9. Toda Acción Trae Consecuencias
Hermione dormía intranquila, se movía de un lado a otro y no paraba de gemir. Se despertó sobresaltada al escuchar su nombre y entonces se fijo en el patronus que esperaba que ella reaccionara. Al ver de quien se trataba aquel animal algo la asustó pues una cierva esplendida habló con la voz de su amigo pelinegro.
"Hermione estamos en San Mungo. Todo está bien pero es solo por precaución no te alarmes." Y con una inclinación de cabeza la cierva desapareció.
Pero Hermione ya se había levantado puesto unos pantalones cortos, sus convers con la bandera de Inglaterra y había desaparecido para presentarse en San Mungo. Corrió como una desesperada hasta la recepcionista.
"Auror Sirius Black, ¿dónde está?" La mujer de piel oscura y con gafas de pasta blanca alzó la mirada.
"¿Es usted familiar?" Ni tan solo había movido un maldito dedo para ver donde se encontraba.
"Sí, ahora dígame donde está." Hermione alzó un poco más la voz.
"Lo siento debe presentarme una acreditación de familiar." Y extendió la mano esperando dicho documento haciendo perder los estribos a Hermione.
"¡Maldita sea! ¡Soy su prometida Hermione Granger dígame de una puñetera vez donde está!" Hermione golpeó la mesa.
"Señorita Granger cálmese." La castaña abrió la boca incrédula.
'¡Ni siquiera se ha inmutado con mi nombres!' Pensó Hermione.
"¿Pero que demonios le pasa? ¿DÓNDE ESTÁ-"
"¿Hermione?" Una voz conocida la llamó a sus espaldas y al darse la vuelta se encontró a una conocida.
"¡Oh Parvati! ¡Que alegría! ¿Sabes dónde está Sirius?" La cogió de los brazos y la zarandeo un poco.
"Sí tranquila Hermione no hay ningún peligro." Miró a la recepcionista. "Yo me encargó. Vamos Hermione." Y la guió hasta un ascensor y recorrieron varios pasillos hasta llegar a una sala con el cartel 'Sala de Aurores – Hechizos y Maldiciones'.
A Hermione se le paró el corazón pues eso significaba que le habían dado con algún conjuro a Sirius. Entonces empezaron a escuchar murmullos y algún que otro grito.
"¡He dicho que estoy bien!" Pero unas manos lo sujetaron y lo empujaron de nuevo a la camilla.
"Sirius haz caso a los médicos y reposa." Harry lo mantenía en la camilla mientras médico y enfermera lo miraban con malas pulgas.
"¡Maldita sea Harry! ¡Me voy a ver a Hermione y me da igual lo que digáis!" Se levantó de golpe y encaró a su ahijado pero entonces una figura entró en la habitación corriendo y unas manos lo rodearon por la espalda y lo abrazaron con fuerza.
"¡Oh Merlín! ¡Estás bien!" Hermione hablaba con la cara escondida en su espalda mientras sollozaba.
Sirius se quedó estático mirando como Harry lo miraba sonriente, el muy cretino la había avisado y él no sabía nada. Respiró hondo y se giró entre sus brazos estrechándola.
"Sh… ya está nena." La calmó él. La llevó hasta la cama y se sentó con ella en brazos.
Los que se encontraban en la habitación fueron saliendo en silencio junto al médico que resopló resignado.
"¡No me hubiera perdonado que te pasará algo y lo último que te dijera fuera que me dejaras sola!" Lo seguía abrazando desconsolada.
"Lo sé tranquila… Lo siento por todo nena." Le cogió la cara con ambas manos y la miró a los ojos y se le encogió el corazón al ver tanto amor en ellos.
"No Sirius yo lo siento no debí ponerme tan cabezona." Y se hecho a sus labios pero con tanta fuerza que Sirius soltó un leve quejido. "¡Oh perdón! ¡Perdón! ¡Qué tonta soy! ¿Estás bien?" Pero Sirius se dio la vuelta y la dejó bajó su cuerpo.
"Son solo magulladuras." Y la besó con toda la pasión y el perdón que pudo.
Se separaron en busca de aire y Sirius le acarició la cara con suavidad.
"No pienso despedirme nunca más de ti enfadada." Y le dio un corto beso.
"Y yo no pienso dudar jamás de ti. Tienes suficiente conmigo." Y con una sonrisa socarrona la besó.
"¡Oh vamos! No seas tan ególatra." Y se rio pero calló al momento en cuanto él empujó la cadera en sus partes bajas.
"Lo que yo decía y espero que lleves algo más que mi camiseta de pijama extralarga." Hermione levantó una ceja provocativa y siguieron besándose hasta que una voz carraspeó desde la entrada.
"¿Están visibles tortolitos?" Tonks había entrado con los ojos tapados con la mano aunque disimulaba muy mal no estar mirando.
"Pasa cotilla." Y ambos se levantaron de la cama.
"Bien. El médico dice que te da el alta siempre y cuando guardes reposo 3 días en casa sin nada de estrés ni sobreesfuerzos." Sirius puso mala cara pero la cambió al sentir un pequeño golpe de parte de Hermione.
