Después de todo este tiempo les traigo un nuevo capitulo, siento verdaderamente tardarme más de la cuenta pero supongo que así son las cosas a veces, no me da la imaginación o mi musa se muere, si tengo alguna claro. Pero bueno, después de escuchar un par de canciones me regreso un poco la inspiración, espero les guste.
Parejas en este capitulo:USA/UK principal y mega central, algunas insinuaciones de España/Romano, Francia/Canadá, Dinamarca/Noruega, Alemania/Italia y Grecia/Japón.
Advertencia: Semi-lemon suave, algo dulce y romántico, si quieren uno más porno lo haré en otra ocasión y si no les gusta el lemon sólo sáltenselo.
Después de que Alfred y Arthur se fueran Lovino y Antonio tuvieron que salir de emergencia por unas extrañas nauseas y fuertes remezones que sintió el italiano dolorosamente. El francés lloró gaymente por la pareja viendo con cierta cara de "yo también te embarazaré" a Canadá que por lo visto no entendía, sólo tenía conciencia que la mirada matadora de Francis para algo pervertido era, quizá quería... ¿Hacerle cosas malas a Kuma... kuma algo? , quizá, trataría de proteger a su osito de la entrepierna mágica del francés.
El español a en eso ya estaba en la sala de esperas dándose vuelta una y otra vez por el mismo lugar, mordiéndose las uñas y hasta fumando desesperadamente mientras se removía los cabellos como un loco, estaba peor que nervioso.
—Esperen un segundo... —dijo volviendo a la realidad—¡Ni siquiera fumo! —soltó el cigarro apagándolo, además de que no estaba permitido en ese lugar ese vicio, sólo recordaba que un chico pelirrojo de gruesas cejas se lo había dado para "calmar los nervios".
Pero estaba peor, esperó y esperó nervioso, estaba apunto de gritar en círculos desesperadamente, apunto del total colapso mental para que justo en ese instante salga una húngara vestida como una doctora.
—¿Señor Antonio? —preguntó lo obvio, pero le gustaba el drama.
—E-Ese soy yo...
—Tengo que decirle que...
—¿Este es el momento en que debo desmayarme, no? Porque sinceramente ya siento que me caigo... —todo se le estaba nublando y sólo veía miles de Lovino's dándole vuelta por la cabeza.
Hungría lo sostuvo y lo ayudó a sentarse para sonreírle con suavidad.
—Señor España, lo que pasó con Lovino fue...
Y calló al suelo, inerte, se había desmayado. Antonio no sabría hasta el día siguiente que es lo que había pasado con su ferviente amante, pero el tiempo pasa volando y se escapa de las manos dicen algunos, por lo tanto, pronto lo sabría, lo único que deseaba es que a pesar de todo su amado amante se encontrara en las mejores condiciones, todo lo que deseaba era su bienestar.
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En tanto, ya en la pieza del hotel...
Alfred lo acomodó en la cama de color rojo pasión y fue besándolo de apoco, con suavidad, con cariño y amor esos rojos y suculentos labios mientras el inglés comenzaba a dar pequeños suspiros placenteros al sentirlo rozar con delicadeza su cuello, su boca, su frente y mejillas al paso que mordía con suavidad sus orejas, Inglaterra apretó un poco más los brazos abrazando con fuerza y aspirando el aroma del contrario, sentir que esa fragancia lo inundaba, lo trató de atraer más hacia él, pero el americano se separaba a instantes para comenzar a desnudarlo.
—Ja, eres travieso…—susurra acercándolo a su boca para prolongar otro beso que terminaba en pequeños besitos, suaves, lentos.
Sus manos acariciaron con ternura al sentir más piel en el inglés, se acomoda en su ser y pone su pierna entremedio de las del inglés, éste sólo gime suavemente y se aferra con más fuera a la anatomía estadounidense. —Te amo Iggy…
—Todavía me cuesta creerlo…ah Aahh! ¡Oye ahh! —gimió con sutileza viendo al menor molesto empujando con fuerza su pierna rozando con su zona erógena.
—A todo esto Iggy…
—¿Di-me, Alfred? —suspiró algo acalorado, aún ambos sólo se dedicaban a tocarse un poco, a explorarse el uno al otro.
