–Maldición… ¿Por qué?–
Pocas horas habían pasado, tanto Yohken como Miki estaban confundidos, al menos podían relajarse un poco, los espíritus de la naturaleza protegían la selva, los chicos estaban reunidos frente a una fogata, era una cabaña agradable el lugar donde vivía Aarón, que se imaginaron quedaría sobre un árbol o que dormiría con los animales, exceptuando la ardilla que reposaba cómodamente en un cojín, varias aves tenían alrededor su nido, y los monos dormían en los árboles de los alrededores.
–Los animales le tienen confianza, es como si fuera un guardabosques.– Dijo Zelda viendo como el fuego tranquilamente desprendía ese humo que recorría la chimenea de roca.
–Oíste lo que dijo, los animales aceptan a los shamanes porque saben que ellos no les harán daño.– Respondió Arale mientras bebía el té de hiervas naturales de la taza de barro.
–Este lugar, se parece al cuento del hombre de la selva jajaja.– Dijo Miki mientras tomaba otro sorbo de té. –¿Lo recuerdas, Yohken?–
–Sí, de hecho… mamá describía perfectamente a este tipo.– Respondió mientras veía los alrededores.
–¿El hombre de la selva?– Preguntó Jun, sentada al lado de su hermano, que permanecía viendo el fuego.
–Mamá nos contaba muchas historias cuando éramos pequeños.– Habló Miki, quién dejaba la taza de lado para echar más leña al fuego. –El hombre de la selva y el esquimal del norte, son historias que describen perfectamente a Garak y Aarón.– Sonrió junto con Yohken, quién se sentó en el sofá frente al fuego.
–Supongo que de alguna manera, sabía que esto pasaría, sólo nos preparaba por si acaso, sin darnos cuenta.– Dijo jugando con el colla de la Luna.
–¿Cómo están seguros de que se refería a Garak-san y Aarón-sensei?– Preguntó Arale, tomando de un bol unas nueces que la ardilla había llevado hace rato.
–El hombre de la selva tenía una ardilla compañera, que era muy lista, y el esquimal un laboratorio escondido en la nieve.– Sonrió Miki al recordar a su madre.
–Es increíble, ¿Su madre los conoce?– Preguntó Len, volteando a ver a Yohken.
–Al parecer sí, pero realmente nunca vimos antes a Aarón o a Garak.– Respondió Yohken viendo al techo, que tenía un ventilador hecho de madera y hojas.
–Supongo que si hubiéramos crecido con ellos, Garak sería como un tío, y Aarón como nuestro hermano jajaja.– Todos rieron ante el comentario de Miki.
Lejos de ahí, una persona caminaba en dirección a una cueva, esta tenía estelas de piedras verdes y azules brillantes, y dentro una laguna con mucha vegetación alrededor, que cubría las rocas húmedas.
–¿Me querías ver?– Preguntó el que entró.
–Sí, quiero que me digas qué tienes en mente para ellos.– Habló el hombre de la máscara.
–Bueno, por ahora se han tomado bien lo de Zerathos.– Respondió Aarón estirándose mientras se tiraba a un lado de la laguna. –Yohken no tiene confianza en mí.–
–Supongo, no eres muy mayor que digamos, no te verían como un tío.– Dijo Haku que permanecía sentado en una roca que pasaba por encima levemente de la laguna.
–Ché, sabes que eso de la urbanización nunca me gustó como para quedarme en Funbari, además, me verían más como un hermano que como un tío.– Respondió dejando que su cabello se mojara con la laguna. –Mañana los pondré a prueba.–
–Lo sé, puedo confiar en ti, después de todo, conoces a Zerathos, es tu primo.– Dijo Haku mientras retiraba su máscara, sin quitarse la capucha.
–No lo consideraría mi primo ni en siglos.– Respondió riendo levemente. –Bueno, debo irme, nos vemos, Haku.– Dijo mientras se levantaba y comenzaba a caminar, detrás suyo, ya no había nada más que algunas hojas que volaban.
Todos estaban dormidos, cada quién en algún lugar en específico, excepto las chicas, que dormían en la habitación de Aarón, quién no había vuelto, Yohken veía claramente a su compañera, su madre le había dicho que la Luna era su pareja, así como el de Miki era el Sol, cerró los ojos… pudo recordar…
Flashback…
–Mamá, ¿Por qué la luna es mi amiga?– Preguntó el niño, que al lado de su madre observaban e, cielo, en donde se encontraba la solitaria Luna llena, brillante como siempre, tan imponente, tan bella.
–Tu collar es la Luna, ¿Sabes de dónde viene?– Preguntó Alumi a su hijo, que permanecía sentado al lado de ella en el pórtico.
–Era de mi abuela, pero después de papi, tú lo dijiste.–Respondió mientras su madre acariciaba su cabeza.
–Así es, ¿Pero sabes de qué está hecho?–
–No…– Respondió con ilusión al verlo brillar.
