I

Mundo deseado

Capítulo 10: Konoha

Notar como Mai se movía sólo podía significar una cosa, ya era hora de levantarse. El no haber dormido mucho también ayudaba a saber cuando se tenía que levantar una o no, pero sus movimientos lo afirmaban. No se podría decir que hora era, anoche empezó a llover y no ha parado desde entonces. Estaba oscuro y nublado, aunque con esa ventanita tampoco se podía apreciar bien.

Un día como estos sólo te apetece quedarte en la cama sin salir, dejando que los brazos de morfeo te lleven y las sabanas te cubran con amor. Es precioso cuando llueve.

—Buf...—suspiré.

Me giré a verla, seguía con los ojos cerrados. Estaba como un tronco. Cuando duerme, parece inocente, que ironía. Si me muevo quizás la despierto, aunque ella siempre ha tenido un sueño profundo y no se percata de la cosas.

En cambio yo, con el mínimo sonido ya estoy despierta.

Pero no, hay que levantarse. Tenemos la misión de ir a Konoha, no se puede hacer el tonto.

Me recosté tirando de mi un poco de sábana. Miré la pequeñita ventana, no parecía que fuese a parar en ningún momento.

—Ali...—Susurró.

—¿Qué?

—¿Ya es hora?—Preguntó.

—No sabría decirte.

—Si no lo sabes, quizás podamos estar más tiempo...—Dijo bostezando.

—No sé yo...

—Mira la hora en nuestros móviles, que cayeron aquí...

—Aquí nuestros móviles no sirven para eso, la hora no estará bien.

Ciertamente, no hemos cogido los móviles las...dos semanas que hemos estado aquí, pero obviamente no será posible que sepamos la hora de este lugar mediante eso.

Maica bostezó, si seguía tumbada volvería a dormirse.

—Va, levanta.—Le puse la mano en la cabeza—Ya es hora.

—Está bien...—Me cogió—Buenos días.

—Hm...Buenos días.

Se levantó de la cama después de eso, yo aún seguía recostada en la cama. Mai se giró y me habló.

—¿Te he dicho lo sexy qué estás así?

—Varias veces...—Bostecé—.

—Además, con el pelo suelto y tan largo que lo tienes...

Ajá...tanto como un orco de mordor.

—Disfruta mientras lo veas.—Dije.

—¡Siempre lo hago!—Exclamó—Al menos puedo verte el pelo suelto.

—Eres la única que me lo ha visto suelto, y puede—-Sin contar a mis padres, claro—.

—¡Lo sé!—Volvió a exclamar—Y eso lo disfruto y me gusta mucho.

—Hmp...no es para tanto.

—Para ti no, pero cuando te lo sueltas es realmente bonito. Además, lo tienes muy suave y precioso.

Sólo me suelto el pelo cuando estoy sola, cuando me voy a dormir, en mi casa y con ella. No me gusta mucho que me lo vean suelto, es como...íntimo. Su pelo también es muy bonito, de un tono anaranjado que brilla y corto. El pelo naranja para mi siempre ha sido precioso. Siempre me ha gustado su pelo.

—Bueno, me voy a mi cuarto a ducharme, luego nos vemos...¡Adiós!—Dijo dándome un beso y saliendo por la puerta.

—Recién levantada y ya está así...

No me había movido, seguía igual. Tapada la parte inferior por las sábanas y la parte de arriba al descubierto. No me apetecía hacer nada, sólo quería quedarme todo el día en la cama. Escuchando las gotas de la lluvia caer...

Dormir un poco, que por culpa de las malditas pesadillas no he podido hacerlo. Que dolor de cabeza...

Agaché la cabeza, me quité el flequillo de la cara—siempre tengo la parte derecha tapada con mi flequillo—Y me puse después la mano en la frente.

—¿Yuki?

—¿Eh?-Levanté la cabeza.

Al mirar vi que era Itachi. ¿Qué hacía él aquí? Supongo que será para avisar. Pero, aunque sea él, podría haber llamado a la puerta de todas formas...

—He llamado a la puerta varias veces, como no contestabas he acabado entrando.—Dijo.

Vale, lo siento. No he escuchado nada de nada.

—Lo siento, no me había dado cuenta.

—Hmp...—Se quedó un momento quieto y callado, observándome pensativo.

—¿Qué pasa?

—Hmp...—Sólo dice ''hmp''...—En una hora partiréis—Decía sin dejar de mirarme—.

—Está bien, ya me estaba levantando. Gracias igualmente.

Seguía mirándome, joder...Estaba esperando a que dijese algo.

—Itachi...deja de mirarme así, da cosita.

—Ocurre algo.

