Aquí les traigo el próximo capítulo, espero que les guste. Para ser sincera, me divertí demasiado redactando en ésta ocasión. Todo el capítulo me la pase riendo, y espero que a ustedes les ocurra lo mismo. Como siempre les agradezco sus comentarios, y su apoyo, me suben el animo de una muy buena manera, es gracias a eso que yo puedo seguir publicando. Por cierto, en éste capítulo al principio,había querido apresurar bastante las cosas, por todos los acontecimientos que surgirán después, pero al pensarlo me dije a mí misma que no quería apresurar las cosas. Dejaré que todo surja a su ritmo tranquilo, y ya veremos cuantos capítulos me quedan al final. :)
Capítulo 9.
Conociendo a mi acosadora.
Ahí estaba Roronoa Zoro, recostado en su cama con una mujer intrusa que había allanado su casa y no conforme con eso, se había ido a dormir en su pecho, como si de una pareja de tortolitos se tratara. El peli verde tenía una serie de sensaciones que batallaban entre ellas, por una parte estaba la confusión, la impresión, la rabia porque una desconocida se hubiera metido entre sus sabanas, pero... Por otra parte, estaba aquella sensación de nerviosismo por tener a aquella preciosidad tan cerca, cosa que lo confundía aún más, ya que, desde la muerte de Kuina, no se había sentido especialmente atraído hacia una persona; Misma razón por la que su cabeza comenzara a entrar en estado de negación, y es que, no es que se sintiera atraído hacia aquella chica con rasgos de muñeca, si no, que era completamente normal que un hombre se pusiera de ésa manera, si una mujer entraba voluntariamente hacia la cueva del lobo como lo había hecho aquella peli rosada.
- Pe... Pe... ¡Perona! - Gritó a todo pulmón, mientras se levantaba en un rápido movimiento, logrando que su acompañante despertara de forma brusca.
- ¡Que diablos te pasa, Kumashi! - Gritó molesta al instante, mientras lo miraba de frente, ella se había sentado en la cama, mientras acercaba su rostro lo suficientemente hacia el hombre, como para que pudieran sentir las respiraciones contrarias.
- ¡Eso es lo que debería preguntar yo! - Gritó con los dientes afilados como tiburón, al momento que sus mejillas nuevamente se coloreaban, dejándolo igual a un tomate. Y, debido a la cercanía, en un reflejo se hizo para atrás, logrando golpearse con la cabecera de su cama. Acto que ocasiono que se retorciera por unos instantes de dolor en ése mismo lugar.
Perona lo miraba, con ojos curiosos, parecía estarse divirtiendo demasiado con lo que veía, bajando la mirada había visto como lo único que Zoro traía puesto era unos pantalones negros para dormir, estando sin camisa. No le dio mucha importancia, lo único que sabía en ése momento es que aún tenía sueño, logrando que su cuerpo respondiera con un gran bostezo cansado. Se talló los ojos un poco, antes de volverse a acostar sobre el pecho del peli verde intentando volver a dormir un poco, acción que logró que Roronoa se congelara por unos instantes, al momento que su corazón comenzaba a agitarse.
- ¡Espera, espera, espera! - Tomó a la mujer de los hombros para después levantarse junto con la chica, quedando ahora ambos sentados nuevamente. - ¡No me has contestado nada!, ¡Cómo diablos entraste!
- Por la ventana. - Respondió como si nada.
- Por qué...
- Por cierto Kumashi, ¿Tienes algo para desayunar?
- ¡No hables como si estuvieras en tu casa!
Al estarle reclamando, Zoro no notó que aún la estaba agarrando de los hombros, pero al hacerlo no dudo ni un instante en alejarse, para volver a poner la debida distancia. La miró de reojo, ella tenía un vestido sencillo, con olanes color blanco, con unas calcetas negras que le llegaban encima de las rodillas, zapatos abiertos color rosado, además de muchos adornos, como pulseras, o collares, sencillos, que le daban una apariencia refrescante. Mientras la observaba, su corazón comenzaba a latir desbocado, nuevamente, estaba demasiado aturdido, y tenía que sacar a una plaga.
- Llamaré a la policía - Avisó sacando su celular en un rápido movimiento.
