Capítulo 10


"¡Me pego!"

-Tú molestaste-

–Ven aquí pequeño. Y tú ¡No vuelvas a pegarle o te entierro vivo! –

-Pero si él-

–Te entierro vivo–

-E-está bien-


Kaoru detuvo su andar. Pero no para quejarse del dolor de cabeza, si no para reír. Ese recuerdo enserio le dio risa. Kotaro la miro sin comprender. Pero esta vez un dolor ataco al niño.

–¡Kotaro! ¿estás bien? –preguntó Kaoru sosteniendo a su hijo.

–Si mamá… solo es… un pequeño dolor en mi brazo –dijo el pequeño asiéndose en fuerte. Kaoru lo miro y lo recostó con preocupación en las sombras de un árbol…


–¡Ay! Una semana más y llego –dijo Kouga siguiendo con su camino.

Luego de caminar, vio a un río y decidió ir a beber un poco de agua pero…

–¿Mmm? –dijo cuando escucho a lo lejos un quejido de dolor.

Se acercó al lugar y vio un niño recostado en el tronco de un roble. Era un pequeño pelinegro, de piel blanca, con haori rojo y hakama negro verdoso…

–¿Un humano? –dijo acercándose y mirando a aquel niño que se encontraba dormido.

–¡No te atrevas a dar ni un paso más! –escucho decir a una voz. Volteo a ver quién era y… quedo completamente en shock.

"Entonces lo matare" Se escuchó en la mente de Kaoru.

"Pero si se parece al chico de mis recuerdos" pensó Kaoru observando al joven pelinegro de traje de piel de lobo.

–Ka-go-me –dijo Kouga al salir del shock– ¿eres tu verdad? Ya sabía que era imposible que murieras tan fácilmente –dijo un paso en dirección a la chica.

–No te conozco –dijo sujetando su espada– ¿quién eres? Aléjate de mi hijo. No puedo saber si eres mi enemigo o amigo, pero aléjate de Kotaro, ahora. –exigió Kaoru. Por instinto, la joven quería que su hijo estuviera lejos del alcance de cualquier criatura que desconociese.

–¡Soy yo! Kouga. ¿Kagome que te ocurre? –preguntó el pelinegro– espera… ¿Él es tu hijo? –dijo volteando su mirada asía el pequeño.

–Sí. Y yo a ti no te conozco –dijo firmemente. Aunque dudo por un segundo ya que…

–Eres Kagome. ¿Qué acaso no me recuerdas? –dijo Kouga algo dudoso.

–Yo soy Kaoru Hiraki. No conozco a ninguna Kagome y mucho menos a ti –dijo Kaoru bajando un poco su espada.

–¡No! Tú eres Kagome. Acuérdate de mí, ¡soy yo, Kouga. Oh al menos acuérdate de la bestia, o el kitsune, la exterminadora, el monje, Rin, Ayame o por lo menos de Sesshomaru! –dijo alterado. "Es Kagome. Es ella y nadie más. Esta viva" pensó.

–Enserio… no te conozco –respondió Kaoru "Aunque ahora que lo pienso se parece mucho, pero al mismo tiempo no…".

–Mamá –llamo un somnoliento niño– ¡Oh! Otro hombre lobo –dijo Kotaro– mamá ¿Quién es? –preguntó con naturalidad.

Kouga miro al pequeño y luego a la que era como una gota de agua de Kagome. No sentía ninguna esencia de ambos. "¿Pero por qué?" pensó al darse cuenta.

–Kotaro quédate junto a Yuuki –dijo Kaoru dispuesta a atacar, pero no al lobo si no a un oni que apareció.

–Comida –dijo el oni verde. Kaoru lo miro con repulsión y de un movimiento de su espada, hiso un corte limpio que mato al oni.

–¡Eh! Mami es fuerte –dijo Kotaro acercándose y abrazando a su madre.

"Se parece a Kagome… pero ella murió… Pero puede que ella sea Kagome… pero no lo sé" pensó Kouga "Espera. Si al menos sintiera su presencia u oler su aroma lo sabría… pero"

–Nee mamá ¿Quién es? –preguntó Kotaro y junto con Kaoru miraron a Kouga.

–Seguro me equivoque –dijo Kouga con un sonrisa triste– estaba seguro que eras Kagome pero… –dijo el lobo. Kaoru lo miraba con algo de nostalgia.

–¿Kagome? Nee mamá, no era ese el nombre que estaba en aquella lapida –dijo Kotaro jalando de la hakama de su madre.

–Lapida –dijo Kouga– cierto… Kagome murió hace ya seis años –finalizo mientras recordaba la última pelea contra Naraku…

"Seis años… Muerte…" pensó Kaoru y de un momento a otro, le dio un dolor de cabeza, seguida de una película de recuerdos algo distorsionado de algo que vio hace seis años.

