Pasaron un par de semanas y la morena había encontrado una nueva actividad con la cual pasar el tiempo, observar y descubrir los secretos que escondía esa peculiar inquilina del castillo. Todos los días, después de terminar sus deberes como princesa, sus horas de estudio y practicas reales, se dirigía al área este y permanecía en el mismo pasillo por horas observando las actividades de la castaña; todos los días, daba de comer a los caballos, permanecía con ellos hasta que terminaban, los acariciaba, los cepillaba y de vez en cuando pareciera que platicaba con ellos, eran sus confidentes, eran los únicos que conocían su historia, eran sus únicos amigos dentro de las murallas de piedra del castillo y ella estaba cómoda con esos animales.

Después de terminar con sus amigos de cuatro patas, regresaba a esa pequeña choza y solo volvía a salir para ir por agua a un pequeño pozo que se encontraba entre la casa y las caballerizas. La noche se hacía presente, iluminada solo por la luz del astro nocturno o por las estrellas, la princesa permanecía quieta observando los movimientos de aquel enigma a través de la pequeña ventana de lo que suponía era su habitación, caminaba con una pequeña vela que colocaba lo que parecía una mesa al lado de la ventana, ahí, a la luz de la vela permanecía por horas, al parecer leyendo, hasta que, avanzada la noche, apagaba la flama de la vela y se retiraba a dormir.

A pesar de esto, la morena permanecía unos minutos más en el mismo lugar, tratando de entender lo que había visto, antes de seguir su ejemplo y retirarse también a sus aposentos.

Al día siguiente la rutina se repetía, terminaba sus deberes y regresaba al mismo pasillo a observar, con la esperanza que la castaña notara su presencia, así seguiría hasta que colmara su paciencia y llamara a su padre o se atreviera a enfrentarla.

- Me gustaría saber más sobre ti – dijo por lo bajo – me intrigas –

De pronto tuvo una idea, podría fingir estar enferma y poder evitar tener todas las clases del día siguiente, sin perder tiempo, regreso corriendo y fue directo a la cocina del castillo. El tiempo que pasaba con su madre le había rendido frutos, sabía que con la ingesta de ciertas especias podría sentir malestar sin poner en riesgo su salud; tomo lo necesario y se lo llevo a su habitación, a la mañana siguiente, justo antes de que saliera el astro rey tomo los ingredientes y espero a que surtieran efecto, en cuestión de minutos comenzó a sentir malestar estomacal.

Su ausencia a las clases provocó que la Princesa, su madre fuera apresurada a su habitación para ver qué era lo que había pasado, al verla aun en la cama, se sentó a su lado para verla y poder saber que era lo que pasaba, llamo al médico del palacio y este la examinó.

- Parece que no es nada grave, solo algo que le cayó mal, lo único que podemos hacer es esperar a que los efectos pasen, lo mejor será que descanse por hoy y mañana veremos cómo sigue, sería de gran ayuda un té de menta para asentar su estómago –

Pasaron algunos minutos y la joven se "durmió", así que la princesa y su acompañante salieron de la habitación para dejarla descansar. Cuando la joven Natsuki considero que era prudente, salió de la cama, se vistió con un pantalón, una camisa y sus botas y se fue corriendo hacia el ala este, evitando guardias y servidumbre a toda costa.

Llego al pasillo de siempre y lo que pudo observar esta vez la dejo atónita; al lado de la castaña se encontraba una mujer de aspecto muy parecido a la joven, excepto por su cabello negro, vestía un vestido de mangas color café dejando al descubierto solo su cuello, el cual cubría con un gran pañuelo blanco, dejaba su cabello largo caer a sus costados para ocultar lo más posible el uso de ese pañuelo ; se encontraban al centro del patio en lo que parecía una danza, sus movimientos eran gráciles, pareciera como si trataran de transmitir una historia a través de sus movimientos, su sincronía era casi perfecta.

- Maravilloso – fue la reacción de la morena. Salió de entre las sombras y se acercó a toda prisa. - ¡eso fue maravilloso! ¿Cómo se llama esa danza? – las dos mujeres se quedaron paralizadas por la sorpresiva presencia de la princesa.

- ¿Qué hace princesa?, usted no debería estar aquí –

- - Te dije que no me llamaras así, además puedo hacer lo que me plazca en el palacio – la castaña no supo cómo responder a tal comentario.

