¡Ha llegado el 10º capítulo de "Malfoy vs Weasley"! Jo, estoy emocionada. Bueno, ahora que ha pasado "lo oscuro" van a venir las curvas emocionales. En fin, dejo ya spoilearos que no quiero destriparos la historia. Un beso a todos, lectores y lectoras. Os dejo con el capi.
LÍMITES
GRAN COMEDOR
Scorpius entró silbando al Gran Comedor. Todos se lo quedaron mirando asombrados. Scorpius rara vez silbaba. Solo lo hacía si estaba de excelente humor.
-Buenos días -Dijo Alex asombrado cuando su amigo se sentó a su lado.
-Ya lo creo que lo es. No puede ser mejor -Dijo Scorpius contento.
Pronto, entró Ágatha por la puerta y Scorpius la llamó por primera vez en toda su vida para que se sentase con él.
Todos estaban aún más asombrados y atentos ante la futura conversación y Rose sentía que iba a estallar. ¿Es que acaso esos dos iban a empezar a ser una pareja en público? Lo que le faltaba.
"¿Y a ti que te importa?" -Pensó la pelirroja disgustada consigo misma por sus irracionales celos- "Te vendrá bien verlos juntos para olvidarlo más rápidamente".
Ágatha se sentó al lado de Scorpius sonriendo falsamente y le dió un suave beso en los labios para molestarlo. Él ni se inmutó, cosa que preocupó a la chica.
-Tengo algo que comunicarte, cariño -Dijo Scorpius sonriendo victoriosamente.
Agatha se puso tensa.
-Tu dirás, cielo.
-Verás -Dijo Scorpius pausada y tranquilamente- he obtenido pruebas de que me has sido infiel, fotografías... comprometedoras que he enviado tanto a tu familia como a la mía. Tu familia se ha disgustado mucho y mis padres han tomado cartas en el asunto. ¿Te puedes creer que no sabían nada de nuestro compromiso? -Dijo con sarcasmo.
Ambos sabían de sobra que sus padres no sabían nada. Lucius les dijo, cuando eran niños, que no dijeran nada a sus padres para que no invalidaran un enlace tan provechoso. A ellos no les importó comprometerse porque, por aquel entonces, eran amigos. Cuando dejaron de serlo, habían asumido tanto la perspectiva de estar juntos, que no se molestaron en intentar invalidar el contrato por mucho que se odiaran. En el fondo, ambos sabían que se complementaban y formaban un buen equipo. Pero preferirían morir a admitir eso.
-Han hecho todo lo posible para invalidarlo -Prosiguió Scorpius- y han descubierto que, si uno de los futuros cónyuges le es infiel al otro, éste dejará de tener derecho al patrimonio del otro.
-¿Adonde quieres llegar, amor? -Preguntó Lia sonriendo nerviosamente mientras empezaba a maldecirlo mentalmente. Estaba empezando a entender lo que el rubio insinuaba pero su varicia se negaba a creerlo.
-Lo que quiero decir, es que si nos casamos, tú no tendrás derecho a mi herencia, por lo que no obtendrás ningún beneficio.
Ágatha se puso tensa y un tic en el ojo traicionó su supuesta calma. ¿Iba a tener que aguantarlo de por vida sin obtener ningún beneficio? ¿Existía acaso algo peor que eso? ¡Merlín sabía que ella no merecía ser castigada así!
-Tu familia se ha enterado y ha tenido la bondad de firmar este contrato en el que se anula nuestro compromiso -Explicó Scorpius sacando el contrato del bolsillo de su pantalón- Mi familia y yo también lo hemos firmado. Solo faltas tú.
Acto seguido Scorpius le dió el contrato, una pluma y tinta.
-No creo que tengas que pensarlo mucho ¿No? -Dijo al ver que la chica miraba fijamente el papel.
