Hola! he aquí un nuevo capítulo.
Aún están del otro lado? o ya se aburrieron? espero que no. Si están háganmelo saber, si? comenten por favor, es muy importante para mi saber lo que piensan :)
Espero que les guste este capítulo, es bastante intenso, mucha acción y un poco de Clint y Eva. Prepárense para los próximos que vienen...porque serán más intensos todavía :)
Mariposa: si Román es de lo peor!jaja espero que te guste la acción de este cap :D
Capítulo 36 - Sin Salida
No no NO!…
¿Cuántas veces había negado lo que veía en esas últimas horas? Era demasiado para asimilar en un solo día. Quería borrar lo que estaba viendo frente a ella, quería cerrar los ojos y que cuando los volviera a abrir, Román ya no estuviera allí y que nada de eso hubiera pasado.¡Porqué no despertaba de esa pesadilla! ¡Porqué no desaparecía todo!...Todo menos Clint, claro, que apoyado en su hombro y aún aturdido, era lo único que mantenía su cordura.
"¿Aún te quedan balas?" le susurró él por lo bajo, devolviéndola a la triste realidad, mientras discretamente (de todas formas no se podía mover muy rápido) destrababa la traba de su pistola. Eva aún tenía la suya en la mano. En realidad no estaba segura, no era que iba contando las balas mientras disparaba, pero esas pistolas tenían mayor capacidad que las que ella solía llevar.
"Creo que sí, pero salir a los tiros como en el far west no se si es una buena idea"
"Quizás sea la única opción" le susurró por lo bajo, sonriendo sin humor.
La voz de Clint sonaba débil, y la verdad es que sentía como los mil demonios. Los oídos le zumbaban, su visión era borrosa y la cabeza aún le daba vueltas. Sin contar los variados dolores que sentía en todo el cuerpo a causa de las esquirlas que lo habían golpeado en la explosión y especialmente sentía un dolor continuo y pulsante en la rodilla que se había golpeado feo al caer. Sólo necesitaba recostar su cabeza unos minutos para recuperarse. Pero no creía que Román le concediera ese tiempo. De seguro podría apuntar y no fallaría, pero sus reflejos en ese momento no estaban en su pico de perfección.
Con dificultad intentaron continuar caminando hacia el viejo Volvo, pero un grupo de hombres los rodeó a una orden de Román. El círculo se estrechó y súbitamente se abalanzaron encima de ellos. Eva se vió forzada a escabullirse de dos hombres de considerable tamaño que intentaron atraparla, pero eso la obligó a separarse de Clint, que no tuvo tanta suerte, pues lo hicieron caer de un fuerte golpe en la nuca. No se desmayó, aunque hubiera sido lo mejor. Ni bien tocó el piso, sus atacantes comenzaron a patearlo. No sólo tenía que contener los golpes sino que no le daban tiempo a tomar alguna de sus armas para defenderse. Cada patada le quitaba el aire más y más. Había olvidado lo duros que eran los borceguíes de combate. Resistía la golpiza endureciendo sus músculos y bloqueando las patadas como podía, había sido entrenado para eso, pero en el estado en que estaba no sabía cuánto tiempo más los soportaría. Si aflojaba, era hombre muerto ¡Debía resistir!
A pesar de ver manchas borrosas encima suyo, logró tomar el pie de uno de ellos en cuanto sintió el contacto contra su estómago y lo retorció, haciéndole perder el equilibrio. El hombre cayó a su lado y Clint lo durmió de un codazo en la cara. Intentó levantarse, pero se quedó con la intención ya que al instante tenía dos tipos más encima y sólo podía con uno a la vez, con suerte. Claro que eso no tenían porqué saberlo los demás.
"¡Basta!"
Eva gritaba y forcejeaba con un hombre corpulento que había logrado trabar sus brazos por detrás. No podía quedarse sin hacer nada mientras veía cómo molían a palos a Clint.
Cobardes.
