Capítulo 10: La Alianza
-¡Dejame volver… D-Douzo, Otoo-San!
Rogó la niña exibiendo perfectas señales de que permanecía invadida bajo la profunda pena. Suna ya casi se había perdido de vista casi, volviéndose a cada instante cada vez más y más lejano a medida que su padre se dirigía rápidamente otra vez a Suna.
-Ya te lo dije antes, Hinata.- Gruñó su padre con sus perlados ojos vueltos hacia el frente con una expresión que denotaba frustración.- Ese niño podría haberte matado también.
-¡El s-solo intentaba p-protegerme!- gimoteó ella mientras sujetaba mas fuertemente el peluche de Gaara entre sus brazos.- ¡De… de no ser p-por él habría m-m-muerto ya!
Su padre, Hiashi, frunció un poco más su seño aunque no añadió nada, sino que siguió con su rápida carrera hacia lo más lejos de aquella aldea, lo más pronto posible.
-No quiero que vuelvas a nombrar a aquel niño.- Agregó su padre tas un prolongado y sepulcro silencio.- Te prohíbo volver a tener contacto con el… no me importan las razones… yo vi como el mataba a todos aquellos jounins sin piedad…
-¡Otoo-San!- Hinata abrió sus ojos de súbito, sintiendo una gran opresión en su pecho, no… definitivamente su padre no podía estar haciéndole eso… era irremediablemente injusto de su parte… ¡Tenía que volver a ver a Gaara…! De lo contrario él… él podría volver a caer…
Intentó razonarlo con él, pero no hubo caso, Hiashi se oponía a escuchar alguna de sus réplicas que luego solo se convirtieron en sollozos a medida que se alejaban cada vez más y más… jamás había imaginado que su despedida sería tan trágica… y ni siquiera había podido ver por ultima vez a Temari o a Kankuro…
Una mano se posó sobre su hombro, dándole sustento. Abrió lentamente sus ojos, sintiendo como si un agujero hubiese sido habierto en su pecho y como si cada movimiento o pensamiento que él creaba lo hiciera sentir aquel punzante dolor que acompañaba aquella herida.
Alzó mirada con lentitud hacia la niña la cual lo contemplaba con infinita pena en sus ojos, parpadeó unas cuantas veces para limpiar todo rastro de lágrimas en ellos entreabrió los labios para preguntar aunque sentía sus palabras muertas en su garganta, como si esta estuviera desgarrada o como si no supiera ya ni siquiera como hablar.
Temari calló de rodillas a su lado y lo ambas de sus manos lo atrageron a su pecho para rodearlo con sus brazos y acercar su cabeza hacia su pecho en un abraso fraternal. Gaara se sintió inmóvil, pasmado ante el extraño comportamiento de ella, generalmente sus hermanos no le dirigía siquiera la palabra… y mucho menos despues de que el los había amenazado…
-Gaara… Sabemos lo que Hinata significaba para ti… -la voz de su hermana sonaba seca, como si ella tambier intentara retener estoicamente la angustia.
El de ojos color aguamarina no contestó, sino que cerró los ojos fuertemente, ya deseando no seguir torturándose más por haber perdido a un ser tan querido como su amiga lo había sido para él… ya no volvería a verla, tenía ese presentimiento y eso lo desgarraba por dentro.
-Siempre estaremos para ayudarte.- esa vez fue Kankuro quien habló y se acercó a ellos para observarlos con cariño aunque no se atrevió a abrasarlo.- Tu eres fuerte Gaara, pero esta vez no pasaras por esto solo.
Su hermana asintió y tomó a Gaara por los ombros para observarlo mejor, este le devolvió una mirada incrédula, sin comprender por qué ahora se comportaban tan diferentes.
-Esta vez estaremos nosotros contigo, hermanito.- Temari le brindó una leve sonrisa.
