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Por si a alguien le queda duda N/A es para la nota de la autora y N/T para la nota de la traductora.

N/A: Este capítulo posiblemente está hecho por la letra T… por tormentas eléctricas, infantes que no pueden dormir por ellas y los esposos temperamentales que sí. Viéndolo por el lado amable, me dio tiempo para escribir. Lo malo es que el capítulo es corto, pero estoy muy cansada como para que me importe *sonríe*

N/T: Nop, no pude conseguir en español un sinónimo de niños que empezara con t.

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27 de Agosto

Harry despertó sintiéndose en paz y contento, en una forma que no se había sentido en años y la razón yacía a su lado en una maraña de piernas, brazos y cabello rubio. Se fueron a dormir poco después del beso (Harry sonrío a su pesar, recordó el sentir de los labios de Draco sobre los suyos) y Harry casi inmediatamente se quedó dormido. Sorprendente, considerando que su mente estaba a mil por hora.

Draco pareció sentir que estaba despierto, se movió inquieto y se dio vuelta hacia él. Harry se quedó quieto mientras el hombre se curvaba alrededor de él, abrazándolo con calidez. Por toda su charla de anoche sobre tomar las cosas lentamente (Harry no tenía razón para dudar que lo harían), parecía que el cuerpo de Draco reconocía el cambio en su relación y quería a Harry aún dormido.

Harry se relajó en el abrazo de Draco, disfrutando de su cercanía. Extrañaba esa intimidad (era algo que no había tenido con Gin en mucho tiempo). Se tensó cuando sintió el pene duro de Draco contra su cadera, un sentimiento similar al pánico lo asaltó con el contacto. Respiró con alivio cuando se dio cuenta que el otro hombre no estaba despierto. Todavía no estaba listo para avanzar más allá de los besos, pero estaba feliz de abrazarlo y volvió a quedarse dormido por unas cuantas horas más.

El sol había salido un largo tiempo atrás y los hechizos para refrescar que usaron en la tienda se habían acabado un poco después del alba, la primera vez que Harry despertó. No se estaba asando en realidad, pero estaba sudando con Draco tan cerca de él. Serpenteó bajo el, se arrastró fuera de la tienda y se estiró. Habían llevado víveres para preparar todo a la manera muggle, pero de repente parecía menos importante para Harry tener una experiencia auténtica. Sacó la varita de su equipaje, llenó con agua la pequeña tetera que llevaron para hacer té y la calentó con un hechizo antes de ponerle las bolsas de té. Draco odiaba las bolsas de té, pero era todo lo que tenían en la isla. Harry no podía notar la diferencia, pero Draco juraba que él podía.

Harry puso el té bajo un hechizo calentador y pensó en regresar a la tienda por ropa, pero no quería despertar a Draco. Llevaron una gran selección de frutas, vegetales y comida en lata de la casa, pero tenía antojo de huevos con tocino. Se quedó parado en la fría arena, tomó su té mientras contemplaba el agua, preguntándose qué debería hacer.

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–Señora Malfoy le aseguro que…

Pansy titubeó cuando vio los ojos de Narcissa llenándose de pura furia. Inconscientemente dio un paso atrás para alejarse de la chimenea, deseando que Theo estuviera en casa. Era posible que la matriarca Malfoy supiera, que él estaría fuera hasta tarde celebrando las inminentes nupcias de Blaise y a propósito eligió comunicarse ese momento. Pansy se forzó a mantenerse erguida, reacia a ser intimidada en su propia casa, especialmente por una mujer que no podía salir de la mansión porque el Ministerio la rastreaba a través de un brazalete en su tobillo.

–Déjeme asegurarle a usted, señorita Parkinson, que si le han causado algún daño a mi hijo estará muy arrepentida –espetó Narcissa, el tono verde que su cara tomaba en la llamas, la hacían ver más peligrosa.

