.:Una nueva oportunidad:.
I didn't notice that you were right in front of me.
El sueño era poderoso. Clove no podía moverse, sentir e inclusive creía que ya no respiraba; pensó que su deseo de morir se había cumplido. ¿Cuánto tiempo había pasado ya? ¿Cuatro, cinco días? Si le preguntaban a su cuerpo, él diría que fueron semanas. Su cuerpo estaba cansado de tanto descansar, pero la mente de la morena seguía sin querer cooperar.
– ¿Por qué sigue sin despertar?- la voz de un hombre preguntaba.
–No lo sé, físicamente está perfecta, sus heridas han sanado.
–La quiero despierta para esta noche- sentenció la primera voz.
Clove escuchaba todo a su alrededor, pero no deseaba verse con sus 'rescatadores', sabía que las consecuencias por sus actos no serían menores que la muerte. Pero quizá, aún hubiera una oportunidad. Si fue capaz de tragase su orgullo y ser parte de una alianza, tan patética, como la de los 'rebeldes' entonces lo volvería hacer, se uniría al Capitolio para salvarse, para salvarlo a él. Cuando terminó de formular su plan, de nueva cuenta las voces reaparecieron, ¿cuánto tiempo había estado encerrada en sus pensamientos?
Clove decidió comenzar con su estrategia, así que lentamente se movió. Primero fueron sus manos, seguidas de sus pies para finalizar con sus parpados, los cuales parecían doler cuando intentaba abrirlos. Una tenue luz la iluminaba, haciendo que sus verdes ojos le ardieran, con miedo a ser asesinada, al instante fijo su vista hacia su lado izquierdo donde sólo podía ver una pared de tono gris, al no descubrir nada en aquel lado, regresó su vista hacia arriba, sólo para toparse nuevamente con los focos que esparcían su luz, para ahora girar su mirada hacia el lado derecho; una pequeña mesa con algunas agujas y sueros, fue lo que encontró.
–Finalmente despiertas- una voz la llamó.
Un miedo invadió a la morena, a pesar de haber imaginado su plan cientos de veces, no esperaba que el enfrentamiento con sus captores fuera tan pronto ella despertara.
–Bienvenida al distrito trece- mencionó el hombre con una alegría sincera-, pecas.
– ¡Blight!- sorprendida Clove intentó incorporarse tan rápido como descubrió quién era el hombre que había estado a su lado todo ese tiempo.
–Tómalo con calma niña, no queremos que recaigas, no luego de todo lo que tomó reanimarte.
Siguiendo su naturaleza, la profesional ignoró a su ex-compañero, al que hasta hace cosa de días creyó muerto, incorporándose lo más que su entumido cuerpo le permitía.
– ¿Cómo es qué sigues vivo?
– ¿De verdad esa es tu primer pregunta?, como se nota que no me prestas atención- dijo el castaño con resignación-, pero te complaceré.
–Pensé que los insectos te devoraron.
–Yo también lo pensé, pero resulta que aquellos zumbidos provenían de un lado diferente de la selva, no estaba tras de nosotros. Debido a la sangre no pude ver hacia dónde iba y tropecé, mi pie se atoró con ramas y plantas, así que no pude seguirlos, ni tampoco gritarles, la sangre era tanta que entraba a mi boca cada que la abría.
– ¿Y por qué no nos alcanzaste después?
–Lo intenté, pero no pude localizarlos.
–Estuvimos en la playa, junto con Finnick y sus aliados.
–Bueno, es un poco tarde para saber esa información.
– ¿Dónde estamos Blight?- preguntó Clove, tomándose la cabeza y mirando a detalle la habitación.
–Quizá no debí darte información tan importante cuando tu cabeza seguía en otro lado- suspiró para que Clove se sintiera tranquila-. Estamos en el distrito trece, fuimos rescatados de la arena cuando el rayo impactó la barrera.
–Entonces el plan fue un éxito- Clove comentaba incrédula, a la vez que la alegría comenzaba a invadirla.
–En parte.
– ¿A qué te refieres? ¿A caso no lograron recatar a Everdeen?
–No es eso, ella fue la primera en ser subida al aerodeslizador.
–Entonces, deberías estar feliz, lo logramos, ni un tributo más fue sacrificado, hasta tú resultaste con vida- la ojiverde le repelía feliz.
–En cuanto la barrera cayó, el Capitolio ya nos esperaba, así que todo se convirtió en una nueva lucha, una en la que se peleaba por tener a la mayor cantidad de vencedores capturados.