- ¡Noooo, a la policía no!, ¡Kumashi malo! - Empezaron una batalla por el teléfono celular, y a Perona no parecía afectarle en lo más mínimo la situación tan delicada en la que estaban, aún cuando ellos estaban demasiado cerca, a ella no parecía afectarle en lo más mínimo, cosa que no pasaba con él.
Robin se había despertado ya, estaba en la planta baja de la casa, tomándose un buen café negro, mientras leía uno de los tantos libros que tenía guardados en su habitación. Eso era lo mejor del mundo para entretener a la arqueóloga, lo único malo es que desde hace ya unos instantes no podía concentrarse como era debido, gracias a unos extraños ruidos que sonaban en el piso superior.
Al principio quiso ignorarlos, pero al ver que, al parecer durarían un buen rato, cerró el libro, no sin antes colocar un separador para poder retomar la lectura más adelante. Se levantó de la silla de madera en la que estaba, para después salir de la cocina y subir las escaleras.
Ella era una mujer muy paciente, acostumbraba pasar muchas cosas por alto, pero si algo no le gustaba, es que no la dejaran leer con la tranquilidad que era debida, además de que era demasiado temprano, se supone que a ésa hora todo debía de estar en completa tranquilidad. Se dirigió hacia el lugar de donde provenía aquél alboroto y tocó la puerta un par de veces pero no obtuvo respuesta.
Se quedó un momento parada, intentando debatir si entrar o no, pero después de que escuchara un sonido seco se decidió por la primera opción, sin embargo nunca se hubiera imaginado encontrar a su hermano en el suelo encima de una chica desconocida, éste la tenía rodeada por la cintura con sus piernas, con una mano se apoyaba en el piso al lado del rostro de la peli rosa, mientras que con la otra retenía la muñeca de ésta. Sus rostros estaban a tan solo escasos centímetros de distancia.
- Ahora tú... Dame mi... - No pudo continuar hablando porque de la nada la mujer levantó el rostro acortando la distancia por completo, dándose un beso bastante extraño, e inesperado para el hombre quien no lograba reaccionar.
El sonido de algo rompiéndose, hizo que Roronoa volteara hacia la puerta, logrando ver a su hermana con un rostro apenado, al parecer ella había tirado la taza en la cual había estado tomando su bebida. Él estuvo a punto de dar alguna excusa, pero no pudo decir nada cuando la mayor se disculpo por haber interrumpido, y luego saliera del lugar cual rayo.
- Robin.. Esp... ¡Mira lo que hiciste, maldita mujer!, ¡Ahora mi hermana cree que soy un pervertido!
- Kumashi, apresúrate a preparar el desayuno.
- ¡No soy tú perro!
Luffy ya se había despertado, y ahora se encontraba desayunando junto a sus hermanos, quienes por alguna extraña razón le estaban preguntando si se sentía bien. Él al principio no había entendido, pero cuando se le explicó, que ellos estaban preocupados porque no había cenado la noche anterior, él no pudo más que soltar una escandalosa carcajada.
Sin más, el pequeño comenzó a contarles sobre la rutina que su manager les exigía cumplir a diario y todos, incluso Dadán, escuchaban con atención impresionados. Ahora entendían porque el monito había llegado tan agotado. Definitivamente ésa tal Nami, era un verdadero demonio para lograr que alguien tan hiperactivo como aquél chiquillo, terminara tan cansado, cuando él tenía pilas de más.
Era Viernes por fin, y el menor por alguna razón estaba demasiado animado, cosa que por supuesto notaron Ace y Sabo, pero cuando quisieron preguntarle sobre el tema, Luffy había respondido que se trataba de un secreto, cosa que sólo picó más su curiosidad.
Después de la rutina común, él salió para recoger a su amigo, encontrándose con Tashigi frente a la puerta del peli verde, lo que le recordó a Mugiwara que ése día tenían práctica de kendo, de manera que al hacer memoria de manera rápida, comprendió la otra razón oculta por la que sus hermanos se encontraban tan exageradamente preocupados, al parecer se había levantado antes. Se molestó un poco, ya que al parecer su reloj tenía mal la hora, pudo haberse quedado más tiempo durmiendo, pero ahora que estaba ahí, no estaría mal poder mirar la práctica de sus amigos.
