"Cambios, realidades y dificultades
O Sirius niñera, muggle".
Disclaimer: Escribo por amor al arte, los personajes pertenecen a la J.K.Rowling, si fueran míos las cosas serían muy, muy diferentes... sin comentarios.
************************************************** Lo último del capítulo anterior.
Cuando Sirius y Katty atravesaron la entrada principal, el extraño se quedó solo con los dos pequeños.
- En qué lió me acaba de meter Sirius, cuidar a un niño es una cosa, pero. ¿Dos?-.
***************************************************
Capítulo X: "La primera visita oficial del "inocente" huracán Ayame a la "pobre" casa Black, entre otras cosas dignas de contarse" II ª Parte.
Remus (N/A : Una galletita para el que adivinó), al ver el terrible embrollo en que su amigo Sirius lo había metido solamente pudo resoplar y sentir pena por si mismo, pero no había terminado de divagar cuando Ayame le tiraba el pantalón para que le tomara atención a lo que tenía que decirle.
- ¿Qué hacemos ahora, Señor Remus?...-.
- Eh... ¿Hacer... hacer de qué?...- fue la contestación e Remus.
- A jugar... me estoy aburriendo...- mencionó Ayame, mientras iba en busca de su bolso de bebé (N/A :1 véase abajo), cuando llegó ante él se zambulló, literalmente, dentro para sacar cosas que fueron desde la leche, 2 mudas de ropa, una radio portátil de niños (N/A : 2), lápices de crayón, libretas de colores, peluches, hasta que finalmente pareció haber encontrado lo que buscaba saliendo del bolso con dos disfraces, uno de Gamera y de Godzilla (N/A : 3).
Harry, al ver a la pequeña visita con sus trajes en las manos no pudo más que mirarla totalmente aterrado y comenzó a planear alguna forma de escaparse de quizás que "juego" que podría inventar su nueva compañera de juegos.
- Y... ¿Para qué son esos?...- preguntó Remus a Ayame al ver la cara de Harry.
- Para jugar...-.
- Jugar a...-.
- ¡Peleas de Monstruos!...- gritó la pequeña y salió corriendo llevándose en plan de huracán a Harry, los vestidos y demases.
- ¡¿Peleas de qué?!...- se preguntó a sí mismo Remus cuando los niños salieron corriendo, pero no pudo alcanzar a procesar porque tuvo que salir detrás de los niños.
Mientras con Sirius y Katty...
Katty y Sirius caminaban en busca de alguna clase de transporte para ir a buscar las cosas de Ayame, caminaron varias cuadras para tomar un autobús y pronto llegaron a su destino, la casa de Michelle, la hermana de Katty.
- Bueno... es aquí...- indicó Katty al tiempo que habría la cerca de la casa e indicándole a Sirius que la siguiera, éste por supuesto lo hizo. Así que rápidamente se encontraron dentro de la casa, ya listos para poner manos a la obra.
- De acuerdo... creo- pronunció quedamente Sirius, mientras inspeccionaba el recibidor de la casa deteniéndose un momento en las fotos. -Estas fotos... ¿Son de tu familia?...- preguntó cuando vio algunas de las fotografías que habían sobre la chimenea, donde aparecía una inmensa mansión que a Sirius le recordaba a la casa de su novia -"No... Es imposible... ¿Cierto?"- pensó.
- Sí, son casi todas de mi hermana Michelle con sus amigas, pero tiene algunas conmigo...- le respondió Katty desde adentro.
- Ah...- contestó Sirius quedándose en blanco un momento su mente para luego olvidar lo que estaba pensando y confundiéndose.
- ¿Subamos?...- preguntó Katty al ver la confundida cara de Sirius.
- Sí, claro-.
Ambos subieron y Katty se dirigió a la habitación del lado derecho de la escalera, o sea, de la pequeña para sacar sus cosas. La habitación de la pequeña estaba adornada en tonos celestes, con toda clase de posters de series de animación japonesa (N/A : De donde los sacó, no me lo pregunten).
