CAPÍTULO 9

Cuanto más grande es la herida, más privado es el dolor I. Allende


Hacía mucho tiempo que las pesadillas habían remitido, hasta esta misma noche en la que habían vuelto con mucha más fuerza, como si estuviera ahí, junto al coche de mis padres sin poder moverme, ni ayudarlos, sólo escuchaba las súplicas de mi madre pidiéndome ayuda una y otra vez.

Y de pronto desperté temblando y sudando, sentía que me asfixiaba en la casa, así que decidí darme una ducha e intentar relajarme después con un buen café en Remy´s, lo que no sabía era lo que me esperaba al cruzar la puerta al exterior, más de diez periodistas con cámaras incluidos se amotinaban en mi portal esperándome, acribillándome a preguntas que ni siquiera lograba distinguir, no sabía cómo reaccionar ni cómo salir de ahí siquiera, todo lo que me llegaba era: ``¿qué relación mantiene con el señor Castle?´´; ``¿Es cierto que la salvó de una agresión golpeando al señor Smith? ; ``¿Es cierto que la han expulsado del cuerpo de policía?´´.

¿Qué demonios había sucedido? Castle tenía razón, iban a por mí, seguramente se habrá filtrado mi nombre en la prensa, no había marcha atrás, pensé en darme la vuelta y volver a casa, pero de repente aparecieron cuatro hombres que comenzaron a retener a los periodistas.


- Señorita Beckett, soy Luck Bolton, me han encargado que la lleve con su gabinete de abogados, tranquila.

- Gracias.

- ¡Chicos, que nadie se acerque a menos de un metro hasta que la señorita Beckett se encuentre en el coche! Acompáñeme.

Entramos en el primer coche en menos de diez segundos, y en cuanto arrancamos dejamos atrás a los periodistas y pude suspirar tranquila, tenía que aclarar todas mis dudas.

- En cuanto el señor supo que los periodistas se agrupaban frente a su casa nos mandó junto a usted, este es mi equipo, formado por Charles, Coonan y Peter, ahora estamos encargados de su protección.

- ¿Señor, quién os envía?

- Yo no soy quién para responder a esa pregunta, mi trabajo es mantenerla a salvo de esos cuervos, lamento nuestra tardanza, debimos estar ahí antes. Charles entra por esta calle, ahí haremos el cambio de vehículo para despistarles.

- ¡No! No pienso moverme de aquí hasta que me digáis quién os envía, así que me da exactamente igual vuestro silencio y lo que suponga.

Ni siquiera se molestó en mirarme, cogió el teléfono y hablar con alguien de mi situación y mi negación a cambiarme de coche, para mi sorpresa me pasó el teléfono con un simple: ``es el jefe´´

- ¿Hola?

- Katherine sube al maldito coche, los periodistas no tardarán mucho en estar ahí de nuevo y el esfuerzo de mis hombres por perderlos de vista será en vano, no te ocurrirá nada, vamos, sube junto a Bolton.

- ¿Podemos subir ya al coche, señorita?

Mi sorpresa al subir al coche fue encontrarme en el asiento trasero a Castle, aún con el teléfono en la mano.

- ¿Qué está pasando?

- Han filtrado tu nombre como testigo de lo sucedido, de forma anónima pero ten por seguro que detrás de todo esto se encuentra Smith, debes advertir a tus familiares, Marcus, Alexis e incluso tu hermano.

- ¿Para qué? ¿Para retenerlos un mes en su casa? Marcus acaba de comenzar la universidad y Alexis es sólo una niña, no puedo hacerles eso.

- Este es mi mundo Katherine, sé actuar ante estas situaciones y debes tenerlo todo atado o irán a destripar cualquier fuente de información, no creas lo contrario.

- Sólo quiero que todo esto acabe.

- Toma, te ayudará a relajarte, tranquila es sólo café, descafeinado con doble de azúcar y vainilla.

- Gracias.