La peli azul lo saludo animada cuando le vio, después tocó nuevamente el timbre, ya que desde hace unos minutos nadie abría, cosa que ya estaba comenzando a desesperarla. Robin ya se había ido de la casa, probablemente a trabajar, o tal vez simplemente a respirar un poco de aire fresco. Luffy veía aburrido el intento desesperado de la mujer porque Zoro abriera la puerta, de manera que después de un largo y ruidoso bostezo, se acerco a la entrada, sacando la copia de las llaves que su amigo le había dado, ya que de todos modos el monito siempre se había metido a su hogar sin permiso, y dado que estaba arto de verlo colarse una y otra vez en su casa, había optado por mejor darle la llave, para que por lo menos, no pareciera criminal.
- Zorooo. - Entró sin ningún pudor seguido de la mujer con anteojos, quien estaba un tanto molesta, de que aquél chiquillo no hubiera abierto desde un principio.
- ¡Deja de corretear por ahí! - Escucharon los gritos del campeón de kendo, de manera que se dirigieron al lugar, encontrándose con aquella extraña mujer de cabello rosado que le había robado el primer lugar a Tashigi. Ésta estaba en la cocina, intentando cocinar algo, mezclando una serie de ingredientes extraños en un recipiente, mientras que en la lumbre algo ya estaba comenzando a oler a quemado y el pobre de Zoro intentaba hacer que no le incendiaran la casa.
- Pero tienes que comer bien. - Se quejaba Perona con voz infantil, mientras seguía con sus inútiles esfuerzos de preparar algo similar a un desayuno.
Tashigi abrió la boca grandemente, totalmente desconcertada con la situación que estaba presenciado, en ése momento deseaba con todas sus fuerzas cuestionar al chico pero éste parecía estar bastante ocupado. Luffy por su parte, ignoró olímpicamente la situación y pasó por en medio de su amigo y la mujer para probar lo que ésta estaba preparando, se quedó a degustar unos momentos para después sacar la lengua en desagrado.
- Esto sabe horrible... Pero es comida así que... - En un rápido movimiento engulló todo, dejando a los presentes impresionados.
-Luffy... No debiste haber comido eso, te va a dañar el estómago... Ah, olvidé que tú tragas lo que sea. - Habló Zoro con una gotita de sudor en la sien.
Perona se enojó demasiado porque aquél chico había "arruinado" la comida que sería para el cabeza de alga, por lo que comenzó a reclamarle, mientras éste sólo reía y se disculpaba de una manera bastante despreocupada. Tashigi por su parte, había aprovechado aquella situación para comenzar a vaciar todas sus dudas con el espadachín, quien tenía un rostro bastante cansado. Éste tuvo que soportar todas las quejas que su amiga le estaba lanzando, sin comprender en ningún momento la razón de su molestia, sin embargo, después de que por fin guardara silencio, por fin le explico toda la situación.
- ¡¿Y no llamaste a la policía?!
- Bueno... Lo intente pero... - Recordó el pequeño incidente que había ocurrido cuando Robin mal interpretó la situación y su rostro se tornó azul. - No quiero hablar de eso.
Cuando ambos terminaron de hablar, estos regresaron su mirada hacia Luffy y Perona quienes ya no se encontraban en la cocina. Miraron alrededor buscándolos pero no había señal de vida palpable, de manera que se decidieron a explorar la zona, intentando averiguar en donde se encontraban. Justo en ése momento vieron al monito bajar por las escaleras, con su típico rostro de reproche, lo cual indicaba que ya había hecho algún coraje.
El primero en preguntar que había pasado, fue por supuesto Roronoa, quien obtuvo como respuesta que la "muñeca", se había encerrado en su cuarto después de correrlo del lugar. Zoro ladeó la cabeza por un instante para después sonreír, después de todo no estaba loco, él no era el único que le había parecido que Perona era idéntica a una muñeca de porcelana. Espera... ¡Esé no era momento para estar pensando en eso!, ¡Ésa mujer se había encerrado en su cuarto!