—No.

—Sí.

—Qué no.—Me miró desafiante.—Simplemente no he dormido bien, eso es todo.

—Ya veo...—Creo que me quiere atravesar el alma o algo.

—Itachi...por mí te podrías quedar aquí el tiempo que quieras y seguir así, pero me tengo que ir a duchar, así que...como no quieras mirar...

—Bien.—Cerró los ojos.—Hasta luego.

—Hasta lueeegoo.

Bueno, que raro ha sido eso...Como no me de prisa se me va a hacer la hora.

Entré al cuarto, me desnudé y me metí en la ducha. Que bien sienta el agua caliente...Es extraño que no haya escuchado sus golpes, estaría demasiado metida en mí, quizás. Bueno, de cualquier forma, ya se me pasará.

Itachi no paraba, sabía que algo pasaba y se quedaba allí quieto. Tiene unos ojos muy profundos y bonitos, más de lo que me los había imaginado. Parecía inspeccionarme hasta el alma...

Cerré el grifo y salí. Al menos tendré las manos calientes durante un buen rato, hasta salir, por lo menos.

Me sequé, me hice una coleta alta dejando mechones de la parte de delante sueltos, el flequillo en mi ojo derecho y me vestí.

Espera...Itachi me ha visto con el pelo suelo...

—Bueno, no pasa nada...-Me sonrojé un poco-.

Volví a mirar por la ventana. Ahora no solo llovía, sino que también tronaba, como lo había estado haciendo toda la noche antes, sólo que no tan intensamente como ahora.

—Parece que nos espera un largo día.—Seguía mirando.

—Y bastante lluvioso.

—Parece que ya se ha vuelto costumbre que te presentes en mi habitación sin avisar.—Dije girándome para mirarle.

—He.—sonrió—Puede.

—No importa que sea largo o lluvioso, me gusta la lluvia...Quizás demasiado.

—¿También qué truene?

—Eso ya es otra cosa.

—Tienes que partir ya.

—Lo sé.

Madara...te haré cambiar tu perspectiva de ver las cosas. Aunque que voy a decir, entiendo lo que quieres hacer y los ideales de Obito...(Pienso un poco igual).

Sigue pareciéndome impresionante que seáis reales y tenerte aquí ahora.

—¿Por qué te me quedas mirando así?—Frunció el ceño.

—Porque quiero, quejica.—Cerré los ojos—¿Qué, ya has averiguado todo sobre mí?—Le sonreí con malicia.

—Que te gusta la lluvia y te dan miedo los truenos.-Sonrió con arrogancia.

Seré imbécil yo también.

—Eso lo podría decir cualquiera.

—No cualquiera. Sólo yo, mujer.

—Seguro, hombre.

—Sé como eres, Yuki.—Manifestó—Aunque no lo creas.

—Claro, tú sabes todo sobre mí.—Ironicé.

—No todo, pero lo sabré. Te lo aseguro.

Que equivocado estás, Madara. Nadie sabe como soy realmente. Más o menos Maica, pero no del tono aún así, ni hablar. Pero... yo si sé todo sobre ti, cielo.

—Si tú lo dices.—Sonreí con malicia.

Arqueó una ceja mirándome y dijo ''Yo lo digo''. Salimos de mi habitación para dirigirnos al despacho de Pain a hablar con él. Por el camino nos topamos con Maica, quien estaba muy feliz y me miraba de lado sonriéndome. Ya os imagináis el porqué...

Nagato nos dio unas capas negras y las armas básicas ninja más dinero, bastante dinero.-Kakuzu tendría los dientes largos-Supongo que al saber que no somos ninjas supondrá que no tenemos dinero ni armas. Que es la verdad, cero dinero y cero experiencia con estas armas, ni que decir de los poderes. Que aunque tengamos no los hemos utilizado, saber defender lo sabemos hacer, y creo que Maica también.

Creo, pero ya verás.

—Está bien, lo tenéis todo.—Sentenció—No llaméis la atención.

—No lo íbamos a hacer.—Dije.

—Líder-sama—Habló mi compañera-¿Cómo iremos?—Preguntó—No sabemos ir.

—Alguien os acompañará un trozo, pero poco trayecto.

—Pues, quiero elegir.—Dijo.

Los tres la miramos interrogativos y curiosos.

—Deidara.

Por un momento pensé que iba a decir al religioso... Espera, ¿Dei-chan?

—Vale.—Finalizó el pelirrojo.

El ''líder'' llamó a Deidara y salimos, seguidos del Uchiha grande. Itachi y yo nos dijimos un pequeño adiós al vernos. Pasamos de nuevo por esos pasillos tan oscuros que ahora, estaban más que antes.