–Tu abuelo se enfrentó una vez al dios de la vida, Argak, y en el encuentro, ¡Paf, logró zafarle un pedazo de colmillo!– Le narraba haciéndole figuras con las sombras, Yohken les ponía mucha atención, mientras disfrutaba la historia de su madre.
–¿¡El abuelo era más fuerte que un dios!?– Preguntó ilusionado el niño.
–Argak le dijo a tu abuelo que si lograba hacerle daño, le daría la ayuda de la Luna, que siendo fría y distante, podía ser muy cálida y apacible, entonces le dijo…– Alumi cambió el tono de su voz. –"Como tú lograste hacerme daño, te daré mi colmillo, que se convertirá en el enlace de la Luna, el equivalente al Sol"– Y le puso el collar en las manos a su hijo. –"Cuídalo mucho."– La voz de su madre volvió a la normalidad. –Así, tu abuelo, que ya tenía el collar del Sol por parte del dios de la naturaleza, le entregó el de la Luna a tu abuela, que había tomado forma de ese astro, por eso es tu amiga, y este collar lo demuestra.–
Fin del flashback…
Yohken abrió los ojos, y lentamente vio como la sombra de un pájaro sobrevolaba los cielos, vio que a su lado se posaba la ardilla que lo veía firmemente.
–¿Crees que lo logremos, que lograremos ser igual de fuertes que papá?– Le preguntó, la ardilla giró su cabeza, ahí estaba Miki.
–Yo sí lo creo.– Respondió, haciendo que Yohken sonriera.
–¿Por qué lo dices?–
–Papá confiaba ciegamente en nosotros, puedo sentirlo, y tú también.– Le dijo con una sonrisa.
–Sí… daremos lo mejor de nosotros en la prueba de Aarón mañana, perdón, en la prueba de Aarón-sensei.– Corrigió, Miki sonrió complacido, así, ambos dedicaron su vista a la luna.
–¡Vamos a dormir, me muero de sueño!–
El Sol apenas salía, y eran más o menos las dos o tres de la mañana, esa fue la hora a la que su sensei decidió despertarlos lanzándoles agua bien fría, los llevó a un lugar extenso donde se pudiera correr libremente y, finalmente, se sentó en una roca frente a ellos.
–Buenos días.– Saludó tranquilamente, mientras los demás estaban con sueño, con frío y con impaciencia.
–¿Qué tienen de buenos cuando nos despiertas con agua helada?–Preguntó Len de mala gana.
–¿Querías que te llevara el desayuno y te cantara las mañanitas?– Preguntó Aarón, obviamente burlándose de Len, cosa que lo hizo enojar.
–Eres el peor maestro del mundo y ni siquiera he tenido una clase contigo.– Respondió Len con una sonrisa confiada.
–Pues ya veréis que no, de ahora en adelante, haré de su vida un infierno.– Dijo con una sonrisa.
–¿Y estás feliz por eso?– Preguntó Arale.
–¡Claro!– Gritó alegremente mientras los demás caían de espaldas.
–Por cierto, Aarón-sensei, ¿Qué haremos?– Preguntó Jun.
–Pues, ¡Nada! – Sonrió, a lo que todos se enojaron.
–¿Cómo qué nada?– Preguntó Miki.
–Ya me oíste, nada, se quedarán aquí durante todo el día, sin comer, ni beber, ni ir al baño, ni nada, y si alguien se mueve de su lugar, me encargaré de que Dai Tengu los castigue con el último shugen.– Sonrió de nuevo, mientras se levantaba.
–Bromeas, ¿Verdad ¡Eso es todo!?– Se quejó Len.
–Sí, esta es una técnica del viejo Mikihisa Asakura, así que funcionará para que empiecen.– Dijo mientras se retiraba. –Dai, encárgate de todo.– Completó antes de perderse entre los árboles.
Los minutos transcurrían cual horas, las nubes pasaban lentamente, al principio todo iba bien, al menos en las primeras cuatro horas, lo malo era que faltaban veinte, y eso era desesperante.
–No puedo creerlo, ¿A esto se le llama entrenamiento?– Se quejó Len.
–Te pareces al tío Men, así que cállate.– Respondió Jun.
–Oigan, ¿Cuánto falta?– Preguntó Arale.
–Como veinte horas.– Respondió Zelda.
–Seguro que Aarón-sensei tiene una razón.– Dijo Miki mientras respiraba profundamente.
–Pues yo me largo, esto es una pérdida de tiempo.– Habló el Tao mientras se levantaba.
–No lo hagas, ¿Qué hay de Dai Tengu?– Le dijo Yohken que se mantenía firme.
–Pffft, no le tengo miedo a esa cosa…–
Len estaba seriamente lastimado, y había sido forzado a permanecer en su lugar, realmente el espíritu era fuerte, así que no podía objetarse tan fácilmente, más cuando trató de hacerlo dos veces, Dai Tengu era como un jaguar y su presa, el más mínimo movimiento y actuaría ante las órdenes de su shaman.
–¿Cuánto ha pasado?– Preguntó Arale.