Gaara no se atrevió a mirarla a la cara, bajo su vista sintiéndose apenado, sintiendo como aquel agujero de su pecho se agrandaba más y más a cada segundo… Estaba solo, siempre había estado solo… debía admitir que había probado la soledad y no le gustaba, siempre había intentado salir de ella hasta que Hinata había llegado a su vida, la niña quien lo cambió todo y hasta pudo hacerlo cambiar a él mismo… Y ahora que ella no estaba ya…
Se arrojó a los brazos de su hermana mientras comenzaba a llorar con un infinito ahogo, iba a extrañarla mucho, demasiado… ella definitivamente era la única que había comprendido su dolor y su soledad y la cual había decidido darle una oportunidad, la que nunca se había rendido…
-Tranquilo, Gaara... Todo esta bien… - Temari comenzó a acariciar su alborotado cabello suavemente.
¿Por qué todo tenía que pasarle a él… que había hecho para merecer tanta desgracia en su vida…? Todos lo odiaban, nunca podría tener aunque sea un poco de felicidad en su vida, ahora por fin que había disfrutado de un poco de ella, se sentía irremediablente desamparado y lleno de desesperación sin ella…
…y así sería siempre… sin ella… a la única a la cual ahora sabía que amaba, la cual tarde se había dado cuenta de cuanto la necesitaba…
Junto ambas palmas cuando observó ya todas sus importantes posesiones personales sobre la mesa. Una gran sonrisa invadió su cara mientras volvía a repasarlas con la vista… faltaba tan poco para comenzar aquella nueva experiencia… y tan poco para…
Su sonrisa seborró de sus labios, es verdad, había olvidado el verdadero sentido de aquella misión. Cerró los ojos con pezades y suspiró… recordaba que cuando les había comentado las nuevas desiciones de la aldea y su nueva alianza, se había mostrado bastante indiferente… pero cuando le comentaron el propósito de aquella alianza se había opuesto estoicamente, aunque no podía ir en contra de las reglar del Kazekague, mucho menos ahora que no era su padre el cual los enviaba a cumplir con una misión de tal alto rango.
Tomó su abanico de la mesa y se sentó para lustrarlo un poco. Recordaba que hacía unos seis años atrás era del mismo tamaño que ella, ahora ya no era tan asi, lo que le demostraba a ella misma lo mucho que había crecido en tan poco tiempo… bueno… "poco tiempo…" pues seguía siendo la misma chica de cabello rubio, amarrado en cuatro rebeldes coletas tras su cabeza como en antaño… ¿Pues en qué había cambiado? Solo ahora exhibía un desarrollado y esbelto cuerpo de mujer en vez de uno de niña… ¿Eso era todo…?
-Anee-San… ¿Ya preparaste lo necesario?
Kankuro entró por la puerta que daba a su habitación mientras se refregaba sus ojos con sus puños intentando quitarse el sueño de encima, sus pequeños ojos examinaron los preparativos que llacían sobre la mesa frente a su hermana mayor lo que respondío a su propia pregunta.
-Hace horas que te mandé a que despertaras y me ayudaras, Baka.- le espetó su hermana dirigiéndole una mirada asesina.
El chico se encogió de hombros, reacio. Esa mañana se había vestido con su ya acostumbrado trage de ninja que solía usar para cada misión; Un atuendo completamente negro que cubría ya su cabello, con unas curiosas puntas en su cabeza, simulando (lo que su hermana siempre había creido) un par de orejas de gato. Había tomado la costumbre de pintar su cara con extrañas rajas moradas, según lo que él decía; "Un marionetista debe tener su propia imaginación".
-A Gaara no le das tantas ordenes.- le reprochó Kankuro mientras fruncía el seño.
-Gaara es mucho mas maduro que tu con dos años menos… además el se fue antes de que yo me despertara.
-Me imagino que será aburrido para él quedarse toda la noche en vela… con razón parece un panda… -argumentó su hermano mientras se sentaba en la mesa con un vaso de leche entre sus manos.
