N/A: ¡Hola a todos! Vaya, han pasado siglos desde la última vez que actualice, ¿eh? Lo lamento mucho, pero he estado de vacaciones, y no esperan que vaya a escribir cuando estoy de vacaciones, ¿o sí? Bueno, ya estoy de vuelta, ¡y con mi décimo capítulo! Espero que disfruten leer este; ¡me divertí mucho al escribirlo!

Oh, y para que lo sepan, ¡Tamaki es un "plebeyo" en esta historia! (el horror)

N/T: Agradecimientos:

Hinamori-Hitsugaya, Hatoko Nara, saskenaru, Neko, yusha, tatisms, Jackye Malfoy, HitachiinObsession, tamydamonmcr, Raily-and-Ray, hanniane, por sus comentarios.

HitachiinObsession, tamydamonmcr, Raily-and-Ray, DarkAnnA-Phantom, por favoritos.

HitachiinObsession, tamydamonmcr, por alerta de historia.

Especial agradecimiento a hanniane, cuyo entusiasmo me dio un gancho al hígado y puso mi trasero a actualizar. Ya tenía este capítulo terminado pero no lo quería poner si no hasta que actualizara alguna de mis dos historias pendientes... ¿oh, qué diablos? ¡Aquí está! *se va a escribir los capítulos pendientes*


Trabajando para los Hitachiin

Capítulo 10:


—¡Miren todas las atracciones! ¡Se ven impresionantes! Hikaru-sama, Kaoru-sama, ¿a cuál les gustaría subir primero?

Haruhi miró a los gemelos, y los atrapó lanzando miradas de muerte a alguien. Ellos se dieron cuenta de que ella estaba mirándolos, y rápidamente desviaron su atención a ella con grandes sonrisas en sus rostros, pero el daño ya estaba hecho. La chica dio una disimulada mirada en la dirección que ellos observaban, y atisbó la espalda de Tamaki, quien estaba al lado de un puesto de dulces. Comenzaba a sentirse algo preocupada por su senpai ahora; parecía que los gemelos le enviaban miradas asesinas a menudo...y apenas lo habían conocido por escasos quince minutos.

Tamaki regresó sosteniendo cuatro algodones de azúcar. Sonriendo, dio uno a cada gemelo, y uno para ella.

—Dulces para el dulce —dijo, guiñándole un ojo.

Haruhi rodó los ojos.

—Pensé que había dicho que dejaras de hacer eso —dijo en voz baja, mientras picoteaba el esponjoso, rosado caramelo.

Él sonrió abiertamente.

—Lo siento, pero es que realmente me estoy inspirando en esto, Haruhi-chan —dijo de vuelta—. ¡Es muy divertido!

Sacó un pedazo del algodón de azúcar y lo puso en su boca, sintiendo cómo se derretía en su lengua.

—Bien, ten cuidado de no divertirte demasiado, ¿está bien?

—¡Aw, Haruhi-chan! ¡Estás preocupada por mí! —él exclamó, tirando sus brazos sobre ella y atrayéndola en un abrazo.

—¡Senpai! —siseó, quitándoselo de encima cuando vio que los gemelos estaban destrozando en pedazos sus algodones de azúcar con lentitud.

Llevar a Tamaki a la feria era parte de un plan. Haruhi creía que si ponía a los gemelos enfocarse en algo que no fuera pelear el uno con el otro, tal vez se reconciliarían...y como ella sabía que ellos siempre estaban tratando de impresionarla, y que ella era la razón original del porqué no estaban en términos de habla, pensó que incluyendo a alguien más al grupo, quizás trabajarían juntos en contra de esa persona en particular. El mejor candidato para posar de "amenaza/enemigo" era Tamaki...con su cabello rubio, ojos azules y deslumbrante sonrisa, era suficiente para llevar a cualquier otro chico a su límite. No es que le importara a Haruhi, de todas formas; para ella, Tamaki era sólo un amigo...sin importar qué tanto él se esforzara por ser más.

Su plan parecía funcionar hasta ahora, pero conociendo a los gemelos, podrían arruinar cualquier cosa.

Le dio su algodón a Tamaki, y caminó para con ellos. Tomó la mano de Hikaru, y la de Kaoru con su otra mano, y comenzó a jalarlos.

—Vamos, ¿acaso no están emocionados? —dijo con entusiasmo—. ¡Hay tantas cosas que podemos hacer aquí! ¡Miren! ¿No hay nada que les llame su atención?

Hikaru dio una mirada aburrida alrededor del lugar.

