CAPÍTULO 10

MEMORIAS EN SEPIA

Unos ojos grises la miraban con intensidad, la habían encontrado finalmente. Hermione arrullaba al único Malfoy que había querido desde que lo vio por primera vez.

Narcisa los contemplaba sumida en un silencio que a gritos decía que allí estaba forjándose un apego sin igual, íntimo, único. Ella había acunado a Rose- dulce niña de fuego- dijo en un susurro- es hermosa, igual a ti.

-Cuando está despierta tiene el ceño fruncido, como si estuviera pensando constantemente- se miraron, rieron- si tienes razón igual a mí, además la pobre heredó lo salvaje de mis cabellos.

-Eso es algo que te define, te caracteriza- había acotado Narcisa.

-Dime Narcisa, te costó convencer a Draco de traer a Hyperion- preguntó ansiosa- tenía muchas ganas de verlo, ya que no estuve cuando fue su alta y luego estuve en casa los últimos dos meses del embarazo.

-Draco aceptó gustoso, te debemos mucho y no iba a oponerse ante tu requerimiento y lo demás lo entendemos perfectamente.

Durante la semana previa a la visita a la casa de Hermione, Narcisa había encontrado algo que la había llenado de recuerdos, emociones perdidas y sueños sin cumplir. Un cofre tallado en madera de ébano con una cerradura que solo podía abrirse con una clave que ella guardaba en un camafeo olvidado entre sus alhajas. Un regalo de su primo predilecto. Entonces decidió llevarlo a la casa de Hermione y compartir sus memorias.

-Quiero mostrarte algo que encontré, casi sin querer- le había dicho ansiosa-creo que se dejó encontrar- agregó sonriendo de lado.

Su elfina personal había aparecido con el cofrecito, Narcisa agradeció y lo abrió.

Para cualquier persona solo serían un montón de papeles de colores y fotos, para ella era un tesoro.

-Acá yo había guardado cada carta, mensaje que recibí de Sirius y fotos de nuestra infancia juntos. Pero hay un par en especial que puede interesarte- había confesado Narcisa.

Hermione la había escuchado atentamente pero la curiosidad estaba devorándola.

Narcisa le había entregado una vieja foto en sepia, aparecían varios jóvenes, ella reconoció a cuatro de ellos-Dónde se la tomaron- preguntó ahogada por las lágrimas, lo que sus ojos habían encontrado no tenía precio.

-Glastonbury en 1978, me había escapado de Lucius- confesó risueña, la castaña la miró sin entender- ya estábamos comprometidos e íbamos a casarnos a principios de año siguiente, pero Sirius me había retado a cometer una locura antes de convertirme en la gran y aristocrática señora Malfoy, como él se burlaba, entonces acepté el reto y le mentí a mis padres que necesitaba hacer unas compras para el ajuar de novia y que me reuniría con una amiga en París y me nos fuimos a el festival de música y arte independiente más extraño y hermoso que vi en mi vida- su mirada la había perdido y miraba por la ventana con una sonrisa en el rostro que nunca antes Hermione le había visto.

-Nos encontramos en un lugar cercano, él ya estaba con Potter y Lupin, amigos inseparables por cierto, compañeros de todas las travesuras que puedas imaginarte…

-Apuesto que Remus estaba allí para controlarlos y frenarlos en su entusiasmo- había interrumpido Hermione.

-Exactamente, Lupin era el equilibrio en ese trío, llegamos al sitio y pasamos unos días fantásticos, yo había congeniado muy bien con los muchachos y no se cansaban en el intento de convencerme que no me casara- sonrió- pero era inevitable, luego lo entendieron.

-Entonces conocimos a un grupo de chicas que estaban de vacaciones, estudiantes…

-Narcisa- interrumpió Hermione- pero no entiendo, Glastonbury es un festival muggle, cómo hiciste para estar allí, tus creencias y tu desprecio hacia ellos, no lo entiendo.

