Disclaimer: Victorious y sus personajes no me pertenecen


Hay tanto que quiero decirte.

Jade abrazaba al cabeza de Beck, mientras lloraba a más no poder. Tori se apoyaba en la pared también llorando.

Era impresionante como hace solo unos minutos escuchaba a su amigo tan decidido al salir de esta casa y ahora su novia se abrazaba a su cadáver, manchándose de sangre.

Tori sentía como algo se rompía en su interior solo de ver a su amiga así. Su vista se desvió luego a la sala, donde encontró a Cat aun sentada en el suelo, también llorando mientras veía a Jade, su respiración se entrecortaba.

-Jade…- mencionó Tori acercándose, sentándose a su lado. Su compañera acaricia los cabellos de Beck- Jade…

No encontraba las palabras que pudieran consolar a su amiga. Sabían que aun debían salir de la casa, pero tampoco le parecía correcto alejar a Jade aun.

No pasaron así mucho tiempo hasta que un sonido en la puerta llamó la atención de Tori. Era muy leve pero se sentía, como si algo arañara la puerta.

-¿Qué es eso?- preguntó Cat acercándose de a poco a Tori y también viendo la puerta. Los arañazos ahora se escuchaban mejor.

De repente el ruido paro y pudieron ver como la perilla de la puerta giraba y algo caía del otro lado. La puerta comenzó a abrirse pero solo vieron un delgado brazo en el suelo.

-¿Jade?- la llamó Tori, posicionando su cuerpo hacia la puerta, algo le resultó familiar.

La gótica elevó la vista y vio el brazo de la puerta. De repente una mano se apoyó en el marco y cabeza se asomó, sin ojos y paspada, los mechones oscuros cayendo a su par.

-No puede ser…

Mencionó esta al tiempo que la criatura se metía a la habitación, abalanzándose a las chicas.

-¡Jade!- gritó Tori empujando a su amiga a un costado, al tiempo que la mujer se tiraba hacia donde ella estaba, fallando en su objetivo, pero agarrando el cuerpo de Beck.

Tori pudo ver como el medio cuerpo atacaba con sus uñas la cara de Beck, arrancándole la piel.

-¡No!- gritó Jade, acercándose hacia donde estaba la criatura, pero Tori la tomó del brazo y, tirándola con fuerza, la obligó a salir de la habitación.

-¡Cat! ¡Vamos!- le gritó a la pelirroja, haciendo que las tres salieran de la habitación y cerraran la puerta- esto no la detendrá, corran ¡Corran!

Las tres se dirigieron a la única puerta que quedaba sin bloquear, la del final de la sala. La abrieron y pasaron, cerrándola detrás de sí.

Jade fue la primera en comprobar el nuevo lugar. Era una terraza al aire, con una fuente en el medio y varias estatuas blancas. Al final de ese patio había una pared, como una especie de refugio, con una puerta.

Pudo ver como Tori ya se dirigía hacia ese lugar, buscando escondite con Cat, y fue cuando lo comprendió.

-¡No, Tori!- gritó la gótica, haciendo que sus amigas se detuvieran- no vayas hacia allí.

-¡¿Qué?!- preguntó sin comprender- ¡¿Entonces a donde?!

La puerta por la que habían pasado estaba siendo golpeada con fuerza, no resistiría mucho tiempo.

Tori vio como Jade se iba hacia un costado, posicionándose cerca de unas estatuas, al tiempo que la criatura abría la puerta.

La morena se puso delante de Cat, protegiéndola con su cuerpo, mientras ambas retrocedían. Sus espaldas golpearon con el borde de la fuente.

La criatura entonces zigzagueó veloz saltando al encuentro de sus víctimas, cuando una estatua le cayó encima. Jade la había empujado y ahora la tres veía como el ser se retorcía, intentando zafarse de la pesada figura.

-¡Vamos, vamos!- dijo Jade mientras pasaban por la puerta que la criatura había abierto. Sus amigas volvieron a meterse en la sala grande de la segunda planta, y cuando Jade intentó cerrar la puerta, comprobó que la criatura la había roto, impidiendo que se trabara. Levantó la vista y vio como esta ya se estaba liberando.

Miró adentro de la habitación y vio que la puerta de salida estaba bloqueada con la mesa, solo quedaban las dos salas a su derecha.

-¡Tori, Cat!- las llamó, dirigiéndose a una de las puertas y abriéndola, desvelando que se trataba la de la sala con flores flotantes- ¡Entren!

Sus amigas obedecieron y Jade cerró la puerta. Busco entre el suelo y vio el un fierro brillando debajo del agua. Lo tomó y comenzó a destruir las esculturas de vidrio.

-¡¿Qué haces?!- le preguntó Tori.

-¡Quédate con Cat!- contestó Jade mientras seguía destruyendo las esculturas y estas sangraban- ¡A la par de la puerta y no se muevan de allí!

-¡Jade!