Ágatha temblaba de rabia. Pues sí que se había tomado en serio la venganza. Levantó la vista y vió a todo el mundo mirándola. ¿Scorpius creía que podía derrotarla en público? ¡Ja! Ese rubio arrogante no tenía ni idea de con quien se había metido. Ella era Ágatha Parkinson, hija de Pansy Parkinson, y como buena hija había heredado sus genes. Era astuta, ambiciosa, calculadora, metódica y apasionada, pero a diferencia de su madre, ella tenía un infinito amor propio. Y ese amor propio le estaba gritando que pusiera al rubio en su sitio. No pensaba hacer oídos sordos. Ella tenía de orgullosa lo mismo que Scorpius tenía de idolatría.
-¿De verdad crees que soy tan interesada? -Dijo la morena fingiendo aflicción aflicción mientras le devolvía el contrato sin firmar- Yo estoy contigo porque quiero.
Ágatha le dió un escandaloso beso al rubio en la boca mientras el alumnado se quedaba atónito por el cambio que había sufrido la escena. El cazador había sido cazado.
-No te librarás tan fácilmente de mí, querido -Dijo sonriendo venenosamente.
Vió como el rubio se ponía pálido de la impotencia y como cerraba sus manos en puños. El chico temblaba y estaba segura de que estaba conteniéndose para no gritarle. Ágatha le lanzó una mirada triunfante y orgullosa antes de dar media vuelta para marcharse.
-Hasta que la muerte nos separe, cielo -Dijo la chica irónicamente antes de salir.
Scorpius se levantó de un salto y arrugó el contrato en sus manos.
-Será zorra -Masculló Scorpius con rabia e impotencia- ¿Es que solo me relaciono con chicas tozudas? - Dijo pensando en Megara, Rose y Ágatha- ¡Maldita sea!
El chico desapareció rápidamente del Gran Comedor dando mucho de que hablar a los alumnos y mucho en que pensar a los que estaban indirectamente implicados en la relación.
CAMPO DE QUIDDITCH
Rose descendió de su escoba al atrapar la snitch.
-¡Muy bien, por hoy se termina el entrenamiento! -Gritó Cormac asumiendo su papel de capitán.
Todos respiraron aliviados ya que estaban agotados.
Rose descendió de su escoba y se fué a los vestuarios a ducharse y a cambiarse. En cuanto salió, se llevó una sorpresa: Su primo Albus estaba sentado en las gradas.
Rose se acercó a él.
-¿Acaso intentabas mirar nuestro entrenamiento para informar a tu equipo y ganarnos en el partido de mañana? -Le dijo ella jocosamente.
-Pues si -Replicó el chico con sinceridad- Pero he llegado tarde. De todas formas no me quejo porque quiero hablar contigo.
Rose se sentó a su lado y se puso seria.
-Ya sé lo que vas a decirme. Estoy bien Albus, Scorpius no es el único chico del mundo. Está superado.
Albus la miró con esceptismo.
-¿Ah, si? Pues no me lo creo. Ha sido tu primer novio. Algo así no se supera en dos días.
-¿Tú no has olvidado a Megara? -Contraatacó ella a la defensiva.
Albus suspiró.
-Eso es diferente porque ella y yo hemos sido muy buenos amigos durante mucho tiempo.
Rose bajó la guardia.
-Lo sé -Dijo ella abrazándolo- Sé lo mucho que sufres -Se separó de él para mirarlo a los ojos- Como yo.
Albus se tensó.
-¿Ha pasado algo más entre tú y Scorpius? -Preguntó el chico temiendo la respuesta de su prima.
Ella suspiró.
-Sí, pero eso es algo que voy a solucionar hablando con él. Tiene que entender que no puede disponer de mí a su antojo. Tiene que aprender que no puede tenerlo todo cuando quiere por mucho poder que tenga su apellido, por muy llenas que estén sus cámaras en Gringots o por lo inmaculada que sea su sangre. Tiene que aprender a perder.
-¿Acaso te ha perdido? -Preguntó Albus incisivo.
-Nunca me ha tenido por completo -Explicó Rose con tristeza- Nunca nos demostramos que nos queríamos. Ni siquiera pusimos nombre a lo nuestro.
Albus suspiró y se pasó la mano por el pelo desordenándoselo por completo.
-Me resulta fácil hablar contigo de éstos temas porque sé por lo que estás pasando -Albus la miró a los ojos seriamente- No estás sola Rose. Voy a estar contigo pase lo que pase.