- - ¿Qué era lo que estaban haciendo? ¿era alguna clase de danza? No recuerdo alguna danza parecida, aunque no he visto muchas. – la morena dirigió su mirada hacia la mujer que acompañaba a la castaña - ¿Quién es ella? ¿Es tu madre? Debe serlo, son muy parecidas – el entusiasmo se estaba apoderando de la joven Natsuki - ¿Por qué no contesta? ¿acaso no me entiende? –

- - Por favor princesa, debe retirarse, usted no puede estar aquí –

- - ¿De qué hablas, porque no puedo estar aquí? ¿Qué tiene de especial este lugar? –tal comentario disgusto a la morena - ¡contéstame! – la expresión en sus rostros hizo darse cuenta de su actitud altiva que estaba tomando – Lo… lo lamento, yo no soy así, supongo que me emocioné de mas, por favor acepten mis disculpas – respiró profundo y continuo - ¿podríamos empezar de nuevo? – la castaña volteo hacia la mujer mayor buscando su aprobación o negativa.

La mujer solo cerró los ojos y asintió con la cabeza.

- - Princesa, en efecto ella es mi madre –

- - Es un placer conocerla señora… - Natsuki esperaba que la madre de Shizuru terminara su oración, pero ella solo hizo un intento de mover sus labios sin ningún sonido.

- - Su nombre es Jun – la morena volteo a ver a la castaña y se le hizo extraño que fuera ella quien respondiera, hasta que entendió los gestos que la mejer hacía.

- - Oh, ya veo –

En ese momento escuchando el trote de un caballo que se acercaba rápidamente, las tres voltearon inmediatamente hacia el origen del sonido, Shizuru y su madre estaban algo temerosas mientras que la princesa se había molestado por la intromisión.

- - ¡¿Qué está pasando aquí?! – del caballo bajaba el teniente Sergei apresuradamente con un semblante molesto - ¡Princesa, usted no puede estar aquí! ¡No debe estar aquí! –

- - ¡¿Tú también?! ¡¿Por qué todos dicen lo mismo?! –

- - ¡¿Cómo te atreves?! ¡Pequeña! – la insolencia de la morena para con el teniente cada vez se hacía mayor. El teniente se abalanzó hacia la princesa y la hubiera abofeteado si Jun no se hubiera interpuesto, diciéndoles que no con la cabeza.

- - Es… tiempo – Jun había hablado, pero había hecho un gran esfuerzo para articular dos simples palabras. Sergei observaba intensamente a la mujer tratando de comprender porque lo detenía y a que se refería con esas palabras.

- - ¡¿Cómo se atreve?! ¡Tengo todo el derecho de estar aquí! – la joven Natsuki respondió con fuerza intentado acercarse al teniente, pero fue detenida en el acto por la castaña, sujetando su muñeca derecha; acto que interrumpió el contacto visual que mantenían los dos adultos y logrando que el teniente le prestara atención.

La molestia no se había disipado por completo, así que Sergei se mantenía tenso, hasta que de nueva cuenta Jun intervino, sujetando sus manos fuertemente y mirándolo a los ojos, indicándole que ella se haría cargo de la situación. Resignado, el teniente se retira del lugar sin voltear atrás.

Jun se voltea hacia su hija y la princesa, se acercó a Natsuki y se arrodillo con dificultad para estar a su altura.

- - ¡Madre! – Shizuru se apresura a sostenerla, pero le indica con su mano que no es necesario.

- - Mi lady – su voz era rasposa y se fatigaba con rapidez – entiendo su gran curiosidad hacia nosotras – descanso – parece que nadie le dijo nada, supongo que la subestimaron, es muy decidida – descanso - sin embargo, dadas estas extrañas circunstancias, debo hablar con mi hija antes de hablar con su majestad –

- - Oh, bueno… mamá siempre decía que la paciencia era una virtud – Jun sonrió amablemente.

Natsuki se retiró con cierta esperanza en sus ojos, regresaría en unos días para saber si por fin tendría su primera amiga después de todo lo sucedido. Regreso al pasillo, pero su ilusión evito que se diera cuenta de un intruso en la zona.

- - Vaya, parece que ya te sientes mucho mejor –

- - ¿Madre? –

- - Shizuru, vamos, tengo que hablar contigo –

Las dos mujeres se retiraron al interior de su hogar, se sentaron una frente a la otra y una sola mirada de la mayor bastó para tranquilizar a la joven castaña.