-¡Haz lo que te digo!- gritó metiéndose aun más adentro de la habitación.

Tori pudo comprobar cómo las flores comenzaban a brillar mientras se alimentaban de lo rojo del agua. Tomó a Cat y la pegó a la pared, a la par de la puerta.

Ya podía escuchar como la criatura arañaba la madera.

-Vamos… ¡Vamos!- gritó Jade terminando de romper mas esculturas, los espejos arriba de ella se comenzaron a mover y no tardaron en enfocarla.

La criatura rompió la puerta y Tori abrazó a Cat, escondiéndola lo más que pudo.

La mujer se arrastró por el agua haciendo un horrible chapoteo, se dirigía a Jade.

-Vamos, ven aquí… ven con mami- murmuraba Jade al tiempo que las flores comenzaban a zumbar.

Tori y Cat vieron como la criatura solo estaba a unos pocos metros de Jade cuando el sonido generado por las flores subió tanto que debieron taparse los oídos.

El chillido alcanzaba lo más alto, penetrando en los tímpanos de todos allí. La criatura se retorcía agarrándose la cabeza y chillando también.

-¡Dios!- se quejó Cat, no pudiendo soportar el sonido. Intentó levantar su vista y vio a Jade también en el suelo, agarrándose la cabeza. Arriba de ella los espejos temblaban cada vez, violentamente- ¡Tori!

Pero la morena estaba de rodillas escondiendo la cara, volviéndose loca por los chirridos.

Cat pudo distinguir el sonido de vidrios rompiéndose y ni siquiera necesito mirar de nuevo para comprobarlo. Tomó a Tori del brazo y la empujó con ella afuera de la habitación, cayendo las dos en la sala.

La visión de Tori era borrosa y la cabeza le dolía horrores, pero ya no sentía e insoportable sonido. Les tomo unos minutos lograr ponerse de pie y enfocar su vista.

Cat también se paró y vio hacia la sala, donde los vidrios de los espejos estaban clavados en los suelos, entre las plantas. Se acercó al marco de la puerta y vio a la criatura clavada en el suelo, con enormes pedazos de espejos mutilando su cuerpo, no se movía.

Tori se acercó también al marco, pasando a la par de Cat, aun agarrando con una mano su cabeza. Su visión se posiciono en varios sectores de la sala. Finalmente sintió como sus ojos se abrían enormemente contemplando algo que la dejo sin aliento.

-¡Noooo!- gritó mientras se adentraba a la sala, corriendo, haciéndose lugar entre las plantas- ¡No! ¡No! ¡Jade!

Cat no sabía qué hacer. Temía acercarse para corroborar lo que ya suponía, pero no hacía falta, los llantos que comenzaron a llegar de Tori lo decían todo.

La pelirroja no levantó su vista mientras metía un pie en el agua y se comenzaba a acercar al medio de la sala.

Pudo ver a Tori, de rodillas en el agua, y las botas de Jade. Fue levantando su vista hasta que vio como su amiga había sido atravesada por un enorme trozo de vidrio en el abdomen y varios fragmentos estaban clavados en sus piernas y brazos.

Tori sacaba lo vidrios que podía del brazo de su compañera.

-Vas a estar bien… vas a estar bien- le repetía.

Cat comprobó que Jade aun estaba con vida y sonreía.

-Déjalo- le dijo a Tori tomando su mano y parando lo que intentaba hacer- está bien…

-No, no, no… no está bien, nada de esto está bien, no… descuida, te sacare de aquí, nos iremos las tres, buscaremos ayuda, resiste, Jade, por favor.

-Tori… tienes que sacar a Cat de aquí- siguió hablando Jade, mientras un hilo de sangre salía de sus labios. La pelirroja podía ver como los ojos azules de su amiga la miraban a ella, sin ningún tipo de rencor, solo con calma- Tienen que salir de aquí…

-No, no, ¡no! no te despidas, Jade. No lo hagas, resiste- le seguía suplicando con lágrimas en los ojos, analizando su cuerpo, pensando en cómo sacarla.

-Tori…- la llamó y la latina finalmente la miro a los ojos. Jade le sonreía comprensivamente- déjame…

-No, Jade, por favor, no te vayas… no tu, por favor… hay… hay tanto que quiero decirte, por favor, quédate conmigo- siguió suplicando mientras sentía como sus manos temblaban mientras tocaba el rostro pálido que tenía en frente- Jade…

Tori podía ver que los ojos de Jade seguían clavados en ella, pero ya no brillaban y notó como su pecho tampoco se movía.

-¿Jade?- preguntó en un murmullo pero nada pasó- ¿Jade?... ¿Jade?- analizaba su rostro pero nada se movía- ¿Jade? Por favor… ¡¿Jade?!... ¡¿Jade puedes oírme?!... ¿Jade?... ¡Jade te amo! ¿Me escuchas? ¡Te amo! … ¡Te amo!