A pasos apresurados subió las escaleras, para después intentar abrir la puerta de su habitación la cual estaba cerrada por lo que comenzó a tocar de manera algo escandalosa, mientras le gritaba que saliera de ahí, pero lo único que obtenía como respuesta eran quejas. Tanto escándalo había terminado por despertar a Chopper, quien se tallaba los ojos adormilado, mientras preguntaba cual era el problema.
- Vuelve a dormir. - Ordenó Zoro.
- Pero.. ¿Qué es lo que? - El sueño se le fue por completo cuando vio a su héroe en el lugar, de manera que inmediatamente se abalanzó a los brazos de Luffy quien lo recibió algo confundido al principio, pero después alegre como siempre.
Después de unos instantes la puerta de la habitación se abrió, justo cuando Zoro estaba dispuesto a romper la puerta de una vez por todas, pero que por suerte no hizo. El dueño de la habitación fue por supuesto el primero en entrar a la misma, quedando pasmado al acto; Los demás presentes lo siguieron, Tashigi había quedado igual de desconcertada, sintiendo en ése momento como si su mundo se empezara a ir hacia abajo, y Luffy simplemente había ensanchado su sonrisa, mientras que Chopper los miraba a todos confundido.
Frente a ellos se encontraba Perona, ésta ya se había peinado con sus usuales coletas altas, pero lo que llamaba específicamente la atención de todos, era el hecho de que ésta tenía puesto el uniforme de la escuela de Luffy y Zoro, lo cuál indicaba que era su compañera.
- Vamos, vamos, Kumashi, O llegarás tarde a tú práctica de kendo. - Lo tomó por la muñeca mientras lo arrastraba hacia la salida.
- ¡¿Cómo sabes que hoy tengo práctica de kendo?! - Se escuchó una nueva queja, antes de que comenzaran a alejarse.
Luffy miraba hacia ambos lados sin comprender nada, ya que por una parte nunca había visto a su amigo ser tan permisivo con nadie, y por alguna razón aquella mujer con cabello de algodón de azúcar, parecía poder controlarlo bien. Y por otra parte, estaba aquella mujer de lentes quien se había quedado petrificada en su lugar, con el alma saliendo de su cuerpo. Él miraba de un lado a otro dudando por un segundo de que hacer pero después de un momento, por fin reacciono. Acarició suavemente la cabeza de Chopper para después despedirse e ir tras de Zoro quien ya estaba fuera de casa.
Tashigi se tardó unos momentos más en volver en sí, para después comenzar a seguirlos con pasos secos, como si de un fantasma se tratara. En el marco de la puerta se había encontrado con Robin, quien tenía unas bolsas de compra. Al parecer había salido simplemente a la tienda de 24 horas, por cualquier cosa que hubiera necesitado, como para preparar el desayuno de Chopper por ejemplo. Lo cual resultaba ser bastante lógico considerando que ésa maniática acosadora se había estado agotando todos los suministros.
- A hola - Saludó Robin ya más tranquila. - ¿Por qué nadie me había dicho que Zoro ya tenía novia?, no era necesario darme ése susto... Mira que dejarla dormir aquí sin siquiera avisar.
Aquél último comentario hizo que su mundo se volviera a poner totalmente blanco, en algún momento dejó escuchar la voz de aquella mujer, y cuando se dio cuenta ya estaba hasta atrás del grupo dirigiéndose al dojo de kendo, mientras observaba como Perona se aprensaba fuertemente al brazo de Zoro, lo cuál hacía que se le complicara un poco caminar, y aún con sus constantes quejas, no parecía tener un deseo realmente fuerte como para alejarla, cosa que provocaba que su sangre le hirviera aún más.
Sin pensarlo demasiado, todas sus confusiones hasta el momento se habían convertido en enojo puro, de manera que se adelanto para agarrarse del otro brazo del marimo, para después jalarlo hacia su propio cuerpo. Claro que Perona no tomo esto nada bien, e igual comenzó a jalonear, logrando una pelea así entre ellas, en la cual el hombre sentía que lo iban a partir a la mitad, así que ya molestó se apartó de ambas para después gritar.
- ¡Ya déjenme en paz, están locas! - Bramó molesto mientras comenzaba a caminar más rápido, no sin antes hacer un ademán con la cabeza a Luffy para indicarle que lo siguiera, quien no tardó en obedecer. Ellas ya no lo siguieron, ya que por su expresión podían adivinar que si lo hacían éste se las comería vivas, de manera que cuando se quedaron solas empezaron a culparse mutuamente por hacerlo enojar.
El pequeño mugiwara estaba más que divertido con la situación pero no decía nada, simplemente disfrutaba en silencio. El mayor por su parte estaba consciente de que si el chiquillo no se echaba a reír ahí mismo era para no molestarlo más, cosa que agradeció, y, cuando se hubo calmado un poco comenzó a vaciar todas sus frustraciones con su amigo, quien lo escuchaba atentamente. Él con ése relato había concluido una cosa, aquella chica llamada Perona, era realmente divertida y atrevida como para besar a alguien después de haberse colado en un hogar ajeno.
- Por cierto Zoro... He cumplido con lo que me dijiste. - La cara de su amigo indicaba que no estaba entendiendo de manera que continuo. - Lo que me dijiste de mantener en secreto lo de Hancock... No le he dicho nada a mis hermanos, pero hoy después de clases voy a ir a visitarla. Al principio creo que sospecharon, pero cuando me preguntaron les dije que era secreto así que...
- No te preocupes, yo no diré nada. - Sonrió de lado - "Al menos no todo" - Pensó lo último.
Las clases transcurrieron a un ritmo natural, todo había comenzado con las prácticas de kendo. Perona veía todo realmente emocionada, resulta que ella había llegado a la ciudad hace tan solo unos días, ya que ella y Mihawk se habían mudado, ellos vivían originalmente en un pueblo bastante tranquilo en donde su papá tenía un dojo humilde en donde entrenaba a sus alumnos, lugar donde ella aprendió también a luchar. Pero después de unos años aquél lugar no había bastado para mantenerse, por lo que se mudaron a la ciudad en busca de empleo. Ahora, se había inscrito a la misma institución que el cabeza de musgo, ése sería su primer día en la escuela, aunque lo que la emocionaba no era realmente eso.
Zoro por su parte, seguía estando molesto por la mañana tan problemática que ésas mujeres le habían obligado a tener que pasar, pero eso no evitaba que se sintiera extrañamente incómodo con la mirada constante de ésa pequeña acosadora. La sorpresa fue mayor cuando se dio cuenta de que aquella mujer había sido asignada al mismo salón de clases que ellos.
De ésa manera Perona se sentó en un asiento libre que se encontraba atrás del peli verde, cosa que le causó unos tremendos escalofríos al pobre hombre. Definitivamente había algo mal, no era normal que existieran tantas coincidencias, definitivamente ésa mujer era una completa maniática, y él ya estaba pensando muy seriamente en buscar un abogado para que pusiera una orden de restricción.
Las clases continuaron como siempre, con la única diferencia de que ahora no podía relajarse, podía escuchar claramente de vez en cuando, como la persona en el asiento trasero le hablaba en susurros, soltando cada incoherencia a la cuál él realmente no entendía por no querer prestar atención. Luego, cuando por fin pensaba que iba a poder tener unos momentos de tranquilidad sentía como ésa mujer comenzaba a colocarle adornos femeninos en la cabeza, cosa que estaba comenzando a fastidiarlo demasiado, pero lo único que podía hacer es quitárselos en silencio para que no fueran a regañarlo.
- Joven Monkey, ¿Me haría el favor de salir del salón y quedarse parado en el pasillo? - Regaño el profesor fastidiado de que su alumno no dejará de soltarse a carcajadas a mitad de clase.
- Jajajajaja... Sí... Sí... - Luffy se levantó aún divertido por observar como su amigo había estado sufriendo desde aquella mañana.
Por otra parte Sanji, quien estaba sentado hasta el otro lado, volteando bastante fastidiado de que tal belleza estuviera tras el marimo. Él no sabía si hacer un enorme coraje o echarse a llorar de nuevo, ¿Por qué él no tenía suerte con las chicas siento dan guapo?, él era un caballero, era sensible, era servicial, sabía cocinar. ¿Por qué no podían amarlo también?, en especial su querida Nami-swan.
Después de las primeras horas, por fin llego la esperada hora del almuerzo, en donde el monito fue hacia el cocinero, para que le diera su esperado alimento. Éste, ya no estaba molesto, al conocer a Luffy se había dado cuenta, de que ése mocoso no era capaz ni de dañar a un insecto, de manera que el que fuera popular no tenía que ser razón para que le guardara rencor, ya que, como ya se ha mencionado antes, aunque le cueste tanto admitirlo le tenía aprecio. Después de todo él no hubiera aceptado a cualquier persona como el líder de su grupo.
El espadachín por su parte quería salir corriendo del lugar, estaba dispuesto a dirigirse a la cafetería para comprar algo de pan, o cualquier cosa para saciar su hambre, pero antes de que pudiera hacerlo la misma mujer que estaba comenzando a sacarle canas ya estaba enfrente, extendiéndole un almuerzo casero, el cual estaba envuelto en papel rosado. Ella lo abrió al instante obligando al hombre a sentarse en su lugar, mientras éste observaba horrorizado la comida, a la cual no podía encontrarle forma alguna, de ésta salía un color purpura que expedía un olor bastante extraño, parecía que en cualquier momento alguna clase de espectro saldría de ahí y se lo tragaría.
- Creo que prefiero ir a la cafetería.
- No digas tonterías, Kumashi. - Sin preguntarle siquiera tomó sus palillos, para meterle en la boca un pedazo de carne, que parecía ser una salchicha de pulpo. El rostro del peli verde al momento se tornó completamente azul, mientras comenzaba a atragantarse y caía al piso de rodillas escupiéndolo, ¡Realmente sabía horrible! - ¡Qué grosero! - Se quejó la mujer ofendida, mientras comenzaba a golpearle la espalda con sus puños cerrados de manera suave, haciendo puchero.
- ¡¿Acaso intentas matarme?! - Reclamó, pero al momento de volver a abrir la boca una nueva porción de comida ya estaba dentro, y Perona lo obligaba a tragárselo, logrando su objetivo.
Al momento la peli rosa ya se encontraba saltando de un lado a otro festejando por su logro mientras que Roronoa estaba tirado en el piso, totalmente derrotado, con un nuevo dolor en el estómago provocado al parecer por intoxicación, o algo parecido. Luffy volvía a carcajearse ante aquello mientras comía el almuerzo de su hermano, y el que Sanji le había preparado. Mirando a los lados intento buscar al cabeza de cresta, para ver si ése día tendría otro almuerzo extra, pero no lograba verlo por ninguna parte, cosa que lo decepcionó.
Perona fue interceptada por un extraño rubio con cejas de espiral, quien al momento la tomo de la mano, se inclino ante ella y comenzó a presentarse mientras se acuclillaba como si estuviera a punto de pedirle matrimonio. Él soltaba halagos constantes resaltando su belleza, mientras le preguntaba cosas sobre su persona que ella no estaba dispuesta a responder.
- No me toques... Eres repugnante.
El pobre de Sanji ya estaba nuevamente en el piso llorando, igual de muerto que el espadachín, mientras maldecía su desafortunada vida, mientras la chica, sacudía su uniforme para después volver a tomar el almuerzo que preparo, intentando hacer comer al hombre quien ya no estaba dispuesto a probar bocado y se había echado a correr, mientras ella lo perseguía.
Luffy se había quedado a consolar al cocinero, mientras lo picaba nuevamente con una vara, para comprobar si estaba muerto, pero éste ya no tenía ni ganas de reclamar. Afortunadamente su animo se vio increíblemente levantado con la presencia de Nami, quien había llegado momentos después, con una radiante sonrisa en su rostro y corriendo se había dirigido hacia ellos para darles las nuevas noticias. En un rápido movimiento miró hacia los lados buscando a Zoro, o a Usopp, pero al parecer el primero se encontraba ausente, mientras que el otro aún no se había dignado a aparecer.
- Chicos, chicos, ¿Dónde están los demás?, ¡Tengo una noticia importante para la banda! - Dijo bastante apresurada debido a la emoción. - Bueno, no importa, ya después les diremos, por el momento vean esto. - Extendió ante ellos un cartel, el cual tenía dibujos de diversos instrumentos musicales. - Hoy pasé en la mañana con el profesor Brook de música, para pedirle consejos y él menciono acerca del festival musical que se dará a cabo dentro de 3 meses, al parecer cualquiera puede inscribirse. El festival, es más bien como un concurso en el cual se nos harán distintas pruebas, pero al final se cerrará con la interpretación de una canción original, eligiendo al ganador por medio del voto público. Yo había olvidado por completo acerca de éste festival, pero gente de todos lados se reúnen para participar. Sí ganamos el primer lugar, atraeremos de inmediato la atención de las masas y mi padre nos suplicará entrar a la empresa. ¡Éste es el verdadero comienzo para el estrellato!