- ¿Qué clase de dibujos son estos?... preguntó Sirius a Katty.
- No tengo idea, pero según lo que me comentó mi hermana deberían ser de animación japonesa-.
- "¿Y qué demonios es eso?"- se preguntó Sirius mentalmente.
- Bueno... ¿Qué era lo que tenía que sacar?... ¡Ah, sí! ¡La lista!... haber... ropa, disfraces, libros, más ropa, la leche, los cereales, la cama... ¿Cómo demonios me llevo la cama?... qué... juegos... el Nintendo... películas... si, creo que eso es todo...- murmuraba Katty, mientras Sirius observaba la habitación, que, a pesar de tener esa cantidad de cosas raras pegadas se veía muy linda.
- Qué tengo que hacer...- pronunció Sirius.
- Esperar...- le contestó la chica.
Inmediatamente Katty se metió al closet y sacó cuatro inmensas maletas y comenzó a cargar una con ropa, la siguiente, con más ropa y algunos juguetes, después con artículos personales, la siguiente, con ropa de cama, frazadas, abrigos, etc.
Cuando ya llevaba la tercera maleta a la mitad se levantó y miró a Sirius y le preguntó si podía sacar los afiches de las paredes, Sirius, con bastante esfuerzo, en media hora los sacó, mientras Katty había bajado a buscar otras cosas como leche, cereales, medicamentos, etc. que pronto subió, cerrando, después de dos horas las cuatro maletas.
Iban bajando las maletas, cuando Katty resbaló por la escalera y al golpear en el suelo desde el cielo cayó una cajita que decía Katherine Lockling en letras góticas.
- ¿Qué demo...?- alcanzó a pronunciar Katty en el suelo cuando le cayó la cajita en la cabeza, y luego, directo a sus manos.
La mencionada cajita era de alguna madera noble, se notaba por el tacto y debía tener sus años por la constitución de la misma.
- ¿Qué te pasó?....- le preguntó Sirius que había alcanzado a sostener la valija de forma que ésta no le cayera encima a la chica.
- ¿Qué crees...? Me resbalé-.
- Ja, ja, ja, ja,- se reía Sirius.
- Hey, no te rías- protestó Katty enojada.
- Pero fue muy gracioso, no lo puedes negar-.
- Mentira, no lo fue...-.
- Si, lo fue- respondió el chico mientras la ayudaba a levantarse.
- Como sea, quedan más valijas arriba- Katty subió junto con Sirius.
Después de otro rato más terminaron de acarrear las maletas. Estaban sentados descansando cuando Sirius preguntó por la historia de Ayame. Katty le contó todo lo que sabía de a pequeña, y así, conversando se les fue la hora.
En la casa de Sirius
El pobre Remus estaba absolutamente agotado de seguir a los niños por todos lados, por las habitaciones, el comedor, el living, el patio, el techo, etc. O sea, toda clase de lugares que les gustaba a los niños, pero la diferencia era que esta vez Harry no había quedado tan maltratado y la más feliz era Ayame porque tenía con quien jugar-maltratar.
El juego consistía en lo siguiente: Correr y que Remus los persiguiera, después, cuando ya no los alcanzara peleas de monstruos, pero sin pegarse y después buscar a Remus para comenzar de nuevo. Los chicos estaban súper entretenidos, pero el no era lo mismo con el adulto a cargo, quien se juraba a si mismo jamás volver a cuidar niños.
Pero, después de correr tanto y pelear con Harry tanto Ayame, como su compañero de juego, y para que decir del adulto en cuestión; a todos, sin excepción alguna les dio hambre. Así que pronto se escuchó un unísono suspiro de:
- ¡Tengo hambre!- Harry y Ayame, al estar juntos, se comenzaron a reír por haber hablado al mismo tiempo.