"Está bien." Al salir de la habitación se encontraron con Remus y Harry hablando entre ellos y Tonks daba instrucciones a la enfermera para que fuera a buscar los papapele .
Hermione observó como todos estaban a cual más sucio y con la ropa hecha jirones y entonces se fijo en Sirius que estaba de la misma manera.
"Muy bien, Sr Black." El médico se acercó y le entregó unos papeles con el alta del hospital y un certificado de descanso. "Será mejor que se desaparezca con alguien para evitar esfuerzos y la red flu también evítela puede provocarle mareos intensos." Y con un estrechamiento de manos se encaminó a otra sala.
"Muy bien. Vámonos tienes que descansar." Se despidieron de los presentes y Hermione los apareció en el apartamento de él.
"¿Dormiste aquí?" Sirius vio la cama deshecha y la ropa de la chica en una silla.
"No estabas y te echaba de menos." Y se encogió de hombros. "Primero una ducha." Y lo empujó hasta el baño.
"Hermione el médico a dicho reposo." Y la miró pícaramente.
"No seas salido. Hueles fatal y no me acercaría a ti ni a un metro más." Pero la risa se le escapó poco convincente.
"No decías lo mismo en el hospital." Y riendo ambos uno acabó en la ducha y otra se escapó unos segundos.
Hermione se miraba el trozo de tela que tenía en las manos y con arrollo se desvistió completamente se puso el minivestido porque aquello no era un vestido y los zapatos de tiras blancas con tacón. Se recogió el pelo en una cola alta y espero sentada en el diván de la esquina.
Se observó en el espejo y se sonrojó, no sabía cómo había podido hacer caso a aquella pelirroja al entrar a una tienda con aquella ropa y menos aún, sabía cómo se había dejado convencer para comprarlo. Lo que si sabía es que de aquella manera compensaba, en parte, haberlo tratado tan duramente aunque él ya la hubiera perdonado.
"No sabes que gusto da quitarse esas ropas mugrientas." Sirius salía del baño con una toalla enrollada a la cintura mientras con otra más pequeña se secaba el pelo con las manos. "Y el agua caliente hace mi…la…gros." A Sirius se le atragantaron las palabras al verla sentada en el diván.
Solo vislumbraba parte de su cuerpo ya que la única luz que se filtraba era la de la luna por la ventana y la del cuarto de baño. Se quedó parado en medio la habitación observándola. Primero pasó sus ojos por aquellos pies con esos tacones de infarto. Entonces ella se levantó como una gata silenciosa y se fue acercando a él. Sus ojos plata pasaron por sus largas piernas y siguieron subiendo hasta ver, que debajo de aquel vestido enrejado, tan solo asomaba la piel de la castaña.
Su sangre se fue calentando al comprobar que Sirius se iba calentando mientras la miraba entre sorprendido y hambriento. Su entrepierna se humedeció y sus pezones se endurecieron traspasando los agujeros que el vestido tenia. Sus ojos se desviaron un momento hasta la anatomía de él, comprobando que aquello iba creciendo en cuestión de segundos.
El moreno siguió subiendo y se encontró con los firmes pechos de la chica y para su sorpresa, ya excitados. Acabó de alzar el rostro y la miró a los ojos profundamente. El olor azul claro de aquel vestido resaltó los ojos almendrados de la castaña.
"Quería pedirte perdón y se me ocurrió esto." Y pasó su mano por sus pectorales acariciándolo suavemente.
Sirius estaba quieto pues tenía unos instintos que en esos momentos ayuntarían a cualquier chica, aunque sabía que Hermione era valiente y su futura esposa pero no podía dejar de pensar miles de formas de poseerla.
"¿Así es como la gran Hermione Granger cumple las órdenes del medimago?" Y sacó una sonrisa socarrona.
Hermione pasó el índice por el pezón de él y lo arañó suavemente poniendolo duro también ahí.
"Sí no quieres lo podemos dejar para cuando te recuperes." Y se dio la vuelta pero la enganchó de la cintura y la aprisionó entre sus brazos.
Le rodeó la cintura y con la otra mano tiró de la coleta obligándola a echar el cuello hacía atrás.
"A los leones no puedes enseñarle un trozo de carne y después pretender que se comporten mansamente." Le rozó el cuello con la nariz hasta morderle el lóbulo de la oreja.
Hermione suspiró y notó como la mano que él mantenía en su cintura le quemaba. Se removió un poco y Sirius la inmovilizó más contra su cuerpo. Le soltó la coleta y pasó la mano por su brazo, clavícula hasta llegar a su pecho y empezó a masajearlo. Hermione se rindió ante sus caricias y se apoyó en su pecho.
Sirius sonrió al verla rendida y siguió jugando con ella, pellizcaba un pezón después otro, fue bajando la mano de la cintura hasta llegar al borde del vestido y la pasó por debajo rodeando uno de sus bien formados glúteos. Empezó a acariciarla, avanzando lentamente hasta el punto más caliente y cuando estaba a punto de rozarlo ella se giró rápidamente y lo dejó tumbado en la cama.
"No te fíes de una leona mansa." Y lo atacó a los labios.