–Tres horas desde la última vez, ¿Cómo vas, Len?– Preguntó Zelda al herido, que bufó y no respondió.
–A este paso no podremos salir de esta prueba, me empieza a dar hambre.– Dijo Jun escuchando a su estómago.
–Y yo quiero ir al baño.– Dijo Arale.
–Pero si nos movemos…– Dijo Miki observando la hitodama del espíritu.
–Dai Tengu nos aplasta.– Completó Yohken.
–Ese canalla de Aarón, me las va a pagar…– Rechinó dientes el Tao mientras observaba la hitodama.
Adentrado en la selva, caminaba una persona con un abrigo de invierno, que se había quitado debido al calor de la selva, mientras con una machete* se abría paso por las plantas.
–Hola.– Escuchó que decían atrás suyo.
–¡Ahhh, Aarón, ¿Cuantas veces te he dicho que no hagas eso?! – Reclamó el hombre soltando el machete.
–¿Y yo cuantas veces que no lastimes a la naturaleza?– Respondió sonriendo de cabeza aun sosteniendo la liana.
–Respeta a tus mayores.– Dijo con aires de orgullo.
–Ay, sí claro papá, perdóname jajaja…– Se burló de él, que claramente se enfadó.
–Cállate, recuerda que yo ayudé a criarte, desde que eras un mocoso.– Le dijo sintiéndose superior.
–Jajaja te recuerdo quién es más fuerte ahora jajaja…– Y su acompañante decayó de inmediato.
–¿Sabes qué, por qué no dejas de molestarme y me llevas con los demás?– Reclamó tratando de zafarse de una enredadera.
–Claro, Garak, no hay problema, ven.– Dijo extendiéndole una liana.
–Ni loco me subo en eso.– Dijo mientras se alejaba.
–¡Oh, vamos Garak!–
Los chicos estaban exhaustos, y faltaban varias horas, ni siquiera era de noche como para que faltara poco, hasta que escucharon que unos pasos se acercaban.
–¿Cómo les va?– Preguntó Aarón apareciendo con Garak.
–¿Tú qué crees?– Preguntó Len muy molesto, realmente había sido el único que había desobedecido las órdenes.
–Bueno, no me gusta decirlo, pero te lo dije ¡Jajajaja!– Comenzó a carcajearse, ya los pocos segundos, compuso su postura. –Bueno, como sea, ustedes ya conocían a Garak, así que levántense.– Ordenó, a lo que todos se levantaron de inmediato.
–Hola chicos.– Saludó el hombre.
–¡Garak, pero lo que pasó en…¿Tú no estabas…?!– Miki y los demás estaban confundidos, sin embargo, era placentero para ellos saber que él se encontraba bien.
–Bueno, ¿No creyeron que iba a ser tan fácil?– Rió levemente mientras caminaba hacia ellos.
–¿Ustedes ya se conocían?– Preguntó Zelda con interés.
–Claro que sí, Yohken, Miki, nosotros viajamos al lado de su padre durante varios años, junto con otra persona más, tal vez la conozcan más adelante.– Sonrió mientras sacaba un pequeño cuchillo de entre sus ropas y comenzaba a limpiarlo con una pañuelo pequeño.
–¿En serio?– Preguntaron los gemelos con interés.
–Creí que papá viajaba solo.– Admitió Miki mientras ponía una mano en su mentón.
–Viajar solo no es la mejor opción.– Respondió Garak sonriendo levemente.
–Se me olvidaba, Aarón sensei, ¿Qué caso tenía hacer esto que hicimos?– Preguntó Arale mientras masajeaba levemente su cadera.
–Bueno… no importa qué tanta fuerza tengan, si hacen todo con imprudencia…– Observó a Len que desvió la mirada enfadado. –Puede que cometan una estupidez.–
–Ya veo, osea que todo tenía un propósito.– Habló Jun estirándose un poco.
–Por cierto, ¿Qué haces aquí, Garak?– Preguntó Yohken.
–Vine a supervisar los terribles métodos de entrenamiento de Aarón.– Respondió con una sonrisa.
–¿¡Terribles métodos!?– Le reclamó al instante mientras se le acercaba.
–¿Qué esperar de alguien tan irresponsable?– Retó de inmediato, encogiéndose de hombros.
–¿¡Irresponsable dices!? ¡Dímelo en la cara!–
–Ya te lo dije.–
–Aarón… Garak… oigan… ¡Ya basta!– Les gritó Yohken en el momento en que vio que ambos estaban a segundos de pelearse.
–Ejem, bien, esto es lo que harán a continuación.– Dijo Aarón soltándose con Garak.
–¿Qué, otro día aquí sentados?– Preguntó Arale.
–No, pelearán con nosotros.– Respondió Garak, finalmente, la prime pelea se daría a cabo…
CONTINUARÁ…
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Gracias a todo el que lea, deje reviews y de favs, son mucho para mí, y trato de no dejar notas en este fic :3
*Machete: Espada pequeña, o cuchillo largo, que se usa para cortar la leña, enredaderas y todo tipo de plantas.