Ni siquiera he tenido tiempo de contárselo yo misma a Patrick, ni a Marcus, seguramente ya han debido enterarse por los medios, al parecer mi cara aparecía publicada en todos lados, era la testigo principal de lo sucedido, al menos no se había publicado nada de mi juicio ya que era privado.

Necesitaba hablar con ellos, no podía esperar más.

- ¿Marcus?

- ¿Tía, qué ha sucedido? Tu cara sale en todos lados, papá vino a por mí y Alexis para traernos a casa antes de que finalizaran las clases.

- Es complicado, necesito antes hablar con tu padre, pásamelo por favor, te quiero.

- Y yo.

….

- ¡Puedes explicarme qué cojones ocurre! ¡Te dije que no te involucraras con ese malnacido Kate! Por dios… te han echado del cuerpo y ahora eres testigo por la paliza que le dio al tipo, ese tal Smith.

- No he llamado para que te pongas así, nuestros padres ya murieron, no necesito a nadie que me de esos sermones, ni mucho menos los tuyos.

- ¿Qué quieres?

- Necesito que os mantengáis alejados de todo esto, lo más probable es que ni siquiera os molesten, pero si se diera el caso no debes hablar a nadie de esto, prométemelo.

- Está bien, sólo espero que no influya a mis hijos.

- Sabes que nunca lo permitiría.

- ¿No? ¿Me puedes explicar entonces qué hacía Alexis en su casa?

- ¿Qué?

- Ni siquiera te atrevas a intentar negarlo, la escuché hablando con su amiga acerca del ``perrito de Rick´´. Te prohíbo que vuelvas a llevarte a mi hija, ¿queda claro?

- No puedes hacerme eso.

- Soy su padre, claro que puedo, te dejaré hablar con ella, pero eso será todo hasta que se arregle este lío, mis hijos ya han sufrido bastante. No vuelvas a llamar.

- ¿Tía? –Ya nada me importaba, mis sobrinos eran mi familia, lo único que me quedaba junto a mi hermano, al que por una parte entendía, era normal que intentara protegerlos de mí en estos momentos, pero aislarme así era demasiado-

- Hey preciosa…

- Lo siento.

- No es tu culpa amor.

- No quiero estar con papá, no me deja verte ni a Keem.

- No pienses así Lex, sólo quiere protegerte, ahora mismo hay unos tipos malos y no puedes vernos.

- Me da igual tía, quiero verte.

- Dentro de poco estaremos juntas comiendo tortitas ¿vale?

- ¿Lo prometes?

- Palabra de Beckett.

- Ahora tengo niñera, se llama Linda.

- Seguro que es muy buena.

- Pero yo quiero que me recojas tú del cole, o Marcus o papá no ella.

- Tengo que colgar cariño, por qué no me pasas a papá, te quiero.

- Y yo.

- Lamento esto, no sabes cuánto me duele ver a mi niña sufrir y sentirte a ti mal, pero es la mejor forma de protegerlos, ya vinieron a casa preguntando por ti, tranquila dije que apenas teníamos relación por eso separarte de ellos. Espero que se solucione todo, ahora que los periodistas saben dónde vives ¿dónde vas a irte? La cabaña está libre.

- No lo sé, ¿puedo hablar con Marcus?

- ¿Qué tal la universidad?

- Bien, ¿estás bien?

- No estoy en mi mejor momento como puedes imaginar.

- Me alegro de que no estés sola en esto, y sí, hablo del señor Castle, tía si alguien puede ayudarte es él, cuídate ¿vale? Y dale saludos, te quiero.

- Y yo.

Noté las lágrimas y no me molesté en quitarlas, me da igual que estuviera a menos de un metro de mí, mirándome, sólo necesitaba salir de esta pesadilla y si la única forma era confiar en él, estaba dispuesta a todo por volver a la normalidad.

- Lo siento.

- ¿Qué vamos a hacer ahora?

- En cuanto lleguemos tendremos reunión, el bufete ya se encuentra reunido y al tanto de todo lo sucedido.

- Marcus te manda saludos.


