Vidas pasadas
Capítulo 10
"El canto del arpa"
No sé a qué hora me quedé dormida pero sé que Endymion se quedó a mi lado hasta ese momento. Podría quedarme dormida todos los días con esos ojos sobre mí, qué afortunada debió de sentirse Bridget de tener a Endymion solo para ella.
Una vez más Endymion no está aquí y me decido a arreglarme para dar un recorrido. Debo decir que me siento decepcionada de no encontrar otra nota como la de ayer ni el desayuno junto a la cama. Es fácil acostumbrarse a todas esas atenciones.
He revisado mi correo y una vez más Makoto no está ni contesta mis correos ¿qué le ocurre a esa mujer? ella siempre está conectada… ¿estará todo bien? Creo que bajo el riesgo de volver a ver a Endymion tener otro ataque de posesividad tendré que marcarle a esa chica. Conociendo a mi amiga solo puede significar que está cometiendo alguna locura de la que después se arrepentirá.
Como lo esperaba, en el comedor me encuentro un delicioso desayuno preparado sobre la mesa con una rosa roja y una nota breve pero prometedora:
Rei:
Volveré pronto, no tardo…
P.D. termina tu desayuno…
La mitad de la mesa está llena de una variedad inmensa de platillos y solo tomo un pan tostado, hoy he despertado con una curiosidad incontenible por recorrer Mocrieff Camp. Aun más ahora que estoy sola.
Inicio por la planta baja. Hay un cuarto cerca del estudio en el que no he estado hasta el momento y que no tiene llave ¿por qué no he entrado hasta ahora? no lo sé, pero esa puerta de roble me atrae, es casi como si me llamara y entro.
Se trata de un cuarto de música. Hay un piano de cola negro y un sinfín de aparatos para reproducir música. Desde reproductores de acetatos pasando por caseteras y lectores de cds hasta lectores electrónicos, pero es algo más, algo que parece gritarme lo que llama mi atención: un arpa.
Es la primera vez que veo una en vivo y no puedo evitar acercarme:
Es tan imponente como hermosa. Color negro con bellos grabados de un fénix volando y a su paso destellos de flamas grabadas. Es un estupendo trabajo, una verdadera obra de arte, En su base encuentro un nombre grabado que claro, no me sorprende en lo absoluto "Bridget Moncrieff"
Mi primer instinto es alejarme. No sé si es la devoción con la que Endymion habla de ella o solo que detesto que su huella esté por doquier pero es una voz silenciosa en el arpa la que me pide que no me vaya, que me quede…que me acerque.
Me siento en el banco junto al arpa negra y mis manos recorren sin dificultad las cuerdas.
Una extraña sensación me recorre, una calidez, una añoranza muy similar a cuando encuentras algo que llevabas años sin tener a tu lado ¿qué ocurre en Moncrieff Camp que me hace sentir así?
Es una melodía que jamás había escuchado la que mis manos trazan sobre las cuerdas, pero es una que me gusta y tranquiliza. Cuando cierro los ojos son unos inmensos campos de cebada los que vienen a mi mente, escucho risas de niños corriendo por esos valles y yo también corro ¿de qué es de lo que corro? No lo sé. Pero no estoy asustada, estoy feliz, me siento feliz como jamás me he sentido en la vida, luego siento unos brazos que me sujetan por la espalda y cuando me giro me encuentro con unos ojos zafiro, unos ojos que reconocería entre miles, con los ojos de…
- ¡Endymion!- me sobresalto al verlo frente a mi cuando abro los ojos.
Él no me dice nada. Solo me sonríe de una forma peculiar. Creí que estaría molesto, en dos días me ha encontrado en dos lugares a los que no he sido invitada, pero tiene un brillo en la mirada que me recorre entera ¿qué estará pasando por su cabeza?
- No sabía que tocaras el arpa…-me dice
- No sé tocarla….solo…estaba improvisando- es verdad. En la escuela llegué a tocar la flauta, el piano, la guitarra, pero el arpa jamás…
- Lo hiciste demasiado bien- me dice orgulloso Endymion
- Nunca había escuchado esa canción- confieso- Pero me pareció demasiado familiar, Endymion. ¿la has escuchado antes?
- Claro. Es una canción de cuna irlandesa, tenía siglos sin escucharla-Me cuenta Endymion- En algunas partes de Escocia las cantan también.
- ¿en serio?- interrogo
Endymion asiente con la cabeza mientras sonríe. Seguramente recordando algo de su vida como mortal.
- La señora Sinclair era Irlandesa. Ella se la enseñó a Bridget muchos años atrás.
¿entonces por qué la se yo?
- Seguramente la habrás escuchado en algún sitio ahora que estas en Escocia. - me tranquiliza Endymion como leyendo mi pensamiento. -No te preocupes…
- ¿cómo sabes que estoy preocupada?
- fácil. Cuando te preocupas frunces el ceño y tus ojos pierden algo de su brillo. No es igual que cuando te enojas, cuando te enojas también frunces la boca pero tus ojos avientan fuego.
- Eres muy bueno conociendo personas, Endymion
- Soy bueno conociéndote a ti, Rei…
Endymion me lo dice de una forma que hace estremecerse todo en mi interior. ¿por qué tiene éste hombre ese efecto en mi?
Él me extiende la mano para ponerme de pie y lo sigo. Es extraño estar parada junto a este hombre. Aparentemente es un muchacho, pero en realidad Endymion ha vivido más de lo que cualquiera que conozco. Nadie lo descubriría, pero en sus ojos, en esos ojos azules puede notarse el paso de los años, las huellas del dolor.
