My sweet stories
Capítulo 10: Dajan
|La recta final|
—¿Irás a la carrera de orientación, Natsuki?—Preguntó Rosalya.
—Lo estoy pensando, ¿y tú?
—¡Venga, ve!, ¡si no yo no tendré pareja!—Me tomó de los brazos y me sacudió. ''Con ésta chica no se puede'', decía mi subconsciente.
—...Se lo diré a mis padres, pero sí voy, no vamos a estar TODO el santo día con los chicos, que te conozco, y sé que inventarás cualquier excusa para dejarme con Nathaniel.
—¿Y por qué no quieres salir con él?, ¡es un buen chico!
—Pues porque...Porque yo ya estoy enamorada de otro chico, se llama Dajan. ¿No le conoces?—Andamos hasta la clase. Rosalya se sentó encima de una mesa y yo, enfrente de ella. Negó con la cabeza—Es un chico de intercambio, ¿no recuerdas el chico del partido de baloncesto?
—Ah, sí, el que te estuvo mandando de aquí para allá para buscar su collar, ya recuerdo, sí.
—¡Rosa!—Le grité—No hables así de él, es un buen chico, a mí me cae genial.
—Normal, estás enamorada de él—Oh, no...No, Rosa...¡NO!—¡A Natsuki le gusta Dajan!, ¡A NATSUKI LE GUSTA DAJAN!, ¡A NATSUKI LE GUSTA DAJAN!—Todo el mundo nos estaban mirando. Me levanté de golpe y le tapé la boca con mi mano. Ella se retorció.
—Smmm...Suelm... ¡Suéltameemmm!—''Suéltame'', era lo que decía, poco se le entendía. La solté.
—¿Te vas a callar?
—Sí... ¡A NATSUKI LE GUSTA DAJAN!—Repitió rápidamente—Hala, ya me he quedado tranquila...—Le puse mi mejor cara de enfado, ella se fue. Yo me fui hacia el patio.
—¡Castiel!
—Anda, sí es la ''casi-tabla'', ¿qué quieres?
—Hablar, emm...—Me interrumpió.
—Sabía que éste día llegaría, ¿terminarás conmigo, verdad?—Dijo burlesco. Le di un golpe en el hombro.
—Que yo recuerde NUNCA hemos estado saliendo, así que, ¿me vas a escuchar?—Asintió—Bien, sé que Dajan y tú os lleváis bien, necesito un ''pequeño'' favor... ¿Lo harás?
—Depende.
—Bueno...Necesito que le des esto—Le entregué un pequeño papel—NO lo leas, te mataré sí lo haces.
—¡Bah!, sí ya sé que te mola. Bueno, yo y medio instituto, Rosalya se lo está diciendo a todo el mundo, le falta poner pancartas.
—¡Ay, Dios!, la mato, ¡la mato!
—Tranquila, tranquila, ¿sabes?, ayer me acordé de ti—Lo miré ligeramente ruborizada.
—¡Oh, qué mono!
—Vi una tabla de planchar de verdad, se me rompió la vieja y tuve que ir a la tienda a comprar una. Dije: ''¡Coño!, ¡sí está Natsuki ahí!'', luego me acerqué, y vi que era un mueble—Cogí aire. Lo solté. Lo volví a coger y lo volví a soltar, mientras que por dentro decía: ''Paciencia...Paciencia...''
—Sí tu amigo desaparece, no me culpes.
—¿Qué amigo?, ¿Lysandro?, de eso ya se encarga él, con decirte que llevo media hora esperando a que salga del baño...No encontrará el camino de vuelta—Negué.
—¡No!, no, no, no, no, no. Ése amiguito no, tu MEJOR amigo—Él se carcajeo.
—Pervertida—Me revolvió ligeramente el pelo, sonriente.
—Idiota...Me piro—Decía mientras me iba hacia el gimnasio, para reorganizar mis ideas—¡Y no te olvides de darle la carta!—Dije en un grito.
El día de la carrera de orientación
—Hey, chicas—Nos llamó Castiel—Joder, ya podíais ir todos los días así, sobre todo tú, monja de clausura—Dijo mirándome. Las dos llevábamos un top que dejaba ver todo nuestro vientre (Como el de Ámber, pero más sexy xD) Y luego teníamos puesta la chaqueta del chándal, totalmente abierta.
—¿Es que siempre piensas con tus partes bajas o qué?—Se quejó la albina, con toda la razón.
—Su cerebro no funciona correctamente, no le eches la culpa—Me reí.
—Por cierto, hice lo que me pediste—Le guiñé el ojo, mientras me iba hacia la entrada a esperar a Dajan. En la carta le decía que nos reuniríamos allí…Pero no sabía si aparecería.
—Hola…—Oí detrás de mí. Iba a darme la vuelta pero unas manos taparon mis ojos, noté un peso, muy débil, en mi hombro. Y entonces caí en la conclusión que alguien había apoyado su mentón allí.