Remus, al escuchar eso, pronto recordó algo que siempre funcionó con los merodeadores.
- De acuerdo... ¿Quién quiere comer?-.
- Yo- sonó un grito
- Bien... entonces... vengan para que comamos algo- en un santiamén estaban los dos pequeños listos para ir a comer tomados, cada uno, de una mano de Remus.
- Y... ahora qué hago... verdad... eso venía a decirle a Sirius... de acuerdo... ¿Qué quieren comer?-.
- Un sándwich, una hot dog, una malteada- respondieron los chicos.
- De acuerdo, pero, si les preguntan comimos algo muy nutritivo como, haber, verduras- les contestó muy amablemente Remus.
- Sí- contestaron los pequeños al unísono.
Pero había un pequeño detalle del que a pasar de sus años de merodeador se le olvidó, a los niños, nunca, jamás hay que darles azúcar después de las seis y ya el reloj marcaba las siete con veinte.
Volviendo con Katty y Sirius.
- ¿Qué hora es?- preguntó Sirius repentinamente recordando que los niños estaban solos con Remus.
- Ah, son las siete con cinco... ¡Qué!... ¡Cómo puede ser tan tarde!- espetó Katty.
- Vámonos- agregó Sirius y así salieron ambos a la carrera de la casa, camino a la vivienda de Sirius.
De vuelta con Remus.
A Remus algo le sonaba mal con respecto al asunto de la cena de los niños, algo, un presentimiento se le asomaba en lo más escondido de sus sentidos, algo malo iba a pasar.
Y allí algo malo pasó, sin previo aviso tanto Ayame como Harry salieron disparados corriendo, botando, en su loca carrera todo lo que se les ponía por delante, floreros, cuadros, adornos, sillas, cojines; era como si los hubiesen puesto en cámara rápida y él fuese puesto en pausa o en cámara lenta, y por supuesto que aunque corriera no los alcanzaba; y ahí fue cuando lo recordó. ¡A los niños No se les debe dare azúcar nunca cerca de su hora de acostarse! El lo sabía, si Sirius y James se ponían insoportables Cuando comían algún dulce antes de dormir.
- ¡Demonios!- pronunció, paró de correr y sin más remedio tomó la varita y musitó - ¡Petrificus totalis!- saltando así dos pequeñas chipas de magia que recorrieron toda la casa y dejaron dos pequeños niños totalmente paralizados. Remus, finalmente y sin mucho ánimo recorrió la casa en busca de los dos pequeños bultos.
Ambos, Harry y Ayame estaban paralizados, de modo que Remus solo tuvo que recogerlos, cada uno con un brazo y depositarlos en un sillón mientras él con la varita arreglaba el lugar de forma que no se notara en lo absoluto de la batalla campal que allí había acontecido. Para después sólo tener que, son su varita, cambiarlos a sus ropas comunes
Mientras, Katty y Sirius:
De vuelta Katty y Sirius no tenían idea de cómo volverse, llevaban maletas demasiado pesadas, y eso sin contar que eran cuatro. Así que después de cotejar mucho rato se decidieron a tomar un taxi (tuvieron que cambiar dinero, así que compraron chocolate caliente). Y finalmente, llegaron sanos y salvos para encontrar a Remus...
- Ahora, procurarán quedarse quietos mientras busco sus pijamas ¿De acuerdo?- les preguntó Remus a los niños para proceder a caminar hacia el bolso de Ayame y pronunciar - Finite Incantatem-.
Esto es en Cámara Lenta.
En ese preciso instante Sirius y Katty, habrían la puerta, Remus abría el bolso de Ayame, y los niños al verse libres de sus ataduras mágicas, simplemente, corrieron con todas las energías acumuladas por su aprisionamiento encubierto de Remus.
Esto ya está en cámara normal.
