado una grandiosa idea y una solución a los problemas de Dipper.

"Hacerme pasar por mi hermano"

Termine de bañarme y me enrolle con una toalla esponjosa de color rosa en mi cuerpo. Salí de inmediato y corrí a ponerme la ropa interior y el camisón de mi pijama de estrellas y lunas. Frote efusivamente mi cabello y me coloque las pantuflas lilas para salir de mi cuarto mientras me dirigía al sótano a donde estaba la lavadora. Rece para que estuviera ahí la ropa limpia sin doblar dentro de la secadora. Abrí la compuerta y vi que seguía ahí, al principio me moleste porque le había pedido al tío Stan que doblara la ropa, pero por otra parte agradecía la flojera de mi tío, de no hacerlo. Tome un conjunto de mi hermano; una polera naranja, unos pantalones de mezclilla azules, un chaleco azul y sus calcetas. Corrí hasta mi cuarto y las guarde con cuidado. Solo me faltaba conseguir su famosa "Gorra de Pino" y su mochila.

Escuche que mis tíos llegaban y llamaban para que bajara a cenar, corrí feliz al tener ese grandioso plan. Baje hasta el comedor para tomar dos platos y servir los pedazos a mí y a Dipper, tome dos refrescos y me dirigí al cuarto de mi hermano.

- ¡Hey Dip-Dip! ¿Cómo te sientes? Traje la cena.

- Sigo hecho polvo. – Dijo cansado el castaño. - ¿Pizza?

- Aja, el tío Ford y el tío Stan la trajeron. – Extendiéndole el plato. – Come.

- Gracias.

- Oye Dipper ¿iras a la escuela mañana? – Pregunte.

- No lo creo estoy adolorido todavía, y no puedo caminar bien. – Dando grandes mordiscos. – Y solo tengo unas 3 clases. Pero nada importantes.

- Está bien que descanses, con que faltes un día no pasara nada. – Mordiendo un pedazo de mi rebanada de pizza. – Por cierto dame tu gorra para lavarla.

- ¿Lavarla?

- Sí está sucia. – Señalando su gorra.

- Está bien de todos modos no iré mañana. – Entregándole su gorra. – Mabel.

- Sí.

- No hagas una tontería mañana. – Dijo serio. – Somos mellizos, te conozco bien y te agradezco enserio. Pero no hagas una maldita locura mañana.

- De que hablas Dopper. – Comiendo mi pizza.

- Mabel escúchame bien. No quiero que te metas en mis problemas. Yo arreglare esto, pero aléjate de esos bravucones. No sabría lo que te harían. – Dándose una palmada en la cara. – Que digo no son los problemas lo que me preocupa, lo que me preocupa es que estés en algún peligro mayor. Tengo muchos enemigos.

- Tranquilo Dipper no estoy cometiendo locura, son tus problemas y sé que me has dicho que no me involucre. – Mostrándole una sonrisa.

- Gracias por entender.

- Me das tu orilla. – Señalando el pedazo de pan. – Es que a Pato le gusta la orilla.

- Ten. – Dándole su orilla.

- Gracias. – Besando su mejilla. – Descansa Dip-Dip trata de dormir bien hermanito.

Salí de su cuarto y me dirigí a la cocina a darle las sobras a Pato, acaricie su cabeza con ternura para después ver la gorra de Dipper en mi mano.

- "Estará bien que lo haga" – Pensé para mí misma. – Solo será una lección que le daré a esos tontos.

Lave mi plato y guarde lo restante de la pizza en el refrigerador, me encamine a mi cuarto cuando me encontré a mi tío Ford que iba saliendo del cuarto de Dipper. Sostenía una especie de radar en sus manos, quien le daba pequeños golpes.

- Oh hola Mabel sigues despierta.

- Ya me iba a descansar. – Dije. - ¿Qué es eso?

- Es mi radar de anomalías sobre naturales. – Dando golpes al aparato. – Pero esta averiado, lleva un rato marcando lugares, dónde no hay actividad.- Dijo. – Bueno iré a descansar, ya revise a Dipper y le di una pastilla de Ketorolaco es un antiinflamatorio para su dolores, eso le ayudara a dormir bien esta noche.

- Espero que se recupere.

- Lo hará cariño. – Sobándole la cabeza. – Ahora a dormir querida.

- Sí.

- Mabel.

Le llamo deteniéndola cuando iba por las escaleras.

- ¿Qué pasa?

- Sé que eres fuerte, lo he visto. – Dijo Ford. – Pero no lo hagas. Deja que él lo resuelva. Es parte de crecer y saber enfrentar sus peleas.

