Capítulo 10: Un sueño-recuerdo.
Una chica joven pero alta para su corta edad paseaba por la ciudad de Nueva York sin ninguna preocupación vestida con sus pantalones vaqueros y su camiseta de Star Wars, junto con unos tenis, favoritos por las calles escuchando música, de One Direction, de fondo en sus auriculares que estaban conectados, obviamente, a su móvil que tenía en el bolsillo trasero derecho del pantalón. La joven paseaba tarareando las distintas canciones que escuchaba de uno de sus grupos musicales favoritos, hasta llegar a la zona de Brooklyn donde, al llegar, se quitó los cascos de las orejas y quitando la música del móvil, guardo tanto auriculares como el móvil en sus bolsillo trasero antes de volver a andar. La joven adolescente llegó hasta uno de los muchos antiguos edificios de la zona más antigua de Brooklyn donde se apoyó en la pared de este cruzándose de brazos en el proceso y suspirando antes de decir en un susurro como si hablara para sí misma...
-No lo veo por ninguna parte.-suspiro antes de descruzarse de brazos y meter sus manos en sus bolsillos delanteros.-No creo que este aquí, profesor.-dijo como si estuviera hablando con otra persona justamente antes de escuchar el ruido de unas fuertes pisadas. Eso puso en alerta a la joven de trece años quien no dudo en desapoyarse de la pared y sacar las manos de sus bolsillos delanteros del pantalón. -Espere, creo que eh oído algo.-volvió a hablar como si alguien le escuchara a pesar de que parecía que no había nadie más allí que ella. Pero ella sabía mejor que, por lo menos físicamente, había una persona más ahí, posiblemente un hombre si la fuerza y el ruido de las pisadas eran las que cree haber oído. Mas no tuvo tiempo en pensar en ello o decir algo más cuando una sombra, claramente del género masculino y mayor que ella, venía a rápida velocidad hacía donde ella se encontraba. -¡Está aquí!-fue lo único que le dio tiempo a gritar antes de que esa sombra le cogiera del brazo derecho y le tirara contra la pared derecha de uno de los antiguos edificios, que formaban un callejón, haciéndole así casi chocar contra dicha pared y que se le cayeran el móvil y los auriculares rompiendo el primero en segundos. La joven trece añera miró lo que ahora era su móvil antes de volver la vista al sujeto, la sombre que ahora, como ella había creído, era un hombre que parecía estar entre los veinticinco y los treinta de pelo largo, marrón, que le cubría parte de la cara aunque no hacía falta pues la máscara negra que llevaba se ocupaba ya de eso, solo dejando ver sus ojos. -¡Eh! ¡Ese era mi primer móvil, un Alcatel, sabes cuánto me gustaba?!-gritó medio en broma medio en serio antes de que el hombre delante suya sacara una pistola ya cargada.-Tienes una pistola, simplemente fantástico.-dijo sarcástica la joven de casi catorce años antes de bufar. El hombre apretó el gatillo y una bala, que iba como a la velocidad de la luz, fue directa a la joven seguida de otras cuatro más esta saltó hacía arriba esquivando las cinco al mismo tiempo. Dichas balas acabaron en el suelo donde la joven había estado de pie antes. Y empezó. El hombre no paraba de disparar a la joven quien se movía por los viejos edificios, siendo perseguida por el hombre, como si fuera hielo que le pegaba a ellos según saltaba ,a lo bajo. Esto duro unos cuantos segundos largos, por no decir unos pocos minutos, hasta que llegaron delante, a dos calles de distancia, de la parte que única la Brooklyn vieja con la Brooklyn nueva y la joven saltó hacía suele antes de girar viendo como el hombre quedaba a unos buenos cinco metros de ella, ya con la pistola descargada y con daga en mano, una daga muy pero muy afilada. -Sé que no quieres hacer esto.-empezó a decir la joven mirando un momento de nada hacía atrás viendo que por suerte estaban lo suficiente lejos como para que la gente no se fijara en ellos. Seguidamente volvió a mirar al hombre delante suya seria.-Te están utilizando.-siguió mientras el hombre delante suya empezaba a correr hacia ella con la daga apuntándole.-Sé que en realidad eres un buen hombre,...sargento Barnes. Y la daga le atravesó.
Cuando lo consiguió suspiro y se dejó caer hacía atrás, apoyando su cabeza en la almohada blanca, suspirando de nuevo mientras se pasaban las manos por los ojos para despejarlo.
-Otra vez no...-susurró para sí misma.
-¿María?
La joven de quince años abrió los ojos y miró hacia delante suya donde el mismísimo Capitán América, con solo pantalones de dormir, estaba mirándole seriamente. Intentó decir algo más se vio incapaz, por desgraciada Rogers habló por ella.
-¿De que conoces a Bucky?
¡Mierda!
...
Continuara...
Espero os gustara.
En el siguiente capítulo empezaremos a saber quién es María en realidad.
Besos.