- - Antes de empezar, necesito saber lo que tú sabes –

- - Madre, no es necesario que hables –

- - Sabía que este día llegaría y dadas las circunstancias, creo que amerita este esfuerzo, ahora dime, que tanto sabes – la castaña bajo la mirada.

- - Sé que Sergei no es mi padre y por todo lo que me has enseñado, no somos de este reino.

- - Sé que has sufrido mucho todos estos años por no permitirte interactuar con las demás personas, incluso de tener amigos, pero después de lo que te diré, entenderás porque y podrás decidir qué hacer de ahora en adelante – la mirada de la joven se ilumino con intriga e ilusión.

- - Todo empezó hace 15 años –

En efecto, nosotros no somos de este reino, no nacimos aquí, yo vivía en una pequeña aldea en el norte, escondida entre las montañas; éramos una comunidad muy pacifica, todos en la comunidad nos ayudábamos, teníamos nuestros grupos de recolectores para las cosechas, nuestros cazadores, artesanos, los sabios quienes se encargaban de nuestra educación y los sanadores, entre otros. Vivíamos en completa paz y así lo fue desde tiempo atrás.

Yo era la hija del jefe de la aldea, mi padre era un gran hombre, un buen líder, siempre velando por la aldea y por su familia, gozábamos de ciertos lujos dentro de la misma aldea, mi madre era una sacerdotisa y junto con otras mujeres se encargaban de enseñarnos todas nuestras costumbres, a respetar la naturaleza, a los espíritus y a los dioses; ella siempre decía que, si eras fiel a tu corazón, la naturaleza sabría corresponderte.

Mi vida era sencilla y jamás pedí por nada más.

Había una profecía que todos conocíamos, decía que llegaría el día, cuando el frio cubriera los campos de blanco, llegarían dos individuos de cabellos largos y claros y con ellos un gran ciclo acabaría. Todos los años la nieve cubría nuestros campos, pero ningún ser de cabello claro aparecía en la aldea, conforme pasaba el tiempo las personas dejaron de esperar, pero mantenían viva la profecía, así fue hasta nuestra generación.

Los jóvenes, al llegar a la madurez tenían que hacer un ceremonia para demostrar al resto de la comuna que estaban listos para participar de las actividades y eran dignos de pertenecer al grupo, se llamaba la iniciación y se realizaba en el invierno; los hombres salían por 7 días a cazar solos y tenían que regresar con dos presas del cielo, de la tierra y el agua para al final unirlos con el fuego sagrado, al término se hacía un gran banquete en honor a los jóvenes que regresaban convertidos en hombres de la aldea.

Las mujeres salían a recolectar una planta silvestre que florecía solo en invierno, después de un largo proceso, con las fibras que habían elaborado, fabricaban dos coronas, una para ellas y otra para los jóvenes que regresaría; con lo que habían aprendido de sus madres, confeccionaban una vestidura con una tela que se les había entregado a sus padres el día de su nacimiento.

El día del regreso era un día de fiesta, todos estaban alegres esperando por sus hijos, sus hermanos, sus amigos; al divisar al primer joven, una de las jóvenes mujeres se acercaba a él, lo recibía colocando la corona que había hecho días atrás y lo acompañaba hasta el centro del pueblo donde depositaria sus presas y esperaría la llegara de sus compañeros; cuando había llegado el último, se procedía a realizar el banquete, bendecían los alimentos y en un acto de completa felicidad se procedía a realizar la ceremonia y a continuación la celebración.

Sin embargo mi iniciación fue diferente, ese día el frio era más intenso, pero a pesar de eso todo siguió como debía ser, elabore mis coronas, confeccione mi vestimenta y el día del regreso, recibí a mi amigo con un abrazo y coloque la corona en su cabeza, todo parecía normal hasta que inicio la celebración; cuando estábamos en el banquete, dos individuos llegaron hasta el centro del pueblo sin que nadie se diera cuenta, al ser descubiertos todos enmudecimos, ambos tenían el cabello largo, uno del color del sol y el otro del color del trigo al atardecer, solo pasaron unos instantes antes de que los dos se desplomaron en el suelo, esos forasteros se llamaban Lev, tu padre y Sergei, tu tío.

Todos estaban asombrados, jamás se había presentado situación como esa, jamás habían llegado forasteros a nuestras tierras y en ese momento los ancianos del pueblo recordaron la profecía.

