Hay muchísimas noticias referentes a la serie de MaruMA/KKM últimamente, pero estoy activa solo en el blog de tumblr (redglassesgirl-maruma).
Para resumir, el manga se terminó este mes, se anuncio un volumen Gaiden (especial, como los de las novelas). Además, salio el DVD del segundo Maomyu (el musical live action). Y han tirado una noticia algo bomba en twitter sobre expandir el mundo de la serie y hay fuertisimos rumores de la vueltas de las novelas de parte de una buena fuente. ¡Así que se imaginan como estamos! Además, para todos los yuuram fans, se han descubierto mas y mas cosas canon muy interesantes, es un hermoso desarrollo para la pareja.
Los invito a chatear conmigo, mandar mensajes (anonimos o no) o revisar las actualizaciones en tumblr, o incluso en facebook (/redglassesgirlmaruma). Recuerden que a veces es dificil responder mensajes anónimos en paginas de fics ^^
No voy a prometer capitulos pronto, la ultima vez que lo hice... pasaron como 6 meses. Pero al menos ha terminado el arco de las perversiones y deberia comenzar una pequeña aventura en las termas. No mas spoilers, ¡a menos que los quieran pedir en el blog!
Enredos de oficina – Capítulo 10
.
.
.
.
.
Aunque estoy despierto hace mucho, no puedo evitar bostezar mientras disfruto de la losa fría bajo mis pies parado cerca de la cocina. Me detengo por curiosidad junto a la puerta del baño y espío a la figura parada dentro. Wolfram está frente al lavamanos observándose fijamente al espejo, hay un bolso de mano desplegado sobre él que me recuerda al que usaba para ir a natación cuando era chico, pero en vez de antiparras y una gorra de goma, hay lo que asumo es un frasco de espuma de afeitar, la caja de la afeitadora que está usando y alguna que otra cosa mas que no llego a ver.
Como si fuera un gran espectáculo, he terminado apoyado contra el borde de la puerta por pereza, está fría y se siente bien. Con la frente apoyada contra la pared, solo tengo un ojo a la vista para seguir observándolo fijamente. Él voltea luego de un largo rato y se ríe antes de volver a mirar al espejo de nuevo, supongo que me debo de ver gracioso así.
Luego de una pausa y volver a verme de reojo me pregunta: —¿Qué estas haciendo?
—Te miro.
La sonrisa de propaganda de pasta de dientes no parecer querer irse de su boca, Wolf tuerce el cuello al levantar la barbilla para llegar a afeitarse el cuello. Ayer no se tomó el tiempo de hacer esto al ducharse, y recuerdo haber sentido que estaba rasposo, pero no me fijé si se llegaba a ver el vello en su rostro. Como estoy acostumbrado a verlo siempre perfectamente afeitado en la oficina, es raro pensar que tiene barba o que podría tenerla si se la dejara. Para mi, que siempre estuve acostumbrado a la compañía femenina en mi vida de entre casa, esta escena resulta de lo más extraña. Mi ultimo recuerdo de alguien afeitándose es el de mi viejo.
—¿Pero que haces ahí apoyado como si te escondieras? Parece como si estuvieras tratando de sostener la pared.
—Yo diría que es mas como que me sostiene a mi.
Su versión de entre casa aun me asombra. Se ve bien con su remera holgada deportiva y shorts, pero está descalzo y no tiene ese aura de perfección algo rígida que me dan sus atuendos formales. Incluso cuando salimos él usa ropa semi formal, o elegante sport como mínimo, esto es algo que puedo considerar raro de ver. La parte delantera de su camiseta está metida descuidadamente en el elástico de los pantalones para no mojarla y se a puesto bolsuda, sin embargo, no necesito que esté usando algo ajustado para reconocer la forma de su cuerpo. Recuerdo bien como es su torso desnudo y como deben de verse sus músculos bajo la ropa. Incluso si no tiene su aura de pintura clásica de siempre, sigue siendo despampanante.
—¿Tienes sueño?
—No, pero esta frio y se siente bien. Tengo calor, y flojera.
Wolfram ha terminado, abre la canilla y se enjuaga la cara, no puedo notar nada diferente a como se ve siempre.
—Que débil.
—Es domingo, y...
No se que mas retrucar porque algo me llama la atención, un olor familiar llega hacia mi cuando abre una botella y se pasa el liquido por el cuello. Ese es. Ese es el olor que siempre recuerdo.
Salgo de mi pseudo escondite y en pocos pasos estoy detrás de él, apenas estiro el cuello quedo lo suficientemente cerca para olerlo mejor.
—¿...Y? —pregunta para incitarme a continuar con lo que decía, pero ya no me acuerdo que era. Al encontrarme de repente tan cerca de él, mira fijo a través del espejo y nuestros ojos se encuentran—. ¿Qué pasa, tengo algo?
—Hueles bien. Es ese olor que siempre siento en ti. —Mantenía unos centímetros de distancia con su cuerpo, pero no puedo evitar rodear su torso con mis brazos y apoyar mi nariz contra su nuca. Su camiseta se siente increíblemente suave y mi desgano hace que recline todo mi peso contra su espalda hundiéndome contra él—. Me gusta.
Pienso en como eso es casi decir indirectamente que él es quien me gusta, pero aunque soy extrañamente sincero para halagarlo algunas veces, esas son palabras que ni él ni yo aun hemos dicho.
No quería interrumpirle, pero ya que claramente lo he hecho, él se da la vuelta y en vez de alejarme vuelvo a echar mi peso sobre él atrapándolo contra el lavamanos. Estoy muy cerca de su rostro y la distancia le entorpece.
—¿Qué te ha dado?
Me estiro, acercándome mas a su rostro inevitablemente, e intento alcanzar la botella que ha dejado apoyada detrás de él mientras le beso. Mis intenciones eran solo de una distracción pasajera algo obligada al estar tan cerca, pero al sentir sus labios sobre los míos con tanto entusiasmo me dejo llevar durante un par besos cortos más. Siento que no puedo parar pero debería, empujo su barbilla a un lado con mi boca e intento besar su cuello. Mala idea. Huele genial, y me pone. Pero sabe horrible, como acaba de ponérselo lo amargo del liquido aun está presente.
—Quería ver la colonia que siempre usas —digo mientras observo de reojo la marca del frasco sin realmente alejarme de su cuello. A él parece no molestarle mientras continua con la barbilla en alto y su brazo rodea mis costillas acariciando mi espalda.
—No acostumbraba usar esas cosas, pero usar solo alcohol comenzó a lastimarme la piel.
—¿De verdad? Te ves como alguien que usa este tipo de cosas. Parece una colonia cara.
—No, no lo hago —niega Wolfram mirándome penetrantemente con sus ojos verdes directo a los míos mientras sonríe—, es solo algo que encontré en el konbini.
A quien le importan las ofertas, ya no estoy interesado en el frasco. Mis caderas se van hacia adelante por reflejo y le beso expectante de que responda de igual manera, la forma en que me ha besado me ha dejado con poca sangre en el cerebro. Estoy bastante contento ahora mismo y se nota en mi forma de moverme, presiono mi pecho contra el suyo y me revuelvo. Sostengo su barbilla y acaricio su piel suave mientras le subo dos niveles mas al beso deslizando mi lengua sobre la suya. Es increíble que hasta hace unos quince minutos estaba tranquilo y algo aburrido dando vueltas por la casa, pero ahora no hay forma de que me saque de encima suyo.
Al parecer Wolf quiere respirar y se aleja un momento aunque yo siga molestándole. —¿Te pones así siempre a la mañana? Hubiera esperado algo como esto apenas te levantaras.
Puedo imaginar fácilmente el ponerme insistente apenas me despierto, pero como dije antes, hoy estaba bastante tranquilo.
—Estaba bien esta mañana, además, duermes tan profundo que no importa si te toco o te ruedo para salir de la cama, no te despiertas. Pero si estás hablando de erecciones matutinas, soy un hombre, es normal que me pase y no tiene nada que ver con esto. Es este... maldito perfume...
La risa de Wolfram en voz baja es ronca estando tan cerca, sus cuerdas vocales vibran. No parece tan ido como yo, y cuando intenta alejarse y yo lo vuelvo a clavar contra el lavamanos se sorprende. Estoy actuando bastante dominante pero no parece que le moleste, todo lo contrario.
—¿Quieres mi colonia porque te gusta?
—No, no quiero eso.
Wolfram enarca una ceja con su típica mirada que parece cuestionar si hablo en serio. —Estás siendo tan sincero que es perturbador.
Puedes quejarte todo lo que quieras, no voy a parar.
Él también es un tipo, así que cualquier cosa que hubiera parecido un intento de resistencia es inexistente. Después de todo tenemos todo el día para nosotros y que mejor que pasarlo teniendo sexo, no creo que ninguno de los dos se vaya a quejar sobre eso.
Forcejeamos mientras peleamos con las lenguas y sonreímos a sabiendas de que estamos anticipando lo que se viene en nuestras mentes, no sé qué es tan gracioso pero si él se ríe yo no puedo evitar reírme también. Pero se siente bien, supongo que ser tan libre de hacer lo que quiera se debe a lo que conversamos antes.
El trasero de Wolfram golpea con fuerza contra la tapa del inodoro luego de que lo empujo y lo obligo a sentarse ahí, y yo me siento como puedo sobre él. Soy demasiado grande para la altura a la que estamos, y es raro, pero ya no pienso con el cerebro así que me importa poco lo ridículo que me veo. Aun así, hay una parte de mi cerebro que insiste que esto es vergonzoso y que nunca he tenido la oportunidad de sentarme a horcajadas de nadie. Es una posición que he disfrutado mas desde el otro lado.
Ya no me importa. ¿Es acaso el rol importante?
No tengo practica en esto así que meneo las caderas hacia adelante experimentalmente apretando mi entrepierna contra su estómago. Tengo que tener cuidado de no aplastarlo demasiado, pero la presión que estoy ejerciendo le gusta ya que gruñe de la misma forma que yo. Sus manos enseguida terminan en la parte superior de mis muslos y se deslizan hasta mi trasero.
Si a él le gusta esto, entonces está bien, puedo jugar este papel. Mis recuerdos de anoche son buenos y mentiría si digo que no tengo ciertas expectativas sobre repetirlo.
Por supuesto que no hay ninguna queja de su parte, todo lo contrario, sus manos tironean de mi ropa y terminan debajo de mi camiseta acariciando directamente sobre la piel. Aun no estoy tan excitado, y creo que él tampoco, pero no queremos parar con la efusividad porque es divertido. Lo que nos hace detenernos es la incomodidad.
