CAPÍTULO X – Tiempo para compartir.
Ted disfrutó al máximo el vuelo, todo en el avión le resultó fascinante, en especial las azafatas y el hecho de que Harry le diera permiso de pedir un coctel con vodka. En cuanto se registraron en el Hotel, el chico compró una postal muggle para su abuela y después de dejar sus cosas en el cuarto y ponerse ropa cómoda, salieron en busca de un peculiar establecimiento llamado La magia del café, cuyo propietario era un mago que disfrutaba de tener en su establecimiento a clientes muggles.
- Eh hola… ¿Tú eres Carolo?
- Propietario y amigo… ¿Y tú eres…?
- Potter, Harry Potter y él es Ted.
- ¡Claro, Harry Potter! Kingsley me dijo que vendrían, ¡Qué cabeza la mía! Había olvidado que llegaban hoy. Pasen, siéntense por favor, aquí está el menú, seguro traen hambre. Modestia a parte pero mis baguettes son las mejores de esta zona.
- Gracias, muero de hambre. Carolo, ¿podrías decirme dónde consigo una lechuza? Quiero mandarle una postal a mi abuela, pero creo que si se la mando por correo muggle llegaré primero yo.
- No hay problema joven Ted, yo se la envío, puedes darme todas las postales que desees y desde aquí las mandamos.
- Gracias, así lo estaré haciendo.
- Así que eres amigo de mi compadre.
- ¡Oh sí! Conocí a Kingsley hace años, en ese tiempo él era Auror y estaba en una misión en Valencia. Yo me dedicaba a la venta de objetos que detectaban magia oscura y me contactó porque necesitaba unos chivatoscopios y otras cosas. Nos llevamos muy bien desde el principio y desde entonces nuestra amistad se ha preservado a pesar del tiempo y la distancia. Yo preferí dedicarme a lo gourmet y él decidió volverse Primer Ministro, je, je. Bueno ¿qué se les antoja de comer?
- Esta baguette "La Villa" con peperonni, mozzarella y todo lo demás parece muy buena, quiero una con pan de parmesano. ¡Ah! y una malteada de chocolate.
- Muy buena elección ¿Y para ti Harry?
- Yo prefiero una focaccia de salami y cuatro quesos y probaremos una botella del vino tinto de la casa.
- Enseguida les traigo las bebidas caballeros.
Ted recordó el encargo de Vicky y se le ocurrió una idea, así que tomó la pequeña flor del jarroncillo que adornaba la mesa y dado que era bueno en Herbología, le pidió a su padrino que aplicara cierto encantamiento en ella para conservarla viva y fresca durante varios días, la guardó en su mochila y empezó la plática con su padrino.
- Oye Harry, ¿Te vas a echar una botella de vino tú solo?
- Solo no, tú me vas a ayudar un poco.
- Pero se me va a cruzar con la malteada.
- ¿Y qué? ¿Tienes algún pendiente para mañana temprano? Mira lo del vino no va a ser diario, ni lo sueñes, pero hoy quiero brindar por el inicio del viaje, además dijiste que esta noche hablarías "del tema", ¿recuerdas? Y tal vez un poco de tinto en las venas te relaje y te ponga más expresivo.
- ¡Ya! Es un hecho que no me podré escapar ¿verdad? Quieres que me confiese a como dé lugar.
- Quiero que lo aceptes Ted, eso es todo y verás que así será más fácil manejar la situación.
- Caballeros… aquí está la malteada, el vino y ¿dejo dos copas?
- Sí Carolo, gracias.
- En un momento estarán listos sus alimentos, ahora regreso.
- Tómate eso para que tu estómago haga base y no se te suba tan rápido el vino, je, je.
- No te burles, sabes que lo más fuerte que tomo es la cerveza de mantequilla.
- Y no tendría que ser de otra manera jovencito, te repito que hoy tienes mi permiso sólo porque estás conmigo, porque estamos celebrando nuestro viaje y porque la ocasión amerita que te pongas "un poco a tono".
- Aquí tienen, buen provecho, cualquier cosa que necesiten me avisan.
- Gracias Carolo, se ven deliciosas.
- ¡Ah! La apariencia es poco, ya verás cuando la pruebes, querrás venir a cenar aquí todas las noches. Disfruten la velada.