Harry y Ayame rompieron a correr hacia el extremo opuesto al que estaban sentados, que resultó ser, justo, hacia la puerta; así que corrieron hacia Sirius y Katty. Y, obviamente, como lo indica alguna de las leyes de Newton, en este momento no las recuerdo en orden "Por cada acción hay reacción", Ayame y Harry chocaron contra Katty, Sirius y las maletas, o sea, un desastre colosal.
- ¿Qué fue eso?...- preguntó Sirius.
- Creo que... que... que... nos atropelló algo... ¿Alguien anotó la matrícula?- le respondió.
La cosa quedó así: Ayame encima de Harry, Harry encima de una maleta, la maleta encima de Katty y todo lo demás encima de Sirius.
- ¡Tía Katty!- gritó Ayame y se tiró encima de Katty.
- Sidius... oa...- respondió Harry.
- Hola, Harry... ¿Puedo preguntar qué sucedió?...-.
- Creo... que el que debe explicar eso fui yo...- respondió un apesadumbrado Remus - Verán... yo... es... mi culpa... olvidé lo que el azúcar provoca en los niños... y les di una malteada de chocolate... Lo...- .
- ¿Qué tú qué?...- fue el grito que dieron Sirius y Katty al mismo tiempo.
- Siento...- terminó Remus - bueno... es que... olvidé que a los niños, jamás se les da azúcar antes de acostarse... han pasado varios años desde Hogwarts... ¿No crees?-.
- "¿Hogwarts?"- al escuchar esa palabra Katty de pronto sintió una nostalgia muy grande pero no hacia la palabra, sino, a su familia, en su mente vio a su hermana, a si misma y a otra niña jugando alrededor de un árbol de navidad. Sin embargo, fue tan rápido que no alcanzó a procesar la información, por lo tanto, sólo lo sintió como nostalgia.
- Bueno... qué se le va a hacer... habrá que esperar que se les pase... indicó Virus, mientras Katty se levantaba y sacaba las maletas de encima de él.
Así Sirius dejó las maletas en el recibidor, fuera del alcance de los dos terremotos, Harry y Ayame y comenzaron a jugar a las adivinanzas para calmar a los niños.
Y pasaron las diez y las once, las doce y la una, y ambos niños seguían despiertos, mientras los adultos luchaban por mantenerse despiertos, finalmente, y cuando Katty se durmió Sirius y Remus invocaron un hechizo de sueño en ambos pequeños para poder dormir también ellos que ya se caían de sueño.
Sin embrago, a la hora de acostarse surgió otro pequeño problema ¿Cómo dormían? Remus resolvió ese problema. Quedando las cosas de la siguiente forma: Katty y Ayame en la cama de Sirius, Harry en su cuna y Sirius y Remus, en el living.
Y así sucedió la primera visita del huracán Ayame a la "pobre" casa Black.
Notas de autor:
Del Título: Cuando pongo pobre es porque compadezco a la pobre casa de cómo la van a dejar entre Harry y Ayame.
1: "Bolso de bebé" son esos bolsos que tienen las mamás de los bebés cuando son pequeños y que parecen mágicos porque les cabe casi toda la casa adentro. Mi mamá tuvo uno y mis tías, aunque mis primas con grandes, aún los conservan.
2: ¿Se acuerdan de los "My first Sony? ¿Que venían de varios colores y se podían desarmar?... yo todavía tengo el mío
3: Gamera es la tortuga enemiga de Godzilla en la versión japonesa.
Noticias:
- La Tanina sacó un nuevo fic ¡Léanlo!
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Llegó la navidad!!!!!!!!
- Voy a tratar de poner un especial de navidad de este fic, va a estar fuera de la trama, pero igual va a haber.
Disculpas:
No había podido escribir porque no habíamos tenido visitas de la musa ni la Katty, ni yo; aparte de que a una JAMAS le faltan los problemas y tuve algunos muy graves que, aunque, no eran míos me afectaron bastante.
Bueno, hasta aquí el capítulo 10 de este fic.
Katie Lupin.