—Tus huesos me están matando —se queja.
—¿Soy muy pesado? —no necesito que me responda para saber que no es poca cosa tenerme encima—. Me estoy acalambrando, mejor cambiemos de lugar.
Luego de su afirmativa, intento levantarme y casi me caigo, hay poco espacio y aunque no lo parezca este tiempo sentado así, sin estar acostumbrado, me entumeció una pierna.
—No te rompas la cabeza de nuevo por favor. Eres demasiado torpe.
—Oh vamos, solo me resbalé y tengo dormida la pierna, no necesito que me sostengas.
—Hum.
A pesar de quejarme, no suelto su antebrazo y lo uso para recomponerme y tirar de él hacia mi. No recuerdo nunca haber sigo tan juguetón con una pareja, pero la apariencia de Wolfram me confunde y tiendo a hacer muchas cosas que normalmente no haría. Asumo que es porque es extranjero, no juega bajo las mismas reglas que nosotros, pero además sigo en el limbo entre ver a mi mejor amigo cruzar papeles con mi amante. Vengo repitiéndome esto a mi mismo una y otra vez desde hace bastante, es una forma de tratar de acostumbrarme.
La pseudo escena de película que sigue a continuación nos tiene como protagonistas a los besos y trompicones hasta el sillón, son de esas cosas que te gustaría decir que hiciste alguna vez en tu vida para romper con la rutina, aunque no es tan perfecto como Hollywood lo pinta. Pero que mas da.
Él se sienta en el sillón y yo no titubeo, subiéndome otra vez a horcajadas de sus caderas. Puedo sentir que está intranquilo, pero lo ignoro descaradamente. No tengo ganas de ponerme a pensar como me veo, o que le estará pasando por la cabeza al verme de este modo. Si comienzo a pensar demasiado, no voy a ser capaz de seguir.
Pero él interrumpe.
—¿Estás cómodo?
No soy capaz de acercarme y besarle como planeaba. Quedamos enfrentados y mi única opción es imaginar que solo estamos sentados conversando como siempre.
—Ajá. Aquí es mucho mas cómodo que antes.
¿Ahora puedo seguir besándote?
Parece que no, él asiente pero es obvio que hay algo más que quiere decir.
—Me refería a... —parece que no está seguro como decirlo, la pausa es un tanto larga mientras piensa—. ¿No se siente como si hubiera algo extraño?
Su pregunta directa me asombra, pero me llama más la atención que lo pregunte en serio sin saber de que se trata. Retruco con otra pregunta.
—¿Por qué soy un hombre...?
Abre la boca y los ojos de golpe, parece querer decir inmediatamente que no, como si su pregunta anterior resultara insultante hacia mi persona, pero está confundido. Pocos conocen el lado tonto de Wolfram, no se si decir que es lindo. No creo que ni siquiera supiera lo que quería decir hasta ahora que yo lo he dicho claramente.
Observa hacia otro lado y continua pensando hasta que voltea a verme de nuevo. Me siento un tanto ridículo por haberme quedado aquí sentado si solo vamos a seguir conversando.
—¿Te parece que es por eso?
Me llevo la mano a la nuca, es complicado actuar naturalmente porque hablar mucho sobre esto me resulta incomodo. —Bueno, no es como si yo no sintiera lo mismo. Es decir, ¿es diferente? En muchas formas es diferente.
Decido moverme y me inclino hacia un lado para sentarme a su lado en el sillón. Mentiría si digo que mi inseguridad no ha aumentado varios niveles.
—No te bajes —me ordena y tironea de mi muñeca con firmeza, no he tenido tiempo de levantarme—, me gusta que estés así.
Si dice algo como eso con esa cara, no puedo retrucar que pensé que había dicho que se sentía incomodo.
No puedo sentirme herido solo por esto, pero se que no soy una linda chica que se ve tierna de esta manera. Coloco mi peso en mis piernas como si estuviera sentado en seiza. Ha pasado un tiempo desde que tuve la oportunidad de sentarme así, creo que voy a comenzar a entumecerme pronto.
—Tal vez tienes razón —me dice mientras escucho sin comentar nada—, pensé que me sentía extraño porque nuestra relación cambio hace poco, pero puede que sea porque estoy demasiado acostumbrado a otro tipo de parejas.
Solo lo estoy mirando, para mi fue evidente desde el principio. Como no respondo parece perder su usual seguridad.
—¿No es así? ...O tal vez no.
Si, definitivamente su lado tonto es lindo. ¿No habíamos aclarado todo respecto a esto anoche?
Abro la boca pero sigo sin saber que decirle, ya he pensado mucho en esto durante los últimos días, pero no soy bueno para ponerlo en palabras. Simplemente terminaré por repetir fragmentos de cosas que tal vez ya he dicho. Tal vez igual sirva para reforzar mi opinión.
—See... Mm, si. Hace bastante que pienso eso. Es decir, yo también me siento normalmente incomodo por el cambio de relación, pero eres raro. Oh no, no quier decir que tu eres raro, pero eres demasiado grande. No, espera, eso no ha sonado bien, no es malo que seas grande. Pero lo eres... No se bien que es lo que acabo de decir.
Es un desastre. Yo soy un desastre.
Su declaración es directa, se está riendo y pone mucho énfasis en sus palabras. —Eres tan grande como yo.
Estoy un poco impactado, no se si dolido, ¡ya se que soy grandote, pero es un tamaño promedio! No es como si fuese un gorila forzudo. Pero supongo que es igual de ridículo, siendo que sigo sentado encima de él a pesar de tener su mismo físico. Genial, ahora me siento inseguro, y creo que se me nota en la cara.
Wolf no está diciendo nada y no se donde poner mis manos así que las dejo sobre mis rodillas, golpeando nerviosamente con la yema de los dedos. Él echa los codos hacia atrás y se apoya en el respaldo del sillón, su expresión ha cambiado. Su actitud altanera con un dejo de picara contrasta terriblemente con mi actitud silenciosa. Despilfarra confianza, es su actitud extrovertida con la cual no puedo competir.
Me están comenzando a sudar las manos. Me está mirando y no dice nada, tampoco se que está pensando y realmente no quiero levantar la vista de su mandíbula o mas abajo.
—No estas pensando algo extraño otra vez, ¿verdad?
Por fin ha hablado, ha hecho una pregunta, y yo sigo sin respuestas. Él ha sido el que ha sacado el tema y no parece incomodo con ello.
—Era un poco extraño...
—¿Que?
Mi voz fue demasiado baja, pongo un poco mas de esmero en actuar como si nada. —Fue extraño verte afeitarte, ¿sabes?
—¿De verdad?
—Estoy mas acostumbrado a ver maquillaje y otras cosas que realmente no entiendo. Y mas o menos por la mañana siempre se vuelve un lio de ropa, y a veces tengo que opinar sobre cosas fashion que no entiendo. Realmente no extraño eso, siempre me hacia sentir que era una trampa, era muy fácil decir algo mal.
El ladea la cabeza y asiente levemente mientras recapitula sus propios recuerdos mientras yo cruzo los brazos sobre mi pecho.
—Y las bombachas en la ducha... O pelo largo en la boca cuando duermes...
—¿Bom...? ¡¿Qué?
Él me mira extrañado. —Todas dejaban las bombachas mojadas colgadas en la ducha.
—¡¿De verdad?! —exclamo extrañado, no puedo imaginar mas que ropa interior en el tendedero.
—¿Cómo, nunca te ha pasado? Lo hacían todo el tiempo.
—No nunca, no hacen eso. Bueno, una de ellas era descuidada, pero incluso así, andar dejando la ropa interior en cualquier lugar...
—No en cualquier lugar, solo en la ducha después de lavarlas.
—¡¿Las mujeres occidentales lavan la ropa interior en la ducha?! —mis cejas se alzan hasta el nacimiento de mi cabello. ¡Esos no son buenos modales japoneses!
Wolfram parece disgustado y lo confirma. —Odiaba eso.
Lo pienso un poco, puede que este equivocado y no sea tan desagradable.
—...Es un tanto sexy.
Es la ropa interior de una linda chica después de todo. Me pregunto como lucían esas mujeres, probablemente como alguna actriz de una película extrajera.
Me mira con sospecha y enarca una ceja. —¿Que estás pensando? ...Ah, no me digas que tienes uno de esos fetiches japoneses. No hagas nada perturbador con mis calzoncillos. Tampoco puedes usarlos.
—¡No compares calzoncillos con bombachas! ¡Es completamente diferente! Completamente. Definitivamente diferente. Y no hables como si estuviera interesado en tus calzoncillos.
—No te creo.
¡No me importa! Estoy indignado por lo que asume de mi y eso me ha soltado la lengua.
—Y no es la primera vez que soy amigo durante mucho tiempo con una persona con la que luego salimos, pero cuando eran mujeres era distinto. Incluso si eramos amigos, siempre fue distinto. Estoy acostumbrado a tener amigos hombres con los que somos mas cercanos, no tienes que actuar diferente con ellos. No me siento incomodo, pero estoy un poco confundido.
—No luces incomodo.
Luego de una pausa en la que me calmo un poco ya que él está muy tranquilo, aflojo mis brazos. —Tu tampoco.
—Mm... —Wolf piensa mientras observa mi pecho y toca mi estómago, hasta ahora manteníamos cierta distancia pese a que estoy sentado encima suyo—. Nunca he estado con otro hombre, pero cuando era chico solían perseguirme bastante.
—¿Perseguirte, como...?
—Como coqueteando. Mi madre solía repetir mucho que me precia a ella cuando era pequeño, y cuando entre en la adolescencia me aseguraba que los hombres no me iban a dejar tranquilo. No fue para nada así, no soy una mujer, pero ni aunque lo fuera eso me pondría contento. Pero al final parece que si llamaba la atención de cierta gente.
—Puedo imaginar que eras popular en el instituto con las chicas, y no seria raro que algunos chicos también.
—No mis compañeros de clases. Al menos nunca me enteré, ni nadie me dijo nada. Hombres adultos.
Ohhhhh. Mi cara refleja que me he dado cuenta de hacia donde va esto.
—Internet es un lugar basto y oscuro. Igualmente, para ese entonces ya tenia casi veinte. A lo que me refiero es que se lo que significa que te persigan cuando no estas interesado. Es por eso que no pensaba decirte nada hasta que comenzaste a mostrar interés.
Es asqueroso, pero no puedes compararte con un pervertido.
Me siento mal solo de pensar que pueda considerar que yo me sentiría así acerca de él, incluso si no tuviera este mutuo sentimiento de atracción no reaccionaria de esa manera.
