Los años habían pasado dos para ser exactos Aine ya no era esa niñita patética que había llegado a la ludus no, se había convertido en una dama de compañía excelente para Lucrecia al igual que Naevia solo que aún estaban dentro de ella esos deseos de libertad pero había aprendido a moderarlos mejor a ocultarlos de los demás a mantenerlos dentro de sí alimentando día con día ese fuego con su pensamiento como el gato que espera pacientemente a una presa

Pasaba tiempo con sus amigos gladiadores quienes la habían seguido entrenando pese a las protestas de Barca, Crixus había resultado un gran maestro junto con Enomau quien se había resignado a que la chica de cualquier manera lo haría así que mejor supervisarla a que se hiciera daño

Cada vez que llegaban nuevos reclutas Aine se sentía más y más horrorizada por lo que la ludus les hacía a sus amigos cada vez podía verlos más como las bestias que le describía Melita la primera vez, como ese pensamiento de hermandad que había fundido en sus cerebros permanecía haciendo que se hicieran daño unos a otros solo para divertir a sus amos

Aine extrañaba a Gannicus pero sabía que jamás podría comprarla lo envidiaba un poco pero sabía que había sido lo mejor alejarlo a su amigo así al menos uno de los dos llevaría una vida uno de los dos podría tener algo de libertad

-Aine vamos tú me acompañaras hoy a la cena de Quintus quiero que te veas increíble como mi acompañante ya lo sabes

-Si domina iré por Naevia

-ella no nos acompañara esta vez

-si Domina

Mientras Aine salía junto con la domina pudo ver que tanto Crixus como Barca eran arrastrados a lo que sea que los estuviesen llevando se acercó con discreción a Barca ya que la domina le permitía hablar con ellos siempre y cuando fuese lejos de los ojos curiosos de la gente además de que conocía las preferencias de Barca y sabía que su mascota no corría ningún peligro cerca de él

-sabes a donde vamos

- una especie de celebración para recibir a un legado

-una celebración de sangre y lujuria entonces

-cuida tu lengua Aine sabes que aunque a la domina le parezca divertido tu sentido del humor si alguien más elevado que ella te escucha no dudaran en crucificarte

-pero es que eso es Crixus para que ocultar lo evidente

Los gladiadores vieron a su amiga con pena siempre lo hacían con los años el carácter de Aine se había endurecido así como había crecido su belleza su carácter se había vuelto más frio ya poco quedaba de la niña que conocieron años atrás esa chica había sido enterrada por el yugo romano dejando a una mujer despiadada, sarcástica y calculadora en su lugar, nada quedaba ya de la ternura que una vez tuvo esa chica

Al llegar al lugar Aine pudo ver que como esperaba esta celebración contaba con personajes al parecer más distinguidos de los que sus amos solían frecuentar así que eso explicaba porque solo iba ella Lucrecia solía llevarla siempre a este tipo de eventos solo a ella al parecer Naevia no le parecía lo suficientemente bella para asistir con ella bastante curioso considerando que Naevia era una mujer muy atractiva

Vio cómo su dominus ponía a la disposición de los romanos a sus amigos Barca y Crixus noto la mirada de disculpa que Barca le enviaba siempre que tenía que lidiar con un asunto de esta índole sabiendo como odiaba ella estos

-les ofrezco a la bestia de Cartago y al dios de la arena al galo invencible el gran Crixus

Aine miró a su amigo con burla en sus ojos mientras este se limitaba a recibir su gloria como lo hacía Gannicus antes, le sonrió divertida haciendo reír a su compañeros esclavos que disfrutaban ver aunque sea esas escasas muestras de su antigua amiga en lugar de su máscara de sarcasmo e indiferencia que solía mostrar

-gracias por tan generosas ofrendas Battiatus, ahora recibiremos a Marcus Decius Solonius y sus ofrendas

En cuanto Solonius se ubicó en el lugar principal Aine resoplo con fuerza haciendo reír a su domina

-lo encuentras molesto querida

-no es solo que esto es innecesario nuestros gladiadores son superiores sin importar que tanto ese perro adorne a sus bestias, Crixus y Barca harían pomada a cualquiera de esas "ofrendas" en cualquier momento

-si opinas igual que Quintus querida –dijo Lucrecia riendo

-presumido desgraciado

-déjalo pasar Quintus

-que lo deje pasar Lucrecia ese hombre es una burla a la profesión

-somos invitados del senador nos invitó a sentarnos con el mañana en las batallas

-de consolación solo dos de mis hombres pelearan en las peleas de mañana y Solonius tiene a media docena de sus simios mal entrenados

-si me permite Dominus sus hombres pelearan mañana maravillosamente y usted no compensa ningún tipo de complejo con estas acciones de exhibicionismo mal medido

En cuanto Quintus escucho la melodiosa voz de Aine con la burla a su rival empezó a reír

-no cabe duda que eres invaluable querida no sé qué haríamos sin ti

-probablemente aburrirse porque nadie señala lo obvio es decir solonius después de todo no tiene muchas cualidades de las que usted no solo no carece dominus sino que al contrario las proyecta al exterior talento, buen ojo para los gladiadores, una hermosa dama a su lado como es mi ama

Quintus sonrió con malicia a su esclava siempre era así Aine sabía que decir para distraer sus ánimos y ponerlo de buen humor sin duda no quería que Lucrecia la ofreciera a nadie le habían tomado cariño y estaban felices con ella sirviéndolos pronto fue anunciado el legado a quien todos esperaban y celebraban esa noche

-Sin embargo obsequios de agua y juego no son los suficientemente buenos para agradecer a la ciudad que ha sostenido mi nombre como propio sino aún hay más y esta vez la ofrenda toma la forma del esposo de mi hija del legado Claudius Glaber

Aine miró al hombre que venía entrando le recordó a los soldados que habían azotado su poblado y sintió de nuevo ese fuego recorrerla tuvo el impulso de atravesar a ese hombre con una espada pero sintió de inmediato la mano de Barca en la suya

-no hagas nada estúpido

-no iba a hacerlo-respondió calmada pero con el fuego del odio aun brillando en sus ojos

Se fijó entonces en los hombres que acompañaban a Glaber esclavos igual que como lo eran sus amigos guerreros caídos

-Tracios

Escucho susurrar a su dominus y sintió dolor y pena al imaginarse otra región azotada por el cruel imperio romano al ver los ojos de los ahí reunidos de esos esclavos que sin duda serían sacrificados para el deleite romano pudo ver en los ojos de algunos miedo pero en otros odio el mismo que estaba segura destilaban sus ojos eso era mejor no irse dándoles la satisfacción de que ganaron mantener la lucha inclusive en la derrota caer de pie

Aine los miraba con interés

-no lo hagas no graves en tu mente sus rostros

-porque no

-no puedes cargar en tu conciencia todos los muertos que veas en la arena Aine no es sano

-no creo que haga ningún daño tampoco Barca estos hombres por lo menos merecen que alguien les recuerde por ser hombres no solo porque fueron un entretenimiento