Mi padre los llevo a nuestra casa y ahí fueron atendidos por mi madre y los sanadores, resguardados por supuesto; se encontraban mal heridos, cubiertos de sangre, de tierra y deshidratados, se notaba que habían pasado grandes incidentes antes de llegar a la aldea.

Despertaron gran curiosidad entre nosotros, en todos los años de nuestra historia no había sucedido algo como eso. Pasaron 7 días antes de que recobraran la conciencia y entonces fueron interrogados por mi padre o los sabios le pueblo, hablaban una lengua diferente a la de nosotros pero les entendíamos, el conocimiento que nuestros ancestros acumularon en sus viajes, antes de que fundaran la aldea, acerca del exterior fue transmitido de generación en generación hasta llegar a nosotros, los últimos; conocíamos donde se encontraban otros asentamientos, así como sus lenguajes, así que pudimos comunicarnos con ellos. Provenían de las tierras del Este, su reino estuvo en guerra por años hasta que finalmente fueron derrotados, eran soldados y se encontraban en la última línea de defensa, fueron atacados por sorpresa y fueron de los pocos que sobrevivieron, al ver su tierra y su gente caer ante el enemigo, huyeron, pues ya no tenían hogar al cual regresar.

Después de largos días de discusiones y debates, mi padre y los sabios aceptaron que se quedaran, provenían de un lugar bélico, era obvio que ya no tenían a donde regresar y nuestra educación nos prohibía abandonar al necesitado. Tuvieron que adaptarse a nuestras costumbres y trabajar para ganarse un lugar en la comunidad y al igual que todos tuvieron que realizar la ceremonia de iniciación si es que querían permanecer en la aldea.

Pasaron un par de años y durante ese tiempo no hicimos cercanos, a pesar de la oposición de mi padre, aunque había aceptado que se quedaran, de cierta forma su presencia lo incomodaban y mucho más al estar cerca de su hija.

Tú no eliges de quien enamorarte, cuando llega la persona destinada simplemente pasa. Pasaron otros cinco años y lo que había iniciado como una amistad se convirtió en algo más, algo maravilloso; nos comprometimos y al año nos unimos de por vida.

Mi padre estaba en contra de nuestra relación, pero sabía que nuestros sentimientos eran sinceros y nada de lo que hiciera podría cambiar eso.

Lo que no sabíamos ninguno de nosotros era exactamente su razón para estar en contra, no hasta tiempo después. Los sabios habían resuelto la profecía que se había cumplido cuando los forasteros llegaron a la aldea, resolvieron la parte oculta que nunca nos habían contado, la parte que me involucraba.

Un año después de unirnos tu padre y yo, llegaste a nuestras vidas; naciste antes de tiempo, eras muy pequeña y no sabía si sobrevivirías, pero tu padre no lo dudó ni un segundo, te tomo en sus brazos y te susurro algo al oído, algo en otra lengua que no pude entender. Fueron dos días angustiantes, pero cada día, cada vez que podía te abrazaba y te susurraba las mismas palabras; al tercer día tú comenzaste a mejorar, comenzaste a comer más, comenzaste a llorar más y en esos momentos supe que estarías con nosotros por mucho más tiempo.

Cuando cumpliste tu primer año, la oscuridad llego a nuestras tierras.


ÉPOCA ACTUAL

- Vamos, no es como si fuera el fin del mundo – la morena voltea hacia la joven, en su rostro se puede apreciar su incomodidad y molestia – además, debíamos hacer algo con tus harapos y en lo personal creo que el negro te sienta bien. – la sonrisa de a peli ocre es cálida en comparación con el semblante de su acompañante.

Una limosina avanza rápidamente por las calles de la ciudad, a lo lejos se divisa un edificio de arquitectura clásica que se alza solemne de entre las estructuras modernas que lo rodean, era el Instituto Continental, donde los hijos de la alta sociedad son instruidos, formados desde pequeños en las áreas de economía, filosofía, matemáticas, defensa personal, entre otros factores; establecido un par de décadas después de la fundación de la ciudad, desde entonces ha sido el instituto académico por excelencia para la elite.

- - ¿Podrías explicarme de nuevo por que tengo un trabajo? – pregunto la morena aun viendo por la ventana.