Mis piernas entumecidas se alivian cuando me inclino hacia adelante al buscar apoyo en sus antebrazos. Como me he movido incomodo, él jala de mi cintura para que vuelque todo el peso de mi entrepierna sobre la suya. Aunque estamos hablando de algo más o menos serio mi mente divaga gracias a esto.
Voy a hacer una confesión arriesgada.
—Cuando empece a sentir algo diferente no fue exactamente sexual y eso me resulto raro. Es mas normal simplemente estar caliente con alguien.
Me rio un poco por lo que he dicho y él no puede evitarlo. Ah, es vergonzoso pero me hace sentir contento que Wolf comprende. Me pregunto que estará recordando, no puedo imaginar con claridad que el tenga su lado pervertido porque siempre es muy correcto.
Sus manos pasan de mi cintura al centro de mi estomago. Ey, si me tocas ahí...
—Estoy mas acostumbrado a ser yo quien insista —me dice y vuelvo mi atención a sus ojos—, tal vez por eso es que me ha resultado extraño.
—¿Hablas de recién?
—Cuando te acercaste en el baño fue lindo. —Luce contento, pero antes de decir lo siguiente titubea, sus ojos son un poco evasivos—. Pero no pensé que serias tan directo. No esperaba que te me fueras encima... Literalmente.
Mierda. ¿Qué me pasa? ¡No tengo idea de como es que tuve el coraje de hacer eso! Y que me lo eche en cara...
—Supongo que eso es lo que lo hace diferente, ¿no? —pregunta Wolf.
—¿Qué? —estaba pensando en otra cosa.
—Que ambos estamos acostumbrados a iniciarlo. No es un problema de compatibilidad, sino de costumbre.
Esto me genera algunas dudas, estoy curioso. —¿Usualmente te pones molesto?
Él entiende perfectamente lo que estoy preguntando. Cuando yo quiero hacerlo, pues, siempre fui bastante insistente. Tengo cierta reputación de hiperactivo.
—¡Siempre!
¡¿Por qué tan orgulloso y contento?! La verdad es que desde hace un rato sus manos están molestándome, me toquetea en todos lados. Se vuelve mas evidente cuando su atención pasa a mis piernas. Luce como si toda esta situación le resultara muy atrayente.
—Oye, espera, no te habías quejado anoche de que no te gustaba que tus novias fueran demasiado cariñosas y siempre estuvieran encima tuyo.
—Si, no me gusta cuando la gente actúa pegote. ¿Pero qué tiene que ver eso?
¡Que lo que estás haciendo ahora! Una de sus manos está en mi trasero y la otra soba mi muslo, su pulgar se clava en la intersección de mi pierna mientras entierra su cara en mi pecho. Como me empuja hacia atrás me balanceo de vuelta hacia adelante para no perder el equilibrio, apoyando un brazo en el sillón y él otro alrededor de sus hombros.
—Ey.. Hipócrita. Mano larga.
Solo ríe e inmediatamente me muerde a través de la remera. Los besos pasan a mi piel, tira del cuello de mi camiseta para acceder a mi clavícula y luego sube para ensañarse con el hueco bajo mi barbilla.
—Oye, ¿qué te ha dado? —me quejo, pero me está afectando, así que voy a bromear—. No necesitas actuar así para que te crea que eres molesto. ¿O solo has estado actuando como un tipo bueno todo este tiempo?
—No he estado actuando.
—¿Entonces me vas a decir que no he tenido la oportunidad de ver como eres realmente?
—Así es.
No se si está bromeando o no, pero reímos. Restriego mi rostro contra su hombro y niego con la cabeza, no puedo creer a este tipo.
De un momento a otro nuestra mirada cambia, a centímetros el uno del otro, no aguantamos el besamos con ganas. Wolf me aprieta la nuca con fuerza. Rayos, los recuerdos de anoche me asaltan de nuevo.
Cada vez se muestra mas resuelto. Mientras me estruja contra él y entierra los dedos en mi cabello experimento el menear las caderas otra vez. Es raro, no estoy seguro de que siente él o como debería presionar para que sea placentero, pero empujar contra su estómago funciona, al menos para mi. Por su parte no hay quejas.
Después de todo lo que ya hemos hecho, no estamos en un nivel donde Wolfram necesite pedir permiso. Sus dedos van directo hacia mi pene sobre la ropa y lo acaricia con firmeza haciéndome exhalar. Estoy agradecido por la atención sorpresa.
Apoyo los codos sobre sus hombros y echo hacia atrás su cabeza para besarle mas a gusto. Aunque esté en una posición por encima de él, en este momento no soy quien mantiene el control de nada. Mientras muerde mi cuello mete la mano en mis calzoncillos rápidamente. Está siendo mas violento que de costumbre. Me estremezco cuando aprieta suavemente mis testículos y clava los dientes sobre mis tendones. Nunca me había sentido tan vulnerable ante alguien que sabe exactamente que hacer para desarmarme por completo. Está usando artillería pesada de hombre a hombre.
Tironea de mi ropa y me deja desnudo de la cintura para abajo, tengo que levantarme para terminar de sacarme los pantalones, pero esto me otorga espacio para quitarle la remera de un tirón. Bajo el elástico de su ropa con una mano y tomo su erección con el puño completo mientras nos besamos de nuevo. Lo único que quiero es contacto piel a piel, no estoy haciendo nada mas que sostenerlo con firmeza y apretar hasta el limite de lo soportable. Al tirar más de su ropa hacia abajo él se levanta. Ahora llega hasta sus rodillas, no nos tomamos el tiempo de que se desnude por completo.
Me pongo mas duro al sentir su pene contra el mio. No estoy seguro de que estoy haciendo pero se siente bien, es complicado tratar de sostener ambos con una sola mano y solo puedo acariciar la punta con los dedos. Es lo suficientemente efectivo para que Wolfram reaccione y vuelva a ensañarse con mi cuello y mi mandíbula mientras aprieta una de mis nalgas. Sus dedos van directo al medio y presiona con fuerza, mis músculos se resisten pero logra penetrar mas de lo que imaginaba posible. Mi pelvis se contrae por reflejo.
Estoy muy excitado así que su insistencia no me molesta, él no hace preguntas porque parece entender que no va a lastimarme. He confirmado que ante cualquier oportunidad Wolf elegiría esto, y no es como si mi plan fuera otro. Desde que me senté sobre él la primera vez ya había decidido nuestras posiciones. Quiero hacerlo.
Dejo de batallar con su lengua para humedecer mis dedos e incrementar la sensación placenteras mientras nos toco. Él hace lo mismo y la leve humedad contribuye a penetrar mas adentro. Aunque esta vaga lubricación no es adecuada, creo que es suficiente para que estimule el mejor punto, pero eso podría ser peligroso. No podemos continuar así.
—Tengo que ir a buscar el lubricante —le digo exhalando las palabras contra su mejilla.
Estoy tan excitado como él, que me apretuja y se estremece antes de soltarme. Me levanto con demasiada energía y en un par de zancadas desaparezco del living, tomo lo que necesito de la mesa de luz y vuelvo. Es la tercera vez que me siento a horcajadas de Wolf y ya se me hace costumbre. Tiro el paquete del condón a un lado y él lo mira, pero cambia su atención rápidamente hacia lo que hago con el tubo.
La primer porción va a parar a nuestros penes y la sensación cambia completamente, le cedo el tubo mientras continuo con mi tarea. Los dedos que penetran de repente mi cuerpo me hacen echarme hacia adelante, está sonriendo mientras me estremezco. Wolf me rodea con un brazo la cintura apretándome con fuerza contra su cuerpo. Necesito sacar el brazo de en medio y ya no puedo tocarnos, a él no le molesta que mi erección llena de lubricante se aplaste contra su estómago.
Extrañamente, no estoy concentrado en mi pene como lo estaría siempre. Resulta imposible pensar en nada más que en la expectativa de sus movimientos. Cierro la boca y aprieto los labios cuando empuja hacia adentro de nuevo, su rostro está pegado contra mi pecho y me alegro que no pueda ver mi expresión justo ahora. Por suerte soy capaz de mantenerme en silencio. Mi cuerpo comunica demasiado bien lo que intento esconder al contraerse y estremecerse en respuesta a lo que ha hecho. Incitado por mi aceptación, lo repite una vez mas y acompaño el movimiento clavando las caderas contra su pecho. Mis manos sobre el sillón aprietan el borde con fuerza.
Por suerte no lo repite, va a hacerme acabar si continua. La única razón para parar es que él también va a perder el control en cualquier momento si seguimos. Siento el calor emanar de su cuello, su respiración es agitada y nuestra piel está algo transpirada. No nos hemos movido mucho pero ambos estamos inquietos.
Aunque vuelvo a sentarme sobre sus piernas Wolf no quita su mano de mi trasero, abre las rodillas invitándome a encargarme de la parte delantera mientras continua con lo que parce divertirle demasiado. Pongo mi mejor cara de aquí no pasa nada, pero me cuesta pasar la saliva al tragar. Nunca puedo calcular cuando estoy al limite cuando me estimula de esta manera, creo que estaba mas cerca de lo que parecía.
Sus movimientos son suaves y mi cuerpo lo agradece, estrechándose de a poco. Lo brusco de recién acelero bastante el proceso, me hizo recordar vividamente la sensación de anoche mientras lo hacíamos. Me froto contra su pene, pero mis rodillas chocan contra el respaldo del sillón y me imposibilita. Wolf se desliza hacia abajo y me permite acomodarme. Al verlo fugazmente a los ojos se que está a la expectativa de todo lo que sucede.
Así que soy gay, ¿qué tanto? Mm, ya había pensado esto antes, ¿verdad?. Tal vez bisexual. Otra vez no es el momento adecuado para analizarme. El pensamiento fugaz pasa, pero mis ganas de sentirlo de nuevo dentro no.
Luego de tocarlo durante un rato de manera muy tentadora aplasto su erección llevándola debajo de mi cuerpo. Soy plenamente consciente de su piel desnuda y me excita sentirlo. Él no menciona el condón y me pregunto si continuaría así hasta el final sin decir nada. Yo no estoy seguro de aceptar si lo propone, pero quiero jugar un poco.
La sensación resbaladiza de su pene contra mi piel es distinta, puedo notar que él también lo siente porque está tenso. Ronronea y contrae sus músculos aferrándose a mis caderas cuando lo empujo un poco dentro. Aprieto mi nariz contra su hombro y me alejo para repetir el movimiento. La punta está dentro, mis músculos se resistieron a la sensación extraña pero el placer y la expectativa son mas fuertes. No estoy pensando, y cuando llego a este punto puedo llegar a hacer muchas estupideces. Me alejo con la sensación de miedo de casi haber continuado de este modo, aunque un pensamiento fugaz me recuerda que entre nosotros no pueden suceder esa clase de accidentes si decidiéramos no usarlo.