Diciembre 21 de 2003.
Disclaimer: Escribo por amor al arte, los personajes pertenecen a la J.K.Rowling, si fueran míos las cosas serían muy, muy diferentes... sin comentarios.
************************************************** Lo último del capítulo anterior.
Cuando Sirius y Katty atravesaron la entrada principal, el extraño se quedó solo con los dos pequeños.
- En qué lió me acaba de meter Sirius, cuidar a un niño es una cosa, pero. ¿Dos?-.
***************************************************
Capítulo X: "La primera visita oficial del "inocente" huracán Ayame a la "pobre" casa Black, entre otras cosas dignas de contarse" II ª Parte.
Remus (N/A : Una galletita para el que adivinó), al ver el terrible embrollo en que su amigo Sirius lo había metido solamente pudo resoplar y sentir pena por si mismo, pero no había terminado de divagar cuando Ayame le tiraba el pantalón para que le tomara atención a lo que tenía que decirle.
- ¿Qué hacemos ahora, Señor Remus?...-.
- Eh... ¿Hacer... hacer de qué?...- fue la contestación e Remus.
- A jugar... me estoy aburriendo...- mencionó Ayame, mientras iba en busca de su bolso de bebé (N/A :1 véase abajo), cuando llegó ante él se zambulló, literalmente, dentro para sacar cosas que fueron desde la leche, 2 mudas de ropa, una radio portátil de niños (N/A : 2), lápices de crayón, libretas de colores, peluches, hasta que finalmente pareció haber encontrado lo que buscaba saliendo del bolso con dos disfraces, uno de Gamera y de Godzilla (N/A : 3).
Harry, al ver a la pequeña visita con sus trajes en las manos no pudo más que mirarla totalmente aterrado y comenzó a planear alguna forma de escaparse de quizás que "juego" que podría inventar su nueva compañera de juegos.
- Y... ¿Para qué son esos?...- preguntó Remus a Ayame al ver la cara de Harry.
- Para jugar...-.
- Jugar a...-.
- ¡Peleas de Monstruos!...- gritó la pequeña y salió corriendo llevándose en plan de huracán a Harry, los vestidos y demases.
- ¡¿Peleas de qué?!...- se preguntó a sí mismo Remus cuando los niños salieron corriendo, pero no pudo alcanzar a procesar porque tuvo que salir detrás de los niños.
Mientras con Sirius y Katty...
Katty y Sirius caminaban en busca de alguna clase de transporte para ir a buscar las cosas de Ayame, caminaron varias cuadras para tomar un autobús y pronto llegaron a su destino, la casa de Michelle, la hermana de Katty.
- Bueno... es aquí...- indicó Katty al tiempo que habría la cerca de la casa e indicándole a Sirius que la siguiera, éste por supuesto lo hizo. Así que rápidamente se encontraron dentro de la casa, ya listos para poner manos a la obra.
- De acuerdo... creo- pronunció quedamente Sirius, mientras inspeccionaba el recibidor de la casa deteniéndose un momento en las fotos. -Estas fotos... ¿Son de tu familia?...- preguntó cuando vio algunas de las fotografías que habían sobre la chimenea, donde aparecía una inmensa mansión que a Sirius le recordaba a la casa de su novia -"No... Es imposible... ¿Cierto?"- pensó.
- Sí, son casi todas de mi hermana Michelle con sus amigas, pero tiene algunas conmigo...- le respondió Katty desde adentro.
- Ah...- contestó Sirius quedándose en blanco un momento su mente para luego olvidar lo que estaba pensando y confundiéndose.
- ¿Subamos?...- preguntó Katty al ver la confundida cara de Sirius.
- Sí, claro-.
Ambos subieron y Katty se dirigió a la habitación del lado derecho de la escalera, o sea, de la pequeña para sacar sus cosas. La habitación de la pequeña estaba adornada en tonos celestes, con toda clase de posters de series de animación japonesa (N/A : De donde los sacó, no me lo pregunten).