No supo en que momento pasó pero se encontraba bajo la leona y la toalla había quedado completamente abierta. Mientras la besaba pasó las manos por la cadera hasta rodear ambos glúteos y mientras los apretaba hacia su miembro. Hermione gimió le mordió el labio en respuesta.
Hermione estaba deleitándose con sus labios cuando sintió una pequeña intromisión en la entrepierna. Sirius se había movido hasta colocar una mano dentro del vestido y acariciar aquella zona ya húmeda.
"¿Paro?" Sirius sonrió junto a sus labios y Hermione le mordió mientras le tiraba del pelo sintiendo como aquellos dedos gruesos hacían estragos en su cuerpo.
"Te quiero Sirius. ¿Lo sabes verdad?" Sirius asintió y la atrajo en un besó más devastador que los anteriores.
Mientras la besaba dirigió la punta del glande hasta su entrada y se fue introduciendo poco a poco. Hermione ahogó un gritó y tiró el cuello hacia atrás empalmándose de golpe. Sirius le clavó las uñas en el trasero por tremenda sensación y empezó a moverla a un ritmo placentero. Observaba sus pechos bambolearse y atacó a uno de ellos. Aquella imagen era muy erótica, tenía a la castaña rendida a sus caricias, la cola moviéndose de un lado a otro y mientras el succionaba un pezón a través de las pequeñas aberturas del vestido, Hermione lo atraía como si le diera de mamar a él, un hombre hecho y derecho que la estaba empalando hasta el fondo.
Hermione colocó los pies a ambos lados y con la altura de los tacones le dio una elevación perfecta para que al moverse arriba y abajo la punta de aquel miembro estuviera a punto de salirse y luego volver a entrar hasta el fondo. Sirius se tumbó de nuevo y con un leve tirón liberó los pechos dejándolos rodeados por la tela.
"Mucho mejor."
"Tendrás que comprarme otro."
Al cabo del poco Sirius le dio la vuelta a la tortilla y esta vez quedó él encima. Siguió moviéndose en su interior mientras con una de las manos estimulaba aquel botón. Hermione aumentó el ritmo y Sirius lo entendió así que se hechó encima e impartió más ritmo. En cuanto notó como las paredes internas lo estrechaban la besó y ambos se liberaron.
Hermione jadeaba pero no le dio tiempo a recuperarse pues entonces ya se encontraba a cuatro patas y Sirius la embestía por detrás como animal en celo.
"Cualquiera diría que necesitas un descanso después de la guerra." Hermione recibió un tirón de la coleta y la dejó con el cuello echado hacia atrás.
"No hay mejor descanso que descargar contigo así." Y besó la unión del cuello y el hombro mientras la embistió con más fuerza. Los glúteos no se movían pues estaban bien presos en la tela y sus pechos se encontraban entre sus manos.
Sirius la levanto de manera que él quedó sentado con las piernas hacía atrás y ella encima suyo. Apartó las manos de sus pechos y cogiendo apoyo en la cama siguió moviéndose hasta que ella acabó gritando su nombre y se quedó completamente recostada en él agitada. Pero él aún no había llegado así que le giró la cara y entre los temblores de ella y notando como sus paredes se contraían para un tercer orgasmo seguido acabó corriéndose también.
"Oh Merlín…" Jadeó Hermione.
"No hay nadie más que yo aquí, preciosa." Y le acarició el clítoris mientras pellizcaba un pezón para dar fe de ello pero lo que no espero fue que con aquello la castaña tuviera otro orgasmo. "Interesante." Pasó la lengua por su óvulo y notó como se estremecía.
"Sirius no creo que…" Pero no pudo acabar puesto que notó una embestida profunda junto al dedo de Sirius en su clítoris pellizcándolo la izo correrse de nuevo.
"Creo querida que hemos descubierto los multiorgasmos." Hermione estaba hecha una gelatina en sus brazos así que con cuidado se salió de ella y la tumbó en la cama. "Esto será muy divertido." Hermione no escuchaba pues aún notaba el último orgasmo.
Sirius se arrodilló en su entrepierna y pasó la lengua por el clítoris.
"¡Sirius para!" Hermione le cogió del pelo he intentó apartarlo pero solo consiguió acercarlo más y que sus lengüetazos fueran más rápidos. Otras convulsiones la barrieron entera y explotó arqueando la espalda. "¡AAAH!" Agarró las almohadas de su cabeza y las rompió. "¡Maldito! ¡Como sigas te mato yo!" Hermione gritaba con los ojos cerrados mientras se estremecía.
"Quien te va a matar soy yo aquí, pero a orgasmos." Y metió dos dedos dentro mientras con el pulgar jugaba con el botón y sus dientes apresaban un pezón.
Primero lo mordió después lo succionó para lamerlo al final y después darle un pequeño toque de aire para volverlos a morder. Se sorprendió de lo duros que estaban y de lo receptiva que en ese momento estaba ella con cualquier caricia.
"Nena no sabes cómo me va a gustar esto, voy a estar encantado de hacértelo las 24h del día." Siguió jugando un poco más con ella hasta que volvió a explotar.
"Por favor… no puedo más…" Hermione temblaba de la excitación y Sirius se compadeció.