—¿Q…Quién eres?
—Tú padre, no te jode. ¿Quién va a ser, idiota?—Dijo carcajeándose. Esa risa tan contagiosa y alegre solo la conocía de una persona.
—¡DAJAN!—Dije, o mejor dicho, grité, dándome la vuelta rápidamente y saltando a sus brazos. Él me atrapó en el aire—Creí que no vendrías…—Dije en un tono más bajito.
—¿Y perderme ésta imagen tuya, no creo—Inflé mis mejillas ruborizada, mis mejillas sonrojadas eran prueba de la vergüenza que estaba pasando. Él rió.
—Tonto…Tampoco estoy tan buena, jaja.
—Porque tú lo digas, oye, ve diciéndola a Rosalya que seré yo quien te acompañe en la carrera. Prefiero estar contigo que esperar en una fase para decir las pistas.
—B…Bueno, veré sí quiere—Me dejó en el suelo. Yo, me fui con Lysandro, Castiel, Nathaniel y Rosalya que estaban junto al autocar, sí, aun que sea increíble, Nath y Cast se llevaban mejor…No sé por qué, pero se hablaban…
—Rosa…Eh…—Me rasqué la nuca—Esto…
—Ya sé lo que me vas a decir, la respuesta es sí, no te preocupes ve con Dajan tranquila—Sonrió—Yo iré con Lysandro.
—¡Gracias!—La abracé efusivamente—¡Te quiero muchísimo!
—Claro, por eso el otro día la querías matar—Dijo el pelirrojo, chasqueando la lengua.
—Es un cariño que va y viene, ¿verdad?—Completó el rubio soltando una risita.
—B…¡Bueno!, dejaos de meteros conmigo, me tenéis hasta el…—Castiel puso una mano en mi boca.
—¡No digas eso, pervertida!—Le quité la mano y contesté—:
—¡Iba a decir hasta el moño no hasta…—Di una pequeña mirada hacia abajo—…Ahí—Dije sonrojada. ¡ESE TIO ME SACABA DE MIS CASILLAS!
Le di un leve empujón, a lo que él se estuvo carcajeando durante todo el camino. Todos conseguimos llegar pronto a la meta, ganaron Lysandro y Rosalya, ¡habían estado corriendo en todas las fases! Normal…Terminamos de llegar sobre las 21.00, los profesores habían avisado a nuestros padres que nos quedaríamos a dormir en unas casas de árbol que había por allí, se alquilaban, pero como íbamos todos juntos, nos salieron a mitad de precio. Cada cabaña estaba repartida por diferentes puntos del bosque, las parejas eran las mismas que en la carrera de orientación así que…Yo dormiría…Con él…Un chico…Dajan…Yo…Solos…En una cabaña… ¡DABA A ENTENDER MUCHAS COSAS!
—Es bonito el lugar… ¿Te gusta?—Pregunté mientras dejaba la mochila de gimnasia en la cama, había dos. Una a la derecha, y otra un poco más alejada. Él solamente se encogió de hombros.
—Sí…Supongo.
—¿Pasa algo?—Dije. Me acerqué un poco a él, estaba sentado en su cama. Le toqué un poco el cuello, estaba muy tenso.
—Estoy cansado…
—¿Quieres que te dé un masaje?—Giró su rostro con una mueca jocosa.
—¿Sabes cómo hacerlo?, haber sí me voy a quedar tonto, que ahí hay muchos nervios importantes…Creo—Se rascó la nuca. Pensando. Hice que se tumbara y me quedé a un lado, sentada.
—Relájate, anda—Acerqué mis manos a su espalda, aún protegida por la camiseta, y comencé a tocarla con sumo cuidado. Hacia círculos sobre sus músculos intentando quitar toda la tensión posible.
—¿Te hace falta que me quite la camiseta?—Dijo con voz ronca. Me sonrojé.
—S…Sí quieres…—¿Qué?, pudiendo tener la oportunidad…¿Por qué no?
Se quitó la chaqueta y la camiseta dejándolas a un lado. Sus músculos brillaban por el sudor, moví mis manos hasta la parte baja de la espalda y, sin ningún aviso previo, se giró y me colocó encima de él. Lo miré totalmente sorprendida, a la vez que aterrada.
—¿D…Dajan?
—¿Qué?
—¡¿Que qué se supone que haces?!—Di un chillido, sonrió. Me tomó la espalda y me obligó abajar el rostro, para besar mi boca con profundidad.
—D…Dajan…—Dije tocando mis labios.
—Siempre me has gustado, Nana, desde que te vi por primera vez—Sus labios tocaron mi cuello, subiendo seductoramente hasta mi mandíbula, pasando a mi oreja y dando un leve suspiro en ella que me causó un escalofrío.