Rose bajó la cabeza y sollozó.
-¿Que te pasa? -Preguntó Albus levantándole la cabeza mientras la miraba preocupado.
-Es que... yo no estuve contigo cuando rompiste con Megara. Me siento mal por no haberte apoyado cuando tú vas a hacerlo conmigo.
-Es distinto. Yo lo fastidié todo y dejé de lado a todo el mundo, incluso a mi familia. Tú no has fastidiado nada y no pareces querer dejar de lado a nadie exceptuándolo a él.
Rose asintió.
-Albus, me encantaría que volvieses con Meg.
-Eso no va a pasar -La corto él incómodo- Ella está con otro.
Rose abrió los ojos muchísimo.
-¿Como lo sabes? -Se tapó la boca con ambas manos dándose cuanta de que se había delatado a sí misma al reconocer que ella sabía de lo que su primo hablaba.
Albus la perdonó con una sonrisa y Rose se sintió ligeramente aliviada.
-Los ví. Ellos no me vieron a mí.
Rose se revolvió incómoda.
-¿Viste a el chico con el que estaba?
Albus asintió endureciendo la mandíbula.
-Si, lo ví. Ví a Louis perfectamente.
Rose suspiró y apretó cariñosamente el antebrazo de Albus.
-Sé que es muy duro pero tienes que...
-Rose, aprecio tu diplomacia, pero no digas nada -Dijo Albus apesadumbrado- Quiero pensar en ello lo menos posible.
Rose asintió comprendiéndolo a la perfección. Tampoco ella quería pensar en el compromiso de Malfoy y Parkinson. De solo recordarlo, sus entrañas se revolvían.
Rose vió como una lágrima caía por la mejilla de Albus y, en un arranque de sobreprotección y ternura bastante insólito, lo atrajo hacia ella y lo abrazó con fuerza. El chico empezó a llorar.
-Es tan duro Rose -Dijo el con dolor- Es tan duro que la chica de tu vida, tu mejor amiga, esté con tu primo y que no puedas intervenir por lealtad hacia ambos...
Rose lo abrazó más fuertemente y posó su mentón en la coronilla de su primo. Dió gracias a Merlín de que él no pudiese ver como ella empezaba a llorar silenciosa pero abundantemente.
El sol cayó del cielo para ocultarse y acabar con una tarde llena de lágrimas para traer una noche de lo más conflictiva.
PASILLO DEL SÉPTIMO PISO/ ENFERMERÍA
Megara empezaba a cuestionarse seriamente lo que fuera que tenía con Louis. Al principio, solo tenían un par de encuentros a la semana, ahora, tenían uno cada día.
Sin excepción.
Los encuentros eran fogosos y excitantes. Nunca llegaban hasta el final y la morena no sabía si anhelaba o temía ese momento. Lo cierto, es que no podía dejar de sertirse culpable.
Por Albus.
¡Por Merlín, estaba liándose con el primo de su ex-novio y ex-mejor amigo!
-Ven -Dijo Louis cogiéndola de la mano mientras materializaba la puerta de la Sala de los Menesteres- Entremos.
Ambos iban a pasar al interior de la sala cuando sucedió lo que ambos secretamente más temían.
Albus apareció girando una esquina y se paró en seco al verlos.
El chico no tenía buen aspecto. Tenía el cabello desordenado, los ojos rojos y vidriosos de haber llorado hace poco y estaba muy pálido.
Louis y Megara sintieron como el corazón se les encogía de dolor al ver al moreno. Albus... nunca había parecido estar tan desamparado.
Albus cerró los ojos y una lágrima redonda y grande cayó por cada uno de ellos. El chico suspiró y se dió media vuelta sin volver a mirarlos.
Justo cuando iba a desaparecer del pasillo, Louis y Megara reaccionaron y corrieron hacia él.
-¡Albus! -Lo llamó Megara denotando en su voz el miedo que sentía.
El chico se paró pero no se volvió a mirarlos. Ambos se pusieron frente a él.
-Albus, yo... lo siento mucho. Debería habértelo contado -Dijo Louis demostrando todo su arrepentimiento.