–Sí y nosotros nos trajimos la mejor parte, ¿no? Tenemos al alma de la revolución. ¿Qué más necesitamos?- Clove seguía hablando animadamente.
–El Capitolio también atrapó a sus peces gordos. Ellos lo atraparon.
–No es posible, tanto que defendimos la vida de Mellark y lo tienen, cómo pudo…- entonces ella se detuvo y a su mente vino la última vez que vio al rubio del doce y lo recordó- ¿dónde está?
–Durante la confusión, Peeta salió corriendo, quería ir por Katniss- comenzó a hablar el hombre del siete, sabiendo exactamente a lo que se refería la morena-. Parte de la misión era mantenerlo con vida y Cato lo sabía, por eso fue tras de él.
– ¡Responde la pregunta!- gritó furiosa Clove.
–El Capitolio lo tiene.
Clove no podía creer en las palabras del hombre, nunca imaginó que eso pasaría, ella se veía siendo torturada por los agentes de paz, pero siempre con Cato a su lado; algunas veces lo veía libre en el distrito trece mientras ella preparaba su fuga de los hombres de blanco e incluso había pensado en la posibilidad de que él estuviera muerto, pero nunca pasó por su mente, la idea de que los papeles se invirtieran, que ella estaría a salvo y él con su vida en manos de seres como Snow, seres a los cuales traicionaron, seres que, definitivamente, se cobrarían cada ofensa.
A diferencia de lo que Blight creía, Clove se mantuvo estoica, pero el castaño podía ver la ira y el dolor en sus verdes ojos, las delgadas y pequeñas manos de la morena comenzaban a estrujar con fuerza las sabanas que estaban sobre sus piernas.
En el ambiente se podía sentir la mezcla de sentimientos, la alegría por estar un paso más cerca de terminar con decenas de años de opresión y también un profundo dolor, por las pérdidas para lograrlo. Cuando creían ahogarse con su incomodidad, el sonido de la puerta cerrándose llamó la atención de los vencedores.
–Veo que ha despertado- era una mujer la que hablaba-. Le molesta presentarnos soldado Blight.
–Enseguida, ella es Clove, vencedora del distrito dos- levantándose en el acto, recitando la presentación-. Clove, ella es la presidenta del distrito trece y líder de la revolución, Alma Coin.
–Me alegra que al fin ya esté en condiciones, sólo cabe decir felicidades por sobrevivir y bienvenida a los revolucionarios- la mujer de edad avanzada hablaba con superioridad-. Soldado, nueva orden: a partir de hoy esta jovencita estará bajo su cuidado, usted se encargará de ponerla al corriente de las reglas que se manejan en este distrito, así como también de su entrenamiento.
Dicho esto la mujer de blanca cabellera salió, siendo seguida por las miradas tanto de Blight como de Clove. El leñador buscó la mirada verde de su compañera, que ahora reflejaba una clara confusión y el deseo de una explicación.
–Esa mujer es algo espeluznante- dijo la morena mientras se dejaba caer sobre la cama.
–Bien mi pequeña discípula, ¿por dónde quieres que comience?
–Me gustaría saber qué significa eso de soldado, pero todo a su tiempo, mejor dime cómo es que este distrito aún sigue de pie.
Y con una sonrisa el castaño hombre comenzó su relato, mismo que días atrás cuando él llegó le contaron, aquellas palabras de cómo un distrito logró sobre ponerse de la mano aniquiladora de Snow. Una vez terminada la clase de Historia, pasaron a las reglas del lugar; comida, vestido, entrenamientos, etc. A cada palabra del ahora soldado, Clove no podía evitar que su mente tendiera a divagar hacia Cato; la morena también sabía que no podía perder la calma, como en el centro de entrenamiento solían decirles, cuando un profesional cae ante sus emociones es su final. Así que la vida de Cato dependía ahora de ella.
–Es por eso que debes seguir al pie de la letra tu horario, las consecuencias pueden…
–Qué has sabido de él - Clove interrumpió al vencedor del siete e incorporándose-. ¿Aún está vivo?
Es pregunta había estado rondando su cabeza desde que supo que el rubio no había sido salvado junto con ella, pero quería ignorarla, quería prepararse por si la respuesta era negativa. La incertidumbre fue más, y aunque no estuviera lista, necesitaba saberlo; necesitaba una razón para seguir o caer.
–Han pasado muchas cosas desde que salimos de la arena- Clove estaba segura de que el hombre la había escuchado, así que lo dejó continuar con su explicación-, fuertes enfrentamientos entre agentes de paz y rebeldes en los diferentes distritos, incluso el doce fue aniquilado.