"¡Detén eso, maldito! ¡Eres un cobarde!"
Román la miró con ojos de hielo. Su boca se curvaba en una sonrisa socarrona y aterradora. Eva lo miró desafiante, si lo hubiera tenido más cerca le hubiera escupido.
"¿Cobarde?" rugió Román "Querida, el sufrimiento es más efectivo que la muerte ¿sabes? Cuanto más sufra él, más obtendré de ti…pero puedo hacer que deje de sufrir ¿quieres ver?"
Apartó a los hombres que rodeaban a Clint y le puso una rodilla sobre el pecho reteniéndolo con su peso, contra el piso. Tomó un cuchillo, tan grande que el de Rambo parecía un cortapapeles en comparación.
"¡Nooo!"
Eva se retorcía desesperada. Deseó convertirse en una mole verde igual que Bruce y descuartizar al maldito, definitivamente ese hombre sacaba lo peor de ella.
Román aferró a Clint del cuello, creyendo que estaba inconciente. Se equivocaba. Respingó cuando sintió un frío contacto entre sus piernas que lo tomó desprevenido. Pero no se pudo apartar porque una mano lo aferraba fuertemente del chaleco. Un pequeño cuchillo se acercaba peligrosamente a su ingle, parte que no tenía protegida por el kevlar. La voz de Clint, ronca y con un dejo de ironía le llegó muy clara.
"Que sorpresa verte Román, no grata, por cierto"
Seguía débil y sólo una persona altamente entrenada como él podría darse cuenta de eso. Román lo era, y aunque dudó por un segundo, con un rápido movimiento tomó su muñeca y se la retorció, arrancándole la pequeña daga y propinándole un puñetazo en la mandíbula con el mismo puño con que esgrimía el cuchillo, que no llegó a noquearlo pero lo dejó más aturdido de lo que ya estaba. Clint se tocó el interior de la boca con la lengua, ahora, además de la rodilla en el pecho que no lo dejaba respirar, también su labio sangraba, a eso llamaría una situación complicada.
Pero no perdida.
Eva ya había tenido suficiente. Aprovechando que todos estaban pendientes de esa pelea, aflojó un poco la tensión de sus brazos. Eso hizo que el hombretón que la agarraba aflojara la suya levemente. Recogió una pierna y con todas sus fuerzas dio una patada hacia atrás, dándole con el taco de la bota justo en la rodilla, dislocándosela. El hombre cayó entre gritos retorciéndose de dolor.
Corrió, pero se detuvo en seco al ver justo en ese momento a Román levantando el cuchillo con una mano mientras con la otra retenía al magullado arquero, del cuello contra el suelo. Clint forcejeaba reteniendo ambas manos, intentando evitar que lo ahorque y que lo apuñale, o las dos cosas juntas. La mano que sostenía el cuchillo zafó de su agarre y se elevó, lista para clavárselo, ese sería su fin. Adiós.
Click
Román se congeló con la mano en alto. Ese sonido era el de un arma lista para disparar. Como estaba prácticamente arrodillado en el piso, sobre Clint en realidad, sólo veía dos piernas de mujer a una corta distancia de el. Tuvo la certeza de que lo estaba apuntando. Maldita. No temía enfrentarla, la desarmaría rápidamente y luego volvería a ocuparse definitivamente del molesto de Hawkeye. Giró la cabeza para medir su próxima acción, pero lo que vió lo dejó petrificado.
Eva no lo estaba apuntando a él.
Se apuntaba a su propia cabeza.
Tenía la fría boca del revolver contra su sien y había determinación en su mirada. Román se sorprendió cuando vió que el pulso no le temblaba, ni la voz cuando habló.
"Suéltalo, o me mataré. Juro que lo haré y quisiera ver qué le dices a tu jefe"
Eva evitaba mirar a Clint, sabía lo arriesgado que era lo que estaba haciendo, pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Giró a su alrededor y vió que algunos hombres amagaban acercarse. Román les hizo un gesto con la mano para que se alejaran.