No había cojín que hubiera quedado impune a sus desgarros, lo que había provocado que ambos estuvieran envueltos en finas plumas de gansos dándole una imagen muy pura de la castaña. La dejó descansar y la acurrucó en sus brazos acariciándole la espalda de arriba abajo.
Había perdido la cuenta a partir del tercer orgasmo pero le habían parecido 50 más. Suspiró agotada y muy satisfecha. Acarició las pectorales con su nariz y sonrió como una gatita.
"Si sigues haciendo eso no vas a poder andar en tres días." Y le besó la coronilla del pelo.
"No serías capaz." Sirius rió por lo bajo. "Está bien si serías capaz pero ¿no has tenido suficiente? ¿Cuantos han sido?¿Cinco?" Hermione alzó la cabeza para mirarlo.
"Nunca tengo suficiente contigo Hermione pero con ese vestido como querías que parara y menos aún saber que mi prometida es toda una salvaje y multiorgásmica." Hermione enrojeció hasta las raíces. "Vamos preciosa, eres perfecta para un dios del sexo como yo." Y la besó castamente.
"Está bien durmámonos que estás delirando." Soltó unas carcajadas más al ver a la castaña tan colorado y la dejó estar. "¿Tienes la varita a mano?" La mirada que le hecho fue una que decía cualquier obscenidad pero se calló.
"Sip." Alargó la mano hasta la mesilla de noche y liberó a la castaña del vestido y los zapatos. "Lista a dormir."
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A la mañana siguiente una morena se había presentado en casa del moreno y para su sorpresa se encontró allí al ojigris, al parecer estaban planeando la famosa despedida y ella exigía explicaciones.
"¿Se puede saber qué te pasa por esa cabeza?" Apuntó con un dedo al rubio.
"Vamos Pan, solo es una salida de chicos." El rubio se repantigo en el sillón que estaba mientras se bebía su café.
"¿Una salida de chicos dices? ¿Sabes lo que hará Hermione con tu cabello y con tu bonita piel en cuanto se entere?" Los señaló a ambos.
"Nada por que no se enterara." Y la miró fijamente.
"Conmigo esas miraditas no funcionan." Se cruzó de brazos y taconeó el suelo.
Entonces se escucharon unas pisadas de fondo y un murmullo.
"Oh mierda… oh mierda…" Escucharon como alguien bajaba las escaleras corriendo. "Hermione me va a matar… ese Malfoy me las paga…" Alguien apareció por las escaleras pero no se había percatado aún de los tres Slyhterins. "¿Dónde diablos está ese rubio presum-" Y calló al encontrar seis pares de ojos fijos en ella. "Oh."
"¿Se te comió la lengua la serpiente querida?" Malfoy sonrió y se levantó como un rey pasando al lado de la pelinegra.
"Yo... hola." Y se ruborizó al tenerlo tan cerca toda su pedorrata se había ido al traste.
"Estabas más elocuente bajando las escaleras." Y le sonrió.
Chery para sorpresa de ambos le dio un empujón pero el rubio ni se inmutó. Miró al resto de gente y saludo.
"Buenos días. ¿Puedo usar la red flú?" Y pasó de largo al rubio pero no sin dejar de sentir sus miradas.
"Claro preciosa, aquí tienes." Y le extendió una pulcra bolsa negra con la cuerda verde esmeralda donde Blaise guardaba los polvos flu.
"Gracias." Cogió un poco de la bolsa y hecho la mitad a la chimenea. "Hermione me matara." Seguía murmurando esperando que las llamas alcanzaran el color adecuado.
"Hermione no irá hoy tampoco no te preocupes querida." Se sobresaltó al ver al rubio justo detrás de ella susurrándole.
"Yo… vale… hasta otra." Se iba a ir pero Malfoy la retuvo y la besó.
"Hasta otra no, hasta dentro de 1 hora." Y sin aviso la empujó a la chimenea y gritó "¡Ministerio de magia!" Ante una anonadada Chery.
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"Una hora…" Pero sus palabras quedaron ahogadas por las llamas y en segundos estaba en el ministerio. "Maldito embustero presumido..." Empezó a gritar a la nada hasta que un carraspeó le llamó la atención.
"Señorita debe dejar libre la chimenea." Un guardia de seguridad le daba prisa pues las chimeneas a esa hora estaban en hora punta de entradas.
"Si si disculpe lo siento." Salió a toda prisa y fue dirección al despacho.
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"Eso ha sido cruel amigo." Y Blaise se rió.
"Se le pasará cuando recuerde la noche." Y sonrió petulante.
Ambos chicos rieron y un nuevo taconeo les llamó la atención.
"Uno ¿Qué ocurrió aquí? Y dos ya pueden estar cambiando los planes." Los fulminó con una mirada que ambos se estremecieron.
"Aquí nuestro Casanova necesitaba un sitio tranquilo y le preste mi casa puesto que donde se hospeda actualmente no es un sitio muy tranquilo que digamos." Zabinni sonrió y dejó el problemón para el amigo.
"Pansy no ocurrirá nada, nosotros lo haremos todo no tienen porque preocuparse." Suspiró Draco.