-Cuando yo estaba con Sirius era otra, él me contagiaba su luz, no sé explicarlo, despertaba en mi unas ganas de dejar todo y seguirlo, disfruté mucho esa experiencia, los chicos decían que parecía una Griffindor, jamás les respondí, mi cobardía terminó por confirmar mi casa.- terminó con un dejo de tristeza.

Hermione noto eso- qué pasó con las chicas- intentó sacarla de sus recuerdos tristes.

Narcisa secó un lágrima y prosiguió- las chicas eran estudiantes de una universidad, muy alegres y Sirius quedó cautivado con una de ella, la recuerdo, castaña, ojos como los tuyos, de tu estatura, adorable en serio, muy inteligente, decían sus amigas que la habían convencido a duras penas que fuera, una sabelotodo- la miraba risueña- su nombre era Jean, el apellido no lo recuerdo muy bien pero era francés.

-Leroux- había preguntado temerosa la castaña.

-Ese era- confirmó Narcisa.

-Es el apellido de soltera de mi madre, pero no lo entiendo, nunca me habló de ello- comentó apenada.

-Tu madre, eso creí cuando vi la foto otra vez, sabía que me recordabas a alguien- continuó-Sirius se había enamorado de ella, según tengo entendido habían quedado en seguir viéndose, pero no se pudo, por tu sabes quién- añadió.

Hermione se había acercado a la gran cuna donde dormían los niños, los acariciaba, suspiró y miró a Narcisa.

-Ahora entiendo la afinidad de Sirius, nos llevábamos tan bien, me miraba como si quisiera decirme algo, entonces no le entendía, y recién comprendo la naturalidad con la que mi madre se comportó cuando recibí mi carta de Hogwarts- se había sentado y continuó- en cambio mi padre se sintió excluido de algo que creyó que solo nosotras compartíamos.

- En fin, ahora todo es más claro- prosiguió-cuando estuvo escondido en la casa Black, nos hicimos muy unidos, Sirius y yo hablábamos mucho, aseábamos la casa juntos, por indicación de Molly, aunque ella no estaba a gusto con nuestra amistad, pero no nos importaba-agregó- en esos días cuando los adultos no estaban, solíamos escaparnos a mi casa, él como Canuto

-su forma animago- acotó Narcisa.

-exactamente, adoraba ir allá- y agregó con picardía- con razón tenía tanto apego a mi mamá y ella fue cautivada al instante con Canuto, tanto que quería quedarse con él -y acotó radiante- si lo hubiera sabido entonces.

-Cómo hacían para escapar a tu casa, me imagino que los vigilaban.

-A mi no, avisaba antes de hacerlo, podía visitar a mis padres y en mi vecindario no era raro verme con un perro pero nadie sabía que Sirius venía conmigo.

Entonces Hermione le contó cuánto le gustaba esos paseos al triste Black, habían disfrutado los pocos meses juntos, hablaban de todos los temas, él sabía de sus sentimientos hacia el menor de los Weasley pero él nunca estuvo de acuerdo con su elección, le había dicho en varias ocasiones que ella merecía a un hombre con una capacidad igual, que tarde o temprano las diferencias aparecerían. Aunque Sirius quería mucho a los colorados, valiente familia y siempre sabían apoyado la causa, jamás había desconfiado de ellos, pero simplemente él creía que Ron no era para su pequeña leona.

Grandes discusiones habían tenido al respecto pero el intercambio de ideas en voz alta, como les había llamado Remus a sus acaloradas peleas verbales, terminaba cuando decían juntos "pero nadie manda en el corazón", y reían un buen rato. Finalizaban esos días comiendo torta de chocolate con frutos del bosque, solos en la cocina, en la biblioteca o en el ático, escondidos de los demás habitantes de la oscura casa Black, sobre todo de Remus, adicto al chocolate; en una de las tantas competencias en las que siempre ganaba Sirius o mejor dicho Canuto.