Seguramente entre ellas se encuentran las huellas que le dejó el perder a Bridget, a esa mujer que dice haber amado con todo su ser. Cada que lo pienso un dolor en mi estómago aparece. ¿será que alguna vez Endymion la olvidará? ¿será que algún día conoce a una mujer que le permita olvidarse de ella, de ese fantasma? ¿será que algún día me llegará a amar a mí de la misma forma desesperada y pasional que ama el recuerdo de Bridget? La verdad es que no lo sé…
- vamos a dar un paseo, hoy hace un día maravilloso- Me invita Endymion cuando estamos fuera de las caballerizas. Tiene una sonrisa emocionada, no puede ocultar la felicidad que le causa cabalgar bajo el viento de los Highlands ¿cómo decirle que no?
- ¿Tuxedo nos acompañará?- indago y él asiente mientras me toma la mano guiándome al interior de las caballerizas, justo a donde está su hermoso caballo negro, junto a una yegua igualmente negra y hermosa.
- Si…él nos hará el honor ¿verdad, amigo?- Explica Endymion mientras ensilla su caballo. Yo me acerco a la yegua que luce inquieta, es tan hermosa y sus ojos…sus ojos son brillantes como las estrellas.
- ¿y ella?
- ¿Lady Mars? No lo creo, Rei. Es una chica bastante temperamental. Nunca permite que nadie la cabalgue, ni siquiera yo. No te arriesgaré a que te pase algo.
- Puedo hacerlo, Endymion- Me indigno.
- ¿ha montado alguna vez, señorita Hino?- Pregunta Endymion con una mueca burlona, sabe de antemano la respuesta.
- no…-hago un puchero y él sonríe atrayéndome hacia él de una forma que hace que mis piernas tiemblen.
- Entonces será Tuxedo quien nos haga el honor- dice convencido el hombre que me abraza mientras sube al caballo y me extiende la mano. Yo la tomo y de un solo movimiento me sube delante de él y me sujeta entre sus brazos- te tengo….
son las palabras que susurra a mi oído. No sé si es consciente de las reacciones que provoca en mi cuerpo, pero siento estremecerse cada milímetro de mi piel y siento su sonrisa cerca de mi cuello "en marcha" me susurra de nueva cuenta cerca de mi lóbulo y luego una pequeña risita de sus labios, emprendemos carrera hacia los campos.
Sentir el aire con olor a cebada rozando mis mejillas me produce una sensación indescriptible. Cada poro de mi piel se abre a ese olor, a esa sensación y me siento emocionada de todo lo que Escocia provoca en mi. Hoy no vamos al mismo sitio al que fuimos hace días. Ahora recorremos los caminos que van de Moncrieff Camp al terreno de los Ferguson pero pasamos de largo, por un instante creo que iremos a visitar a Andrew, pero luego borro la idea de mi cabeza "Endymion Posesivo Moncrieff" parece no querer compartirme hoy con nadie.
Poco a poco nos acercamos a Drumnadrochit. Muchos de los habitantes nos miran extrañados ¿qué tienen de raro un chico y una chica paseando a caballo por las calles del pueblo? No somos los únicos, pero no dejamos de llamar la atención ¿qué nos verán?
Pasamos por la plaza central y siento como esos brazos que me rodean me sujetan aun con más fuerza cuando un grupo de jóvenes se nos quedan viendo. Si Sir Endymion Moncrieff no estuviera enamorado eternamente de su amada Bridget juraría que éste es un ataque de celos.
Los labios de Endymion se acercan a mi oído izquierdo, aunque no lo veo sé que está sonriendo. Me dice al oído muy quedito "¿tienes sed?" yo asiento con la cabeza y él besa mi cabeza mientras Tuxedo parece leer la mente de su amo y dirige su camino a una cuadra de donde estamos. Los muchachos curiosos no nos quitan la vista de encima, cosa que no pasa desapercibida para Endymion.
Cuando llegamos a una heladería él baja ingeniosamente de Tuxedo y me mira sonriente por un segundo montada aun en el enorme caballo. Veo un brillo malicioso en sus pupilas y no necesito mucho para saber qué es lo que está pasando por su mente, no me equivoco.
Me ofrece sus manos para bajar de Tuxedo, pero en cuanto me apoyo en él tira de mi cuerpo acercándolo al suyo, quedamos muy cerca uno del otro y lentamente me resbala hasta dejarme tocar el suelo, luego eleva mi barbilla y aprisiona mis labios entre los suyos dejándome sin aliento. ¿qué hay en esos besos que siento que me arranca un pedazo del alma mientras me entrega otro más de la suya?
- servida, Señorita…-Me dice con voz aterciopelada y muy quedita mientras me sonríe con picardía. Cuando miro hacia donde estaban los chicos estos han desaparecido.- ¿puedo invitarle un helado?
Endymion me mira igual que un niño que ha hecho una travesura y sus ojos brillan de una forma distinta. No veo sombra de sus más de doscientos años en su mirada y dejo el reclamo que iba a salir de mis labios para después aceptando el brazo que me ofrece.
- te encantarán. Son los mejores helados de todo el mundo- me cuenta emocionado mientras caminamos a una de las mesitas afuera de la heladería. Hace un día precioso y sería un desperdicio comerlos adentro.
- viniendo de un anciano como tu creo que debo creerlo.-le digo mientras río, él finge ofenderse pero no le dura más de un par de segundos, aunque luego ríe él también y acomoda mi silla para sentarse él después.