"¿En verdad darías tu vida por él?" su mirada se desvió de ella y se volvió a Clint "Vaya, vaya, que interesante…¿Qué tienes que las mujeres se vuelven locas por ti?¿O ya estaban locas antes de conocerte?"
Eso es lo más probable. Clint apenas la distinguía, mejor así, porque no podía creer lo que estaba haciendo. Ya hablaría muy seriamente con ella, por ahora, lo importante era salvar sus pellejos. Mientras, aprovechó la insensatez que estaba cometiendo para moverse lentamente debajo de Román, que parecía muy divertido con el juego que se le estaba planteando.
Román habló, su voz era despectiva y desafiante.
"No creo que seas capaz, además quizás ya ni tengas balas"
"¿Quieres que pruebe?"
"No tienes el coraje. "
"No sabes nada de mi, gusano pasado de anabólicos"
Román gruñó ante el insulto. Clint disimuló la risa tosiendo.
"Podemos hacer un trato. Vienes conmigo y le perdono la vida a tu novio" se rió Román. Ambos sabían que no pensaba cumplir esa promesa.
"¿Crees que soy idiota?
"Adelante entonces, le conseguiré otra dama a Víctor y me ahorraré más dolores de cabeza."
Oops
Eso no lo había tenido en cuenta. Era un juego de desafíos, lo que ambos decían podía ser tanto verdad como no y por eso se hablaban con sumo cuidado, se tanteaban. Era ver quién empujaba al otro más al límite. Con la cabeza de Clint en juego, claro, pero de todas formas ella no bajó la guardia.
Piensa Eva ¡piensa!
Click click
Román maldijo por lo bajo. Se había distraído demasiado y eso le había dado tiempo a Clint para mover apenas su mano y tomar su propio revólver. El frío cañón se apoyó contra el robusto cuello del hombre que seguía encima de él. Aún tenía un gran barullo dentro de su cabeza, pero de a poco iba recobrando la compostura. Román apretó los dientes y arrojó el cuchillo.
"Dile a tus hombres que descarguen sus armas y se alejen"
Clint lo retenía nuevamente de su chaleco, mientras Román daba la orden. Balas y municiones se desparramaron por todos lados, perdiéndose entre los escombros. Obviamente tenían más armas en las cercanías, pero eso los demoraría y les reduciría la artillería.
"Ahora quítate de encima mío "
Román levantó las manos y ambos hombres se pusieron de pie. Clint fijaba la vista, esperaba que no se le notara que aún estaba embotado. Con los ojos fijos en Román, estiró el brazo hacia Eva que se acercó a él con paso apurado. La puso detrás suyo. Era muy probable que alguno tuviera un arma escondida, aunque era muy difícil que la usaran sin una orden directa. Eva seguía apuntando para todos lados, cubierta por la ancha espada de él, le temblaban las piernas, recién ahora se estaba dando cuenta de que habían estado muy cerca de morir. Clint se acercó a Román, y le propinó un puñetazo que lo hizo caer, satisfecho de que al menos estaría en un estado parecido al suyo por un rato. Eva lo tironeó del brazo. Comenzaron a caminar hacia atrás sin dejar de mirar y apuntar a todos los rostros, su vehículo estaba a pocos pasos. Clint abrió el asiento del acompañante.
"Conduce tú" le ordenó.
Sin perder tiempo y sorprendida por el tono duro de su voz, Eva se metió en el auto y arrancó apenas se sentó en el asiento del conductor. Clint rápidamente quitó la punta a una de la flechas, se asomó por la ventanilla y la arrojó hacia el grupo que ya corría hacia ellos con nuevas armas cargadas. Cuando la cabeza de la flecha tocó el suelo, salió un humo negro y espeso, que obligó a los hombres a retroceder mientras se tapaban las caras como podían. El siempre útil gas lacrimógeno para reprimir multitudes. Eso les daría el tiempo suficiente para largarse de allí y sacarles una buena ventaja ya que tardarían un buen rato en recuperarse antes de que reanudaran su persecución.
