Ella hielo y yo fuego parte II
P.O.V James
Es hora libre y antes que termine debo llevar a cabo las instrucciones que Mercedes me dio hace unos momentos:
-Acércate a Lily sin que te vea.
-Dile un cumplido inocente.
-Entabla una conversación donde tú no seas el centro de atención.
-Despídete de ella y evita besarla.
Repaso cada paso en mi cabeza, pero, los nervios que me dominan hacen que esto sea más complicado de lo que parece. Es la primera vez que no mostraré mi fase de conquistador ante ella y, el solo hecho de pensar algún cumplido inocente me está volviendo loco.
-James, por Merlín, cambia ese rostro, todo saldrá bien. Hablar con ella es como hablar conmigo.- me dice Mercedes al ver mi rostro pálido cómo el de un muerto.
-Tú lo dices porque es tu amiga y a ti si te quiere. En cambio yo debo pensar dos veces lo que debo decir.- menciono un poco exaltado.
-Te daré un consejo, habla con ella sobre sus clases favoritas.
-¡Genial!- ruedo los ojos- primera conversación decente que tendré con ella y deberá ser sobre los cursos que recibimos. Esto sí que será divertido.- exclamo, definitivamente el hablar sobre cursos no era mi tema favorito.
-La irónica y sarcástica soy yo James, así que, te calmas y vas en este momento a hablar con ella o te olvidas de seguir recibiendo mi ayuda.
-Hermanita adoptiva, yo te quiero mucho y te adoro. ¿Sabías eso?- digo como todo un niño inocente.
-Lo sé.- dice con orgullo- ahora ve a la biblioteca y habla con esa pelirroja.- me sonríe.
Con un asentimiento y tras un suspiro, salgo de la sala común en dirección a la biblioteca.
El camino me parece más largo de lo habitual y, por alguna extraña razón, el espacioso pasillo es ahora, para mí, un pequeño espacio en el cual me es dificultoso el poder caminar.
Mi cabeza es un manojo de sentimientos y mi cuerpo una serie de escalofríos.
Miradas desconcertadas me siguen, pero, no les presto atención, porque, en estos momentos mi única intención es el llegar al lado de Lily, hablar con ella y sentirme, aunque sea un momento, en el cielo.
Repito cada palabra, oración y mirada que deberé intercambiar con ella para no echar a perder el momento.
En estas cavilaciones me encuentro cuando me percato que he llegado a mi destino.
Pienso dos veces antes de entrar, pero tras un leve recordatorio de mi corazón, obtengo el valor suficiente y me adentro hacia lo que puede ser el inicio de una bella historia.
Me llevó poco tiempo el poder encontrarla. Estaba en la primera mesa del lado derecho de la biblioteca y tal como me lo indicó Mercedes, Lily Evans se encontraba haciendo tarea.
Paso a paso me acerco hacia ella con los nervios a flor de piel y, cuando al fin estoy frente a ella agarro aire para dirigirle la palabra.
-Hola Evans.
-Potter- di con seriedad en su rostro.
-Disculpa, podrías indicarme dónde puedo encontrar un buen libro para historia de la magia, aún no he realizado la tarea.
-Creo que no escucho bien. ¿Potter preocupado por la tarea?- pregunta con asombro.
-Bueno, cuando es importante y Mercedes me sofoca sí debo preocuparme por la tarea.
Me sonríe por primera vez.- Respondiendo a tu pregunta, en el tercer estante a la izquierda encuentras buenos libros para historia de la magia.
Hecho un vistazo a su alrededor y puedo notar la gran cantidad de libros que le rodean.
-Por lo que veo tú sí que te encuentras ocupada, ¿para qué necesitas tantos libros?
-No pienses que todo eso es solo para una clase Potter, la verdad es que me gusta tener todo lo necesario al momento de realizar la tarea.
-Tú sí que eres una mujer preparada.- le digo con sinceridad.
-Hago lo mejor que se puede hacer con tal de no realizar tareas a último minuto.
-Lástima que mi historia es totalmente diferente.- le sonrío.
-Porque tú prefieres hacer bromas Potter.
-Digamos que me gusta ser el centro de atención.
-Creo que por obra y gracia de Merlín no lo fuiste en este momento.
-No sería un caballero si no dejara hablar a mi interlocutora- un leve carmesí cubre sus mejillas.- Será mejor que vaya a buscar el libro o Mercedes me matará. Gracias por tu ayuda Evans.
- De nada Potter.- me dice con una sonrisa.
Me siento el ser más afortunado del mundo, hablé con Evans, ella me sonrío y no me deseó la muerte.
Creo que voy por buen camino.
Hoy, el fuego, empezó a derretir la escarcha del hielo.