- Es un lindo lugar- le digo mientras volteo hacia todos lados. No sé por qué desde que pisé Escocia me siento en un constante estado de deja vu- ¿vienes a menudo?
- Tengo años que no lo hago
- ¿cuántos? - insisto pero de inmediato su rostro cambia. Ya no veo esa sonrisa y todos esos años han caído de nuevo en sus pupilas. Veo un dolor indescriptible en su mirada y de inmediato me arrepiento de haber preguntado.
- ciento ochenta y dos años….
- Endymion. Si no quieres estar aquí…si no…
- Está bien- me dice intentando sonreír, aunque sus ojos no tienen ese brillo- Debes probar los mejores helados de Drumnadrochit.
- Entonces ¿qué me recomiendas?- intento cambiar de tema
- Mi favorito es el de chocolate. Preparan un delicioso helado de chocolate amargo a la que jamás puedo resistirme- me cuenta- Aunque también fabrican una de Whisky que no es del todo buena. A mi jamás me ha gustado el Whisky en helado. Pero lo dejo a tu elección.
Tomo la carta de helados y hay uno que me llama la atención, luego se acerca a nosotros un muchachito de aproximadamente quince años. Es pelirrojo y luce nervioso por atendernos, Endymion le dice que helado desea y luego de un largo silencio le digo mi pedido:
- Quiero el helado de frutos del bosque y chocolate, le pones blueberry encima, fresas, zarzamoras y no frambuesas, saben mal y me provocan urticaria. Sin crema batida pero le puedes agregar chispas de chocolate, si son amargas mejor, las prefiero a las que tienen leche. Sin Jalea y con una cuchara grande, no pequeña.
El chico me mira aterrado y anota con dificultad preguntándome varias veces el orden de mi pedido que yo le explico una y otra vez y en cada ocasión con más esmero. Endymion no me quita la mirada de encima y parece divertirse con la escena. Cuando el chico termina de tomar la orden se marcha en silencio.
- ¿le divierto, señor Moncrieff?
- ¿alérgica a las frambuesas?
- ¿por qué lo dudas?
- Rei, el helado de "frutos del bosque" tiene frambuesas y eres demasiado lista como para ignorarlo.
Me ha descubierto
- Odio el sabor de la frambuesa sobre mi helado y suelen ignorar mi indicación revolviéndola con las fresas y las zarzamoras…
Endymion no me discute y solo sonríe resignado a mi explicación. Sabe que no ha de ganarme y solo me regala una sonrisa pura y cristalina. Cuando me mira de esa forma algo dentro de mi tiembla…
- Me hace muy feliz que estés aquí conmigo ahora, Rei…gracias
¿qué es lo que me ocurre con Endymion? Estoy acostumbrada a dudar, a desconfiar de las personas. Soy escéptica por naturaleza pero cuando estoy ante éste hombre todo es distinto.
- También estoy feliz de estar aquí, Endymion.
Él está a punto de decir algo pero somos interrumpidos por el muchacho pelirrojo que trae nuestros helados servidos en unas preciosa copas de cristal cortado. Sus jóvenes manos tiemblan y me ve embobado, yo le sonrío y él se sonroja.
- Gracias…-Le dice Endymion al pobre chico que se desvanece de nuestra mesa con el rostro pálido, es obvio que ha intimidado al pobre chico y yo lo observo con reproche- ¿qué? ¿qué hice?
- Endymion, sabes lo que hiciste- lo reprendo.
- ¿me acusas por ser educado?- se finge ofendido el hombre ante mí que hace un gesto infantil y un leve puchero al que me cuesta mucho trabajo no ceder.
No puedo creerlo, Es un cínico terrible y encantador…
- ¿crees que no me di cuenta de lo que pasó con esos chicos que estaban sentados a unos metros de nosotros?- lo interrogo y él finge inocencia.
- ¿cuáles chicos?
- Endymion…¿vas a negar que me besaste solo porque esos muchachos nos estaban viendo? ¿y por qué rayos hiciste eso?
- ¿por qué, hice qué?- Pregunta fingiendo inocencia y con la mirada más dulce.
- Sabe perfectamente de lo que hablo, pero encuentra un extraño placer en todo esto y yo pongo cara de enojo, aunque no sé cuánto me durará.
- ¿te molestó que te besara o que te besara ante aquellos muchachos?- pregunta con gesto serio, de nuevo el Endymion posesivo Moncrieff viene a la luz.
- Me molesta que seas tan posesivo y que hagas las cosas solo por demostrar algo.
Una sonrisa coqueta y una mirada que me atraviesa, se acerca un poco a mi rostro y me dice en voz baja.
- No hay nadie cerca….¿quieres que te bese ahora?
Entrecierro los ojos y él sonríe acercando su rostro al mío, pero justo cuando va a besarme se encuentra con una cucharada de helado de frutos rojos, él abre los ojos por la sorpresa y disfruta con ella saboreando la cucharada de helado.
-mmhhmm. Delicioso…aunque esperaba algo mejor- comenta coqueto y yo río.
- eres extraño, Endymion Moncrieff- me burlo mientras como de su helado y le quito la crema batida para pasarlo a mi copa.
- Creí que no te gustaba la crema batida…
- no dije que no me gustara, solo dije que no la pusieran en mi helado además, ¿para qué quiero más crema batida si tengo la de tu helado?- le digo con cinismo que él disfruta- No te hace bien tanto dulce…
- ¿crees que muera de diabetes o de un infarto si como tanto dulce?- bromea Endymion
- Tal vez no…pero podrías ponerte neurótico y posesivo
- eres increíble, Rei…
- tenías razón. Son los mejores helados que he probado jamás…gracias por compartir esto conmigo.