EN LA OFICINA DE LA CASA DE CASTLE

- Sabíamos que esto podría pasar, pero estábamos preparados para el golpe, y debido a la situación a la que se te ha sometido Beckett hemos conseguido adelantar el juicio, será en dieciocho días, no hemos podido conseguir más, pero es un gran paso aunque ahora deberemos trabajar a contra reloj. A diferencia de Castle, tu edificio no es propiedad privada y ten por seguro que no habrá momento del día que no haya reporteros esperando. ¿Hay alguna otra propiedad en la que puedas instalarte no muy lejos?

- No… la casa de mis padres se vendió hace años y sólo mantengo una cabaña a las afueras de la ciudad, a unas dos horas.

- Demasiado arriesgado.

- Se quedará aquí, nadie la ha seguido ni sabe dónde está, es el lugar más seguro que tenemos.

- ¿Aquí, contigo?

- ¿Acaso tienes algo mejor?

- ¿Y volver a por mis cosas? No.

- ¿Cosas? No necesitas nada, aquí tienes de todo.

- ¿Piensas que puedo estar 18 días con la misma ropa?

- Ese es el menor de tus problemas, es cierto no podemos arriesgarnos a volver a tu casa pero no será necesario, la ropa se compra, todo lo que necesites.

- No pienso aceptarlo.

- No me supone nada, es lo mínimo que puedo hacer después de todo el daño que sé que esto te está causando, por favor. – Volví a ver esa mirada desesperada, la que me mostró el último día en su casa, y al igual que entonces, tampoco pude negarme

- Está bien.

- Ahora es cuando debemos tener más cuidado, cualquiera de esos reporteros puede estar de lado de Smith, y cuanto menos sepa, mejor. Con respecto a tu caso Rick, Katherine no tendrá por qué declarar, servirá su declaración en su juicio, al fin y al cabo es lo mismo.

- Mejor.

- Ya se sabe mi nombre, que soy testigo de lo sucedido, quiero declarar.

- ¿Estás segura?

- Sí.

- Como era de esperar ya tenemos las primeras declaraciones de Drobert, apoyando a su socio sin dudarlo, en resumen ha dicho que la fama no te ha sentado bien, que eres demasiado violento e inepto para llevar adelante y mantener el legado de tu padre, ¿quieres demandar?

- No, cuanto menos crédito le otorgue a sus palabras mejor, no pienso permitir entrar en su juego y ensuciarme las manos con él directamente.

- Ha llegado una carta, es de tu padre, pide que firmes tu receso temporal en tus acciones de la empresa, hasta que termine todo.

- Que raro que mi padre vuelva a dejarme de lado una vez más, su más fuerte enemigo acusa a su hijo e intenta mandarlo a la cárcel y lo único que hace es desvincularme de todo lo posible.


Ahora me encontraba en la que iba a ser mi habitación durante varias semanas, era prácticamente el doble de mi verdadero dormitorio, llevaba ya un par de minutos aquí sentada, sin saber qué hacer pero encontré mi entretenimiento, al parecer mi habitación colindaba con uno de los despachos, donde estaba Castle al parecer hablando por teléfono y no pude ni quise evitar escuchar.

- ¡¿Qué lo entienda?! ¿Dónde me deja eso a mí? Ni siquiera te pedí tu apoyo en todo esto, ni la más mínima ayuda. No me digas que me tranquilice cuando mi propio padre me acaba de aislar y desprestigiar.

- ¡¿Por prevención?! Puedes estar tranquilo con tu asqueroso dinero, ya he firmado el maldito contrato, respira relajado que si tu hijo va a la cárcel su fianza no saldrá de las arcas de la empresa ni se le podrá relacionar con ella como miembro de la misma.

- Turner lo hará por mí, no te atrevas a meterla a ella en todo esto, y no dudes que si salgo de esta iré a por todas con todo lo que tengo, la encontraré y entonces te arrepentirás de lo que acabas de hacerme, puedes irte olvidando de mí, ¿sigue siendo tu decisión?