-Sí -Dijo el moreno con la voz totalmente rota mientras abría los ojos paulatinamente- Deberías. Pero no lo has hecho.
-Albus, por favor -Susurró Megara atenazada por el miedo- Escúchanos.
-¿Que os escuche? -Dijo el chico dejando que la ira empezara a carcomerlo- ¿Acaso me escuchaste tú a mí cuando intenté darte explicaciones? ¡Me ignoraste por completo! ¿Por que demonios no debería hacer lo mismo contigo?
-¡Porque es algo completamente distinto! -Gritó ella desesperada por hacerle entender la situación.
-¡Claro que lo es! ¡Lo que has hecho es peor! ¡Por Merlín, es mi primo! ¡Y os tuve que ver para enterarme de lo vuestro! ¿Acaso íbais a decírmelo alguna vez o no queríais que me enterara nunca?
-Sentimos que haya sido así, pero...
-¡Cállate! -Gritó Albus a Louis fuera de sí- ¡Tu no sientes una mierda!
Albus, temblando de ira y sin detenerse a pensarlo, le lanzó un puñetazo a Louis que le impactó en la mandíbula.
Tanto Louis como Megara gritaron.
El rubio dejó a un lado su arrepentimiento y también se dejó llevar por la furia. En cuanto se estabilizó, le propinó a Albus un tremendo puñetazo en la nariz del cual sonó un espantoso crujido.
Albus gritó y se llevó las manos a la nariz.
-¡Serás bastardo! -Le gritó a su primo enfurecido- ¡Me has roto la nariz!
Ambos se abalanzaron hacia el otro pero perdieron el equilibrio y cayeron al suelo sin dejar de propinarse golpes en ningún momento. Megara corrió por los pasillos llamando a gritos a los profesores para que parasen la pelea. Fué McGonagall a la que encontró primero y, sin ofrecerle explicaciones, la llevó al lugar de la pelea lo más rápido que pudo sin contestar a ninguna de las preguntas que la directora le hacía.
-¡Por Merlín! -Gritó la profesora espantada al ver a sus alumnos.
La directora lanzó un hechizo a ambos chicos que los hizo separarse y empezar a levitar. La mujer se dirigió a grandes zancadas a la enfermería con los chicos levitando tras ella y depositó a Louis y Albus en camillas contíguas.
Megara cogió un taburete y se sentó entre ambas camillas. No quería dejar de lado a ninguno, aunque si tuviese que elegir con quien quería quedarse, elegiría a Louis. Le dolía admitirlo, pero estaba más preocupada por él que por Albus.
Y eso la hacía sentir miserable y asustada. ¿Cómo podía sentir tan irracionalmente?
-Los dejo en sus manos señora Pomfrey -Dijo la directora- Pensaré en sus sanciones mientras se recuperan. Jamás esperé esto de un Potter y un Weasley. Bueno, exceptuando a Lily y, tal vez, a Rose y Roxanne.
La enfermera asintió y les lanzó a los chicos un hechizo somnífero. La directora se marchó de la enfermería a paso firme.
Albus, antes de caer en el laberinto de los sueños y sin importarle si su primo podía oirlo o no, encontró fuerzas para decir:
-Tu ya no eres mi primo.
Por desgracia, Louis sí que lo oyó y una lágrima cayó por su mejilla derecha antes de adentrarse en la oscuridad más profunda e inexplorada que existe.
La nada.
ENFERMERÍA
Rose entró corriendo en la enfermería y se detuvo justo en la camilla de Albus. Al ver el rostro amoratado de su primo favorito, la pelirroja empezó a llorar.
-No llores Weasley. No querrás que Pomfrey te eche por ser tan escandalosa ¿no?
Rose levantó la cabeza con rapidez para encontrarse con los profundos ojos de Scorpius mirándola con firmeza.
-¿Quien te ha avisado? -Preguntó Rose limpiándose la lágrimas y dejando de llorar inmediatamente.
No permitiría que él volviese a verla debilitada nunca más.
-Megara. Me ha pedido que la revele y que cuide de...
-¿Louis? ¿Acaso teme que Albus se levante sonámbulo y lo estragule? -Preguntó la pelirroja con sarcasmo.