- No lo haría con nadie más
- ¿ni con Andrew?-bromeo y él se pone serio.
- No, ni con él. Ya te lo dije…hace casi doscientos años que no pisaba éste lugar.
- ¿y por qué yo?
- eres especial, Rei…demasiado especial. Contigo siento cosas que…creí que había olvidado sentir…
- ¿qué es lo que intentas decirme, Endymion?
Él me mira y veo que busca las palabras adecuadas para contármelo pero no sabe como hacerlo, ¿tan difícil será?
- Rei…debo decirte algo…algo importante
- ¿de qué se trata?- me preocupo al ver la seriedad en su rostro
- Es que…yo…
- ¡Lady Bridget!- escucho a una mujer decir en voz alta, cuando me giro una anciana está junto a nosotros, es una anciana que trae puesto un mandil y me observa como si estuviera viendo a un fantasma.
Yo me giro y ella me toma de las manos, sus ojos son grises pero puedo ver lágrimas correr por sus ojos ¿quién es esta mujer?
- ¿disculpe?
- Lady Bridget, yo sabía que usted volvería, sabía que la historia era real.
- Endymion…¿por qué me llama así?- Pregunto al hombre a mi lado al que los ojos le centellan como no lo había antes y su atención está en la mujer que no me quita la vista de encima
- Disculpe, señora. Ella no es la persona que usted busca
- Sir Endymion…es usted- le dice al hombre frente a ella que se queda boquiabierto. Usted y Lady Bridget finalmente están juntos…¡La maldición se ha roto! Yo sabía que alguno de mi familia algún día lo vería.
- Nosotros no somos las personas de las que habla, señora…lo lamento- le digo apenada como primer instinto. No puedo permitir que alguien se dé cuenta del secreto de Endymion- nos está confundiendo
- jamás podría confundirme. He esperado toda mi vida por esto ¡mi abuela murió esperando ver esto!- se molesta la anciana
- Rei, nos vamos- me dice Endymion mientras se pone de pie y deja algunos billetes sobre la mesa, luego me toma la mano y salimos en menos de lo imaginado.
En menos de lo que me doy cuenta Estamos de nueva cuenta cabalgando de regreso a Moncrieff Camp, Endymion luce serio y no hablamos en todo el camino, se que está preocupado ¿qué pasaría si se hiciera público el secreto de Endymion? La sola idea me aterra…
Cuando volvemos a Moncrieff Camp y bajamos de Tuxedo por fin puedo ver su rostro. Luce pálido y serio, se que algo le preocupa, porque su mente no está aquí, no está conmigo…
- Endymion…¿de qué hablaba esa mujer?- Le interrogo directamente cuando estoy frente a él, tengo que repetirlo dos veces antes de que me ponga atención.
- No lo sé, Rei. Era una anciana…seguro estaba confundida
- ¿por qué me llamó Bridget? ¿por qué me llamó como a tu mujer?
Endymion está aterrado, lo veo en sus ojos pero esta vez no puedo ceder, sé que no es una casualidad y siento algo en mi interior que me grita que necesito sabe la verdad.
- Rei…
- ¡Dime la maldita verdad!
Veo que sus ojos se quedan sorprendidos por mi actitud, pero sé que no puedo ceder, no en esto…
- Bridget y tu tienen un gran parecido…
Esas pocas palabras son capaces de de golpearme en lo más profundo y de pronto no quiero saber nada más. No quiero ver a Endymion Moncrieff y no quiero nada más.
- Rei, dime algo…
- ¿qué quieres que te diga, Endymion? ¿qué diablos quieres que te diga? ¿soy un buen sustituto de ella?
Un silencio
- ¿es por eso que me besaste? ¿es por eso que me tratas así? ¿Por qué te recuerdo a ella?
Sus ojos están abiertos y sé que no sabe qué hacer, pero no me importa, estoy furiosa.
- Rei, tu no…yo…-balbucea con dificultad.
- Vete al diablo, Endymion. Jamás me he rebajado a ser la segunda opción de nadie y menos aun un premio de consolación. ¿extrañas a Bridget? ¡quédate con su recuerdo! Yo no soy ella. Fui una idiota al pensar que tu interés en mi era genuino.
- ¡tu me importas!
- ¿quién? ¿Rei o Bridget?
No hay respuesta para eso y una parte de mi se siente decepcionada. La Rei digna no se permite quebrarse y doy media vuelta para salir de las caballerizas, Endymion me grita llamándome pero yo no lo escucho, ahora no. No quiero escucharlo, no quiero verlo y debo salir de Moncrieff Camp de inmediato.
Me encierro en mi habitación y regreso las cosas que había sacado de mi maleta, no me quedaré más tiempo aquí. Aun es de día y puedo salir por mis propios medios de esta propiedad; cuando abro la puerta Endymion está haciendo guardia afuera, veo dolor en sus ojos, tal vez el mismo que él ve en los míos, pero no puedo ceder.
- Te vas…
- No intentes detenerme, ahora no…
- ¿y tu artículo?
- ¿de verdad te importa? ¿o es solo un pretexto más para retenerme?
- No puedo retenerte, Rei. Aun cuando es lo único que quiero, que no te vayas…
Sus palabras son sinceras una parte de mi se derrite, pero la otra me hace continuar aun de pie y en mi postura decidida.
- Debo irme
- Quieres irte- Me corrige Endymion- quieres alejarte de mi
- No llegaremos a ningún lado hablando de esto. Me voy mientras es de día- digo mientras tomo mi maleta.
- Rei…no te vayas…
Justo cuando termina esas palabras una lluvia torrencial se suelta sobre Moncrieff Camp ¿acaso el clima está de acuerdo con este hombre?
Veo el brillo esperanzador en sus pupilas e intenta ocultar una sonrisa por su buena suerte y yo me siento demasiado frustrada.
- creo que tendrás que esperar, al menos hasta mañana- me dice intentando ocultar su emoción.
No puedo lidiar con esto y le pongo mala cara para mantener mi escudo, luego le cierro la puerta en el rostro. Escucho que me habla del otro lado de la puerta pero yo lo ignoro y cierro las ventanas de la habitación, un aire frío corre por todo el lugar y me meto entre las sábanas, me siento muy cansada. No sé si es por el paseo o por todo lo que ha pasado, pero desde que llegué a Moncrieff Camp me siento agotada por lo que lentamente caigo en un sueño profundo…
Moncrieff Camp 1820
Casi se había completado una semana desde que Endymion había caído en cama. Las cosas no habían sido muy distintas en esos días. Todas las mañanas Rei se levantaba antes del amanecer para salir a recorrer Moncrieff Camp para asegurarse de que todo estuviera bien y organizar al personal. Endymion no pudo hacer mucho para convencer a Bridget de lo contrario, la muchacha era terca y cuando una idea se le metía a la cabeza no había forma de convencerla de lo contrario.
Aquel día tuvo que volver antes de lo acostumbrado para recibir a los hermanos McDonald que regresaron a hacer su compra semanal de alimento para su ganado, en ésta ocasión estaban mucho menos a la defensiva e incluso felicitaron a la bella señora Moncrieff por su decisión de hacerse cargo de Moncrieff Camp. Luego de una charla cordial, los dos hermanos se fueron satisfechos de aquella casa.
Justo estaba en la puerta despidiendo a sus invitados cuando escuchó un ruido en el interior de la casa. Lo primero en lo que pensó fue que a Endymion le había pasado algo, pero se percató que el ruido venía del interior, sino del lado opuesto de la casa y decidió llegar al origen de tanto movimiento.
Bridget no se había tomado el tiempo de recorrer toda la finca. Tal vez incluso había pasado más tiempo en los campos de cebada que en aquella casa que era inmensa para ella y para Endymion. Hasta ese día desconocía que la casa contara con un cuarto de música y vaya que lo tenía; Un gran salón con un piano de cola era el que engalanaba el salón, pero un nuevo instrumento llamó su atención: un arpa inmensa en color ébano, la más hermosa que hubiera visto jamás.
Alfred indicaba a un par de muchachos dónde exactamente colocar el arpa mientras Bridget permanecía de pie junto a la puerta.
- Señora Moncrieff- se sobresalta el anciano
- Alfred ¿qué pasa aquí?- Interroga la joven.
Los dos chicos observan apenados al hombre que les hace un gesto para que se vayan del cuarto
- Señora…por favor…no diga nada, no le diga al señor que ya la ha visto, le rompería el corazón
- ¿de qué hablas, Alfred?
No hay respuesta, pero cuando Bridget se acerca al arpa se da cuenta de que no es un arpa cualquiera, tiene grabados de un fénix al vuelo a lo largo y a su paso un rastro de flamas y hay un nombre escrito en su base "Bridget Moncrieff"
- ¿qué es esto, Alfred?
- El señor Endymion la mandó traer para usted- cuenta el anciano sin más remedio- Pero no quería que se enterara…Quería sorprenderla.
- ¿cuándo?- confundida la muchacha- ¿cuándo la mandó pedir?
- Según la nota hizo el pedido a una fábrica especializada en Edimburgo al día siguiente de su viaje a Elgin, esa misma mañana Envió a alguien a hacer el pedido con las especificaciones y claro…el nombre grabado.
- Pero yo conocí a Endymion por la noche de ese día- cuenta extrañada la muchacha de cabellos negros
- ¿está segura, mi señora?
Bridget se detiene a meditar un poco aquel evento y luego recuerda
- En la plaza…-y una risa leve- fue una presentación…impactante
- Mi señora, debe prometerme que no le dirá nada a Sir Endymion.- Preocupado suplica el anciano
- No le diré nada, despreocúpate, Alfred. ¿Y la señora Sinclair?
- Salió a hacer las compras para la comida.
- ¿y Sir Endymion?
- Duerme profundamente. Justo antes de que usted llegara subí a avisarle que habían traído el arpa, pero él estaba profundamente dormido. Debe estar agotado. Jamás lo había visto permanecer en la cama más allá del alba.
- ¿nunca?
- Yo llegué a Moncrieff Camp cuando el señor era ya todo un hombre, hace diez años.
- Alfred ¿no estarás exagerando? Endymion apenas y tiene veinticuatro años, hace diez no era más que un muchachito.
- Tal vez en apariencia, mi señora. Pero para esos tiempos él señor ya se hacía cargo de Moncrieff Camp completamente. Desde entonces todos los días lo he visto salir a trabajar antes del amanecer a los campos sin importar el clima y regresar casi de noche, solo ahora que está usted regresa antes de eso.
- Ese es un trabajo demasiado pesado para un muchachito - Se conmueve la pelinegra imaginando a un joven Endymion trabajando de sol a sol
- Lo es. Pero mi señor jamás se ha detenido a lamentarse por ello- cuenta orgulloso el hombre mayor.
- ¿y su padre lo permitía?
- El mismo lo enviaba, mi señora. Duncan era demasiado rudo con él. Tal vez rayando en lo cruel. Tal vez me condene al infierno, pero nadie lo extrañó aquí el día que murió.
- Pobre Endymion…-Se duele ella
- Nunca lo había visto sonreír hasta que usted llegó a Moncrieff Camp, mi señora.
Bridget no contesta, pero sus mejillas se sonrojan ante tal declaración.
- Alfred…¿crees que pueda probar el arpa?
- Creo que esta arpa fue hecha específicamente para usted, mi señora. Muere por ser estrenada
Una sonrisa transparente en el rostro de la joven que de inmediato toma asiento en el banquillo junto al arpa y comienza a tocar una melodía en aquellas cuerdas mientras cierra los ojos. AL inicio ésta es feliz, pero conforme toca la imagen de un joven muchachito de ojos zafiro siendo maltratado por su padre vienen a su mente, no el déspota y posesivo Endymion, sino el chico indefenso al que nadie defendía de los abusos de su padre.
De pronto el ruido a sus espaldas la hace detenerse encontrándose a Endymion parado en la puerta, detenido en el marco, pálido y respirando con dificultad. Su mirada es furiosa, pero algo en ella se tranquiliza cuando la ve sentada ante el arpa y un gesto similar a una sonrisa aparece en ese rostro varonil.
- Endymion…
- Es usted una mujer curiosa, señora Moncrieff- dice él dando un par de pasos dentro del salón pero tambalea.
Bridget se apresura a ponerse de pie y se abraza a él para que Endymion no caiga.
- No deberías de estar levantado- Regaña la muchacha
- Estoy harto de estar en esa maldita cama. Me aburro, Bridget. ¡me vuelvo loco!
- Es por tu bien, Endymion. Para que te recuperes.
- Ya me siento bien- argumenta orgulloso el de pupilas azules
- yo no lo veo así. Tal vez el doctor Nevon quiera que reposes un poco más
- ¡al diablo el doctor Nevon! Yo necesito mi vida. Moriré en cama si sigo allí.
- Eres un exagerado, Endymion. Nadie muere por un poco de reposo- se burla la muchacha mientras conduce al joven a uno de los sillones cercanos- con calma, descansa un poco antes de que regreses a la habitación
- No quiero- hace una rabieta el de ojos azules
- no es una petición.
Endymion sonríe y tuerce la boca con ese comentario, luce divertido.
- ¿me está dando una orden, señora Moncrieff?
- Si- Dice segura la joven
- ¿al menos puedo escucharte tocar un poco más? Fue lo que me sacó de la cama
Bridget asiente sonriente y vuelve a tomar su lugar tras el arpa para deslizar sus dedos por las finas cuerdas del arpa, Endymion lucía complacido al ver disfrutar a la joven de su obsequio, para él su sonrisa no era debido a la música que era magnífico, sino la mujer que tocaba el arpa, esa sonrisa lo hacía sentir mejor que cualquier medicamento que le recetara el doctor Devon.
Luego de una larga discusión entre Endymion y Bridget, ésta consiguió regresar al alto pelinegro a su habitación para que siguiera reposando. Una vez libre, Bridget regresó al estudio para revisar algunas cuentas. Aun pasada la semana Endymion no parecía tener mucha mejoría y le agradara o no al malhumorado muchacho sería ella quien se hiciera cargo de Moncrieff Camp.
La joven analizaba los libros de contabilidad de Moncrieff Camp. Escuchó que alguien tocaba a la puerta y supuso que era la señora Sinclair llamándola a comer, pero quien apareció por la puerta fue Andrew Ferguson que no esperó respuesta de nadie cuando tocó la puerta, solo entró abstraído en él mismo.
- Amigo, he regresado. No creerás lo cambiado que está Londres y…¿Lady Bridget?
- Andrew- se sorprende ella al verlo allí- ¿le ocurrió algo a mi hermana? ¿a mi familia? ¿cómo están todos?
- Calma, Lady Bridget. Su hermana y sus padres se han instalado en el piso que tiene Endymion en Londres, en St James. Me aseguré de dejarlos bien instalados.
- ¿y a mi hermana? ¿la ha visto ya el médico del que habló Endymion?- insistente la chica
El rubio sonríe y se sienta en la silla ante la señora Moncrieff. Sabe que el interrogatorio apenas comienza.
- Afirmativo, mi estimada señora Moncrieff
- De Byres- corrige seria la muchacha
- ¿y si mejor te llamo Bridget? Seguro a Endymion no le hace mucha gracia que te llame por tu apellido de soltera.
La preocupación del rubio muchacho le causa gracia a Bridget que asiente divertida
- Endymion no es tan malo- lo defiende
- Bueno…tal vez para ti no. Pero yo no cuento con sus encantos, Lady Bridget. Endymion será mi amigo, pero cuando se enoja…
- si, eso no te lo negaré….suele tener mal carácter- apoya la chica-como yo.
- Su hermana está bien, Lady Bridget. Los he contactado con el Doctor Sweeney que es el mejor en su área. Incluso atiende a miembros del parlamento, él ha dado muchas esperanzas para la pequeña Danna. Y prometió mandar sus informes semanalmente a Moncrieff Camp. Le he dejado la dirección y como Endymion lo pidió le dije que no se limitara en gastos…
La mirada complacida y tranquila de Bridget se dejó ver en ese momento en su fino rostro.