"Bien porque te lo advierto. No solo va Sirius también está mi Roonie y no voy a permitir que lo perviertas." Lo señaló con el dedo y Blaise se rió.
"Y tu guapo no te rías porque Ginny esta más que dispuesta a pasar una noche loca y como se pasen un pelo…" Miró al rubio como toda una Slytherin. "Vas a tener que responder no solo ante Hermione sino antes Sirius, Ron y quizás hasta tu compi aquí presente." Blaise la miró enfurruñado pues no le había gustado nada aquel comentario pero sabía que si se pasaba la pelirroja se esfumaría de sus dedos.
Draco la miró y resto importancia. Se levantó y dejó la taza en la mesilla.
"Buenos me voy que tengo que pasar por casa a por ropa. Nos vemos en unas horas." Y con un movimiento de mano desapareció.
"Que no le pase nada. Hasta luego Blaise." Le dio un beso en la mejilla y ella también se desapareció.
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Los días fueron pasando. Al parecer Draco se había empezado a interesar por Chery y ésta empezaba a caer en sus redes pues habían salido prácticamente todos los días o bien a comer o bien a cenar. Mientras tanto Sirius se recuperaba en casa y siempre esperaba a Hermione con una buena dosis de comida pasaban la tarde charlando y viendo la televisión.
"Hoy es viernes." Sirius se abrazó a la castaña
"Mm…" Hermione sonrió.
Sirius la había despertado con una dulce mañana de sexo matutino y se había quedado entre sus pechos recuperándose peró no se había movido un ápice desde entonces.
"Y te vas con los chicos." Sirius volvió a murmurar algo entre sus pechos. "¿Vas a dejarme salir de la cama?" Sirius negó y la estrechó más. "Tengo trabajo." Se quejó ella.
"Que se apañen sin ti voy a estar tres días sin verte. Quiero estar aquí." Hundió de nuevo la cara en sus pechos y murmuró. "Y así." Y empujó un poco su miembro en el interior.
Hermione le clavó las uñas en la espalda sintiendo como su cuerpo aún sensible de las caricias reaccionaba ante tan nimio movimiento. Sirius sonrió como un niño travieso.
"Ves tu tampoco quieres." Y volvió a moverse succionó un pezón y con un tercer embiste Hermione lo estrujó con sus paredes y se corrió. Sirius se reía y como venganza Hermione mientras sentía el orgasmo le araño parte de la espalda con las manos. "Salvaje." Y él le respondió mordiendo el pezón.
"Eso te pasa por ser malo."
Cuando estuvieron limpios y arreglados Hermione se despidió y prometió volver después de la comida para estar unas horas a solas.
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Una vez llegaron las cinco de la tarde sonó el timbre y Sirius miró a Hermione quien le devolvió una mirada de ánimos.
"¡Voy!" Y ella avanzó hasta la puerta.
"¡SORPRESAAA!" Gritaron todos.
"¡Oh vaya Sirius! Mira." Y no pudo contener la risa.
La situación era muy cómica Sirius estaba sentado en el sofá y los observaba algo enfurruñado pues no quería dejar sola a Hermione y para que mentir, tampoco se fiaba de aquellos cabeza loca. Hermione reía pues observaba como su prometido era rodeado por seis hombres y lo levantaban hasta tenerlo tumbado encima de sus cabezas.
"Te lo raptamos." El grupo se acercó a Hermione mientras Siirus forcejeaba para bajar. "Despídete Canuto." Y lo inclinaron con la cabeza abajo pero sin soltarlo.
"No me dejes ni siquiera puedo besarte bien." E izo un puchero.
Hermione se rió y lo besó del revés.
"Venga que nos esperan." Harry dio la voz de salida.
"Pásalo bien y no intentes escapar porque serán peores sino." Y con un leve gruñido el grupo de hombres cruzó la puerta.
"Hasta luego leona." Gritaron todos.
Hermione se reía y se fue a la terraza para verlos mejor. Allí les esperaba una limusina y supuso que allí abrían más caras conocidas. Sirius desde su posición la vio y le guiñó un ojo haciendo un saludo militar que lo terminó mandándole un beso.
Cuando Hermione vio desaparecer la limusina de la calle suspiró y se miró el apartamento sola. Ni loca se quedaba allí así que empaco cuatro cosas y se presentó en casa de una pelinegra.
"¡Fiesta de pijamas!" Hermione alzó la almohada frente a la puerta de Pansy y está sonrió.
"Ok, déjame enviar un par de patronus." La dejó entrar sonriendo y conjuro una hermosa gata quien desapareció tras recibir el mensaje.
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"Bien, ¿a dónde vamos chicos?" Todos sonrieron y levantaron sus copas.
"¡A ver a los Tornados de Tutshill contra los Búlgaros!" Habló Harry.
"¡Será genial veremos quién queda clasificado para la final del torneo!" Charlie quien siempre estaba monatdo en una escoba por su trabajo le encantaba el Quidditc aunque a decir verdad, ¿a que mago no le gustaba?
La conversación se fue animando y tras varios vasos de Whisky de fuego cortesía del moreno Slytherin la noche mejoraba.