Scorpius alzó una ceja.
-A tí no hay quien te entienda. ¿No estabas de parte de Meg?
Rose levantó la barbilla con arrogancia.
-Yo estoy de parte de mi familia. Y si tengo que elegir, elijo a Albus.
-Vaya, que imparcialidad -Dijo Scorpius con ironía.
-Y eso lo dice el chico que elige ponerse del lado de su amiga de la infancia -Contraatacó Rose con sarcasmo.
-¿Y que esperabas? Me conoces. No me pidas que sea imparcial u objetivo, porque eso no va con mi forma de ser.
-Claro que no. Tu prefieres manipular y engañar a las personas para dejarlas hundidas y sin nada a que aferrarse -Dijo la pelirroja con desprecio- Lamento decirte que no lo has logrado conmigo. Mi apellido sigue siendo honorable y aún tengo gente que me quiere. Has fracasado en tu intento por destruirme.
Scorpius suspiró y no tenía claro si se sentía hastiado o dolido.
Tal vez, ambas cosas.
-Yo nunca he pretendido destruirte, Rose. Acepté la petición de mi abuelo para complacerle, pero no pensaba llevarla a cabo. Nunca me acerqué a tí con otro propósito que no fuese el de conocerte.
-No me mientas -Siseó Rose- Te escuché hablando con tu prometida. De hecho, la idea de espiarte fué suya. Y se lo agradezco. De no ser por ella, aún seguiría inmersa en la burbuja de mentiras y engaños que creaste a mi alrededor.
-¡Toda esa situación la creó ella con el fin de separarnos y no aparecer ante la prensa como una cornuda cuando se anunciase nuestro compromiso! -Susurró Scorpius encolerizado- ¿De verdad crees que puedo ser tan retorcido como para intentar dañarte de esa manera?
Rose alzó una ceja de la misma manera que él la alzaba normalmente. Scorpius no pasó por alto el gesto y se sorprendió al ver como la pelirroja había adoptado costumbres y gestos suyos. Que Merlín lo ayudara, porque no podía evitar sentir orgullo.
-¿De verdad quieres que te conteste a eso? -Dijo la pelirroja con ironía.
Scorpius se quedó boquiabierto.
-¡Que Merlín me salve! Si que eres rencorosa...
-¿Rencorosa yo? ¡Pero que demonios dices! -Dijo ella alzando mínimamente la voz - Eres tu quien...
Scorpius se levantó y ella retrocedió adivinando sus intenciones.
-Ni lo sueñes. Antes de volver a dejar que me beses prefiero perderme en el Bosque Prohibido.
Scorpius sonrió ladinamente intentando ocultar la herida tan enorme que había sufrido su gigantesco orgullo.
-Me parece bien que intentes convencerte a ti misma. Pero ambos sabemos que cuando te beso, siempre te quedas con ganas de más. De mucho más.
Rose se sonrojó pero no cedió terreno.
-Controla tu ego Malfoy. Si sigue creciendo acabará por engullirme.
-No sería una gran pérdida -Dijo él intentando herir el orgullo de la pelirroja.
Rose sonrió ladinamente sin dejar de lado el sarcasmo.
-Intenta convencerte a tí mismo -Dijo con aplastante seguridad.
Rose se dió media vuelta para salir de la enfermería. Antes de irse, dijo sin girarse:
-Malfoy, que te quede bien claro que si te dejé besarme en el baño de los prefectos fué porque estaba borracha. Créeme, no volverá a ocurrir.
Justo cuando Rose estaba en el umbral de la puerta, oyó la irónica voz de Scorpius retándola:
-Intenta convencerte a tí misma.
BAÑO DE PREFECTOS
Ágatha recorrió el amplio baño de pasillos hasta detenerse en una puerta entornada. La chica la abrió y vió lo que se temía: Lia estaba vomitando. Otra vez.
La ravenclaw contuvo las arcadas y dejó de vomitar en cuanto vió a su amiga parada en el marco de la puerta mirándola con el ceño fruncido.
-No es lo que crees -Dijo Lia en cuanto se limpió la boca con un trozo de papel.
