Declaimer: Estos personajes no me pertenecen, solo cambio sus historias a mi parecer.

Bufé molesta mientras me paraba en el centro de la habitación con las manos en las caderas, había perdido las llaves y había quedado en una hora con Alice, la novia de Jazz, era el fin de semana antes de los exámenes pero Jazz no quería esperara una semana.

-¡Bella!-La voz de mi padre sonó mientras entraba por la puerta.- Te has dejado las llaves puestas por fuera de la puerta, te las dejo en el recibidor pero ten más cuidado.

Me sonrojé mientras me acordaba de porque me las había dejado allí, la noche anterior después de una cita con Edward había abierto la puerta cuando estampó sus labios contra los míos durante un buen rato, después de eso se me debió olvidar quitarlas. Sonreí complacida, llevábamos una semana, pero lo nuestro iba genial. Nadie lo sabía pero lo preferíamos así. De repente la ventana se abrió y entró Edward con una sonrisa, se acercó a mí y me besó dulcemente en los labios.

-Hola, cariño.-Me abrazó.- ¿Dónde vas?

-He quedado con Tanya, que quiere ir a "cazar".-Su ceño se frunció y me pegó más a él, me encantaba jugar con él de ese modo. Reí.-Es broma, he quedado con Alice, la novia de Jasper, para conocernos mejor y esas cosas.

-Y yo que pensaba pasar la tarde acurrucado a ti.-Me besó.-Por cierto el baile es en algo más de dos semanas ¿no?- Asentí- Te tengo una sorpresa para ese día, te va a encantar.

Durante esta semana Edward no había pasado a mayores, unos cuantos besos y en alguna ocasión me había tocado los pechos por encima de la camiseta, pero nunca nada más, siempre paraba diciendo que quería que fuera especial para mí, que era lo que una chica como yo se merecía para su primera vez, a lo que yo me resignaba, le quería, le necesitaba. Sonó el timbre.

-Debe ser Alice.-dije.- Si quieres puedes venir esta noche, volveré a las diez y mañana es sábado, mi madre se va de compras con las amigas y mi padre se levantará de madrugada para irse con Emmet de pesca así que mañana tendremos la casa libre.

-Son las 6.-Pensó durante un momento.-Mejor me quedo con tu hermano y así cuando haga como que me vaya solo tienes que acompañarme a la puerta tu y yo subo a tu habitación en realidad.

-Vale.-Le besé y salí de la habitación

Cuando abrí la puerta de la entrada me encontré con una chica de baja estatura, con el pelo negro por encima de los hombros y unos ojos tan azules como el océano. Llevaba la ropa perfectamente conjuntada y a la moda, pero lo que más me llamó la atención fue que Jasper tenía razón sobre que parecía una pequeña hada del bosque. Antes de que pudiera decir nada se abalanzó sobre mí, abrazándome y dando me sendos besos en ambas mejillas.

-Hola, soy Alice.-Saludó con una voz cantarina como campanillas.-Jasper me ha hablado muchísimo sobre ti, Bella. Seguro que seremos grandes amigas.

Y con esto me agarró de la mano y me arrastró hacia su coche, en esa tarde en el centro comercial aprendí muchas cosas sobre Alice, como que para lo pequeña que era tenía una energía y una fuerza increíbles, que amaba la moda, que era muy inteligente y que al parecer no tenía muchas amigas en el instituto, por eso la invité a sentarse con nosotros en las comidas.

-¿Cómo conocisteis a Jasper?-Pregunté intrigada.

-Yo me había fijado en Jasper desde hace muchísimos años, y me parecía un chico muy guapo.-Se sonrojó.- Per todo comenzó un día que yo llegaba tarde a diseño, me choqué con él, antes de que pudiera decir nada cogí mis cosas y salí corriendo gritándole una disculpa. Fue penoso.-Me reí.- Desde entonces cada vez que me saludaba me sonreía y yo le devolvía la sonrisa, un tiempo después nos comenzamos a saludar hasta que un día cuando salía de diseño él se acercó a mí cogió mis cosas y comenzamos a charlar, un tiempo después me invitó a una cita y a ir al baile con él. Por supuesto acepté.

-Qué bonito.

-¿Tu eres la novia de James?

-No, solo somos amigos ahora.-Me callé.- No le quiero como tú quieres a Jasper, el tan sólo era un amigo para mí, pero voy a ir al baile con él.

-Es raro, pero si eso está bien para vosotros...-Se encogió de hombros.

Esa tarde me lo pasé genial, Alice hablaba sin parar sobre moda, cantantes y todo lo que se le pasara por la cabeza, era genuina y fresca cómo una brisa de verano, aunque parecía. Era energética y me encantaba, podríamos ser grandes amigas, y el tranquilo de Jasper necesitaba una chica como esta, que le sacara de su mundo de tranquilidad y le diera algo de vida. A la hora de ir a casa me llevó y me dio un beso de despedida, diciendo lo contenta que estaba de haberme conocido.

Cuando entré en casa la mesa para la cena ya estaba puesta, pero había un plato de más, sonreí al darme cuenta de para quien sería dicho plato. Pasé a la cocina para saludar a mi madre, que miraba sus planos mientras murmuraba cosas bajo su aliento y comía frutos secos. En el salón estaba mi padre viendo un resumen de un partido de fútbol, apenas apartó la mirada de la pantalla para darme un beso en la mejilla. Sue gritó que la cena ya estaba lista y todos nos fuimos sentando alrededor de la mesa, Edward a mi lado.

Comía con la mirada fija en mi palto mientras mis padres hablaban con mi hermano y Edward cuando la pesada mano de Edward se colocó sobre mi rodilla, lo que me hizo dar un bote por la sorpresa, alcé mi mirada hacia él pero el parecía concentrado en lo que mi padre contaba, intenté quitarle la mano pero eso le hizo apretar más su agarre y subir su mano hacia arriba.

-¿Bella?-Dijo mi padre.- ¿Te encuentras bien? Estás muy sonrojada.

-Sí, Sí-Hice una pausa.- Es solo que hace calor.

Hice un movimiento brusco con la pierna hasta que Edward la soltó, cuando lo conseguí le fulminé con la mirada. Después de la cena, cuando mi hermano se fue al baño Edward dijo que se tenía que ir, así que le "acompañe" a la puerta, pero el subió por las escaleras a mi habitación. Enfadada por el numerito de la cena decidí hacerle esperar, por lo que me quedé viendo una película con mi padre, dos horas después subí.

Edward estaba tumbado sobre mi cama abierta completamente dormido, sin hacer ruido cerré la puerta de la habitación y fui a ponerme el pijama al baño, después de eso, pasaba a su lado cuando unos fuertes brazos me agarraron y me hicieron tumbarme en la cama. Edward enterró su cara en mi cuello mientras me abrazaba por la espalda, estuvimos así durante unos minutos.

-Has tardado.-Dijo.

-Me quedé viendo una película con mi padre, es de mis favoritas. Hubiera resultado extraño que dijera que no.

Me giró para que pudiera mirarle a la cara, para besarme lentamente en los labios, no importaba cuantas veces le besara, la sensación era siempre la misma que la primera vez. Se me aceleraba el corazón y mi respiración se volvía errática. Desde que estábamos juntos había venido dos noches a dormir a mi habitación, esta era la tercera y como en las demás noches no creo que llegáramos a nada más que besarnos.

A la mañana siguiente nos despertamos pronto, estuvimos acurrucados un rato en el sofá viendo la tele hasta la 1, porque a esa hora llegaba mi madre y no quería que se enterara de que Edward estaba en mi casa a solas conmigo. Cuando llegó mi madre comimos y yo me subí a estudiar para los exámenes, a la hora de la cena mi hermano y mi padre ya estaban en casa. El domingo también estuve estudiando.

La mañana del lunes no vi a ninguno de mis amigos ni a Edward, nada más llegar a clase me puse a estudiar sin sacar la cabeza del libro, cuando acabé el examen saqué el libro del siguiente examen y seguí estudiando. Así hasta la hora de la comida, en la mesa me esperaban Rosalie, Garret y Alice, que parecía sentirse un poco cortada ante estos dos.

-Hola.- Me senté junto a Alice.- ¿Qué tal el fin de semana?

Y eso hizo que todos comenzaran a hablar, esta vez integrando más en la conversación a Alice, que me miró agradecida, más tarde llegaron los que faltaban quejándose de sus respectivos exámenes o estudiando de sus apuntes. La comida fue más silenciosa de lo habitual salvo por Alice y Jasper que no paraban de susurrarse cosas el uno al otro mientras se miraban embobados, eran tan tiernos. Al salir del comedor y pasar por frente de la mesa de Edward junto a Tanya encontré mi mirada con Edward, el me sonrió de forma ladina y gesticulando con los labios me deseó suerte.

El siguiente examen era el de matemáticas, no era mi mejor matera jamás lograría comprenderla, por lo que ese examen me salió peor, pero estaba segura de que lo aprobaría, por la tarde volví a casa y me envié mensajes con Rosalie y con Edward mientras estudiaba. Rosalie no sospechaba nada, estaba más preocupada porque Royce no volviera a acercarse a ella que por otra cosa, estaba segura de que esto la había marcado en parte por lo que no era del todo la misma. Tanya estaba entretenida con Dem, hasta que en unas semanas volviera a su país de origen, Rusia para no volver jamás. Tanya no parecía demasiado desolada.

Aquella noche cenamos pizza pedida por teléfono, mi padre había llegado tarde y no se había quitado el traje, mi hermano a su lado no levantaba la vista de lo que parecía ser un conjunto de apuntes. La época de exámenes siempre era así, Emmet y yo sólo estudiábamos, no podíamos apartar la mirada de los libros.