– ¿El distrito de la chica en llamas?- Blight sólo asintió-. Snow debe estar demasiado furioso.
–No sabemos nada sobre los tributos capturados, a excepción de uno- el pecoso rostro de Clove pareció inundarse de una pequeña esperanza, la cual Blight mató-, Peeta Mellark. Él ha hecho un par de apariciones en televisión, pero sólo eso tenemos.
–Entonces si él está vivo puede que los otros también lo estén, ¿no?- refutó Clove, queriendo mantener viva su esperanza.
–Clove, debes entender la diferencia de importancias entre unos y otros, hay personas que son claves en una guerra, las demás sólo son parte del medio para obtener los fines.
–Que irónico, para poder erradicar los males de Capitolio debemos emplear su método. Una vez tributo, siempre lo serás- riendo un poco-, o como lo llaman aquí; soldado.
–Salimos de una matanza para entrar a otra.
–Pero aún así, si Mellark sigue vivo, quizá los demás también, quizá deseen obtener información sobre los rebeldes, eso nos da esperanzas.
–Esperanzas- bufó con tono sarcástico-, a veces creo que las esperanzas son inútiles en las guerras, es como en los juegos, cuando te aferras a ellas, son las primeras que pierdes y cuando las mantienes, al final te das cuenta de que lo que deseabas nunca pasará; sólo calmas momentáneamente tu dolor, para que al final este se vuelva más grande.
– ¿A quiénes tenemos de nuestro lado?- fue lo único que se le ocurrió preguntar ante el pesimista comentario del castaño.
–A todos los distritos, excepto al dos y al uno, aún siguen recios a unirse a los pequeños grupos rebeldes.
– ¿Y quiénes están aquí, en el trece?
–Aparte de nosotros dos, tenemos al Sinsajo, Beete y Odair, así como a un par de mentores.
– ¿Sinsajo?
–Cierto, aún no llegaba a esa parte. El Sinsajo es la imagen que da fuerza a los rebeldes, también conocida como 'La chica en llamas' o Katniss Everdeen.
–Sí que tienen creatividad- Clove rió un poco y entonces notó que dentro de la lista de vencedores citada por Blight hacía falta un nombre-. ¿Y Johanna?
–Bueno- el vencedor tragó saliva pesadamente, respondiendo la pregunta de la ojiverde-, dentro de la lista de 'bajas' están Peeta, Cato y Johanna.
–Ya veo- Clove decía con sinceridad, recordando lo que pasó Johanna al creer muerto al castaño e imaginándose, que si el sentimiento era mutuo entre ambos miembros del siete, entonces el dolor de aquel hombre no sería menor al mostrado por Mason en la arena.
–Una vez dada la bienvenida y la introducción oficial, es tiempo de que descanses, mañana iniciaremos tu entrenamiento.
El castaño se dirigió hacia la puerta, de donde minutos antes Coin había salido, en un claro gesto de zanjar la conversación, se despidió con una pequeña sonrisa en su rostro. Por su parte Clove se quedó en la misma posición, ahora que finalmente despertaba no quería volver a cerrar sus ojos por temor a recaer en su sueño o quizá porque temía que su realidad cambiara, siendo peor que la actual. Pero, de verdad, ¿podía ser peor? Así que se quedó sentada, pensando en que haría de ahora en adelante, lo primero sería averiguar si Cato seguía con vida, ella aun albergaba las esperanzas, a pesar de lo dicho por Blight, era lo único que le quedaba por aferrarse. Y si Cato estaba vivo, debía pensar en cómo recatarlo y si él estuviera muerto, debía pensar en las formas de vengarse de todos los miembros del Capitolio. No había tiempo para dormir, había muchas cosas que pensar.
–Levántate pecas- gritó la voz de Blight.
Ante el grito del hombre Clove se sobresalto, preguntándose en qué momento de la noche el sueño la venció.
– ¿O debería decir soldado?- el castaño se acercó a la cama y colocando un brazalete en la muñeca de la joven, se alejó.
La morena entendió el mensaje y se levanto de la cama que había sido su hogar durante los días pasados, con energías renovadas, con ilusiones crecientes. Su primera parada fue en el baño, dónde se aseó, en cuanto el agua tocó su cuerpo y el jabón hizo espuma, se sintió como un animal asustado, había pasado tanto desde que su cuerpo sintiera un calor como el que el vital líquido le proporcionaba. Una vez que su cuerpo se acostumbró a que el agua la envolviera, ya no quería salir de ahí, así que cerró sus ojos y se relajó.
