Hola disculpen la demora.
Por este medio deseo anunciarles que mañana hay maratón de esta historia u hoy pero cabe destacar que son las 11:50 pm así que es cuando lo lean.
Espero que les guste y aquí empieza lo bueno.
Ya saben nada me pertenece y si quieren maratón deben convencerme.
Con ustedes…
Playa.
Pov. Hinata.
Estaba nerviosa, ya tenía el vestido de baño puesto, el maquillaje apenas se notaba y mi apariencia era felina.
Mi cabello estaba ondulado y tenía un bronceado cortesía de Ino para que hoy estuviese perfecta.
Me tuvo estos dos días tomando sol como iguana y mi cabello le hizo un montón de cosas para dejarlo ondulado.
-. No puedo hacerlo- le dije y ella me miró suplicante-. Yo…
-. Por favor- bajé la cabeza-. No puedes ser tímida ahora, este vestido es mi obra maestra y no hay mejor que tu para modelarlo por favor- levanté la cabeza y miré a Ino, ella siempre me apoyó con lo de Itachi y yo ahora por el miedo… no podía hacerle esto.
-. Vamos- ella me abrazó.
Fuimos hasta el inicio de las escaleras y vi bajar a Sasuke con un pantalón blanco solamente.
-. Candente Hyuga- me ruboricé y el sonrió.
-. Sasuke estuviste genial- dijo Ino.
Vimos bajar a Sakura, estaba guapísima. Su vestido de baño era de color negro y los amarres en blanco.
Luego bajaron Ten Ten, Temari y Gaara.
Gaara.
Estaba muy guapo con ese pantalón crema con bolsillos blancos.
Sus ojos aguamarina me encontraron y sonreí tímidamente, al igual que me ruboricé.
Sí, me gustaba Gaara y no lo iba a negar.
El me guiñó un ojo y si se podía me ruboricé mucho mas.
Sentí el peso de una mirada y vi a Itachi, me miraba iracundo y luego miró a Gaara como si quisiera matarlo.
Celos.
Itachi estaba guapo.
Tenía el cabello recogido escasamente por una liga, aparatando el cabello de su cara.
Lo mismo que le habían hecho a Sasuke.
El pantalón de Itachi era blanco con bolsillos rojos.
No estaba mal.
Pov. Itachi.
Vi como Hinata miraba al Sabuko.
No me gustó para nada como él la miró y como ella tambien lo observó.
Era como si le gustara.
La misma mirada de hace seis años, tres meses, dos días. Cuando me miró a mi así.
Cuando apenas éramos novios y ella me miraba de manera tan tierna.
Apuñé la mano.
Me negaba a saberla perdida.
Ella era mía.
La miré de nuevo, tenía el albornoz puesto.
Su apariencia era exquisita.
Tenía un bronceado perfecto el cabello ondulado hermoso.
Estaba encantadora.
Ino nos dio la señal y le quitó el albornoz a Hinata.
Mi respiración se esfumó.
Estaba deliciosamente enfundada en un vestido de baño blanco.
El centro estaba unido por un anillo rojo que realzaba sus apetecibles pechos.
El amarre al cuello era rojo al igual que el de la espalda y la parte de abajo era roja con los amarres en blanco.
Era el pecado hecho mujer.
Estaba nerviosa, lo leí en sus ojos.
Pero ese nerviosismo cambio a determinación cuando empezó la pasarela.
Admiré su vientre plano… por ahora.
Estaba hermosa.
Y más hermosa estaría cuando el vientre estuviese hinchado.
Cuando salimos a la pasarela, todas las miradas fueron a ella, por parte de los hombres… estaba a punto de… pero me contuve.
Quería cubrirla, y sacarla de ahí.
Pero si lo hacía me iban a pasar varias cosas.
Ino me iba a matar por arruinarle su pasarela.
Hinata me castraría por semejante espectáculo y quizás no me hablaría jamás.
Mi madre me pegaría.
Sí, mi madre estaba aquí, vino a ver a su niño Sasuke.
Viendo a la gente del público, no me gusto como un hombre en especifico miraba a Hinata.
Ese hombre tenía una mirada oscura y tormentosa.
Me daba mala espina.
La pasarela concluyó y nos cambiamos de ropa.
Fuimos a la recepción que había organizado Ino y no me gustó nada la cercanía de Hinata con Gaara.
Toda la maldita recepción se la pasó con él.
Bailando con él.
Ni siquiera se digno a hablarme. Me dejó solo.
Y lo peor fue cuando ambos salieron y a la terraza del hotel en donde se realizaba la velada.
Los seguí y lo que vi me dejó paralizado.
Se estaban besando.
Iba a ir a reclamar lo que era mío por derecho.
Ya estaba a punto de desplegar la puerta corrediza cuando una mano me detuvo-. Pero qué crees que haces?- le pregunté a Sakura.
-. Salvarte el trasero- me iba a zafar del agarre pero ella lo afianzó-. No seas imbécil Itachi.
-. Déjame, ella no puede estar así con el- ella me pegó en la frente como yo lo hacía con Sasuke y descubrí lo molesto que era-. Maldita sea Sakura! Esta besando a mi mujer- ella me alejó de la escena del crimen y me llevó a una de las mesas.
-. Tu quieres armarle un escándalo?- asentí-. Está bien ve- me puse de pie contrariado por la desfachatez de Sakura-. Pero cuando ella se enfade contigo y se marche de casa, no me digas nada y no te quejes como un niño- volví a sentarme-. Te das cuenta de que si tu vas y le armas un escándalo, ella se irá de casa y se iría a la mierda la operación conteo- mierda sí. Si ella se iba no me enteraría si ella estaba embarazada-. Todo está unido Itachi.
-. De que hablas?
-. Si te quedas tranquilo, ella se quedará en casa, tu podrás seguir con la misión conteo y si está embarazada todo está a nuestro favor- lo que hacia esta frentona por mil dólares más al mes. Aunque sabía que tambien lo hacía por mí. Era una gran amiga, por eso no la había despedido cuando me dijo una sarta de groserías al enterarse de mi infidelidad hacia Hinata-. Te das cuenta de que si hay Itachi junior o una pequeña Hinata esa relación se va a terminar por si sola- sonreí comprendiendo-. Un hombre que se respete jamás va a aceptar algo así. Además Hinata no podría seguir con el por mas que le gustara no está en sus principios. Eso se acabaría a la de ya! Pero debes ser paciente y aguantar – esa era la parte que no me gustaba aguantar.
-. Y si no hay Itachi Junior.
-. Va a haber- asentí y miré como ellos estaban abrazados observando el horizonte.
Solo esperaba que hubiese un Itachi Junior o una pequeña Hinata en camino porque o si no me tendría que comportar como un neandertal.
Bueno espero que les guste.
Ustedes me dicen, no recuerdo haber prometido algo o si.
Creo que ese algo era para mañana pero no sé.
Quizás con los reviews me recuerden que era…
Besos y ayuden a que mi memoria funcione por favor.
Danielle Franks.