Pansy casi se ríe con la amenaza, se sintió en terreno más seguro. Aunque siguieran siendo una pareja formidable, con suficiente dinero e influencia para hacerles las cosas difíciles a sus enemigos, definitivamente los Malfoy no estaban en una posición para hacer amenazas como esa (especialmente sobre Draco, pues Pansy sabía que no había hablado con sus padres en años). Sin excepción, el hijo y heredero devoto, les enviaba una carta cada Navidad sobre los acontecimientos en su vida, pero por lo que ella sabía, nunca había obtenido (o esperado) una respuesta.

–Señora Malfoy, Draco está completamente a salvo. Se recupera de…

–El resto del mundo puede creerse tu historia, pero yo sé que no se está recuperando en algún hospital privado. Como que tampoco puede pagar algo así, aun si estuviera enfermo –se burló.

Narcissa resopló mientras le daba una inspección a la modesta sala de estar de Pansy, notó los muebles modernos y la decoración escasa. El hecho de que su hijo hubiera elegido darle la espala a su herencia había significado poco para ella. ¿Qué había hecho por la familia el creer en la pureza de sangre? Draco y ella eran los últimos de la línea Black, a menos que se contara a Andrómeda y su nieto mestizo. Su hermana había muerto al servicio de un hombre loco y sus primos habían muerto sin herederos, uno de ellos a manos de su hermana. La orgullosa y noble familia Black, exterminada por una guerra ridícula y su hijo, su hermoso y talentoso hijo, reducido a vivir como un verdadero pobre porque su padre era demasiado terco para admitir que se había equivocado.

Pansy sintió un atisbo de simpatía por la mujer. Sabía que Narcissa juzgaba su vida… además de la de Draco y, encontraba ambas insuficientes, especialmente porque había visto la misma expresión en la cara de su madre, las pocas veces que se rebajaba lo suficiente para visitarla. Era lástima, repulsión y arrepentimiento, todo mezclado en uno.

–La firma va bien –dijo Pansy. No podía evitar defender las decisiones que había tomado, incluso cuando no venía a colación –. Draco no quiere nada.

Excepto a Potter, añadió mentalmente, esperando que ese problema en particular hubiera sido resuelto. Iban a regresar en unos cuantos días y si no había hecho su movimiento con el mago, lo castraría ella misma. Ese mes había sido un infierno, entre hacer malabarismos con el trabajo extra en la firma, poner a Ron al tanto de las cosas y batallar por alejar la sospecha de la ausencia de Draco.

Narcissa incrédula, hizo una mueca desdeñosa hacia ella y Pansy apretó los dientes.

–Draco tuvo viruela de dragón cuando tenía tres años –dijo Narcissa, sus ojos se entrecerraron –. Si no quieres que ponga una demanda pública por el bienestar de mi hijo, entonces sugiero que empieces desde el principio. La verdad esta vez.

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Draco se enterró más en su bolsa de dormir, vagamente consciente de que no estaba en una cama de verdad. La razón para ello no llegó a su mente adormilada por varios segundos, pero cuando se dio cuenta de que estaba en una casa de campaña y no en la casa, parpadeó para despertarse instantáneamente, se levantó apoyándose en su codo y buscó a Harry.

Su corazón se abatió cuando se dio cuenta que Harry no estaba ahí. Dejó salir un suspiro frustrado y salió de su bolsa de dormir, preguntándose si debía buscarlo o dejarlo solo. El beso de anoche había sido espectacular y lo había llenado con la esperanza de que podría haber algún futuro para ellos dos. Pero era en serio lo que le había dicho a Harry después de eso, que no lo presionaría por más y que cumpliría con honor lo que fuera que Harry escogiera en la mañana, incluso si significaba pretender que el beso de la noche anterior no hubiera pasado.

Suspirando hondo se levantó, tomó su traje de baño y un libro. Cuando Harry se ponía de mal humor, desaparecía por horas y Draco no tenía idea cuando se había ido. Se cambió rápidamente y antes de salir a la luz brillante de la tarde sacó su varita para aplicarse un hechizo bloqueador de sol. Harry y él amarraron hamacas entre unos fuertes árboles el día anterior cuando levantaron el campamento, pensó que su tiempo estaría mejor empleado leyendo en una de ellas que preocupándose por la localización de Harry.