—¿Quieres tener R-18 conmigo Arthur Kirkland? —preguntó algo gracioso mientras el inglés le miraba con intensidad.
—¿Cómo en tus pornográficas revistas en las que salgo yo?
—¿C-Cómo es que tú sa-sabes qu-e y-yo? —apenas hablaba.
Aquí era el momento en que Arthur tenía que asesinarlo o cortarle uno o sus dos cocos, auch, dolía, pero si tenía que hacerlo lo haría, él era el estúpido que los había leído, pero lo malo, es que ni siquiera se enteró cual fue el momento en que Arthur los vio, lo desconocía, luego le preguntaría, ahora sólo esperaba el puñetazo o la sarta de insultos que vendrían.
—Y yo no soy como esos doujinshis, ni que fuera tan delgado…
—Pero si tú eres delgado—digo extrañado del rumbo de la conversación.
—Pero no tanto… ¡Exageran, mira! —se levantó la polera mientras el americano observaba con detalle y se sonrojaba un poco al ver su torso desnudo, sus tetillas rosadas, se relamió los labios, nervioso como nunca antes, quería tocar, quería saborear y el inglés no parecía notarlo.
Pero si lo notaba, y con una mano puso la del estadounidense en su pecho, acariciándolo mientras sonreía, le daba paso, el americano toca, nervioso, desconocido, el sentimiento hace que arda, que se caliente, un leve gruñido se le escapa de la garganta al anglosajón, el americano tragó con fuerza y fue cuando todo se transformó a besos desenfrenados, mordidas y gruñidos mientras el suave eco de sus nombres gritados y gemidos inundaba esas cuatro paredes, la pasión los desbordó a ambos, no decían palabras, sabían que hacían bien, sabía que les gustaba. La ropa del británico se esparció por toda la habitación, fue el primero en quedar desnudo, cerró sus piernas con suavidad para que Alfred no notara lo caliente que estaba, su miembro estaba levantado y se estaba mojando de apoco, era imposible que éste no se diera cuenta.
—En el doujinshi yo… te lamía…—pasaba suavemente por sus tetillas su lengua y daba pequeñas mordidas—Así mismo…
—Ahh ¿Qué más ahh hacías? —gemía sintiendo el peso del americano sobre su cuerpo al que aún le quedaba los pantalones pero desabrochado por ciertas manos inglesas.
—Te masturbaba… —apretó con fuerza el miembro del inglés sintiendo como su cuerpo vibraba.
—Mnng.. ahh cuén-cuéntame más..ahh—reía mientras su espalda se arqueaba, sus músculos se contraía y empezaba a erguirse al sentir la mano del estadounidense subir y bajar alrededor de su erección, presionando, fuerte, con rudeza.
—Metía mis dedos… aquí…—acarició un poco la entrada del inglés, rojo.
Este se irguió, algo nervioso, el americano de inmediato paró pero sólo para ver una escena sumamente caliente, el inglés tomó su mano y comenzó a lamer con suavidad sus dedos sintiendo la tibia y traviesa lengüita del inglés lubricar los dedos que pronto estarían dentro de él, Alfred se sonrojó un poco al ver como lo hacía, desde abajo hasta llegar arriba y repitiendo el proceso mientras entrecerraba los ojos, sólo alguien como él podría hacerlo de esa forma.
Los dedos entran, con suavidad, el primero hace gemir al inglés, gruñe sintiendo el movimiento, gime ronco y le dice cochinadas al oído del estadounidense, éste lo recuesta más sobre la cama para dejar de fijarse un poco de lo caliente que era y en terminar su labor, no podía creer que se estuviera metiendo dentro de ese inglés, en su pequeña y estrecha entrada que se empezaba a dilatar mientras el inglés gritaba por el segundo dedo.
—Ahh abre tus piernas, un poco más…—susurra con suavidad.
—Lo... lo sé—gemía, entrecerraba los ojos y botaba pequeños hilillos de saliva, se mordía los labios evitando gritar y abría las piernas levemente mientras sentía los dedos del menor inundar más adentro, temblaba, pero con gozo, sus piernas se arqueaban tratando de cerrarse, pero cada vez que las abría el menor empujaba más adentro causándole un suculento roce dentro suyo.
