-Sebastian...

-Kurt, vamos, dí algo que no sea mi nombre.

-Yo... yo solo... me gusta el Sebastian que está sentado frente a mí justo ahora.

En mi soledad.

Otra vez, en la mesa de un café.

Tercera parte.

Quizá era cosa de Kurt, pero esos silencios penetrantes se estaban volviendo placenteros. Se dio cuenta como el chico que estaba frente a él miraba concentrado su vaso de café, dedicándole unas miraditas discretas de vez en cuando y ruborizándoce cuando el chico mayor lo sorprendía. Kurt se había dado cuenta que desde su encuentro anterior, en la misma mesa de café, que cada vez que miraba a Sebastian, sentía algo diferente a lo que solía sentir. Sebastian lo hacía estremecerse, siempre, desde la primera vez que lo vio coqueteándole a su entonces novio. Pero la forma en de estremecerse es distinta. Anteriormente, cada vez que miraba a Sebastian caminando hacia él, se estremecía de miedo, de ira, de repulsión. Cualquier sentimiento que no sea positivo. Sin embargo, ahora es distinto. Mirar al chico frente a él lo hacía estremecerse, pero era una sensación cálida, agradable, liberadora. Quizá el encontrar a la única persona que lo podría entender justo ahora era reconfortante, aunque no sabía precisamente las razones de Sebastian para decir que lo entiende. Pero él estaba allí, eso era lo importante.

Sebastian rompió el silencio.

-Y dime Kurt- dijo tímidamente, dudando si lo que diría era correcto- ¿cómo están las cosas con Blaine? Me ha contado algunas cosas. No muchas, en realidad. Si tu no quieres decirme nada, está bien, yo entiendo.

-No te preocupes, Sebastian. Las cosas con Blaine... bueno, en realidad podrían ser peores de lo que son. Todavía seguimos en contacto. Pero no sé. Los días en que estuve aquí, veo como yo estoy tratando de superar esta cosa entre nosotros, y el está planeando algo para llevarme de vuelta. El problema es que, no se si quiero volver.

-Kurt... ¿Crees que sería lo correcto?

-No. Creo que no. Es decir, estoy en una relación con Adam y... -Kurt explicaba sus argumentos para no volver con Blaine, pero se vio interrumpido por un atónito Sebastian

-¡¿Que tu qué!?

-Amm...- Kurt estaba desconcertado- dije que estoy en una relación con Adam. Adama es un chico de NYADA, de hecho es el director de su glee club. Ya había terminado mi relación con Blaine cuando comencé a salir con él. No veo que te sorprende. Digo, de todos modos, Blaine fue quien me engañó, no es como si... -una segunda interrupción vino por parte del chico más alto, ésta vez en un tono más serio, casi furioso.

-¡¿Que Blaine qué?!

-Blaine... me engañó- dijo Kurt, sin agachar la mirada, pero con los párpados entrecerrados, concentrando sus pupilas en el vaso de café, evitando la mirada inquisitiva de Sebastian.- No estoy muy seguro, creo que conoció a alguien por Facebook, y bueno, se encontró con él.

-Oh, Kurt... Que mala onda. Tu no merecías eso. Y discúlpame, pero Blaine no te merece a ti.- dijo Sebastian, tomando el vaso medio vacío de café y apuntando agresivamente a Kurt, para luego dar un compulsivo sorbo a éste. A medida que hablaba, aumentaba su enojo..

-¿Sebastian?

-Si, Kurt, las relaciones se basan en la confianza, y Blaine ahora mismo no me parece una persona en la que puedas confiar.

Esto era extraño. Eso mismo era lo mismo que había dicho Kurt a Blaine la primera vez que regresó de visita a Lima, en los pasillos de McKenley, en medio del estreno del musical de ese año. Todo estaba bien arriba del escenario, pero habá cosas tras el telón que el público ni siquiera imaginaba.

Blaine Anderson destrozado, arrepentido, rogando por una segunda oportunidad. Quizá decía todo de corazón, quizá en el fondo solo buscaba un refugio ante la soledad que sentía, pero Kurt no podía permitir eso. Y le partía en pedazos el corazón no poder sonreírle a Blaine, no poder besarle, no poder decirle que lo amaba más que a nada, pero una relación a distancia no funcionaría, y Blaine se había encargado de demostrárselo.

-Si... lo sé Sebastian. Aunque, ya lo perdoné por eso. Aunque no iba a tomar el riesgo de regresar con él, sería, no sé, estúpido.- dijo Kurt cabizbajo.