Sirius se había sentido algo fuera de lugar sin Hermione peró comprendió que aquellos que estaban allí con el eran y serian su familia así que no tenia porque preocuparse y se dejó llevar pues esa seria su última juerguearía.
"Bien chicos." Draco se levantó y con una grandiosa sonrisa añadió. "¡Bienvenidos al estadio de Los Tornados de Inglaterra!" Y abrió la puerta.
Todos fueron bajando uno a uno de la limusina y no había mago o bruja que no los mirara pues que ocho apuestos magos y cada uno famoso a su manera bajando de una deslumbrante limusina Hummer blanca no se veía todos los días.
Miles de personas empezaron a gritar sus nombres los más humildes como Harry, Ron, Theo y Remus decidieron hacer un gesto de cabeza y seguir por la alfombra roja que residía la entrada al estadio para los VIPs. Draco y Blaise no pudieron evitarlo y enviaron algún que otro guiño y unas sonrisas resplandecientes. Sirius se encontró en una encrucijada, siempre había gozado de ser un hombre adulto y despertar todos los instintos en el sexo opuesto fueran de la edad que fueran pero ahora se encontraba prometido con una bruja maravillosa y heroína del mundo y no podía estar más satisfecho pero una sonrisa picarona y un guiño no harían mal a nadie.
Todas las mujeres se acaloraron antes aquella mirada gris y vieron como el moreno entraba muy animado al estadio. Aquella noche era para disfrutar.
"¡Bienvenidos!" Una pelirroja de profundos ojos azules y una túnica bien ajustada en los pechos dio la bienvenida a la comitiva.
Se encontraban en un de los mejores reservados del estadio con vistas a todo el campo y con un gran surtido de buffet. Unos se acercaron al gran venatnal como Ron, Charlie y Harry. Theo sopló y se acercó al bar a pedir una copa y el resto se dedicó a observar su alrededor.
"Usted debe ser el Sr Black." La pelirroja se acercó a Sirius aunque demasiado para su gusto. "Mi nombre es Thea y seré vuestra azafata está noche junto a DJ y Shanon." Sirius carraspeó y asintió antes dos rubias una de pelo largo y ojos azules y la segunda pelo rubio pero con un corte asimétrico y corto pero muy femenino y ojos grises, ambas con buenos atributos también como Thea.
"Muy bien gracias, Thea." Antes de darse la vuelta su instinto captó una mirada furtiva hacia su paquete pero decidió pasarlo.
"¿Acabas de llegar y ya te la has ligado?" Blaise se repantigo en el sofá con una copa de vino.
"Cállate anda." Y tras unas risas chocaron sus copas.
"Bien el partido empezara en breve y al cena la servirán en el descanso." Draco se sentó en el apoya brazos y observó a la rubia de pelo largo.
Mientras la observaba no supo como pero deseo que aquella rubia de ojos azules tuviera el pelo cobrizo unas pequitas en la nariz disimuladas y una piel bronceada allí donde debía.
"Draco…" Le advirtió Theo. Éste se encogió de hombros y miró hacia el estadio.
El partido estaba muy interesante puesto que era una semifinal y ambos equipos lo estaban dando todo. Los chicos se habían ido animando y las azafatas no habían dejado ni un solo momento las copas vacías.
En el momento que hubo un descanso, pues estos partidos eran muy largos se sirvió la cena. Diferentes asados, puré de patatas, verduras asadas con salsas y tres postres magníficos de chocolate, mousse de limón y pastel de queso. Habían empezado a devorarlo todo con ansias mientras no dejaban ni una jugada por comentar.
En cuanto empezó la segunda parte se habían animado tanto en al comida que no les había dado tiempo a llegar al postre así que se sentaron en las butacas y esperaron que les sirvieran el postre allí. Sirius estaba encantado con el partido jamás había disfrutado de un partido como aquel y mucho menos en aquellas condiciones. Tan aborto estaba que al ver como un jugador fallaba un tiro y perdía la quaffle levantó los brazos desequilibrando a Thea y ésta al intentar mantenerse en pie calló encima de él. Sirius se sorprendió pero empezó a reírse.
"Ui lo siento." Y la ayudó a levantarse.
"Tranquilo el fallo ha sido mío." Se recolocó el vestido y lo miró. "Acompáñeme hay una habitación al lado, le llevaré ropa limpia hasta que consiga lavar la suya."
"¿Ropa limpia?" Entonces fue cuando Sirius se miró y vio que estaba lleno de restos de mousse tanto en camisa como en el pantalón."Ni me di cuenta." Se levantó y siguió a la pelirroja.
"Mm… Amigo…" Blaise se acercó a Draco con una sonrisa burlona. "¿Qué cosas no?" Draco levantó una ceja sin comprender. "Pues está claro. ¿Por qué habría una habitación en una zona así?"
Ambos se miraron y rieron.
"Pues es obvio amigo." Chocaron sus copas. "Algún soltero podría compensar a su bella dama por algún partido aburrido de quidditch." Y estos se rieron juntos.
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"Sr Black." La chica pico a la puerta.
"Sí si adelante." Al abrir la puerta la chica se quedó parada en el umbral.