Wolf no me mira mientras tomar el paquete a su lado. Puedo leer en el aire que está nervioso. Excitado y expectante. Tanto como yo.
Incluso así, sus manos no tiemblan mientras metódicamente repite una acción que es natural antes del sexo. Cuando está listo, alza la mirada y es tan notorio como en mi cara que estamos intentando fingir tranquilidad cuando no se puede. Iba a besarlo pero no se que es lo que hago, fallo, aplastando mis labios estúpidamente contra su mejilla. Intento reparar la tontería besuqueando hasta su barbilla como si ese hubiera sido mi plan desde el principio hasta alcanzar sus labios.
Estoy actuando torpe. Utilizo el tiempo muerto del beso para recomponer mis pensamientos. Me encargo de todo obligando a mis manos a actuar con firmeza. Wolf me acaricia, pero no interfiere dejándome que sea yo quien decida como hacerlo. No me ando con rodeos, no necesito jugar al limite como lo hice antes, solo colocarme en posición y comenzar a empujar hacia abajo.
Es difícil, no se como sentarme sobre él y no es tan fácil meterlo. Rayos, eso solo me pone mas nervioso, pero si me apuro se que voy a arruinarlo de algún modo. Un horrible recuerdo aflora en mi mente, nada es peor que un mal movimiento que te haga sentir que se ha quebrado al doblarse, es horriblemente doloroso.
Me calmo y continuo despacio. Descubro que funciona dejarlo salir y empezar de nuevo. Cada vez que penetra es mas fácil que avance dentro de mi cuerpo. De vez en cuando reviso la expresión de Wolf actuando desinteresadamente, pero no engaño a nadie, estoy avergonzado de estar en esta posición y soy demasiado inexperto. El punto a favor es que los nervios mantienen mi excitación controlada.
Ya no necesito sostenerlo y soy capaz de quitar la mano y llevar los brazos tras su cabeza apoyándome en el sillón. Esta posición permite que mi rostro esta muy lejos de donde pueda llegar a verlo y aprecio mucho eso.
Wolf me acaricia la espalda y besa mi pecho de vez en cuando, y yo acaricio su cabeza un poco, pero eso es todo. Estoy mas cómodo así, puedo hacer todas las muecas que quiera sin preocuparme. ¿Estará él aprovechando para hacer lo mismo? Me da curiosidad verlo.
Al sentir que he bajado la vista para observarlo mira hacia arriba y se apresura a besarme. Lo dejo que tome el control completo de nuestras bocas, porque aunque parece una tontería, moverme sobre él requiere toda mi concentración.
No soy bueno en esto, no se menear las caderas, no esto seguro de si debería hacerlo de otro modo pero tampoco resisto los movimientos bruscos. No pregunto porque que le gustaría porque no hay nada que pueda hacer por el momento, no al menos hasta que me acostumbre a esto.
La penetración es suave, comienza a excitarme mucho con el correr del tiempo. Me tiemblan las piernas y se contraen los músculos de mi ingle. Mi pene acariciándose sutilmente contra su cuerpo es un complemento perfecto, no quiero evitar la sensación sino incrementarla, pero me obliga a hacer uso de toda mi concentración para contenerme.
Cambio levemente la posición a media que aprendo a moverme con mas soltura. Ya no intento ocultar que lo estoy disfrutando, se siente extraño pero increíble al mismo tiempo. Si me masturbara seria todo. Pero como no lo estoy haciendo, la leve fricción de mis testículos y mi erección que se balancea son solo deliciosamente provocativas.
Estamos enfrentados y es inevitable vernos al rostro, pero no soporto durante mucho tiempo que continúe observando este gesto y ataco su boca de nuevo. No estoy moviéndome frenéticamente, pero mi cuerpo es mas enérgico a cada momento. Jadeo.
Por favor dime que no te falta mucho. Me da miedo preguntar.
—¿Estás cómodo? —pregunto evasivamente al no ser capaz de decir otra cosa.
Wolf me observa con el ceño fruncido y una sonrisa que no es forzada pero se ve extraña. No he dejado de moverme. Creo que es una buena señal, se está conteniendo.
—No puedo quejarme de nada —se jacta como si fuera el ganador de la lotería con un suspiro, dejando en claro que mi pregunta fue tonta y no podría mas que sentirse afortunado—. ¿Te falta mucho? No se si pueda aguantar... Si... te mueves así.
Sus palabras son amortiguadas contra mi cuerpo al estampar el rostro en mi pecho mientras me abraza. Wolfram también menea las caderas levemente, pero su movilidad es reducida. Creo que esta es mi mejor oportunidad. Lo abrazo con fuerza y acelero de forma desprolija, mis muslos están cediendo.
—No aguantes.
Entre jadeos doy todo de mi por llevarlo al limite. Me aferra con mas fuerza del torso y clavando los dedos en mi piel tira de mi cuerpo mientras gime rítmicamente un par de veces. Rayos, lo estoy haciendo bien. Puedes estar orgulloso, Shibuya Yuuri.
Mi momento de victoria muere cuando Wolfram asienta las plantas de los pies en el piso con firmeza y embiste desde abajo. A la segunda vez, la voz que contenía se escucha con fuerza. —¡Ah...! N-no... Agh, rayos...
Los papeles se han invertido de repente.
Lo está haciendo fuerte y no puedo responder de manera coherente a sus movimientos. Demonios, está tan duro. Aunque es brusco, no llega a lastimarme.
Estar al limite me gusta demasiado y algo me dice que debería sentir vergüenza de disfrutarlo tanto, pero ya no puedo pensar. Me desespero, me siento al limite pero ya no hay mas tiempo. Él ha llegado y al estremecerse me aprieta contras sus piernas y no se mueve. Nos mecemos un poco mas, pero es todo. Tiemblo y me alejo un poco de él, mi cuerpo se estremece con mas fuerza y me cuesta moverme. La frustración es demasiado grande, estoy desesperado porque algo siga. Solo un poco más.
Wolfram me levanta rompiendo el contacto y se saca el condón de inmediato, anudándolo apresurado y tirándolo al piso mientras se sienta mas recto. Tirando de mis caderas me lleva mas hacia arriba y antes de que pueda pensar en nada mi pene está en su boca y sus dedos en mi trasero. No hubo advertencia y no se lo toma con calma. Embiste con la cabeza de una manera que me gustaría apreciar mas con mi vista pero tengo que cerrar los ojos. Sus dedos no se comparan con lo de hace un momento, pero tienen mas facilidad de movimiento. El énfasis está sobre el punto justo y me alegro tanto de ello.
Manoteo sus hombros. —Ya viene —es mi única advertencia, pero se que no es su plan dejarme ir, avisar ha sido solo una cordialidad.
Si era posible, acelera más. Y es la muerte, la muerte y el cielo al mismo tiempo. No hay hombre que resista esto. Me quiebro hacia adelante con un gemido mientras el orgasmo explota desde mi estomago hacia el resto de mi cuerpo. Wolf falla, se contiene y trata de seguir, pero siento como se atraganta y se aleja de golpe con la mano sobre su boca.
Estoy débil y confundido, pero me preocupa y amago a ayudarlo. —¿...E-estás bien?
Hasta que veo su rostro. Sus ojos gritan que quiere decir que está bien, pero no puede.
Está bien, está bien, no voy a mirarte. La database de imágenes para sueños eróticos ha sido actualizada.
Avergonzado de que haya sido culpa de mi sem... lo que sea, tengo que apartar la mirada de inmediato ruborizado. Por lo poco que vi, Wolf se ha puesto mas rojo que un tomate cuando le he hablado. De reojo lo veo limpiarse rápidamente la boca con la mano tratando de recomponerse. Es fácil apiadarme, así que voy rápido a la cocina y le entrego un rollo entero de papel sin mirar mucho.
Gracias por hacer eso por mi, fue maravilloso. Aunque no pueda decirlo en voz alta, tengo que decirlo de algún modo.
Al sentarme en el sillón de nuevo me sorprende que se recuesta contra mi y me abrase por la espalda. Sus ojos vedes me observan por sobre mi hombro, a medio esconderse.
—¿Fue suficiente? —me pregunta.
—¿Eh?
Se reacomoda abruptamente y apoya la barbilla sobre mi. —No te deje a medias, ¿verdad?
El rubor tiñe mis mejillas, pero es solo el recuerdo de lo bueno que ha sido. Creo que estoy sonriendo, es inevitable.
—N-no, no...
—Humn... —refunfuña y me observa.
No se que es lo que espera que le diga, o que espera encontrar en mi rostro, pero no me parece que haya mucho por aclarar.
—¿Quieres... tomar un baño o algo? —cambio el tema.
—Aun no —se niega y me empuja incitándome a recostarme.
Aunque fui y volví a la cocina, no he tenido tiempo de ponerme ropa interior o limpiarme demasiado. Eso no lo detiene de acomodarse entre mis piernas y toquetearme en el proceso. Su mano sobre mis partes ya flácidas me sorprende, no solo me sostiene para no aplastarme sino que me acaricia un poco. Incluso si lo acabamos de hacer, si sigue haciendo cosas así voy a ponerme contento.
Se queda tirado sobre mi con la cabeza apoyada en mi pecho, no hay mas remedio que aceptar la posición en que quedé. Al rodear sus hombros con mis brazos el muy consentido hace un sonido aprobatorio. Echando la cabeza hacia atrás dejo que pasen los minutos y me relajo, estoy cómodo. Ya me he acostumbrado a ser un juguete para abrazar.
Debería tener muchas cosas para pensar, pero en realidad no hay nada en mi cabeza. Luego de un rato estiro la mano hasta la mesa ratona y tomo el control remoto para hacer algo de zapping.
Wolf abre un ojo y me mira. Aprovecho a correr el flequillo de su rostro y espero a ver si quiere algo, pero los vuelve a cerrar y no presta atención. No hay nada que ver en los canales de noticias, dejo una película al azar para distraerme.
Si fuera un domingo como cualquier otro, estaría aquí tirado haciendo lo mismo mientras dejo la lavadora encendida o preparo el arroz. La diferencia es que estoy desnudo y tengo alguien que me preste atención. ¡Ah, que felicidad! Recibir caricias suaves después del sexo es demasiado bueno para ser verdad, termino cerrando los ojos durante largo rato porque Wolfram está desganado pero bastante activo y continua pasando sus dedos sobre mi cuerpo.
