reedición 2012
Bulma había recibido la visita de Milk aquella fatídica mañana y, no era por ser supersticiosa, pero llegó a pensar que el pesimismo de la esposa de Goku era el que había atraído los problemas.
En realidad estaba deseosa de encontrarle el culpable a los desastres del día... un culpable que no fuera ella.
CELOS: EL PLAN DE YAMCHA (CASI) FUNCIONA
Entraba la media mañana a la corporación cápsula cuando Milk tocó el timbre y su amiga la atendió, era difícil que un día así algo sucediera pues la mujer de Goku practicamente no pisaba la capital, ella estaba habituada a la pacífica vida en las montañas Paoz donde el único sonido perturbador era el de sus propios gritos.
-Adelante Milk... dime ¿pasó algo malo?- preguntó la peliazul sirviéndole un vaso con jugo de naranjas a su amiga mientras ambas tomaban asiento en la mesa del patio trasero, a unos metros las luces rojas centelleaban dentro de la cámara de gravedad a causa del entrenamiento que el príncipe continuaba desde esa mañana muy temprano.
-Ya no sé qué hacer, Bulma, sólo una mujer puede ayudarme en estas cosas- dijo la angustiada amiga- ¡Y tú que eres una mujer de ciudad!
"¿Milk pidiéndome un consejo?"
-Dime ¿cuál es el problema?- la curiosidad de Bulma estaba desbordada, era una muchacha curiosa por naturaleza, pero ver en ese estado a Milk era algo impactante.
-¡GOKU NO ME HACE CASO!- soltó finalmente largando un furioso llanto, la heredera posó su mano sobre el hombro de la chica para consolarla.
-Pero Milk... ¿cómo es que no te hace caso? ¿Sigue entrenando?- la cuestionó.
-¡CLARO QUE SIGUE ENTRENANDO! ¡SIEMPRE ENTRENA! ¡NO HACE NADA POR MÍ! ¡NO LE PRESTA ATENCIÓN A NUESTRA RELACIÓN!- gritaba ella completamente desconsolada- ¡AHORA SE FUE A ENTRENAR AL DESIERTO!
-¿Y qué se supone que haga?- preguntó ella sin verle el caso a su visita, Goku siempre hacía eso.
-¿Qué se supone que hagas? ¿Qué, no es obvio?- la mirada de Milk se alzó para notar a la chica.
-EHhh... - parecía que si no respondía Milk allí mismo le lanzaría un Kame hame ha- ¿Quieres... que le construya una cámara para que entrene en casa?- soltó apenas sus ojos cruzaron con la cámara que Vegeta tenía siempre ocupaba.
-¡CLARO QUE NO!- protestó ella, lo último que quería era que su Goku tuviera otra excusa para entrenar- Quiero... quiero que me enseñes a seducirlo- dijo sonrojándose mientras que su mirada caía al suelo, Bulma abrió los ojos incrédula de lo que oía y una mueca se formó en su boca no queriendo lanzar una carcajada.
-Ehm... bueno, eso es más fácil- dijo ella sin convencerse mucho de sus palabras. Después de todo sólo tenía un novio en su haber y no era precisamente el mejor hombre del mundo, pero eso sí: era guapo y estaba rendido a sus pies jejeje- Bien, Milk, si lo que quieres es tener a Goku a tus pies, lo primero que debes hacer es... -Bulma no sabía por donde empezar, todo el aspecto de su amiga era un desastre a sus ojos.- ¡Tendremos que ir al salón de belleza pero YA!- dijo muy decidida. Y aunque no lo notase dos personas comenzaban a entrar en la casa.
-¿Qué quieres decir? ¿¡QUE NO SOY BONITA!- se exasperó la muchacha cruzándose de brazos- ¡Soy mil veces más bonita y joven que tú, Bulma!
Era imposible ofenderse con esas palabras, sobretodo si una tiene el autoestima tan alto que con solo subirse a su cima podría admirar el fin del Universo. Así que sobra decir que Bulma sonrió despectivamente y volvió a su afligida amiga.