- ¿Qué clase de dibujos son estos?... preguntó Sirius a Katty.
- No tengo idea, pero según lo que me comentó mi hermana deberían ser de animación japonesa-.
- "¿Y qué demonios es eso?"- se preguntó Sirius mentalmente.
- Bueno... ¿Qué era lo que tenía que sacar?... ¡Ah, sí! ¡La lista!... haber... ropa, disfraces, libros, más ropa, la leche, los cereales, la cama... ¿Cómo demonios me llevo la cama?... qué... juegos... el Nintendo... películas... si, creo que eso es todo...- murmuraba Katty, mientras Sirius observaba la habitación, que, a pesar de tener esa cantidad de cosas raras pegadas se veía muy linda.
- Qué tengo que hacer...- pronunció Sirius.
- Esperar...- le contestó la chica.
Inmediatamente Katty se metió al closet y sacó cuatro inmensas maletas y comenzó a cargar una con ropa, la siguiente, con más ropa y algunos juguetes, después con artículos personales, la siguiente, con ropa de cama, frazadas, abrigos, etc.
Cuando ya llevaba la tercera maleta a la mitad se levantó y miró a Sirius y le preguntó si podía sacar los afiches de las paredes, Sirius, con bastante esfuerzo, en media hora los sacó, mientras Katty había bajado a buscar otras cosas como leche, cereales, medicamentos, etc. que pronto subió, cerrando, después de dos horas las cuatro maletas.
Iban bajando las maletas, cuando Katty resbaló por la escalera y al golpear en el suelo desde el cielo cayó una cajita que decía Katherine Lockling en letras góticas.
- ¿Qué demo...?- alcanzó a pronunciar Katty en el suelo cuando le cayó la cajita en la cabeza, y luego, directo a sus manos.
La mencionada cajita era de alguna madera noble, se notaba por el tacto y debía tener sus años por la constitución de la misma.
- ¿Qué te pasó?....- le preguntó Sirius que había alcanzado a sostener la valija de forma que ésta no le cayera encima a la chica.
- ¿Qué crees...? Me resbalé-.
- Ja, ja, ja, ja,- se reía Sirius.
- Hey, no te rías- protestó Katty enojada.
- Pero fue muy gracioso, no lo puedes negar-.
- Mentira, no lo fue...-.
- Si, lo fue- respondió el chico mientras la ayudaba a levantarse.
- Como sea, quedan más valijas arriba- Katty subió junto con Sirius.
Después de otro rato más terminaron de acarrear las maletas. Estaban sentados descansando cuando Sirius preguntó por la historia de Ayame. Katty le contó todo lo que sabía de a pequeña, y así, conversando se les fue la hora.
En la casa de Sirius
El pobre Remus estaba absolutamente agotado de seguir a los niños por todos lados, por las habitaciones, el comedor, el living, el patio, el techo, etc. O sea, toda clase de lugares que les gustaba a los niños, pero la diferencia era que esta vez Harry no había quedado tan maltratado y la más feliz era Ayame porque tenía con quien jugar-maltratar.
El juego consistía en lo siguiente: Correr y que Remus los persiguiera, después, cuando ya no los alcanzara peleas de monstruos, pero sin pegarse y después buscar a Remus para comenzar de nuevo. Los chicos estaban súper entretenidos, pero el no era lo mismo con el adulto a cargo, quien se juraba a si mismo jamás volver a cuidar niños.
Pero, después de correr tanto y pelear con Harry tanto Ayame, como su compañero de juego, y para que decir del adulto en cuestión; a todos, sin excepción alguna les dio hambre. Así que pronto se escuchó un unísono suspiro de:
- ¡Tengo hambre!- Harry y Ayame, al estar juntos, se comenzaron a reír por haber hablado al mismo tiempo.
Remus, al escuchar eso, pronto recordó algo que siempre funcionó con los merodeadores.