-¿Ah, no? Pues no se si creerte teniendo en cuenta tu historial -Dijo Ágatha cínicamente.
Lia rodó los ojos.
-Eso lo superé hace mucho. Créeme, no volverá a pasar.
-¡Claro que no volverá a pasar! ¡Antes de verte así de nuevo te lanzo un imperdonable! -Exclamó la chica demostrando "a su manera" su preocupación por su amiga.
Lia suspiró derrotada.
-Te juro que ésta vez no vomitaba a propósito. Te lo prometo.
Ágatha suspiró y decidió dejar de indagar en ese tema.
-De acuerdo. ¿Entonces que te pasa?
-No lo sé. Madame Pomfrey dice que puede ser por estrés ante los ÉXTASIS.
-¿Estrés? -Repitió la slytherin incrédula- Vaya una idiotez.
-Tiene sentido. Últimamente estoy de los nervios. Paso doce horas al día en la biblioteca, he roto con Albus, no tengo hambre, duermo fatal, he engordado sin razón aparente y he vomitado hasta la primera papilla.
-Vaya -Dijo Ágatha- Y yo que creía que tenía problemas.
-¿Lo dices por tu compromiso con Malfoy? -Ágatha asintió- No se habla de otra cosa. Mira que no firmar el contrato...
-¿Y dejarle ganar? Ni en sueños -Replicó Agatha tozudamente.
-¿Y que pasa con McMillan?
Ágatha suspiró con tristeza.
-No lo sé. Solo espero que no quiera dejarme por haber rechazado la oferta de Scorpius.
Ambas salieron del baño sumida en sus problemas, aunque Lía tenía uno mayor que el su amiga. Uno que la hacía empalidecer de solo recordarlo.
Aún no le había bajado el período.
ENFERMERÍA
Megara entró en la enfermería después del toque de queda. Sabía que se la estaba jugando pero no dormiría tranquila si no corroboraba con sus propios ojos que ambos estaban bien.
Megara se situó enfrente de las camillas y los miró con tristeza. Ambos estaban amoratados e inconscientes pero eso no era lo peor.
Estaban separados por su culpa.
Escuchó perfectamente a Albus susurrarle a Louis que ya no lo consideraba su primo y eso le había partido el alma. ¿Cómo habían llegado a esta situación? Albus y Louis siempre se habían llevado bien. Había tenido una relación divertida, esa que se tiene cuando dos personas son tan diferentes que solo comparten el sentido del humor.
Ahora ya no tenían nada.
Megara se enjugó una traicionera lágrima que recorría su mejilla y un suspiro la hizo advertir que Rose estaba dormida en una silla frente a Albus. La chica no debía estar muy cómoda pero el agotamiento la había vencido.
Rose se despertó por el dolor que sentía en el cuello. Había dormido en una mala postura y eso tenía sus consecuencias. La pelirroja se frotó los ojos perezosamente y reparó en la presencia de Megara.
Se puso en guardia de inmediato.
-Si vienes a comprobar si Albus ha matado a Louis puedes ahorrártelo. Como puedes ver, ambos están en perfectas condiciones.
Megara arrugó el ceño.
-¿A que viene eso? ¿Es que te he hecho algo malo sin enterarme? Mis disculpas, alteza -Dijo Megara con sarcasmo al verse atacada.
-No te hagas la tonta. Ambas sabemos que no lo eres -Dijo Rose con firmeza- Estoy así porque opino que estás castigando desproporcionadamente a Albus.
-¿Castigado? -Dijo Megara incrédula- ¡No soy tan infantil como para hacer lo que insinuas!
-¿Ah, no? -Replicó Rose- Disculpa, no sé porque he pensado eso. Tal vez porque no has hablado a Albus más de lo imprescindible, porque te has liado con su primo sin decírselo o (y esto es lo mejor) porque ni siquiera te preocupa la salud de Albus ya que solo miras a Louis.
Megara se quedó desarmada por completo. Rose tenía razón en todo. Maldita sea, ¿Cómo podía haber sido tan egoísta?