El menor en tanto, miraba con lujuria cada sutil movimiento de su amante mientras saboreaba su cuerpo desnudo, mira nuevamente como todo se retuerce al tener aquellos miembros en su interior, sus mejillas se sonrojan, su respiración se entrecorta y sus caderas vibran sutilmente ante cada inclinación, Alfred se acercó más a su acompañante mientras lo escuchaba gemir armoniosamente.
—¿Te gusta? —tijereteó con más fuerza aquella caliente entrada mientras el inglés cerraba los ojos con placer.
—Mm ahh yeah, pe-pero ahh ah~ se sien-te extraño—la sensación de aquellos dedos dentro de su cavidad anal era extraña, su cuerpo ardía ante cada movimiento, no podía controlarse.
—Arthur…
—Ah, Ahhh ya mhha está—le gime tomando la mano con la que el americano dilataba su entrada y la empujó fuertemente dentro suyo soltando un ronco gemido de placer.
—¡Iggy! —gritó preocupado.
—¿Ves idiota? Ya… ahh estoy bien y demasiado cal-iente—sonrió con sensualidad—Puedo verte Al-Alfred, lo duro que estás…quieres meterla dentro—coquetea un poco acariciando con suavidad la erección del menor.
El americano se sonrojó un poco apartando la vista y sacando sus dedos de improvisto retorciendo con placer al inglés.
—No soy tan pervertido…—agachó la cabeza, en verdad lo era, leía doujinshis y le gustaba, y además quería ver en esos momentos al inglés retorcerse mientras él arremetía su sensual y caliente cuerpo, pero claro, él no tenía que saberlo.
El anglosajón se ríe un poco con su reacción y se acerca a él, desnudo, erecto y sofocado, y con cuidado le empieza acariciar el cabello llegando a un ricito diferente a los otros comenzando a frotarlo suavemente, de arriba a abajo.
—Ahhh Iggy… sh-shit ahh—gime retorciendo un poco su cuerpo, Nantucket era una parte erógena en Alfred, lo ponía, lo calentaba, le gustaba como ese inglés lo estaba moviendo.
—¿Se siente bien? —lo siguió tirando mientras el miembro de Alfred se endurecía más en sus pantalones.
—Ahhh claro ahh~ — se retuerce placenteramente mientras se tira arriba del inglés dejándolo abajo.
—Hazlo, sólo a ti te dejare… mi estú-pido amor —lo besa en los labios sujetándole el rostro con cariño, ternura.
El norteamericano sonrió con dificultad pero hermosamente desabrochando por completo sus pantalones para luego bajar sus calzoncillos dejando su miembro erecto expuesto mientras en la punta un viscoso liquido comenzaba a escurrir igual que con el del anglosajón.
El británico sonríe y abre sutilmente la piernas tirando hacia los lados sus muslos con sensualidad y abriéndose las nalgas logrando así que su ano se dilatara un poco más, Alfred se sonroja ante aquella imagen tan morbosa al paso que se masturba un poco separando la distancia del cuerpo suyo con el inglés, haciendo un nuevo roce, uno más caliente.
Alfred después de aquello pone la punta de su miembro abriendo más las piernas del inglés sin apartar la vista y éste sólo le responde "Puedes hacerlo", dándole el acepto que necesitaba, va metiendo primero la cabeza retorciendo al inglés mientras que lo demás pasa con mayor facilidad, Jones se resiste a cerrar los ojos para observar cada detalle de su amado al invadirlo, el placer lo inunda al sentir esa húmeda cavidad estrecharlo, pero no cierra los ojos, todo para verlo a él, se retuerce, parece que duele, pero cuando lo mete del todo sólo gime con inminente placer tratando de regularizar su respiración.
—Ah… Al-Alfred—apenas hablaba, sofocado, sus ojos estaban entrecerrados y algo de saliva y una traviesa lágrima corre por su mejilla.
—¿Du-Duele?
—No porque…ahh soy tuyo —gime con cariño acercándose a su oreja mordiéndola sutilmente, el americano se retuerce, confiando en su pareja —Hazme gritar, tómame como nunca antes… eyacula en mí…hazme el amor…
—¡Arthur! —grita algo avergonzado al paso que saca su cadera y la vuelve a empujar empezando con las suaves penetraciones.