Yo tampoco tengo sueño, pero me gusta estar recostado aquí, y termino por ignorar la televisión o cualquier otro ruido del ambiente. Mi pierna cuelga y mi pie roza la alfombra, al restregarlo sobre la superficie del sillón se siente extremadamente suave, justo como su cabello en este momento.
Realmente no hay nada en lo que pueda pensar, y solo al cabo de mucho tiempo cuando siento su mano desvanecerse poco a poco decido que no es hora de tomar una siesta desnudos en el living. Durante el día el ambiente es mas cálido que durante la noche, pero seguimos en invierno.
—Wolf, vamos a bañarnos.
Su respuesta es un largo gruñido cuando no dejo de moverlo. Puedo escucharlo claramente rezongar en mi mente, seria alguno de sus insultos políticamente correctos.
—Oye, vamos. No es hora de dormir. Levántate —insisto comenzando a hacerlo. No tiene mas remedio que sentarse. Sus parpados están caídos y me mira de soslayo—. No me odies. Si tanto quieres dormir puedes hacerlo en mi cama después de que te calientes en el baño. Mientras, puedo preparar el almuerzo.
—¿Qué hay de comer?
—Sobras.
No parece emocionado.
El que he dejado sentado triste en mi sillón luce igual a un ángel desnudo.
—Luego podemos hacer hot cakes —digo vagamente, a propósito, mientras me alejo.
Sonrío a escondidas al ver la chispa encenderse en sus ojos verdes cuando voltea la cabeza de golpe como un perro. Parece que tengo un haz en la manga que nunca falla, ¡bravo! Ya está despierto.
No hay necesidad de ponerme ropa mientras voy y vengo. Es un tanto extraño andar así por la casa mientras alguien está sentado en el sofá viendo la tele, pero si contamos conque él también esta desnudo, entonces estamos a juego.
Dejo prendido calentador mientras recojo la ropa y la acomodo sobre el lavadero fuera del baño. Wolfram pregunta si necesito ayuda desde lejos pero me niego. Al volver noto que cualquier desecho relacionado con el sexo ha desaparecido. Ahora tiene su camiseta puesta, y solo me doy cuenta que es lo único que lleva puesto cuando lo llamo y se levanta.
—El agua no está lista, pero si entramos ahora seguro va a calentarse del todo para cuando terminemos de limpiarnos.
No siento que haya transpirado tanto, pero soy japones, no veo lo malo en disfrutar de un baño todos los días. Si se trata de desperdiciar tiempo en el ofuro soy un experto.
Eso que dicen que sugerir es mejor que mostrar es verdad, y muy peligroso. No quiero mirar fijo, pero mis ojos revisan el borde de su camiseta a cada rato. Lo peor es que ya sé qué es lo que hay debajo, y probablemente esta prenda tarde un segundo en desaparecer apenas entremos al baño, ¡pero es demasiado sugestivo!
Tal como lo imaginé, eso es exactamente lo que hace. Wolfram se desprende de su única prenda con un solo ágil movimiento. Como el pasillo es estrecho y ha entrando primero, tengo que esperar a que la doble y la deje sobre la pila de ropa que he preparado.
Se lo ve cómodo con su desnudez, envidio la firmeza de su autoestima.
Un leve vapor se eleva de la bañera, mi calentador funciona de maravilla.
—Ah, solo tengo una banqueta...
Por supuesto que iba a entregársela al invitado, pero Wolfram toma asiento directamente en el piso.
—No te preocupes.
No esperaba que haga eso, usualmente es el quisquilloso, y no puedo imaginarlo decidiendo ser quien se sienta en el piso.
—¿No te molesta sentarte en el piso?
—No. —Me quedo observándolo y es evidente que tengo dudas—. ¿Qué pasa?
—Nada. Es solo que nunca te he visto sentarte directamente en el piso. Digo, en general.
Mientras busco el resto de las cosas que vamos a usar y las voy colocando entre nosotros una a una, él saca el duchador del enganche.
—¿Que tiene de malo eso?
—No, no, nada. Pero, es que usualmente eres muy correcto.
—¿Que estás tratando de decir realmente, Yuuri? No es como si estuviera sucio.
—Ya se que no está sucio, aunque me da flojera limpio el baño muy seguido lo mantengo en buen estado. —Me está presionando para que diga lo que tengo en mente, y decido no evitarlo—. Dime algo, ¿como es donde vives en tu país? Quiero decir, donde vivías cuando eras chico, o antes de venir aquí.
—Antes de venir a Japón vivía en un departamento.
—¡¿De verdad?!
—¿Por qué te asombra tanto?
—No, es que... —Tengo que mantener controladas mis fantasías, o tal vez era un edificio grande—. Cuando nos conocimos pensé que eras un estirado, alguna clase de tipo rico o niño mimado. Siempre vistes formal, tienes modales impecables, incluso te paras de una forma completamente diferente a otros hombres que conozco.
Como si se llevara el mundo por delante, o como si nos viera de arriba de su propio podio romano. Eso es, unos laureles en la cabeza, una toga y un pilar romano. Wolfram mira con su típica expresión pedante de piernas cruzadas con la barbilla apoyada en una mano. Seria una perfecta obra de arte esculpida a mano en blanco mármol.
—Siempre pensé que estabas en la misma liga de Murata.
—¿La misma liga?
—Dinero es algo que a su familia no le falta. Desde que eramos chicos se puede notar el contraste entre nosotros. Pero a pesar de eso, recuerdo que solía mostrarse contento con poco. Como la comida de mi vieja, o adueñarse de mi kotatsu ya roto...
Básicamente, sospechaba que Wolfram sería del tipo que tendría que acompañar a comprar una consola nueva siempre que hay un lanzamiento, sin la necesidad de luchar con trabajos de medio tiempo para ahorrar el dinero como nosotros los plebeyos.
El agua caliente me salpica al rebotar en su cuerpo cuando se enjuaga el jabón. ¿Ya ha terminado? Yo me he quedado con el jabón en la mano mientras pensaba.
Wolf continua con la conversación por su cuenta. —No se donde vive Murata, no puedo opinar si será parecido o no a mi casa. Ya te he dicho que el departamento que conseguí aquí es extremadamente pequeño, comparado con el que tenia antes es como un mono ambiente.
—Ese tipo de lugares es popular aquí.
—Si, he notado que hay muchos departamentos extremadamente pequeños disponibles.
Wolf se arrodilla junto a mi y me quita de repente el jabón de las manos. Estoy por protestar, pero el sonríe cruel y el agua llena mi boca abierta de repente.
—Oye... ¡Ah! ¡¿Q-qué haces?! ¿...por qué? —Con el rociador en una mano y la otra en su cadera me dispara de nuevo y me doy la vuelta para evitar que me deje ciego. —¡Basta!
El agua caliente revuelve mi cabello y cae como una cascada alrededor de mi rostro. Luego golpea con fuerza el resto de mi cuerpo. Sospecho que me está castigando por algo que he dicho.
—Eres muy lento, ¿cuando piensas terminar de bañarte?
—¿Qué estas haciendo? —pregunto al darme cuenta de que la cosa extraña en mi espalda es una esponja.
—¿Acaso no es obvio? Te estoy ayudando.
—¿Quieres lavarme la espalda...? ¡O-oye!
De repente sus manos desnudas y resbaladizas están sobre mis pectorales. Me abraza pegando su cuerpo a mi espalda y su voz llega desde muy cerca.
—Deja de sorprenderte tanto por pequeñeces. Es lo mas natural que te ayude con esto.
Wolfram suena tan contento... Comienzo a pensar que sus intenciones son inocentes, pero mi corazonada es correcta. Por supuesto que hay segundas intenciones.
Llevo mi mano de golpe hacia mi entrepierna cuando él me agarra ahí sin ninguna advertencia previa. —¡¿Qué estas tocando?!
—Realmente actúas como un inexperto, si sigues haciendo aspaviento por cada pequeño detalle voy a empezar a llamarte novato de nuevo.
—No retrocedamos un año en el tiempo por favor. —Ya he escuchado eso demasiadas veces.
Wolfram solía llamarme novato muy seguido, cada vez que conversábamos sobre algo de lo cual era ignorante. Pero la mayoría de las veces son cosas que no entiendo, ni siquiera crecimos con la misma cultura. Casi dejó de hacerlo hace poco, pensé que por fin había reconocido mis cualidades, pero me parece que simplemente se tomó un tiempo.
Trato de detener sus dedos y cerrar las piernas pero no estoy ganando la pelea. Su mano se siente super suave jugando sobre mis delicados testículos, no puedo hacer movimientos bruscos. La verdad, esta sensación placentera me está convenciendo.
—Oye, ya es suficiente, puedes parar ahora.
—Nunca he dicho que planeaba parar.
—¿Eh? —Su tono de voz es suficientemente sugestivo, sus labios me dan cosquillas detrás de mi oreja—. ¿No me digas que quieres hacerlo de nuevo?
—Mm... —La vibración de sus labios es seguida por unos pequeños besos.
Rayos, creo que él también ha descubierto cual seria su haz en la manga.
No soporto sin temblar, insiste en ese lugar sensible, y para peor, continua hacia mi nuca. El escalofrío que me genera al morderme la parte trasera del cuello es tan fuerte que tengo que inclinarme hacia adelante para escapar.
—...E-eeeh...
No ha pasado ni una hora desde que lo hicimos.
—No es demasiado difícil convencerte.
—¡Oh, callate! —Me enoja que tenga razón. Él lo encuentra sumamente divertido.
Usualmente estaría muy feliz de que me ofrecieran esto aquí y ahora. Pero he dado todo de mi en el sillón y lo de anoche se volvió bastante intenso. No me siento sumamente adolorido, pero mi trasero arde y no estoy realmente de acuerdo con la idea de que empeore. No me resisto mientras me masturba, pero no puedo esperar demasiado tiempo para objetar.
—N-no estoy realmente seguro de poder otra vez.
—Pero ya estás bastante erecto.
—¡Agh! ¡No lo digas en voz alta! —me escandalizo. Eso fue un lanzamiento con efecto sorpresa, ¡no hay forma de que estuviera listo para atajarlo!
Ha estado más relajado comparado a la semana pasada, o incluso a ayer. ¡Pero como puedes simplemente largar un comentario como ese! Y que pasa con la elección de palabras tan correctas.
—Pero lo estas.
—¡Sólo callate! —ordeno cortante. Lo he fulminado con la mirada por sobre él hombro y he visto en sus ojos algo de respeto.