—No realmente; nosotros tenemos juegos más interesantes por nuestra cuenta... —dijo, pero se detuvo cuando vio a Kaoru negar con la cabeza apenas una fracción—. Quiero decir, intentemos ganarte ese enorme osito de peluche, Haruhi-chan, ¿qué dices?

Haruhi suprimió un bufido; era tan el estilo de Hikaru expresar su indiferencia hacia los eventos "plebeyos", y más el de Kaoru el darle miradas de advertencias- esto era un buen comienzo.

—¡Eso me parece grandioso! —exclamó. Sonrió burlescamente—. Pero tendrá que competir contra Tamaki-senpai; ¡él es brillante cuando se trata de ganar premios!

—¿Oh, lo es? —los gemelos entonaron, sus voces destilando veneno.

—¡Sip, sí que lo soy! —Tamaki dijo con jactancia, mientras daba un paso detrás de Haruhi—. ¡Cuéntales sobre la vez que gané para ti ese enorme corazón en el día de San Valentín, Haruhi-chan! ¿A poco no era el corazón más grande que tus ojos han visto?

Tamaki estaba presionando demasiado, pero parecía estar funcionando por la forma en que los gemelos aflojaban y apretaban sus puños.

—Haruhi-chan —Kaoru dijo con calma—, ¿por qué no nos habías dicho que te gustaban los osos de peluche? ¡Nosotros pudimos haber llenado tu habitación con ellos! Y además los tendríamos importados desde Europa, ¡tú sabes que nosotros sólo te damos la mejor calidad!

Haruhi intentó lo máximo para no dejar salir su sonrisita.

—Usted sabe que no me importan las cosas materiales, Kaoru-sama; sólo me gusta un obsequio cuando la persona pone empeño en ello —Les dijo, dándoles una mirada inocente.

Los gemelos lucían como si acabaran de recibir una bofetada en el rostro, pero rápidamente se repusieron. Hikaru sonrió con cortesía a Tamaki...algo que Haruhi no pensaba que fuera capaz de hacer.

—Tamaki-san, ¿está dispuesto a unírsenos por un juego? —preguntó—. Veamos quién puede ganar el oso para Haruhi.

Tamaki sonrió.

—Me encantaría eso, Hikaru-san —contestó—. ¿A qué jugaremos? ¿Alguna apuesta que tengas en mente?

Kaoru colocó una mano en la muñeca de su hermano, pero éste hizo caso omiso de ello.

—Está bien, Tamaki-san —Hikaru aceptó—. El que pierda tiene que pagar todas las atracciones. Seré yo y Kaoru contra ti. ¿Trato?

Kaoru abrió su boca para protestar, pero la cerró de nuevo. Haruhi miraba con nerviosismo entre los tres...el exaltado Hikaru, el calmado Kaoru y el solapado Tamaki –esta no era una muy buena combinación. Deseaba que Tamaki rechazara la apuesta.

—Trato —Tamaki dijo, y ella gimió.

—Miren, chicos, realmente no tienen que hacer esto —se aventuró—. Ya no quiero ese oso.

Pero sabía que Hikaru y Tamaki no la escucharían. Sus mentes estaban puestas, y nada de lo que dijera los haría retroceder. De alguna forma, esto se había transformado de una batalla para impresionarla, a una batalla para probar quien era el mejor hombre. Suspiró.

Estúpido Tamaki.

Ambos la miraron.

—¿Entonces de qué lado estarás, eh, Haruhi-chan? —corearon, y ella les dio una mirada perpleja.

¿En qué diablos me he metido?

Kaoru se recargó contra el puesto de madera y observó silenciosamente como su hermano y ese tipo, Tamaki, pagaban por sus cuatro pelotas al cobrador. Realmente no aprobaba todo este asunto de la apuesta, pero su hermano lucía bastante emocionado al respecto y dudaba que fuera a escucharlo, de todos modos. Lo que encontró sorprendente, sin embargo, era que él y Hikaru no han reñido el día entero. No es que le molestara, realmente; al contrario, estaba muy complacido sobre esto. Era parte de la razón del porqué no protestó sobre la apuesta en primer momento – No hay obligación para discusiones innecesarias, ¿cierto?

Hikaru le mostró las cuatro pelotillas amarillas que consiguió, sonriendo con entusiasmo, y Kaoru le dio pulgares arriba. Mientras él y Tamaki comenzaban a apuntar a la pirámide de latas que frente de cada uno de ellos, Kaoru dio una mirada de reojo hacia Haruhi, quien se encontraba al lado de la cabina luciendo exasperada. Sentía que Haruhi planeaba algo; ella siempre estuvo esperando su fin de semana libre para así poder librarse de ellos, pero ahora los estaba invitando a pasarlo con ella. Realmente todo eso era sospechoso. Y lo más sospechoso era su relación con Tamaki. Por lo que había observado, los dos no estaban románticamente relacionados, ¿entonces por qué Tamaki lo seguía insinuando?

