En una habitación, iluminada por los rayos del sol, las cortinas blancas se tendían en las ventanas alrededor, permitiendo un sentimiento de tranquilidad; se escuchaban los susurros de las enfermeras que iban y venían.

En el centro de la habitación, una cama era el lugar de descanso de Cedric quien parecía dormido, cubierto por sábanas blancas; su vestimenta era más ligera, solo una camisa y pantaloncillos holgados, gracias a su madre, no tenían que preocuparse de la limpieza del hechicero, ya que, con todo el amor por su hijo, ella se había encargado de asearlo y mantenerlo presentable.

A su lado en una silla Sofia sostenía la mano de Cedric, había pasado los últimos tres días en ese lugar.

A los pies de la cama, estaban Winifred y Goodwin; wormwood, se había posado en el respaldo de la cama, a pesar de la sugerencia del médico de que no debería de haber animales en ese lugar; Sofia había insistido en que él no haría daño, que, al contrario, al ser amigo de Cedric, le haría bien tenerle ahí.

-qué pasa con nuestro hijo Goodwin?

-el está... en otro plano existencial, donde los hechiceros más experimentados van cuando, su plenitud ha sido alcanzada, pero... el podría regresar, con tan solo desearlo, o podría quedarse ahí, para siempre.

-¿Entonces, tiene que decidir, el mismo volver? - pregunto Winifred a su esposo, en tono bajo.

-si querida, así es.

-ya han pasado tres días- dijo Winifred

-no te preocupes encontraremos la manera de que vuelva- le respondió Goodwin mientras envolvía a su esposa en un abrazo de consuelo.

-princesa, será mejor que vaya a descansar- dijo Baileywick.

-No me separaré de él- dijo Sofia sin voltear a ver al mayordomo.

-querida, necesitas descansar, puedes ir y asearte, nosotros nos quedaremos aquí, y después puedes volver, no queremos que te enfermes. - dijo Winifred acariciando la cabeza de la princesa.

-pero... está bien, pero regresare en seguida. -

Winifred asintió tomando su lugar en aquella silla donde estaba la princesa.

Sofia salió de la habitación que habían designado para la atención medica del hechicero real de Encantia, mirando el Amuleto de Avalor, que de nuevo colgaba de su cuello, lo había recuperado después de todo, mientras se dirigía a su habitación, los pasillos de aquel castillo eran interminables, paso a paso, ella veía las imágenes en su cabeza; una y otra vez recordaba el cuerpo frio de Cedric en sus brazos, las últimas palabras que le había dicho:

"No dejaría que nada te pasara"

En verdad él se había sacrificado por ella, y como era posible que ella dudara de él, solo por esa carta.

-La carta- reacciono entre sus pensamientos. Dio un giro y volvió a la habitación de Amber.

Al llegar, entro lentamente, miro todo a su alrededor, la habitación aún estaba en completo desorden; habían trasladado a la princesa rubia a el cuarto de Sofia mientras el concejo de magia recolectaba su evidencia de los hechos; una lagrima se deslizo por su mejilla, piso cuidadosamente entre los vidrios, miro en el suelo un pedazo de papel, estaba un poco quemado por el enfrentamiento que se había dado anteriormente en ese lugar.

Tomo el papel con cuidado, su vista paso por las letras, pero ahora rehusándose a creer lo que estaba escrito.

Salió de la habitación, y mientras se dirigía de nuevo a su habitación, sumergida en sus pensamientos, chocó de frente con Graylock.

-señor Graylock, lo siento, no lo vi. - dijo sonriendo al hechicero.

-oh Princesa Sofia, no discúlpeme a mi estaba distraído. - dijo mientras hacia una reverencia.

Ella sonrió, -vamos señor Graylock, lo conozco de hace tiempo, solo dime Sofia, no necesitas tanta diplomacia.

El hechicero asintió -de acuerdo prin... Sofia. Y... ¿cómo estás?

