Hola! Aquí estoy de nuevo con un capítulo… difícil de describir; aún así, espero que les guste.
Sakura CC y sus personajes no son míos, así que ya saben, nada más soy una obsesionada por ellos y los uso sin animo de lucro; sólo son míos Chu Tsé, Nissho Kinomoto y los otros personajes secundarios.
El Verdadero Amor
Capítulo 10: Adiós.
By: flor del cerezo.
--Mucho gusto, Tsukishiro Yukito.
--Li Shaoran—respondió el aludido, con un tono helado.
Y Sakura tuvo mucho miedo de lo que pasaría de allí en adelante.
--Bueno, yo debo irme, que tenga buena tarde, doctora Kinomoto—masculló entre dientes Shaoran casi masticando las dos últimas palabras –Me dio gusto haberlo conocido, Tsukishiro—mintió.
El aludido asintió.
--Eh… yo…
--No diga nada, doctora.
Dicho esto, salió cerrando la puerta sin hacer un solo ruido.
--¿Dije algo que le molestara?—preguntó Yukito, confundido ante la actitud inesperada del desconocido.
--No te preocupes por eso, vendré en un momento—respondió Sakura antes de salir.
Después de algunos segundos, ella lo perseguía llamándolo por su nombre de pila, pero él no respondía.
No quería responder.
--¿Quieres dejar de huir como un niñito cobarde?—exclamó Sakura, desesperada después de algunos minutos de perseguirlo por la calle.
Él se volteó abruptamente con una sombra de ira en el rostro.
--¿Qué demonios quieres?—gritó furioso --¿Quieres pasarme por la cara a tu novio?
Sakura estaba anonadada, pero él siguió gritando.
--Pues bien, ya lo haz hecho, puedes volver a tu hospital y quedarte allí con él, a mi déjame la jodida vida en paz.
Por un momento, ella se dejó dominar por el asombro y algo de miedo, pero luego, una sonrisa iluminó su rostro.
--¿Qué es tan gracioso?
--Shaoran…--musitó, aún sonriendo --¿Tú estás celoso?
Inmediatamente, el rostro de Shaoran, antes casi morado, cambió a un color rojo intenso, que hizo que él bajara la mirada.
--¿De qué podría estar celoso?—preguntó, más para sí mismo que para Sakura.
--No lo sé… tú dime—respondió ella acercándose con una sonrisa un tanto sugerente.
Por un momento, ambos olvidaron las circunstancias, y Shaoran dejó ir su furia para sonreír y tomar a Sakura de la mano, mientras ambos acercaban sus rostros.
--¿Porque, Sakura?—susurró antes de darle un suave beso en los labios.
Ella le rodeó el cuello con los brazos mientras él la abrazó por la cintura, y ambos continuaron besándose sin querer pensar en nada más.
Sin querer pensar en el novio de Sakura…
--Esto no está bien—murmuró ella cuando, por la falta de aire, se separaron.
--Lo sé, maldición, créeme que lo sé.
--Tengo que irme, lo siento mucho.
Él no respondió, sólo se quedó mirando cómo ella se alejaba.
--------------------------------------------------------------------------------------
--¿Qué rayos estás diciendo?—preguntó la joven de ojos rojizos, asombrada.
--Pues que salgo mañana en la mañana—respondió el aludido, fastidiado del interrogatorio al que estaba siendo sometido desde su llegada --¿No es eso lo que querías? Hasta donde sé, querías que saliera de viaje de una sola vez, evaluara el estado de las otras sucursales y nos marcháramos a Hong Kong; pues bien, eso es exactamente lo que haré.
--Pues que repentino—respondió Mei Ling, más tranquila --¿Qué te hizo decidirte así?
Por su mente pasó la imagen de Sakura, sonriendo; pero fue brutalmente reemplazada por la de Yukito, en el suelo sobre la ropa de Sakura y con una pierna rota.
Y sobre la ropa de Sakura…
--No es nada que te interese.