Y esta vez iba a ser a muerte.
"¡Vamos ya!"
Eva aceleró quemando llantas. Clint recostó la cabeza contra el asiento, solo necesitaba unos minutos para recomponerse. Cerró los ojos.
Tomaron nuevamente la carretera hacia el bosque, sin decir una palabra. Clint continuaba con los ojos cerrados, su cabeza ya no daba vueltas y salvo por el dolor en su rodilla y en su mandíbula, se sentía mejor. Eva sabía que no estaba dormido, pero temía hablarle, intuía que estaba molesto. Igual, no se pudo aguantar.
"¿Porqué no lo mataste?"
La voz de Eva le llegaba clara esta vez y cuando abrió los ojos la vio concentrada en el camino, notó también que la expresión de determinación no se había borrado de su rostro manchado de tierra. Pensó en el coraje que había tenido al hacer lo que hizo, pero había sido demasiado arriesgado, no podía volver a tentar así a la suerte. Respiró hondo y respondió su pregunta, sin inflexión en la voz.
"¿Delante de sus hombres? Primero, no creo que hubiéramos salido vivos de allí. Segundo, si lo hubiéramos logrado, me habría expuesto demasiado, todos saben quién soy y las consecuencias de eso pueden ser terribles para todos, especialmente para SHIELD"
Eva hizo silencio, se dio cuenta de que a veces era demasiado inocente para ciertas cosas.
Clint miraba por la ventanilla, volvió a tomar aire y lo largó resoplando.
"Eva" le dijo secamente "detén el auto…allí"
Oh oh
Lo miró de reojo, intentando no apartar la vista del camino, pero ese tono de voz la puso en guardia, y aunque no le gustó, hizo lo que le pidió. Se apartó de la ruta y se metió entre unos arbustos que los ocultaron. La adrenalina aún corría por su cuerpo y su sangre hervía, poniéndola a la defensiva.
Clint miraba al frente con los puños cerrados, luchaba entre soltar su enojo y controlarse. Giró la cabeza para mirarla, serio.
"¿Qué intentabas hacer? ¿te volviste loca?" le espetó.
"¿Qué querías que hiciera? ¡Te iba a matar!" saltó Eva con más vehemencia de la que debería
"Te estaba provocando ¿no te dabas cuenta?"
"Oh ¡discúlpame entonces por ser tan tonta! Ese cuchillo no parecía de utilería"
"No dije que lo fueras, sólo que corriste un riesgo sin sentido, un accidente y…" Se dio cuenta que había levantado el tono de la voz. No quería descargarse con ella, pero de sólo pensar en lo que había intentado hacer para salvarlo, le provocaba escalofríos, el hubiera hecho lo mismo por ella, no sabía si de esa forma. Intentó aflojar un poco la tensión y bajó la voz. Se recostó contra el asiento nuevamente.
"Me las estaba arreglando" su voz sonaba cansada
"Oh ¿sí? pues desde donde yo estaba no lo parecía" Eva le respondió cada vez más ofuscada
"No me iba a matar porque estaba en la misma posición que yo al no poder matarlo a él"
Eva giró con todo el cuerpo para enfrentarlo.
"¿Estás seguro de eso?!" le gritó con tanta furia que lo hizo saltar. La había visto así una vez, pero en otra situación, cuando el miedo también la había sobrepasado. Por un momento se arrepintió de haber tirado demasiado de la cuerda. Sus ojos verdes se estaban llenando de lágrimas, pero eso no la detuvo "Dime ¡Y yo cómo podía saberlo!¡No estoy entrenada como tú para ver la diferencia!¡Sólo pensé que ibas a morir y eso no lo podía aceptar!".