-Y haces bien, Kurt.¿Sabes? Blaine me dijo las cosas de una forma en las que él parecía la víctima, no sé. Se siente un poco extraño saber lo que había atrás de sus "no puedo vivir sin él", "¿es que nunca volverá a amarme?" y cosas de ese estilo.

-¿En serio decía eso?

-Con el alma destrozada, Kurt.- Kurt parecía decaído, parecía entrar en una crisis de depresión, cuando Sebastian interrumpió- Pero, ¿sabes qué? Blaine Anderson no te merece.

-¿Disculpa?

-Dije que Blaine Anderson no te merece. No merece a alguien tan fuerte como tú, Kurt. No merece a la persona que está sentada frente a mí, que está luchando contra el cáncer, apoyando a su padre. No merece a la persona que se sobrepuso a amenazas de muerte. No se merece a el chico que sufrió perder a su madre, y ha corrido el riesgo dos veces de perder a su padre. Kurt, eres una persona extremadamente fuerte. Y si Blaine no fue lo suficientemente fuerte como para soportar estar a unos cuantos kilómetros de ti, muy bien. Tu puedes seguir si él. - dijo Sebastian determinado.

Y de nuevo, Sebastian describió a la perfección todo lo que estaba en la cabea de Kurt, de una manera tan clara que ni siquiera él podría haber descifrado diciéndolo en voz alta. Quizá nunca se había dado cuenta, pero él y Sebastian eran demasiado semejantes, en cuanto a forma de pensar se refiere.

-Oh, gracias Sebastian. No lo había pensado así. Sin embargo, aún debo pensar en lo que siento por Blaine. Sonará cursi, ya lo sé, pero a veces, mi cabeza y mi corazón no se ponen de acuerdo- contestaba tratando de fingir una sonrisa, pero no pudo.

-No es cursi, Kurt, creo que es algo de lo más normal. Pero creo que eso debería esperar a tu siguiente visita, me refiero, a una en la que estés soltero. No sería justo que decidieras no corresponder sus sentimientos por sentirte obligado a respetar lo que tienes con Adam, y tampoco sería correcto corresponderlos a las espaldas de tu novio.- muy persuasivo. ¡Rayos! ¿Acaso Sebastian podía leer los pensamientos de las personas?

-Cierto.

-Blaine está muy emocionado por tu llegada, ¿sabes?

-Escuché algo sobre eso. Creo que la llamda que le hice en Día de Gracias le hizo daño. Se tomó muy en serio eso de que lo perdonaba. ¡Fua a visitarme a mi departamento en Navidad! Dios, no sé como mi padre aceptó llevarlo- Kurt se entriteció un poco al recordar ese día. El día en que su papá le informó de su malestar. Sebastian, desconsolado, tomó la mano izquierda de Kurt entre las uyas, y habló en un susurro.

-¿Fue un mal día, eh?

-Si. Bueno, no. Es sólo que... no fue la mejor navidad de todas.

-Entiendo... no todas mis Navidades son grandiosas.

-Sé que falta algo así com meses, pero, ¿puedo prometerte una cosa?

-Claro que si, Kurt, dime- dijo Sebastian, intrigado.

-Que este año, Navidad será fabulosa.

-Kurt... estamos en mayo.

-Eso no hace menos seria mi promesa.

Y el silencio reconfortante al que tanto se había acostumbrado Kurt en tan poco tiempo se manifestó de nuevo, y se rompió justo cuando Sebastian hizo la observación de que llevaban allí casi tres horas y que Lima Bean cerraría pronto. Cuando ofreció llevarlo a casa, Kurt respondió:

-Gracias Sebastian, pero traigo mi auto- el chico se levantó de la mesa y se alejaba, lo suficientemente lejos como para hacer gritar a Sebastian.

-¡Hey, Kurt!

-Dime- contestó a gritos Kurt, con la mano en la puerta.

- Acepto tu promesa, si tu me prometes otra cosa.

-Si, dime- contestó intrigado.

- Que me dejes estar contigo desde ahora.

Nota del autor: Era importante hacer mención de Blaine, ¿no lo creen? Una última cosa, el siguiente episodio estará situado en Dalton, en el duelo Hunter-Sebastian por el control de los Warblers. :) Espero que haya sido de su agrado. No teman en dejar Reviews, son mi motivación, en serio.