'¡Merlín! ¡Menudo espécimen de hombre!' Thea intentó controlarse y avanzó hasta él.
"Aquí tienes y perdona las molestias." Sirius sonrió sin dar importancia a que se encontraba con una toalla enrollada a la cintura e iba desnudo ante una desconocida.
"Se la traeré en breve." Él asintió y se dio la vuelta sin percatarse que la chica sacaba la varita.
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"¡SIRIUS!"
"¡TE LO ESTAS PERDIENDO TODO!"
Los chicos en el salón le gritaban.
"Ya ya tranquilos." Llegó al salón y se sentó ante la mirada divertida de los hombres y la alucinadas y lascivas de las chicas.
"¡Anda ya Canuto!" Le golpeó Remus.
"¿Qué querías? El albornoz me iba estrecho y no iba a quedarme en al habitación esperando."
"Bueno podrías a ver pedido compañía." Y miró a las rubias que se sonrojaron y miraron a otro lado pero ocultando una sonrisa.
"Zabinni estoy prometido." Y el italiano restó importancia con la mano.
A los 5 minutos la pelirroja volvió con la ropa de Sirius nuevamente limpia y se la tendió al animago.
"Aquí tiene y lamento las molestias."
"No te preocupes." Se levantó y cogió la ropa.
"Trae Sirius déjame ayudarte." Y Draco izo un movimiento de barita soltando la toalla de su pariente.
Sirius se quedó parado y miró hacia abajo. Thea se quedó parada frente al hombre y no pudo evitar sonrojarse al verlo casi desnudo. Por suerte para él y no tanta para las chicas se habái dejado puesta la ropa interior pero aún así no dejó de sorprender a las señoritas pues el bulto era bastante considerado y a tener en cuenta.
"¡Te voy a matar Malfoy!" Sirius arrancó a correr mientras el resto reía.
La ventaja de ser un animago era que su agilidad era mayor que el resto. Antes de ser cazado los chicos ayudaron a Draco y consiguieron calmar a Sirius quién volvió a la habitación para vestirse tranquilamente seguido de seis pares de ojos.
"¿Saben señoritas?" Blaise pasó el brazo por encima de la pelirroja y la rubia y sonrió. "Algunos en esta sala también estamos bien dotados." Y levantó las cejas varias veces.
"Por favor…" La pelirroja lo miró entrecerrando los ojos. "Antes metería las manos en una fosa de víboras que tocarte." A Blaise esa contestación le izo reaccionar y en vez de unos ojos azules se imagino unos de castaños y disimuladas pecas en su rostro. "Maldita bruja." Murmuró y se sentó enfurruñado antes la mirada de un Theo extrañado.
El resto del partido no hubo interrupciones y todos seguían conversando y divirtiéndose hasta que finalizo.
"Queridos amigos." Draco miró a Thea y ésta asintió para aparecer segundos más tarde con un viejo periódico muggle. "Aquí está nuestro billete." Todos miraron el periódico.
"¿Y dónde se supone que vamos?" Harry se miró al rubio desconfiado.
"Sol, playa, bañadores y fiesta es nuestro destino." Sonrió el rubio.
"¿Y geográficamente se encuentra en…?" Charlie izo la pregunta clave.
"No hay tiempo cojan por algún lado el periódico."
"Chicas un placer." Y todos los hombres se despidieron de unas azafatas algo desilusionadas por no llevarse alguno de aquellos hombres.
Tras un tirón en el ombligo y un remolino de imágenes borrosas los ocho hombres se aparecieron en un espacio con un sofá blanco en forma de U ocupando toda una zona de aquella estancia y con una amplia cristalera que lo rodeaba todo enseñando el cielo estrellado.
"¡Bienvenidos a Ibiza!" Draco alzó los brazos y apareció un chico uniformado de marinero blanco y tonos dorados con una bandeja y ocho copas de champagne.
"¡Lo que pasa en Ibiza se queda en Ibiza!" Y alzó la copa animado y brindaron. "Bien este pequeñín es mi barco de escape." Y guiñó un ojo. "Es todo para nosotros y solos. No os preocupéis de nada Marco y su tripulación se encargaran de todo." El chico moreno de la bandeja asintió."Seguid a Eric, os enseñará vuestros camarotes, por hoy vamos a descansar. Mañana toca la fiesta." Les guiñó un ojo y se encaminó por una de las escalinatas que ascendían.
"Acompáñenme por favor." Se inlcinó levemente y les dio señaló la puerta. "El señor Malfoy a hecho una pequeña reforma momentánea." Se giró para mirar a los hombres. "Cada camarote está decorado especialmente para cada uno y su nombre está grabado en una placa." Estos asintieron.
A medida que llegaban a un camarote el residente con us nombre entraba para pasar una gran velada. El último en llegar al suyo fue Sirius.
"Señor Black." Éste se giró para mirar al muchacho. "El señor pidió específicamente que no se usara magia así que el barco tiene un anulador de magia por si intentaba comunicarse con alguien." El muchacho se encogió de hombros disculpándose.
"Gracias Eric." Cerró la puerta y maldecía al rubio por planearlo todo pero había prometido a Hermione comportarse y así lo haría.