-No es lo que quiero decir, pero es bueno siempre hacer un cambio, ya sabes, para sorprender a los hombres- comentó ella guiñándole un ojo (ahora Milk comprendía porque Bulma siempre estaba cambiando el look)
-Pues yo no creo que Goku nunca note ningún cambio, aunque vuelva rubia a mi casa- dijo ella, ambas comenzaron a reír: Goku sí que era un caso perdido con respecto a las mujeres.
-¿Alguien me llamó?- preguntó una voz femenina a sus espaldas, Bulma y Milk se dieron la vuelta para admirar a la muchacha rubia que se acercaba en su minifalda meneando su trasero, la científica se puso de pie para pedirle explicaciones a la intrusa cuando sus ojos notaron que un hombre caminaba a su lado, y no cualquier hombre: YAMCHA.
-¿Qué tal mi amor?- preguntó él de lo más jovial- Perdón por no avisarte que vendría, pero ella es una chica del fans club que quería hacerte unas preguntas para una entrevista.
-¿Una entrevista?- repitió Bulma recibiendo el cariñoso beso de Yamcha en los labios, la mujer rubia pronto también tomó asiento a la mesa.
-Sí, señora- la chica había comenzado con el pie izquierdo ¿quién erraba una palabra de dos? ¿¡Señora!- Soy la presidenta del club de fans de Yamcha- dijo dedicándole una lánguida mirada al hombre que se erguía orgulloso en su posición- Y todas nosotras, sus seguidoras, queríamos conocer a la señora -ahí va otra vez- que logró conquistar el corazón de esta joya del baseball.
¿?
-Pues...
-Anda Bulma, sólo serán unas preguntas- la animó Yamcha guiñándole un ojo, la científica asintió confundida. Observó a Yamcha que se encontraba tan tierno como la última vez que salieron... y como la última que hablaron, pero nada comparable a ese hombre furioso que se retiró echando humo cuando la vio con Vegeta. Es decir, cuando la vio dándole un inocente masaje a Vegeta.
-Es que ahora mismo estaba hablando con Milk de algo muy importante- dijo Bulma intentando evadir el compromiso, de verdad que quería complacer a Yamcha y demostrarle a esa vulgar arrastrada que ella jamás, pero jamás podría igualar a la gran Bulma Briefs (si era eso lo que pretendía colgándose del brazo de Yamcha).
"Mmmuy bien, la está evadiendo... jejeje, eso es porque está celosa" pensaba Yamcha mientras veía la escena "Sí, Bulma, sufre... sufre sabiendo que otras mujeres matarían por estar en tu lugar"
-A mí no me molesta, podemos hablar luego ¿cuánto puede durar la entrevista?- preguntó Milk extrañamente positiva ante la situación, Bulma arqueó una ceja confundida.
-No más de una hora, lo prometo- dijo la muchacha sonriendo tan adorablemente que parecía idiota. Claro, según cualquier mujer que la mirase, a Yamcha le pareció de lo más tierno.
-Entonces está bien, pero no más de una hora- concedió Bulma con pose arrogante- Y tú te quedas a almorzar mientras tanto. Milk, luego iremos por lo nuestro- completó guiñándole un ojo a su amiga que sonrió en complicidad.
-¡Excelente!- bramó la chica entusiasmada- La primera pregunta es: ¿cómo conociste a Yamcha?
"Buscando siete esferas mágicas, que cumplen deseos, por el mundo con un radar que yo construí a los 16 años. Yamcha era un ladrón del desierto que nos quiso robar a mí y a mi guardaespaldas Goku, que le ganó con facilidad porque es un saiyajin, es decir... un extraterrestre con mucha fuerza. Yamcha se enteró de las esferas y se nos unió en la búsqueda, él quería peder el miedo a las mujeres, yo quería un novio guapo que me protegiera y ZAS!"
-Por casualidad, me lo presentó un amigo- mintió Bulma para alivio de todos los presentes.
-¿Y qué fue lo que más te llamó la atención de este guapo deportista?- prosiguió la chica anotando todo en su cuarderno.
-Pues... - Bulma meditó largamente en el tema- Creo que es porque era guapo y muy fuerte.
-¿Siempre has sido tan superficial?- arremetió de repente la chica- ¿No hubo algo en su personalidad, en su mirada?
-Estemm... -la muchacha estaba acorralada. La verdad que se había encariñado con Yamcha tras conocerse mientras corrían miles de aventuras- Bueno, era una niña en ese entonces, pero te aseguro que noté que Yamcha era una persona buena.
"¿Eso es todo Bulma, una persona buena?" se preguntó el muchacho mirándola con ansias, esperando que ella contestara algo más, que reviviera lo hermosa que había sido su relación todos esos años de juventud.
-Ajá... y dime ¿cómo es su relación actualmente?
"Rutinaria..."
-Está siempre llena de sorpresas, Yamcha es muy romántico y... es muy dedicado y además me trata... como jamás nadie... me ha tratado- concluyó Bulma sintiéndose apenada por lo que le estaba haciendo a Yamcha, sus continuos desplantes y luego esto de "sentir" algo por Vegeta.
Ahora que lo pensaba, esta era la primera vez que había pensado en Vegeta desde que Yamcha llegó a la casa, quizás ella tuviese razón y Vegeta no era más que un gusto pasajero.
Pobre Yamcha...
-La verdad es que amo a Yamcha- dijo ella sonriendo sinceramente mientras que estrechaba la mano de su fiel compañero. Él siempre había sido uno de los pocos que la comprendían y la apoyaban en todas sus locuras, jamás tendría un amor tan tierno y comprensivo como el de Yamcha.
-Yo también te amo, Bulma- dijo él compartiendo su sonrisa, ambos comenzaron a acercarse para el beso que reanudaría su siempre romántica relación. No había sido por celos, de acuerdo, pero al menos traer a la entrevistadora había funcionado.
-¡Qué lindo es el amor...!- exclamó Milk interrumpiendo el beso, ambos se volteron a verla avergonzados.-Me parece una pausa perfecta para almorzar ¿les parece?
Bulma asintió poniéndose de pie aún sujeta a la mano de Yamcha, todos iban camino a la cocina hasta que escucharon a sus espaldas la voz de la muchacha rubia exclarmar fuerte y claro.
-¡Por Kami...! ¿Quién es ese hombre?
Yamcha, Milk y Bulma se dieron media vuelta para ver lo que estaba mirando la chica.
2
El saiyajin había salido de entrenar. Traía como hacía usualmente sólo unos pantaloncillos que no dejaban mucho a la imaginación, y un calzado deportivo. La escasez de su ropa dejaba expuestos los músculos de todo su cuerpo, su fuerte pecho, sus abdominales perfectamente marcados y sus poderosos brazos, mientras que el sudor corría por su bronceada piel él acomodaba sus cabellos con una mano mientras que con la otra se pasaba una toalla para secarse.
Sólo imagínense.
-Ese hombre es el más grande bastardo que encontrarás en todo el mundo- dijo Milk de una sola vez con las manos en las caderas- Ya, vámonos a almorzar.
-Pero... ¿este hombre qué hace en su casa, señora?- preguntó la chica rubia sin quitarle los ojos de encima al saiya, que comenzó a avanzar hacia la casa.
-Es un empresario muy... importante que busca un sistema de entrenamiento perfecto, así que la Corporación Cápsula intenta complacerlo.- dijo Bulma inventando lo primero que cruzó por su cabeza.
-¿Puedes presentármelo?- preguntó de repente la chica haciendo que los ojos de todos se desorbitaron- ¿No te molesta, verdad?
Yamcha se cruzó de brazos endureciendo su rostro y le dedicó su más feroz mirada a Vegeta, que inocente de la situación seguía con paso firme hacia la entrada principal. ¿Era posible que la atención de su fan número uno estuviera dejándolo de lado, entusiasmada con ese mono? ¿Qué tenía que no tuviera él?
-Él no es muy sociable que digamos- explicó Bulma tomando del brazo a la muchacha para continuar hacia la cocina- No le gusta hablar mucho...
-No me interesa hablarle.- contestó pícaramente, a lo que Bulma entrecerró sus ojos.
-De ese hombre no puede salir nada bueno, te recomiendo que si puedes evitarlo, lo evites- continuó Milk también queriendo entrar a la cocina. Yamcha en este momento tuvo una idea brillante (al mejor estilo "Yamcha").
-¡Sí, preséntaselo Bulma!- insistió Yamcha sonriendo confiado- Quizás a Vegeta le venga bien un poco de compañía- dijo guiñándole un ojo a las muchachas, Milk entonces revió su idea.
-Mmm... Tal vez Vegeta sea menos amargado con una linda chica como ella al lado- comentó en su típico tono viendo con nuevos ojos la situación.
-Pero ya saben como es Vegeta... él no...
-¡Vegeta! ¡Es un nombre maravilloso!- exclamó ella encantada con absolutamente todo lo que concernía a esa persona- Parece un dios ¿vive muy lejos?
-Vive aquí.- le respondió Milk de una sola vez.
-¿Aquí? ¿Yamcha no te da celos dejar a tu novia en la misma casa que ése hombre?
Bulma tragó saliva, no quería que Yamcha comenzara a recordar el mal momento que tuvieron aquella vez, así que tomó a la muchacha del brazo otra vez y la empujó con furia hacia dentro de la cocina.
-¡Ya basta! ¿Me tomas por una simple resbalosa cómo tú?- preguntó ella exasperada- ¡Vamos a comer y terminas tu entrevista de una vez!- le aclaró roja de la furia- ¡Y NO CONOCERÁS A VEGETA!
La muchacha se sintió humillada, así que quiso contraatacar.
-¿Lo ves, Yamcha? ¿Por qué tu novia no me querrá presentar al hombre que vive con ella? ¿Será mi imaginación o aquí hay algo más?- preguntó la rubia apuntando con su dedo a la muchacha que ya estaba hirviendo de la ira.
-Bulma no quiere presentarte a Vegeta por tu propio bien- intervino Milk- ¡No es bueno que juegues así con una pareja bonita como ellos!
-No, déjalo Milk- completó Yamcha fingiendo fingir el estar ofendido, sintió la mirada de Bulma caer sobre él: era la hora de actuar. Su mirada bajó al suelo y suspiró cabizbajo muy deprimido- No tiene caso...
-Ve tu misma a hablar con él si quieres, pero yo no seré responsable por lo que pase- dijo Bulma comenzando a cocinar algo muy enojada.
Ni lenta ni perezosa la joven se encaminó a Vegeta moviendo las caderas a su paso, Bulma dejó de cocinar al momento para contemplar la escena con los dientes apretados, los otros dos también miraban.
-Hola- dijo ella frente al hombre, Vegeta apenas posó su mirada en ella un segundo y luego continuó su camino.- Soy Cleo, ¿cómo estás, Vegeta?
-Quítate de enfrente, humana tonta- fueron las únicas palabras de Vegeta cuando quiso entrar a la cocina.
Los oídos del príncipe notaron el silencio absoluto cuando ingresó a la cocina e hizo una mueca de desagrado al ver que había muchos intrusos en la casa, mientras que la mujer hacía todo un concierto de cacerolas manejándose con brutalidad, la esposa de Kakarotto la acompañaba cortando unos vegetales y el gusano débil e insignificante de Yamcha lo observaba entrar con una sonrisa triunfante.
-Jejeje... tienes un muy fino sentido del humor, Vegeta- dijo la muchacha entrando tras él mientras una mano suya tocaba su hombro, el príncipe la observó disgustado mientras se aproximaba a la mujer para interrogarla acerca de lo que ocurría, pero otra vez la intrusa del pelo rubio se puso frente a él, su mano tocó su pecho acariciándolo levemente mientras una sonrisa seductora asomaba a su rostro. Vegeta quedó tieso en su lugar sin saber si hacerla cenizas o mejor hacerla sufrir un poco por atreverse a tocar al magnífico príncipe de los saiyajins.- Tendré la suerte de acompañarte a almorzar hoy, dijo Bulma que eres un empresario muy importante.
Bueno, al menos aceptaba que sería un honor para ella acompañarlo en su mismo espacio.
-¿¡PODRÍAS AYUDAR CON LA COMIDA!- bramó la voz de la Mujer mientras que la tomaba de un brazo y la empujaba contra la mesada alcanzándole un pollo crudo- ¿O acaso piensas que es gratis interrumpir en MI casa?
Vegeta quedó paralizado sin comprender lo que estaba ocurriendo entre este loquero terrícola, así que sin más tomó asiento analizando la situación con cuidado:
1) Yamcha y su sonrisa de idiota.
2) La intrusa del pelo rubio parecía querer sexo con él.
3) Él necesitaba sexo.
4) La mujer de Kakarotto sin comenzar a verlo con mala cara.
5) La Mujer estaba MUY molesta.
No, sus ideas no encajaron, pero no tuvo mucho tiempo para unirlas en cuanto la rubia se sentó peligrosamente cerca suyo.
-¿Cuál es tu comida favorita?- preguntó ella sonriendo de nuevo- Yo te la prepararía todos los días si supiera... -los ojos de la mujer descendieron hacia los labios de Vegeta, el príncipe la observó intrigado y su vista pronto se dirigió a la Mujer que se retiró de la cocina a toda prisa apretando los puños.
-¿Acaso no es una chica muy bonita, Vegeta?- preguntó Milk tomando asiento también en la mesa, los ojos de Vegeta se dirigieron hacia Yamcha que salía tras Bulma por la puerta- ¿Me escuchas, Vegeta?
-¿Por qué hay tantas sabandijas en mí casa?- fue el interrogante de Vegeta que comenzaba a intentar alejarse de la pegajosa.
-¿TÚ casa?- Milk frunció el ceño- Esta no es tú casa, Vegeta, es la casa de Bulma, tú vives aquí de prestado... y... y... -los ojos de Milk comenzaron a llenarse de lágrimas- ¡Y mi Goku no deja de entrenar por tú culpa!
-Es mejor que Kakarotto se prepare, porque estoy muy cerca de alcanzar su nivel- mintió, él sabía que mentía, aún no lograba llegar al nivel del Super Saiyajin. Decidió que esto era demasiado, y faltando mucho para la comida se puso de pie retirándose finalmente.
-¿A dónde vas, Vegeta?- la blonda no recibió respuesta.
3
Bulma se encerró en su cuarto respirando agitadamente.
"¿Por qué? ¿Por qué me molesta tanto?" se preguntó sintiendo como un vacío ardiente se encendía en su pecho.
-Bulma... ¿estás bien, amor?- preguntó la voz de Yamcha del otro lado de la habitación, ella no contestó ¿Cómo iba a contestarle si hacía unos minutos le había dicho que lo amaba? Sin embargo, ella no había asegurado la puerta y su novio entró sentándose a su lado en la cama.- ¿Te pasa algo? Si es por la chica ya mismo le digo que...
-No, déjala, está bien- dijo finalmente tomando aire, se daba cuenta de que estaba pensando y sintiendo lo que no debía y por quien NO debía.
Bulma era de sentir cosas rápidamente, era una apasionada, su corazón fácilmente se llenaba y rebasaba de sentimientos, y por eso le daban la fama de histérica, lo cual no era cierta del todo ¿qué acaso una mujer no puede tener los sentimientos a flor de piel? Eso la había llevado a sentir esa "posesión" sobre Vegeta, ya que vivía en su casa, comía su comida, entrenaba en su cámara, usaba la ropa que le compraba... se había hecho "dueña" de él, lo había tomado como su caprichito a quien darle todo. ¿Por qué siempre le sucedía? Daba igual, de todos modos era algo que ya se iría.
-¿Estás segura?- la cuestionó Yamcha preocupado acariciándole el rostro, los ojos celestes de Bulma lo miraron con intensidad y se acercó a besarlo.
Sus labios al fin tuvieron contacto, las manos de Yamcha dejaron la cara de Bulma para recorrer superficialmente su figura mientras que la joven se dejaba llevar lentamente.