- Mientras comes puedes ir pensando en cómo seguir negando que si al cabo de 5 meses de ser novio de la chica perfecta, tú corazón no logró enamorarse de ella, es porque en realidad desde antes ya estabas enamorado de otra chica y está de más mencionar de quién.
- Bero esho io do lo sabía, do be lo bagidaba…
- Trágate eso Ted, no te entiendo nada.
- ¡Glup! ¡Oh! Que no me imaginaba que todo lo que estaba pasando con Victoire en realidad era algo más, yo pensé que simplemente nos habíamos vuelto un par de insoportables y ya. Pero lo patético del asunto es que… ¡Esto no es posible!
- ¿Y por qué no? (Harry llenó una copa de vino tinto para él y media copa para Ted).
- ¡Harry por Merlín! Para Vicky soy como un hermano…
- ¡Ya! ¿Eso es seguro no? Estamos convencidos que ella siente un tierno amor fraternal por ti… ¡vale!
- ¿Piensas lo contrario, de verdad? ¿Crees que ella… siente como yo?
- Dímelo tú, ¿Crees que ella y Dominique te tratan igual?
- ¡Ay pero Dominique tiene 13 años! (Ted dio un buen sorbo a su copa).
- ¿Y qué? Ustedes empezaron con todo esto el año pasado y Vicky tenía 14 ¿no? Dime, ¿Dominique te sonríe igual, te habla igual, te mira igual que su hermana?
- Creo que no, pero ellas son polos opuestos, son muy diferentes.
- Pero en teoría dices que Vicky te ve como un hermano ¿no? tal y como evidentemente lo hace Dominique, así que vuelvo al punto, ¿entonces las dos te tratan igual?
- No Harry, pero no quiero ver luz donde tal vez no la hay (Ted bebió de un solo golpe el resto del vino y dio un gran suspiro).
- Ted, lo importante es que has logrado sincerarte contigo mismo y has aceptado que Vicky es la verdadera dueña de tu corazón. Ahora tienes que ser optimista y pensar que así como tus sentimientos hacia ella no resultaron fraternales, ella puede estar pasando por la misma situación.
- Harry, no se lo digas a Ginny, lo haré yo. No es que me imagine que no lo sepa o que no lo hayas hablado ya con ella, pero voy a pedirle que me ayude a sondear el terreno.
- Buena estrategia campeón, será como tú digas, aunque recién me acabas de decir que no quieres saber de mujeres ¿no?
- Es sólo para sondear terreno, no significa que esté dispuesto aplicarme de inmediato.
- Pues ¡Salud por tu soltería! (Harry sirvió otra copa para su ahijado).
- ¡Salud!
Al cabo de un par de horas, alimentos y bebidas se habían acabado y los viajeros se despidieron del propietario para regresar a descansar a su hotel. Como era de esperarse, Harry tuvo que ir cuidando los irregulares pasos de su ahijado que reía por cualquier cosa y había decidido abrazarse a él y no soltarlo.
- Te quiero musho, musho padrino, de veritas. Me hubiera gustado conocer a mi padre y a mamá, pero en realidad creo que a mis padres los conozco desde siempre, porque tú y Gin me han dado todo y yo, yo quiero que estén orgullosos de mí.
- Y lo estamos campeón, eres un muchacho excepcional, siempre lo has demostrado, Dora y Remus me dieron el más grande de los honores al nombrarme tu padrino y criarte a nuestro lado ha sido un regalo maravilloso de la vida y no tengo palabras suficientes que expresen lo agradecido que estoy.
- ¡Ah tú también estás sentimental! Y eso que a ti el vino no se te cruzó con la malteada, si no hubiera sido por esa malteada yo estaría en mis 5 sentidos ¡palabra!
- Sí claro, no me cabe duda, fue culpa de la malteada.
Los ojos del muchacho se abrieron pasadas las 10 de la mañana y el desayuno ya estaba en la habitación, fruta, pan, cereales y el olor a café que ambientaba el cuarto. Harry aún llevaba piyama y leía un periódico muggle sentado en una pequeña sala de la habitación mientras tomaba su desayuno.
- Buenos días "lobito", ¿algo de desayunar antes de irnos? recuerda que hoy vamos todo el día a Verona y en la noche llegamos a Venecia.
- Sí ya sé, sólo invítame café por favor, no tengo mucha hambre, lo que tengo es un dolor de cabeza que parece que me están martillando por dentro.