Que deje de hablar no significa que deje de ser insistente y me sorprende. El toque se convierte en una caricia de nuevo, pero en vez de poner distancia se aprieta mas contra mi cuerpo y me abraza con fuerza por la espalda. Besa mi cuello y acaricia mi pecho.
—Oye, hablo en serio, no es que me desagrade la idea, ni tampoco insinúo que la ultima vez pasara nada malo, pero no se si...
—Podemos hacerlo de otro modo.
Rayos. No se rinde. Pero tiene razón, puede que no sea lo mismo que una carrera completa, pero puedo tocarlo.
—Puedes hacérmelo a mi —Es un vago susurro.
Tal vez juntos...
Tarda en caer en mi cerebro.
¿Eh?
—¿Eh?
Primero me sorprendo, luego sospecho, y luego volteo a verlo. Él me mira cuestionante, como preguntando de que me sorprendo.
—Pensé que... no te había gustado.
Wolf aprueba mi sinceridad, pero no responde. Ahora que me he dado vuelta puede besarme en la boca. No lo rechazo, rodeo su cuello con los brazos.
¿En serio vamos a continuar con esto?
Luego de emocionarnos un poco, deja mi boca pero mantiene su mejilla pegada contra la mía y habla contra mi mandíbula. No exactamente como si fuera un secreto, ni tampoco lo dice en un tono que resulte sexy, suena como una confesión.
—Nunca te dije que no me haya gustado.
Maldición. No te pongas contento tan rápido. Pero, ¿está hablando de hacerlo-hacerlo, no es así? Me alejo casualmente y estudio su rostro. Luce serio, si. Me relamo los labios y ruedo los ojos por el baño.
¿Luciría mal si me muestro demasiado contento por el cambio? Tal vez no debería lanzarme a continuar así como así, debería cuestionarlo un poquito. ¿Pero y si lo cuestiono y ya no quiere?
A fin de cuentas no necesito pensar tanto, Wolf responde a todas mis preguntas cuando me toma por la nuca y me acerca obligándome a plantarle un beso. Está dando todo de si en esto, y es realmente bueno besando con lengua. De hecho, todos los besos que he tenido con él han sido un poco diferentes... no, muy diferentes, a los que usualmente tuve siempre. Eso es, besos como los de las películas extranjeras.
Me pone. Se siente un tanto aparatoso e incluso indecente, pero me pone.
Contrario a todo lo que pensaba, parece que tiene muchas ganas de intentarlo de nuevo. ¡Que suerte! Es increíble la rapidez con la que me vuelvo a aferrar a una idea que había intentado dejar ir con todas mis fuerzas.
Sintiéndome sumamente afortunado, decido no decir una palabra más y ahorrarnos los rodeos.
Acaricio su espalda, intento seguir el ritmo del beso, llevo las manos hacia su pecho y hasta abajo. Todo con énfasis, tocando lo que encuentro a mi paso. Él se revuelve un poco e intenta pegarse a mi, pero alejo sus caderas para poder acceder a la mejor parte. Mm, de verdad que es bastante rubio ahí abajo. No me impresiona como la primera vez que lo vi, pero es un detalle que siempre me llama la atención.
Toco durante un largo rato mientras aprovecho que arrodillado está en una posición mas alta que yo sentado en el banquito. Tengo fácil acceso con mi boca a su pecho. Intento besarlo provocativamente y apuntar a los lugares a los cuales tienen mas efecto. Su inquietud llega al limite.
—Tengo que ir a buscar el lubricante —escucho su voz algo ronca por encima de mi cabeza.
No lo largo tan fácilmente. Solo para mi propia satisfacción deslizo mi mano libre hacia atrás entre sus nalgas. Lo escucho suspirar levemente por la sorpresa y mover las piernas inquieto. Se que está incomodo de estar tanto tiempo arrodillado, pero pone esfuerzo en mantenerse erguido mientras lo molesto.
No dura tanto como esperaba, simplemente me empuja para que lo suelte y se va. Pero para mi sorpresa, sola ha abierto la puerta corrediza, salido y vuelto a entrar.
—¿Ya lo habías traído?
En su mano está el tubo de lubricante junto con el paquete con el condón dentro.
—Lo deje en el lavadero con la ropa.
Eeehhh. Su expresión sonrojada es de lo mas linda. Él es una belleza a la cual nada puede quedarle mal, aunque se lo podría considerar ya algo maduro, pero cada vez me convence mas de que su lado aniñado es el mas lindo. Creo que si llegara a decirle en voz alta que así de avergonzado se ve tierno estaría muerto.
Ahora que abrió y cerró la puerta ha entrado una corriente de aire frio, pero el agua caliente desprendiendo vapores a mi espalda comienza a nivelar la temperatura del ambiente. Wolf se vuelve a arrodillar cerca mio.
—¿No estás incomodo? —le pregunto apuntando con la cabeza a sus rodillas, cuando estaba parado pude ver las marcas rojas en ellas.
—No, estoy bien.
Dudo un poco que sea ideal, pero si se sentara en el borde de la bañadera, o si nos paráramos, no se como continuaríamos con esto.
Se me entrega el lubricante y decido que lo mejor es volver a la ultima posición. Apoyo mi mejilla en su lado izquierdo mientras manipulo el gel a su espalda y luego de tapar el frasco lo dejo en el piso al lado nuestro. Probablemente lo necesite, tengo que ser generoso con la cantidad para asegurarme de que sea placentero.
Lo bueno de todo esto es que he estado del otro lado mas veces, y creo que ahora tengo una idea mucho mas acertada de como funciona esto. No va a ser un fiasco como la primera vez.
Me siento incomodo yendo directamente al grano y penetrándolo con mis dedos, pero el ambiente cambia a uno mas sensual rápidamente. Poco a poco lo voy atrayendo mas hacia mi, y pongo demasiada confianza en mi banquito de madera cuando lo dejo casi sentado encima mio. Pero es cómodo, lo siento relajarse al poder soltar su peso sobre una de mis piernas y yo tengo un perfecto acceso a su trasero.
Además, el roce de nuestros cuerpos es sumamente placentero y la cercanía nos relaja. Wolfram es de abrazarme mucho, ya sea para dormir o la ultima vez durante el sexo, pero no es difícil entender que cuando mas pegado a mi pueda estar, mas cómodo se siente.
Sus brazos alrededor de mi cuello no me dejan hacer nada, y apenas puedo acariciar su erección con el pulgar si se empuja así contra mi cuerpo. Está provocándome. Sentirlo moverse tímidamente cuando lo estimulo por dentro me está volviendo loco. Al final, el lubricante que utilice es mas que suficiente, sabiendo bien como va a sentirse esto, penetro con fuerza mis dedos hasta el fondo.
—¡...Ah! —su gemido estrangulado me hace tensar el cuerpo y repetir el mismo movimiento otra vez, y luego otra—...ng...mh...
Se que está aguantándolo, pero escucho su jadeo y siento perfectamente como se estremece. Estoy siendo cuidadoso de no estimular de mas, no quiero terminarlo, pero hacerlo así no solo me esta excitando a mi inmensamente, y su cuerpo se tensa y se relaja al mismo tiempo.
De repente quita mi mano, se endereza y me besa con fuerza. Lo mismo que me hizo a mi sentir bastante placer también funciona maravillas en él. Sus dedos me revuelven el cabello y su lengua se desliza dentro de mi boca con violencia. Lo abrazo por la cintura y forcejeo hasta que me quedo sin aliento.
Como siempre, sus orejas se han puesto muy rojas, pero sus mejillas también están complemente coloreadas. Sus labios húmedos tiemblan un momento mientras espera a recuperar fuerzas para levantarse.
Cambiamos de posición mientras su expresión de placer se graba a fuego en mi mente. Yo también me levanto, luego de tomarme un tiempo para ponerme el condón, y es sumamente evidente lo duro que me encuentro. Los sentimientos de un hombre no se pueden esconder. Luego de observarlo, me mira a los ojos y aparta la vista, recostando la cabeza en mi hombro un momento. ¿Que tan cerca estabas? Tengo la impresión de que cuando toco su próstata él lo siente mucho mas intensamente de lo que yo lo siento.
Nos movemos unos pasos y al darme la espalda decide apoyar su hombro contra la pared. Lo abrazo por la espalda y me pregunto cual es el plan, pero por mas que miramos hacia la bañera no serviría de nada pedirle que se siente. Tal vez si se reclina con las manos sobre el borde... Pero aunque intento empujarle con mi peso se resiste, ¡tienes unas buenas abdominales!
—¿No seria mejor si nos arrodillamos? —sugiero al menos.
—Está bien.
No es tan difícil ubicar mi pene y penetrarlo ahora que de este modo es capaz de separar mas las piernas. El largo juego previo ha funcionado, pero igualmente se siente una increíble resistencia. Es en este momento donde puedo jactarme de ser el experimentado, ja, llámame novato ahora. Aunque solo son dos veces contra una, pero no importa.
Lo mas incomodo es meter la punta, luego es solo cuestión de continuar presionando hasta el limite, salir y volver a hacerlo. De este modo cada vez llego mas lejos, no pensaba forzarlo tanto como para llegar hasta el fondo, pero Wolfram deja colgar su cabeza y tiembla cada vez que hago esto. Si te comportas así no voy a querer parar.
Estoy agradecido de que lo hemos hecho hace menos de una hora y mis días de adolescencia hace mucho que han terminado. Esto es demasiado placentero, pero aunque lo disfruto horrores, no hay chance de que vaya a llegar primero. Me tomo mi tiempo, y no pasa mucho hasta estar completamente dentro. Ver mi cuerpo directamente pegado contra el suyo me impresiona, no pensé que podríamos llegar a hacerlo.
Ahora que tengo las manos libres rodeo su cuerpo por completo y lo sostengo, no puedo ver su rostro pero no me hace falta, su cuerpo inquieto y tembloroso me da a entender todo, ni que hablar de su voz. Me gusta mucho escucharlo. Abrazándolo de este modo que estoy convencido debe encantarle, su cuerpo se mese a merced de mis movimientos.
Poco a poco se reclina mas contra la pared y la esquina de la bañera. Apoya su antebrazo contra la loza por encima de su cabeza y su otra mano parece querer aferrarse directamente. No pienso separarme. Aplasto su pecho contra la pared, cuanto mas erguido esté su cuerpo, mas fuerte puedo hacerlo. Es cuando descubro las maravillas de esta posición que logro arrancarle el primer gemido fuerte.
Para mi deleite, no es el único, cuanto mas enérgicamente me muevo mas fácil es escuchar el eco. Clavo los dientes en su hombro y acelero el vaivén, incrementando la fuerza de una que otra estocada entre la ininterrumpida penetración. Los músculos de la espalda de Wolfram están marcados y sus brazos contra la pared increíblemente tensos, cuanto mas lo empujo más lo obligo a apoyar sus hombros y su frente contra la pared.