Quería controlarse, pero toda la angustia de ese día desde el momento en que el conserje les tocó la puerta de la cabaña, hasta el instante en que veía impotente cómo lo golpeaban, cuando pensó que lo matarían como a un perro, se abrió camino como un río caudaloso, desgarrando su pecho. Se tapó la cara con ambas manos y se largó a llorar sobre el volante. Sus hombros se sacudían en sollozos que no podía detener. Clint la dejó descargarse, podía sentir su angustia y se le hizo un nudo en la garganta. Había tenido miedo por ella, más de lo que nunca había temido por alguien.
Cuando notó que se estaba calmando un poco le tocó el hombro. Eva lo miró apenas volteando la cabeza, los ojos enrojecidos, con una mezcla de desafío y pena.
"Ven aquí"
Su mano firme presionó levemente su hombro, eso y la suavidad de su voz, la hicieron aflojar. La atrajo hacia él y la sentó en sus piernas. Eva escondió la cabeza en su cuello dejando que Clint la acunara y le acariciara el cabello y la espalda, hasta que poco a poco se fue relajando. Sintió el cálido aliento de él cuando le habló con voz grave, contra su pelo.
"Lo siento. No estoy enojado, quiero que entiendas eso…y también que estoy agradecido porque intentaste salvarme la vida. Probablemente lo hiciste Eva, fuiste muy valiente, nadie…nadie nunca hizo eso por mí. Yo…simplemente entré en pánico, un mínimo error hubiera acabado con tu vida y si eso te pasaba…" tragó saliva, intentando quitar los nefastos pensamientos de su mente, respiró hondo "¿me perdonas?"
Eva asintió contra su hombro mientras le acariciaba el corto cabello de su nuca.
"Me prometes que no volverás a hacer algo tan descabellado como eso?"
Eva sorbió por la nariz y le respondió con voz quebrada.
"No puedo prometerte eso. Ahora ya sabes lo que sentí cuando me cubriste de esa bomba o cuando fuiste a buscarme al avión ¡Tu también arriesgaste la vida por mi! Y más de una vez…"
Mientras decía eso se incorporó, tomo un poco de distancia y lo miró seriamente, las lágrimas habían trazados surcos en su rostro. Clint la tomó del cuello y la acercó nuevamente a él.
"Lo haría mil veces"
Pegó sus labios a los de ella, sabían a sal y a tierra. Eva le devolvió el beso tímidamente, ahogando unos sollozos que Clint acalló suavemente, mientras se apartaba apenas de ella, poniendo sus labios en la húmeda mejilla
"Shhh"
Besó su rostro y su cuello, sus ojos hinchados, su nariz. Siguió recorriendo su rostro con tiernos besos hasta que notó que se había calmado del todo. Volvió a buscar su boca. Esta vez fue menos suave y ella le respondió. También su lengua sabía a sal. Por un rato, se perdieron en ese beso que les devolvió el alma al cuerpo y aceleró sus pulsaciones.
Eva se apartó de él, estudiándolo en silencio durante unos segundos, sin hablarle, perdida en su mirada gris.
Conque te preocupaste…valiente, sexy y tonto arquero.
La angustia había desaparecido para dar lugar a otras sensaciones, que la invadían como lava ardiente. Con un rápido movimiento cambió de posición y se sentó a horcajadas de él reteniéndolo contra el asiento. No le dijo nada, sólo le clavó la mirada y no le importó si estaba dolorido, lo resistiría. Enterró los dedos en sus cabellos llenos de polvo y lo besó como si su vida dependiera de ello. Al principio, Clint no reaccionó, sorprendido por la vehemencia de su reacción, pero casi instantáneamente la tomó por las caderas, apretándola contra las suyas y abrió su boca para dejar que lo devore.