- Si aún te queda algo de humanidad o decencia, olvídame, eso se te da bien padre, perdón quiero decir Señor Castle, al fin y al cabo también olvidaste a tu otra hija ¿verdad?

Lo siguiente que se oyó fue un fuerte portazo y los ladridos de Keem. No pude evitar recordar a mis padres, y me enorgullezco de la suerte que tuve de tenerlos a ellos, aunque se fueran pronto, el tiempo que estuvieron junto a nosotros estuvo lleno de cariño y felicidad.

Pero si algo me tenía en ascuas era lo que dijo Castle sobre su ¿hermana? Nunca se la ha mencionado, ni siquiera en el expediente policial, ¿olvidarla? Aunque tampoco me extraña de ese hombre cuando ante la posibilidad de perder a su hijo lo único que hace es echarlo de la empresa, dejándolo solo.

Decidí salir a buscarle, sin saber bien lo que quería decirle o lo que esperaba, pero sentía la necesidad de hacerlo, de estar ahí aunque no dijéramos nada, simplemente estar.

Y allí estaba, en el porche, mientras el cielo se teñía de negro a esperas de romper en lluvia, porque ya estábamos en invierno, porque ya quedó atrás el sol y los calurosos días de verano, ahora sólo teníamos esto.

- ¿Tienes más? – Le dejé ver a lo que me refería y su cara cambió, a una de total asombro.

- Tú no fumas.

- Siempre hay un primer día, ¿no?

- Está bien, podemos compartir este. –Me senté a su lado en las escaleras, y tomé el cigarro entre mis dedos, mirándolo con asco y lo hice, le di una calada y desde que lo hice y el humo comenzó a recorrer mi garganta comencé a toser, al menos conseguí sacarle una sonrisa- Despacio inspectora, no debes tragar el humo.

- ¿Cuándo empezaste a fumar?

- Hace cinco años, aunque en el instituto fue cuando di mi primera calada, con catorce, encontré un cigarro en el despacho de mi padre y ya sabes, quise impresionar a una chica y le di una calada.

- ¿Por qué no me sorprende?- No pude evitar imaginármelo, así como tampoco reflejar una sonrisa en mi rostro.

- Antes de poder decir nada más, la profesora me pilló, intentaron expulsarme pero mi padre les pagó, ni siquiera me dijo nada ¿sabes? Todo lo que hizo fue comprar el silencio del instituto, ni siquiera le importó que estuviera fumando.

No supe que contestar y ante eso decidí volver a fumar le cogí el cigarro y probé de nuevo, esta vez consiguiendo un mejor resultado, aunque no creo que pudiera acostumbrarme a ello, pero si es cierto que relajaba.

- Vas mejorando inspectora. ¿Y tú?

- Yo qué.

- Vamos no me dirás que esta ha sido tu primera calada, ¿o sí?

- Sí, a diferencia de ti yo no buscaba impresionar chicos a esa edad.

- ¿Qué se siente?

- Es la mayor estupidez a la que puede someterse cualquier ser humano, no deja de ser algo nocivo, algo que se puede evitar, enfermedades que podemos alejar y sin embargo se hace por voluntad, es más con gusto.

- Vamos, tiene que haber algo que hicieras en tu época universitaria, no me creo que siempre hubieras sido legal, siempre hay un chico o un amigo por el que haces una locura.

- Sí hay algo, pero debes prometerme que nunca saldrá de aquí, ni siquiera sé por qué te voy a contar esto, pero allá va, marihuana.

- ¿Te la fumaste?

- ¡No! Ni siquiera mis padres se llegaron a enterar de esto.

- Tienes mi palabra, pero Kate muchos lo hicieron no tiene nada de malo, no eres peor por haberte fumado un porro.

- ¡que no me lo fumé, lo robé! El chico que me gustaba me dijo que era una sensación increíble, que a él no había cosa que le gustara más, le dije que yo podía conseguirle una bolsa, era una chiquilla que babeaba por ese imbécil y él sabía aprovecharse de eso, me besó, me dijo que era la mejor y yo no cabía en mí, así que hice una de las mayores estupideces, oí a mi padre hablar con su cliente por lo visto le habían requisado al acusado una bolsa de marihuana y la tenía en su despacho guardada como prueba hasta que la fiscalía fuera a por ella.