Témari suspiro mientras seguía lustrando su abanico en un fuero intento de dejarlo brillante.
-El no puede dormir… ¿Cuántas veces tengo que explicarte el por qué de sus ojeras…?
El chico rió por lo bajo mientras se tomaba todo el contenido de su vaso de un solo trago. Luego se puso de pié y tomó su ya envuelta Karasu para colgarcela en la espalda.
-Bien, Anee-San... ¿Estás preparada?
Su hermana asintió mientras dejaba la franela a un lado y le daba una vista a su abanico ya brilloso, sonrió felizmente por el éxito de su trabajo y acomodó su arma detrás de su espalda con cuidado antes deintroducir cada pertenencia en una mochila no muy grande.
-¿Y Gaara… ?- comenzó a preguntar Kankuro mirando en dirección hacia su hermana antes de abrir la puerta.
-Me dijo esta mañana que cuando estuviéramos listos nos reuniéramos con él en los límites de Suna.-Respondió ella colgándose la mochila al hombro y caminando hacia la puerta.
Ambos le hecharon una mirada nostálgica a su departamento antes de dar media vuelta y marcharse de allí. Caminaron lentamente, sin ninguna prisa por los pasillos de la mansión Kazekague… era una suerte de que siguieran viviendo allí despues del fallecimiento de su padre puesto que ahora la mansión le pertenecía al nuevo Kazekague…
Definitivamente no debía negar que la muerte de su padre los había tomado por sorpresa a ambos cuando se enteraron de aquella noticia, según Surabi (quien había logrado escapar milagrosamente de la muerte en el último momento, cuando Gaara había intentado matar a todos los jounins que le habían tendido una emboscada), él había sido asesinado por un hombre exiliado de Konoha el cual le había pedido una alianza la cual él había rechazado… y que ahora había sido aceptada…
Mientras bajaban las escaleras, Temari entornó los ojos con pena, recordaba que en aquel tiempo en el cual Gaara había logrado despertar los poderes del Shukaku, habían tenido que comprender que su padre había estado intentado matarlo y había tratado de hacerlo ya tres veces. Ella y Kankuro habían ido detrás de Surabi y olleron como este le comunicaba su fracaso al Kazekague quien estallaba en insultos y maldiciones por la supervivencia de su hijo menor… desde aquel momento, se había aliado más a su pequeño hermano, protegiéndolo de cualquier intento de homicidio calculado por su padre hasta que este había fallecido, un par de años atrás. Gracias a eso, ellos y Gaara se habían unido más como hermanos, solo un poco.
También recordaba que, inclusive en el funeral de este, Gaara no había participado…
"-Demo… es nuestro padre a pesar de todo, Gaara… -imploró su hermana sintiendo una infinita angustia al ver que este le daba la espalda y caminaba en dirección contraria.- Se que nunca fue un buen padre… pero…
-No ire, ya te lo dije, Temari.- La voz fría de su hermano resonó en el silencio que se había creado entre ellos, solo giró un poco la cabeza, para verla por el rabillo del ojo.- Hay muchas cosas que jamás perdonaré de ese tipo… él no es mi padre… "
Cuando quiso darse cuenta, estaban caminando ya por las calles de Suna donde ya no se apreciaba tanta gente amable como antes, aunque aún conservaban aquellos rasgos reservados de antaño.
-Mira, allá está.
Kankuro le señaló la presencia de un chico menor que él, su pequeño hermano el cual permanecía de espaldas a ellos, quien parecía observar detenidamente hacia la el punto donde el desierto se fundía con el cielo. Su cabello ya mas corto que cuando era niño, de color rojo sangre, se mecía por la brisa suave que producía que la arena se arremolinara dibujando divertidas formas en el suelo. No vestía ropas muy gruesas, solo un par de pantalones y una remera del mismo color negro, sobre su hombro derecho reposaba una finísima tela como la seda que llegaba hasta su cintura y luego caía hasta casi rozar el suelo. Su hombro izquiero era portador de su calabaza donde dentro contenía toda el arena necesaria para su propio uso.