—Quiero hacerte mía—Confesó con una sonrisa. Tomó mis caderas y movió las suyas, provocándome más de un jadeo por la sensación que me causaba. Me despojó de mi chaqueta y de mi top, quedando desnuda por la parte de arriba, tenía mucha vergüenza. Intenté reprimir los gemidos cuando su boca bajó hasta mis senos y los lamió, mi pezón se puso erecto, mientras sus manos bajaban hasta mis pantalones y quitaban el cordón que hacía de broche.
—Eres hermosa—Dijo mientras continuaba excitándome. Me moví inquieta, y casi doy un respingo al notar el bulto en su entrepierna…Qué vergüenza.
Me tumbó, quedando él encima de mí. Rodeé su cuello con mis brazos, y él me besó dulcemente, para tranquilizarme. Sus manos estaban a cada lado de mi cabeza, sujetándose. No hacía nada más, tan solo juntar sus labios con los míos, pero, aun así, me excitaba. Sus besos, su aroma, su sabor, su cuerpo, todo de él me enloquecía.
—¿Estás lista…?—Preguntó con voz ronca. Asentí. Quitó sus pantalones y los bóxers y después se encargó de quitar el resto de mi ropa. Desnudos. Así estábamos. Besándonos dulcemente, con posesión, amor. Sus manos delineaban mi delicado cuerpo, su cabello hacía cosquillas en mi frente, pero no me quejé, al revés, sonreí.
Tomó su miembro, que no era para nada pequeño, por cierto, y lo guió a mi entrada. Me moví inquieta. La punta quedó totalmente dentro, era muy incomodo, sentía que mis músculos se desgarraban y después volvían a juntarse, una y otra vez. Después empujó otro poquito, y yo lloré. No podía aguantarlo. Era un dolor muy fuerte, intenso, eché la cabeza hacia atrás y gemí de dolor. Él jadeó.
—¿E…Estás bien?—Preguntó muy preocupado. Dirigió su boca a mis mejillas y besó mis lágrimas.
—M…Me duele…Mucho—Sollocé. Sus ojos estaban tristes, cansados. Juntó su nariz con la mía y la movió del lado derecho al izquierdo…Dulce. Así lo definiría.
—Te quiero, ¿lo sabes?, te quiero…Siento mucho esto…Yo…¿Qué…Qué puedo hacer?
—N…No te preocupes…Ya…Ya casi pasa—Le sonreí, tranquilizándolo. En realidad, me dolía tanto como hacía cinco minutos, pero me daba igual.
—Sí te duele, paro—Jadeó. Asentí mientras él movía tranquilamente sus caderas, metiendo aún más su miembro dentro de mí. Ya estaba a la mitad, empezaba a sentirme mejor.
Tuvimos que parar más de tres veces, porque el dolor casi hace que le golpeara, pero no pude tener una primera vez mejor. Dajan era totalmente delicado, dulce. Sus labios se mantenían con fiereza sobre los míos, distrayéndome mientras sus caderas se movían a toda velocidad. El dolor había quedado en el olvido desde hacía tiempo, remplazado por el placer. Así estuvimos por largo tiempo hasta que una sensación electrizante recorrió todo mi vientre, había llegado al orgasmo. Sacó rápidamente su miembro de mí y lanzó su semen en las sabanas, daba igual. Quitamos esa manta y pusimos la de mi cama. Me abrazó tiernamente, mientras ambos cerrábamos los ojos.
Sé…Que esto parece el final de una historia pero…
Tan solo es el comienzo…Porque aun que esto se acabe,
a la vida de nuestros protagonista le quedan muchos años de momentos felices, y otros no tanto...xD
.
.
.
.
Fin
xD, ahora sale una canción de los
créditos como en las películas, jaja.
¡Llegamos al fin de éste Fanfic!
¿Qué les ha parecido?
¿Les ha gustado?
Ya saben…
*Dejen Reviews
*Denle click a Favoritos
y a Follows...Etcétera.
—Una amiga, seguidora de éste Fic, me dijo por Facebook
Que hiciera un capítulo con Castiel, con el lemon, ya que el primero, que fue con él,
lo hice SIN lemon. Como quiero terminar ya éste Fic para continuar
los otros, lo único que puedo decir es que vean mis otros Fanfics,
los cuales casi todos, son de él. Es mi favorito :3
—Os recomiendo:
1º—Dulces tentaciones, ya
He terminado la primera
temporada y ahora voy por la segunda.
2º—Y también, podéis leer Broken Dreams, un nuevo Fic que saqué ayer.
Ese es una adaptación de una serie de los Sims 2, el productor de dicha
serie se llama Facumv13. Yo solo la he pasado a texto.
Espero que les haya gustado éste final,
¡Un beso muy grande para todos/as vosotros/as!
Atte. Natsuki007/Andrea-chan~~~