Logré escuchar un ''Tsk'' de parte de Madara. Estaba molesto, se notaba. Que gracia.

Finalmente salimos y nos despedimos de Tobi, quien dejamos atrás en la roca. Llovía a cantaros, pero bueno. Me giré y logré atisbarle, seguía mirando hacia aquí. Cosa de la que se dio bastante cuenta de que le miraba. Le enseñé el dedo medio y le sonreí.

Sabía que quería ser él quien nos acompañase. Me pareció ver un gesto molesto por su parte y al fin se adentró de nuevo a la base.

—Habéis escogido un mal día para ir de misión, hm.

—Pero si hace un día estupendo.—Dije irónica—.

—Ya...—rió—.

—¿Está muy lejos de aquí, Deidara?—Preguntó mi amiga—.

—No tanto, hm.—Respondió—Sólo hay que caminar un poco.

—Eso es una buena noticia, Dei-chan-Dije—.

—Para vosotras. Para mí un poco más ya que sólo os acompaño un trozo.

—Que gracia me hace. Ja-Ja.—Espeté—.

—Hm.—Sonrió.

—Si sigue lloviendo me pondré mala.—Comentó Maica—.

—Pues ponte la capucha, dobe.

—¡Ah!—Exclamó—¿Qué lleva capucha? ¡No lo sabía!

—La tuya también lleva, Shiro.

—¿No, en serio?—Dije. Ya veo que también me ha puesto mote—.

—En serio, hm.

Habíamos caminado bastante, el olor a lluvia y suelo mojado era perfecto, junto con esos árboles y el bosque, era todo precioso.

—Yuki, ¿De dónde sois?

—Bastante lejos, sí. Demasiado diría yo...—Contesté—¿Por qué lo preguntas?

—Cuando llegasteis vuestras ropas no eran muy normales que digamos. Tampoco parecéis exactamente de aquí, hm.

—Sep, eso es porque somos especiales.—Habló Maica—.

—Somos de otro mundo.—Dije medio en broma—.

—Eso seguro.

—Tsk, idiota.

—Bueno.—Paró—Aquí os quedáis.

—Está bien, gracias.—Le dije.

—Tenéis que seguir recto, quizás tenéis que doblar algunas veces, pero lo sabréis cuando tengáis que hacerlo.

—¡Vale, hasta luego!—Gritó la rosita—.

—Hasta luego.

Quizás una vez allí sabremos en que parte estamos, porque menos no podríamos saber. Maica parecía una niña pequeña con la capucha. A ella también le gustaba la lluvia, aunque no tanto, prefería los días soleados. Había dejado de llover un poco, pero se veía los relámpagos y no me hacía mucha gracia, por muy preciosos que me parezcan.

Observaba todo, el camino, la niebla...era impresionante. Más porque era un bosque grande, de esos que dan un poco de miedo. Pero a ninguna de las dos nos lo daba, sinceramente. Sólo hacía falta ver la cara de felicidad de ella y la mía de relajada.

Vamos, muertas de miedo.

—Se divide.—Dijo ella.

—Derecha.

—¿Cómo lo sabes?

—Intuición.

Caminamos de nuevo unos...quince minutos. Maica contándome todo lo que quería hacer y cosas de antes de nuestra vida. Estaba eufórica perdida, no sabía ya de que hablar, había gastado todos los temas.

Mientras hablaba, sí, hablaba porque yo sólo la escuchaba, lo vi. Una enorme entrada roja con puertas a los lados.

Ya estábamos aquí.

—¡Hemos llegado!—Se paró en la puerta—.

—Eso parece.—Sonreí—.

Que enorme se ve...más grande de lo que parecía, somos enanas en comparación. Bueno, habrá que entrar...

Preparaos, Konoha.

—A-Ali—Me cogió de la camiseta—¿A dónde vas?

—A comprar patatas, no te jode.—Le dije—Habrá que entrar, digo.

—P-Pero...

—Oh...¿Te da vergüenza?—Pregunté con malicia—¿Cuándo has tenido tú vergüenza?

—¡Yo no tengo vergüenza!

—Andando entonces.—Cogí su mano.

Cada paso que dábamos era una sensación extraña. No sabría describirla, añoranza pese a que nunca había estado dentro, fascinación y tranquilidad. Tener a Maica muerta de nervios lo hacía aún más divertido. Mirando a cada rincón viendo por si aparece su chico del Byakugan o el otro del perrito.

Yo realmente observaba todo detenidamente, sin perderme un ápice. Recordando cada cosa que salía en los episodios de Naruto.

—Mira Mai, ahí está Neji.