Toda la semana fue así, el viernes acabaron los exámenes y yo ya tenía plan. Tenía una cita con Edward en Seattle, la escusa para los chicos es que estaba muy cansada cómo para quedar, pero en realidad tenía una cita con Edward, pero necesitaba una excusa para mis padres por lo que llamé a Tanya.

-Hola patito.-Saludó una muy alegre Tanya.

-Llevo una semana saliendo con Edward y quiero que me cubras con mis padres hoy para tener una cita con él.-Tanya se quedó en silencio por varios segundos antes de hablar.

-¡¿Qué?! ¿Una semana y me lo cuentas ahora?

-Tanya, querida ahora no puedo discutir ya te lo contaré todo ¿pero me cubrirás o no?

-Vale, pero hoy duermes en mi casa y más te vale decirme la verdad o me verás enfadada patito.

Suspiré aliviada. Abrí mi armario sin saber que ponerme. Finalmente me decidí por un vestido blanco con flores azules ( El vestido que lleva Quinn Fabray en la canción you get what you give, le tengo yo igual y me encanta ) con unas sandalias marrones una chaqueta fina por encima abierta y marcando la cintura un cinturón fino por encima de ambas, cogí un bolso a juego. El maquillaje fue ligero y dejé mi pelo suelto con las ondas naturales de mi pelo.

Bajé corriendo por las escaleras, me despedí de mi madre y a dos manzanas me esperaba Edward junto a su volvo. Me llevó a un paseo por un precioso parque del centro de Seattle, donde nos quedamos escuchando a unos músicos callejeros tocar, después m llevó a cenar a un restaurante caro y por último me llevó a casa de Tanya, puede que no pudiera contar que él era mío, pero la sensación que tenía cada vez que le miraba a los ojos hacía que valiera la pena el miedo de que el mundo se enterara de que tenía una relación con Edward Cullen.

Una vez en casa de Tanya, ella me arrastró hacia su dormitorio, me lanzó uno de sus pijamas y cuando lo tuve ya puesto hizo que me sentara junto a ella en la cama, impaciente me miró para que comenzara a hablar. Le conté todo, desde el principio al fin, e incluso repasé cosas que ya le había contado, no quería que se me pasara nada. Una vez acabé de hablar ella se que quedó unos segundos en silencio mirando al techo.

-Bueno.-Silencio.- ¡¿LLEVAS UNA SEMANA SALIENDO CON EDWARD CULLEN Y NO HAS OSADO A CONTARMELLO?!-Gritó

-Tienes que comprender que lo nuestro es complicado.-Hice una pasa.- ¿Sabes lo que me harían Garret, Jazz, Ben o peor Rose si se enterara? Puede que a Ben y a Garret se les pasara pero después de lo que ha hecho no creo que se les olvide tan fácilmente a Jasper y a Rosalie. Les conoces casi tan bien como yo.-Volví a pararme.- A ti te lo cuento porque sabía que te haría ilusión y porque siempre has dicho que Cullen es un buen tío en el fondo. Debes prometerme que no se lo dirás a nadie, ni siquiera a Angela.

-De acuerdo.

Al día siguiente había plan con todas las chicas, incluyendo a Alice. Alice había hecho especial amistad con Angela y conmigo, Rose y Tanya solían ser al principio un poco intimidantes, pero estaba segura de que en un tiempo serían tan amigas suyas como mías. El plan consistía en comprar todo lo necesario para el baile, como éramos cinco decidimos que hoy solo compraríamos los vestidos de Alice, Tanya y Angela, dejando el de Rose y el mío justo para el fin de semana de antes.

Después de muchas vueltas por muchas tiendas, y horas metidas en los probadores por fin todas quedaron contentas con sus vestidos. Alice compró un vestido de color rosa pálido ajustado por arriba, y caía con vuelo hasta los pies, se compró unas sandalias y un bolso plateados y brillantes a juego con el vestido. Tanya se compró un vestido azul celeste de corte griego que combinó con sandalias de tacón. Angela se compró un vestido color crema, largo y con vuelo, en la percha parecía no tener gracia, pero en contraste con su tono de piel levemente tostado y la forma en el que se ajuntó perfectamente a ella no hubo dudas, se compró unos complementos de color cobre y estuvo lista.

Rose iría al baile con un chico de último año, Riley no parecía mal chico y era amable y sociable. Después de su relación con Royce, Rose necesitaba un buen tío. Ahora yo iría al baile con James mientras Edward iría con Jessica, lo que no me hacía ninguna gracia, ya que era muy puta y haría lo que fuera para llevarse a la cama a mi Edward, y sí, ahora era mío y a mí tampoco me gusta compartir.

Hola chicas

Siento haber estado ausente pero es que estaba en París con unos amigos y no tenía Internet ni ordenador para escribir :S

Espero que os haya gustado el capítulo, sé que no sucede nada importante, pero el próximo capítulo dejará bocas abiertas ;)

Besos de colores ;)