Se quedó en calzoncillos y s tumbo en la cama. La verdad es que había tenido buen gusto la habitación estaba decorada en tonos rojos, como cojines y cortinas. La cama era mullida y estaba rodeada por una alfombra simulando el pelaje de un león. Una vez acostado se fijo en una esquina done había un encantamiento de holograma pero no uno cualquiera sino que reflejaba a Hermione algo ligera de ropa. No supo si darle las gracias o estrangularlo así que optó por mirar aquel holograma y quedarse dormido.
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En el apartamento de la morena 5 chicas estaban reunidas haciendo su particular fiesta de pijamas. Chery había sido invitada pues Hermione le tenía mucho cariño y la morena quería indagar un poco más.
"¿Así que Malfoy eh?" Pansy sonrió dando un sorbito a su Daikiry.
Chery se sonrojó para después sonreír divertida.
"Bueno fue solo una noche." Pansy, Ginny y Luna soltaron unas carcajadas.
"Chery, amiga." Ginny se colocó a cuatro patas. "Con una noche basta para caer ante semejante monumento." E imitó un movimiento de garra felino que le salió más cómico que sensual.
"¿Tú y Draco…?" Chery pareció desilusionada pues era bien sabida la fama del rubio pero no quería oírlo de boca de nadie.
"Ui no, no. Esta pelirroja se reserva para un bombón de chocolate italiano." Pansy seguía sentada como una reina y acababa de jugar su ficha.
"¿Blaise?" Ginny se izo la ofendida y se sentó con las piernas en indio. "Por favor no me hagas reír."
"Reír no se pero mojarte las bragas bastante…" Ginny le lanzó un cojín y Pansy lo atrapó riéndose.
"Oh por favor sois unas salidas." Hermione se levantó a por otro San Francisco riéndose.
"La que se pasa el día rondada de topolefrans." Y sonrió.
Todas miraron a Luna esperando a que las iluminara con su sabiduría enigmática.
"¿Y eso que son Lovegood?" Chery sorbió su Martini y preguntó inocentemente pues no conocía las excentridades de Luna.
"Llamame Luna. Los topolefrans són seres que se alimentan de la energía sexual las personas suelen tener uno o dos." Las tres chicas miraron a Hermione quién se sonrojó. "Aunque Hermione querida, tú tienes media docena." Y sin más sorbió de su Martini.
Hermione por el contrario se atragantó y escupió parte de su San Francisco. Chery quién estaba más cerca le dio unos golpecitos a la espalda. Todas sonrieron ante los animales de Luna.
"Y tu y Pansy parece que también desprendéis mucha energía porque os rondan 3." Chery y Pansy se sonrojaron y fue el turno de Hermione de reírse.
"Esto no es justo." Ginnyy se enfurruño como una cría y se levantó dando la espalda. "Pues me voy a liar con mi misma." Y empezó a moverse y abrazarse como si alguien la estuviera abrazando y manoseando.
"¡Eso es Ginny! ¡Liberate!" Hermione emepzaba a estar algo alcoholizada y animaba a Ginny.
"¡Dale a Zabinni donde más le duele!"
Todas reían ante los movimientos de Ginny hasta que Chery, que era la que menos había bebido, la detuvo de hacer allí mismo un strepteasse.
Después de lanzarse pullas unas a otras decidieron acabar la noche con una sesión romántica de películas. De las cinco Chery y Pnasy eran las que menos entendían de aparatos muggles y entre Luna y Ginny no es que fueran tampoco unas superentendidas, así que después de que se familiarizaran con lo que era un Blue-Ray decidieron poner primero Un sueño para ella y como al dia siguiente nadie iba a trabajar acabaron con Pretty Woman. Todo acompañado de un gran bol de palomitas y una caja de pañuelos para cada una.
Cuando terminaron las películas ya era bastante tarde así que montaron unas camas improvisadas en el salón y se durmieron.
Lo que nadie sabía era que el profeta preparaba un especial y al finalizar aquel fin de semana de chicos y chicas les caería una bomba encima.
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Hola he vuelto muy rápido lo se pero no se acostumbren jejejje.
Me gustaría que me dijeran que les parece o algún deseo que quieran o alguna escena o algo y haría lo posible por hacerlo realidad mediante un review o bien un privado. Lo agradecería muchiiisimo
El tema del yate no lo explique mucho ya que no sabía cómo hacerlo así que más abajo tienen el enlace del que me pareció un yate apropiado para Malfoy y la ocasión.
Me gustaría decir que una vez acabe esta historia (no se preocupen mínimo habrá 4 capis más) me dedicaré a terminar el resto.
Les dejo los enlaces los cuales están en orden: Ropa sexy de Hermione y Yate. (recuerden juntar los espacios ;P )
www. agiltienda es/ ropa- para- mujer/ 1635 –vestido –corto –de -red. html
www .agiltienda es/ zapatos / 320- sandalias- altas- con-lazos. html
YATE
megaricos 2014/ 08/ 22/ ocean- paradise- de- benetti- el- yate- mas- grande- en- el- salon- nautico- de- cannes/
Muchas gracias!
Hasta la próxima y no muy tarde,
Zel.