Me cuesta aguantar, pero aun puedo. Aprieto los dientes y mantengo el ritmo asombrado de los sonidos que de ahora en mas me gustaría volver a escuchar siempre.
Está agitado y al limite, pero no veo que sea su plan acabar ya que no está tocándose. Es por esto que me impresiona escuchar su gemido estrangulado, la forma en que tiemblan sus piernas con violencia y luego el resto de su cuerpo. Wolfram se retuerce y me inclino para intentar ver que es lo que paso.
Los músculos de sus muslos tiene espasmos y apenas veo su boca abierta al tener la cabeza gacha entre los hombros, su expresión parece congelada en medio de un jadeo.
—¿Acabaste? —pregunto asombrado.
Respira con dificultad. —N-no... Si. No, n-no aun...
La respuesta es completamente confusa, tanto para mi como para él. Wolfram realmente no tiene idea, pero el goteo en el piso dice lo contrario. Aunque la cantidad es pequeña. No estoy seguro. Pero cuando él me jadea su orden no lo dudo.
—Sigue... Sigue.
Lo siento al borde del orgasmo, pero es extraño, ha pasado demasiado tiempo. Me muevo y él se mueve conmigo sin tapujos, está apresurado para que no se le escurra entre los dedos el momento que parece eterno.
En un impulso, mientras Wolf se echa mas contra la pared, tiro de sus caderas hacia atrás y empujo su espalda hacia abajo inclinándolo por completo. Se arquea mientras cierra el puño contra la pared, es lo mas fuerte que lo he escuchado gemir en respuesta a la fuerza de mis movimientos. Lo penetro rápido, cada golpe lo estremece. Esta vez llego a verlo, no se ha tocado, pero eyacula igualmente.
Lo siento aflojarse y abrir mas las piernas como si sus caderas se dieran por vencidas, pero yo no lo suelto ni me detengo.
Su pregunta es una única palabra que sale con dificultad. —¿Terminaste?
—Aun no —tengo que negar lamentablemente—, me falta poco.
Vagamente está presente en mi mente lo que debe estar sintiendo tas el orgasmo, no puedo pensar más, solo se que debo dejar de contenerme y terminar rápidamente.
Clavo mis dedos en la carne suave de la comisura de su pierna y jalo con firmeza a la vez que aprieto con mi otra mano su trasero. No hay mejor vista que en este momento, pero cierro los ojos con fuerza cuando lo siento venir. Mi gemido es fuerte, no lo contengo, me estremezco y disfruto de sus movimientos cuando mis caderas se congelan en el lugar y los espasmos continúan atacándome.
Es celestialmente bueno. No tendría palabras para describir lo bien que me hace sentir esto.
No tardo en salir para dejar de torturar su cuerpo. Wolfram se deja caer al fin, siendo capaz de sentarse en el piso con la espalda contra la pared. Se lo ve exhausto, jadeante y también sumamente confundido. Me siento sobre mis rodillas flexionadas y me encorvo con las manos sobre ellas tomando un respiro frente a él. Sus ojos verdes mi miran fijamente, su mandíbula tiembla y su ceño está fruncido.
—¿Estas bien? —pregunto sin haber recuperado del todo el aliento. Mi garganta raspa porque he estado respirando por la boca durante mucho tiempo.
Su expresión claramente dice que no tiene idea.
¿Que ha pasado aquí exactamente? Porque lo único que puedo sentir es un orgullo tremendo por haberle sacado este orgasmo a los golpes. Pero suena demasiado bien para ser verdad.
—La verdad... No estoy seguro.
Nos miramos un momento sin decir nada y cuando él se ríe de forma ahogada, siento que me relajo por completo y también sonrió. Siento un increíble alivio de que sea lo que fuere, no es para nada malo. Espero que el suyo se haya sentido tan bien como el mio.
Me levanto y le doy la mano para ayudarle, sus piernas continúan inestables, pero sentarse en el borde del ofuro ayuda. Lo imito y mientras descansa yo me deshago del condón dejándolo un poco mas allá en el piso discretamente escondido dentro de su paquete.
Coloco una mano en su hombro a modo de apoyo moral apretando con firmeza y luego cambio mi actitud amistosa a una mas intima, acariciando su rostro y su cabello. Inmediatamente Wolf deja caer la cabeza contra mi.
—Deberíamos entrar al agua caliente. ¿O quieres esperar un poco? —Pregunto mientras continuo acariciándolo afectuosamente—. No quiero que te baje la presión.
—No, esta bien, entremos.
Por un momento me tienta hacer algo tonto como haríamos durante alguna de nuestras salidas y empujarlo hacia atrás, pero esta vez lo dejo pasar porque no estoy seguro de que sus reflejos sean los mejores en este momento. Tampoco seria el momento mas indicado.
Me abstengo de contentar nada y lo dejo entrar primero. En vez de colocarnos enfrentados, me acomodo de forma que puedo apoyar mi espalda contra su pecho, no hay ninguna queja al respecto. Los brazos de Wolf descansan sobre mis hombros y recuesta como puede la cabeza contra mi nuca. No quiero aplastarlo, manteniendo las manos entre mis piernas me quedo levemente inclinado hacia adelante. No nos hemos lavado el cabello, así que no le dará frio, y la sensación sedosa debe sentirse agradable contra su rostro.
Pasa un tiempo y Wolf tira de mi hacia atrás. —Recuéstate.
Mm, tengo mis dudas, pero esta bien. Al parecer no es tan incomodo, aunque esta bañera no es tan grande se puede considerar para dos personas. Echo la cabeza hacia atrás, ya que me han dado permiso de ponerme cómodo.
—Oye —realmente quiero preguntar—, ¿estas bien? Mm, aunque supongo que lo estas, pero ¿qué paso?
Wolfram aprieta un poco su brazo sobre mi pecho, gruñe desganado y luego sonríe un poco. —Estoy bien, ¿no te lo he dicho antes? Escúchame cuando hablo. Aunque siempre te andas excediendo, voy a recordarlo para cobrármelo una próxima vez. Y sobre lo otro... No lo se.
Como él insiste, giro un poco y me besa, no solo en la boca sino en el rostro un par de veces. Se que hemos aclarado las cosas, y puedo dar por hecho de que soy la única persona que le interesa ahora mismo, pero me da la impresión de que está muy encariñado conmigo. No rechazo nada de lo que se me ofrece, vuelvo a besarlo y giro un poco mas para enfrentarle lo mas que puedo. Estoy abusando de las comodidades, recostado por completo encima de él.
Mi mano en su cuello revolviendo la parte larga de su cabello demuestra que quiero seguir con las caricias y los besos, pero las ganas de conversar son mas fuertes.
—Ni siquiera te tocaste, y aun así...
Incluso si se me calientan las mejillas no voy a evadir el tema. Él también actúa como si no fuera vergonzoso, peor se le nota.
—Ya lo se. Fue... extraño. No tengo como describirlo, ni tampoco esperaba que pase algo como eso. Sabia que se sentiría bien, esperaba que con el tiempo incluso mejorara aun mas, pero no tanto.
¡Así que te gusto! Te gusto mucho, sin duda alguna.
El orgullo que siento no se puede esconder tampoco, estoy tan contento que debo tener una sonrisa de oreja a oreja y mis ojos se han vuelto unas rendijas.
Para intentar aparentar un poco de modestia vuelvo a darme vuelta y pienso dejarlo tranquilo, no voy a cuestionarle mas. Uno de mis mas grandes defectos es mi ego, pero no hay forma de que baje los humos cuando la única explicación posible es que le he sacado un orgasmo a los golpes.
Maldición, Yuuri, deja de recordar eso o no será solo tu cerebro el que se ponga contento. Acabo de hacerlo, para colmo dos veces en el día, e igualmente tengo la impresión de que seria posible volver a hacerlo muchas mas. ¡Ah, me siento rejuvenecido!
—¡Ahhh, AY! ¡¿Wolfram que demonios estás haciendo?! —Los dientes en mi hombro aprietan con mas fuerza—. Duele, duele, dueleeee.
Cuando me suelta y lo miro mal sobre mi hombro abre y cierra la boca en una muesca aparatosa como si hubiera mordido algo feo. ¿Qué te pasa?
—Deja de actuar tan realizado, Yuuri, es desagradable. No creas que ha sido para tanto, no es como si me hubiera gustado.
—¡Pero si acabas de decir que te gusto!
—No es cierto.
—Dijiste que se sentía bien hace dos minutos.
—Dije que sabia que se siente bien, no que me ha gustado. Son dos cosas diferentes.
—¡¿En que mundo eso es diferente?!
—Hump.
—Te ha gustado y lo sabes, pero eres un maldito tsundere —murmuro por lo bajo.
—¿Qué dijiste? —no necesito mirarlo para saber que expresión tiene.
—Naaaada.
.
.
.
Todo es mejor con hot cakes.
He tratado de sacar el tema una vez mas pero me ha ignorado, pone la su típica cara de encaprichado y me ignora girando la cabeza a un lado. Parece que el tema sexo ha sido baneado, si eso supone que admita que tiene que retractarse de algo que ha dicho, el muy obstinado. Primero dices una cosa, luego insistes con otra, ¡no eres honesto para nada!
Lo peor es que no puedo quejarme, ya se como es él desde hace mucho tiempo y lo he provocado.
Tsundere, un completo tsudenre. ¡Ya estás grande para eso!
Pero siendo Wolfram, puedo imaginar que envejecerá hermosamente. Pero esta personalidad... Es de esas cosas que están caladas a fuego y son para siempre. El abuelo Wolfram seguramente será un viejo aniñado y caprichoso, una combinación temible.
—¿Es esto lo único que vas a comer? Porque yo tengo hambre de comida de verdad.
—Por supuesto que no.
—¿Eh? ¿Osea que si vas a comer el almuerzo?
—¿Por que no iba a comer, Yuuri?
Solo observo el solitario hot cake que ha quedado en el plato del medio siendo dirigido directamente a su plato.
Hicimos dos cajas, eran como quince de esos. Lo come como si nada. Pensar en que ahora sabe como hacerlos, donde comprarlos, de que marca son. Y para colmo son accesiblemente baratos, no hay nada que le ponga un limite.
—¿Y qué hay para el almuerzo? —me pregunta raspando las sobras de dulce del plato.
—Sobras de arroz salteado.
Su Excelencia el Príncipe parece no aprobar el menú del día.