- De acuerdo... ¿Quién quiere comer?-.
- Yo- sonó un grito
- Bien... entonces... vengan para que comamos algo- en un santiamén estaban los dos pequeños listos para ir a comer tomados, cada uno, de una mano de Remus.
- Y... ahora qué hago... verdad... eso venía a decirle a Sirius... de acuerdo... ¿Qué quieren comer?-.
- Un sándwich, una hot dog, una malteada- respondieron los chicos.
- De acuerdo, pero, si les preguntan comimos algo muy nutritivo como, haber, verduras- les contestó muy amablemente Remus.
- Sí- contestaron los pequeños al unísono.
Pero había un pequeño detalle del que a pasar de sus años de merodeador se le olvidó, a los niños, nunca, jamás hay que darles azúcar después de las seis y ya el reloj marcaba las siete con veinte.
Volviendo con Katty y Sirius.
- ¿Qué hora es?- preguntó Sirius repentinamente recordando que los niños estaban solos con Remus.
- Ah, son las siete con cinco... ¡Qué!... ¡Cómo puede ser tan tarde!- espetó Katty.
- Vámonos- agregó Sirius y así salieron ambos a la carrera de la casa, camino a la vivienda de Sirius.
De vuelta con Remus.
A Remus algo le sonaba mal con respecto al asunto de la cena de los niños, algo, un presentimiento se le asomaba en lo más escondido de sus sentidos, algo malo iba a pasar.
Y allí algo malo pasó, sin previo aviso tanto Ayame como Harry salieron disparados corriendo, botando, en su loca carrera todo lo que se les ponía por delante, floreros, cuadros, adornos, sillas, cojines; era como si los hubiesen puesto en cámara rápida y él fuese puesto en pausa o en cámara lenta, y por supuesto que aunque corriera no los alcanzaba; y ahí fue cuando lo recordó. ¡A los niños No se les debe dare azúcar nunca cerca de su hora de acostarse! El lo sabía, si Sirius y James se ponían insoportables Cuando comían algún dulce antes de dormir.
- ¡Demonios!- pronunció, paró de correr y sin más remedio tomó la varita y musitó - ¡Petrificus totalis!- saltando así dos pequeñas chipas de magia que recorrieron toda la casa y dejaron dos pequeños niños totalmente paralizados. Remus, finalmente y sin mucho ánimo recorrió la casa en busca de los dos pequeños bultos.
Ambos, Harry y Ayame estaban paralizados, de modo que Remus solo tuvo que recogerlos, cada uno con un brazo y depositarlos en un sillón mientras él con la varita arreglaba el lugar de forma que no se notara en lo absoluto de la batalla campal que allí había acontecido. Para después sólo tener que, son su varita, cambiarlos a sus ropas comunes
Mientras, Katty y Sirius:
De vuelta Katty y Sirius no tenían idea de cómo volverse, llevaban maletas demasiado pesadas, y eso sin contar que eran cuatro. Así que después de cotejar mucho rato se decidieron a tomar un taxi (tuvieron que cambiar dinero, así que compraron chocolate caliente). Y finalmente, llegaron sanos y salvos para encontrar a Remus...
- Ahora, procurarán quedarse quietos mientras busco sus pijamas ¿De acuerdo?- les preguntó Remus a los niños para proceder a caminar hacia el bolso de Ayame y pronunciar - Finite Incantatem-.
Esto es en Cámara Lenta.
En ese preciso instante Sirius y Katty, habrían la puerta, Remus abría el bolso de Ayame, y los niños al verse libres de sus ataduras mágicas, simplemente, corrieron con todas las energías acumuladas por su aprisionamiento encubierto de Remus.
Esto ya está en cámara normal.