Rose suspiró al ver como Megara comprendía lo que quería decir. Veía claramente como había dejado la prepotencia de lado para dar paso al arrepentimiento. Decidió no machacarla más.
-Sabes que soy tu amiga desde que empezamos Hogwarts, pero esta nueva Megara, ésta nueva chica que eres ahora... no sé si quiero ser amiga de ella.
-¿Que quieres decir? -Pregúntó la slytherin tensa.
Por Merlín, había perdido a Albus y no sabía si a Louis también. No podía permitirse perder también a Rose.
-Quiero decir que no me gusta como eres ahora -Dijo la pelirroja implacable y sin reprimirse- Le has hecho daño a mi primo gratuítamente, sin tener verdaderos motivos, porque el que te dejara es algo que has superado sin problemas. Antes eras sincera y altruísta y ahora eres hipócrita y mentirosa. ¿Cuantas ocasiones has tenido para contarle la verdad a Albus? ¿Y a nosotros, que somos tus amigos? Y hablemos de Louis. ¿No crees que deberíais anunciar lo vuestro? Estás con él a escondidas, como si el hecho de estar juntos fuese una aberración. Es chocante, lo admito, pero me consta que Louis te quiere de verdad. Si le correspondes, deberías dejar de jugar con él y asentar lo vuestro. Al menos, Albus se consolaría pensando que no lo habéis engañado por un rollo, sino por una relación estable. Te quiero mucho Megara, pero es mi deber decirte lo que has hecho mal para que puedas arreglarlo. Confío en que cambies la situación y vuelvas a ser la de siempre. No me gustaría perder a una amiga como tú.
-No he querido hacer daño a nadie. Si he hecho las cosas de ésta manera era para evitar dañaros. Sobre todo a él -Dijo la slytherin mirando a Albus.
-Esa no era la manera Megara. Así solo has conseguido quebrar la confianza que tenía puesta en tí.
-¡El también quebró la mía! ¡Ha pegado a Louis! -Dijo la morena poniéndose a la defensiva.
-No se porque hizo eso -Admitió Rose molesta- Pero me consta que no lo hizo para separaros. Antes de que ésto pasara me aseguró que no interferiría entre vosotros por lealtad hacia ambos.
Megara, al escuchar estas palabras, se desmoronó y rompió a llorar desconsoladamente.
-¡Es mi mejor amigo junto con Alex y Scorp! ¡Lo quiero como un hermano! ¡Juro por Merlín que no quise hacerle daño! ¡Lo juro!
Rose se compadeció de Megara y la abrazó.
-Albus es un idiota. Pero es un idiota con un gran corazón. Quiere que seas feliz, independientemente de si estás con él o no.
Megara asintió y se sentó en la silla haciéndole hueco a Rose. La pelirroja se sentó a su lado y ambas volvieron a abrazarse.
-Nos quedaremos juntas a cuidarles, ¿Vale? -Dijo Rose cariñosamente.
Megara asintió y la miró divertida.
-Si todos vieran a la dura e implacable Rose Weasley comportarse así les daría un ataque.
Rose rió.
-En el fondo tengo mi corazoncito. Y tú hace tiempo que llegaste a él.
Ambas rieron y pasaron la noche hablando y poniéndose al día.
Como en los viejos tiempos.
SALA DE LOS MENESTERES
Lily estaba tan concentrada que no supo que había dejado de estar sola hasta que Lorcan se puso a su lado y le tocó el hombro.
-¡Que susto! ¡Podrías haber avisado! -Dijo ella molesta.
-Sabes que no es mi estilo -Dijo él encogiéndose de hombros ante el bufido de ella- No sabía que tocas el piano.
Lily estaba sentada en un piano blanco, de cola, con su nombre grabado en rosa en una esquina.
-Aprendí con el cuadro de Severus Snape que hay colgado en mi casa. Él me enseñó.
Lorcan pareció sorprendido.
-Nadie expecto él y yo sabemos que él sabe tocar. Le dije a mis padres que aprendía porque veía videos de muggles tocando. Te agradecería que guardases el secreto. El señor Snape es un hombre al que no le gusta que aireen su intimidad.
-Soy una tumba -Dijo Lorcan pomposamente haciendo reir a Lily- ¿Estabas componiendo?