Cerró los ojos e hizo su beso más profundo para conquistar al hombre casi arrojándose sobre él. La mente de la pobre muchacha hizo cortocircuito:
"Es ÉL" pareció murmurar algo dentro de ella que la obligó a profundizar el beso, las manos que la tocaban estaban enguantadas en blanco y el cabello que acariciaba se encontraba erizado en punta. Eran los labios que saboreaban los suyos completamente prohibidos y el pecho que chocaba contra el de ella estaba fortalecido por el duro entrenamiento que realizaba a diario.
-Te quiero, Bulma- escuchó.
Las palabras parecieron despertarla de repente, se separó para ver a Yamcha.
-¿Yamcha...?- murmuró incrédulamente alejándose unos centímetros más de él, acomodando su ropa. El hombre la observó más confundido que ella "¿Era Yamcha?"
-¿Te pasa algo, Bulma?- preguntó ciertamente preocupado- Es mejor que ya bajemos a comer algo...
-Sí, tienes razón- asintió ella siguiendo su paso completamente moritificada por lo que acababa de suceder en su cabeza.
Cuando llegó a la cocina se encontró a la pobre de Milk sirviendo fuentes y fuentes de comida, mientras que la muchacha se encontraba de brazos cruzados y bastante ofuscada en una esquina.
-¿Y Vegeta?- se apresuró a preguntar Yamcha.
-¿Tan ansioso por mí presencia, sabandija?- preguntó la voz fría de Vegeta que ingresó como fantasma por la puerta, estaba recién bañado, llevaba puestos unos pantalones deportivos color gris y una camiseta sin mangas negra.
-Jamás- le contestó el deportista tomando asiento en la mesa. Se fijó en que la muchacha rubia pronto se encargaba de ocupar el lugar junto al saiya.
-Estás muy equivocada- dijo de repente Bulma jalándola de la camiseta y poniéndola de pie inmediatamente, una media sonrisa se dibujó en el rostro del príncipe.- Ése es MÍ lugar, ese es MÍ novio, éste es MÍ... amigo, y no vas a tocar NADA mío ¿OÍSTE?- preguntó más desencajada que nunca, Milk empalideció, siempre le había parecido que Bulma no era muy hospitalaria, pero luego tratar así a esa pobre chica que le había venido a hacer una entrevista desde tan lejos...
-Ya entendió, Bulma- sentenció su amiga mientras que comenzaba a servir el almuerzo, de haber sabido lo problemático que sería su día hubiese preguntado cómo seducir a Goku más tarde.
La mueca-sonrisa de Vegeta se hizo más grande, mientras que teniendo más analizada la situación decidió jugar un poco con las emociones de la mujer.
-Ya me cansé de este sitio- dijo Vegeta poniéndose de pie y tomando asiento junto a la muchacha que se lo quedó viendo muy sorprendida, Yamcha aprovechó para tomar su antiguo asiento triunfante entre que Milk miraba con ilusión la acción de Vegeta.
Bulma quedó marcando ocupado un segundo.
-Ven, Bulma, ocupa tú lugar- confió Yamcha comenzando a comer mientras que Bulma se dejaba caer pesadamente en la mesa intentando dirigir su enfadada mirada hacia cualquier lado que no fuera aquella niña rubia estúpida.
"¿Por qué Vegeta habrá actuado así?" se preguntó alzando disimuladamente la vista al saiya que le sonrió a la tal Cleo.
Bulma mantuvo la compostura exteriormente pero algo ajeno a ella le quitó el apetito.
4
El saiyajin miró por el rabillo del ojo a la mujer que pareció trabar su mandíbula y abandonar una triste mirada a su plato de comida, que retiró con ambas manos lejos de ella, fingió sonreír cuando Yamcha contó un chiste que hizo reír a Milk y a la muchacha, pero sus ojos escondían algo que no se cansó de intentar decifrar.
Ocultaba un misterio, por un instante no le pareció buena idea seguir degradando a su persona dejándose manosear por aquella rubia sólo para ver la reacción de la mujer ¿además porqué demonios le importaba ver cómo actuaba? Era divertido verla irritada sin duda, ese destello de cólera en sus ojos celestes y la manera en la que respiraba duramente, pero ahora eso no era lo que estaba viendo.
La mujer parecía estar mal. Como enferma.
¿Estaría enferma?
Volvió a su comida pensativamente.
-Mmm... estoy muy cansado- dijo Yamcha bostezando ligeramente, ya sólo quedaba una pata de cerdo servido en la mesa que Vegeta se encargó de tomar para comer, Milk tomaba una taza de café mientras hablaba con Bulma, que no parecía poner especial interés en sus palabras.- ¿Puedo ir a una de las habitaciones a descansar, Bulma?
Vegeta alzó la mirada interesado en la respuesta.
-Sí, claro... puedes recostarte en mi cama- dijo ella sin ánimo. Vegeta sintió la mano de la muchacha sobre su pierna y le dirigió una tenebrosa mirada que no le causó el menor efecto.
-Si quieres tú y yo también podemos ir a descansar- dijo ella en un murmullo que toda la mesa escuchó.
Yamcha se sonrió victorioso yendo hacia la habitación de Bulma.
La científica intentó no reaccionar ante lo que había oído pero Milk la codeó.
-¿Escuchaste eso?- preguntó sonriéndole con complicidad- Parece que mantendremos a Vegeta ocupado un buen rato...
Ella no supo qué contestar, se fingió distraída porque su mente siempre hábil y rápida había quedado nublada con cientos de ideas distintas, Milk sin embargo parecía tener mucho que decir y se puso de pie instando a Bulma a hacer lo mismo.
-Bueno, muchachos, nosotras nos vamos a caminar... los dejamos solos- dijo Milk caminando hacia afuera pero sintió a Bulma tiesa como una roca cuando no pudo avanzar llevándola del brazo.
-Pero Milk... -protestó Bulma en su lugar- Le prometí a la chica que haría su entrevista después de comer.
Vegeta estaba más tieso que Bulma en su sitio, tenía la mano de la chica acariciando su pierna demasiado cerca de su sexo. Quería retirarse pero la Mujer parecía llegar para socorrerlo de nuevo, esperó que sus palabras dieran resultado y no lo dejaran a solas con esa maníaca.
-Eso no importa, señora, ya conseguí lo que quería para las chicas del club, usted no se preocupe. Puede ir tranquila- las palabras de la muchacha fueron acompañadas con una nueva mirada sensual hacia el príncipe saiyajin que no dijo nada en objeción. Bulma le echó un rápido vistazo a Vegeta y lo vio indiferente como siempre.
"¡Qué tonta eres, Bulma! Estás interfiriendo quizás Vegeta ahora mismo te odie por interrumpir" reflexionó suspirando resignada "Es mejor irse para no estar en la casa mientras lo hacen"
-Bien, tienes razón... ¿Vamos, Milk?- preguntó con un aire suficiente, el príncipe la observó cuando se iba sintiéndose decepcionado. En algún momento pensó que él era algo importante para la mujer, al menos lo suficiente como para no dejarlo varado en medio de esas situaciones. Pero se vio que a ella no le importaba con quién estaba o qué hacía.
-Al fin solos ¿verdad, Vegeta?- preguntó Cleo acercándose a él. El príncipe la miró con desprecio para luego ponerse de pie.
-No sé de dónde saliste, sabandija, pero no quiero que te me acerques ¿oíste?- preguntó yendo hacia su cámara de gravedad nuevamente.
Sentía el ki de la Mujer lejos, junto con el de Milk, gruñó mientras que encendía la gravedad de la cámara.
6
Y mientras que Milk entraba en un salón de belleza con una dudosa Bulma, y Yamcha dormía plácidamente en la cama de su amada novia, Cleo se puso de pie irritada frente a la mesa.
Ella no había venido para irse con las manos vacías, sobretodo después del desplante de aquel hombre.
Ella iba a irse con algo, y con este pensamiento comenzó a subir las escaleras de la desconocida mansión. Había venido tras Yamcha, después de todo.
Había venido a darle un empujón al destino.