Sabían que estaban perdiendo un tiempo precioso, pero necesitaban ese momento para liberar la tensión, para reafirmarse. Con un rápido movimiento, Clint bajó el cierre de la chaqueta, ahora no tan blanca y sus manos cálidas comenzaron a subir por debajo de la camiseta, recorriendo la piel de su espalda, haciendola gemir contra su boca. Hablaban en los breves instantes en que sus labios se despegaban para tomar aire.
"Vamos atrás…"
"Si...olvidémonos de todo…por un rato"
Era grande el impulso de ir al asiento de atrás como si fueran dos adolescentes, deshacerse de la molesta ropa y terminar de explorar sus cuerpos hasta que no quedara un rincón por descubrir. Pero nuevamente la urgencia de la situación los sobrepasaba. Verse interrumpidos continuamente era frustrante y a la vez excitante, pues cada vez los dejaba más hambrientos el uno por el otro. El calor que emanaban ya estaba empezando a empañar los vidrios del auto. Clint habló casi sin despegar la boca de su cuello, muy a su pesar.
"Nos pisan los talones…"
"Mhmm…simmm...no es la mejor idea en este momento..."
Eva sintió el aliento cálido de Clint´, cuando suspiró contra su piel.
"Yo conduzco ahora"
"OK"
Como dos robots, cambiaron lugares, se pusieron los cinturones de seguridad y volvieron a ponerse en marcha. No hablaron durante un largo rato, ni siquiera se miraron, sabían que una mínima mirada, un mínimo gesto, volvería a disparar ese deseo refrenado y Román ya no les importaría nada.
...
"¿Me copian?¡Respondan!" Tony gritaba por el intercomunicador a lo que parecía un vacío total "¡Maldición!"
Sobrevoló la zona en busca del jet. Hasta que se dio cuenta de que si aún tenía el camuflaje óptico le iba a ser imposible verlo. La situación estaba pasando su límite de tolerancia, si no le respondían era porque la radio se había roto y si la radio se había roto era probable que el jet estuviera averiado o aún peor. O quizás ese sonido sólo había destruido los aparatos, lo cual llevaba a la misma conclusión.
Voló bajo, a pocos metros del suelo, lentamente primero, y cuando vio que nada salía a su encuentro o intentaba hacerle explotar el cerebro, dedujo que los radares se ocupaban de ciertas alturas. Seguramente tendrían otros medio de defensa para las zonas bajas. Debía andarse con cuidado.
Activó un rastreador, el jet tenía un dispositivo que permitía localizarlo desde cualquier lugar. Claro que Natasha bien podría haberlo desactivado para que SHIELD no los persiguiera.
PIP PIP PIIIP
La micro pantalla dentro de su casco desplegó una imagen de un claro en el bosque, un par de kilómetros delante de él. Esa alarma era sin duda, la ubicación del dispositivo rastreador. La amplió. Los pastizales eran altos, y apenas ocultaban una forma negra entre las briznas verdes que se mecían con el suave viento.
Con cautela, Tony voló hasta allí. Pero se detuvo en seco. Eran partes de un fuselaje, desparramadas aquí y allá en montículos o solitarias. No solo fuselaje, sino también asientos, paneles y otras piezas de metal retorcidas e imposibles de indentificar.
Oh no
Eran los restos de un avión, sin duda. La cola, un ala…el cuerpo principal, con los vidrios de la cabina destrozados, yacía un poco más lejos como un gran elefante muerto. Tony contuvo la respiración. Temiendo acercarse, no por miedo sino porque se negaba a aceptar lo que veía. Apuntó a la cabina los sensores de calor. Los rayos infrarrojos la atravesaron y le devolvieron una imagen plana, azul. Frío, allí no había vida.
Tragó saliva.
Dirigió su cámara al ala y amplió la imagen, ya sabía lo que iba a ver.
El escudo de SHIELD
...