-¿Gaara…?- Kankuro se paró a su lado y observó el punto donde este antes permanecia observando.- ¿Qué estas mirando…?
El chico volteó su rostro hacia Temari, ignorando la pregunta de su hermano, sus frios ojos aguamarina surcados de prominentes ojeras se clavaron en ella, la cual la hicieron estremecerse por dentro, hacía tiempo que Gaara había dejado de ser aquel pequeño niño de seis años, ageno al mundo y el cual era pisoteado por todos, ahora inspiraba realmente temor para quien no lo conocía.
-Baki me dijo que nos alcanzará más tarde ¿Ya están listos?- preguntó lentamente con su voz tan fría, lenta y áspera como su mirada.
La chica asintió y Gaara volvió su vista al frente, se colocaron en fila los tres y comenzaron a adentrarse en el abrazador desierto, en un viaje que no les tomaría más de tres días… Gaara, como era de costumbre, iba a la cabeza sin aportar ningún tipo de comentario aunque ella y Kankuro se había acostumbrado a aquel comportamiento con el tiempo…
-Solo espero no toparme con mocosos en el camino… odia a los escandalosos niños… - gruñó el hermano del medio por lo bajo mientras sujetaba fuertemente a Karasu a su espala.
Gaara gruñó por lo bajo.
-¿Y qué piensan de las chicas… habrá…?
-Solo quiero que te comportes, ¿Oiste?- le espetó Gaara frialmente, obsrvándolo con amenaza.- Eres una completa vergüenza para nuestra aldea y si llegaras a cometer alguna falta yo mismo me ocuparé de matarte.
Kankuro abrió más sus ojos, sorprendido y un poco turbado. No muchas veces Gaara lo amenazaba con acabar con su vida, aunque hasta el momento no lo había hecho, lo que era realmente una buena suerte para Kankuro.
Ella sabía que Gaara no estaba del todo convencido de llevar a cabo esa misión, al igual que ella… a diferencia de que, al enterarse, no se había reusado a la encomendación, sino recordaba que lo había visto tan tieso como muy pocas veces se comportaba, como si temiera algo o como si se sintiera preocupado... y realmente ella intuía que se sentía preocupado por algo, no había duda de ello…
Bien sabía que a su hermano poco le importaba los aldeanos de Konoha, la aldea a la cual debían invadir como misión tras la alianza de Suna y la aldea del Sonido… pero en el fondo si había alguien en quien su hermano y ella habían pensado al unismo en el segundo en el que se les había sido encomendado aquel papel tan fundamental en la misión… aquella persona era una niña en particular a la cual Gaara le había llegado a tener un cariño muy profundo, uno que no había llegado a sentir por nadie, ni siquiera incluso a ella o a Kankuro…
…La Niña Hyuga iba a ser una de las víctimas más de la guerra a Konoha…
Fin de la Parte 1
Primero y principal quiero qe perdonen que este capitulo halla salido un poco corto y flojo a comparacion de los anteriores, solo que ya no tenia nada mas para comentar de la parte uno y le introduje la introduccion de la segunda para no hacerlo tan corto...
Quiero agradecer sus reviews hasta ahora, tal y como es sabido, estos actuan como una forma de paga para cada autor debido a que el proposito de escribir es por voluntad propia. Tambien tengo un comentario hacerca de uno de los reviews de chetza; La cancion The ghost of you la encontre como parte de la banda My chemical romance, de igual manera la escuchè y me ha encantado de verdad.
Eso es todo, tengo que agradecer aparte su dedicacion en su lectura y por perdonar mis errores ortograficos que suelo pasar por alto. Prometo estar con la segunda parte dentro de poco menos de una semana si es posible.
Glosario:
Douzo: Por favor
Nos vemos!