Haruhi lo atrapó mirándola, y él rápidamente apartó su vista, un ligero sonrojo coloreando sus pálidas mejillas.

—¡Oi, Kaoru, es tu turno! —Hikaru dijo de repente, pasándole las dos pelotas restantes— .¡Noquéalo, hermano!

Con una sonrisa sardónica, Kaoru aceptó las bolas y giró hacia las latas.

—¿No acertaste más que una sola? —exclamó con exasperación, Y Hikaru rió con vergüenza. Suspirando, Kaoru miró a su costado para notar que Tamaki sólo tenía tres latas sobrantes—. Tenías que hacerme las cosas difíciles...

Unos minutos después, cuatro bolas y severas latas derribadas, los cuatro se alejaban, con Haruhi abrazando fuertemente un enorme oso contra su pecho. Mientras los gemelos sonreían como el Gato de Cheshire, Tamaki fue limitado a sacar su cartera.

—Estuviste brillante, Kaoru —Hikaru dijo por la décima vez, mientras pasaba un brazo sobre sus hombros y lo jalaba en un ligero abrazo—.¿Cuándo aprendiste a lanzar así?

Kaoru sonrió ante el toque de su hermano. Te había extrañado, Hikaru.

—Campamento... ¿recuerdas cuando nos obligaron a lanzar esas herraduras de caballo? —Preguntó.

—Oh, sí. Estúpidos líderes de campamento —Hikaru masculló, frunciendo el ceño. En un instante, su expresión cambió y estaba sonriendo perversamente a Tamaki—. Entonces, Tamaki-san, ¿qué juego deberíamos jugar ahora, eh? Lo más grandes lucen de maravilla, ¿no es así?

Kaoru miró a Tamaki; se preguntó si sería justo obligarle a pagar por todas las atracciones. Si él era un plebeyo, entonces tal vez no tendría dinero suficiente para todas...se sentiría mal hacerle pagar. Tomó lado de Hikaru.

—Oye, Hikaru, compartamos la carga —le susurró, Hikaru quiso protestar—. Mira, si le ayudamos, ¿no crees que Haruhi estaría impresionada con lo generosos que somos? —Hikaru pausó por un momento.

—Tienes razón —dijo, asintiendo. Caminó hacia Tamaki y le dio una palmada en la espalda.

—¡Ey, Tamaki-san! Estaba pensando que tal vez no debimos ser tan duros contigo: Kaoru y yo queremos ayudarte a pagar las atracciones.

Tamaki parpadeó, igual que Haruhi.

—¿Eso quieren? —preguntó, sorprendido.

—Sí, por supuesto que queremos —Hikaru dijo con entusiasmo, pero Tamaki siguió luciendo sorprendido—. ¡Vamos! Esa montaña rusa luce impresionante, ¿acaso no? ¿No quieres subirte? ¿Qué piensas, Haruhi-chan? ¿Te gustan las montañas rusas?

Fue decidido subirse a la montaña rusa. Sin embargo, las cosas no salieron sin problemas. Kaoru y Haruhi se mantenían con expresiones aburridas mientras veían a Tamaki y Hikaru pelear por el derecho de sentarse al lado de Haruhi. Había una larga fila esperando tras ellos, y la gente comenzaba a enfurecer, gritando cosas como, "¡Yo me sentaré al lado de ella, maldita sea, sólo muévanse!" y "¡Dejen que el rubio se siente al lado de ella! ¡El otro tío luce muy vulgar!"...cual tenía un poco de verdad; el atuendo que Hikaru vestía daba un aire de vulgaridad.

Kaoru al fin tomó la mano de Haruhi y la guió al carrito. Dio un ademán para que se sentara primero antes de tomar lugar a su lado, y bajó la protección sobre ellos. Tamaki y Hikaru seguían peleando sin notar lo sucedido.

—¡Haruhi trabaja para mí! ¡Y ya que ella es mi empleada, yo debo sentarme al lado de ella!

—¡Yo soy su senpai! ¡La he conocido más tiempo que tú! ¡Si alguien debe sentarse a su lado, ese debe ser yo!

Kaoru rodó los ojos.

—¡Oi! —llamó, y ambos giraron a verlo. Sus mandíbulas cayeron ligeramente—. ¡Muévanse! ¡Aún queda mucho que recorrer, y si vamos a subirnos a todo, tenemos que apurarnos!