Ya habían entrado en el bosque y aunque brillaba alto en el cielo, no faltaba mucho para que el sol comenzara a caer, Eva, intentando distraerse, miró en la guantera y encontró un viejo mapa. El bosque parecía extenderse infinitamente, tanto, que se salía de los limites del papel amarillento, a la izquierda de la carretera, a no más de un par de kilómetros más o menos, estaba el lago. En realidad ni siquiera habían salido de los límites del pueblo aún y debían bordearlo casi en su totalidad para emprender el camino hacia Rovaniemi. Era un largo trayecto, pero el bosque les daba el cobijo que necesitaban, al menos en su mayor parte.
"¿Nos estarán persiguiendo?"
"Eso tenlo por seguro" le respondió Clint mirándola de costado "Deben estar rastrillando el bosque, raro es que no lo estén incendiando"
Eva sintio un escalofrio
"Crees que sería capaz de tanto?"
"De Román me espero cualquier cosa, aunque eso llamaría demasiado la atención. No nos confiemos, es cuestión de tiempo que den con esta ruta. No hay muchas por aquí y tu amigo no es tonto"
"TU amigo, será"
"A mi me quiso apuñalar y a ti secuestrar, ya ves a quién quiere más de los dos"
Eva se rió, pero la sonrisa le duró poco cuando un sonido intermitente comenzó a sentirse a lo lejos y fue aumentando hasta que ya era inconfundible. La paz había durado muy poco.
"Creo que no conoces tan bien a Román como crees"
La fuente de ese sonido estaba acortando la distancia con ellos a cada segundo. Clint pisó el acelerador, maldiciendo. Debían internarse más en el bosque o serían un blanco fácil
EL helicóptero estaba apenas unos metros detrás de ellos. Desde arriba uno de los hombres comenzó a dispararles. Una ráfaga de balas golpeó el auto, haciendo añicos el parabrisas trasero y dejando el maletero como un colador. Clint maniobraba a toda velocidad, intentando que no le peguen al tanque de combustible o a las ruedas. Eva intentaba tomar el GPS y buscar alguna ruta dentro del bosque por la que pudieran perderse de vista, pero el jodido aparato tardaba una eternidad en encontrar la señal del satélite. Los disparos se detuvieron, Clint sabía que era algo momentáneo y decidió aprovecharse de la situación, era ahora o nunca.
"¡Toma el volante!"
Eva pasó por encima de él y quedó sentada unos segundos encima suyo hasta que tuvo el total control del auto, luego lo sintió moverse por debajo de ella al asiento contiguo. Intentó no zigzaguear demasiado, pues sabía lo que pretendía hacer y debía mantenerse lo más estable posible. Casi se le cae la mandíbula cuando vió de reojo que lo que estaba por hacer realmente, no era lo que ella se imaginaba, si no algo mucho peor. Apenas logró gritarle
"¿Te volviste loco?!" vaya novedad, a esas alturas ya debería estar acostumbrada.
Clint estaba saliendo por la ventanilla. Con el rabillo del ojo, vio como desaparecían sus pies cuando se encaramó al techo del auto y sintió que se le hacía un nudo en el estómago.
Tengo que estar muy jodida para enamorarme de un hombre tan demente..
Una vez en el techo, de cuclillas e intentando no salir disparado hacia alguna dirección, Clint apretó un botón disimulado en el costado de su bota y un agudo silbido se oyó por unos segundos. Unos potentes electroimanes en la suela se activaron, eso pegaría sus botas al techo del automóvil. Se irguió, en una postura muy similar a la de un surfer sobre su tabla. Extendió su arco, tomó una flecha, la tensó y apuntó al helicóptero. Le quedaban pocas y no podía desperdiciarlas.
"¡Mantenlo lo más derecho posible!"
Como si fuera tan fácil.
"¡Y después me dices suicida a mí!"