No era consciente a pesar de que con diecisiete años me creía mucho más madura que cualquier niño de mi edad, y la cogí sin que nadie se diera cuenta, pero tuve suerte, el acusado sufrió una sobredosis y murió, recuerdo la semana que pasó mi padre, buscando la bolsa, desesperado, y nunca fui capaz de decirle nada.

- ¿En serio no le diste ni una calada?

- ¿Eso es todo lo que piensas decir?

- No hay nada que hayas hecho que sea peor de las gamberradas que hice yo, vamos responde no te juzgaré.

- Vale sí, fumé, pero sólo uno y eso sí es cierto, pero lo hice por ese imbécil, no había estado con ningún chico antes y creía que me quería que me besaba por eso, pero después todo se fue de las manos con el chico y antes de que fuera la cosa a peor decidí irme, eso es todo.

- Ves… siempre hay alguien detrás de nuestras estupideces, como ahora, si no fuera por mí tampoco habrías fumado, no aprendes inspectora, sólo te acercas a las causas perdidas.

- No lo eres, y negaré haber dicho esto, pero no eres una causa perdida, no cuando prácticamente tú solo has creado un imperio sin ayuda, una causa perdida no consigue eso y menos un imbécil Castle

- Me halagan tus palabras Katherine, creí que quedamos en nada de apellidos a partir de ahora.

- ¿Qué palabras Rick? Será mejor que entremos comienza a hacer frío.

- Hablando de frío, debes comprarte tu ropa y todo lo que necesites, aquí tienes mi ordenador y mi tarjeta, coge todo lo que necesites, mañana estará aquí Campbell con ello.

- No, yo puedo pagarlo.

- Vamos seamos sinceros Katherine, no lo digo para molestarte ni desprestigiarte ni muchísimo menos, pero tu sueldo no permite esos gastos. Déjame a mí, por favor.

- ¿A medias? No puedo dejarte pagar, no cuando acabas de dejar tu única fuente de ingresos. –Mierda… no debí decirlo.-

- Katherine, mi cuenta corriente no se moverá nada a pesar de eso, son mis ingresos, míos y lo verás cuando salga el saldo de la tarjeta y esa es sólo una, no trabajo por dinero, es la única distracción que tengo…tenía.

- Está bien, pero no cogeré nada que cueste más de veinte dólares.

- Si no quieres que haga yo esas compras no me retes, nada menor de cincuenta dólares y no bajo más, porque me encantaría seleccionar tu ropa sobre todo la lencería.

- ¡No! Está bien, pero no hay cepillos de dientes de cincuenta dólares.

- Lo dejo a tu opción, pero pienso revisarlo Katherine, así que hazlo.

- Vale.

Una hora y media después ya tenía todo lo que necesitaría para esas semanas en la mansión Castle, definitivamente lo que compré no podía permitírmelo ni en dos años, aunque sólo cogí lo necesario y en media hora creía tenerlo todo, Rick me obligó a duplicar casi triplicar los gastos en perfumes o ropa, y en lo que ya había mostrado como mi gran debilidad, los zapatos, era demasiado y sólo le permití comprarme tres pares de zapatos y unas zapatillas para correr.

Ahora me encontraba acariciando al pequeño Keem, sin poder evitar recordar a Lex, le encantaría estar aquí ahora mismo, la verdad que el chucho era mejor de lo que creía.

- Veo que al fin habéis congeniado Keem y tú.

- Sí, le prometí a Lex cuidarlo mientras ella no podía venir.

- Quería hablarte acerca de eso.

- No, no hay nada que puedas hacer, no les podré ver y si eso evita que se metan en problemas, lo prefiero así.

- La niñera de Alexis, trabaja para mi, te aseguro que la podrás ver, no supondrá un problema y nadie se enterará.

- Si Patrick se entera, me mata.