—Ahh mm así… ah-ahora… más fuerte—los ojos del inglés se desorbitaban cada vez que el americano daba una arremetida, cada vez más fuerte, cada vez más caliente.
El americano asiente mientras acomoda las piernas del inglés usando sus hombros como un apoyo y abre las piernas del inglés un poco más viendo con lujo de detalle su miembro entrando a su trasero, se empieza a mover más rápido, con mayor facilidad y más fuerte, salía y entraba sin control, el americano ya lo había perdido, ambos gemían el uno contra el otro, sus cuerpos eran unidos en una mágica experiencia.
Las oleadas de placer, el sincronizado movimiento, los gemidos de ambos, los gritos, las lamidas y los fugases besos en la boca, en las mejillas, todo lo que pudiera ser besado.
—Ahh.. Ahhh ¿Nun-ca ahh tendrás ahhh ¡Ahhh! alguien más qu-e yo? —apenas hablaba, Alfred no paraba de arremeterlo con placer, lo estaba destrozando y eso le encantaba.
—Cl-Claro que no…—enbestía con más fuerza empujando en sincronía su cuerpo, su pelvis, todo tratando de darle el mayor placer a su amado, Arthur se removía con gusto botando suaves y sincronizados gemidos, unos leves, otros desgarradores y suculentos, pone sus piernas cerrándolas en la espalda del menor, cada estocada dentro lo mueve, siente como lo empuja, como toca ese punto que lo vuelve loco, grita, gime y se retuerce como un animal, le gusta.
—¿Nun-nunca me ahhh vol-volverás a dejar…?
—Ahh nu-nca, nunca más…—lo penetraba más sintiendo como aquel liquido se iba colando en la punta de su miembro, presionándolo, indicándole que pronto se correría, se sentía demasiado caliente, el americano jadeaba mientras el inglés profería suculentas maldiciones.
—Ahh… me ¿Me am- ammma? Ahh ¡Ahhh!
—Di-Dilo Iggy, quiero oírtelo ahh decir —lo empujó tocando su próstata admirando como la cara del inglés se contraía del placer y sus ojos se cerraban.
—¡Me! ¡Ahhh fuck ahh! ¿Me ama-rás ah por siempre? —el ritmo no cesaba, adentro afuera, penetra, mas fuerte, duro y caliente, lo vuelve loco.
—Hasta que muera…—lo besa con dulzura agachándose un poco empujando todo su torso para hacer tocar el puto cielo al inglés quien no paraba de temblar mientras entrecerraba los ojos con deleite y sus mejillas se encendían.
—¿Y tú Iggy? ¿Me ahh amarás por siem-pre?
Ambos cuerpos estaban llegando al límite, el inglés no le respondió al americano, sólo se aferro a su cuerpo temblando al sentir que estaba cercano a correrse, pero sólo segundos, sólo segundos antes de que ambos eyacularon el inglés respondió, con la voz entrecortada, ojos entrecerrado y una pequeña sonrisa en sus rostro.
—Al-Alfred yo nunca…deje de amarte—luego de eso sólo gritó junto al norteamericano sintiendo el placentero orgasmo mientras el líquido seminal comenzaba a inundar con placer su interior escurriendo caliente por su trasero.
Ambos terminaron en un salvaje beso, los dos con el pleno conocimiento de amor que sentían hacia su compañero, sólo deseaban que eso durara, Alfred F. Jones ya creía que sería así, pero Arthur en cambio pensó en su jefe… y se dijo a sí mismo, que aunque fuera el último momentos juntos… había sido muy feliz junto al menor.
Porque… hace años que no sentía eso, hace años que había dejado de ser feliz, sólo ese día recuperó aquel perdido sentimiento. Por eso, sonreiría ese día diciendo "Gracias Alfred, realmente… muchas gracias"
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Hace horas atrás, antes de terminar la junta cierto griego salió adelante y tomó la iniciativa delante de todos los perplejos países ante la salida de Estados Unidos e Inglaterra, sí, manteniéndose despierto apesar de la adversidad que se le estaba poniendo para conseguir tal objetivo, esa musiquita, ese griego sólo quería dormir, pero antes de caer a los brazos de Morfeo, al igual que Alfred lo diría delante de todos.