-No, esta canción ya la compuse hace tiempo, pero al señor Snape y a mí nos gusta oírla. Le hecho un poco de menos ¿Sabes? En el fondo, a pesar de ser tan huraño, es un gran hombre. Estaba tocando ésta canción para rememorarle. Así siento que está mirándome desde su cuadro quejándose de lo mal que toco. En el fondo, sabe que no lo hago tan mal.
Lorcan enarcó una ceja.
-Ya tardaba en aparecer tu egolatría.
Lily se enfurruñó y Lorcan le pellizcó una mejilla en broma.
-¿Cómo se llama la canción? -Preguntó el chico con curiosidad.
-"Rainy Day" -Dijo Lily con aire solemne- Te cantaré un poco.
Lily se concentró y empezó a tocar el piano con maestría. Notas suaves y melodiosas empezaron a salir del intrumento transportando a Lorcan a otra dimensión.
Lily empezó a cantar y Lorcan abrió los ojos impresionado. Tenía la voz más dulce que había oído en toda su vida.
"Me he levantado esta mañana."
Lorcan cerró los ojos embelesado.
"Recordando que te has ido".
El chico sintió como su corazón empezaba a latir al ritmo de la melodía de la canción.
"Me pregunto donde se ha escondido el sol".
El rubio sintió como su pecho se llenaba de una calidez indescriptible.
"Pues no para de llover".
Lorcan no podía hacer nada salvo escucharla cantar. Era algo que escapaba a su control. Sentía que podría pasarse toda su vida así, y sabía que no la habría desperdiciado en absoluto.
"Me he despertado en este
Día Lluvioso,
viendo mis lágrimas
caer y reflejándose en el cristal de la ventana".
Lily dejó de tocar y cantar y Lorcan volvió a la realidad de golpe. Lo cierto es que le gustaba más esa otra dimensión. Era mucho más cálida y confortable.
-¿Que te parece? -Dijo Lily nerviosa. Lo cierto es que se moriría si él le decía que no le había gustado.
Lorcan la miró con seriedad.
-Es lo mejor que he oído en toda mi vida y tu voz es la más dulce que he oído. Lo que no entiendo es como pudiste componer algo tan triste. No eres una chica melancólica en absoluto.
Lily se tensó al oir su pregunta. Recordaba perfectamente cuando la compuso. Fué hace un año. Era un día lluvioso y Lorcan se había olvidado de que había quedado con ella y se fué con su novia (la dejó a los pocos días). Ella, para evitar llorar compuso esa canción y la cantó en voz alta en el salón. Al oírla, el señor Snape le propuso enseñarla a tocar el piano para que la canción tuviese una melodía.
Todavía se sorprendía de lo mucho que le dolió el desplante de Lorcan. Él no había vuelto a tener una novia y ella no había vuelto a sentir eso. Se convenció a si misma de que lo que le dolió tanto que la dejara de lado porque era la primera vez que alguien se lo hacía y porque era su amigo.
Algo dentro de su pecho le decía que esa razón era insuficiente.
-Me basé en una experiencia pasada -Respondió Lily seriamente para dejar de recordar ese fatídico día.
Lorcan se sorprendió pero no le dió tiempo a decir nada, pues Lily se levantó, recogió el papel donde estaba apuntada la melodía y letra de la canción y se fué sin mirar atrás.
Lorcan la miró alejarse preguntándose si no habría errado en su idea de que enamorar a Lily iba a ser fácil.
Algo en su interior le decía todo lo contrario.
¡Bueno! Aqui acaba el capítulo 10. Intentaré tener el próximo la semana próxima pero no prometo nada pues hay una escena que me está costando bastante escribir. Es una suerte que lo tenga casi terminado. Un beso a todos los que os tomáis tiempo para leer esta historia. Por cierto, la canción "Rainy Day" existe en realidad y la compuso Janel Parrish. Es una canción "muy Disney" (la promociona en la película de Bratz) pero es una canción que considero perfecta para Lily y Lorcan. ¡Besos a todos y espero que el capi os haya gustado!
YAIZA ROSE MALFOY