Mei Ling lo miró anonadada, y aún más Chu, que estaba sentado en el suelo y, como siempre, se mantenía al margen; por lo menos hasta el momento…
--¿Y qué pasará con Sakura?
¡Maldición! ¿Cómo era posible que él fuera, a esas alturas de la vida, demasiado despistado para su gusto, mientras su sobrino de SEIS años, no se perdía ni una?
--No sé a qué te refieres—respondió, haciéndose el desentendido.
--Bien que lo sabes, y yo también—respondió, sonriendo con autosuficiencia.
Sin saber porque, Shaoran se sentía ligeramente asustado por esa sonrisa, que también tenía algo de ¿malvada?
O más bien, él empezaba a alucinar.
--¡Dejen de hablar como si yo estuviera presente!—exclamó Mei Ling, disgustada --¿Quién esa tal Sakura?
--Ya sabes, la doctora bonita que trae loco a mi tío; ya te lo había dicho, mami—dijo Chu como si se tratara de lo más obvio del mundo.
En ese momento, Shaoran comprendió profundamente a Homero Simpson cuando le daba por estrangular a su hijo después de sus particulares travesuras, aunque éste pequeño no fuera exactamente su hijo.
--Deja de decir tonterías…
--¡Ah!—exclamó Mei Ling, ignorando por completo a su primo –Así que es por eso que no querías irte…
Que alguien los estrangulara, en serio.
--Pero entonces, ¿Porqué tienes tanta prisa ahora?—preguntó Mei Ling.
--No es algo que te importe—respondió él –Y a ti tampoco—añadió al ver que su sobrino estaba a punto de hablar; y salió, dejándolos a ellos en completo silencio.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Un día como cualquier otro, aunque Sakura veía con relativa alegría cómo las heridas de cada paciente iban sanando. Relativa, porque cada paciente le recordaba a su familia, y también porque no podía dejar de pensar en cierta persona.
En cuanto tuvo tiempo libre, se salió del consultorio con una excusa estúpida que Yukito aceptó sin preguntar más, y corrió directo a donde Tomoyo.
Al entrar no le sorprendió mucho no verla acostada en su cama, y, pidiendo permiso para ello, deslizó la cortina, para verla a ella sentada en una silla charlando alegremente con el anciano acostado en la cama, era bien sabido por Sakura que su mejor amiga le había tomado mucho cariño a su compañero de habitación desde que había despertado el día anterior.
Y es que Tomoyo tenía la habilidad innata de relacionarse con cuanto ser vivo se le pusiera en frente, entre muchas otras habilidades que tenía.
--Hola Tomoyo, señor Ito—saludó ella con una reverencia.
--Hola, Sakura-chan—respondió Tomoyo alegremente.
--Buenas tardes, doctora—la voz de Ito era más bien indiferente, el mismo tono impersonal que utilizaba con todos, excepto con Tomoyo.
--¿Cómo ha estado tu día?
--Bueno, no sabría decirte, Tommy.
La joven comprendió que su amiga tenía problemas, así que, excusándose con el anciano, se levantó con ayuda de su amiga para caminar hacia el otro lado, aunque ambas sabían que su conversación se escucharía perfectamente.
Luego de acomodarse, Sakura empezó a parlotear casi sin tomar aire entre frases, haciendo de éstas algo prácticamente imposible de entender. Sin embargo, Tomoyo había tenido que lidiar con los ataques de nervios de su amiga en varias ocasiones, y comprender sus palabras no le costó ningún esfuerzo.
En cuanto la joven doctora se calló, Tomoyo guardó silencio, como meditando y escogiendo sus palabras, y luego de ello, se dedicó de lleno a un escrutinio del rostro algo sonrojado de Sakura.
--Yo creo—empezó a hablar, utilizando el tono de un psicólogo profesional –Que él te gusta mucho, y, de no ser por el poco tiempo que llevan de conocerse, incluso me atrevería a decir que estás enamorada.
La aludida abrió los ojos con incredulidad, y sus labios estuvieron a punto de replicar, pero la verdad es que no se le ocurría que decir.