- gracias…
- No agradezcas. Es mi trabajo, aunque fue un placer acompañar a su familia. La pequeña Danna me contó una infinidad de historias de princesas, patos y de una chica de caperuza roja. Fue muy educativo
- Mi pequeña hermana…
- Disculpe que cambie el tema, Lady Bridget. Pero…¿Endymion se encuentra en los campos de cebada?
- No, Andrew. Endymion está indispuesto.
-¿él?- sorprendido el joven rubio- Imposible. Ese hombre no ha estado "indispuesto" desde que lo conozco.
- ¿lo conoces hace muchos años?
- Desde que éramos niños- cuenta el rubio sin poder ocultar una sonrisa- éramos los mejores amigos, yo haciendo travesuras y él….
- ¿y él también? - Se interesa la chica de cabellos negros
Una mueca amarga de él que intenta disimular con una sonrisa fingida, luego un silencio intentando encontrar las palabras adecuadas.
- No…ciertamente no- Dice Andrew, Bridget abre los labios intentando indagar más al respecto y es Andrew quien lo impide- Si Endymion ha estado en cama imagino que hay mucho trabajo por hacer. ¿cierto, Lady Bridget?
- No tanto como te imaginas- dice con orgullo la joven de cabellos negros extendiendo unos libros de contabilidad al rubio.
- Increíble, Lady Bridget. Creo que durante ésta semana ha manejado Moncrieff Camp mejor de lo que lo he hecho yo en éstos años.
- Llámame solo Bridget ¿quieres? He conocido a Lita y nos hemos caído bien, incluso creo que seremos buenas amigas.
- Excelente, creo que eso terminará de encantarle a Endymion- se burla el rubio soltando una carcajada.
- Te sorprenderías de lo que pasó durante tu ausencia- sonríe la pelinegra
- Interesante, entonces creo que lo mejor será volver a casa para escuchar la historia de labios de mi amada Lita- sonríe Andrew caminando hacia la puerta, Bridget se pone de pie y lo acompaña.
- Andrew, ¿crees que mañana puedas venir a revisar algunos números de las cuentas? Tengo algunas dudas.
- Encantado, Bridget- dice el rubio joven besando el dorso de la mano de ella- será un placer.
Andrew camina hacia la puerta y luego se detiene para volverse y observar a la joven. Duda por un segundo, pero luego lo dice.
- Bridget…
- ¿si?
- Endymion puede parecer duro. Pero es un buen tipo, es solo no sabe expresar de la mejor manera sus sentimientos, nadie le enseñó….
La duda apareció en los ojos amatista de la joven, pero Andrew desapareció antes de que ella pudiera decir nada. Eso significaba que Andrew había hablado más de la cuenta, pero ella tenía el tiempo entero para poder descubrir ese secreto en torno a Endymion Moncrieff.
Dirigió sus pasos a la cocina y se encontró con la señora Sinclair que lucía apresurada terminando de dar los últimos arreglos a la cena de ese día. La señora Sinclair le regaló una sonrisa, era la primera vez que Bridget entraba a la cocina. Tal vez era la única parte de la propiedad a la que no había intentado entrar y tal vez eso era lo que provocaba la sorpresa en aquella mujer.
- Lady Bridget ¿desea comer algo? ¿quiere que le prepare algo de comer?
- Estoy bien, señora Sinclair. Gracias
- Estoy terminando la cena del señor Endymion. Les he preparado una sopa Broth.
Bridget sonrió ante el menú, la sopa Broth era una de sus favoritas, aunque tenía demasiado tiempo sin probarla.
- Huele delicioso- halaga la joven a la que le llega el olor de la olla en el fuego.
- A usted también le hará bien. Le dará muchas energías. Ha estado trabajando mucho.
- No me molesta, señora Sinclair. Me gusta hacer algo de provecho por…
- ¿por su hogar?- completa sonriente la mujer mayor, Bridget asiente.
- Señora Sinclair…¿usted lleva muchos años aquí?
- Si. Formo parte del servicio de la casa desde que mi señora Neris se casó con el señor Duncan. Fueron los mejores tiempos de Mocrieff Camp.
- Y usted vio nacer a Endymion
La anciana asiente emocionada.
- Yo asistí a mi señora aquel día en que el joven vino al mundo. Moncrieff Camp era el lugar más feliz sobre Escocia y tal vez sobre el mundo entero.
- debió ser un bebé hermoso- sonriente imagina Bridget.
- El más hermoso- apoya la anciana mientras sirve un par de platos con sopa- Tenía el cabello más negro que la noche y los ojos azules como el cielo, el bebé más lindo de la tierra.
- Y Sir Duncan…¿también estaba feliz?
- ¡claro que estaba feliz! era su primogénito. Muy parecido a él.
- ¿en serio?
- El cabello, la naríz….la forma del rostro. Solo tenía los ojos de Lady Neris y claro…su corazón.
- Fueron felices
- Lo fueron hasta que….-la anciana calló.- ¿sabe, mi señora? Debería considerar la idea de tener a un pequeño de cabellos negros en casa. Eso es lo que le falta a Moncrieff Camp, Risas, alegría, una tierna sonrisa.
Una sonrisa amarga en los labios de la joven y un silencio que hace saber a la anciana que ha hablado de más.
- Mi señora, disculpe si he dicho más de lo que debería, es solo que…la idea de tener a un pequeño Moncrieff en casa nos hace ilusión a todos.
- Descuide, Señora Sinclair, solo esta siendo honesta…- Sonríe Bridget mientras toma la bandeja con la cena- le llevaré algo de sopa a Endymion.
Bridget camina hacia la puerta con la bandeja, dando por terminado aquel doloroso tema, luego la mujer mayor la llama.
- Señora….- Bridget se gira un poco para encontrarse con aquel rostro- el joven Endymion puede ser algo brusco en sus palabras, pero le aseguro que para él usted es lo más importante. Discúlpelo si de vez en cuando es un poco hostil… Es solo que no sabe como demostrar lo que siente, lo mucho que usted le importa…
Bridget no contestó. Solo sonrió a la anciana y subió las escaleras. Ese día parecían haberse puesto de acuerdo todos los integrantes de esa familia para abogar por Endymion.
Cuando entró a la habitación Endymion dormía como un pequeño. La fiebre había cedido pero la debilidad aun era notoria en él. Colocó la bandeja en el buró y se detuvo a contemplar el rostro de Endymion que lucía tranquilo, como rara vez lo estaba despierto y no pudo evitar acariciar aquel rostro varonil que despertó ante la suave caricia.
- Hola…- Dijo él con voz quedita, Bridget quitó de inmediato su mano de ese rostro.
- no…no quise despertarte
- Puedes despertarme cuando lo desees, Bridget- Sonríe Endymion
- Te traje la cena…-Cambia de tema drásticamente la chica de cabello negro
Endymion sonríe y se incorpora en la cama probando el guiso
- ¿tu lo hiciste?
- No cocino, Endymion. Lo sabes- responde la muchacha- pero la señora Sinclair ha hecho un excelente trabajo.
- ¿comerás?
- Cuenta con ello. Fue un día agotador. Aunque Moncrieff Camp marcha a la perfección.
- Mañana me levantaré
- Ni lo pienses, Endymion. Tu no sales de esta cama hasta que el doctor Nevon lo autorice.
-No pienso dejarte sola con el trabajo de Moncrieff Camp, es demasiado para ti
- ¿disculpa? Moncrieff Camp marcha perfectamente. Puedo manejarlo sola, además, si necesito algo puedo preguntarle a Andrew.
- ¿a Andrew?
- Si, llegó hoy, quedamos de revisar algunos números mañana. No es por nada, pero creo que pudieron darle mejor uso a algunas áreas de Moncrieff Camp.
El pelinegro deja de beber su sopa y observa a la mujer a su lado que disfruta gustosa de su plato de sopa.
- Vaya, Bridget. Eres una mujer bastante interesante.- halaga él.- con demasiados talentos
- Entre las que no se encuentra la cocina- bromea la chica- pero puedo asegurarte que Moncrieff Camp no estará en la quiebra para cuando tu te recuperes.
- No me preocupan los números. Me preocupa que los trabajadores te puedan decir algo o…
- Endymion. Tus hombres me han obedecido desde el primer instante y sin chistar
El pelinegro se sorprende ante tal declaración y el orgullo se refleja en esas pupilas amatista.
- ¿acaso hay algo que no puedas hacer, Bridget Moncrieff?
- tu cena
Una risa sincera del joven sentado a su lado que se vio interrumpida por una tos severa que tardaron un par de segundos en mitigar.
- decidido, no saldrás de cama mañana, Endymion. Y mandaré a traer al doctor Nevon
- Es usted una mandona, Lady Bridget- se ofende Endymion mientras la joven le quita la bandeja con el plato vacío de las piernas lo obliga a recostarse.
-no tienes idea. Ahora duerme o me verás molesta de verdad- finge amenazar ella ganándose una sonrisa de él
Endymion obedece, pero cuando ella hace por alejar sus pasos él la toma de la mando
- Bridget…-Las pupilas amatista de ella se cruzan con las zafiro de él- Gracias….por todo….
- Descansa, Endymion…- murmuró la joven que extrañamente estaba sonrojada
Mientras Bridget se daba un baño sumergida en la tina con aceites de lavanda venía a su mente la imagen de esos ojos zafiro, la forma en que él la había mirado minutos antes ¿Por qué una simple mirada la había hecho sentir de aquella forma?
Luego vino a su mente la imagen de un pequeño Endymion desvalido, víctima de los maltratos de Duncan Moncrieff. ¿por qué un padre se portaría así con su propio hijo? Bueno… claro que podía entenderlo, no era el primer caso de crueldad que le tocaba ver de cerca. Pero aun así no dejaba de parecerle injusto, de pronto quiso poder volver el tiempo atrás para impedir que todo eso le pasara a Endymion, luego detuvo sus pensamientos ¿por qué le preocupaba de esa forma? ¿sería que acaso algo estaba naciendo en su corazón por él? No…imposible… Mejor se relajaría, mañana tenía demasiado trabajo en los campos, con la gente, no había tiempo para pensar en esas cosas, o tal vez no tenía nada que ver con el tiempo, sino con el miedo, miedo a sentir por Endymion algo más, algo que ni ella misma imaginaba poder sentir…
¡Hola!
Aqui luego de un largo receso les traigo un poquito de "Vidas pasadas" Espero les guste el capitulo, chicas y gracias por seguir leyendo a pesar de mis sabaticos eternos, la verdad es que voy super lento con este fic pero pues le echo ganas con mi saturado horario porque no olvido este fic y el que viene en camino que cuenta una historia...tan tan taaaan.
Gracias a mis lectoras que no me fallan, gracias, chicas por apoyarme a pesar de que las dejo solitas, espero tu opinion y que les guste este capitulito :)
Con cariño
La Maga