Con la inconfundible mirada de dos personas que acababan de ser estafadas, ambos se sentaron en la fila de atrás a regañadientes. Kaoru sonrió con suficiencia al escucharlos gruñir; estaba feliz de ser quien se sentara al lado de Haruhi...después de todo, si Haruhi llegara a asustarse, entonces la persona de la que se aferraría sería él. Se congeló.

Diablos. Estoy comenzando a sonar como Hikaru.

Y como si lo hubiera llamado, Hikaru se inclinó hacia delante para susurrar en su oreja.

—Eso fue cruel, Kaoru —murmuró—. Tú sabes que yo quería sentarme al lado de Haruhi-chan.

—Te sentarás con ella la próxima vez, Hikaru —dijo sin mirarlo de vuelta.

—¿Creen que estoy sorda? —Haruhi explotó, y ambos saltaron...cual era doloroso, considerando que el cinturón estaba sobre sus hombros—. ¡Me sentaré con nadie la próxima vez!

Para el tiempo que el paseo se había terminado, y habían salido, Kaoru y Hikaru volaron a una esquina para aliviarse. Al momento que Kaoru buscaba en su bolsillo por una servilleta, podía escuchar a Tamaki carcajeándose detrás de ellos, y frunció el ceño...vaya forma de impresionar a Haruhi. Sintió una mano sobre su hombro, y subió la mirada para encontrarse a Haruhi, luciendo preocupada.

—¿Están ustedes dos bien? —preguntó. Alcanzó su bolso y sacó un par de pañuelos—. Aquí tiene.

—Gracias —Hikaru murmuró.

Kaoru evitó su mirada. Era bastante vergonzoso que él fuera quien se había aferrado a ella durante todo el trayecto, pero ahora ella estaba actuando como su niñera o algo. Aunque estaba algo feliz de que no se estaba riendo de ellos como Tamaki.

Aceptó el pañuelo.

—Sí, gracias, Haruhi-chan —dijo.


La media noche encontró al grupo de cuatro enfrente de la rueda de la fortuna, todos admirando la altura de ello...bueno, excepto Tamaki, quien estaba ocupado exprimiendo el agua fuera de su ropa, al haber sido empujado accidentalmente a las aguas poco profundas de un túnel. Habían intentado subir a cada atracción de la feria, incluso a cuales estaban hechos para los más jóvenes. Hikaru siguió insistiendo que estaba compensando por los momentos de su infancia en cuales nunca pudo subirse a esos juegos.

—Entonces, ¿subimos a éste como despedida? —Hikaru sugirió.

—Sí, por favor —Haruhi murmuró, y trató sin mucho éxito de suprimir un bostezo—. Estoy muy cansada.

En realidad Hikaru estaba muy emocionado por subir a la rueda de la fortuna. Arrastraría a Haruhi con él, y estaría solo con ella por cerca de diez de minutos. No es que fuera a intentar de hacer algo con ella, nunca haría algo que la lastimaría...pero aún así se sentiría algo especial. Sería su momento y el de ella. Probablemente Haruhi se dormiría...pero sería su hombro en el que estaría apoyándose.

Se estaba sintiendo bastante feliz ahora. Había tenido la mayor diversión que ha tenido en un largo tiempo, además de que estaba en términos de conversación con su hermano de nuevo, cosa que resaltaba todo esta tarde. Las cosas no podrían ser más perfectas...si tan sólo ese rubio bastardo no estuviera pegado de ellos. Se las arregló para esconder una sonrisa perversa; sí que le había dado una noche difícil a Tamaki...el incidente con el agua era probablemente lo peor que le había pasado, comparado con las palomitas con extra caramelo que Hikaru había tirado en frente del chico, chocando con él para que cayera en un charco de salsa, y la lista sigue...

No había forma de que Haruhi fuera con él después de eso.

Obtuvieron sus boletos y esperaron formados para su turno. Cuando al fin llegó, Hikaru se giró para tomar la mano de Haruhi, pero ella lo tomó por sorpresa, y deliberadamente lo empujó dentro del carruaje. Cayendo sobre la banca, se giró, luciendo horrorizado.

—Haruhi-chan, vienes muy fffuue... ¡Agh! —Hikaru cayó cuando Kaoru entró estrellándose con él—. ¡Oi! ¿A qué viene todo esto?

Pero Tamaki y Haruhi estaban afuera despidiéndose con la mano al tiempo que el controlador del juego cerraba la puerta a los gemelos. Aplastaron sus rostros contra el vidrio de la puerta cuando comenzó a moverse hacia arriba. Hikaru agitó un puño hacia ellos.