–Clove, aquí te dejo tu nuevo atuendo, esa bata de hospital está algo pasada de moda- Blight había interrumpido su ducha-. Te veo a fuera.
Clove decidió salir de la regadera, debía ponerse en forma cuanto antes, no había tiempo que perder. Al salir tomó la toalla que reposaba sobre un barandal y fijo sus verdes orbes en la ropa que el hombre dejó, sólo para confirmar sus sospechas; estaba dejando de ser un tributo, para convertirse en un soldado. No tardó mucho y salió al encuentro con el hombre del siete.
–El primer paso son los exámenes médicos, pero considerando que eres un cliente frecuente en la enfermería y que el desayuno será en un par de horas, te mostraré el lugar.
–Eso suena bien.
–La primer parada será en el centro de operaciones y tecnología, o como yo le digo, la cueva de Beete.
Ambos vencedores caminaron a un ritmo lento, de alguna forma a la morena le agradaba la idea de encontrarse con el vencedor del distrito tres, era como visitar a un viejo amigo, de alguna manera en esos pocos días en la arena, Clove sintió que por primera vez, y fuera de Cato, tenía personas a las cuales denominar como amigos.
– ¿Cómo está el gran genio de Panem?- preguntó cantarinamente Blight.
–No tan bien como desearía, me tienen trabajando como bestia-se quejó el hombre de color-. Sabes que quieren que entre a los sistemas de comunicaciones del Capitolio.
– ¿Es que a caso es mucho para tus habilidades?
–Me ofendes Blight, para nada es difícil, teniendo en cuenta que yo ayude a desarrollar dichos sistemas, lo que me molesta es que no tuve tiempo de descansar, al menos no como ella- por primera vez en la plática se dirigió a Clove, la cual se creía invisible para ambos hombres.
–Pretextos- intervino el castaño, defendiendo a la chica-, y yo que la traje para que viera tus habilidades y me decepcionas.
–Aunque mis proyectos son de nivel confidencial, te puedo adelantar que Snow y sus esbirros planean dar una transmisión especial el día de hoy.
– ¿Y se supone que te debo creer?
–Sólo espera y verás.
Y como si Beete tuviera voz profética, en las pantallas apareció el escudo del Capitolio, para seguidamente mostrar a Peeta Mellark, sentado junto a Caesar.
–Se los dije- se regocijó triunfantemente, el vencedor del distrito tres.
Clove no creía en el poder que los rebeldes tenían, lograr predecir los movimientos de Snow, era una gran ventaja, quizá si había posibilidades de ganar. Cuando el mensaje de Peeta se desvió hacia una advertencia para Katniss, la morena dejó de prestar atención al rubio que hablaba, para fijarse en el entorno del estudio. Cuando su mirada instintivamente se posó sobre una figura levemente escondida detrás de una de las cortinas de fondo, su vista jamás podría traicionarla y menos si se trataba de él, cómo pudo ser tan tonta y no haberlo notado que él estaba ahí, justo enfrente de ella, justo a la vista de todos.
– ¡Está vivo!- exclamó feliz.
– ¡Silencio niña!- reprendió el hombre de mayor edad.
Y entonces por primera vez desde que el chico del doce comenzó con su entrevista ella le puso atención y sólo para enterarse que su ahora hogar sería bombardeado. La transmisión terminó con la sangre de Mellark ensuciando la cámara. Para instantes después una alarma, indicando una contingencia, comenzara a sonar. No tardaron en llegar los miembros más importantes del distrito trece. De entre los cuales sólo Clove sólo reconocía a Haymitch y a la presidenta Coin.
–Beete lo tienes todo.
–Sí presidenta.
–Bien prepárense para resguardar el bunker, si es que Snow de verdad quiere atacarnos, estaremos listos- indicó la mujer, ignorando a todos los ahí presentes, con excepción de aquel a quien dirigía su atención.
–Y qué hará con el caso de Peeta, si es verdad lo que dijo, él habrá salvado a su gente- habló por primera vez el mentor del distrito doce.
–Si el joven Mellark tiene razón, su indulgencia será entregada más fácilmente.
–Lo matarán y lo sabes- Haymitch encaró a presidenta, con enojo en su gris mirada.
–Te lo pondré así Abernathy, si todo lo dicho por el chico es verdad, tendrás a un equipo de rescate en tus manos, yendo por él en cuanto lo indiques- Alma respondió, siguiendo el duelo de miradas.