- Era un maldito tramposo, pero me hace falta mucho, aún extraño las largas charlas de la vida, bueno, en lo que se podía, cuando no tenía una que otra anécdota que contar, nos hicimos muy confidentes- secando una lágrima añadió- sufrió mucho los últimos meses, seguía encerrado, preso en una casa que odiaba, creo que morir lo liberó.

-Mi primo querido- los recuerdos la habían abrumado- pero mira lo que tengo aquí- le había entregado una foto toda arrugada doblada al medio, ella pasó su varita por encima y la puso en el regazo de Hermione, era una foto de Sirius y una joven idéntica a ella.

-Es mi madre- acarició la foto- ella aún conserva esa blusa hippie, la adora, nunca supe por qué la atesora con tanto cariño.

-Ahora lo sabes- y tristemente agregó- al mes siguiente no volví a verlo, nos distanciamos definitivamente, aunque en alguna ocasión recibía un mensaje que yo respondía secretamente, me casé y lo demás ya es historia.

-Gracias por compartir esto conmigo Narcisa, es parte de mi pasado también- y guardando las fotos acotó- mi madre me debe una charla.

-no la abrumes con preguntas, en esa época ella no había conocido a tu padre.

- lo sé, lo único que me dijeron es que cuando se conocieron mi madre estaba sumida en una gran tristeza y que el amor que mi padre le había profesado la había ayudado a salir de esa oscuridad, entiendo ahora sus palabras, "tu padre fue el ángel que me rescató y lo amo más por animarse a ello, por amarme sin esperar nada a cambio".

-es mi deber decirle, contarle todo esto Narcisa, sufre todavía por la muerte de mi padre, pero también sufre por lo que no sabe.

-Será lo mejor, si así lo consideras, cerrar el círculo.

Los niños estaban despiertos, no habían llorado, Scorpius miraba a su compañera, balbuceaba entonces Narcisa lo había levantado y les regaló a las damas una sonrisa preciosa.

-Narcisa puede preguntarte por tu esposo?- había preguntado indecisa temía haber ofendido a su invitada.

-si todo sale como esperamos podrá quedar en libertad en Junio.

-cómo esperamos- la miró sin entender.

- así es- le respondió mientras acunaba a su nieto y lo alimentaba- Draco y los abogados están trabajando en ello, pedimos al Tribunal si puede concluir su condena en la Mansión, ya que no está bien de salud y mientras más tiempo permanezca en la cárcel empeorará su estado pero cuando finalice el tiempo de reclusión tenemos pensado irnos a Francia- había agregado esto esperando alguna reacción.

-Francia, por qué?- ahí estaba lo que Narcisa quería encontrar- por qué irse, si cumplen con la condena no deberían distanciarse, digo sus cosas están acá el bebé debería criarse en la Mansión y no pueden alejarse- añadió apenada.

Hermione había notado que su reacción era desmedida pero agregó intentando disimular- Qué tiene, puedo saberlo y si necesitas ayuda cuenta conmigo

-Hermione, nada me gustaría más que te ocuparas tú de su estado pero creo que no querrías volver a nuestra casa, o me equivoco

-Debo cerrar mis heridas definitivamente Narcisa, volver allí sería la última pero mientras tanto podría visitarlo en Azkaban.

-Siempre defensora de las causas perdidas, no te lo permitirían, niña, menos en tu estado y no sé qué diría Lucius.

Habían acordado que hablarían en el futuro sobre ello.

-Buenas tardes- había llegado Ron y su cara demostraba la incomodidad del encuentro.

-Sr. Weasley, buenas tardes, ya nos íbamos.

-Hola Ron, cómo está tu hermana.

-Ya nació el niño, Albus Severus, y no vas a creer quien será el feliz- había remarcado lo de feliz entre comillas con los dedos- padrino del último Potter.

Riendo las mujeres coincidieron- quien otro, espero que ahora si salga del encierro autoimpuesto.

Aquí algunos pincelazos de la amistad que está forjándose. Espero que lo hayan disfrutado. Gracias por estar. Besos.