—¡Eso es bajo, Haruhi-chan! —Kaoru se había derrumbado en el asiento opuesto y ahora estaba observando afuera.

—No hay nada que podamos hacer ahora —murmuró—. A menos que planees en romper la ventana y ver si puedes volar...

—Ja, ja, ja,—Hikaru arrastró las palabras, y se acomodó en su asiento. Suspiró—. ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?

Kaoru se encogió de hombros.

—¿Disfrutar la vista? —dijo—. Estoy más intrigado sobre el porqué Haruhi y Tamaki estaban tan decididos en ponernos en el mismo carruaje.

—Sí...

Al momento Hikaru se dio cuenta de que esta era la primera vez que los dos estaban solos desde que habían llegado a la feria, y el peso de su discusión vino estrellándose en él. Lo estaba manejando bien cuando los otros dos estaban cerca, pero ahora que era sólo él y Kaoru, se sentía algo incómodo.

Podía adivinar que por la forma en que Kaoru estaba rápidamente tocando su pie contra el piso que él también se sentía incómodo.

Hikaru aclaró su garganta.

—Y...nos divertimos, ¿no es así?

Hai.

—Aunque ese idiota de Tamaki sí que era molesto, ¿no crees?

Hai.

—Fue gracioso cuando lo empujé al agua, ¿verdad?

Hai.

Hikaru frunció el ceño.

—Fue realmente amable de Haruhi el invitarnos aquí, ¿no? —dijo, y agregó, —No te atrevas a decir hai.

H...oh —Kaoru dijo, parpadeando al momento en que encaraba a su hermano. Se sonrojó—. Perdón.

Hikaru suspiró.

—No podemos seguir así, Kaoru —susurró.

—Bueno...yo no puedo. Sé que no te he estado hablando, pero me ha estado destrozando por dentro. No quiero dejar de hablarte nunca; se siente muy solo sin ti. Realmente te he extrañado, Kao-chan...y lamento todo lo que dije, pero estaba enojado. De verdad que no estaba pensando. Realmente lo siento.

Kaoru lo veía con la boca abierta.

—No creo que te haya escuchado disculparte jamás, Hikaru —finalmente dijo, y Hikaru se encogió de hombros. Una tenue sonrisa parecía deslizarse por su rostro—. Yo también siento lo que dije. Tampoco quise que fuera en serio. Te extrañé, también, Hika-chan.

Hubo un momentáneo silencio, antes de que los dos se alcanzaran en un fuerte abrazo. Para dos personas que estaban acostumbradas a dormir con sus brazos rodeando al otro, parecían años desde la última vez que se abrazaban, y lo saborearon. Era su momento a solas. Cuando se alejaron, lágrimas se formaban en las esquinas de los ojos de Kaoru.

Riendo, Hikaru se inclinó y limpió las lágrimas con sus dedos.

—Eres un bebé, Kao-chan —le molestó, y el mencionado le sacó la lengua. Su expresión se tornó seria de nuevo, y cruzó sus brazos sobre su pecho—. ¿Qué es lo que haremos con Haruhi, entonces? A ambos nos gusta, no tiene caso esconderlo.

Kaoru sonrió con cansancio.

—Es su decisión, ¿no? No sabemos, puede que hasta no le gustemos —le dijo.

—Eso es absurdo, Kaoru: a todos les gustamos.

—Bueno...no pelearemos por ella, ¿verdad? No dejaremos que una chica se meta entre nosotros. ¿Promesa?

—Promesa —Hikaru le aseguró—. Pero si ella se va por ese Tamaki, ¡contrataré un asesino a sueldo!

Kaoru rió, y Hikaru sonrió con felicidad. Había pasado tanto tiempo desde que había podido sentarse y pasar un buen rato con su hermano. Se sentía bien poder volver hacerlo.

Te amo, Kaoru.


N/A: ¡dun, dun, dun! ¡Así que los sentimientos están al aire! Las cosas se pondrán bastante interesantes desde ahora, ¿no crees? Y no, antes de que comiences a preguntarte, no estoy insinuando algún tipo de incesto con la última frase...es perfectamente normal que los hermanos se amen. Yo amo a mi hermano; ¡él es TAN lindo! (sonríe). De todas formas, trataré de actualizar más pronto la próxima vez. Pero por ahora, ¿un review? ¿Por favor?

¡Ja ne!

- S.N.B.

N/T: Creí conveniente poner los comentarios de la autora en este capítulo, pero lo he estado pensando desde hace un tiempo, ¿creen que es mejor si los pongo de ahora en adelante?

Hasta la próxima.