Cat seguía en su lugar sintiendo como las lágrimas salían silenciosamente de sus ojos, escuchando como Tori repetía una y otra vez lo que siempre había querido decir, hasta que los alaridos de la morena le impidieron poder seguir hablando.

Ambas llegaron a la sala principal de abajo y ya podían ver la puerta principal. Tori caminaba muy lentamente, apoyándose aun de las paredes. Cat deseaba tomarla y ayudarla, pero su amiga no le había dirigido la palabra desde que abandonaron la sala inundada.

La morena tropezó y Cat rápidamente la agarró de un costado. No dijo nada, simplemente se quedo inmóvil. Luego de unos segundos paso su brazo por los hombros de Cat y esta tomó su mano, ayudándola así a caminar.

Llegaron al frente de la puerta. A su costado se podía ver lo que quedaba del cadáver de Robbie. Su mano aun empuñaba el cuchillo y más adelante, entre medio de la sangre, sus anteojos brillaban.

-¿Dónde está la llave maestra?- preguntó Tori, asiendo que Cat la mire, pero la mirada de la morena estaba perdida en el suelo- ¿No la necesitas para abrir la puerta?

-No…- contestó la pelirroja, sacando el brazo de Tori y acercándose a la puerta. Tomó la perrilla y la giró. La cerradura hizo un pequeño "clic" y la puerta se abrió- Yo soy la única que puede abrir la puerta… yo fui quien la cerro.

La latina seguía con la mirada perdida en algún lugar del suelo y Cat pudo ver que volvía a llorar. La siguió con la vista mientras se acercaba a los anteojos de Robbie y arrodillándose los tocaba con la yema de los dedos.

-Tori… yo- dijo la pelirroja sintiéndose como su voz se quebraba- quise repararlo ¿sabes? Cuando te vi herida… supe que… que no era un juego y que todo estaba fuera de control…y…y luego… intente deshacer el trato pero…

-¿Cat?- llamó la latina, aclarando su garganta- ¿Cuál era tu deseo?... dime.

-Yo… yo…- pero al pelirroja se puso a llorar tapándose el rostro- se que piensas que pedí que me amaras o algo si, pero… eso me parecía injusto y… y… yo no lo quería de esa forma yo... yo solo te veía sufrir y llorar por Jade y sabia que ella amaba a Beck… sabia que te rechazaría y… y ya no quería- siguió diciendo la pelirroja, recordando como el espectro aparecía y le ofrecía la mano esa noche- yo desee… que dejaras de amar a Jade.

Tori levantó la vista y vio que Cat ahora se limpiaba con el puño sus lágrimas, desviando la vista hacia un costado.

-Pensé que… pensé que… si dejabas de amar a Jade, entonces ya no sufrirías por ella y quizás… entonces… Podrías seguir adelante y… fijarte en… fijarte en…- pero Cat bajo la vista, sintiendo incapaz de completar la frase, avergonzada de sus pensamientos.

La pelirroja sintió como Tori se ponía de pie y se acercaba a ella. Cerró los ojos con fuerza, esperándose alguna especie de bofetada o reprimenda pero nada paso.

Abrió los ojos pudo ver a Tori frente de ella, con los ojos clavados en su mirada, y el rostro serio. Puso sus manos en sus hombros.

-¿Tori que…?

Pero entonces la latina acercó su rostro al de Cat, juntando sus labios y quedándose así.

La más pequeña abrió enormemente sus ojos, no entiendo que pasaba, hasta que la suavidad que sentía en su boca y la cercanía de los parpados de Tori, hicieron que cerrara los suyos.

-Ah- jadeo cortó Cat, abriendo de golpe los ojos y alejando su rostro de Tori. Esta la veía con la expresión más triste que en su vida vio.

Las manos de la pelirroja se dirigieron a su costado, donde sentía un dolor muy punzante, sintió como sus dedos se humedecieron. Pudo sentir el filo del cuchillo que se clavaba en su piel. Su mano siguió tocando y sintió la mano de Tori, también húmeda por el liquido que comenzaba a brotar de su costado.

Siguió subiendo por su brazo hasta finalmente toca su mejilla, Pudo ver su mano manchada de color rojo intenso y como sus dedos ensuciaban del mismo color las mejillas de Tori, mientras lagrimas salían de sus ojos.

Sentía sus labios temblar y como sus fuerzas la abandonaban rápidamente. Le sonrió a Tori, observando detenidamente sus ojos y luego se abrazo a su cuello.

Tori soltó el cuchillo y este cayó al suelo, haciendo el unico ruido que se podía escuchar en la habitación aparte de sus sollozos, y abrazo a Cat por la cintura.

Poco a poco pudo sentir como el agarre de su amiga era cada vez más débil.

Su vista se levantó y pudo ver al mounstro lila observándola en un marco de la puerta de en fondo. Este la observo por unos momentos con sus ojos deformes... y luego se metió en la habitación... desapareciendo en la oscuridad.


Nota del autor.

Solo uno más.