- Eso lo sé tío. – Dije excusando con cansancio. – Me iré a dormir, que descanses.

- Igualmente.

Cuando regrese a mi cuarto entre lanzando un sonoro suspiro, parecía que mi hermano y el tío Ford sabían lo que haría, tan obvio era. Bueno tampoco no era la primera vez que lo hacía, el vestirme idénticamente a mi hermano. Ya lo había hecho muchas, muchas veces seguidas en nuestra antigua escuela en Piedmont y desde ese momento no lo habían molestado tanto los bravucones. Seguiríamos así con esta rutina en la secundaria, si no fuera por el hecho de que esos mismos bravucones me reconocerían siendo su hermana gemela la que luchaba sus peleas y más por que vivíamos ahí, no son tan estúpidos para caer dos veces en el mismo truco. Por eso les suplique a mis padres de nos dejaran vivir en Gravity Falls e inscribirnos a mitad del año escolar a la secundaria, convenciéndolos de que él tío Ford nos podía ayudar en nuestros estudios. Lo bueno que mi hermano no se opuso, más bien le agrado la idea. Ya que siempre a él le gustaba pasar cada verano en el pueblo.

Ahora me encontraba aquí decidiendo seguir con mi plan o dejar que esos mismos bravucones tomen a Dipper como su muñeco de trapo o como objeto de burla.

- Solo me encargare de ese pequeño problema y listo. No lo volveré hacer. – Me dije segura de sí misma. – Solo una lección y lo dejaran en paz.

.

.

A la mañana siguiente me levante muy temprano siendo las 6 a.m. apenas. Me talle el rostro y fui al baño a lavarme la cara, luego me di cuenta que no podía ir así con el rostro limpio, tenía que aparentar que me habían dado una buena paliza. Tome mi maquillaje y me pinte unos moretones en los brazos y en la cara, tome varios curitas donde se suponía que tenía los golpes Dipper: En el labio, la frente y la mejilla. Con una venda me envolví la muñeca y también aproveche para sacarme el camisón de mi pijama y vendarme el pecho. Suena tonto pero si aunque no fueran "grandes" tenía que cubrirlos. Salí del baño y me coloque la ropa de Dipper siendo algo grande de los pantalones en mi cintura. Me tuve que abrochar bien el cinturón si es que no quería que se me cayera. Me termine de poner la polera naranja y el chaleco. Me coloque el tenis y tome la gorra. Ahora venía la parte buena… agarrarme el cabello. Tome ligas y pasadores para sujetarlo, me puse la gorra y me admire en el espejo para comprobar que no tuviera ningún mecho afuera. Había terminado de arreglarme.

Me baje en silencio de mi cuarto y camine hasta la habitación de Dipper abriendo su puerta con mucho cuidado para tomar su mochila e irme, aprovechando que tenía el sueño profundo. Salí de la cabaña inmediatamente antes de que me vieran mis tíos, mi corazón latía fuertemente por la adrenalina del momento. Corrí por el bosque para tener el cuidado de que no me reconocieran mis tíos o algún empleado de la cabaña "Soos" por ejemplo. Sentía la emoción excitante de seguir el plan y defender a mi hermano.

Llegando a la escuela tome una inhalación rápida para comenzar mi camino hacia el instituto y actuar el papel de Dipper.

PV Normal.

La castaña había pasado desapercibida durante toda la mañana siguiendo el horario de clases de su hermano, sin señal de los bravucones que lo habían molestado. No fue hasta el final de la clase cuando un profesor se acercó y le pidió que le ayudara a cierta morena de nombre Karen con su trabajo. Pero Mabel la rechazo excusándose de que tenía mucho trabajo que hacer y que era su obligación del maestro darle esas accesorias. A lo que se ganó una mirada horrible de la chica. Al término de las clases como había dicho su hermano que terminarían temprano, salió del salón sin encontrarse a los dos chicos que lo molestaron. Pensó que solo lo habían molestado una vez y ella estaba de paranoica.

Salió del instituto y se fue a tomar el camino para regresar a la casa, cuando escucho unos pasos que la seguían y se acercaban. Se dio la vuelta y se encontró con los bravucones de su hermano, eran altos y fornidos, aparte de que estaba la chica morena detrás de ellos.

- Amor es él, al que siempre me asignan de equipo ese viejo problemático de química. – Dijo la mujer.

- Parece que regresaste Dyppina – Escupió el chico molesto. - ¿Qué te dije de acercarte a mi chica idiota? Que no te lo advertí ayer.