- Va a estar muy ocupado, le llamarán de la editorial para un nuevo proyecto, y Linda tendrá que pasar todo el día con Lex.

- Gracias, pero no tenías por qué hacerlo.

- Me deben unos cuantos favores, es hora de empezar a cobrármelos.

- Ya…

- Aún tengo unos asuntos que cerrar, en seguida estaré aquí, si tienes hambre sólo tienes que pedírselo a Evelyn, y he traído esto, ponte cómoda seguramente el pantalón sea algo grande pero no tengo otra cosa.

Me entregó una camiseta de los Yankees y un pantalón de chándal que seguramente me quedaría largo.

- No puedo ponerme esto.

- Bueno puedo buscar otra cosa o si quieres puedes escoger lo que quieras de mi armario, pero es lo más pequeño que he encontrado.

- No, no puedo, soy de los Mets, ponerme esa camiseta sería imposible.

- ¿En serio, de los Mets? Creí que serías una chica yankee, me decepcionas inspectora, pero hay algo de lo que llevo mucho tiempo intentando deshacerme y nadie quería, creo que tú lo aceptaras, sígueme.

- Creo que empiezo a preferir la camiseta de los Yankees.

Entramos en su habitación, y quedé alucinada tanto con las vistas del balcón como por la amplitud de la misma, por no hablar del orden, para vivir solo la casa estaba en perfecta armonía, nada fuera de lugar.

- Aquí está… por favor llévate eso, líbrame de ella.

- ¡¿Qué?! –Se trataba de una camiseta de los Mets, firmada, debería costar miles de dólares.- No puedo aceptarlo, pero cómo tienes esto.

- Un regalo de mi padre, ni siquiera sabía cuál era mi equipo favorito a pesar de comprarme cada semana las entradas de palco de los Yankees, es toda tuya.

- Gracias, en serio.

- No es nada, ahora debo terminar el papeleo que tengo antes de que venga Turner a por los contratos de la empresa.

Salimos de la habitación y antes de perderse por las escaleras camino al despacho, me dejó sin palabras y con una tímida sonrisa en mis labios.

- Y Kate… tenías razón la otra noche en tu mensaje

- ¿Te he convencido de que los Mets son mejores?

- Me has convencido de algo mejor… gracias por la charla de fuera y por escucharme, por tu silencio.

CONTINUARÁ….

GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA! ES OTRO PASO HACIA DELANTE! NO OLVIDÉIS DEJAR VUESTRAS REVIEWS Y COMENTAR QUÉ CREEIS QUE SUCEDERÁ ENTRE ESTOS DOS SOLOS EN UNA MISMA CASA!

NO DUDÉIS QUE LEO TODOS LOS COMENTARIOS Y ES UNA LÁSTIMA QUE EN ESTE FORO NO PUEDA AÑADIR FOTOS A LAS HISTORIAS PERO EN TENGO LA HISTORIA Y HE COLGADO DOS FOTOS UNA DEL PEQUEÑO KEEM Y OTRA ¿UN POSIBLE ADELANTO? VOSOTROS CON VUESTRAS REVIEWS OS ENCARGÁIS DE DECIRME SI QUERÉIS QUE OCURRA!

AQUÍ TODO LO QUE HE PODIDO HACER ES PONER ESA FOTO CÓMO CARTEL DEL FIC ASÍ QUE LA FOTO QUE APARECE JUNTO AL TÍTULO DEL FIC ES EL ADELANTO! ASÍ QUE SI OS GUSTA ESTA FORMA DE MANTENEROS AL CORRIENTE LA FOTO IRÁ VARIANDO CADA SEMANA ANTES DE PUBLICAR PARA QUE VOSOTROS MISMOS HAGÁIS VUESTRAS APUESTAS DE QUÉ PODRÁ SUCEDER!

CADA MIÉRCOLES CAMBIARÉ LA FOTO DEL FIC!

AHORA SÍ NOS VEMOS EL PRÓXIMO MIÉRCOLES Y DEJAD VUESTRA REVIEW Y PREDICCIÓN!