Tal vez porque Tomoyo tuviera razón…
¡Ni pensarlo!
--No puede gustarme Shaoran, estás completamente loca amiga.
--Lamento decirte que el día en el que me equivoque al hacer un análisis en algo que a ti respecte no ha llegado, y tal vez nunca llegue—respondió, desprovista de modestia –O si no ¿Porqué te dejaste llevar en sus brazos e incluso me dices que por un momento estuviste dispuesta a continuar hasta el final?
--Deseo de momento—respondió ella rápidamente, tratando de no dejarse amedrentar.
--¿Porqué desde que lo conociste no piensas en nadie más, menos en Yukito?
--Eh…
--¿Porqué me hablas de él con tal entusiasmo?
--Bueno, pues…
--Y lo más importante ¿Porqué estás tan roja, Sakura?
--¡Bueno, tal vez si me guste un poquito!—admitió ella, derrotada.
--Yo no diría un poquito… más bien te trae bien loca.
--OK, tal vez…--respondió después de varios segundos –Pero no interesa, porque sigo teniendo novio, así son las cosas, y sería una desubicada si me olvidara de ello.
Tomoyo suspiró pesadamente, casi con resignación.
Casi.
Porque ella siempre tenía la razón, al menos en lo que a su prima y mejor amiga de toda la vida, respectaba. De tal manera que no se rendiría ante un argumento tan débil.
--Bueno, pero no puedes andar por la vida engañando a Yukito y diciéndole que lo quieres cuando de verdad es otro el que te mueve el piso—dijo Tomoyo, muy seria –Si me dices que Shaoran no tiene novia, esposa, prometida, amiga con derechos, admiradora desquiciada o algo que se le parezca, a ti te encanta y hay posibilidades de que tú también a él, no tienes porqué detenerte y, dicho sea de paso, lastimar a Yukito; debes ser sincera, sé que él lo entenderá.
--Gracias Tommy—le respondió Sakura abrazándola, antes de salir de la habitación con una energía renovada.
--Parece que además de ser buena cantante y buena persona, también eres buena consejera—le dijo una voz desde el otro lado de la cortina, la joven de cabello largo sonrió.
--------------------------------------------------------------------------------------------
Como ya se sentía mucho mejor, luego de ver a Tomoyo, Sakura fue a la habitación de su hermano, y como de costumbre, lo vio en la cama recostado, con Nakuru a su lado y el pequeño Nissho jugando en el suelo, pero se extrañó ligeramente al no encontrar a Eriol.
--Hola Sakura—saludó Nakuru alegremente al verla mientras Touya levantaba la mirada –Eriol salió hace un buen rato a buscar alguna de las bases de apoyo a damnificados, dice que "no piensa quedarse a mirarnos la cara mientras puede ir por algo de comida decente"—explicó después, entendiendo el gesto interrogante de la joven.
La aludida sonrió, después de todo, su amigo no cambiaría.
Y así estaban bien las cosas.
--¿Y ustedes cómo están?
--Bien, el doctor dice que Touya está mejorando más rápido de lo que esperaba, aunque obviamente necesitará mucho tiempo para recuperarse, es alentador recibir una buena noticia en medio de tanto desastre—respondió la esposa de Touya con cierta tristeza, recordando la muerte de Fujitaka –Al menos han llegado nuevos medicamentos desde Suiza.
--Sí, afortunadamente por eso no tenemos que preocuparnos tanto, todos los países están contribuyendo con distintas cosas: alimentos, medicina, mantas, ropa y muchas otras cosas; pero es terrible pensar que miles de personas han perdido su casa, su trabajo… su familia—murmuró Sakura deprimida.
--Lo sé, pero es algo que ninguno de nosotros hubiera podido evitar, lastimosamente; además, sé que pronto las cosas comenzarán a mejorar, vas a ver que dentro de poco tiempo empezarán a retirar los escombros e iniciar la reconstrucción de la ciudad…
--Lo dices como si fuera muy fácil… pero supongo que tienes razón, no gano nada con ponerme pesimista—comentó Sakura, antes de darle un beso en la mejilla a ella, uno en la frente a su hermano, y un enorme abrazo a su sobrino –Los veré más tarde.
--Adiós, monstruo—habló finalmente el joven, mientras Sakura cerraba la puerta con fuerza.
Tonto Touya.
Luego de ver a su mejor amiga y a su familia, Sakura volvió a su consultorio, a hacerse cargo de los pacientes que fueran llegando, y así pasó varias horas, hasta que Yukito rompió el silencio que había mantenido todo el tiempo.
--Sakura, no quiero ser grosero pero ¿Hay algo que pueda comer?—preguntó con timidez.
Ella se echó a reír; no comer estaba bien para ella, pero nunca para Yukito, pues, en circunstancias normales, tenía cinco o seis comidas al día, todas en cantidades alarmantes para cualquier otro ser humano.
--Iré a conseguir algo—respondió mientras salía, él le agradeció con la mirada.
--------------------------------------------------------------------------
Después de pasar prácticamente todo el día en los alrededores del centro de atención a damnificados y ayudar a algunas personas a trasladarse a una clínica cercana cuyas instalaciones aún permanecían en relativo buen estado, decidió volver al Hospital con lo que había conseguido, pues bien sabía que todos tendrían hambre.
Al entrar, inmediatamente vio a Sakura dispuesta a salir, ella aún no lo había visto cuando la interceptó.
--¡Eriol!—exclamó sorprendida –Me asustaste.
--¿A dónde vas?—preguntó él con una sonrisa.
--A conseguir algo de comida, Yukito se muere de hambre.
--Lo supuse—comentó él con una sonrisa mientras tomaba una de las bolsas de papel y se la entregaba –Algo para los dos… no será un festín de los que acostumbra Yukito, pero es todo lo que pude conseguir.
--¡Muchas gracias!—le dijo mientras lo abrazaba con fuerza –Iré a entregársela.
Dicho esto, le dio un beso en la mejilla y salió corriendo en dirección a su consultorio.
----------------------------------------------------------------------------------------------
--¿Cuándo vuelves?—preguntó Mei Ling, mirando a su primo hacer la maleta.
--Unos diez días, quince por mucho.
--Pero... ¿Sólo tienes que ir a Kyoto no?
--Y a Yokohama, pero no tardaré mucho allá.
--¿Porqué tardarás tanto?
--No preguntes—respondió él; la verdad es que el asunto de revisar el concesionario no le tomaría mucho tiempo, pero no pensaba estar cerca de Sakura mientras pudiera evitarlo, y viajar era un buen comienzo.
--Bien… y ¿cómo se supone que vas a viajar?—inquirió –No sé si lo has notado, pero son las 7 de la noche y tu auto no sirve para nada.
--Si, lo sé; pero hoy averigüé y me llevarán por unos cuantos yenes—respondió él –No todo el mundo se va a quedar acostado en su cama, en una ciudad destruida el resto de su vida—añadió con sarcasmo.
--Cielos, gracias; y yo que pensé que me tenías algo de consideración…
--Intentaré comunicarme con mi madre y Mao.
Ella pareció tranquilizarse.
--Dile a Mao…
--Que lo amas y que te mueres de ganas por estar con él, se lo diré—interrumpió él aburrido, no comprendía tanta cursilería y estupidez; pero por un momento la imagen de Sakura pasó por su mente y no pudo evitar sonreír.
Pero ella tiene novio…
--Bueno, yo ya me voy—respondió cargando su maleta, antes de darle un abrazo a su prima y revolver el cabello de su casi-sobrino, pese a las protestas del último –Pórtate bien, no quiero que para mi regreso el pobre de Chu se haya vuelto loco.
--¿A qué te refieres con…?
--No importa, adiós a los dos.
--Adiós tío/Xiao Lang—respondieron ambos –Que te vaya bien—añadió Mei Ling.
Él asintió y salió de la habitación.
Y entonces Mei Ling dejó escapar un "¡Oh, no!"
Chu, sorprendido la volteó a mirar.
--¿Qué pasó?
--¿Ahora quien me va a conseguir comida y algo para leer?
De que su madre estaba loca, lo estaba… pero así había que quererla.
------------------------------------------------------------------------------------------
Estaba dando vueltas por los pasillos de nuevo, tras haber llevado la comida a Nakuru, Touya y Nissho; la verdad es que él no era de las personas que disfrutara estar metido en cualquier lugar, mientras podía hacer cosas más productivas…
O siquiera menos aburridoras.
En ese momento recordó algo muy interesante, y caminando a paso rápido se dirigió a ésa puerta que tanto recordaba; quizás después de todo, las cosas no podían ser tan malas…
----------------------------------------------------------------------------------------------
La tarde en sí había sido tranquila, todo el tiempo estuvo hablando con el señor Ito, le contó desde su infancia, su afición por la videocámara y ser diseñadora exclusiva de Sakura, las tardes de coro en la escuela, los interesantes libros que siempre estaba leyendo (Sakura la llamaba constantemente Ratón de biblioteca) hasta los detalles de su empresa, y la vida agitada y algo vacía que llevaba poco antes del terremoto.
También se enteró de algunas otras cosas de la vida del señor Ito, como aventuras de su juventud, la forma en que conoció a Kasumi (su antigua esposa) y la vida que tenían junto a sus dos hijos, antes de que la tragedia los acechara.
La verdad es que sólo llevaba un día de conocer a aquel hombre, y ya sentía como si fuera ése padre al cual ella nunca conoció, pues sentía tal aprecio por él que incluso cierta parte de ella temía que los deseos de él se cumplieran.
Y entonces, sucedió.
Él la llamó con voz pausada y algo débil, ella tuvo un horrible presentimiento y se levantó con rapidez, tanto, que una de sus heridas se abrió y empezó a sangrar copiosamente, pero no le importó.
Como pudo, se las arregló para caminar con el menor dolor y la mayor rapidez posible, y llegó donde él estaba.
Tenía la frente cubierta de sudor, el rostro contraído por el dolor, la respiración alterada y los puños apretados en torno a la delgada manta que lo cubría; la miró con una mezcla de ternura, tranquilidad y agradecimiento, y ella lo sintió.
Porque estaba por ocurrir, aunque fuese lo último que ella quería en ese momento.
Ambos se sumieron en un silencio pesado e hiriente, hasta que él empezó a hablar.
--Antes de ayer, estaba convencido de que mi destino era morir mucho tiempo atrás, y que Dios sencillamente lo estaba retrasando, castigándome por mis actos y las cosas que nunca dije con la más dolorosa tortura: el seguir vivo mientras ellos ni estaban conmigo…
Tomoyo empezó a derramar lágrimas silenciosas.
--Pero ahora—continuó el hombre –Estoy convencido de que la única razón por la cual seguí vivo no tenía nada que ver con la tortura ni mucho menos; el motivo por el cual seguí viviendo fuiste tú, la única persona capaz de sacarme del caparazón de frialdad que me propuse construir y mantener hasta mi muerte, la única capaz de demostrarme que a pesar de los errores que cometí, lo que me estaba sucediendo no era castigo; la viva imagen de mi hija Nako; una mujer que vale mucho.
Las lágrimas silenciosas de Tomoyo se convirtieron en un grito ahogado al ver cómo el hombre frente a ella cerraba los ojos impulsado por el dolor, y sin pensarlo, salió en busca de un doctor o enfermera, maldiciendo la herida que aún sangraba.
Afortunadamente al salir encontró al doctor Mitarai, y con un rápido gesto, él llamó a una enfermera y ambos empezaron a atender al hombre que estaba agonizando.
--Señorita, le voy a pedir que se retire, por favor—recomendó el doctor al ver cómo ella lloraba desconsoladamente.
--No—murmuró el señor Ito con un hilo de voz –No quiero que vaya… quiero pedir mi último deseo.
El doctor y la enfermera se miraron sorprendidos, y luego el hombre asintió.
--Tomoyo… por favor, canta para mí.
La joven del largo cabello lo miró entristecida, pero al comprender que era lo único que podía hacer, asintió.
Yoru no sora ni matataku
Tooi kin no hoshi
Yuube yume de miageta
Kotori to onaji iro
La hermosa y suave voz de Tomoyo, al principio quebrada por las lágrimas, fue afinándose conforme cantaba, porque ella sabía que era su único y último regalo para él.
Nemurenu yoru ni
Hitori utau uta
Wataru kaze to issho ni
Omoi wo nosete tobu yo
Y a pesar de todo el dolor y la tristeza, estaba tranquila, porque sabía que él también lo estaba, y que finalmente su sufrimiento terminaría y podría reencontrarse con sus seres amados.
Yoru no sora ni kagayaku
Tooi gin no tsuki
Yuube yume de
saite 'ta
Nobara to onaji iro
Agotado, el hombre iba cerrando los ojos pese a los intentos de quienes lo atendían por mantenerlo estable, cada segundo era más difícil lograrlo.
Yasashii yoru ni
Hitori utau uta
Asu wa kimi to utaou
Yume no tsubasa ni notte
Y finalmente, cuando Tomoyo terminó de pronunciar la última palabra de esa estrofa, a las 7:10 de la noche del jueves 12 de enero del año 2005, el corazón del Señor Ito dejó de latir, pese a los esfuerzos infructuosos del médico y la enfermera, y en medio de los sollozos de Tomoyo Daidouji.
Continuará…
Tengo la sensación de que cada día que pasa, o bien me pongo más cursi, o bien más trágica, pero debo admitir que la muerte del señor Ito era algo que tenía planeado desde que comencé a escribir este fic, y era algo que no pensaba cambiar, creo que así están bien las cosas, después de todo, él quería que eso sucediera.
Ahora, tengo que decir que hasta hace poco tenía miles de ideas para este fic, pero la verdad es que pensándolo bien, si pongo todas esas cosas, acabo por narrar las historias de romance de los hijos de Shaoran y Sakura xD. También pensaba narrar detalladamente lo referente a la pareja Tomoyo x Eriol, pero tampoco lo haré tan profundamente, después de todo no es la pareja principal; lo digo para que cada cual se atenga a lo que viene de aquí en adelante (?).
Así que en conclusión, creo que este fic no va a resultar muy largo, es posible que el final esté relativamente cerca, como dije, no pienso relatar muchas cosas en las cuales no tengo interés y que resultan aburridoras, más que nada porque he cumplido muchas de las cosas que imaginé antes de empezar a escribir, y mi primer propósito era referir algunos casos presentados en una tragedia natural, cosa que ya he hecho.
Ah! Se me olvidaba decir que la canción se llama Yoru no Uta, aparece en el capítulo 23 del anime y es interpretada por Junko Iwao.
Por otro lado, quería aprovechar para recomendarles un anime que vi recientemente, y dándoles mi opinión personal, me encantó; no solo por que es muy gracioso (y también le sale lo romántico) sino porque es corto y fresco, diferente (eso suena extraño viniendo de mi xD), el nombre es Ouran Koko (o High School) Host Club, y lo pueden encontrar en youtube con subtítulos al español; es un anime realmente bueno (incluso ya llevo 4 fics de el mismo, y contando).
Me acabo de dar cuenta de que estas notas amenazan con romper mi récord personal (estoy poniendo lo que parece ser otro capítulo del fic xD) y me pregunto si alguien todavía está leyendo xD de modo que paso a agradecer los reviews:
gabyhyatt
telia
Katsumi00
Niicole
Diana Prenze
Gracias por su apoyo, me gustaría conocer la opinión de quienes aún no la han dado, es fácil, sólo es oprimir ese simpático botón moradito que dice Go xD.
Sin más que decir… ¡Ahí se ven! xD