- - Porque no puedes andar por ahí como una vagabunda, y que mejor que ser mi guardaespaldas, básicamente me seguirás a donde vaya, me cuidaras y me ayudaras con las bolsas cuando vaya de compras –

- - ¿Qué no tenías a alguien para ese trabajo? –

- - Sí, pero renuncio, creo que dijo que era un trabajo agotador –

- - Me pregunto ¿Por qué? –

- - Vamos no seas tan negativa, veras como nos divertiremos – lo morena solo cerro los ojos resignándose a su destino e implorándole a los dioses que ya no la torturaran más.

Segundos después la limosina se detiene justo frente a la entrada principal, esperando que los ocupantes bajen del vehículo.

- - ¿No vas a abrirme la puerta? – la morena voltea con un toque de indignación en su mirada.

- - ¿Es en serio? –

- - Es parte de tus obligaciones ahora, te dije que era un trabajo agotador –

- - Ya me estoy dando cuenta de ello – Natsuki bajo del vehículo, ya afuera se acomodó el saco y la corbata, llevaba un conjunto completamente negro, lo cual resaltaba su tono de piel claro, su larga cabellera sujetada por un pequeño y discreto broche.

Todos los jóvenes que caminaban hacia el interior del instituto quedaban pasmados por la nueva belleza. Después de observar su entorno rápidamente, se dirigió al lado opuesto del auto, abrió la puerta y le tendió su mano izquierda.

- - ¿Feliz? –

- - Absolutamente – la castaña le regalo una enorme sonrisa.

Como era de esperarse, Shizuru acaparaba todas las miradas, tanto como hombres como de mujeres, sus admiradores y sus pretendientes no podían desviar la mirada, con su uniforme color caqui que acentuaba su esbelta figura no era posible hacerlo, y ahora con una belleza exótica escoltándola era impensable voltear hacia otro lugar.

Caminaron por el extenso andador hasta llegar a la gran puerta del edificio principal del instituto, Natsuki con una expresión de seriedad en todo momento y Shizuru saludando a todo aquel que se cruzaba en su camino. Al llegar a la enorme puerta de madera, la castaña se detuvo repentinamente y dio media vuelta, quedando frente a su guardaespaldas.

- - Aquí es donde nos separamos… por el momento –

- - ¿A qué te refieres? –

- - Bueno – se acercó a la morena – estamos por entrar al edificio y creo que sería demasiado para ti sentir todas esas miradas estudiándote – ajusto la corbata de la morena, apoyo ambas manos sobre su pecho y la miro directo a los ojos – no quiero que te estreses por eso en tu primer día, quédate aquí, respira el aire fresco, deambula por las instalaciones, yo vendré a buscarte cuando sea hora del almuerzo – Shizuru le guiño el ojo y se dio media vuelta, dejando confundida a la morena.

La campana sonó y el resto de los alumnos comenzaron a ingresar al edificio principal a paso veloz, dejando a una morena confundida sola en la basta entrada principal. Aunque llego a pensar en dejar el colegio, por alguna extraña razón prefirió hacer caso de su protegida y esperarla hasta el almuerzo.

- - Bueno, supongo que, si voy a ser su guardaespaldas por algún tiempo, empiece a actuar como tal; será mejor que reconozca el lugar – habló para sí misma.

Camino por todo el campus, reconociendo el área, memorizando cada detalle; visito el gimnasio, las canchas, el anfiteatro, todos los lugares que pudiera antes del almuerzo.

Minutos antes de que llegara la hora, Natsuki decidió refugiarse del sol de mediodía, busco un lugar tranquilo en los jardines que rodean las aulas y como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo, decidió subirse a las ramas de un árbol a descansar los ojos por unos momentos, como en los viejos tiempos, no había nadie a su alrededor, así que nadie cuestionaría el actuar de una mujer vestida de traje al subirse a un árbol, o eso pensaba.

- - No todos los días conoces a alguien que le guste lo mismo que uno – dijo una joven pelirroja al salir de entre las hojas de una rama más alta en el mismo árbol al que subió la morena, tomándola por sorpresa y logrando que perdiera el equilibrio y cayera sobre su espalda, haciendo un sonido seco al llegar al suelo. – Eso no se escuchó bien –

La pelirroja se incorporó y con algunos movimientos bajo del árbol sin mucho esfuerzo.

- - ¡Pero que caraj…! –

- - ¿Estás bien? – la pelirroja le tendió la mano.

- - ¡Estoy bien! – la morena rechazo la ayuda y se levantó por cuenta propia mientras sacudía sus ropas.

- - No creí que te asustaras tan fácil –

- - ¡Yo no me asuste! Solo fue un pequeño descuido de mi parte, por lo general estoy al tanto de lo que me rodea. –

- - Mmmm… Ya veo… Me llamo Sugiura, Midori Sugiura – volvió a extender su mano. Natsuki veía esta acción con algo de desconfianza y molestia; en toda su vida nadie se acercaba a ella con tal facilidad.

- - Mi nombre es Natsuki, Natsuki Kuga – acepto el gesto y sujeto con fuerza la mano de la joven pelirroja.

- - Entonces, ¿Qué te trae por aquí forastera? Nunca te había visto en el campus, ¿estas visitando a alguien? –

- - Yo solo estoy… -

- - ¡No me digas que estás buscando a un estudiante! ¿No estas algo mayorcita para fijarte en estos jóvenes? – la cuestionaba la pelirroja.

- - ¿Qué? ¡no! Yo solo estoy… -

- - ¡No me digas que es una estudiante! ¡¿Debería llamar a seguridad?! –

- - ¡¿Qué?! ¡No!¡no! ¡por supuesto que no! ¡yo solo estoy cuidando a una de sus estudiantes! –

- - ¿En serio? – arqueo la ceja derecha – mmm… eso explicaría tu atuendo, eso, o eres una asesina a sueldo esperando por su objetivo… de cualquier cosa personal ajeno a la institución no puede estar aquí –

- - ¡¿Qué?! ¡No soy ninguna asesina! ¿Qué? ¿de dónde sacaste algo tan… tonto? ¡¿Qué?! – la confusión era visible en cada poro de su rostro - ¡A todo esto ¿quién es usted?! –

Frente a las mujeres, a unos 20 metros se encontraba un edificio de aulas de 2 plantas, justo en su dirección, en el primer nivel, la peli ocre se encontraba en uno de los pupitres junto a las ventanas, trataba con todo su ser no cerrar sus ojos en la clase de historia; tratando de despejar su mente, volteo hacia la ventana, para distraerse con los árboles que se veían a lo lejos, de reojo vio dos personas justo donde empezaba la línea de los arboles - ¿Natsuki? ¿Con quién está? – dijo con en voz baja, Shizuru no lograba identificar a la otra persona que se encontraba con su guardaespaldas - ¿Qué está haciendo? Se ve un poco inquieta – no comprendía lo que estaba viendo hasta que noto un destello rojo provocado por la luz del sol cuando el otro individuo giró la cabeza – oh no, esto no es bueno, es Sugiura sensei, ¿Qué hago? – Segundos después la chicharra sonó y todo el salón comenzó a levantarse de sus asientos - ¡Gracias Kami! – la joven recogió sus pertenencias rápidamente y se dirigió hacia la puerta a paso veloz.

La joven, por ser de la familia más antigua de la ciudad era admirada y respetada por todos quienes la rodeaban, es inteligente, sofisticada, amable, sin mencionar que es la presidenta del comité estudiantil, del grupo de debate, del equipo de esgrima y del equipo de artes marciales del instituto, siempre con las mejores calificaciones y una actitud diplomática ante los problemas, por eso y más era querida en el plantel, sus compañeros siempre querían interactuar con ella, un saludo, una pequeña conversación y ningún día era la excepción, y Shizuru con la educación que había recibido, no se negaba ante tales alusiones; sin embargo en esta ocasión su mente estaba centrada en un objetivo y este era evitar que la sensei Sugiura cometiera un terrible error con Natsuki.

Camino a paso veloz por los pasillos y las escaleras solo con una pequeña sonrisa para disculparse con sus compañeros por no atender sus saludos.

Llego justo a tiempo para evitar un malentendido.

- - ¡Sugiura sensei! – grito la peli ocre, la pelirroja volteo al escuchar su título.

- - Señorita Viola –

- - ¡Shizuru! –

- - Por fin te encuentro – dijo la peli ocre al llegar con la morena, la tomo del brazo y se aferró a él para calmarla, ella sabía cómo hacerlo, aunque la morena no se daba cuenta – te dije que te veía en el almuerzo; veo que ya conociste a Sugiura sensei –

- - ¿Sensei? ¿Es tu maestra? -

- - Ella es la maestra de educación física – la pelirroja le regalo una gran sonrisa mostrando su blanca dentadura.

- - ¿Educación física? Ósea que ella… -

- - ¡Muchas gracias por sensei, por distraerla, andaba vuelta loca buscándola, es nueva y no conoce el lugar, ella estará cuidándome de ahora en adelante –

- - Oh ya veo, entonces era cierto que es un guardaespaldas, tu guardaespaldas –

- - ¡Claro que lo soy! ¡ya se lo había dicho! –

- - Muy bien, ahora nos retiramos, tenemos cosas que hacer – dijo Shizuru

- - Muy bien señorita Viola, nos vemos en clase – respondió con una cálida sonrisa - ¡y tú! – señalo a la morena – cuídala muy bien… bye, bye –

- - ¡¿Pero qué?! – antes de que pudiera abalanzarse contra la pelirroja, la joven Viola la jaló del brazo y la llevo hacia los edificios de aulas –

Pasaron unos segundos en silencio antes que la morena decidiera hablar.

- - ¿Puedes explicarme que paso allá atrás? ¿Quién es esa loca? ¿Qué clase de escuela es esta? –

- - Esa "loca" es la profesora Sugiura, es la profesora de educación física y es muy querida, solo que es un poco… eufórica y tiende a molestar a los nuevos en estas instalaciones, digamos que es su forma de dar la bienvenida, se lo hizo a Robert la primera vez que estuvo aquí –

- - ¿Bienvenida? ¿Nuevos? ¿Robert? ¿Quién es Robert? –

- - Robert, mi anterior guardaespaldas… Ella ya sabía de ti, ya le habían notificado –

- - ¡¿Qué?! ¡¿Entonces estaba jugando conmigo?! – trato de regresar a donde estaba su contrincante, pero el fuerte agarre de la Viola no la dejo.

- - Tranquila, no es tan malo, con el tiempo llegara a agradarte –

Pasaron unos minutos hasta que la morena volvió a romper el silencio.

- - ¿A dónde me llevas? –

- - Vamos a almorzar, ¿no lo recuerdas? – la morena volteo a verla con algo de incredulidad en sus ojos.

- - Esto es algo incómodo – las dos mujeres estaban en medio de la cafetería del campus, los susurros se podían escuchar, ¿Quién era la mujer que osaba estar frente a su amada Shizuru? ¡Que osadía! –

- - Te dije que íbamos a almorzar y eso estamos haciendo –

- - Sí, pero no me dijiste que sería en medio de todo el campus –

- - No es en medio de todo el campus, solo es la cafetería, tranquila, no te harán nada, creo que te tienen más miedo a ti que tú a ellos –

- - Por sus expresiones, no creo que sea miedo –

- - Estas exagerando, ahora come –

- - ¿Esto es alguna clase de represalia por irme hace cinco años? ¿Tu abuela te dijo que lo hicieras? –

- - Mi abuela no tuvo nada que ver, lo hice porque quise hacerlo, porque quiero estar contigo, me gusta estar contigo, me agrada tu presencia. – un ligero sonrojo se formó en el rostro de la morena.

- - ¿Te agrada mi presencia? ¿Por qué? – pregunto la morena.

- - No lo sé, simplemente así es. -

- - Lamento lo que dije – la morena se apeno y prosiguió a tomar sus alimentos en compañía de su protegida.

- - Tengo otra pregunta –

- - Adelante –

- - ¿Por qué necesitas un guardaespaldas? ¿Estás en peligro? ¿Qué está pasando? –

- - Esas fueron tres preguntas, pero no lo sé – Shizuru dejo sus manos sobre la mesa y dirigió su mirada hacia la morena – Tendrás que preguntarle a la abuela sobre eso, solo sé que hace un año solicito una escolta para las dos; aparte de eso lo único que yo te puedo decir es que ansiaba que se cumplieran los cinco años para que regresaras –

Las dos mujeres se miraron fijamente por un largo tiempo.

El resto del día paso con normalidad, la joven castaña se encontraba atenta a sus clases mientras la mujer morena la vigilaba en todo momento desde los jardines de la escuela.

Mientras esto ocurría en el instituto, la joven de ojos de miel tenía un día más interesante, le habían asignado proteger a la mayor de las Viola, la señorita Anh Lu, vicepresidenta del corporativo Viola F.

Desde pequeña, la joven demostró un gran interesa por los negocios y sobre todo las actividades que realizaba su familia, bajo la dirección de su padre Kassian, un hombre fuerte, dominante, imponente. Su padre al ver las mismas cualidades en su primogénita no dudo en educarla y guiarla para que fuera la sucesora de la familia y el legado que cargaban consigo desde hace siglos, y sus esfuerzos habían dado frutos, mientras la cabeza de la familia hacia negocios a lo largo y ancho del mundo, su mano derecha se encargaba de los asuntos locales, Kassian tenía entera confianza en su hija y su buen criterio y liderazgo.