– ¿Y qué hay de Cato?- Clove saltó ante la idea de un intento de rescate.
Coin notó su presencia y la miró despectivamente, no creyendo que aquella simple chica estuviera en un lugar clasificado como de 'máxima seguridad'. Blight se percató de la intensa mirada de la mujer de edad avanzada y rápidamente jaló a Clove del brazo, colocándola junto a él.
–Lo siento presidenta, asumo la responsabilidad por traer a un soldado en entrenamiento, a una zona restringida.
–En cuanto termine toda esta contingencia, usted y yo hablaremos seriamente soldado- dijo cortantemente, con clara molestia.
Y sin más, Coin salió, seguida de todos sus ayudantes a excepción del hombre de ojos grises. Y en cuanto sintieron que la dura mujer no regresaría, el castaño giró molesto hacia Clove.
–Sólo quiero que entiendas una cosa, en esta guerra las únicas vidas que valen son las de Katniss Everdeen y Peeta Mellark, los demás sólo somos peones.
–Tranquilízate Blight, no seas tan duro con la chica- Haymitch habló.
– ¿Sabes lo que me costó convencer a esa mujer de tenerte aquí, de salvarte y no dejarte desangrar como los perros?- ignorando a Haymitch, continuó-. Esa mujer odia tanto a los profesionales como al Capitolio mismo. Otra falta y no dudará en encerrarte.
–Sólo es una chica enamorada, ya déjala- el ojigris puso su mano sobre el pecho del castaño.
–Puede que a esa mujer le importemos menos que las ratas, pero no dejaré a Cato sólo a su suerte, no con todo lo que él se arriesgo por esta causa, quizá si él no hubiera ido tras el chico enamorado, ahora el tal Peeta estaría muerto. Quizá Cato estaría aquí, con nosotros
–Cato aceptó esta misión con todas sus consecuencias- Beete se inmiscuyó en la discusión.
–No me interesa, iré por él.
–Si como hablaran, pensaran, las guerras se ganarían muy fácilmente- comentó divertido el amante del ron.
–Habla claro Abernathy- sentenció el tributo del tres.
–Ya oyeron a la presidenta- el aludido hizo una especie de saludo militar-, en cuanto termine todo este show del encierro, iremos por Peeta y…
–Sí, la escuchamos y también sé que no arriesgaría sus valiosas tropas por nosotros los profesionales- interrumpió Clove.
–Vaya que los profesionales son impacientes y mal educados, déjame terminar- el mentor refunfuñó hastiado-. Soy un hombre al que le gustan las ofertas, así que si vamos a ir a molestar al perro hasta su jaula por un rubio, por qué no hacerlo por dos y por qué no hasta por una morena también. Ya saben tres por uno- concluyó con una sonrisa.
Todos entendieron el plan del ojigris, de nueva cuenta aquel alcohólico les brindaba razones por las cuales arriesgarse, por las cuales vivir. Tanto Blight como Clove se mostraban agradecidos, el castaño se acercó al maltratado hombre y lo abrazó fuertemente, susurrándole un 'gracias'. La morena a diferencia del castaño sólo reparó en mirar fijamente aquellos ojos grises, agradeciéndole de manera silenciosa, mostrándose en deuda con él, ya que le estaba regalando otra oportunidad de volver a ser feliz.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins y a sus correspondientes.
Finalmente se terminó el semestre :D y finalmente pude volver, al ser fin de semestre pues te ves obligado a tener un cierre digno, (no por nada trabajaste como burro casi seis meses, no?) pero bueno también estaba la duda de si pasas 'x' o 'y' materia. En fin, eso y aunado a que me puse a ver un dorama (taiwanes, creo) pues no pude apurarme con el capítulo, pero quise ser responsable y me pasé todo el fin de semana escribiéndolo y bueno, conforme avanzaba me gustó como quedó, entonces no quise esperar más y subirlo, siendo las 2:44am del lunes 10 de junio de 2013 xDD
Así que les pido una disculpa por las faltas de ortografía, las comas y puntos que se me vayan, así como los errores de dedo, lo siento u-u
Pues no queda más que decir que lo disfruten y gracias por el apoyo al fic, que con todo y mis retrasos siguen al pendiente de él, ahora en esta temporada de vacaciones, espero poder avanzar con la historia, justo ya sé como y de que tratará el siguiente capítulo, sólo a la espera de sentarme y escribirlo como se debe.
Ya saben dudas, comentarios o sugerencias por review(:
