NAVIDADES ADELANTADAS
Faltaban unos minutos para las doce de la noche y en el Gran Comedor iban entrando algunos alumnos, profesores y adultos que habían sido citados por Dumbledore para una reunión secreta.
Había Gryffindor: Ron, Hermione, Dean, Neville, Seamus, Fred, George, Charlie, Bill, Percy, Arthur, Molly, Sirius, Remus, Hagrid, Minerva, Kingsley y el propio Dumbledore.
También había Hufflepuff: Tonks y Pomona.
Y Ravenclaw: Alastor y Filius.
Y por extraño que pareciera teniendo en cuenta el tema de la reunión, que no era otro que Harry, había numerosos Slytherin, no tantos como los leones, pero Severus, Draco, Theo, Blaise, Dapnhe y Pansy estaban allí.
El director los miró a todos y al ver que no faltaba nadie levantó su varita y lanzó un hechizo para cerrar la puerta.
- Les agradezco su presencia aquí, el motivo de esta pequeña reunión es pedirles su ayuda... - les comunicó el director.
- En la carta decía que esta reunión era por Harry - interrumpió Sirius apoyado por Remus.
- Y así es - confirmó el director.
- ¿Le ha pasado algo? - preguntó preocupado Theo.
- No, pero cometí un gran error con él - se avergonzó Dumby.
- ¿Qué error? - preguntó Charlie.
- Dejarlo en casa de los Dursley - confesó el anciano.
- Sí, ese fue un gran error... - masculló Sirius.
- Pero Harry ya lo perdonó por eso - apuntó Remus.
- Y nos obligó al resto a hacerlo también - siseó Severus.
- Lo sé, Harry es un alma pura y noble incapaz de guardar rencor a nadie - dijo el director dejando ver el gran cariño que sentía por el chico.
- ¿Entonces para qué estamos aquí? - interrogó Draco.
- Porque le robe su felicidad durante diez años y me gustaría devolvérsela poquito a poco, pero para eso necesito su ayuda - reveló el hombre de la nariz torcida.
- ¿Qué se le ha ocurrido? - se interesó Hermione.
- Adelantar la Navidad - sugirió el director.
- ¿Adelantar la Navidad? - preguntó extrañado Ron.
- Si, me gustaría que cuando se despertarse mañana lo hiciese rodeado de regalos de la gente que quiere y lo quiere - intentó que entendieran el monstruo de los caramelos de limón.
- ¡Me gusta la idea! - celebró Sirius.
- ¡Pero no podemos salir de aquí! ¿Cómo compraremos los regalos? - se quejaron los chicos y chicas.
- Harry no es un chico superficial, valorará más un regalo que signifique algo que un regalo caro... - replicó el anciano.
- Eso es cierto - concordó Minerva.
- ¿Habéis entendido todos mi idea? - preguntó intentando finalizar la reunión.
Todos afirmaron ya pensando en que regalo podían hacerle a Harry.
- Muy bien, entonces nos encontraremos todos en la sala común de Gryffindor a las siete para celebrar una Navidad muy especial - ordenó el anciano.
- Pero nosotros... - dijo Theo.
- No sabemos ir... - añadió Blaise.
- No podemos entrar... - intervino Draco.
- No os preocupéis, Severus os llevará. Ahora todos a dormir y a soñar con el regalo que podría gustarle a Harry... - los tranquilizó el director.
Todos fueron saliendo del Gran Comedor lentamente, todos iban pensativos.
Esa noche los "encargados" de hacer feliz a Harry apenas durmieron. Unos pensando en el regalo perfecto, otros encantando objetos, algunos tratando de hacer artesanías...
A la mañana siguiente todos estaban reunidos en la sala común de Gryffindor expectantes por dar su regalo.
Dumbledore había decorado la sala común con un gran árbol de Navidad y diversas decoraciones navideñas.
Todos colocaron sus regalos bajo el árbol y Sirius se encargó de ir a despertar al azabache.
- ¡Buenos días, cachorro! - gritó haciendo que el ojiverde saltase asustado en su cama.
- Buenos días, supongo... - bostezó Harry aún con el corazón latiéndole a mil por hora.
- ¡Vamos! ¡Levántate! ¡No seas perezoso! - lo apuró el ojigris.
- Ya voy, ya voy... - rezongó el niño.
- ¡Venga! ¡Qué es Navidad! - volvió a gritar Canuto.
- ¿Navidad? ¿Te has vuelto loco? - preguntó confundido y somnoliento el ojiverde.
- ¡Claro que no! - se hizo el ofendido su padrino.
- Estamos en junio... - intentó explicarle en medio de un bostezo Harry.
- Navidad, Navidad... Hoy es Navidad - canturreó Sirius saliendo de la habitación.
Harry lo siguió sin entender nada y casi se cae de culo cuando un atronador FELIZ NAVIDAD lo recibió al entrar en la sala común.
Estaba muy confuso mientras miraba a todos los presentes y éstos lo miraban sonrientes.
- ¿No piensas abrir tus regalos? - le preguntó Remus divertido.
- P-pero... P-pero... - tartamudeó el ojiverde.
- Si, lo sé... Estamos en junio... - rodó los ojos Sirius.
- Pero esta es una Navidad especial - le explicó Hermione.
- Una compensación por todas las que no tuviste - le sonrió Ron.
- ¡Es una Potty-Navidad! - gritó Draco.
- Y eso que hay debajo del árbol se llaman regalos - lo informó con tono serio incapaz de ocultar su sonrisa traviesa George.
- Crees que sabrás abrirlos? - preguntó Fred recibiendo una colleja de Charlie.
- Son todos tuyos, pequeñajo - lo animó el cuidador de dragones.
Harry seguía paralizado mirándolos a todos con los ojos abiertos como platos.
- Fue idea de Dumbledore crear una Navidad para ti - le reveló Tonks.
- ¿P-por qué? - preguntó el azabache incapaz de entender una muestra de afecto.
- Porque te he robado muchas navidades, Harry, y sé que no puedo devolvertelas pero... - confesó el director.
- No hacía falta... - lo cortó el niño.
- Te lo mereces, cielo - le aseguró Molly.
- Por qué no te olvidas de las preguntas por un rato y... - le sugirió Theo.
- ¡Abre los regalos de una vez! - gritó Blaise impaciente.
- ¿Por dónde empiezo? - preguntó el niño aturdido.
- No importa, tú solo empieza - lo apuró Dean que también empezaba a impacientarse.
- ¡No lo apuréis! - los riñeron Hermione y Dapnhe.
Harry se acercó al árbol de Navidad y se sentó en el suelo, todos fueron sentándose también algunos en el suelo y otros en los sofás.
Después de coger aire, estiró su brazo y cogió el primer paquete.
Antes de abrirlo leyó la nota que traía.
¡Feliz Navidad pequeñajo!
Cómo el próximo curso no podrás contar con nuestra protectora presencia te damos este obsequio que nos avisará si nos necesitas.
Te queremos
Bill y Charlie
Dentro del paquete había un dragón de peluche que salió volando al grito de ¡SIEMPRE TE PROTEGEREMOS!
Harry los abrazó emocionado por tener dos hermanos mayores tan geniales.
Sirius, impaciente como de costumbre, le señaló un paquete.
- Abre ese ahora... - lo apuró.
- ¿Es el tuyo? - preguntó Harry divertido.
- Y el mío - confirmó Remus negando por la actitud tan infantil de su viejo amigo.
Harry rompió el papel y se encontró con una caja de chocolates y un colgante de un león con los ojos esmeraldas, se lo pasó por el cuello y leyó la nota que estaba pegada a la caja.
¡FELIZ NAVIDAD CACHORRO!
Este colgante perteneció a tu padre, tu madre se lo regaló el día de su boda.
No hay nadie mejor que tú para llevarlo, un digno león de tiernos ojos esmeraldas.
Te queremos y siempre estaremos a tu lado.
Sirius y Remus
Harry los abrazó mientras se limpiaba las lágrimas de emoción disimuladamente.
El siguiente regalo estaba envuelto en papel verde y el niño sonrió adivinando que el remitente sería un Slytherin.
Lo abrió y varias fotos se desparramaron en su regazo.
Eran fotos de una niña pelirroja que sonreía feliz, Harry se quedó hipnotizado mirándolas, estaba viendo a su madre de niña...
Venían con una nota escrita en una perfecta y esmerada caligrafía.
Feliz Navidad, Harry, para muchos éste sería un pobre regalo, pero sé que para ti tendrá un valor inmenso.
Tu tío
Severus Snape
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Harry se levantó para abrazarlo y agradecerle, mientras el Pocionista le susurraba en su oido que ya le explicaría su historia personal con su madre.
- Abre éste ahora... Es el mío - le pidió Ron- mientras abanicaba un paquete no muy bien envuelto delante de sus narices.
Cogió el paquete y lo abrió riéndose de la impaciencia de su amigo.
Era la camiseta favorita de Ron, la camiseta de su equipo favorito, los Chudley Canons.
Ron, que tenía tan pocas cosas a las que poder llamar propias, le regalaba su posesión más preciada.
- Ron, no puede aceptarla, es tu camiseta favorita... - dijo el ojiverde azorado.
- Sabía que dirías eso... Lee la nota - le respondió el pelirrojo con arrogancia.
Harry desdobló la nota para leer la caligrafía irregular de su mejor amigo.
¡FELIZ NAVIDAD AMIGO!
Antes de que te niegues a aceptar mi regalo te diré, o más bien confesaré, algo.
Antes de conocerte esa camiseta era mi posesión más preciada, pero desde que nuestros caminos se cruzaron en el tren tu amistad se convirtió en mi posesión más valiosa.
Espero que lo hayas entendido porque ya sabes que no se me dan bien estas cosas.
Te quiero, colega.
Ron
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Hermione había estado leyendo por encima del hombro de Harry, y antes de que el niño pudiera abrazar al pelirrojo, ella se levantó y abrazó al confundido y ahora muy rojo menor de los Weasley.
- ¡Oh Ron! Eso ha sido tan bonito... - gimoteó - No volveré a decir que no tienes sentimientos...
Harry rió y los abrazó a ambos.
Miró a los númerosos paquetes que le quedaban por abrir y escogió uno al azar.
El paquete contenía dulces y una nota que leyó.
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¡Feliz Potty-Navidad!
He pasado todo el curso mirándote con suficiencia mientras recibía dulces casi todos los días.
No puedo cambiar eso por mucho que me gustaría pero puedo prometerte que en los años que nos queden Hogwarts compartiré contigo todos los dulces que me envíen.
Draco Malfoy
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Harry miró al rubio y le sonrió, no sabía como se tomaría éste que lo abrazara.
- Yo prometo compartir el chocolate de mi tío Remus - ofreció con una sonrisa.
- Trato hecho - sonrió feliz el pequeño Slytherin.
El siguiente obsequio estaba toscamente envuelto y algo le dijo a Harry que era de Hagrid.
Era una especie de bolso peludo con un cordón para colgar al cuello.
Harry le dio las gracias a Hagrid, aunque no supiese bien que era y abrió el bolso encontrándose la nota que parecía acompañar a todos los regalos.
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¡FELIZ NAVIDAD HARRY!
Estoy muy orgulloso de ti, de todas las cosas buenas que has hecho este año.
Y también muy contento de que sigas siendo mi amigo después de haberte puesto en peligro.
Eres un buen chico, Harry Potter.
Ah! El bolso es de piel de topo, sirve para esconder cualquier cosa que quieras meter dentro porque sólo tú podrás sacarlo. Es muy útil.
Tu amigo
Hagrid
Harry abrazó al semigigante agradecido tanto por las palabras como por el regalo.
El siguiente regalo eran unas entradas para ver un partido de fútbol del West Ham, no hacían falta más pistas para saber de quien era el regalo.
Harry pese a vivir en el mundo muggle nunca había ido a un partido.
¡Feliz Navidad Harry!
Antes pensaba que no te gustaba el fútbol y que por eso nunca habías ido a un partido pero ahora sé que quizás tus horribles tíos muggles no quisieron llevarte a ninguno.
Pero podríamos ir juntos a este partido antes de volver a Hogwarts en septiembre, sé que lo pasaríamos bien.
Podemos comernos una pizza o una hamburguesa, o tal vez ambos, cuando acabe.
Tu amigo
Dean
Harry le aseguró a Dean que sí le gustaba el fútbol y que le encantaría al partido y comer pizza, hamburguesas y quizás podrían añadir un perrito y algunos batidos le sugirió mientras chocaban sus manos.
El siguiente regalo era un libro de Defensa Contra las Artes Oscuras, esa había sido la asignatura que más le había interesado al niño antes de tener de profesor a Quirrell.
¡Feliz Navidad!
He escogido este regalo porque pensé que te gustaría tener toda la información y ayuda posible por si ya sabes... Él no está muerto y vuelve.
Gracias por aceptar mi amistad y no dejarte llevar por la estúpida rivalidad entre Slytherin y Gryffindor.
Theo
- Gracias a ti por ser mi amigo, me encanta el libro, gracias - le dijo el ojiverde poniendo una mano en el hombro del Slytherin.
Cogió otro regalo ante la mirada de todos, era un paquete pequeño.
Una pluma y tinta descubrió al abrirlo.
¡Feliz Navidad hermanito!
Es una pluma correctora, no puedes utilizarla en los exámenes pero te ayudará en tus deberes.
No es como hacer trampas, es sólo una pequeña ayudita.
Eres muy especial, Harry, estás lleno de valor y nobleza.
Y sé que llegarás a ser un mago muy poderoso.
Te quiere
Hermione
Harry abrazó a su mejor amiga y hermana enternecido por sus palabras.
Los celos de Ron hicieron presencia en la escena separando a sus amigos disimuladamente.
- Venga! Abre otro regalo! - lo apremió.
Harry rió mirando al pelirrojo, una mirada que decía claramente que sabía su secreto. Ron desvío la vista poniéndose más rojo que su pelo.
- Si yo fuera tú, abriría ese - le aconsejó Remus señalando un enorme paquete - Huele delicioso...
Harry le hizo caso y una enorme tarta de chocolale apareció, haciendo que todos se relamieran.
¡Feliz Navidad cielo!
Nunca más volverás a pasar hambre, te lo prometo.
Como Ron te habrá dicho soy una madre sobreprotectora y ahora tu eres uno de mis pequeños asi que te mimaré porque sí y te reñiré cuando hagas hagas alguna estupidez.
La Madriguera será tu refugio siempre que lo necesites, aunque Sirius y Remus te den un hogar, siempre será bienvenido.
Te quiero mucho, cariño.
Molly
Harry abrazó emocionado a la señora Weasley como sólo un hijo abrazaría a una madre.
Un regalo después y Harry era el dueño de un antiguo juego de piezas de ajedrez.
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¡Feliz Navidad Harry!
Mi tío abuelo me regaló estas piezas cuando tenía siete años.
Son antiguas y sabias y he pensado que quizás con ellas puedas ganarle a Ron.
Gracias por ser siempre amable conmigo y pensar que no soy un cobarde.
Tu amigo
Neville
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- Gracias Neville, no creo que pueda ganarle nunca a Ron pero al menos puede que así no me machaque... - le sonrió el azabache al tímido muchacho.
Había estado a punto de decirle que no podía aceptarlo pero se había dado tiempo a tiempo que eso habría sido un golpe al orgullo del inseguro Neville.
- Abre el nuestro ahora - le pidió Pansy poniendo morritos - Es mio y de Dapnhe, lo hemos hecho nosotras.
- Deja que lo abra primero - la regaño Dapnhe acercándole una pequeña cajita.
Harry lo abrió y sacó una pulsera de cuero con un pequeño león colgando.
- Te hace juego con el león de tu padre - dijo Pansy emocionada.
- Me encanta - dijo el azabache sonriendo a ambas chicas y desdoblando la nota que había sido cuidadosamente doblada y metida en la caja.
¡Feliz Navidad guapo!
Los Slytherin somos astutos y ambiciosos, pero también leales a los nuestros.
Y tú, Harry Potter, eres de los nuestros.
Cómo eres inteligente no hará falta que te expliquemos lo que eso significa, que te protegeremos.
Todo será muy diferente a partir de ahora, te lo prometemos.
Tus nuevas y guapas amigas
Pansy y Dapnhe
Esas chicas eran diferentes a las que conocía, que a partir de ahora estuvieran en su vida iba a ser divertido.
Un estridente papel llamó su atención cuando volvió a mirar debajo del árbol asi que lo cogió y se sentó de nuevo.
- Lee primero la nota - le aconsejó George.
¡FELIZ NAVIDAD ENANO!
Como sabemos de tu gran afición a descubrir secretos hemos pensado que este sería el regalo perfecto.
Es un invento nuestro, son orejas extensibles.
Puedes usarlas para escuchar tras las puertas, por ejemplo.
Sabemos que les darás un buen uso y que nos harás sentirnos orgullosos.
Esperamos que te ayuden a resolver muchos de esos misterios que tanto te gustan.
Tus geniales, sexys y absolutamente increíbles hermanos
Fred y George
Harry soltó una carcajada y guiñandoles un ojo les dijo que había decidido abrir su regalo en otro momento asegurandoles que sería un regalo realmente útil.
El siguiente paquete contenía un libro de quiditch y su remitente no era otra que la jefa de la casa Gryffindor.
Estoy muy orgullosa de ti, mi pequeño león.
Tus padres también lo estarían, eres un chico estupendo.
Te regalo este libro para que te concentres en tu don para el quidditch y no en tu heredada habilidad para meterte en problemas.
Manten esa pureza, Harry.
Feliz Navidad.
Minerva McGonagall
Harry le sonrió a su seria profesora que había cambiado su permanente rictus severo por una sonrisa de ternura dirigida a su pequeño león.
Harry volvió a mirar debajo del árbol y vio que varios de los regalos eran sobres apoyados contra el tronco.
Cogió uno de ellos y leyó la nota que había dentro.
¡Feliz Navidad Harry!
Como ya te dije, ahora somos familia, asi que se me ocurrió que una fiesta de bienvenida a tu familia.
Haremos una gran fiesta en el jardín de la casa de mis padres, así los podrás conocer.
Te caerán bien, estoy segura y ellos estarán encantados de que conocerte y de saber que eres parte de nuestra familia.
Y además mi madre estará feliz de volver a ver a Sirius, siempre fue su primo favorito y ahora tu serás tu sobrino.
Podremos jugar al quiditch, ya verás como nos divertiremos.
Tu prima
Tonks
- Me encantará ir a esa fiesta - le aseguró el niño abrazándola.
- Nos lo pasaremos genial - le prometió la pelirrosa revolviendole el cabello.
Abrió otra cajita que contenía una cadenita con un dije en forma de trebol con un leprechaum en el centro.
¡Feliz Navidad amigo!
Mi madre me regaló esa cadena, el colgante simboliza la suerte y los buenos deseos.
Si se lo regalas a alguien significa que le estás deseando suerte y una larga vida.
Y eso es lo que yo te deseo.
Tu amigo
Seamus
- Gracias, Seamus, lo llevaré junto al de mi padre -le agradeció el ojiverde mientras recibía un abrazo de oso de su efusivo amigo irlandés.
- Vamos cachorro! Sigue abriendo tus regalos navideños, que tenemos que ir a desayunar - lo apuró Sirius sobandose el estomago ante la risa de todos.
Harry cogió otro sobre y lo abrió, reconoció la caligrafía de su profesor de Encantamientos.
¡Feliz Navidad Harry Potter!
No soy muy bueno escogiendo regalos y menos con tan poco tiempo pero creo que este te gustará.
Es un hechizo que creo tu madre, mi mejor alumna.
No te diré para que sirve, lo descubrirás tu mismo.
Para usarlo tendrás que ponerte delante de un espejo y apuntar con tu varita diciendo las siguientes palabras.
Ailimaf im noc ralbah oreiuq
Filius Flitwitck
Harry agradeció a su profesor y cogió otro regalo.
Sacó de la caja un instrumento desconocido para él.
- Es un chivatoscopio - le explicó Alastor - Te avisa si hay enemigos cerca.
- Pues menos mal que ninguno de los que estamos aquí somos enemigos porque si no ese aparato del demonio estaría pitando como loco y volviéndonos locos - intervino Tonks.
Feliz Navidad Potter, recuerda siempre que nunca debes bajar la guardia.
Eres un buen chico, Potter, tienes cualidades y habilidades innatas para ser un excelente auror.
Estaré encantado de entrenarte, chico.
Mientras tanto... Alerta permanente!
Alastor Moody
- Gracias, señor Moody, tendré en cuenta sus consejos - agradeció el niño aguantando la risa.
- Eso te mantendrá vivo, Potter - le contestó el viejo auror recibiendo malas miradas de algunos y risa contenidas por su manía persecutoria de otros.
- Deja de asustarlo, Alastor - lo reprendió Remus mientras Sirius le había pasado el brazo por los hombros a su ahijado como si así pudiera protegerlo.
Recibió un libro de leyes de parte de Percy.
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Feliz Navidad, Harry :
Sé que te preocupa el juicio de tu padrino, por eso he leído este estupendo e interesante libro.
Con él he aprendido como armar una buena estrategia de defensa.
Ya no tendrás que preocuparte más, Sirius será libre.
Tu hermano mayor
Percy Weasley
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- Muchas gracias Percy, de verdad - agradeció levantándose para darle un fuerte abrazo advirtiendo que el más serio de los Weasley había adivinado su más intensa preocupación.
- No es nada - le sonrió el pelirrojo - Los hermanos mayores ayudan a sus hermanitos.
- Pues a mí no me ayudas nunca - lo acusó Ron fingiendo indignación.
- Eso no es cierto - se defendío el prefecto - Siempre intentó protegerte, pero tú estás demasiado ensimismado en ti mismo para darte cuenta...
- Abre otro, Harry - sugirió Hermione intentando aliviar el bochorno de Ron por las palabras de su hermano.
Harry cogió otro sobre y leyó la carta que contenía.
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¡FELIZ NAVIDAD HARRY!
No soy bueno haciendo regalos, quizás por falta de costumbre.
Así que después de pensarlo mucho sólo se me ocurre darte una pequeña muestra de nuestra reciente amistad.
Y son estas palabras "Draconis tempus", es la contraseña de Slytherin.
Siempre serás bienvenido en nuestra casa, te daré la nueva contraseña cada vez que la cambien.
Tu amigo
Blaise
Harry le dio las gracias riendo y el moreno se levantó a abrazarlo ante el asombro del ojiverde que estaba más acostumbrado a la frialdad de las serpientes que a las muestras de cariño.
El siguiente regalo era una planta y Harry supuso acertadamente que venía de la profesora de Herbología.
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¡Feliz Navidad Harry!
Esta planta es muy útil para limpiar el ambiente de impurezas y malas energías.
Estamos muy orgullosos de ti, de tu valentía, de tu lealtad y también de tu inteligencia.
Tu orgullosa profesora
Pomona Sprout
- Gracias profesora, la pondré en mi cuarto y así Ron, Neville, Seamus y Dean también podrán disfrutar de sus beneficios - decidió Harry sonriente.
- Eso es otra muestra más de tu generosidad - lo alabó la profesora.
Harry cogió el último sobre del árbol y leyó la nota escrita en una bonita y elegante caligrafía.
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¡Feliz Navidad!
He pensado mucho en qué podría gustarte recibir.
No te conozco mucho, pero te he observado mucho estos días.
He visto tus reacciones en las lecturas y como interactuas con tus amigos y tus tutores.
Sirius es tu punto débil, todos los que amas lo son, pero temes perderlo, temes que os vuelvan a separar, temes no poder ayudarlo a demostrar su inocencia.
Por todo eso mi regalo es mi palabra de mago de que limpiaré su nombre.
Nunca volverás a estar solo, Harry.
Kingsley
Harry lo miró mientras una lágrima resbalaba por su mejilla, Kingsley se acercó y lo abrazó mientras Harry le agradecía una y otra vez que no dejase que su mayor miedo se cumpliese.
Tras unos minutos el imponente auror dejó al niño en el regazo de Sirius y le acercó una caja del árbol.
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¡Feliz Navidad hijo!
Te estarás preguntando para que quieres una aguja con tu nombre, yo te responderé a eso.
Cuando nació Bill hechicé un viejo reloj muggle para que indicase dónde y como nos encontrabamos Molls, Bill o yo.
Cada vez que la familia aumentaba iba creando una nueva aguja.
Tu has sido el último en llegar a nuestra extraña y divertida familia y por supuesto no podía faltar tu aguja en nuestro reloj familiar.
Arthur
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Harry miró al señor Weasley lleno de gratitud por su gesto y sus palabras.
Se levantó con ayuda de su padrino, ya que sus piernas habían empezado a temblar, y abrazó al señor Weasley mientras le agradecía entrecortadamente por incluirlo en la más genial de las familias.
Sólo quedaba un regalo y echando cuentas sólo podía ser de Dumbledore, Harry lo miró y vio que el director había adivinado sus pensamientos y le sonreía.
Abrió la pequeña cajita y se sorprendió cuando vio una snitch dentro.
- No es una snitch cualquiera, es su primera snitch - le informó el anciano.
- ¿Mi primera snitch? - preguntó con una gran sonrisa.
- Sí, esa que atrapó en ese accidentado partido - le explicó mientras le guiñaba un ojo.
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¡Feliz Navidad muchacho!
Eres mucho mejor de lo que hasta tus amantisimos padres podrían haber soñado.
Eres fuerte, noble, inteligente, leal y lo más importante eres puro de corazón pese a la infancia que yo en mi ignorancia te obligué a vivir.
No cambies nunca Harry, eres nuestra salvación.
Albus Dumbledore
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Harry sonrió al anciano haciendo un pacto tácito en el que le prometía que seguiría siendo puro de corazón.
- Bueno es hora de desayunar - dijo Sirius cargando a Harry sobre su hombro y saliendo por el retrato de la Dama Gorda mientras el resto lo seguía negando con la cabeza y sonriendo.
Feliz Navidad adelantadas a tod s! Jajajaja
Como siempre, gracias por leer y ya sabéis no os cortéis dejando comentarios.