—A todo esto, como estamos en algo así como "confesándonos" yo… estoy enamorado de la… de la persona más genial del mundo— susurró con dulzura —Su nombre es Kiku, un poderoso y antiguo país, pero lo es todo para mí… es el gato de mi vida…
—Heracles-san…—susurró con ternura
—Y no importa que sea un pervertido…
—¿Eh? —al japonés el romance se le rompió ante eso.
—No importa que haga porno de todos ustedes en secreto…
Todos miraron al griego que solía ser tan sincero y a Japón con una cara algo asesina, el asiático se quería suicidar, sabía que Grecia sería especial declarándose pero no tenía que decir eso en publico, lo iban a degollar vivo, ya veía como cierto noruego afilaba el hacha que le había quitado a Dinamarca, tragó con fuerza, con miedo.
—¡No importa que venda todas esas pornos entre nosotros en su país!
—¡He-Heracles, por favor cállese, no me está ayudando! —rogaba, era un estúpido o la falta de sueño lo estaba afectando demasiado.
—Porque puedo amarlo tal y como es, porque al igual que Alemania soporta a Italia siempre… ¿Es por algo no?
El aludido se sonrojó mientras un italiano le miraba con curiosidad.
—También… que Noru esté traumado o le afecte ¿Es por algo verdad…?—susurró.
El noruego soltó el hacha y frunció el ceño mientras el danés le devolvía una boba pero linda sonrisa.
—Todo eso es por algo… todo eso es porque verdaderamente lo amas…, yo… yo verdaderamente—ladeó la cabeza mientras el japonés se sonrojaba suavemente— Aishiteru… Kiku—susurró aquellas hermosas palabras en el idioma nativo del japonés.
Eso marcó la junta después de Alfred, eso hizo pensar por mucho tiempo a ciertos nórdicos y aun vergonzoso alemán con un osado italiano que lo acosaba con preguntas y lo seguía acosando, pero quien sabe, quizá ese alemán le tomara de la barbilla para callar todas sus ansiosas dudas, quizá, sólo quizá, y como iba el ritmo agotador de bombardeo de preguntas, tal vez fuera pronto.
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Porque la vida gira y no se detiene, a todos más de alguna vez les hubiera gustado detener el tiempo, dejarse caer en éste y pensar ¿Por qué hice aquello? O al menos… volver a ese momento en que tu vida dejó de ser feliz y arreglar las cosas, pero no se podía, todo giraba, Arthur sonrió un poco esa noche besando con suavidad la boca del americano en la noche, esa fue la única noche en que realmente usaron esa cama para lo que estaba hecha, para una pareja que se amaba.
El inglés se puso ropa después de un baño corto, preciso y dejo al americano allí, solo hasta el día siguiente, si no arreglaba ese problema quizá ese sería su adiós, pero Arthur muy en el fondo confiaba que todo saldría bien y si no era así, al menos tendría la esperanza y la completa gratificación que hubo una vez, no hace mucho, en una gran habitación de hotel junto a un americano tonto y algo ruidoso que pudo ser feliz, lo llevaría por siempre consigo.
El hecho de que hubo un tiempo que lo amó, que hubo también un tiempo que lo detestó, que hubo un tiempo en que quiso olvidar, y que hubo un tiempo que por siempre lo amaría. Lo recordaría, a pesar de todo lo haría. Bye bye Alfred.
Próximo capitulo: ¿Tuyo?
Gracias por comentar, creo que ha este fic le quedan dos capítulos nada más, máximo tres, pero es casi imposible, fue mi primer fic y pronto lo terminaré, me dará algo de penita dejarlo, espero que las que lo leyeron lo recuerden.
Bueno, en cuanto a si alguna pareja más debería tener semi-lemon va así:
Dinamarca/Noruega: 5
Alemania/Italia: 3
Francia/Canadá: 2
España/Romano: 1
Grecia/Japón: 1
Aún pueden cambiar de opción o tratar de sacar a su pareja favorita y también podrían decir "USA/UK", uno más porno que el que hice, por si quieren que de nuevo hagan maldades, pero más corto. Con eso me despido, adiós y se cuidan.
¿A alguien le gustó el capitulo, semi-lemon o etc? ¿final lindo o triste?
PD: Actualizaré "Escribiendo un fanfic" y tengo un fic especial para halloween ya listo por si desean verlo ;D
