K: Si sigues haciendo eso lloraré
R: Si no hubieras golpeado a Quinn esto no dolería.-Respondió terminando de vendar la mano de la rubia.
K: Ella me provocó.
R: Solo tomó mi mano.
K: Nadie toma lo que es mío.-Murmuró tratando de mover sus dedos.
Flashback
R: ¿Es cierto? ¿Eres mi reductora?
K: Al parecer lo soy.-Respondió con el ceño fruncido.
Q: ¿Qué?
R: Bien, creo que debemos hablar.-Dijo tomando la mano de Kitty para salir del departamento.
Q: Oh no. No, no, no. Ustedes no van a ningún lado.
Tomó la mano libre de la morena para detenerla y segundos después se vio tirada en el suelo con un gran dolor en la mejilla izquierda.
K: Ni se te ocurra volver a tocarla.-Murmuró apretando los dientes.
Fin flashback.
R: Aunque ese comentario fue algo lindo, es algo incomodo. Quiero decir, no nos conocemos, ya sabes…
K: Cierto.-Sonrió.-Soy Kitty Wilde, tu casi alma gemela.
R: ¿Casi?
K: Bueno, técnicamente ya soy tu alma gemela, pero yo no consideraré así hasta que te posea totalmente.
R: Rachel Barbra Berry, tu casi pero muy pronto, alma gemela.-Dijo en un susurro.
K: Opino que eso es suficiente para conocernos, por ahora.-Dijo acercandose a la morena.
R: Opino lo mismo.
Sus labios chocaron con desesperación, provocándole dolor a Kitty y un leve cosquilleo a Rachel.
Pronto, ninguna de las dos supo como, estaban desnudas sobre la cama de Rachel. El sabor metálico y salado de la sangre llenaba la boca de Kitty y eso la asustaba un poco. Le gustaba el sexo agresivo, pero nunca había llegado al extremo de ver sangre, su propia sangre.
Quiso separar a la morena de su cuerpo, pero esta malinterpretó la acción y, sin dejar de morder un pezón de la chica, introdujo dos dedos en esta.
Su espalda se arqueó y un gemido (no sabía si de dolor o placer) escapó de sus labios. Llevaba mucho tiempo sin estar con alguien, y definitivamente no estaba preparada a las fuertes embestidas de Rachel. Todo lo que podía hacer era aferrarse a las sabanas y tratar de relajarse,
La morena estaba perdida en las sensaciones. Poder sentir el calor que Kitty emanaba, su respiración y la pequeña capa de sudor que cubría su cuerpo era casi abrumador.
R: Sabes, yo también necesito un poco de ayuda.-Susurró besando el cuello de la rubia.
En el mismo momento en el que los dedos de Kitty la llenaron, fue como si de repente regresara a la vida. Sintió su cuerpo llenándose de calor y una inmensa ola de placer la golpeo abrumadoramente.
La rubia debajo de ella sonrió al ver el estado que provocó en la morena y aunque quería seguir disfrutando de eso tenía la necesidad de acabar. Empujó su cadera a los dedos de Rachel para que incrementara sus movimientos.
Pronto el cuarto se llenó de sus gemidos y un suave aroma que Rachel pudo distinguir como frambuesa.
R: Mírame.-Ordenó cuando el movimiento de Kitty comenzó a ser errático.-Kitty, mírame.
Y lo que sucedió fue lo que menos esperaba.
La rubia abrió los ojos de golpe pero, lugar de ver una pupila verde se encontró con un brillo intenso, casi deslumbrante. Segundos después Kitty llegó al clímax arrastrando a Rachel con ella. Pero, de nuevo, algo extraño sucedió.
Sintió como sus paredes apretaban los dedos de la rubia, pero solo eso. El calor que antes había percibido en su propio cuerpo se esfumó y ese delicioso olor desapareció. El placer se fue tan rápido como llegó.
Por suerte podía fingir un orgasmo.
K: Existe el tiempo, pero no se como explicarlo, aún me es un poco confuso, prácticamente soy nueva.-Respondió acariciando el cabello de la morena
R: Pero ¿Es como lo describen en la Tierra?