Pero a pesar de la gran independencia, seguridad y confianza que había demostrado la joven rubia, no había poder sobre la tierra que se impusiera sobre la matriarca de la familia, la abuela Kaede.

Y así fue como tuvo que resignarse y aceptar la compañía de su nuevo guardaespaldas.

- - No puedo creer que la abuela me haya hecho esto –

- - Sí, yo tampoco, no puedo creer que está a cargo de tu seguridad, creí que sería Natsuki quien lo hiciera –

- - No necesito una niñera –

- - ¡No soy una niñera y ciertamente Natsuki tampoco lo es! –

- - Bueno, como sea, solo quiero que sepas que no estoy de acuerdo con esto –

- - No te preocupes, has sido lo suficientemente clara –

La rubia se ahorró sus siguientes palabras y prefirió dirigir su mirada hacia el exterior del vehículo en el que se encontraban.

- - Estamos a punto de llegar al corporativo, así que te pediré que te comportes de acuerdo a la situación, no me gustaría ser yo quien ande detrás de ti como niño en dulcería –

- - Tal vez mi apariencia te parezca muy infantil, pero soy lo suficientemente madura como para saber cómo comportarme. –

- - Eso espero –

Pasaron 10 minutos más en completo silencio antes de que la limosina entrara al estacionamiento subterráneo de un complejo de 4 edificios dispuestos de forma circular alrededor de uno central, de un estilo moderno y futurista, con fachadas de cristal y grandes jardines que los rodeaban; todo el complejo se encontraba en las afueras de la ciudad.

Al llegar al lobby lo que la joven rubia había temido se había cumplido, Nina no pudo contener su asombro al ver la magnitud de tan gran obra arquitectónica y de ingeniería que estaba ante sus ojos, ese gran vestíbulo central cuya cubierta se elevaba hasta el límite de los 20 niveles que conformaban el edificio central, los enormes soportes eran los protagonistas de tan impactante edificación.

- - ¡Wow!¡Este edificio es enorme, jamás había estado en uno como este! –

- - ¿De qué hablas? Este ni siquiera se compara con el resto del complejo, ni mencionar los de la zona comercial y financiera del centro de la ciudad –

- - ¡¿En serio?! ¡Wow! Debo visitar la ciudad, ha cambiado mucho en todo este tiempo – La cara de confusión era cada vez más evidente en la heredera del corporativo.

- - Creí que en sus largos viajes habrían visitado muchas ciudades, incluso más grandes que Windbloom –

- - Si bueno, digamos que el turismo comercial no es uno de nuestros objetivos – más intriga se sumaba a la rubia.

- - Señorita – dijo uno de sus asistentes – la están esperando en la sala de reuniones –

- - Tienes razón, y yo aquí perdiendo el tiempo – la heredera y el grupo de ejecutivos que se le unieron en el lobby se dirigieron a paso veloz hacia el elevador principal, dejando casi olvidada a la joven pelinegra que no podía desviar su mirada del enorme cielo que se veía a través de los cristales del techo.

- - ¡Vienes! – fue lo único que dijo la joven rubia sin detener sus pasos.

- - ¡Espérame! –

Ahí estaba, en esa enorme sala de juntas, a la derecha de su protegida, observando un montón de ejecutivos lambiscones uniformados de color gris, con corbatas tan oscuras como sus tristes conciencias; en qué clase de mundo se había metido esta vez, no podía creer la soberbia, la envidia y la avaricia que podía percibir en ese salón, ¿cómo era posible que la joven heredera pudiera relacionarse con ese tipo de personas? Así las cosas, así pensaba la pobre pelinegra. – Tal vez un grupo de adolescentes no suena tan mal ahora – susurro Nina.

Pero a pesar del malestar que podía sentir por el grupo, había una persona que le crispaba los nervios más que el resto de los presentes, un joven de cabello platinado y ojos carmesí, su mirada iba de la joven rubia hacia ella y de nuevo a la heredera y esa sonrisa burlona que sostenía solo hacía que sus vellos se erizaran más y más. Su instinto animal estuvo alerta desde que cruzo esa puerta.

- - Este me da mala espina, tendré que estar pendiente de el – sentencio Nina viendo fijamente al joven.