—¿Qué?—Preguntó emocionada—¿¡Dónde!?—Miró obsesivamente a todos los lados—.

Me reí.

—¡Eres mala!

—Puedes deja de mirar a todos sitios, pareces la niña del exorcista.

—Idiota.


Lo conozco y reconozco todo, es realmente igual. Cada sitio es idéntico a la serie.

—Mai, mira.—Señalé—Los rostros de los hokages.

—Alaaaa.

—El mejor de todos Hashi, sí.—Dije—Aunque Minato es muy tierno.

—Mala combinación la que tienes tú eh.

—Acabo de acordarme de una cosa.

—¿Qué pasa?

—¿No tienes hambre?

—Ahora que lo dices...una poquita.

—Pues a comer...RAMEN.

—RAMEN!

Dimos una vuelta más para mirarlo todo y saber donde estaba Ichiraku. Tenía la sensación de que nos miraban...Al final, encontramos el puesto y nos dispusimos muy, muy gustosamente a comernos un buen plato de ramen.

—Dios, que bueno...—Confesó ella.

—¡A que sí!—Exclamó Teuchi orgulloso—Podéis repetir por nuevas clientas, invita la casa.

—Muchas gracias.—Respondí.

—Disculpe jefe, ¿Ha visto a Shino y a Hinata?

Tosí debido a su repentina aparición y también, mucho más debido a quien era.

—Que me atraganto...—Formulé—

Miré a Maica, quien estaba completamente en shock mirándole intensamente. Creo que se desmaya ahí mismo.

—Sí, acaban de pasar por aquí hace un momento.—Habló—Si te vas ya las cogerás.

—¡Vale!—Miró a Mai—¿Pasa algo? Parece que hayas visto un fantasma.—Decía riéndose—.

—N-No...

—¿Seguro?

—Sí, a veces le pasa.—Comenté.

—Está bien.—Dijo riendo—No os había visto por aquí antes, no reconozco vuestro olor.

—Eso es porque sólo estamos de paso.—-Hablé dándole un último sorbo al tazón.

—Ya decía yo.—Sonrió-— Bueno, ¡Vamos Akamaru!—Le llamó—¡Encantado!—Exclamó—Y no te atragantes—-Le dijo mirando a Maica riéndose de forma amable.

Le da algo aquí y ahora. Ya es raro que no haya podido ni pronunciar palabra alguna. Sigue en estado de shock. Aunque haber aparecido así de la nada como lo ha hecho...

—Mai, oye—Le pasé la mano por la cara, en señal de traerla de vuelta—¿Estás bien?

—Sí.— Pagó velozmente y se fue—.

—Vale...—Pagué—Gracias, estaba muy bueno.—Le seguí.

—¿Ahora a dónde?

—Tranquilízate, mujer. Estás muy nerviosa.

—¿Yo, nerviosa?—Decía agitada—¡Para nada!

—Ya...

—No seas idiota.-Dijo-.

—Es que me quiero parecer más a ti.

—...—


Acabamos yendo a un descampado donde entrenaban los demás en algunos episodios. Era enorme y muy verdoso. Se podía apreciar los troncos para practicar y el desgaste de los entrenamientos. Era todo demasiado familiar, era como volverlo a ver de nuevo.

—Aquí se está bien.—Dije sacando chocolate.

—¿Te has traído el chocolate?

—Claro, es algo muy importante.—Le ofrecí.

—Gracias.

Notar la brisa rozar con la piel era realmente acogedor. Todo era relajado y cálido. Mejor estar tranquilos, no querría que se torcieran las cosas. Pese a que no íbamos a hacer nada para poner en peligro a Naruto. Desde un principio teníamos claro que simplemente la visitaríamos, y coger información para nosotras mismas, claro.

No entiendo bien como llegamos aquí, pensar que estamos en el mundo de nuestra serie favorita es de locos...

Konoha era cálida y apacible. No había ruido ni nada por el estilo, todos parecían congeniar bien. Miré a Maica, estaba mirando el cielo y diciendo las formas que veía en las nubes. Había dejado de llover hacía rato, pero aún así seguía nublado. Y parecía decir que, en cualquier momento, volvería a diluviar.

—¿Qué hacen dos chicas a las qué no había visto nunca aquí?


Aquí tenéis el capítulo 10.

Deidara le dice ''Shiro'' a Alice porque es muy blanca de piel, y Shiro significa blanco.

Al fin están en Konoha, ¿Quién es la persona qué las encuentra? ¿Qué pasará a partir de ahora?

Como siempre, comentarios e ideas son bienvenidos siempre, gracias por todas vuestras reviews.

Hasta la próxima.