–Mamá –dijo en tono de preocupación al ver caer al suelo a su madre– mamá despierta –al no recibir respuesta su preocupación aumento. Alzo la vista y se encontró la mirada de desconcierto del lobo pelinegro– señor lobo… me pudiera ayudar a llevar a mi madre a un lugar para que descanse –pidió Kotaro mirando con algo de desconfianza y luego paso a una de tranquilidad. El aura del lobo era buena, no tenía que preocuparse.

Kouga asintió. Aunque no fuera Kagome, era su viva imagen y no podía dejarla así…


–Gracias –dijo Kotaro. Yuuki se acercó a Kaoru que descansaba inconsciente en la cueva y empezó a hacer algo que fue ignorado por el lobo y el niño– mamá a estado así desde hace un tiempito –dijo mirando a su madre. Yuuki ya se encontraba en el hombro del niño…

–Se ve que la quieres –dijo Kouga con una sonrisa– se parece a Kagome –susurro. Kouga por alguna razón vio que la preocupación que tenía ese pequeño era idéntica a la de su antigua amiga Kagome.

–Disculpe ¿Quién es usted? –dijo Kotaro luego de darse cuenta que el lobo lo miraba con una mirada nostálgica.

–Soy Kouga. Líder de la tribu de los hombres lobos del Oeste –se presentó. Cuando vio que el niño se levantó del suelo, por alguna razón vio a otra persona pero en un parpadeo ya no estaba esa ilusión.

–Mucho gusto, soy Kotaro Hiraki. Se ve que no es malo, perdone si mamá quería atacarlo. Pero es que en ese momento me sentía mal, mi madre me protege mucho y por eso es que pensó que usted era una amenaza –dijo con una sonrisa el niño azabache.

–Dime… ¿de dónde son? –preguntó Kouga luego de un rato. El pequeño lo miro como dudando de responder, pero luego accedió.

–Venimos del Este, ahí vivía con mi mamá –respondió con una sonrisa. Kouga lo miro, hasta en la sonrisa de ese niño podía ver a Kagome…

–¿Y tu padre? –preguntó Kouga. Kouga se dio cuenta que había hecho una pregunta mala… y se regañó por eso mentalmente. Ya que cuando hiso la pregunta vio como el pequeño lo miraba con seriedad y tristeza… su sonrisa de antes ya no estaba…

–No lo sé… mamá no lo recuerda y supongo que él ni sabe que existo… –dijo con la cabeza gacha y tristeza en su voz…

– …Iré por algo de comer para cuando se despierte –Kouga decidió salir. Se dirigió con calma hasta un río "Luna Nueva" pensó al ver el cielo nocturno.


Un kitsune…

-Kagome. Inuyasha me pego-

Una bestia…

-Feh, para que molestas-

Una exterminadora…

-Inuyasha no deberías de ser así con Shippo-

Un monje…

-Sango ya sabes que es imposible hacerlo entender-

Una niña…

-Señorita Kagome ¿Qué ocurre?-

–Nada Rin. Inuyasha… abajo–


Kaoru despertó. Miro a su alrededor– Kotaro –llamo pero nadie respondió. Salió de la cueva y vio a su hijo jugar con Yuuki.

–¡Mamá! ¿ya estás bien? Kouga fue por algo de comida, dome mami ¿tienes hambre? –decía el pequeño al ver a su madre.


Kouga…

-¡Aléjate de ella lodo sarnoso!-

~¿Y tú quién eres para decirlo?~

–Kouga… ¿Qué te atrae de ella?–

Ayame no es lo que piensas… Kouga ya bájame

–¡Kagome! Desde ahora te declaro mi rival–


–Kouga –dijo Kaoru "recuerdo a unos chicos que se llaman; Kouga, Inuyasha, Sango, Shippo, Rin, Ayame… Pero ¿quiénes son?".

–Mamá –llamo Kotaro. Yuuki empezó a rodear el lugar como presintiendo algo.

–Yuuki ¿Qué pasa? –preguntó Kaoru. Escucho caer algo y dirigió su mirada a su hijo que estaba en el suelo mientras sujetaba su brazo izquierdo –Kotaro… ¿Qué pasa? –preguntó la joven mientras iba donde se hijo.

–Mamá… mi duele todo mi brazo –dijo Kotaru. Kaoru vio en la muñeca de Kotaru el inicio de un sello que ahora estaba empezando a extenderse por el brazo…

"Su brazo izquierdo… tiene un sello" pensó Kaoru mientras lo recostaba en el suelo. Algo hiso un clic en su memoria "Brazo… izquierdo…"


–Seguro debe de ser un fastidio no tener un brazo–

-A veces-

–Ya se. Te lo repondré, hace un tiempo Yume me enseño como–

-Hmp… y ¿Por qué lo harías?-

–Me salvaste. Es lo menos que puede hacer por ti, Sesshomaru–


–Sesshomaru –dijo Kaoru con una lágrima que salía de su ojo derecho pero dejo eso a un lado al ver a su hijo.