- Tengo algo mejor, toma esto, cortesía de Sortilegios Weasley, sólo mezcla el contenido de la cápsula en tu café y ya luego me dices si quieres comer o no.
- ¿Qué es esto? Si lo hizo George tengo que preguntar antes de tomármelo.
- En efecto, es la famosísima "Fórmula anti resaca" del tío George, uno de sus mejores productos y de los más vendidos, je, je.
- ¿Con una es suficiente?
- ¡Suficiente! Y tendrás pila para todo el día.
La aventura dio inicio ese día recorriendo Verona, que entre iglesias, museos y palacios se les fue como agua. Por la noche cambiaron su hospedaje a Venecia y pasaron ahí el siguiente día. Ted cumplió con enviar una postal a Nataly desde esa ciudad y también le compró una góndola en miniatura para llevarle como recuerdo. Tanto en Verona como en Venecia el muchacho había recolectado la flor más bonita del paseo, le aplicó el encantamiento y la guardó en su mochila, su idea era llevarle a Vicky una flor de cada lugar que visitara. El apretado y bien analizado itinerario incluía también Génova, Florencia, Nápoles, Bari y dos días en Roma, pero dicho itinerario, pese a lo apretado en el plan, incluyó algunas apariciones rápidas de Harry en Grimmauld Place para saludar a la familia.
Durante su estancia en Nápoles, después de una suculenta comida en un muy buen restaurante ubicado en la Vía Toledo, los viajeros decidieron visitar la Villa Comunale, para saciar el interés de Ted de conocer el Zoológico y el Acuario del lugar, que es de los más famosos y antiguos del mundo.
Una vez ahí, Ted caminaba distraído recorriendo las instalaciones y admirando la belleza tanto natural como arquitectónica del sitio, no tenía prisa porque su padrino había ido a saludar a sus hijos y lo vería en el lapso de una hora, así que tenía ese tiempo para dedicárselo a los animales acuáticos y terrestres.
Pegado a un escaparate donde se ubicaba el "Loris Esbelto Rojo" (peculiar monito de unos 20 cm que está en peligro de extinción), Ted fue distraído de su concentración por una voz femenina. Una hermosa joven, no mucho mayor que él, se había recargado en la misma baranda que el chico y se dirigió a él con tono amigable.
- Te he estado observando ¿te encantan los animales verdad?
- ¿Ah? Mmm… sí mucho, sobre todo los mágicos, es decir, los raros, como este pequeñín.
- Dices bien, los animales son mágicos, a mí también me fascinan. Hola me llamo Daniela, soy guía del Zoológico por las tardes, ¿vienes solo?
- Hola yo soy Ted, vengo con mi padrino pero creo que él fue a ver a las serpientes, le agradan y sabe mucho de su comportamiento (Ted no pudo evitar reírse de su propio comentario al imaginar la idea de Harry disfrutando de las serpientes), pero al rato debe aparecerse por aquí (¡Literalmente!).
- ¿Están de vacaciones? ¿De dónde nos visitas?
- De Inglaterra, mi padrino y yo estamos pasando un tiempo juntos para celebrar mi cumpleaños que es a fin de mes.
- ¡Vaya regalo! ¿Cuántos cumples?
- 16… ¿Tú cuántos tienes que ya trabajas aquí?
- 18 y trabajo de medio tiempo para ayudarme con los gastos de la Universidad, estoy estudiando Veterinaria ¿Van a estar mucho tiempo en Nápoles?
- No, tenemos el itinerario muy justo, nos vamos mañana a Bari y luego terminamos el paseo en Roma.
- Lástima, me hubiera gustado darles un paseo por la ciudad, soy buena como guía.
- Pues todavía puedes, aún estaremos aquí esta noche… Eh, mira él es Harry, mi padrino… Harry ella es Daniela, es guía de turistas y dice que nos puede dar un paseo por la noche.
- Hola Daniela, mucho gusto, así que este muchacho ya te comprometió para hoy… lo dejo solo un rato y se me sale de las casillas.
- Al contrario, fue idea mía, podría llevarlos a conocer un buen lugar para bailar o escuchar música y tomar algo. ¡Yo encantada! me gusta conocer gente, además de todas maneras había planeado salir con unos amigos y amigas esta noche, ¿Qué dicen, se apuntan al plan?
- Sí Harry vamos un rato, no hemos hecho mucha vida nocturna.
- Pero creo que yo les voy a quedar un poco grande ¿no?
- Para nada, en mi grupo de amigos hay un par de maestros de la Uni que seguro podrán hacer mancuerna con usted y también va el hermano de una amiga que es escritor y que a veces sale con nosotros y él tiene 30 años.
- Pues siendo así, tú dinos en dónde te vemos y a qué hora.
- 10 de la noche en la entrada de "Anima Mia", en Vía Santa María.
Después de tomar una ducha, descansar una hora, preparar equipaje para el día siguiente y cenar en un pequeño café cercano al hotel, los viajeros llegaron al bar acordado con Daniela.
- No cabe duda que tienes pegue jovencito, esta invitación no fue casualidad, a la muggle parece que le agradaste y mucho.
- ¡Ya! Es que… ¿Cómo dices siempre? ¡Ah sí! Es que soy irresistible.
- ¡Hey esa frase es mía! Invéntate la tuya… ¿Sabes? Las muggles son un poco más liberales que las brujas, así que no te sorprendas si te coquetean más de lo esperado.
- Mmm… bueno soy soltero ¿no? Y estoy festejando mi cumpleaños… aquí el que debe portarse bien es otro.
- Sólo lo digo para que tomes tus precauciones, eso es todo.
- Harry estás insinuando que yo podría, ya sabes… ¿irme con una muggle así de fácil?
- No estoy insinuando nada, sólo mantén la cabeza fría, que ya sabemos que tú entras en calor muy fácil.
- ¡No soy tan débil! Bueno quizá un poco, pero no, no pienso meterme en líos de faldas con ninguna italiana o por lo menos no pienso enliarme demasiado. De hecho ese es un tema que tal vez debamos tocar también en este viaje.
- No creo poder decirte mucho que no sepas ya, pero claro, cuando quieras platicamos de "ese lío"… Mira, ahí llega Daniela con varios amigos.
- ¡Hey Ted! ¡Qué bien que vinieron! ¡Hola señor!
- Nada de señor, soy Harry.
- Bueno Harry y Ted ellos son mis amigos Arturo, Paolo, Pietro, Danae, Susset y los demás seguro ya están adentro. Vamos, ya verán que les va a agradar el lugar, hay música en vivo y se alterna con música de DJ, pero se puede platicar muy a gusto.
Y efectivamente el lugar resultó muy agradable, Harry estuvo conversando amenamente con Pietro y Susset que eran profesores de Daniela, también se les unió Víctor, un joven músico con ideas liberales y bohemias muy interesantes. Ted estaba con los demás jóvenes cantando, bailando, coqueteando con Daniela y sus amigas, lo normal de una muy buena velada. En un momento que decidió ir a los servicios sanitarios, se sorprendió cuando encontró ahí a un hombre que vendía desde dulces, chicles, cigarros, preservativos hasta flores y recordó que aún no había recolectado la flor de Nápoles para Vicky, así que compró una. De regreso a la mesa, Daniela no pasó por alto el detalle cuando Ted guardó la flor en su mochila.
- ¿Y eso?
- Un encargo.
- ¿Para tu novia?
- No, de hecho para mi prima.
- Oye pero esa pobre flor se te va a morir en el camino, no creo que le llegue.
- ¡Ah no hay problema! Voy a aplicarle un, es decir, voy a… ¡secarla! sí, la voy a meter en un libro para que quede como naturaleza seca.
- ¡Oh! También te gustan las plantas. Eres un estuche de monerías ¿eh?
- Pues soy bueno en Herbología.
- ¿Llevas una materia de plantas en el colegio?
- Ehh… sí, bueno, es que llevo materias poco comunes, creo.
- ¿Dónde estudias?
- En un… internado, en Escocia.
- ¿Internado? Yo no podría estar encerrada todo el año en el campus, debe ser desesperante.
- Pues te acostumbras y es que todos lo hacen, es decir, mmm… todos en mi familia, es tradición.
- Oye, pero encerrado todo el tiempo no has de tener mucha actividad social, sólo conoces a tus compañeras de colegio ¿no?
- Sí, pero créeme, el internado es muy grande, conozco muchas chicas. El hecho de vivir en "el campus" no me convierte en antisocial.
- Eso ya lo noté… ¿Ted?... ¿Quieres dar una vuelta por el lugar?