K: No, definitivamente no. No podemos caminar sobre las nubes, ni dormir en ellas, no usamos ropa blanca. Es bastante parecido a la vida, solo que no trabajas, bueno, solo si quieres. Vivimos en la misma ciudad en la que morimos, aunque podemos viajar. Tenemos algo así como un presidente, solo que más poderosa. De vez en cuando podemos ir a la Tierra a cumplir misiones y cosas así.
R: ¿Cómo ángeles?.-Preguntó
K: Si y no. No todos son ángeles o arcángeles, los nuevos somos simplemente almas.
R: ¿Y Dios?
K: Nadie lo conoce ni lo ha visto, así que simplemente asumimos que no existe.
R: Bueno, ahora que comprendo un poco ¿Quisieras decirme como terminaron ustedes dos aquí?
K: Veamos.-Dijo acomodándose mejor.-Como te dije soy nueva. Cuando llegas te dan un "expediente" en el que relatan tu vida y tu nueva vida, morí por un accidente, así que mi expediente quedó abierto. Me dieron el privilegio de renacer, pero decidí quedarme ahí. Me asignaron un ángel como guía que resultó ser Quinn. Ella se quedó con mi expediente, me explicó las reglas del lugar, mis privilegios y obligaciones. Tiempo después llegó a mi apartamento diciendo que había encontrado nuestras almas gemelas. Verás, ella tiene mas privilegios que yo, obviamente, y puede hablar con almas de otros mundos, además de tener acceso a los expedientes de estos.
R: ¿Cómo supo que yo soy tu alma gemela?
K: Por los expedientes. Te dije que relataban tu nueva vida. Cuando me mostró el mío y vi el apartado de "alma gemela" solo venía escrito "Selfish Town", al igual que en el de ella. Al principio me negué a venir por todo lo que decían de este lugar, pero Quinn me hizo ver que dejarlas aquí era mucho peor. Y bueno, después de pedir unos cuantos permisos y unos cuantos acuerdos con los dirigentes de este lugar, estamos aquí.
R: ¿Así que hay otra alma?
K: Si.
R: ¿Sabes quien es?
K: No tengo ni la menor idea de quien sea.
R: Pero Quinn la conoce.
K: Supongo.
R: Y te ocultó mi existencia.
K: Lo hizo.
R: Que extraño-Murmuró.
K: Lo es.
K: Eso debe doler.-Dijo burlonamente mientras cerraba la puerta del departamento de Rachel, pero dejó de reír cuando Quinn la aprisionó contra la pared.
Q: Que carajos crees que estás haciendo.-Susurró.
K: Lo que tu me negaste.
Q: ¿Qué hiciste?.-Preguntó viendo una marca en el cuello de Kitty.
K: Divertirme un poco.-Sonrió.
Q: ¡Que rayos hiciste!.-Gritó presionándola más.
Dolor.
Llegó a su mente un recuerdo, cuando tenía 7 años. Su padre intentaba enseñarle a jugar basketball y ella intentaba hacerlo bien. Se ubicó debajo del aro y lanzó el balón al aire y su suerte era tan mala que al caer el balón dio directo en su nariz. Rompiéndola.
Ese era el mismo dolor que experimentaba mientras estaba tirada en el suelo con sangre en el rostro y la naríz rota.
K: Escúchame Quinn.-Llamó su atención.-No quiero que vuelvas a acercarte a ella, nunca. No la mires, no le hables, ni siquiera te atrevas a respirar su aroma. Ahora es mia y no voy a permitir que nadie mas me la quite.
Y así se marchó. Dejando a una Quinn ensangrentada y con lagrimas en los ojos.
Si tan solo la hubiera dejado hablar de Marley. La chica de ojos hermosos y ex novia de un Puckerman.
¿Hace cuanto tiempo que no nos leemos?
Tsss lo siento tanto, no tengo excusa así que solamente agradeceré a las que siguen la historía, a los que comentan y a los que no.
¡Gracias...Totales!