- Creo que no te entendió la última vez Josh. – Dijo el otro sujeto. – Te está retando.

- Oye maricotas quieres que te refresque la memoria. – Dijo. – Unos buenos putazos en tu trasero tal vez te ayuden a pensar.

- Yo te ayudo, verlo me irrita a mí también. – Dijo Tony.

El chico iba agarrarle el gorro mientras que el otro sujeto se posiciono detrás suyo para tomarlo de los brazos, pero la castaña se movió rápido y se agacho propinándole una patada en el costado con toda su fuerza. Consiguiendo dejarlo un momento aturdido, mientras que el que estaba detrás de ella la tomo de la cintura. Ella se giró en sus brazos y tomo su cuello para agachar su cabeza y golpear con el codo los omoplatos del chico y parte de sus hombros, permitiéndola soltarla. Se movió rápido al ver que el otro muchacho se recuperaba y se acercaba a paso amenazador a darle un puñetazo en el rostro. Ella se movió ágilmente y lo esquivo dando un golpe en la espalda baja, suponiendo que eso lastimaría su columna. Aprovechando su distracción le proporciono un puñetazo en la mejilla.

Pensó que tenía ganada esta pelea pero la chica que estaba de espectadora hasta el momento, se acercó y le quito la gorra liberando su cabellera marrón.

- ¡Oh no! – Dije cubriéndome con mis manos el cabello.

- Lo sabía, sabía que algo andaba mal. – Dijo la chica. – Ese tímido no rechazaría al profesor una petición como esa.

- ¿Una chica? – Dijo Tony. – Fuimos golpeados por una niña.

- A mierda. – Dije furiosa. – Arruinaste todo. – Tome del cabello oscuro de la chica que me delato y lo jale para empujarla. – Sabes que no me importa, pero no quiero verte cerca de mi hermano ni a ustedes dos par de cretinos. – Dirigiéndoles una mirada fría y fúrica. – La próxima les rompo el cuello.

- Pues que poco femenina eres. – Diciendo con burla la chica. – Ya veo tu eres la marimacha y tu hermano el princeso.

- ¡Karen puedes cerrar el puto hocico! – Dijo Josh adolorido.

Mabel hirviendo en rabia les propino un golpe a los dos hombres en los costados y a la chica le pateo tierra en la cara.

- Váyanse al carajo. – Escupió molesta la castaña, tomando la gorra de su hermano para acomodarse el cabello ponérsela.

Empezó a correr hasta la cabaña, sintiendo un dolor en el pecho y las lágrimas picar en sus ojos. Iba llegar cuando vio desde lo lejos a Stan y a Soos. Se acordó de que tenía la ropa de Dipper, se regañó por ser tan estúpida de ir a casa vestida de esta manera.

Sin importarle se adentró a lo profundo del bosque, corrió con todas sus fuerzas pasando por la aldea de los gnomos y algunos lugares que había explorado antes con su hermano. Llego a un claro cerca de un rio cristalino, se detuvo jadeando cansada y tiro sus cosas en el suelo dejándose caer en la suave hierba. Sin poder contenerlo más, rompió a llorar en llanto derramando una gran cantidad de lágrimas por sus mejillas rosadas.

- Lo arruine… - Susurre para mí misma. - Perdón Dipper… solo lo complique.

En ese momento se escucho una risa estruendosa resonar por el bosque, muchos de las criaturas que rondaban cerca de la zona fueron incinerados o habían escapado con mucho miedo. La joven levanto su rostro para buscar con la mirada de dónde provenía la voz. De repente apareció frente a ella un sujeto alto de ropas elegantes; portando un abrigo amarillo con detalles en negro y botones triangulares, llevaba una camisa negra y una corbata amarilla, unos pantalones corte Slim oscuros que hacían juego con la vestimenta de la parte de arriba; al igual que el calzado de cuero oscuro y el sombrero de copa que adornaba perfectamente en su cabellera rubia dorada. La castaña ladeo su rostro de forma avergonzada, pues suponía que su rostro estaba sucio y manchado de lágrimas.

- Pino, llegas tarde ¿Demasiado popular? – Dijo en tono burlón el rubio. - Y bien el seboso te entrego mi mensaje, ¿Qué opinas del trato? – Pregunto. – Es una buena oferta, yo mismo establecí los acuerdos.

PV Mabel

Debe ser una jodida broma o acaso era ciego ese estúpido rubio oxigenado no me reconoce. Por un lado estaba feliz y por otro estaba cavando mi propia tumba, al encontrarme a Bill Cipher. Ese Dorito iluminati que estaba buscando mi tío Ford desde hace unas semanas o desde que llegamos al pueblo. El día no puede complicarse más.

Me levante con cuidado del suelo y tome mi mochila sin llegar a verlo, por lo que lo ignore manteniéndome callada y agachando mi rostro.

- ¿Qué te comieron la lengua el gato Pino? – Dijo. – Vamos di algo, recibiste el mensaje ¿sí o no? – Golpeando con la punta de su pie el suelo. - Vamos mocoso responde. Llevo esperando días, te dije que no te daría un día más.

Acaso Dipper sabía de qué Bill estaba cerca y todo este tiempo lo mantuvo oculto, ¿Qué clase de trato se está refiriendo Bill? Tenía tanta curiosidad por preguntarle, pero si hablaba estaría frita.

Comencé a caminar lentamente para ignorarlo y salir de ahí, pero él se movió a mi lado y me detuvo con su mano enguantada.

- ¿A dónde vas Pines? – Dijo molesto. – Que te dije de escapar. – Mirando con extrañes la apariencia del joven. Invoco su bastón y dio unos golpecitos en su cabeza. – Te encogiste. – Soltando una risotada. – En vez de crecer y madurar sigues siendo un enano. A este paso será igual que Estrella fugaz, plana y enana.

- Cállate. – Dije molesta, aunque me reprimí mentalmente por ser una idiota y dejarme llevar por sus burlas.

- Lo sabía. – Arrebatándole la gorra con su bastón y obtenerla en su mano.

- ¡Oye no! – Trate de quitársela pero la tenía alzada.

- Estaba esperando a ver cuándo terminabas tu mala interpretación de Pino, Estrella fugaz. – Mostrando una sonrisa. – Eres tan mala actuando que se te cayó el teatro.

- Devuélvemelo. – Dando brincos para quitársela.

- Debo decir que casi me trago la mentira, pero como sabes, yo leo mentes. – Golpeando con un dedo la frente de la castaña. – Y tú eres como un libro abierto para mí.

- ¡Jodete! – Dije furiosa.

- A Pino no le agradara saber que su querida hermana se cosplayo de él y enfrento a los chicos que lo molestaban, te imaginas la terrible humillación. – Dijo. – Yo si me lo imagino, mañana traeré la cámara para grabar el momento, en que Pino se le rompe el orgullo.

- Déjame en paz. – Me cruce de brazos. - Si solo vienes a burlarte, suficiente tengo con esos sujetos.

- Vamos no te molestes Estrellita. – Tomándola de los hombros. – Te ves bien con la ropa de Pino, diría que estas cumpliendo una de mis fantasías.

- Eres un puto nacho pervertido.

- Bien, ya que no hay Pino. Supongo que no hay trato. – Abriendo un portal.

- ¡Espera! – Lo detuve de su abrigo. – Dame su gorra.

- No.

- Bueno quiero hacer un trato. – Dije firmemente y tragándome el puto orgullo.

Bill cerró el portal y se acercó hacia mí para escucharme.

- Habla pequeña ratoncita.

- Quiero que… alteres sus recuerdos, que piensen esos bravucones que fue Dipper quien se defendió, y que esa chica le borres la memoria. No quiero que piense que fue Dipper o yo quien la golpee. Pensarían mal de él.

- Algo más – Mostrando una sonrisa.

- También quiero que Dipper este seguro… sin ningún chico que lo moleste o desee golpearlo.

- Algo más… - Invocando su fuego en su mano enguantada.

- Que lleve una vida escolar normal. – Sintiendo húmedas las mejillas. – Sin que llegue a tener que involucrarme más en sus problemas.

- Algo más.

- También… quiero su gorra de vuelta. – Sollozando. – Eso es lo que quiero.

- ¿Es un trato? – Pregunto mostrando una sonrisa.

- ¿Pero que vas a querer a cambio? - Levantando mi mirada.

- Que me acompañes a mi dimensión, por el resto del día. – Dijo. – Suena una buena oferta.

- ¿Qué? – Dije estupefacta. - ¿Por qué?

- No preguntes, solo acepta. – Extendiendo su mano envuelta en llamas azules. - ¿Es un trato? – Volvió a repetir.

- Sí. – Estrechando su mano para ver el fuego consumiéndose en su agarre.

- Trato hecho.

"Mabel le vendiste tu alma al diablo"

PV Normal

Mabel se limpió las lágrimas con el dorso el su mano llegando a borrar parte de su maquillaje. Bill no pudo evitar lanzar una carcajada al ver el maquillaje corrido, viendo como la castaña inflaba sus mofletes de lo molesta que estaba.

- Cállate. – Dijo con suma vergüenza.

- Ya ven aquí. – Con su mano hizo aparecer un pañuelo, tomando su mentón la acerco limpiando su rostro y a su paso retirándole las banditas y curitas del rostro.

- Bill… deja de frotar, duele. – Tratando de zafarse de su agarre.

- Deja de moverte, Estrella fugaz. – Limpiando su rostro hasta conseguir que no quedara ningún rastro de pintura. – Perfecto. – Admirando de cerca su rostro viendo la tierna mirada inocente de esos ojos avellanados con ese brillo único que tenía ella, el rubor de sus mejillas rojas por la fricción de haber frotado el pañuelo, sus labios con un poco de volumen rosados con un brillo que invitaba a devorarlos y morderlos. – Debemos apurarnos.

- ¿Qué?

- Ya me oíste. – Tomándola del brazo para ir a teletransportarse.

Llegando al instituto Bill tomo el cabello de la castaña y lo recogió colocándole la gorra. A lo que Mabel sintió un escalofrió cuando toco sus hebras chocolatadas.

- Bill…

- Necesito que vayas y solo te pares en frente de ellos, actúa como Pino.

- Pero… ellos ya saben que soy yo.

- Tú solo has lo que digo o el trato muere. – Dijo molesto. – Y teme que eso no suceda, porque un trato roto, trae consecuencias peores.

- De acuerdo. – Dije rendida. - ¿Qué hago?

- Solo di lo que tengas que decir y punto. – Empujándola al lugar.

La castaña camino dudosa hacia los bravucones temiendo su reacción, en cuanto la vieron ellos la vieron un poco asustados.

- Maldición la hermana del maricotas. – Dijo Josh.

- Todavía vienes por más. – Dijo molesto Tony. – Eres una horrible marimacha, de seguro eres lesbiana.

- Cierra la boca. – Dije molesta. – Ustedes no volverán a meterse con Mabel o conmigo.

- ¿Qué diablos hablas Pines? – Dijo el chico confundido.

- De seguro perdió la razón esta mujer. –Dijo su amigo. – Tal como dijo Karen, se frustra muy fácilmente.

- Cállense. – Mabel le dio un golpe al chico. – Ustedes nunca entenderían, son unos idiotas imbéciles.

- ¡Para! – Dijo Josh. - ¡Para Dipper!

- Quiero que se alejen de mí y de mi hermana. - Dijo Mabel.

- De acuerdo pero para, detente por favor… ¡auch! – Siendo golpeado en los costados.

- De acuerdo Dipper entendemos, pero detente. – Dijo Tony. – No lo volveremos hacer, te lo suplico.

Mabel se detuvo cuando vio a los dos chicos temblar y cubrirse, mientras se alejaban asustados. Por un momento la castaña se sintió un poco aliviada, porque había podido arreglar ese error y haber conseguido lo que quería al principio. Camino de regreso hasta donde estaba Bill esperándola.

- Bien hecho Pines, he alterado sus recuerdos. – Dijo el rubio. – Aunque hubiéramos sacado más ese potencial tuyo.

- Sí pero supongo que con eso. – Dijo cansada.

- Ahora solo falta una más – Viendo que traía los nudillos mallugados y levemente ensangrentados. – Dame eso. – Tomando sus manos para besar sus nudillos y pasar su lengua azulada sobre sus heridas, lamiendo con delicadeza el rastro de su sangre. Mabel tuvo que reprimir un quejido de dolor, quería retirar las manos, pero el demonio la mantuvo firme. Escucho un gemido escapar de la chica, deleitándose de ese sonido. Hasta que termino por curarla soltándola. – Listo, vamos con la siguiente. – Lamiendo sus labios.

- Es necesario ir. – Dije.

- Un trato es un trato y se cumple completamente, Pines. – Tomándola del brazo. – Busquemos a la zorra que te dijo que eras marimacha. – Dijo en tono molesto.

- No me importa. – Dije sin que me importara eso, no me dolía mucho ya estaba acostumbrada o eso pensaba.

- A mí sí. – Sujetándola de las caderas. – No eres ninguna. – Besando su frente. - Vamos. – Ambos se tele transportaron con un chasquido de dedos.

.

.

Continúa en la parte 2 de este Two Shot

A que esperaban el lime o lemon 7u7 sucios jajaja

Pues este Two Shot es dedicado para esta chica que amo su fanfic y espero que actualices pronto :3