–Kotaro… resiste… no puedo hacer nada contra el sello… es muy poderoso –dijo Kaoru intentando deshacer el sello pero no lo obtuvo– ¿Yuuki? –dijo al ver que la hada colocaba una mano en el inicio del sello. El sello ya estaba disperso por todo el cuerpo, el rostro de Kotaro estaba lleno de signos y letras negras que se encontraban en el sello…

Kotaro fue envuelto por una luz azul. Kouga que estaba encontraba pescando, dejo de hacerlo al sentir una presencia y dirigirse a donde estaba ese poder…

Kotaro fue cambiando; en su rostro unas líneas rojo-violetas aparecieron en sus mejillas, una estrella de ocho picos blanca con una luna menguante en el centro de color azul en su frente. Las líneas de su cara bajaban por sus brazos. Pequeñas garras remplazaron sus uñas. Su cabello se tornó plata con una capa de mechones negros; y creció hasta llegar un poco más abajo de los hombros. Unos mechones negros cayeron por su rostro… La luz se disipo y Kotaro dejo de sentir una opresión y abrió los ojos… el derecho de un color dorado como el oro… el izquierdo de un azul intenso…

– Kotaro –dijo Kaoru al ver a su hijo. Y por un momento pensó que a la persona que miraba era a Sesshomaru…

–Mamá –dijo el niño. De repente podía oír cosas a lo lejos, oler las fragancias de su alrededor… y muchas cosas. De repente el un mechón que le obstruía la vista de su ojo izquierdo desde que abrió sus ojos, se lo aparto y miro su cuerpo– Mamá ¿por qué tengo garras?… y mi cabello ¿por qué es de este color? –dijo al tomar unas de su hebras plateadas.

Kaoru lo miro… Todo vino a su cabeza, todo lo que olvido…

–Pero que-… –se escuchó una voz detrás de Kaoru. Era Kouga que miraba al niño sin comprender.

–Kouga… –dijo Kaoru y una lagrima surco su mejilla derecha "Todos… Todos han pensado que eh muerto y han sufrido por eso…estuvieron tristes… Lo sé, de alguna manera lo se…" pensó.

–¿Mamá? –indago Kotaro al ver a su madre con una cara de tristeza, alegría, nostalgia, dolor…

Kouga miró a la joven. La barrera se rompió dejando unas flores de cerezo alrededor de Kaoru y Kotaro… Entonces Kouga pudo percibirlo… era un milagro…

–Regrese Kouga… Regrese. –dijo Kaoru a su único amigo del pasado que tenía en frente suyo. Una sonrisa y lágrimas adornaban el rostro blanco de la joven…

–Kagome… –susurro Kouga al ver esa sonrisa única de ella…


Detrás de cámaras:

–Bien... otro capítulo terminado –dijo Sora bostezando.

Detrás de ella se escuchó un pequeño murmullo. Suspiro, de seguro era su imaginación... pero...

–Mmm... Tú eres la dueña del fic –dijo un chico pelinegro desde el otro lado de la habitación, junto a un aparato…

–Si… ¿eres Kouga? –dijo la chica al darse cuenta que era otro personaje de su fic…

–Sip –dijo sentándose en un sillón; que era algo nuevo para él.

–Ay no… –empezó la chica– ¡Quien fue el que conecto nuevamente el aparato holográfico! –dijo en voz alta.

–¡Fui yo! ¡Lo conecte ayer antes de que llegaras de tu viaje! –respondió una voz masculina que se encontraba lejos…

–Hermanos… Pensé que no lo conectarían –dijo y miro a Kouga.

Si tú eres la dueña del fic. Tú nos quitaste a Kagome en esa pelea... –dijo serio y luego se abalanzo contra la chica en un abrazo.

–Kouga… oye porque… Ya suéltame que me asfixias –dijo la chica de ojos cafés algo rojita por el atrevimiento del lobo.

–Es que como Kagome en verdad está viva… te lo debo a ti –dijo con una sonrisa.

–Jejeje… primero aparece una intentando matarme y luego otro que quiere agradecerme –dijo tomando asiento en el sillón de cuero negro del escritorio.

–Acaso estaba aquí la bestia de Inuyasha –dijo Kouga mientras miraba la habitación. Eran muchas las cosas que estaban fuera de su conocimiento.

–Sí. Pero se fue hace unos días antes de que mi padre me lleve de viaje. Creo que Kykio se había hecho daño y fue directito a salvarla –dijo Sora.

–Mmm… bueno no importa. Y dime que pasara ahora… digo como lo sabrá Sesshomaru –indago con curiosidad el lobo mientras se echaba en la cama de esa habitación.

–Mmm… ya veremos Kouga… pero aún falta un poco mas –respondió Sora para así dejar que el lobo siguiera explorando las cosas de la habitación y ella siguiera con la historia…

Como están… Lamento tardar pero es que la vida social y eso no me dejan en paz. Bueno no tengo mucho tiempo y tengo que desempacar todo mi equipaje ahora que he vuelto. Nos vemos en otro capítulo o historia.

Chaito

Sora Taka