Harry y Ayame rompieron a correr hacia el extremo opuesto al que estaban sentados, que resultó ser, justo, hacia la puerta; así que corrieron hacia Sirius y Katty. Y, obviamente, como lo indica alguna de las leyes de Newton, en este momento no las recuerdo en orden "Por cada acción hay reacción", Ayame y Harry chocaron contra Katty, Sirius y las maletas, o sea, un desastre colosal.
- ¿Qué fue eso?...- preguntó Sirius.
- Creo que... que... que... nos atropelló algo... ¿Alguien anotó la matrícula?- le respondió.
La cosa quedó así: Ayame encima de Harry, Harry encima de una maleta, la maleta encima de Katty y todo lo demás encima de Sirius.
- ¡Tía Katty!- gritó Ayame y se tiró encima de Katty.
- Sidius... oa...- respondió Harry.
- Hola, Harry... ¿Puedo preguntar qué sucedió?...-.
- Creo... que el que debe explicar eso fui yo...- respondió un apesadumbrado Remus - Verán... yo... es... mi culpa... olvidé lo que el azúcar provoca en los niños... y les di una malteada de chocolate... Lo...- .
- ¿Qué tú qué?...- fue el grito que dieron Sirius y Katty al mismo tiempo.
- Siento...- terminó Remus - bueno... es que... olvidé que a los niños, jamás se les da azúcar antes de acostarse... han pasado varios años desde Hogwarts... ¿No crees?-.
- "¿Hogwarts?"- al escuchar esa palabra Katty de pronto sintió una nostalgia muy grande pero no hacia la palabra, sino, a su familia, en su mente vio a su hermana, a si misma y a otra niña jugando alrededor de un árbol de navidad. Sin embargo, fue tan rápido que no alcanzó a procesar la información, por lo tanto, sólo lo sintió como nostalgia.
- Bueno... qué se le va a hacer... habrá que esperar que se les pase... indicó Virus, mientras Katty se levantaba y sacaba las maletas de encima de él.
Así Sirius dejó las maletas en el recibidor, fuera del alcance de los dos terremotos, Harry y Ayame y comenzaron a jugar a las adivinanzas para calmar a los niños.
Y pasaron las diez y las once, las doce y la una, y ambos niños seguían despiertos, mientras los adultos luchaban por mantenerse despiertos, finalmente, y cuando Katty se durmió Sirius y Remus invocaron un hechizo de sueño en ambos pequeños para poder dormir también ellos que ya se caían de sueño.
Sin embrago, a la hora de acostarse surgió otro pequeño problema ¿Cómo dormían? Remus resolvió ese problema. Quedando las cosas de la siguiente forma: Katty y Ayame en la cama de Sirius, Harry en su cuna y Sirius y Remus, en el living.
Y así sucedió la primera visita del huracán Ayame a la "pobre" casa Black.
Notas de autor:
Del Título: Cuando pongo pobre es porque compadezco a la pobre casa de cómo la van a dejar entre Harry y Ayame.
1: "Bolso de bebé" son esos bolsos que tienen las mamás de los bebés cuando son pequeños y que parecen mágicos porque les cabe casi toda la casa adentro. Mi mamá tuvo uno y mis tías, aunque mis primas con grandes, aún los conservan.
2: ¿Se acuerdan de los "My first Sony? ¿Que venían de varios colores y se podían desarmar?... yo todavía tengo el mío
3: Gamera es la tortuga enemiga de Godzilla en la versión japonesa.
Noticias:
- La Tanina sacó un nuevo fic ¡Léanlo!
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Llegó la navidad!!!!!!!!
- Voy a tratar de poner un especial de navidad de este fic, va a estar fuera de la trama, pero igual va a haber.
Disculpas:
No había podido escribir porque no habíamos tenido visitas de la musa ni la Katty, ni yo; aparte de que a una JAMAS le faltan los problemas y tuve algunos muy graves que, aunque, no eran míos me afectaron bastante.
Bueno, hasta aquí el capítulo 10 de este fic.
Katie Lupin.
Diciembre 21 de 2003.