- ¡Genial! - Exclamaron ambos hombres, con un enorme brillo de felicidad en los ojos.
- Pero tampoco se confíen chicos, habrá muchas personas talentosas, pero nuestro trabajo consistirá en pasar por encima de todos, para abrirnos paso al estrellato. - Ambos asintieron emocionados.
Zoro estaba acostado en el pasto, en uno de los jardines de la escuela con aquella mujer encima de él forcejeando por obligarlo a comer lo último que le faltaba de comida. Ella lo había estado correteando alrededor de toda la escuela, mientras se abrían paso empujando a gente inocente, y si él no fuera respetuoso con las mujeres ya se habría podido zafar de ésa incomoda situación, o por lo menos crear mucho más lucha, porque era bastante obvio que ésa mujer, estaba en muy buena condición, había podido seguirle el paso hasta ahora.
Después de estar forcejeando por unos minutos, la mirada del chico se enfocó en uno de los pisos superiores donde había una persona observándolos. Al fijarse con mayor atención se dio cuenta de que ésa persona se trataba de nada más ni nada menos que de Tashigi, quien desde su punto de vista, la situación se veía más que embarazosa.
Ésa era la segunda ocasión en la que mal interpretaban la situación, pero él no quería que su amiga lo hiciera al igual que su hermana, pero gracias a la distracción que eso le ocasiono ya le había sido introducido el último pedazo de alimento, cosa que ocasionó volviera a retorcerse en el piso por última ocasión, mientras la acosadora por fin se alejaba brindándole espacio.
- ¡¿Qué demonios sucede contigo?!, ¡Entras a mi casa sin permiso!, ¡Usas mi cocina como si fuera tuya!, ¡Te inscribes a la misma escuela a la que asisto!, ¡Te sientas atrás de mí y te la pasas poniendo adornos de nena!, ¡Me pones un apodo extraño!, ¡Me obligas a comer veneno!, ¡Y para colmo, me besas sin permiso enfrente de mi hermana! - Sacó toda su ira acumulada mientras la chica bajaba la mirada, entre triste y apenada, cosa que de inmediato provocó que el chico se suavizara. - Bueno yo... ¡Es que tú!
- No importa... Sé que soy molesta pero... Pero no puedo evitarlo... Además, tú no lo recuerdas. - Susurro, en un intento de que el otro no la escuchara pero no lo logró. Él ladeo la cabeza hacia un lado confundido pero cuando estaba dispuesto a preguntarle la chica se volvió a abalanzar sobre él, abrazándolo mientras le rodeaba el cuello con los brazos y recargaba su cabeza en su pecho, logrando que a él le llegara un tenue olor a fresas.
- Kumashi... Te quiero... - El rostro del peli verde por milésima vez en el día se coloreo de diferentes tonalidades de rojo, a la vez que su cuerpo se tensaba y relajaba al mismo tiempo que aquél aroma iba invadiendo sus fosas nasales. Correspondiendo el abrazo sin darse cuenta.
Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo trato de separar a la mujer, para después voltear al lugar en donde su amiga había estado observando pero ésta ya no estaba, por lo que muy en el fondo había anhelado que no hubiera estado presente ante eso último.
Las clases continuaron, y cuando el chico regreso al salón de clases tenía a una chica colgando de su espalda cual chicle. Él ya no decía nada, por fin se había resignado, a tan solo el primer día de clases, esperaba que con el tiempo a ella se le bajara aquél entusiasmo abrumador que poseía, pero algo en el fondo le decía que eso no ocurriría, de manera que tenía que comenzar a acostumbrarse lo más pronto que le fuera posible.