—Quiero eso que mencionaste la otra vez, algo con huevo y carne dentro, que parece una pelota de béisbol.
—Esa descripción no se adapta a nada de este continente...
—¿De que estás hablando? Fuiste tú el que me lo ha contado —dice observándome acusadoramente como si fuera mi culpa o le hubiera mentido.
Fuerzo mi cerebro hasta que logro recordar de que comidas es de las que hemos hablado últimamente.
—Omuraisu.
—No se, ¿qué es?
Voy a patearte por debajo de la mesa en cualquier momento. Pero me dolería porque solo tengo puestas las medias y unas pantuflas.
—Arroz, salteado, carne, verduras, envuelto en huevo —mascullo.
—¿Y qué forma tiene?
—Mm, de pelota de fútbol americano. ¿A eso te referías? ¡No tiene nada que ver con béisbol!
—Es lo mismo.
.
.
.
Salimos de casa porque necesitaba un poco de aire.
¡Como que es lo mismo! No me puedes decir a mi que es lo mismo.
Mi indignación me impide sentir el frio. Wolfram se para de lo mas campante a mi lado en su ropa de gimnasia, aunque hay viento fresco se ha rehusado a que le preste unos pantalones largos y sus rodillas al aire son mas blancas que la amarillenta fachada del departamento. Al menos se ha puesto un buzo.
—En vez de ir al kombini de aquí cerca, ¿quieres correr un poco? —propongo.
—Si vamos demasiado lejos, luego será molesto traer las bolsas de vuelta. Es mejor solo dar un rodeo.
Ponemos el plan de mi acompañante en practica, decido enfilar hacia el lado derecho.
Mientras corro se despeja mi mente, creo que si no realizo aunque sea parte de mi rutina todas las semanas me pongo inquieto e hiperactivo. Wolfram no se queja, pero no parece emocionado con la idea, lo conozco bien para saber que esto no es algo que siempre accedería a hacer un día de flojera.
Decido no seguir ninguna ruta de las usuales y solo me encamino hacia la plaza mas cercana. Paramos en las barras a estirar un poco, el lugar está desierto y a juzgar por el aire frio de nuestro aliento y la hora, asumo que todos deben estar en sus casas calientes bajo un kotatsu comiendo.
Un recuerdo fugaz llega a mi mente mientras Wolfram estira una pierna horizontalmente. Hay unos bancos de los típicos que también ves en todos los parques allá a lo lejos.
—Sabes, hace mucho recuerdo haberte visto en un lugar cerca de aquí.
Wolfram voltea a mirarme sin cambiar de posición, es simpático verlo con los parpados medio caídos haciendo sus ejercicios. No se como hace para tener sueño estando tan activo.
—¿En donde? —pregunta asombrado.
—En un parque que me queda de paso cuando salgo a trotar. Pero fue hace mucho, aun no hablábamos casi nada, creo que apenas llevábamos un mes de vernos y seguíamos peleándonos la planta. Lucias bastante solo.
Me mira serio un momento pero luego su mirada divaga pensando. —Realmente no lo recuerdo.
Claro que no lo recuerda. Si ni siquiera me había visto, y podría haber sido un momento cualquiera donde estuviera de paso por el lugar, nunca podríamos saberlo. Pero por alguna razón el desencuentro me pone algo melancólico por un momento. Aun recuerdo con claridad su perfil en el banco, con su traje de oficina, echado hacia adelante con la mirada fija a lo lejos.
Es el mismo hombre de ojos verde claros como el fondo de un lago que me observa ahora de lo mas tranquilo. Wolf incluso estaba en mis brazos hace poco, cálido y afectuoso. No hay comparación.
—Si alguien me hubiera dicho en aquel momento lo cercanos que íbamos a ser ahora, me hubiera reído en su cara.
—¿Por qué? —pregunta con una dulzura digna de un adolescente.
Me lo quedo mirando, ¿como seria una versión joven de él? Quisiera ver algunas fotos de cuando tenia quince.
Levanto la vista y llevo mis brazos detrás de mi espalda arqueandome y estirando un poco. Murmuro mas para mi mismo que para él, pero me aseguro que me escuche fuere y claro. —Es verdad que no te odiaba, pero estuve cerca...
—Yo también.
Volteo y lo miro arqueando una ceja. —Tu tono suena tan tranquilo y encima me has cuestionado lo que estaba diciendo antes, ¡no se supone que ahora admitas que me odiabas!
Wolf sonríe y no soporto la blancura de sus dientes.
—Ups.
Mi estiro aparatosamente y mi dedo indice se clava con fuerza en medio de sus cejas haciéndole perder el equilibrio.
—¡Oye, Yuuri! —Antes de que pueda hacer nada solo salgo corriendo—. ¡¿A donde crees que vas?! Rayos, ¡vuelve aquí novato!
.
.
.
Carne, cebolla, repollo. Hago la lista mental al entrar al supermercado donde usualmente hago la compra del mes, el lugar es un poco mas grande que un 24hs y además tiene un ambiente mas de barrio.
Es amplio y limpio, los carteles de colores resaltan sobre el blanco general del lugar y la mayoría de sus visitantes son amas de casa de mediana edad, y algún que otro esporádico hombre de negocios o chicos jóvenes. No es la hora pico, pero hay un instituto cerca así que gran parte de la clientela de snacks proviene de ahí.
Caminamos por las góndolas y recuerdo una que otra cosa que necesito pero no para ahora.
Wolfram extiende la mano y toma otro producto al lado del que yo iba a elegir. —¿No es este lo mismo pero mas barato?
—¿Mm? Pensé que te gustaba mas la marca, ¿pero en realidad es por la oferta? —me sorprendo porque no imaginaba que le preocuparan esas cosas.
—En algo como esto la marca no hace mucho la diferencia —dice tratando de colocarlo en el canasto.
—Si quieres la oferta, entonces este es mas barato —aseguro mientras sonrío.
Él frunce el ceño y niega. —Mira el precio.
—Estás mirando mal —interrumpo y señalo mas abajo en la etiqueta—, lo que importa es el precio por peso.
Al comparar, es evidente que tengo razón y se queda observando. Busco otro producto mas arriba, cualquier, para dar un ejemplo.
—Mira este, a veces sucede que no dicen el precio por kilo sino por gramo, o no lo dicen. Tomando este de ejemplo...
Hago las cuentas rápido y continuo con otro ejemplo o dos mientras el observa interesado.
—La mayoría de las veces los que tienen el cartel de oferta realmente son lo que mas conviene, pero otras necesitas calcular el peso, como en ese caso, seria mas barato llevar dos del chico que el paquete grande.
A veces me sorprendo que sea así, pero he aprendido de mi madre un par de cosas. Es increíble los trucos que tiene las amas de casa. De hecho, veo un par de señoras a lo lejos que nos observan y cuchichean, al parecer sobre nuestra conversación.
—Eres... extrañamente bueno con los números —me dice Wolfram asombrado, me mira con nuevos ojos. ¿Tanto le impresiona?
—No te he dicho ya cual era mi titulo. Por supuesto que tuve que aprender de números, pero esto es todo para lo que lo he usado, es un tanto embarazoso... Aunque he terminado una carrera completa, y no es que sea la gran cosa, tuve que luchar mucho con todo lo referente a matemáticas. Estoy lejos de ser un Murata o mi hermano...
Wolf me da un golpe con el dedo medio en la frente. —¡Ay!
—No te compares con gente que ni siquiera está aquí.
Y ahí ha terminado mi Marcha Turca mientras el sonríe y se va.
Me froto la frente mientras camino hacia el lado contrario y mascullo entre dientes. Hay un par mas de cosas que me gustaría comprar. Luego de un par de vueltas veo que el centro de atención de varias miradas obviamente es mi acompañante que está parado a lo lejos. Incluso un par de mujeres se le acercan a hablar. Suspiro, no hay nada que hacerle, sean amas de casa de edad media, colegialas o mujeres maduras pero jóvenes, no hay forma de que resistan.
No es como si estuviera un poquito celoso.
Luego de un rato de estar revisando algunas cosas en cuclillas en un a góndola fondo del lugar, me levanto y me encuentro de golpe con Wolfram parado a mi lado.
Está sonriendo y en sus dos manos sostiene una bolsita rebosante de cebollas de verdeo. El plástico transparente está tan tenso que luce como una mujer que ha elegido un vestido de dos talles menos.
—Conseguí la cebolla —dice contento.
—Ya veo...
Hay... muchas. Demasiadas.
—Eso... es mucho, Wolf. ¿Por que metiste tantas? No, es mejor preguntar como. ¿Como metiste tantas ahí?
—Yo no lo hice, una de las mujeres me la dio. Hay una oferta de todo lo que puedas meter en la bolsa por un precio fijo.
—Todo lo que puedas...
Se ve que han puesto mucho esfuerzo. Definitivamente.
—¿Esto pasa seguido?
—¿Qué cosa?
—Esto —digo apuntando con la palma la extraña bolsa—, esta oferta o lo que sea.
—Como podría saber, nunca he venido a este supermercado.
—No, no me estas entendiendo. Me refiero a que te anden regalando cosas. Que te ayuden con las ofertas, o lo que sea. Como si cuando vas a agarrar la ultima lata de tomate otra persona la toma y luego te dice, oh no, no, tómalo tu, y así.
Wolf piensa abrazando su bolsa de cebollas como si fuera un bebe y con su nudillo en la barbilla. Es el sueño prohibido de una mujer casada en el supermercado.
—Ahora que lo dices, creo que si pasa seguido.
—¡Lo sabia! ¿Por que habrías de necesitar calcular una oferta si igualmente van a entregártela en bandeja? No puedo creer la suerte de los tipos lindos.
—¿Por que estás enojado Yuuri?
No hay nada mas que conseguir, así que comienzo a caminar hacia la caja y él me sigue.
—No estoy enojado.
—Estás claramente enojado.
—¡Que no!
.
.
.
Ahh. Nada se puede hacer si uno sale con una celebridad.
Pero claro que Wolf no es una celebridad, aunque sigue sintiéndose como tener un amorío con Leonardo Di Caprio. Sea como fuere, nuestro día termina en paz una vez estamos en casa.
Recibí un par de miradas mas durante el camino que me han puesto particularmente nervioso, pero debe ser que estoy sugestionado por los hechos del día. No es como soñar que estás desnudo en publico y sentirte incomodo, pero algo así.
Omuraisu para dos y algunas cervezas. No hacer nada, hablar mucho.
Un fin de semana para conocernos de nuevo.
Eso... suena cursi. No me cambies Wolf.
O tal vez es inevitable cambiar.
.
.
.
Continuará...