Sonrió cuando vio una taza de té en la roca plana que habían bautizado como su mesa temporal la noche anterior. Pudo sentir la ligera caricia de la firma mágica de Harry cuando tomó la taza, su propia magia chispó con el casi imperceptible vestigio. No era terriblemente raro tener magia compatible con otra bruja o mago, pero nunca antes había experimentado la combinación de magia compatible y la lujuria. La prueba que había tenido esa noche en el armario de abrigos había sido suficiente para convencerlo de que necesitaba más en su vida que sólo citas de una noche y aventuras vacías, pero no había sido hasta el beso de la noche anterior que se dio cuenta de que la única persona con la que podía verse era Harry.

Draco sorbió su té, haciendo una mueca por el sabor amargo. Harry no debía estar enojado por la noche anterior si le había dejado té, razonó Draco, tomando otro sorbo antes de tirar el resto del líquido vil en la arena y subiéndose a la hamaca más cercana. Se había emocionado por encontrar en la biblioteca de la casa, una copia maltratada de un libro de pociones relativamente raro, sin duda dejado ahí por un vacacionista previo, se sentó a leerlo mientras esperaba para saber que había sucedido con Harry.

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Harry dio una vuelta para bajar al campamento, riendo cuando se dio cuenta que Draco se había quedado dormido en una hamaca, un libro viejo estaba abierto en su pecho. Le había tomado más tiempo del que esperaba en volar de regreso a la casa y hacer el desayuno, después pensar cómo transportaría la comida en su escoba. Se decidió por ponerlo todo en una canasta de picnic que encontró en la alacena, pero el viaje de regreso había sido muy lento pues tenía que equilibrar la pesada cosa en frente de él mientras volaba.

Aterrizó cuidadosamente, tomando la canasta con ambas manos para no tirarla. Le tomó unos cuantos minutos desempacar todo pero el ruido no despertó a Draco. Harry sonrió, caminó hacia él e hizo que la hamaca columpiara al empujarla.

Draco se despertó instantáneamente, casi cayéndose por el tambaleo cuando trató de levantarse alarmado. Rodó los ojos al ver a Harry riendo, cruzó los brazos frente a su pecho y enfurruñado soltó un suspiro exasperado, lo que hizo que el mago de cabellos negros se riera más fuerte.

–Fui a la casa para hacer el desayuno y mientras estaba ahí pensé que debía hacernos uno verdadero –dijo Harry alegremente, señalando con su cabeza la roca en donde ahora había una ridícula cantidad de comida. Draco inhaló, la boca se le hizo agua con el olor del tocino y café.

– Pensé que te habías ido –dijo Draco, sacando sus piernas de la hamaca y caminando por la arena hacia el desayuno.

Harry le lanzó una mirada confusa y le tendió el plato lleno de comida.

– ¿Cómo podría irme? Estaremos aquí por cuatro días más.

Draco se detuvo con su tenedor lleno de huevo a medio camino de su boca. Harry no lo había mencionado la noche anterior y tampoco estaba seguro de hacerlo él. Después de todo, había prometido seguir el camino de Harry y Harry parecía contento de pretender que nunca había pasado.

– Oh ¡Oh! –dijo Harry sonriente mientras entendía el asunto –Pensaste que me arrepentía de besarte.

Draco levantó una ceja, su estómago hecho nudo.

– Pues sí, lo hago –dijo Harry decisivamente, puso su plato a un lado. Draco también dejó el suyo, calmándose para la conversación. No estaba preparado para que Harry se inclinara y pusiera una mano en cada lado de su cara y luego jalarlo para darle un beso torpe que terminó tan pronto como empezó –. Me arrepiento de esperar tanto después de la primera vez para intentarlo de nuevo.

Draco se rió cuando Harry lo soltó, el alivio inundó su cuerpo. Ese jugueteo no era algo que se viera mucho en Harry y tenía la sensación de que disfrutaría conocer ese lado inesperado del hombre moreno.

TBC