Disclaimer: Nada es mío.

Heey, quedan dos caps :)

Batallas

Remus sabe que hay batallas y batallas. Él conoce.

Sabe que existen esas batallas en los callejones de Londres que no contemplan únicamente expelliarmus y desmaius; que también existen las batallas de miradas y las batallas cuerpo a cuerpo, hay batallas día a día y batallas que llevan años. Sabe que existen las batallas contra uno mismo, porque él es un guerrero constante (y no es que sienta que puede presumir al respecto…)

Y hay batallas como las de James y Sirius en Hogwarts, cuando vagaban por aquellos pasillos poco circulados, tanteando las varitas en su túnica a la espera de la oportunidad.

Remus lo ve venir, a Snape, quiere decir. Siempre tenía la mala suerte de estar en los momentos y lugares equivocados (y luego, la mala suerte de tomar las decisiones incorrectas).

– ¿Sabes lo que hace una persona cuando quiere encontrar a Snape, Canuto?

– ¿Qué hace, Cornamenta?

–Sigue el rastro de grasa que deja por el suelo cuando camina.

Ergo, ambos se sonreían.
A Remus nunca le habían gustado esas cosas; no era justo y la batalla por la batalla misma le parecía un sinsentido. Pero James y Sirius necesitaban esos encontronazos en los pasillos, ese juego de luces.

Ellos habían nacido para eso.

–Cállate, Potter. Si continúas siguiéndome todo el tiempo, tendré que pensar que estás enamorado de mí. –decía entonces Snape con una mueca cínica.

James hacía un gesto de asco muy exagerado y Sirius les regalaba una sonrisa sardónica a ambos.

–Mejor no te ilusiones, Snapy. –decía Sirius entre risas. –James se quedará con Lily. –y cuando hablaba, lo hacía como quien no quiere la cosa, y todos sabían que había algo más, que había en su voz y sus palabras una crueldad innecesaria, una ambivalencia terrible; –Pero yo puedo presentarte un amigo, es popular y todos están con él mínimo dos veces por semana; se llama shampoo.

Era James ahora quien reía. Snape los miraba, mano encerrando con fuerza la varita, esperando para atacar.

– ¿Nunca pensaste en usar crema de enjuague y enjuagarla, Snivellus?

Y así lo retenían, a la espera de otro Slytherin con el que igualar el duelo (porque así nadie podrá decir nunca que somos injustos).

Remus los observaba regresar a la Sala Común, con el cabello y las túnicas de cualquier manera. Leía en sus sonrisas la victoria o el podría haber salido mejor, y siempre se desvelaba pensando que de todos los tipos de batallas que existe, aquella era la más cruda, la que dejaba cicatrices que el tiempo no podría quitar y la que definía futuros.

¿Qué puedo decir? No siempre fueron esos chicos que enamoran. No siempre estuvieron de buen humor, no siempre fueron los mejores amigos, no siempre fueron graciosos. A veces también fueron crueles, y duros, y tontos. Con Snape, sobre todo.

Hay que hacerle justicia al pobre Snivellus… xD

Anyway, si llegaste hasta acá y no dejás un review, los Merodeadores te van a morder ¬¬ (y muerden fuerte, eh).

Besotes :)