- ¡Oh sí, claro!
Daniela tomó al muchacho de la mano y empezaron a caminar por el lugar, una vez que se perdieron de la vista de los demás ella lo llevó a la pista. Después de un par de piezas, los movimientos en el baile de la chica empezaron a tornarse incitantes y sensuales… y el pequeño "lobito" empezó a reaccionar. Sin darse cuenta exactamente cómo pasó, de pronto Ted se encontró rodeado por los brazos de la muggle y recibía sus caricias y sus besos. Ella se lo fue llevando hacia un pasillo cercano a la pista y una vez ahí las caricias se intensificaron. La chica se subió a un barandal y puso de frente al mago entre sus piernas. Aunque las manos del chico no estaban quietas y mostraban grandes destrezas, su pareja era notablemente más experta y su comportamiento estaba exigiendo habilidades que él no había experimentado aún. Cuando ella decidió deslizarse enredando sus piernas sobre las caderas del extasiado quinceañero le pregunto al oído:
- ¿Traes protección?
- ¿Cómo protección?
- Preservativos, ya sabes… sin globito no hay fiesta guapo.
- ¿Qué si traigo… preservativos?
- ¡Ya! No traes, uy pues yo tampoco. Ni modo, tendremos que terminar esto de otra manera, pero no importa suelo ser muy creativa, ya verás.
Al cabo de un buen rato los chicos aparecieron de nuevo con el resto del grupo, Harry no perdió de vista la cara de éxtasis que tenía su ahijado, además del cabello revuelto, la camisa desfajada, los labios al rojo vivo y el cinturón notablemente de lado. Por más que lo intentó no pudo contener sonreír ante la situación pero no mencionó nada, ya platicarían de eso después, sólo se le acercó al oído y le dijo entre risas...
- Ted, se supone que tu pelo es negro no castaño y tus ojos son aceitunados pero no casi amarillos, agradece a que la iluminación del lugar te está camuflageando galán.
Esa noche Harry hizo aparición conjunta desde un callejón cercano al centro nocturno, directo al cuarto del hotel. No platicaron de lo ocurrido porque en realidad estaban muy cansados y sólo querían dormir, así que la plática se daría después, en algún lugar de Roma.
Roma los enloqueció, disfrutaron cada calle, cada edificio, cada aroma, cada detalle. Ted consiguió una hermosa flor, la última del viaje. Compró una especie de costurero en forma de Coliseo Romano y colocó en él las 9 flores, cantidad que pensaba cerrar a 10 elaborando un origami en forma de flor con una servilleta del avión. Antes de acostarse a dormir, la noche anterior a su regreso a Londres, él mismo sacó el tema de lo que había pasado con Daniela en Nápoles.
- No tuve relaciones con ella.
- ¿Eh?... ¿Con quién?
- Con la italiana, con Daniela, esa noche no tuve relaciones con ella, ni con ella, ni con Nataly, ni con nadie aún. No te niego que he experimentado varias cosas, de hecho, bueno, en Nápoles fue ¡wow! Pero yo no he…
- Todo a su tiempo y en su momento… y de ser posible, con la persona indicada. Mira Ted yo sé que es difícil contenerse y más que tú has resultado más despierto que Ron y George a tu edad y eso ya es decir mucho. Pero créeme que cuando el sexo va acompañado de amor es la cosa más hermosa que existe, así que tú sabrás cómo y cuándo, pero piensa muy bien con quién ¿vale?
- Lo sé y si estoy seguro de algo es que no pretendo andar saltando de falda en falda… no tanto. A decir verdad tengo un ejemplo a seguir muy claro en la mente… tú y Ginny, eso quiero de una pareja, quiero magia pura cuando la mire y me mire, quiero decirle todos los días que es la mujer más hermosa, besarla siempre como si fuera la primera vez. Harry, cuando te veo cómo acaricias a Ginny, cómo la abrazas y cómo te importa poco el resto del mundo cuando la besas, cuando te pones cursi con ella, sé que eso es lo que quiero en un futuro.
- Y eso es maravilloso porque eso es amor y cuando tienes amor lo tienes todo, lo demás son condimentos, muy necesarios para darle sabor al platillo, pero al fin y al cabo esos llegan solos y los vas descubriendo con ella. Si tienes esa idea clara en tu mente… lo tendrás Ted, ya verás.