Al terminar las clases, Luffy ya le había comentado sobre el festival musical del que "la bruja", les había comentado en su ausencia, por lo cual estaba bastante entusiasmado, era la única buena noticia que le habían dado en el día. Buscando alrededor buscaba a Tashigi para regresar a casa junto a ella, pero cuando la ubicó junto a su grupo de amigas, ésta lo ignoró rotundamente, dándole la espalda. Él no comprendió el motivo de su enojo, pero era lo suficientemente orgulloso como para no ir a preguntarle de manera que ya estaba listo para ir a perderse... Digo, ir a su casa. Y para fortuna o mala suerte del mayor aquella mujer seguía pegada a él, aferrándose ahora a su brazo de nuevo, de manera que sería ella la encargada de guiarlo a casa.
El sonido constante del timbre sonando ya la había desesperado de sobre manera, ella era una mujer poco paciente, y detestaba sobre todas las cosas que la molestaran cuando se estaba arreglando. Sus hermanas no estaban en casa, por lo que a excepción de las sirvientas se encontraba completamente sola.
Le habían dicho que alguien había estado exigiendo pasar a verla, y que por más que le ordenaban que se marchara, seguía en su terquedad. De manera que no le quedaba más opción más que bajar para encarar a aquél sujeto y ordenar que se marchara.
Cruzó los grandes pasillos alfombrados, que conectaban con innumerables habitaciones, bajo las escaleras a manera lenta con la misma elegancia de siempre, mientras sus chicas, (manera en la que llamaba a sus sirvientas), la dejaban pasar tras una pequeña reverencia, evitando a toda costa el contacto visual, para que ella no se enojara. Cruzó la puerta de entrada/salida, para después cruzar el inmenso jardín, pasó de largo la fuente y camino a través de el camino de tierra que dirigía hacia las rejas en donde aquél individuo se encontraba.
Conforme se fue acercando pudo comenzar a distinguir aquellos cabellos revueltos de color negrizco, ésa piel tostada, esos enormes ojos chocolate expresivos, junto con ésa radiante sonrisa, y ésa característica cicatriz bajo su ojo. Sin darse cuenta comenzó a apresurar sus pasos, mientras su corazón comenzaba a latir desbocado, y una felicidad inminente comenzaba a nacer en su pecho, sin darse cuenta de en qué momento comenzó a correr.
- ¡Hancock, Hancock! - Gritaba Luffy a todo pulmón mientras movía sus brazos saludándola.
- ¡Luffy! - En un momento ya se encontraban frente a frente, siendo separados simplemente por aquella enorme reja de metal, la mujer respiraba de manera agitada, su pecho bajaba y subía acompasado con su respiración, mientras sus sonrosadas mejillas ya se encontraban coloreadas, dándole un toque bastante femenino y un tanto infantil.
Ambos se encontraban con una enorme sonrisa en su rostro, ninguno de los dos podía comprender aquella felicidad que nacía de manera sincera, con tan solo estar cerca el uno del otro. Y, de manera inconsciente, en un impulso, ambos levantaron su mano, estrechando una con la otra, entrelazando sus dedos. Dos personas de mundos completamente separados, comenzaban a enamorarse.
Continuara...
Agradecimientos:
StArLoRdMac2: Que bueno que te divierta tanto la historia, la verdad siempre me he especializado en escribir comedias románticas. Y lo que buscó es precisamente eso, poder disfrutar a los lectores. Gracias por tus comentarios, siempre me suben el ánimo.
zenkat: Jajajaja, sí, al principio no tenía pensado hacer a Perona taaaan acosadora, pero cuando escribí el capítulo donde sale no pude evitarlo, me pareció extremadamente divertido. Y acerca de los capítulos, no puedo publicar taaan seguido, debido a problemillas que ocurren en casa, pero publicaré lo más rápido que me sea posible.
miree3D2Y: Gracias por tu paciencia, y por comentar siempre, al igual que tú esperas los capítulos yo espero con ansías los comentarios.Y espero que la espera para éste capítulo haya valido la pena. Jejejeje.
Veizser: Que bueno que te gustara, entiendo a la perfección ése sentimiento de no querer que algo termine, me pasa muy seguido cuando estoy viendo algo, y sí tienes razón, a todos luego nos da flojera hacer algo, pero de todas maneras te agradezco por hacerme ver mi error, de ésa manera pude corregirlo.