Si Clint la escuchó o no, nunca se enteró, sólo se concentró en mantener el viejo automóvil lo más recto posible, rogando que no hubiera ningún pozo en la carretera. Justo en ese momento, se asomaba nuevamente el mercenario con una ametralladora listo para decorarlos con agujeros. Disparó la flecha, que salió volando con una soga atada a su cola. La flecha se clavó en el arma y Clint tiró de ella. Arma y hombre se vinieron abajo, perdiéndose entre los arbustos. Pero cuando la quiso recuperar, el auto hizo un movimiento brusco haciéndole perder el equilibrio y con él la flecha. Antes de que pudiera maldecir, se escuchó la voz de Eva desde adentro.
"¡Lo siento!¡Pozo!"
No tardó nada en volver a su postura de disparo, pero aún no había tomado otra flecha, cuando vió que del costado del helicópero se asomaba Román, con un arma que jamás en su vida había visto. Era parecida a una bazooka, similar en tamaño, pero de formas mas estilizadas y de un metal casi azulado que refulgió al sol, encandilándolo momentáneamente. Lo estaba apuntando directamente y no se iba a quedar a averiguar qué era lo que disparaba. En lugar de explosivos, del cañón salió un rayo de energía similar al de la pistola que Román había usado durante el ataque a la base de SHIELD, y con la que había dejado lisiado a Louis, sólo que la potencia de ésta era cincuenta veces superior y si le daba de lleno, no sólo lo convertiría en polvo sino además abriría un cráter del tamaño de una casa donde él había estado. El automóvil, por alguna razón empezó a hacer movimientos erráticos. ¿y ahora qué? Se escuchaba a Eva maldecir.
No tenía más tiempo. Debía despegar sus botas y volar de ahí.
Apretó el pequeño botón y saltó, justo a tiempo cuando el rayo atravesaba el lugar donde había estado parado segundos antes, el haz de energía pasó por encima del vehículo y abrió uno de esos cráteres delante él. Eva no llegó a ver a Clint volar desde el techo y perderse entre la vegetación. Debía concentrarse en no matarse, maniobró y giró violentamente para esquivar el terrible pozo humeante, pero el auto no estaba respondiendo bien y en lugar de bordear el hoyo, siguió de largo, con un gran chirrido de llantas cruzó la banquina y se internó en el bosque. No anduvo mucho más. A pocos metros había un desnivel, no era muy grande, pero con la suficiente caída como para hacerla volcar.
Y Volcó.
Afortunadamente el auto se puso de costado una vez y no rodó, sino que se deslizó a lo largo de toda la barranca y terminó estampado contra un árbol. El techo se hizo un bollo defrome contra el tronco. Eva se quedó paralizada por un segundo. Se tocó el cuerpo, estaba bien.
Calma Eva, no entres en pánico
El silencio la rodeó. Y la oscuridad.
Sacudió la cabeza, no se dio tiempo a pensar más en su situación, soltó su cinturón, tomó la mochila de Clint y salió por la ventanilla. No lo veia muy probable, pero en las películas los autos siempre explotaban. Se alejó varios metros y se sentó sobre la fría hojarasca para recuperarse de la impresión y medir su situación. El único medio de transporte con el que contaban había quedado inutilizado, estaba sola, afortunadamente ilesa. Y Clint…no lo había visto saltar ¿y si el rayo le había pegado?
No, imposible, se dijo a sí misma, TUVO que saltar.
Tenía que buscarlo. Sentía a lo lejos el ruido del helicóptero y eso la hacía sentirse muy intranquila. Miró hacia arriba del barranco, Clint había saltado (si es que lo había hecho) apenas unos metros mas atrás, por lo que debía estar muy cerca. Se dispuso a caminar. Debía encontrarlo.
Pero antes tenía que comprobar algo. Abrió la mochila para asegurarse de que la caja de hierro estuviera aún allí, sabía que estaba, pero verla la tranquilizaría. La vió sí, y también el resplandor que se filtraba, débil y pulsante, por entre las rendijas.
Su rostro asombrado se iluminó de verde en la oscuridad del bosque.
El próximo, espero, vendrá pronto
Gracias por leerme!
Nos vemos!