-mmm... pues no muy bien, he pasado estos días a lado del Señor Cedric, quiero estar ahí para cuando despierte, pero me han mandado a descansar. -

-bueno pues eso está bien, necesitas dormir un poco, esa silla es un poco incómoda para una princesa. -

-si lo sé- dijo mientras soba su espalda con una mano.

-y que tienes ahí. - dijo señalando la hoja de papel.

-oh esto, bueno... esto es... era...- extendió la hoja al hechicero quien la tomo.

-está muy dañado, si quieres puedo repararlo- dijo mientras sacaba su varita de su túnica.

-Mmm... la verdad no sé si querría volver a leer eso. -

-como veas, pero no me refería solo a lo quemado, hay algo de magia en este papel. -

Sofia miro al hechicero con los ojos más abiertos –estas diciendo que está manipulada.? -

-sí así parece. -

-bien siendo así, por favor. -

El hechicero llevo su varita sobre el papel, pronuncio el hechizo de restauración, el papel comenzó a extenderse, las quemaduras se borraron, y las palabras tomaron otra dirección.

-bien aquí esta, querrás leerlo ahora. - dijo extendiendo el papel a la joven princesa.

-gracias- Sofia tomó el papel

-bien si me necesitas estaré visitando a Cedric. ¡Oh valla!... cuando despierte por favor no le digas que pronuncie correctamente su nombre. - dijo tratando de hacer reír a la princesa.

Sofia solo sonrió y asintió, siguió su camino a su habitación.

Al llegar Amber estaba cepillando su cabello sentada frente al tocador.

-oh Sofia, que bien que estas aquí- dijo mientras dejaba el cepillo y se volvía hacia su hermana, - ¿cómo estas, y ... como esta... Cedric?

-igual, aún no Sabemos cómo despertarlo, nada de lo que hemos intentado funciona, - dijo mientras se sentaba en el alféizar. –su familia ha intentado de todo, pociones, hechizos, medicamento, todo, y nada da resultado, estoy muy triste- una lagrima bajo por su mejilla.

-cuanto lo siento Sofi, pero ten paciencia, veras que encontraran la manera de que despierte.

-y si no?, ¿qué voy a hacer sin él?, yo...yo... lo extraño, - Amber abrazo fuerte a Sofia,

-ya, ya, Sofia, desahógate, aquí estoy, - dijo mientras acariciaba el cabello castaño de su hermana.

Unos minutos después Sofia logro componerse.

-gracias Amber. -

ella asintió, bueno iré a la cocina por unos bocadillos, necesitas comer algo.

Amber salió de la habitación, cerrando la puerta tras ella. Sofia se quedó sentada mirando por la ventana, desde ese lugar se podía ver la torre de el Hechicero, vacía, sintió un vacío en su estómago, volvió su mirada al papel que aún tenía en sus manos. Realmente estaba dudosa si debía leerla, tenía miedo de las palabras escritas, se acomodó y llevo el papel frente a ella:

"Princesa Sofia.

En verdad no sé cómo iniciar; tantas cosas me atormentan esta noche. Cuando te veo entrar, lo único que pienso es, como pude hacerle daño a esa única persona que siempre ha creído en mí, a pesar de todo lo que ha pasado, y que con mis errores me has perdonado.

Si algún día llego a darte o encuentras esta carta, espero que no me rechaces; Sí, lo acepto, los primeros años que te conocí, estuve tras tu amuleto, pero con forme paso el tiempo, y te conocí, no pude evitar que entraras en mi corazón; me has ayudado tanto, y ahora estoy en deuda contigo, mi querida princesa, siempre estaré a tu lado, en todo lo que necesites.

Tu amigo, Cedric el Sensacional."

Una lagrima corrió por su mejilla, si bien era cierto que había intentado robar su amuleto, se había arrepentido, y después del enfrentamiento contra la orden de la varita, había cambiado mucho, y para bien.

Sofia suspiro, y puso la carta a un lado, de pronto sintió como algo se encendía en ella, ya no estaba cansada, se sentía renovada. De la nada su amuleto comenzó a brillar.

-¡Sofia!- ...