Él y yo, estábamos dormidos. Bueno, yo desperté primero y con un suspiro, sonriente, lo miré. Estaba dormido, entre mis brazos. Intuí que estaba muy cansado, pero algo no dejaba de darme vueltas en la cabeza. No podía esperar a que él decidiera decírmelo. Inspiré y lamenté hacerlo, pero lo necesitaba.

- Amor...

- ¿Mmm?- dijo, somnoliento. Investigando la razón de mi llamado.

- ¿No había algo, que tenías que decirme?

- ¿Debía?- me dijo, sin abrir los ojos y yo sonreí. Estaba tan dormido.

- Sí. Dijiste "mañana" y ya es de mañana.

Abrió los ojos y me miró, sonreí, mientras él trataba de entender lo que ocurría a su alrededor. Con un suspiro, se acomodó en la cama y volvió a mirarme, concentrado. ¿Iba a darme malas noticias? La impresión no me dejaba, la aprehensión subía dentro de mi cuerpo.

- Tengo una misión que cumplir. Una muy peligrosa.

- ¿Qué es?- dije, incapaz de mantener mi corazón, en un solo lugar.

- Es probable que...Que tenga que morir, Hermione.

Mi burbuja, mi mundo se quebró de una forma ridícula. ¿Por qué lo sumían a él, en esas misiones? ¿Por qué no lo dejaban en paz? Me sentía tan enfadada, tan nerviosa al mismo tiempo. Inspiré, traté de mantenerme calmada, pero no pude. Él lo sabía, por que su mano terminó en mi mejilla y su sonrisa nunca se fue de su rostro.

- Prométeme que no vas a entrometerte.

- Debes estar loco. Debes estarte juntando demasiado, con Albus Dumbledore.

- Prométemelo, Hermione.

- No.

- No va a cambiar.

- Pues no te prometeré una cosa como esa.

Su expresión era seria, pero yo no desistiría de lo que pensaba, así tuviésemos que discutir, que separanos. No iba a prometerle algo así. Prometerle que no iba a intervenir en su pérdida. Nunca e iba a tener que acostumbrarse.

En vez de quejarse, simplemente me besó. Preguntarle el por qué de su reacción, me pareció una necedad. Suspiré, cuando nuestro beso se acortó entre las sábanas. Volvió a mirarme y yo sonreí como tonta.

- No sabes cuánto estás haciendo- me dijo y yo traté de entender el motivo del comentario.

- ¿Por qué?

- Me has dado tanto, me sigues otorgando algo que no merezco.

- Claro que lo mereces. Te amo, eres eso que necesito.

Inspiré y mis manos viajaron desde su cabello, hasta su pecho. Allí se quedaron. Bajo mis caricias, podía sentir su respiración, acelerada. Sonreí y deposité un beso en su cuello. Mientras jugaba, se inclinó hacia el otro lado, para tomar su reloj y mirar la hora. No le di mucha importancia, casi no le permitía moverse. ¿Perderlo? No me atrevía en lo más mínimo.

- Tenemos que irnos...

- Solo unos minutos más.

- Tenemos asuntos que resolver.

- Que el día se resuelva solo. Yo tengo lo que necesito.

Y se dio la vuelta, para besarme. Supe que el reloj cayó al suelo y lo demás también. las desesperanzas, los deseos de morir. Todo eso se quedó en las sábanas. Fueron a mis labios, los sueños, las sonrisas y una que otra, respiración agitada.

Tenía eso que necesitaba y mucho más. No hablaba de él, como sexo. Hablaba de él como pareja, como ese amor que quería. Ese amor que no podía dejar. Ese amor que me hacía tan feliz, todo el tiempo.

Y no lo iba a perder por las aspiraciones de otros.

Su madre era tan romántica. Con una sonrisa, tomó el otro diario y lo abrió. Quería saber qué pensaba él, de esa misma situación. Con un suspiro, buscó la fecha y miró lo poco que había escrito, allí. Era diferente.

Ella había escrito más, pero eso no importaba. Solo con saber los dos puntos de vista, era feliz. Harry no había llegado y ella solo quería esperarlo.

Esperaría lo que hiciera falta.

Supuse que la idea a Hermione, no le gustaría en lo más mínimo. No me equivoqué, pensándolo. Con una sonrisa a medias, la contemplé. Mientras se quejaba, solo ahogué sus reproches, la besé. No le permití quejarse ni regañarme.

Simplemente hice lo que me dictó el pensamiento, en ese momento. Confieso que hasta ahora, no entiendo por qué me hace sentir cosas como estas, pero simplemente las desarrollo. Ese beso, la hizo sonreír y mi problema, estaba resuelto.

¿Besos sucesivos? Bueno, una costumbre de ambos.

Rose no pudo evitar reírse de aquello último. Hermione, su madre, seguramente lo tenía harto de tantos besos. Siempre era así, sentimental y no podía evitarlo. Solía ser su naturaleza. Cerró ambos diarios y miró a Harry, que entraba en casa. No se esperaba verla.

- ¿ Qué hace aquí, jovencita?

- Esperando a mi tío, para hacerle unas preguntas, con respecto a mi madre.

- ¿Y por qué no se las haces a ella?

- Por que es con respecto a su pasado y al de mi padre. Dudo que ella.

- Lo entiendo. ¿Y qué quieres saber, que no te ha dicho Ginny?

- Es sobre esto- dijo, sacando ambos diarios- los encontré en la mudanza y no sé quién los escribe. Sé que uno de ellos, es de mi madre. ¿Y el otro?

Harry los miró, sonrió al ver la letra que estaba en el papel. Le era imposible no reconocerla. Con una sonrisa a medias, contempló a su sobrina, que lo miraba. Estaba muy atenta. Harry cerró el diario y alzó la cabeza, para mirar en dirección de una ventana.

- ¿Tu madre quiere que lo sepas?

- ¿Por qué todos preguntan eso?

- Por que es impotante saberlo.

- No sé, no le he preguntado. No quiero que se eche a llorar, solo por leer esto.

- Eso es probable, pero no por que sea de tu padre.

- Entonces, lo es.

- No. No ciertamente. Es de hecho...

- ¿Qué? ¿Por qué todos me lo ocultan?

- Solo sé una cosa. Es un gran hombre, un hombre valiente, como ningún otro que tu madre y yo, hayamos conocido.

- Mi padre...

- No, sigue sin serlo. Aunque tu padre, también era muy valiente. El mejor que hemos conocido, el mejor hombre también. Pero no es necesariamente, la persona que escribe aquí.

- Entonces ella no es mi madre. Ella no amó a otro más que a mi padre.

- ¿Se lo preguntaste?